El blog de Antonio Piñero

Conclusiones del libro “Los orígenes del cristianismo en Asia Menor. Textos e historia (70-135 d.C.)”. (604)

04.12.15 | 07:24. Archivado en , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

Prometí la semana pasada que continuaríamos con las conclusiones del libro del Prof. Fontana, ya que un análisis pormenorizado de cada uno de los capítulos sería demasiado largo y farragoso. Así que cumplo lo prometido.

Estoy de acuerdo con el autor en su idea del principio de su libro que hay que contextualizar el incipiente movimiento cristiano, que da origen a obras muy importantes dentro de la lista de libros sagrados del Nuevo Testamento (el canon) en el contexto histórico general del Asia Menor romana. Y para ello me parece estupendo que intente el Prof. Fontana ofrecer al lector un panorama de cómo era el Éfeso romano, cuna de grandes obras cristianas como diremos.

Y otra cosa importante, como desde el los inicios del siglo XX el movimiento de “historia de las formas” trataba de explicar el origen de las obras del Nuevo Testamento, y en especial las diferentes escenas, o perícopas (secciones) de los evangelios, como un producto de la predicación cristiana y de la obra moldeadora de la comunidad que estaba detrás, me parece estupendo que intente precisar qué tipo de comunidades, o grupos sociales había en Asia Menor, y que tipos de gentes diversas dieron lugar a obras diversas: Evangelio de Lucas / Hechos de los apóstoles, Evangelio de Juan y Apocalipsis.


Con todo, observa el autor que –debido a las características de estos textos todos ellos centrados en sus particulares problemas teológicos y disciplinares, y formalmente muy distantes del mundo circundante–, se hace muy difícil trazar vínculos tangibles entre la información que a base de mucho análisis se puede sacar de los textos cristianos y la realidad que reconstruyen los estudios históricos generales de la época y el lugar, es decir, en este caso el Asia Menor y en concreto Éfeso

Me ha parecido interesante –confieso que yo mismo me he ocupado menos de esta aspecto y más del ideológico– y que he quedado gratamente sorprendido al ver cómo el autor ha logrado, a base de estudiar la documentación epigráfica (las inscripciones recogidas y editadas de la zona), mostrar que era muy posible la difusión del cristianismo entre ciertas agrupaciones profesionales, y también la presencia de cristianos en la “familia del César”, es decir, entre los funcionarios que formaban el núcleo de la administración imperial. Los cristianos no eran todo esclavos, como decía la historiografía marxista a finales del siglo XIX y principios del XX,, sino ante todo gente de clase media (y algunos de baja), normalmente libres. Solo los menos serían esclavos, salvo aquellos que al convertirse el padre de familia al cristianismo, se “convertían” igualmente con él. Estas relaciones sociales más elevadas de lo que se había pensado contribuyeron a explicar la rápida expansión del movimiento de seguidores de Jesús en el espacio romano de Asia Menor.

“Frente a la imagen que se desprende del idealizado relato de Hechos” –escribe el autor– en donde se presentaba al misionero cristiano”, aislado de su contexto social, “predicando ante un ignoto auditorio sin otro bagaje que el ardor de su fe, nuestra reconstrucción habla de unos individuos que se sirvieron de los recursos que les suministraba la sociedad en la que trataban de abrirse camino”. Coincido con estas observaciones, ya que he señalado a menudo que tanto Pablo como otros misioneros judeocristianos helenísticos, de lengua griega, no eran gente que iban predicando a la aventura, sino que utilizaban las redes sociales de la época –los amigos, parientes y conocidos– y las sinagogas y sus diversas ramificaciones, para ir extendiéndose.

Sin embargo, no estoy en absoluto de acuerdo con el autor cuando este sostiene que cuando el cristianismo de cuño helenista se abrió paso entre diversos grupos de temerosos de Dios (esto es, individuos que orbitaban en los alrededores del judaísmo; que iban todos los sábados a la sinagoga, que admiraban el monoteísmo, las virtudes sociales y el apoyo mutuo de los judíos entre sí), el cristianismo les “ofrecía” la posibilidad de ser plenamente ‘judíos’ sin tener que asumir las onerosas cargas de la Ley: bastaba solo con la proclamación de su fe en el Resucitado”. No creo que esto sea así, o por lo menos no me parece bien formulado. Teniendo en cuenta que los textos que se estudian en este libro (Lc/Hch EvJuan; Apoc) muestran que aceptan el marco mental paulino respecto a cómo entender la figura, la muerte y la resurrección de Jesús, hay que pensar que el evangelio no ofrecía a los temerosos de Dios el hacerse “judíos”. Lo que yo creo que predicaban estos cristianos helenistas de cuño paulino era que los temerosos de Dios –tras aceptar por un acto de fe que Jesús era el mesías, que Dios había rescatado a toda la humanidad por medio del sacrificio vicario de la cruz– debían, o podían, seguir siendo paganos. De ningún modo tenían que hacerse “judíos” ni siquiera metafóricamente.

