El blog de Antonio Piñero

LA PALABRA, INSTRUMENTO DE DIOSES Y HOMBRES (605)

11.12.15 | 08:50. Archivado en , CRISTIANISMO, Judaísmo, Islam

Escribe Antonio Piñero

Transcribo hoy mi breve intervención en el Ateneo de Madrid 18-11-2015 en una mesa redonda organizada por el Aula de Psiquiatría. El título era el de esta postal.

Como no deseo expandirme en mi exposición más de lo conveniente, de los dos aspectos que tiene el título de esta mesa redonda voy a concentrarme en el primer aspecto, la Palabra, instrumento de la divinidad. La bella expresión de Martin Heidegger, “La palabra es la casa del ser”, es ciertamente muy certera, pero está necesitada de precisión, sobre todo del segundo término: el ser. Aquí me referiré a lo que el común de los mortales entiende por el ser divino que se comunica con el ser humano.

“En el principio era la Palabra”. Este es el inicio de una de las obras que más han influido en el mundo occidental, el Evangelio de Juan, 1,1. No se trata de un sublime poema inspirado por la grandeza de Jesús, sino de un midrás judeocristiano (un comentario a un texto bíblico a base de variaciones interpretativas sugeridas por ese pasaje, comentario compuesto, o aceptado, por el redactor definitivo de ese evangelio) a Génesis 1,1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Quiere decir el texto johánico que en verdad ya existía la Palabra de Dios antes de la creación o conformación del universo a partir de un caos primordial. No existía el mundo, pero sí la Palabra que será la ayudante de la creación.

Pero otro texto bíblico, del libro de la Sabiduría (18,14-16), afirma que la Palabra divina es también implacable destructora: “Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera, tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio. Empuñando como afilada espada tu decreto irrevocable, se detuvo y sembró la muerte por doquier; y tocaba el cielo mientras pisaba la tierra”.

Esta concepción de la Palabra, que en el judaísmo helenístico (desde el 323 e.c., muerte de Alejandro Magno, hasta aproximadamente el siglo i a.e.c.) se concibe como la mano derecha de Dios la Sabiduría, la Acción, la Presencia divina en la tierra, que sustituye en el uso diario al sacrosanto nombre de Yahvé, impronunciable, solo es concebible en una cosmovisión que –cuando se compone el Evangelio de Juan– tenía ya unos dos mil quinientos años de antigüedad. la concepción del mundo acadio-asirio-babilónica que heredará la biblia hebrea.

He explicado en otro lugar (“Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, Trotta, Madrid 2015) que esa concepción era la siguiente: la tierra es plana, de forma circular normalmente, pero con cuatro puntos cardinales bien diferenciados, los “cuatro confines” de la tierra. El centro de esta era Akad, Asur o Babilonia respectivamente. La zona seca y elevada de la tierra está rodeada por todas partes por el océano, limitado por un muro de contención. Encima de la superficie plana, o rugosa –montañas-, y acuosa están las esferas celestes, en número de tres. En la cúspide de estas esferas se halla el trono de los dioses que formaba como una corte celestial en la que hay una divinidad dominante. En una de esas esferas, supra lunar, se hallan el sol y los planetas y, más arriba, las estrellas fijas que giran como un bloque sobre la tierra, que el hombre concibe como el centro natural de todo.

En la parte inferior de la superficie de las aguas y de la tierra plana o rugosa se halla el reino de los muertos, que cumple además la función de base o sustento de aguas y tierra. El ámbito de este reino está igualmente dividido por esferas subterráneas, más pequeñas que las celestes. En una de ellas tiene su palacio el guardián de los muertos, divinidad también, aunque inferior. En la zona exterior a todo este conjunto hay una suerte de océano de aguas finísimas, que es el aire.

La antigua concepción hebrea del mundo se basa fundamentalmente en esta imagen, a la que se añaden algunas pequeñas precisiones, que intentan formar un sistema más unitario. A partir de un caos originario e informe, que se corresponde con las aguas subterráneas, es Dios quien ha creado el cielo, la tierra y los abismos: las tres entidades forman el “todo”, el universo, concebido generalmente con las mismas tres partes: el cielo arriba; la tierra abajo, y por debajo de ella el mundo subterráneo, constituido en parte por esas aguas caóticas primordiales y por el reino de los muertos. Los israelitas acrecentaron el número de esferas celestes hasta siete, número que indica la perfección. El cielo, en su esfera superior, la séptima, es la morada del Dios único y de su corte celestial, ángeles. Estos espíritus sustituyen a los dioses secundarios de los acadios y babilonios. Los astros entre el cielo y la tierra están gobernados por delegados de Dios, ángeles también o arcontes celestes. Unos astros eran buenos y otros perversos, según el gobierno de sus ángeles que hacían variar sus órbitas. La tierra se concibe unas veces como un cuadrado, y otras como una especie de rodaja redonda cuyos límites coincidían con el fin de los cielos en su parte inferior. Según los hebreos, las esferas celestes están sustentadas por unas enormes columnas, alejadas entre sí, pensadas como montañas grandes y estilizadas; el mundo subterráneo tenía también sus columnas sustentantes proyectadas hacia abajo.

Con el paso del tiempo, el judaísmo helenizado subordinó esta cosmovisión:

a) A una fe monoteísta en un Dios único. Los dioses secundarios se transforman en ángeles y demonios, siendo los primeros los cortesanos del Rey único. Como gema preciosa de la creación este Dios único había plasmado el ser humano;

b) A una concepción apocalíptica: fuera de Dios todo está sujeto a una ley divina: el tiempo inexorable es el que conforma la historia del universo y del ser humano, historia diseñada desde siempre por la divinidad. La historia avanza en línea recta desde los orígenes (creación y el paraíso para el ser humano) hasta la consumación final con peripecias diversas. El universo era al principio bueno y perfecto, pero luego resultó tremendamente desordenado por los pecados y la mala inclinación del hombre. Finalmente Dios volverá a poner orden en su creación, y volverá a generarse un nuevo todo, un mundo futuro, similar al del principio, probablemente unos cielos nuevos, o renovados, y una tierra nueva, o renovada, en donde los seres humanos justos (israelitas o convertidos) vivirán felices por siempre jamás.

