El blog de Antonio Piñero

“El Reino/reinado de Dios según Jesús”. Una síntesis. Conclusión (y VI 603)

22.11.15 | 08:54. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

No escribí el viernes pasado (20 noviembre) porque durante todo este “fin de semana” del 20-21 de noviembre 2015 hemos estado más que ocupados los miembros de la redacción de la edición de la Biblia de San Millán, volumen I, “Los Libros del Nuevo Testamento”, revisando las obras ya entregadas y unificando criterios de edición. Esperemos que la obra esté terminada en marzo del 2016, y que todo ese año se dedique a corrección minuciosa, de modo que el producto sea concorde con los propósito de ofrecer una versión castellana muy pulida ortotipográficamente, muy fiel al texto griego, pero a la vez absolutamente idiomática, de acuerdo con las normas de la actual Gramática normativa de la Lengua Castellana de la Real Academia Española. A la vez, esta edición ha de ser estrictamente neutra, aconfesional, laica, puramente histórico-crítica y no militante, no afecta a ninguna postura o sesgo interpretativo o hermenéutico.

Y ahora vamos a la conclusión de nuestra serie sobre la noción del reino de Dios según Jesús.

He citado en entregas anteriores un texto del Evangelio de Marcos 10,30, que ahora conviene ver entero, pues parece resumir el pensamiento del Nazareno sobre la primera y segunda fase del Reino de Dios, aunque, naturalmente, tampoco es tan rotundo como desearíamos:

Los discípulos asombrados se decían unos a otros: “Y ¿quién se podrá salvar?”. Jesús, mirándolos fijamente, dice: “Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios”. Pedro se puso a decirle: “Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Jesús dijo: “Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en este tiempo, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna” (10,26-30).

Prescindiendo ahora de un examen de los retoques efectuados por el evangelista Marcos, este pasaje es quizá suficientemente claro, a pesar de todo. Con la expresión en “este tiempo” indica Jesús la primera fase o el “primer” Reino de Dios, el mesiánico, aquí en la tierra, pleno de bienes materiales. Con la frase “en el mundo venidero”, donde se tendrá una “vida eterna”, señala Jesús el definitivo Reino de Dios, la segunda fase, en el cielo.

No parece que todo lo dicho hasta aquí sobre un doble Reino de Dios sea una pura invención por nuestra parte. Aparte de la interpretación del material que hay en los Evangelios –que ciertamente hay que leerlo a veces entre líneas y suplir lo que falta o se da por supuesto–, esta concepción del doble reino futuro es muy clara también en libros puramente judíos cercanos a los años de Jesús. Así, los capítulos 29 y 30 del ya mencionado Apocalipsis siríaco de Baruc, donde leemos:

Acaecerá que, tras cumplirse lo que debe suceder en esas etapas, comenzará a manifestarse el mesías […] Para todos los que queden, la tierra dará su fruto, diez mil por uno: en una vid habrá mil pámpanos, un pámpano producirá mil racimos, un racimo dará mil uvas y una uva producirá una medida de vino. Los que desfallecían se regocijarán y también verán prodigios todos los días. Desde mi presencia saldrán vientos que traerán cada mañana un aroma de frutos deliciosos, y al final del día nubes que destilarán un rocío saludable. En aquel tiempo ocurrirá que descenderá de nuevo desde el cielo el tesoro del maná y comerán de él durante esos años, pues ellos son los que llegaron al final de los tiempos.

Tras esto sucederá que se cumplirá el tiempo de la (segunda) llegada del mesías, que volverá gloriosamente. Entonces, todos los que durmieron con la esperanza resucitarán. En aquel tiempo sucederá que se abrirán los depósitos en los que se guardaba la multitud de las almas de los justos, y saldrán: podrá contemplarse la multitud de las almas unida en una asamblea unánime; las primeras se alegrarán y las últimas no se entristecerán. Sabrán, pues, que ha llegado el momento del cual se dijo que sería el fin de los tiempos. Mucho se consumirán las almas de los malvados al ver todo esto. Sabrán que ha llegado su suplicio y que su perdición ha venido.