Pablo lo había dicho muy claro a los corintios (1 Cor 7,17-20 escrita precisamente desde Éfeso, lugar donde estuvo casi tres años, más que en ningún otro sitio de os que visitó) que

“Cada uno siga como le asignó el Señor; cada cual viva del modo como le ha llamado Dios. Y así lo ordeno en todas las iglesias. 18 ¿Fue llamado uno siendo circunciso? No rehaga su prepucio. ¿Fue llamado uno siendo incircunciso? No se circuncide. 19 La circuncisión es nada, y nada la incircuncisión; lo que importa es el cumplimiento de los mandamientos de Dios. 20 Permanezca cada uno en la llamada en la que fue llamado por Dios”.

Es este un pasaje que considero muy importante y que muchas veces no se entiende bien o no se obtienen de él las consecuencias que Pablo hubiera querido. La línea de pensamiento de todo el párrafo es en principio clara y contundente: el que ha sido llamado por Dios a la fe en el Mesías siga viviendo y comportándose (respecto al cumplimiento de la Ley que afecta en concreto a la circuncisión) como era cuando le fue hecha la llamada para responder al evangelio (es decir, cuando respondió a la predicación del evangelio con un acto de fe en Jesús como el mesías.

La consecuencia es trascendental: el judío ha de creer ciertamente en el Mesías de Israel, Jesús, ha de aceptar la llamada a convertirse al evangelio, pero ha de seguir comportándose como judío y cumpliendo aquellas normas de la alianza del Sinaí que lo señalan como miembro de ella, especialmente –por su repercusión exterior-- el deber de la circuncisión y las leyes sobre la pureza cultual y los alimentos. Si no lo hace, sostiene Pablo, no sigue la norma que predica en todas las iglesias, a saber que el judío convertido no abandone el judaísmo.

En el pensamiento global de Pablo es absolutamente impensable que la venida del Mesías acabe con la Alianza de Dios con cada israelita y con la distinción de dos “pueblos” en el mundo, los judíos y los gentiles, diversidad querida por Dios. Y quizás es también muy importante, por sus consecuencias, caer en la cuenta de que Pablo hace afirmación indirecta de su judaísmo ante las preguntas de sus interlocutores gentiles, los de Corinto que le habían remitido una carta preguntándole sobre esto. Al sostener que el judío llamado a la fe en el Mesías no “rehaga su prepucio” (indica que no debe dejar de ser judío, pues había apóstatas del judaísmo que se hacían operar por famosos cirujanos de la época para ocultar su circuncisión). Y esto lo dice de sí mismo y de todos los judíos. Según la Promesa de Dios a Abrahán (Génesis 17,5), este será padre de los judíos y de numerosos pueblos. Pablo deduce las consecuencias: los gentiles no pueden convertirse en judíos…Si eso fuera así, ¡habría un solo pueblo!... y jamás Abrahán sería padre de numerosos pueblos.

Por consiguiente afirma Pablo respecto a los paganos que se hacen creyentes: ¿Fue llamado uno siendo incircunciso? No se circuncide. Por tanto, el que ha sido llamado como gentil/pagano a responder a la proclamación del Mesías, no necesita de modo alguno circuncidarse, hacerse judío de ninguna forma, ni observar las normas de la alianza del Sinaí (circuncisión; alimentos; pureza ritual), sencillamente porque no debe hacerse judío al convertirse al Mesías; es heredero de Abrahán, cierto, pero heredero adoptivo. Formará parte de esos pueblos que al convertirse a la fe en el Mesías tienen como padre al “Abrahán-padre-de-numerosos-pueblos-por-tanto-no-judíos”.