Este universo semita coincide en parte con la del otro mundo al que pertenece el cristianismo primitivo, el helenismo. Aunque para los griegos el cielo y la tierra existen desde siempre –la materia es eterna–, el primero es como la mitad de una esfera, sólida. Este “cuenco” celeste cubre una tierra que es plana. La parte del espacio entre la tierra y el cielo hasta las nubes contiene aire o éter. Bajo la tierra, y hacia abajo, hay un espacio amplio, en cuyo final hunde sus raíces el Tártaro. La tierra está circundada por un río inmenso, el Océano.

Las tres religiones abrahámicas, judaísmo, cristianismo e islam, son dependientes de esta concepción del mundo. Y de estas tres religiones trataremos brevemente, ciñéndonos al tema de su noción de la palabra divina. En las tres, esta cosmovisión acadia-babilónica tiene una noción de la divinidad que afecta a la idea nuclear de su Palabra. Es la siguiente: Dios, por muy alejado que se lo presente y a pesar de la distancia entre el cielo y la tierra, está relativamente cerca. El universo es en sí muy pequeño; la divinidad es una entidad muy próxima, y se concibe además antropomórficamente. Sus rasgos básicos son como los humanos, aunque su pensamiento sea siempre muy superior. La tierra es el centro preferente de la creación divina, y hacia ella dirige siempre sus ojos el Dios único, pues en ella ha creado, a su imagen y semejanza, al ser humano. Ángeles y demonios, además de cortesanos, tienen la función de emisarios buenos, los ángeles, ya de sus contrapartidas perversas, los demonios, cuya misión es a veces poco explicable. Pero ambas clases rellenan el hueco entre el cielo y la tierra, actuando constantemente en la esfera de los hombres y salvando así la distancia entre Dios y el hombre. Dios dirige, consiente o permite todo, arriba y abajo, aunque con designios misteriosos.

En este universo con una divinidad tan “accesible” es fácil de comprender la posibilidad de la revelación. La divinidad se comunica constantemente con los hombres por sí misma o por intermediarios, y algunos seres humanos pueden también llegar a comunicarse casi directamente con la divinidad.

La accesibilidad de Dios explica la elección de un pueblo, por medio de su Palabra/ Promesa a Abrahán, que esté dispuesto a obedecer a Dios y a llevar adelante sus designios, a pesar de los fracasos del resto de los humanos.

A. En el judaísmo, la Palabra de Dios es ante todo la acción divina (por eso en el Fausto de Goethe, el inicio del Evangelio de Juan se traduce como “En el principio era la Acción”): “Dijo y fue hecho” (Sal 33,6), y tras la acción creativa actúa también la Palabra como directora y conservadora de todo lo creado: los astros del universo [“Alzad a lo alto los ojos y ved: ¿quién ha hecho esto? El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una”: Isaías 40,26], el abismo inferior [Isaías 44,27: “Yo digo al abismo: «¡Sécate! Yo desecaré tus ríos.»”] y la naturaleza entera.

El orden de la creación lleva a los judíos de la Biblia hebrea, antes de Tomás de Aquino, a postular no solo una divinidad creadora, sino ordenadora e inteligente: por ello en la mentalidad hebrea la Palabra se concibe también como Sabiduría, hokmáh en hebreo y sophía en la Biblia griega.

Otro un papel fundamentalísimo que desempeña la Palabra divina en el Antiguo Testamento en la revelación profética/oracular. Los Diez mandamientos son las diez Palabras de Yahvé en el Sinaí; y decenas y decenas de veces se lee la “Palabra de Dios vino / cayó sobre tal o cual profeta (sobre todo en Jeremías y Ezequiel). La Palabra arrebata la personalidad profética, enloquece de algún modo al hombre y lo transforma en un canal de lo divino. Salvo en el caso único de Moisés, con el que Dios se comunicaba “como con un amigo”, cara a cara (Éxodo 33,11), la Palabra adquiere las dimensiones del ensueño o la visión, y en otros casos se presenta como una suerte de iluminación de la mente que es la inspiración.

En el siglo I, en el que se ponen los fundamentos del cristianismo, el arameo Memrá, la Palabra sin más, sustituye a cualquier otro término hebreo, incluso en las traducciones de la Biblia y los comentarios más o menos eruditos a ella. Dios se aleja un poco más del mundo de los hombres (influencia, sin duda del espíritu del helenismo, cuya filosofía tiende hacia un dios único, menos accesible que los dioses), por lo que se piensa que fue ella, la Palabra –no la divinidad en sí misma–, la que se apareció a Abrahán (Gn 12ss) e hizo con él, y luego con Jacob, una alianza. Fue la Palabra/Memrá la que se apareció en el Sinaí; la que iba delante del pueblo en el desierto, la que le proporcionaba agua y comida, y la que se convertía en fuego para castigar a los rebeldes. Y hoy todavía en el judaísmo, la Palabra, concentrada en el libro sagrado, es el centro absoluto de la piedad judía.

B. En el primer judeocristianismo, mucho antes de que se compusiera el Evangelio de Juan, en el ámbito de Pablo de Tarso, la Palabra era el resumen del evangelio, la buena nueva que Jesús, el Mesías, había traído al mundo en los tiempos finales antes del Gran Juicio. En el epistolario auténtico de Pablo, la Palabra es el resumen de la proclamación sobre Jesús. En 1 Tesalonicenses 1,6-8, la primera obra, cronológicamente hablando del Nuevo Testamento, compuesta en al año 51, quizás menos de 20 años tras la muerte de Jesús, afirma Pablo: “6 Vosotros (los tesalonicenses) os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, recibiendo la Palabra… con alegría del Espíritu Santo, 7 de modo que os habéis convertido en modelo para todos los creyentes... 8 Pues partiendo de vosotros ha resonado la Palabra… no sólo en Macedonia y en Acaya, sino que vuestra fe en Dios ha llegado a todas partes”. Y en 2,13 da gracia a Dios porque “al recibir de nosotros en vuestros oídos la palabra de Dios, la recibisteis no como palabra de hombres, sino cual es en verdad, como palabra de Dios que permanece operante en vosotros, los creyentes”. Y un poco más tarde, quizás hacia el 54, exhorta a los Gálatas (6,6): “Que el catecúmeno haga partícipe al que lo catequiza en la Palabra en toda suerte de bienes”.

En Romanos 10 hay una bella reflexión de Pablo sobre la Palabra en la que tiende un puente entre la biblia hebrea y el “vivir en Cristo”, que es el cristianismo primitivo: “6 La justicia que viene de la fe dice así: No digas en tu corazón ¿quién subirá al cielo?, es decir: para hacer bajar a Cristo; 7 o bien: ¿Quién bajará al abismo? (Dt 30,12), es decir: para hacer subir a Cristo de entre los muertos. 8 Entonces, ¿qué dice? Cerca de ti está la Palabra: en tu boca y en tu corazón (Dt 30,14), es decir, la palabra de la fe que proclamamos. 9 Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. 10 Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para la salvación. La fe salvadora depende de la palabra de modo que Pablo dice la “escucha de la fe” (Gálatas 3,2.5). La palabra oída y aceptada lleva a la salvación.

Y por supuesto, la Palabra, desempeña un papel cardinal en el Evangelio de Juan, al que ya hemos aludido. El Verbo o Palabra es Dios. Como afirma J. M. Casciaro, un teólogo muy profundamente católico, “Cristo en cuanto hombre es la expresión humana máxima de la Palabra divina. Su humanidad es, pues, Palabra, Acción, Revelación máxima de Dios. Otra expresión de la Palabra de Dios, procede como de su plenitud del Verbo encarnado, ya sea el evangelio, la palabra de la Biblia hebrea, la palabra de la Iglesia a través de los siglos. Todas esas palabras pueden llamarse Palabra de Dios analógicamente en cuanto participan de esa realidad misteriosa Verbo encanado@

Una de las ramas del cristianismo paulino, el triunfante, es el cristiano gnóstico, el profesado por cristianos ya en el siglo II que se sentían receptores de una revelación particular de la divinidad, por la cual eran muy superiores a los cristianos vulgares. En él desempeña una función muy interesante la Palabra, el Logos. El Dios absoluto, súper trascendente, denominado Prepadre y Gran Espíritu Invisible, permaneció larguísimos siglos en magna paz y soledad antes de que fuera creado el universo. Pero nunca estuvo solo, sino siempre acompañado por su Pensamiento / Mente (en griego Énnoia, que es femenino) que es su “consorte”. Forman así una suerte de binidad masculina / femenina. Unida en sacro y misterioso conyugio producen el Logos, la Palabra. De esa suerte tenemos una suerte de Trinidad, de Padre, Madre e Hijo.

El Logos es en principio una Palabra interna, no proferida. Pero en cuanto se hace Palabra externa, proferida hacia fuera, dará lugar, por un complicado proceso, al universo. En el mundo de los gnósticos el Logos es distinto de la Sabiduría. En efecto, cuando el Prepadre y su Énnoia, Pensamiento/Mente se proyectan hacia fuera forman la plenitud de la divinidad. Esa plenitud, técnicamente denominada en griego Pléroma, consta –en unos sistemas gnósticos– de infinidad de eones, o entidades divinas, y en otros, como en el sistema valentiniano, de solo treinta. Estos eones son divinos porque son constituidos por el Prepadre como tales, como divinos, no solo en su sustancia, sino en su conocimiento. A saber, no son entidades divinas plenas hasta que el Prepadre les comunique el conocimiento de sí mismo, por medio de su Logos/Palabra. Puede decirse que el Pleroma, formado de eones o entidades divinas, no es más que la expansión máxima del Logos/Palabra, mientras que el Prepadre con su Énnoia, quedan como apartados de todo en su ultra trascendencia. El Logos es el puente de esa Trascendencia hacia fuera.

Ahora bien, en los sistemas gnósticos, la Sabiduría divina, que es uno de los eones del Pleroma, comete el error de querer conocer al Prepadre antes de tiempo, antes de que Él haya expresado su voluntad de ser conocido. Y ese error, el lapso de la Sabiduría, hace que sea expulsada del Pleroma. Como dicen metafóricamente los valentinianos, una vez expulsada, llora y se arrepiente. De sus lágrimas brotará la materia inteligible, y de su arrepentimiento surgirá una como hijo suyo, de Sabiduría, que se llama Demiurgo. Este tomará la materia inteligible y construirá el universo ayudado por las formas que contempla indirectamente en el Prepadre. La Sabiduría arrepentida será trasladada de nuevo al Pleroma por medio de una entidad divina, un eón nuevo, que se llama Redentor, y que es en el fondo una concreción del Logos o Palabra. Así que el Logos, o Palabra, es en último término quien salva a la Sabiduría y reconstruye el Pleroma completo. En último término, pues, la Palabra fue el “constructor” del Pleroma y su “reconstructor”, porque recoge a la Sabiduría lapsa, pero arrepentida.

Difícil, pero bello.