El pagano convertido es llamado a ser miembro del cuerpo místico del Mesías de Israel, es decir, miembro del Israel de los tiempos finales o mesiánicos, pero como gentil. Y todo ello a pesar de las opiniones de algunos adversarios de Pablo. Lo que importa –dice Pablo– es cumplir los mandamientos de Dios, observar las normas o preceptos que este ha dispuesto para la plenitud de los tiempos hasta el final de la historia. Pero las normas o mandamientos no son iguales para judíos y paganos, ambos creyentes en el Mesías, porque son dos pueblos distintos. La gran revelación concedida al Apóstol es que los dos pueblos se salvan por igual permaneciendo sin cambios: el judíos sigue siendo judío y el pagano siendo pagano tras aceptar la llamada de la fe.

Por eso dice Pablo que considerada en sí misma la circuncisión o la incircuncisión son nada¸ no tienen importancia por sí mismas. No puede entenderse de ningún modo (sería absurdo en el pensamiento de Pablo completo) que el Apóstol esté eliminando el valor de la ley de Moisés para los judíos convertidos a Cristo. Entiéndase bien la explicación en Gálatas (2,15-21 y 3,19-29). Esta fundamenta las diversas distinciones sobre la Ley: todos tienen que cumplir la parte de la Ley que es universal y eterna, como dice en Romanos 2; pero no todos tienen que cumplir la parte de la Ley “específica” de los judíos, es decir circuncisión, alimentos y pureza. Esas normas las seguirán cumpliendo los judíos creyentes en Jesús porque no dejan de ser judíos. Ni pueden ni deben, dice Pablo en el texto que comentamos.

Lo que importa para nuestro pasaje es que Pablo defiende dos posturas importantes en este texto de 1 Corintios: 1. De ningún modo quedan exentos los judíos creyentes en el Mesías de observar la ley mosaica completa. Esto comporta algunos pequeños inconvenientes, y Pablo lo sabe, pero la llamada a Israel como pueblo elegido tiene también otras grandes ventajas (Rom 9,4-5: filiación, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas). 2. De ningún modo estas leyes específicas para los judíos deben ser observadas por los gentiles convertidos.

Me gustaría saber si el autor del libro que comentamos está de acuerdo con mi argumentación, o bien yo no he entendido correctamente cuando él afirma que el cristianismo de los judíos de cuño helenistas ofrecían a los paganos hacerse “judíos” pero sin observar las leyes de la circuncisión, alimentos y pureza. Creo que debe matizarse, o corregirse esta afirmación.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por Jorge Pineda Henriquez 24.12.15 | 01:18

    Estimado Doctor Pinero, gracias por aclarar mi mente en cuanto a lo que sucedia en los primeros siglos despues de la crucificcion del Señor. este mismo Jesus regreso para instruir de una manera mas clara espiritualmente a sus apostoles, a partir de su ascencion al Padre, del cual dijo que procedia. a partir de este momento el apostol Pedro sano paraliticos, volvio a la vida a alguien tal y como lo hizo Jesus, la conversion de nuevos cristianos fue notable, fue esto una confirmacion que El era el hijo del Dios viviente ?.

  • Comentario por galetel 06.12.15 | 23:43

    La “inculturación” que preconizaba Pablo era en la cultura gentil, no en la cultura judía, ya que esta era la de Jesús y los primeros cristianos, judíos auténticos. En el judaísmo (proto)rabínico no se podía, pues este la rechazaba, y en alguna medida contagiaba a muchos judeocristianos tradicionalistas.

  • Comentario por galetel 06.12.15 | 23:23

    La “ley de Cristo”, el Doble mandamiento del amor, la “ley del amor”, la interpretó Jesús carismáticamente tomándola de la Ley judía (Deuteronomio+Levítico). ¿Cuál es la diferencia con “la Ley” al completo? –Los múltiples preceptos específicos del nacionalismo judío, exclusivistas, elitistas, rigoristas, justicieros, que restringían el concepto de “prójimo” a sólo los “puros”, los “justos”, y que Jesús violaba continuamente acogiendo indiscriminadamente a los pecadores.

  • Comentario por galetel 06.12.15 | 22:41

    Buen comentario, Sofía. La salvación por el cumplimiento de “la Ley”, sí que la rechaza Pablo, como dices. Pero la salvación por el cumplimiento de “la ley del amor” es indispensable para la justificación por la fe, como dicen Pablo, “Santiago” y tú.

  • Comentario por sofía 06.12.15 | 21:42

    Me parecen razonables las pegas que se han puesto a la interpretación de Pablo de Piñero.
    Dice muy claro Pablo que en Jesús no hay judío ni griego.
    Es cierto que Pablo es el primer ejemplo de inculturación, y que no rechaza lo judío, pero el concepto de salvación por el cumplimiento de la ley sí lo rechaza.
    Aunque el concepto de justificación por la fe es muy malentendido a veces, como dice Santiago.

  • Comentario por galetel 06.12.15 | 11:41

    Antolín:
    Muy de acuerdo con estos comentarios suyos, que considero completamente compatibles con los míos que los preceden.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 06.12.15 | 04:52

    ....se presenta y traduce como un sistema,un corpus, único y completo que conlleva la justificación por el cumplimiento de sus preceptos,en una especie de "toma y daca" con Dios, porque conlleva la maldición por el incumplimiento de estos preceptos y,en fin, y aquí tocamos ya el gran error de interpretación de Piñero, porque conlleva la separación a efectos de su relación con el Dios de todos los humanos entre judíos y gentiles.

    Para Pablo Dios no maldice, reconcilia,por iniciativa suya, a los seres humanos con Él, la maldición queda clavada, resuelta y disuelta,en la cruz. Todos los seres humanos quedan convocados,unidos e indistintos, a la participación en el Espíritu de Dios y Su Ungido. La justificación no se produce en virtud de un "toma y daca" sino por dicha participación en función de la fe que tal acepta en lo interno y proclama con la boca. Esto representa un nuevo régimen, la Ley ha cumplido su papel de pedagogo, en la edad adulta ya periclitado.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 06.12.15 | 04:15

    ....pretende centrarse en el hecho,bien terrenal, por cierto,de la cruz por cuanto para él representa un momento culminante y de radicalidad máxima de la revelación de Dios en y por el Ungido, un momento de giro absoluto por mor del cual se daría ese salto del Jesús histórico al Cristo de la fe que tantos "quebraderos" de cabeza produce a Piñero et alii.

    Para Pablo se trata de algo de tal importancia que transciende, diríamos, la propia acción y responsabilidad humana, es de resaltar cómo en sus cartas apenas aparece expresión de condena o reproche algunos a los responsables de la crucifixión de Jesús, todo se plantea en términos de dialéctica no con los que malentienden o malcumplen la Ley sino con la Ley misma, en sí misma y en cuanto tal.

    No porque la Ley sea mala,Pablo reconoce que es buena y santa, ni,desde luego,porque resulten inválidos preceptos, que constituyen su "quintaesencia" cual el amor a Dios y al prójimo sino porque la Ley se presenta y....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 06.12.15 | 03:37

    En su primera carta, 1 Tes, Pablo muestra la diré tensión escatológica de una Parusía cercana, tanto como para él mismo considerarse aun vivo cuando se poduzca: Pablo por supuesto creerá siempre en una Venida última de Cristo, pero de modo que no resulta fácilmente explicable,en el resto de sus cartas tal tensión escatológica de Parusía inminente o cercana ha desaparecido por completo, ni una sola mención en este sentido.

    No en vano respecto al pensamiento paulino se habla de una escatología ya cumplida, cumplida en tanto que ya se habría entrado en un nuevo tiempo, un nuevo régimen( concepto clave en el que no me cansaré de insistir) de relación entre el ser humano y Dios. Y este nuevo régimen derivaría no ya de la predicación y acción del propio Jesús sino de su muerte en cruz, la cual habría culminado en su Resurrección-Exaltación.

    Se le reprocha, y desutoriza, a Pablo por sus muy escasas menciones al Jesús terreno.Entiendo que en sus cartas Pablo pretende....

  • Comentario por galetel 05.12.15 | 20:51

    ya no significaban nada. El cristiano, ya fuera de origen judío o de origen gentil, sólo tenía que practicar la ley de Cristo, la ley del amor, lo demás era accesorio y podía prescindir de ello o no, como quisiera, pues no importaba.

    Esta doctrina era escandalosa para los judíos tradicionalistas, incluso los cristianos. Había que saber con seguridad qué preceptos eran “de Cristo” y cuáles no. Y los rabínicos, posteriormente, decidieron blindar la Ley para que esa distinción no pudiera hacerla ningún judío. Sin embargo, los cristianos paulinos, sobre todo los de origen gentil, consideraban que su manera de entender y practicar la Ley, eliminando todo lo accesorio que no se remontaba a Jesús, era la propia de un “judío auténtico” de la Nueva Alianza; por eso, un “temeroso de Dios” que se hiciera cristiano paulino, se consideraba “judío legítimo”, puesto que, según Pablo, quien practicaba la ley del amor practicaba la plenitud de la Ley, bien entendida según Jesús.