C. En el islam, finalmente –y seré breve– la Palabra divina es la mediadora entre Dios y el mundo. Como es sabido, el islam es una religión con un núcleo de ideas muy sencillo, claro, y sin misterio alguno: Dios omnipotente, Alá (’El en hebreo; ’Elaha en arameo; ’Allah en árabe, Dios simplemente) ha creado el universo. El ser humano es lo mejor de la creación. Como criatura, debe obediencia absoluta al Creador. Y este comunica su voluntad a su criatura por la revelación, mediada por los profetas. El último, definitivo y sublime, de una cadena de profetas es Mahoma. Dios comunica su palabra/revelación por medio de un ángel, un espíritu intermedio entre Dios y la criatura humana, en concreto Gabriel.

La Palabra de Dios es inmutable y solo pudo ser dictada al profeta Mahoma, sílaba a sílaba, por ese arcángel. Por ello, su texto es la Palabra sagrada de Dios –dictada en la lengua de su elección, el árabe–, y por tanto absolutamente inmutable e infalible. La Palabra de Dios no es de hecho traducible, y aquel que se convierta al islam debe aprender el árabe para gustar plenamente de esa Palabra. La Palabra contiene todo lo que el hombre debe saber de Dios y no necesita complemento alguno. Una vez conocida esa palabra, no puede el ser humano abjurar de ella. Y si lo hace es reo de muerte. Todo insulto o menosprecio al Corán como palabra divina es también una blasfemia, castigada en principio igualmente con la muerte.

Con el islam y con el judaísmo fundamentalmente alcanza la Palabra divina un valor fijo, inmutable, sagrado. El cristianismo tiene también su propia doctrina de la Palabra inmutable en la creencia en la inspiración verbal de las Escrituras y en su infalibilidad. Pero queda reducida también a los fundamentalistas extremos. Las tres religiones abrahámicas llevan, pues a la Palabra divina, a su máxima excelencia en detrimento absoluto de la palabra humana.

En torno, pues, a la Palabra se juega gran parte de la moderna civilización de Occidente. La Ilustración acaba radicalmente con el concepto de revelación tal como lo entienden tradicionalmente las tres religiones abrahámicas, y establece la autonomía absoluta de la palabra humana frente a una pretendida Palabra divina, en la que no se cree.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Jorge Pineda Henriquez 02.01.16 | 05:06

    s.r.roñeS la ecah el ecapregunta al Dr. Pinero. Estimado doctor Pinero, he leido con mucho interes toda la informacion que usted bondadosamente ha compartido con nosotros por lo cual estoy muy agradecido al igual que todos los que se interesan por investigar todo lo concerniente a nuestros origenes en el mundo Cristiano primordialmente en esta la ultima dispensacion del cumplimiento de los tiempos. En algunas preguntas que os hacen algunos seguidores, he detectado una pregunta que se le ha hecho en varias ocasiones y es la siguiente : Cual Iglesia en esta era es la que mas se acerca a las enseñanzas del Señor y sus apostoles ? En lo personal me gustaria sugerir a estas personas que Iglesias hay muchas, y sin ninguna pretension de sabiduria o clarividencia deseo con toda la honestidad de la que es capaz mi Corazon que, la Iglesia del Señor Jesucristo si esta en la tierra en este momento, restaurada por el Señor mismo a traves de uno de sus profetas y la pregunta es hecha a Dios.

  • Comentario por galetel 13.12.15 | 17:53

    El cristianismo es un Bucle en la historia cósmica universal: un Enorme Acontecimiento histórico que se auto-realiza en Jesucristo. El Cosmos fue hecho por él y para él, por nosotros y para nosotros en él. Ahí está Dios, expresado en su Palabra redentora/creadora.

  • Comentario por galetel 13.12.15 | 17:27

    El efecto de Su encarnación en una víctima del pasado es impulsar la creación cristiana de esa única Gran Consciencia Universal dispuesta a auto-sacrificarse para redimir a todas las víctimas del pasado implicándose personalmente.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 13.12.15 | 15:16

    .....considero que el antes citado aspecto de horizontalidad forma parte consustancial del cristianismo mismo( hasta la propia simbología de la figura geométrica de la cruz implicaría la confluencia de lo vertical y lo horizontal) y que éste permite desarrollarlo en su integridad, por más que acentuar la verticalidad resulte más cómodo y efectivo en cuanto a la consolidación de la autoridad y el orden.

    Si se desarrolla la lógica de la Encarnación, no habría contraposición entre Palabra de Dios y palabra humana, ni la una ni la otra se anularían mutuamente, antes bien, se daría encuentro de ambas, en diálogo, incluso en dialéctica conflictiva dado el caso, pero siempre en mutuo crecer y enriquecerse.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 13.12.15 | 15:00

    .....Aás de esta personalización el cristianismo introduce un concepto o hecho clave, el Logos se revela haciéndose carne, en comunión-identidad con lo humano y el mundo. También en función de la lógica interna que ello implica, se acentuará el espíritu de la letra frente a su mera,perdón por la redundancia, literalidad e inevitablemente asimismo ello introduce un componente de horizontalidad, de "ras de tierra", según el cual lo humano,es decir su ser de historia, cultura y palabra,en este caso palabra " a ras de lo humano", se constituirán en factores en juego significantes y significativos de la Revelación misma.

    En tanto que la verticalidad conlleva la confirmación y el refuerzo de la autoridad, el orden y la sumisión ( recordar que Islam significa sumisión a la voluntad divina o que en la traducción griega de Torah se ha utilizado el término "nomos", Ley), el cristianismo ha incidido históricamente también en este aspecto, no obstante considero que...

  • Comentario por Luis Enrque Antolín 13.12.15 | 14:31

    ...sería el modo, el digamos espíritu de significación e interpretación según el cual tal Revelación se produce y traduce. A este respecto recurriré a términos como el de verticalidad y horizontalidad y el de letra y espíritu.

    En principio, el entendimiento de la Revelación se halla casi exclusivamente centrado en la verticalidad, el Dios "de arriba" se revela al ser humano, "de abajo, Revelación, aspecto clave, que se cumple y concreta en Escritura hasta el punto de identificarse con ella, con el Libro.La Palabra, el Logos, Mente de Dios se hace texto, y así en el Islam el Corán, palabra que no en vano significa lectura, recitación de lo leído,es eterno e increado, refleja la Mente de Dios, algo similar cabe decir de la Torah,lo que se asemejaría,pues, al concepto de la Palabra-Logos en el cristianismo, bien que, por supuesto, sin llegar a la personalización a que procede el cristianismo en la elaboración trinitaria derivada de su misma lógica interna.

    A más....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 13.12.15 | 13:43

    Retomaré el tema que quedó pendiente en los comentarios de anoche, el de la Revelación. La idea básica que la informa, coherente según la propia postal con la concepción de un Dios único ( y por consiguiente no exactamente aplicable al prural "dioses") es la de la comunicación a los humanos del ser y la disposición divina respecto a Su Creación en general y al ser humano en particular. Disposición en el sentido de posición o postura respecto a lo creado por parte del Creador, Señor de todo, Omnipotente y en Quién reside la plenitud de toda luz y toda vida, de todo aquello que en el mundo responde a tales presencias- signos de estos valores que calificamos de bien y verdad.

    Disposición, derivado lógicamente de ello, en el sentido normativo, de voluntad de Dios sobre Su Creación a la que el ser humano ha de acomodarse.Tal concepción básica de la Revelación la comparten por entero las tres religiones abrahámicas, lo ya no por entero compartido sería el modo....

  • Comentario por Elías 13.12.15 | 11:53

    El problema es que lo normal es que sea incompatible. por eso o Jesús no resucitó o el arcángel
    Gabriel engañó a Mahoma

  • Comentario por galetel 13.12.15 | 11:18

    ¿Cómo saber si algo es auténtica revelación de Dios, si es auténtica “Palabra de Dios”?

    En mi opinión, para un cristiano está claro: tiene que ser compatible con el hecho de la muerte/resurrección de Jesús tal como lo entendieron los primeros cristianos: MT->HF. Cualquier dicho o hecho atribuido a Dios que no sea compatible con eso, no puede ser Palabra de Dios, ya sea en el “cristianismo” o en el “judaísmo” o en el “islam” o en cualquier otra ideología o religión.

    Si no es incompatible, podrá serlo, tal vez.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 13.12.15 | 05:20

    ...no queda tampoco bien articulado en ésta.

    Será acaso este tema aquél donde resida la principal peculiaridad del cristianismo respecto a judaísmo e Islam, una peculiaridad que no significará exactamente ajenidad respecto a ellos pero sí una característica diferenciadora de particular y crucial relevancia. Incluso para mí es hora ya demasiado tardía, dejaré la reflexión para otro momento, simplemente quede apuntada.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 13.12.15 | 05:06

    .....que el de un decir y que comprende, tal en la propia postal se señala, elementos como el de Sabiduría, Inteligencia, Razón.....El Logos es (v.9) "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo", por otro lado Jn le confiere condición,"status", personal, aspecto de crucial transcendencia cual, por supuesto, el que se hace carne, es decir, se hace presencia concreta PLENAMENTE intra-mundana e intra-histórica, algo que en su exposición el profesor Piñero obvia por completo.

    En esta exposición, se hace un recorrido por los diversos matices o acepciones según los que se ha formulado el concepto de Palabra; me parece correcta tal exposición, bien que daría pie a nuevas y diversas matizaciones y precisiones, pero ello exigiría poco más o menos un tratado. Me limitaré a alguna puntualización sobre un tema, presente en la postal, cual es el de la Revelación, tema desde luego conexo al de la Palabra pero que consideronno queda tampoco bien ...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 13.12.15 | 04:27

    En la ppostal se empieza por la cita del Prólogo del Ev de Juan para después remitirlo a la concepción cosmológica acádico-babilónica, que los hebreos compartirían, como su antecedente necesario; es una remisión no bien justificafa ni articulada pues evidentemente el hecho de la Palabra creadora puede desligarse al fin y al cabo del cómo de o creado, será el hecho creador en sí lo que importa, no ya la cocreta forma o estructura de lo creado, que puede ser concebid diversamente sin que ello afecte al entendimiento o creencia de que en Dios reside el origen del universo mundo existente.

    El Prólogo de Juan sin duda referencia y glosa el "Beresith" ("En el principio...") del Genésis, pero a la vez introduce cuestiones clave no presentes explícitamente en éste. En el " Beresith" Dios crea por la Palabra, ésta expresión activa, operativa por sí, de Su Voluntad, en Jn la Palabra ya no es sin más un "Y dijo Dios....",la Palabra es Logos, concepto más amplio que.....

  • Comentario por galetel 12.12.15 | 10:01

    Otra manera antropomórfica –pero no falsa por eso- de verlo es pensar en que la Naturaleza producirá en el futuro una Sociedad Perfecta de consciencias libres sobrehumanas estrechamente unidas en una sola Gran Consciencia Universal, que conseguirá acabar con el Mal físico y moral, no sólo para bien de Sí misma, sino además para incorporar a Sí a todas las consciencias-víctimas que habían “quedado en la cuneta” del Proceso creativo. Para eso tendrá/tuvo que implicarse personalmente, “en carne propia”, mediante su Palabra encarnada en una víctima del pasado en favor de todas las víctimas, pues así las puede resucitar y las rehabilitará a todas consigo.

  • Comentario por galetel 12.12.15 | 09:34

    ¿Cómo es la Palabra de Dios auténtica que se mostró en Jesús? Es característicamente respetuosa de la autonomía de la Naturaleza para producir consciencias libres. Mediante leyes naturales que Él crea para lograr el Bien al fin del proceso creativo regido por estas leyes no-deterministas, pero aceptando el Mal provisional inevitable que esa autonomía y libertad conllevan. Porque su Palabra es expresión de su Idea, su Intención original anterior a la Creación, que busca realizar al fin su Concepción Inmaculada, implicándose Él mismo con sacrificio a causa del Mal, para lograr el Bien: compatibilizar la libertad con la felicidad definitiva de sus creaturas, con la colaboración consciente de ellas.