  • Comentario por galetel 05.12.15 | 20:49

    Algunas veces su terminología es confusa: no se sabe bien a qué interpretación de la Ley se está refiriendo, si a la de los Sumos Sacerdotes, que era también la tradicional del pueblo judío (incluidos los discípulos de Jesús, mientras no fueron entendiéndolo de otro modo), o a la nueva interpretación de Jesucristo, que Pablo promovía.

    Pero eso no da pie a que –como hace Piñero- se deduzca que un judío que aceptara a Jesús como el único Cristo DEBÍA seguir practicando todos los preceptos de la Ley, incluida la circuncisión; PODÍA, si quería, pero los preceptos que no eran los de Jesús no significaban nada, ni producían la salvación por sí mismos si no iban conjuntados con la ley de Cristo, la del amor.

    Un cristiano de origen gentil, claro está, TENÍA que practicar la ley de Cristo (que era parte de la Ley antigua, pero la corregía, relativizaba y superaba), y NO TENÍA que practicar los preceptos tradicionales judíos, del antiguo judaísmo, puesto que ya no sig...

  • Comentario por galetel 05.12.15 | 20:46

    Antolín:
    Estoy bastante de acuerdo con Vd. “la Ley” entendida como de la Alianza sinaítica, la Torá de Israel, el Pacto cuyo acatamiento y beneficio estaba simbolizado por la circuncisión, ya no la consideraba vigente Pablo. Pero, como Vd. mismo reconoce, Pablo “como argumento dialéctico puede recurrir incluso a que al fin y al cabo la Ley se resume en el precepto del amor”. Esto quiere decir que Pablo admitía un nuevo concepto de “Ley”, para la Nueva Alianza, que remitía a Jesús mismo.

    Porque Jesús, dedujo Pablo, había predicado una nueva observancia de la Ley, destacando unos preceptos y relativizando otros según su propia autoridad carismática, lo que, en gran medida, fue el motivo para que se instigara su muerte por las autoridades defensoras de la interpretación tradicionalista de “la Ley”. Pablo distingue, a mi entender, entre esa Ley que “maldijo” a Jesús, de la Ley que predicó Jesús, a la que llama “la ley de Cristo”.

    Algunas veces su terminolo...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 18:21

    .....puede significar silencio respetuoso, pero no concordante, para no entrar en polémicas. Por otra parte, Piñero recurre con frecuencia a lo del "consenso académico" para legitimar tesis o hipótesis, pues bien, en las postales sobre el libro acerca de Pablo, libro de publicación reciente pero ya de suficiente "rodaje", ni una sola vez se ha mencionado caso ninguno de que se haya dado este consenso, que de haberse dado sin duda Piñero lo hubiera reseñado. O sea, que se diría sigue el silencio a este respecto, Incluso en esta postal se diría Piñero apela al profesor Fontana para recabar su opinión y acaso se diría, romper el hielo del dicho silencio. ESo sí,entre algunos comentaristas ha encontrado consenso, pero los comentaristas somos " la plebe", no el Agamenón par académico.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 18:05

    ....en sus cartas "ningunea" de modo evidente a Moisés,personaje aun hoy central del judaísmo,el Moisés receptor de la ley directamente de Dios y catalizador de la Alianza y de Israel como Pueblo( por cierto,también "ningunea alreferente del mesianismo llamado davídico, el rey David), siendo Abraham el personaje por excelencia privilegiado, el Abraham justificado por la fe ANTES DE QUE EXISTIERA LA LEY. En fin, ¿qué concluir de todo ésto?.

    Aprovecho, fuera de este tema concreto, para hacer notar un detalle, detalle no más pero bien significativo. Parece claro que Piñero considera su interpretación de Pablo algo así como su tesis y aportación "estrella" en el ámbito académico de la historia del cristianismo primitivo. Dedicó una postal hace pocos meses a la presentación de ésta en un Congreso en Roma, él mismo nos habló del silencio con el que fue recibida su ponencia.

    Silencio.Puede significar aprobación,bin que normalmente ésta se hace expresa, puede signific...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 17:52

    Galetel, Pablo reconoce en Rm que la Ley es espiritual y que tiene preceptos justos y buenos, en absoluto va Pablo contra ellos y como argumento dialéctico puede recurrir incluso a que al fin y al cabo la Ley seresume en el precepto del amor, situado en este pasaje en el contexto de la recomendación de obediencia al orden civil y de mantenimiento de la concordia social. Pero, insisto, Pablo refuta la Ley como régimen o sistema de la relación entre el ser humano y Dios, los pasajes que yo he citado en mi comentario de la madrugada,y otros,son INEQUÍVOCOS a este respecto.

    Como lo es el que la Ley, el propio Piñero lo admite así, representa el Pacto de Alianza entre Dios e Israel, y por ende, la frontera de separación entre judíos, obligasdos a cumplir sus preceptos-cláusulas, y gentiles, no obligados por elllos.. Pablo dice con toda claridad que ya no hay judío ni griego( gentil), Pablo rechaza el SIGNO CLAVE de pertenencia a la Ley, la circuncisión, en sus ....

  • Comentario por galetel 05.12.15 | 17:05

    Sí, Antolín. Pero ¿a qué "ley" se refiere Pablo en esa cita que puse, de Rom 13, 6-10? Por supuesto, no se refiere a toda la Ley significada por la circuncisión, claro, ¿y entonces?

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 16:55

    Galetel, sólo me remito no ya a los judíos que no aceptan a Jesús,sino a los mismos judeocristianos, con los que Pablo mantuvo fuertes enfrentamientos y cuyo principal "caballo de batalla" era justamente la circuncisión. Ya he señalado que en las cartas paulinas no se reflejan divergencias con ellos respecto al "QUIÉN" de Jesús, es decir ,respecto a su condición de Señor, el "maranatha" que Pablo y los judeocristianos compartirían, sino respecto a la circuncisión fundamentalmente, por cuanto ella conleva de significado CLAVE respecto a la Ley y,por derivación,respecto a la observancia de otras prácticas prescritas por ella.

    No parece, pues, que se trate de algo solamente concerniente al judaísmo rabínico posterior.Recordar incluso como en Hch en ese acuerdo de compromiso que se alcanza en el llamado Concilio de Jerusalén, la misión se divide entre el mundo de la circuncisión y el de la incircuncisión, considerada,pues, aquélla como SEÑA DE IDENTIDAD judía.

  • Comentario por galetel 05.12.15 | 13:27

    Me parece que el significado de la Ley y la circuncisión en relación a ella, era muy distinto antes de lo que fue después, cuando el judaísmo rabínico tomó el control y reaccionó en contra del cristianismo paulino. Y actualmente, todo lo "judío" se entiende desde la óptica rabínica.

  • Comentario por Xocupo 05.12.15 | 12:57

    De forma colateral sobre el problema actual de la circuncisión y la consideración como delito en Alemania, recomiendo el debate de Anne Will en tV.1 (You tube), titulado: "Streit ums Beschneidungs-Urteil- Religionsfreiheit ade?". Desde distintas posturas, rabínica, islámica, católica, científica o jurídica, se confronta el problema de las tradiciones religiosas y su libertad, con los principios de la constitución alemana y la declaración del Tribunal constitucional.
    Saludos a todos/as

  • Comentario por FERNANDOP 05.12.15 | 12:33

    Me parece muy acertada la idea del profesor Antonio Piñero sobre la visión de Pablo. Por cierto, y curiosamente, el apostol de los gentiles presenta una visión que tiene muchos paralelismos con esa idea moderna denominada inculturación. De esta forma ni los judios deben renunciar a la ley (y todas las tradiciones que conlleva) ni los gentiles deben asumir la ley (impostando unas tradiciones que le son ajenas), llegando la salvación desde ambos caminos, porque lo trascendental es seguir la nueva alianza sellada por Cristo.
    Lejos de valorar la visión paulina,con su impactante(por adelantado a su tiempo) inclusivismo cultural, se genera cierta angustia entre aquellos que quieren ver en Pablo la forja de la Iglesia como institución y como corpus independiente del judaismo. Evidentemente a Pablo ni se le pasaban por la cabeza estas cuestiones temporales que tanta importancia tienen para algunos, a los que la observancia de normas y tradiciones pesa como a viejos judios.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 05:15

    ....tal separación persistiría. Pero si,Gál 3,28, "ya no hay judío ni gentil....todos somos uno en Cristo Jesús".