  • Comentario por sofía 12.12.15 | 01:32

    Excelentes comentarios sobre el post de Luis Enrique Antolín que espero que encuentre tiempo para seguir desarrollando.

  • Comentario por galetel 12.12.15 | 00:47

    Es cierto que Jesús habla de un Dios antropomórfico, lo que resulta inevitable puesto que Jesús tenía una consciencia humana condicionada por su entorno y circunstancia física y cultural; pero eso no significa que su consciencia de Dios fuese sólo subjetiva o engañosa. Como toda consciencia humana, estuvo dirigida a hallar sentido a la realidad para la supervivencia, y su conocimiento adquirido pudo perfectamente corresponder en el fondo a algo real, sobre todo al parecer de alguien como yo, que cree históricamente plausible que Jesús fuera una víctima resucitada y exaltada por un Padre Bueno que actuaba en él para bien de todas las víctimas de todos los tiempos, incluidos los ingratos y los perversos que acaben al fin por reconocerlo. Pues eso significa lo que dedujeron los primeros cristianos: que Jesús era la encarnación de la Palabra de Dios, o sea, que existe en realidad un Dios que se mostró en Jesús.

  • Comentario por sofía 12.12.15 | 00:18

    Y aunque es mejor que se controle y organicen los deseos de venganza y los miedos sociales, si hay algo despreciable en la justicia humana es su permanente injusticia para con los pequeños y su hipocresía. No obstante es perfeccionable y en eso deberíamos estar: contra la opresión y la hipocresía y mejorando la justicia.
    Leyendo el pasaje que ha puesto Galetel, queda claro que para juez: el Padre misericordioso que quiere lo mejor para sus hijos, sin coartar su libertad, pero siempre esperando que le reconozcan tal como el padre que es y vuelvan a casa.

  • Comentario por sofía 12.12.15 | 00:11

    En cuanto al comentario de Galetel, de acuerdo con el meollo de la cuestión, las características del Dios de Jesús.
    En cuanto a la división en cristianos y no cristianos, que hacen Atheos y compañía y que Galetel mantiene, aunque sea para decir q aprende de los no cristianos, yo no la mantengo.
    No existen tales diferencias entre las personas. Por supuesto todo ser humano, sin ponerle ninguna etiqueta puede aprender de todo ser humano, también sin etiquetado.
    Pero el mensaje de Jesús está al alcance de todo ser humano -sin etiquetados- incluyendo el que "ni son todos los que están ni están todos los que son". No es misión de nadie colocar etiquetas. Y la misión de cualquiera q se quiera considerar cristiano no es otra que dar a conocer el mensaje de Jesús.
    Yo desde luego prefiero la justicia de Dios que es misericordia eterna (perdón y ayuda permanentemente ofrecidos) a la justicia humana que la mayor parte de las veces es sólo una forma de controlar la venganza.

  • Comentario por sofía 11.12.15 | 23:59

    En cuanto a la bobada de que las mujeres no puedan ser "sacerdotisas", lo primero a discutir es el concepto de "sacerdote", tan desfigurado y distorsionado, y luego el machismo de fondo que no se cambia por conceder sobre el papel no sé qué privilegios que en realidad nadie debe tener: "todos me conocerán" "uno solo es vuestro Padre, uno solo es vuestro Maestro".
    El día q se entienda el sacerdocio como servicio sin adherencias no cristianas y el día que no haya machismo en la sociedad -cristiana o no- entonces ese obstáculo desaparecería.
    Pero entretanto, qué interés tiene para la sociedad personalista o para las mujeres personas listas, que te dejen ser algo llamado "sacerdotisa" q jamás ha sido liberador para las mujeres en las sociedades en las que ha existido y q es un nombre "desafortunado" para el cargo de los llamados "sacerdotes" en la Iglesia.
    Desde luego que hay que luchar por el poder, pero no por el servicio mientras siga siendo "desvirtuable"

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 23:50

    en favor de las víctimas, de todas las víctimas, incluidos “los ingratos y los perversos”. Esto lo vamos entendiendo por fin los cristianos, en buena medida gracias a las críticas de los no-cristianos; gracias.

  • Comentario por sofía 11.12.15 | 23:49

    Lo mismo digo sobre el resto de su discurso, que yo sepa el machismo no es cosa de ningún libro -como no sea de algún libro del sapientísimo Aristóteles en el que ya salía por peteneras machistas y encima con pretensiones filosófico-científicas.
    El machismo es tan viejo como la humanidad y si no que se lo digan a las niñas indias o a las chinas, aún en nuestros tiempos, culturalmente pertenecientes al politeísmo hinduista y el ateismo maoista respectivamente. O las sociedades africanas precristianas y preislámicas -lo cual no quita para q el islam sea machista es uno de sus rasgos distintivos frente al cristianismo, pero también los chinos ateos lo son.
    En cambio lo que sabemos de Jesús es que su personalismo consideraba a todas las personas igualmente imagen de Dios, sin ningún tipo de discriminación. Los cristianos machistas no son coherentes con las enseñanzas de Jesús.
    Y desde luego allá se las apañe quien prefiere los injustos juicios humanos a la misericordiosa...

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 23:46


    “Convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado”
    (Lucas 15, 32).

    “Quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu sentimiento malo porque yo soy bueno?”
    (Mateo 20, 14-15).

    “Amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos”
    (Lucas 6, 35).