    Y la Ley, fuente de maldición según Gál 3,10-14, incitadora involuntaria al pecado pues que lo define y lo da a conocer a la conciencia, Rm 7,7-13, ¿cómo podría mantenerse vigente ni aun para los judíos?.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 04:35

    Su postura resulta coherente, no se trata de simple cerrazón o tozudez, se trata de mantenerse fieles a la Ley, la cual continuaría vigente en el Nuevo Israel establecido por Cristo. Ellos,los judeocristianos no quieren tampoco "dos pueblos", de judíos y gentiles diferenciados sino la integración de ambos, judíos y gentiles,en un sólo Pueblo, este Nuevo Israel en el que la Ley habría sido depurada pero seguría vigente, incluso tras su depuración más afirmada y reforzada. y dado que la circuncisón representa el signo de pertenencia a ella, lógico el que mantengan su obligatoriedad.

    Pabloentiende,y así lo argumenta y razona profusa y denodadamente en sus cartas, que la muerte del Cristo como "maldito de la Ley" ,el hechomás difícil de asimilar e integrar por un seguidor judío de Jesús, implica justamente tanto lasuperación de ésta como el consiguiente derrumbe del muro de separación que ella establecía entre judíosy gentiles. Segun lo aducido por Piñero tal...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.12.15 | 03:57

    En el pasaje d 1 Cor citado,si Pablo dece que la circuncisión es nada, afirmaciónnbásica y central de tal pasaje, es que efectivamente para él es nada, NO SIGNIFICA NADA,por lo cual si circunciso se llega a la fe, resulta irrelevante, justo por IN-SIGNIFICANTE, el propósito derehacer el prepucio, pero en absoluto de esto se deriva el que la circuncisión haya de seguir practicándose en adelante, bien al contrario es innecesaria pues que NO SIGNIFICA NADA.

    Para los judeocristianos, en cambio,sí significa, están dispuestos a aceptar en la comunidad de seguidoresdel Mesías a los no descendientes de Abraham segun la carne pero exigiéndoles, incluso en contra de su oportunidad para expandirse, la circuncisión por cuanto ésta representa no meramente un rito o costumbre más sino el signo de pertenencia a la Ley entregada por Dios a Moisés, Ley que ellos sí consideran vigente tanto para judíos como para los gentiles convertidos al Cristo.

    Su postura resulta coherente.....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 04.12.15 | 18:20

    La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero. Piñero pide opinión a Fontana, par a él como Agamenón académico, al no gozar de tan alta categoría, yo sería el porquero. Pero resulta que el porquero sabe leer,incluso,incluso,hasta entender lo que lee y desde este entender AFIRMA, por enésima vez, que Piñero NO ha entendido a Pablo, y en un punto muy importante, no en cuestión secundaria o baladí.

    Apenas tengo tiempo ahora para extenderme, sólo una puntualización básica. La Ley es, para Pablo, Régimen, Sistema o como se quiera llamar segun el que se establece la relación entre Dios y el ser humano; a la par es Contrato de Alianza entre Dios e Israel, todas cuyas claúsulas han de ser cumplidas (recordar en el mismo Ev. de Mt, el más "judío" de todos,5,17-19, lo de la iota y el ápice y el no quebrantar ni uno de los mandamientos menores). Pues bien,tanto como Régimen como cuanto Contrato, la Ley, ha quedado superada,
    es YA, como la circuncisión, nada.

  • Comentario por galetel 04.12.15 | 15:24

    Romanos 13,
    8 Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9 En efecto, lo de ‘No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás’, y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10 La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud.

  • Comentario por Xabier 04.12.15 | 14:31

    Manuel:

    Te pongo en antecedentes. En un post anterior aporté algunos argumentos a favor de que era bastante razonable que Pablo viajase a Hispania, probablemente desterrado. Markitos dijo que le parecía muy divertido, sin aportar un solo argumento.

    Puesto que se ríe de una hipótesis seria, tiene que aportar argumentos de por qué le parece divertido.

  • Comentario por Manuel 04.12.15 | 14:14

    Posibilidad, claro... El caso es que le perdemos la pista. Hechos se hace eco de un periplo a Roma, bien dudoso de creer. Pero, de creer lo que Hechos nos asegura, podemos decir que llegó a Roma. También que pretendería ir a Hispania, aunque no tenemos la más remota idea de que intentara ni lograra finalmente. En cualquier caso, ¿quién trataría de refutar que haya podido terminar en Cartago o en Alejandría? Lo gratuito es afirmar que efectivamente estuvo en tal o cual lugar y considerarlo verídico mientras alguien no lo refute explícitamente. Pero hablamos de posibilidades, claro: especulativas.
    ¿Hay alguna mención de nombres judíos, o de Pablo, entre los miembros cristianos en Roma? ¿Entre las cartas...?
    Al final nos quedamos con muy poco: puede que llegara, que lo acogieran y que, como deduce el Sr. Blázquez aportando sus propios indicios, lo mataran allí mismo quizá cristianos rivales.
    No, no sabemos tanto como nos gustaría poder asegurar.

  • Comentario por Xabier 04.12.15 | 12:56

    Ya que yo he respondido sus preguntas (algunas de las cuales podría haberlas respondido usted mismo leyendo simplemente el principio y el fin de la Carta a los Romanos), espero que me responda qué tiene de divertida la hipótesis académica de que Pablo viajó a Hispania. Si tiene algo de honestidad intelectual supongo que tendrá argumentos demoledores para negar de forma irrefutable esa posibilidad.

  • Comentario por Xabier 04.12.15 | 12:53

    Markitos:

    Tus preguntas son muy fáciles de responder por parte de cualquiera que sepa un poquitín del tema. Lo voy a hacer yo mismo:

    1. Pablo no se encontraba en Hispania. De hecho, en el penúltimo capítulo expresa su deseo de viajar a Hispania después de pasar unos días en Roma. Aprovecho para decir que no has respondido a la pregunta de qué tiene de divertida la hipótesis académica de que Pablo viajó a Hispania, voluntariamente o exiliado.

    2. La Carta a los Romanos se escribió desde Corinto hacia el año 56, aproximadamente. ¿Por quién? Por Pablo de Tarso, que utilizó como amanuense a un tal Tercio.

    3. Pablo no había predicado antes en Roma. Lo dice dos veces en esa carta.

    4. ¿Por qué tenía tantos amigos Pablo en Roma? Es muy sencillo: porque los había conocido en otros lugares. Por ejemplo, Prisca y Aquila los conoció en Corinto, luego estuvieron con él en Éfeso y, finalmente, volvieron a Roma.

  • Comentario por Markitos 04.12.15 | 10:33

    La Carta a los Romanos contiene el pensamiento paleo-cristiano más genuino. Las cartas se escribían desde la distancia. La pregunta es: ¿cuándo demonios se escribió esta Carta? ¿Desde dónde? ¿Por quién? ¿cuando habia predicado Paulo en Roma? Por qué tenía tantos amigos en Roma? ¿Por qué no se despidió de ellos uno a uno y en persona? ¿Estaba acaso en Hispania Paulo cuando fue escrita la Carta, posibilidad que gustaría -sin duda- a algún comentarista de este blog? Un estudio filológico y lexicológico de la Carta arrojaría muchas sorpresas. Anímese a ello, Dr. Piñero.

  • Comentario por galetel 04.12.15 | 08:55

    y algunos se lo preguntaron a Jesús), y para Pablo tampoco era así: Jesús confirmó que había un mandamiento principal (con sus consecuencias) y otros accesorios, y en buena parte por eso había sido instigada su muerte por las autoridades de la Ley, de modo que había muerto como “maldito de la Ley”; pero en realidad, para un cristiano, Jesús había sido un “bendito de la Ley”, de aquella parte principal de la Ley que él había instituido como norma de la Nueva Alianza, la única necesaria y suficiente, obligatoria para la salvación.

  • Comentario por galetel 04.12.15 | 08:53

    Entiendo que Pablo REDEFINE lo que significa ser “judío”. De ser miembro de la Alianza antigua ha pasado a significar ser miembro de la Alianza nueva. Es decir, según Pablo, un “judío” es ahora, que cree en Jesús como el Cristo único de Dios, un “cristiano”, un judío renovado, más auténtico, que debe cumplir lo esencial de la Ley –el “mandamiento principal”, el Doble mandamiento del amor con todas sus consecuencias- pero no tiene por qué cumplir lo accesorio de la Ley a que obligaba la Alianza antigua, porque ya no es “nada”. Pero si quiere, puede seguir cumpliéndolo, porque ya no es “nada”. Un gentil, dice Pablo, puede ser este nuevo tipo de “judío”, al ser cristiano.

    Los judíos rabínicos reaccionaron después prescribiendo que la Ley era indisociable, que no había dos tipos de mandamientos que pudieran distinguirse y separarse. Pero antes no había sido así (por eso las escuelas y corrientes farisaicas buscaban averiguar cuáles eran los mandamientos principales, y algunos ...

Sábado, 17 de noviembre

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