    Sé muy bien que hay en el NT otros textos que parecen contradecir a estos, pero, ¿cuáles son las auténticas palabras de Jesús? Y ¿qué palabras hay que entender de otra manera que lo que parecen? Si hay verdadera contradicción, no pueden ser ambas Palabra de Dios. La verdadera Palabra de Dios es la compatible con la aceptación voluntaria de la cruz –tanto por Jesús como por Dios- en favor de las v...

  • Comentario por Atheos 11.12.15 | 23:38

    El problema principal de las religiones monoteístas radica en que se pinta a Dios como inmutable y eterno; en consecuencia, su Ley que es Constitución (contrato social) no es susceptible de ser modificada y, por tanto, acaba por convertirse en un corsé insoportable. Pensemos, por ejemplo, en las mujeres católicas, que no pueden llegar a ser sacerdotisas. Más grave es, vgr., el mandato del "creced y multiplicaos" que conduce al mito del "crecimiento económico indefinido" y a un "capitslismo de rampante consumismo", que aboca al "calentamiento del planeta" y, en definitiva, a poner en peligro la vida sobre la Tierra.

    No es Dios sino la razón humana la que debe determinar en cada momento histórico las normss a las que ha de ajustarse la convivencia. Ciertamente, sin Dios se vive mejor, y no es necesario que haya atentados por razones de fe, para demostrar tal aseveración.

  • Comentario por sofía 11.12.15 | 23:38

    La cuestión es q las profecías no son más q denuncias de por donde van los tiros para q las personas puedan arrepentirse, rectificar, mantener la esperanza en q el Bien es más fuerte q el Mal y al final sólo quedará el Amor

  • Comentario por sofía 11.12.15 | 23:34

    Que yo sepa la inquisición stalinista no necesitó de ningún libro revelado para cargarse a todo el que supuestamente impedía el advenimiento de la feliz sociedad sin clases. Por poner sólo un ejemplo, pero hay mucho más inquisidor sin libro que con libro.
    En todo caso el problema no es el libro sino no saber leer adecuadamente.
    Porque aparte de que el meollo del cristianismo es Jesús y su evangelio de misericordia y no el libro "profético" apocalíptico de una comunidad posterior q no tiene mayor importancia en el cristianismo lo cierto es que el Apocalipsis no trata de la violencia que va a desencadenar el Bien contra el Mal, sino de que la violencia del Mal contra el Bien no va a resultar vencedora, xq el Bien tendrá la última palabra.
    Así q no se entiende la lectura de Xocupo. Al parecer le gustaría q triunfara la Bestia sobre las víctimas inocentes y no viceversa.
    No lamento q el "pobre" Hitler acabara mal, sólo lamento q no sucediera antes del holocausto.

  • Comentario por Xocupo 11.12.15 | 23:11

    Supongo que el Apocalipsis de Juan será palabra inspirada del Dios cristiano y su lectura atenta produce temblor y terror (los cristianos que yo conozco no leen la Biblia y hablan de oídas a partir de la predicación). Es un libro lleno de violencia, con un dualismo moral extremo: amor fraternal a los míos y odio a los enemigos infieles, como los hijos de la tinieblas de los esenios. Y el Jesús-Cristo aparece como jinete con espada derrotando a sus enemigos, que van a parar al lago de fuego. Lo que confirma Mt 11,12, pues son los violentos los que conquistan el Reino de los cielos. El Juez de vivos y muertos (Pantoktátor de los iconos) infunde pavor, pues a los réprobos los envía al fuego eterno. "Quantus tremor est futurus, quando Iudex est venturus", cantaba la liturgia. Prefiero la justicia de los jueces humanos, con sus fallos, pero que busca la proporción entre delito y castigo, y no mezcla la exigencia de justicia penal con la oferta del amor y la felicidad eterna.

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 22:31

    Veo que estos profesores ateos y agnósticos que aparecen por aquí, no atacan al cristianismo que yo anuncio, sino al cristianismo que yo denuncio. Por eso, en gran medida, estoy de acuerdo con ellos; lástima que ellos no sepan lo suficiente de cristianismo para estar de acuerdo conmigo.

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 22:26

    Por cierto, el "sapere aude" fue formulado y propugnado por un filósofo cristiano, y el humanismo moderno -como ha explicado Piñero- ha brotado, y se ha desarrollado, en gran medida gracias al cristianismo cultural.

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 22:20

    Para un cristiano que cree que Jesús ha sido la expresión definitiva y consumada de la Palabra de Dios en sus dichos y en sus hechos, hasta acabar por eso aceptando la muerte en cruz que le infligieron los poderosos por defender a los débiles, todo eso que dice Xocupo NO es auténtico cristianismo, no es Palabra de Dios, desde luego. Ni antes ni ahora. La Palabra de Dios encarnada en Jesús, nos sigue increpando a los cristianos, incluso por medio de los no-cristianos como Xocupo, y tal vez algo vamos escuchando y entendiendo poco a poco.

  • Comentario por Xocupo 11.12.15 | 19:51

    Las tres religiones abrahámicas se fundan en la Palabra de Dios, en el Absolutismo de la Verdad revelada en libros sagrados. L. Kolakowski afirmaba que la Revelación es el manual de todo inquisidor. Las tres tienen cosas en común: afirman a Dios como supremo legislador (teocracia en política, heteronomía moral), la primacía de la fe sobre la razón, sumisión de lo profano a lo sagrado, sometimiento total a su Dios (como Abrahám), sueñan con dominar el mundo por la misión o las armas, dividen la humanidad en fieles e infieles (Yahvé y Alá ordenan matar a los enemigos), cultura patriarcal y machista, control y represión de la mujer, negación de la homosexualidad etc. La palabra humana, en cambio, es relativa y facilita la paz: se encarna en la democracia laica, en la ciencia profana y falible, en la primacía de la razón crítica, en el "sapere aude" como ideal emancipatorio, en la autonomía política y moral, en los derechos universales de los individuos frente al comunitarismo religioso.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 11.12.15 | 19:18

    ....."a imagen y semejanza" del Dios que le otorga el dominio y la responsabilidad sobre Su Creación. Ciertamente, diferencia ESENCIAL.

    Diferencia esencial la marcaría asimismo el papel y función de la Palabra, la Palabra que justo constituye el tema de la postal,en cuyo título, por cierto, se introduce ya de inicio otro equívoco al pluralizar en "dioses" lo que de hecho, y claro queda a tenor del contenido de ésta, se aviene con exactitud y precisión sólo al singular Dios único.La Palabra en las religiones abrahámico-monoteiístas, cómo convergen y asimismo difieren en su concepción, es tema largo de tratar y en este momento no dispongo de tiempo para extenderme, procuraré hacerlo más adelante.

    Una última consideración.En esta postal, una de las de mayor contenido filosófico que yo recuerde, Piñero paece desembocar en una apuntada contraposición entre Palabra de Dios y palabra humana. Interesante cuestión para también,llegado el caso, desarrollar.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 11.12.15 | 18:52

    Diría, en primer lugar, que la exposición de Piñero da lugar, en su parte inacial a una confusión, la confusión entre cosmovisión (concepción del existir como tal y en su significación, la "weltanschauung" en expresión alemana) y cosmología, la visión del universo concreto en el modo de su configuración o estructura.

    Sin duda, la cosmología hebrea guardacestrechas concomitancias con la acadio-babilónica, Israel se inscribe dento de un determinado ámbito histórico-cultural, no es pueblo de "extraterrestres" encerrado en una campana de cristal. Ahora bien, otro cantar sería lo referente a la cosmovisión, la "weltanschauung", aquí podrían también darse concomitancias lógicamente pero a la vez se darían ESENCIALES divergencias. Una de ellas, por ejemplo, ya señalada en otras ocasiones, la de la creación del ser humano para relevar a los dioses de las tareas serviles o inferiores, caso del sistema acádoco-babilónico, o la de su creación " a imagen y semejanza" del...

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 14:19

    Quien cree que Jesús fue resucitado y exaltado por Dios, en la línea de la experiencia de los primeros cristianos (AG => MT->HF), cree que “Dios se hizo hombre, encarnándose” en Jesús. Esto es, que el Artífice Último de la Realidad Objetiva se manifestó históricamente a la Consciencia en la consciencia individual de Jesús, dentro del ámbito hermenéutico de su cultura judía del siglo I. Por lo tanto, la aportación de Jesús al conocimiento de Dios es absolutamente privilegiada y debe guiar a la Consciencia en su búsqueda de sentido y supervivencia. Jesús es pues la “encarnación de la Palabra de Dios”, para la consciencia cristiana, y de ahí para la Consciencia humana.

  • Comentario por Manuel 11.12.15 | 13:47

    Sí. Una mitología llamativa y creativa, que a veces alienta sueños -que pueden ser de grandeza o de pequeñez- y a veces convicciones -que pueden ser alentadoras o retrógradas e intolerantes.

    Afortunadamente esa cosmovisión parece bastante superada. Pero sí, es hermosa, poética...

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 13:45

    de modo válido, con su método, y ha tenido un éxito sorprendente; pero no debe suponer que toda la realidad, de todos los tiempos, pueda llegar a comprenderla y manipularla por completo.

    La Ciencia ha llegado a entender sus propios límites, de modo que TODO concepto humano -antiguo o actual o futuro- es inevitablemente antropomórfico, cultural, relativo, provisional, evolutivo, incompleto, incluso los conceptos lógicos y matemáticos. ¿No va a serlo también, y especialmente, el concepto de Dios con todo lo que le atañe?

    Pero, a pesar de eso, podemos confiar que la inmensa mayoría de los conceptos humanos, incluso estos sobre “Dios”, contienen algo “real” en alguna medida, ya que para eso, por su valor de supervivencia y de sentido, existe la Consciencia que ha emergido –como último escalón conocido- de la Realidad Objetiva, sea esta lo que sea.

  • Comentario por galetel 11.12.15 | 13:42

    Los términos “Dios”, “Palabra de Dios”, “Acción de Dios”, “Creación de Dios”, “Sabiduría de Dios”, “Espíritu de Dios”, son –inevitablemente- antropomóficos. Porque expresan conceptos elaborados por la Consciencia humana.

    Por cada consciencia humana individual, pero según la experiencia recibida de su entorno físico y social, cultural, que la alimentan y la condicionan en cada circunstancia y época. El conocimiento es acumulativo, progresivo, evolutivo.

    Cada consciencia enlaza con las otras, cada cultura con las otras, en un proceso evolutivo emergentista, ascendente en complejidad y riqueza. No puede ser de otro modo. Pero no por eso estos conceptos dejan de ser reales en un sentido objetivo que de alguna manera trasciende a la Consciencia, a cada consciencia y a cada cultura.

    Sobre la base de esta suposición se construye un conocimiento “de la realidad” que pretende ser útil y constructivo. La Ciencia aspira a interpretar la realidad de modo v...

  • Comentario por Y 11.12.15 | 10:41


    Bonito y logrado texto del profesor Piñero, buen ejemplo de excelencia académica

    Para mí estos textos del Siglo I son muy interesantes porque forman parte del "couto mixto", "terra de ninguén": son posteriores al judaísmo y anteriores al cristianismo propiamente dicho, es decir estos textos del Siglo I se encuentran entre Málaga y Malagón

    Por desgracia Atenas -y la palabra humana compartida- fue completamente derrotada y Roma-y-Jerusalem triunfaron por completo: el así llamado cristianismo es la fusión de la religión de los romanos (el culto imperial al Dominus) con el judaísmo sacerdotal más -para colmo- las acaloradas y sangrientas fantasías arameo-israelitas de época persa

Jueves, 20 de septiembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Los más recientes

Hemeroteca

Septiembre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930