Creo que estas líneas son impresionantes, y que los paralelos con textos de los Evangelios sobre el Gran Juicio y del Apocalipsis son evidentes. El pasaje es puramente judío; nada tiene de cristiano, por lo que ilumina perfectamente el mundo ideológico en el que se movía Jesús acerca de las dos fases del Reino de Dios.

¿Por qué ha quedado tan en la sombra en la tradición cristiana la primera fase del Reino de Dios?

Resta por preguntarnos por qué no aparecen claramente en los Evangelios las dos fases del Reino de Dios si hemos afirmado que –según el testimonio de estos textos, bien analizados- debemos postular su existencia: dos Reinos de Dios, o dos períodos de él, y por qué no es ésta la doctrina que se enseña comúnmente en las Iglesias. La respuesta tiene que ver con una doble circunstancia: A) el momento de composición y B) la tendencia espiritual de los Evangelios, tanto sinópticos -Mateo, Marcos, Lucas- como tras ellos el de Juan.

A) Los escritos evangélicos canónicos se escriben entre el 70 y el 100 d.C., en un momento en el que ha fracasado la “misión a los judíos” por parte de la naciente Iglesia cristiana, es decir, ha concluido en fracaso el intento de convencer a los judíos de que el mesías había llegado ya, y que éste era Jesús de Nazaret, muerto y resucitado por Dios. Entonces los grupos de cristianos dirigen su propaganda religiosa de captación de nuevos fieles, sobre todo a los paganos habitantes del Imperio romano.

Ahora bien, en el que podríamos denominar osadamente “mercado religioso del siglo I”, en el Mediterráneo oriental sobre todo, muy activo y bullente, pleno de filósofos itinerantes, de propagandistas de las religiones orientales y de los cultos de misterios, no tenía ninguna perspectiva de éxito insistir, en la propaganda de la nueva fe, en la primera fase del Reino de Dios predicado por Jesús. En efecto, ésta presentaba un mesías estrictamente judío, con un reino espiritual sí, pero ante todo de bienes materiales en una “Jauja” paradisíaca en la tierra de Israel. Era la primera fase de un Reino de Dios en la que había algunos felices fieles de procedencia gentil/pagana, pero muy pocos; los beneficiarios eran casi todos judíos. Después de la Gran Revuelta de los judíos contra Roma, que concluyó en el 70 d.C. con la destrucción de Jerusalén y su Templo, y con una animadversión general de los habitantes del Imperio contra los judíos…, no era nada recomendable ni presuntamente exitoso presentar un “Reino de Dios - Primera fase”, casi puramente judío, con un mesías judío y con resultado feliz casi sólo para judíos. Así que los evangelistas optaron por casi silenciar esta “Primera fase del Reino de Dios” e insistir en la Segunda, el Reino de Dios ultramundano. Esta tendencia fue continuada por la Gran Iglesia, cuyos miembros en el siglo II eran ya casi todos de procedencia gentil. Sus efectos duran hasta hoy en la predicación y catecismo cristianos.

B) En segundo lugar esta puesta en segundo plano de la “Primera Fase del Reino de Dios”, tan terrenal, tiene que ver con el talante espiritual de los Evangelistas. Los cuatro son seguidores de la reinterpretación paulina de la figura y misión de Jesús de Nazaret, que insiste desde luego en el valor salvífico de la cruz y resurrección de Jesús (el cuarto evangelista en menor grado), pero que presenta a Jesús no tanto como un mesías judío cuanto como el salvador universal de todos los hombres. Por ello los cuatro evangelistas restringen las expresiones sobre el Hijo del Hombre escatológico sólo al tiempo de Jesús. En las cartas auténticas de Pablo de Tarso, compuestas de veinte a treinta años después de la muerte del Nazareno, tanto la figura del “Hijo del Hombre” como la expresión tan judía el “Reino de Dios” apenas desempeñan función alguna: están casi ausentes. Lo mismo ocurre con el resto de los escritos del Nuevo Testamento donde casi ni parece el “Hijo del Hombre”. La concepción paulina –como veremos- de un reino de Dios totalmente ultraterreno, tal como se deduce sobre todo de su idea del final del mundo en 1 Tesalonicenses 4 y 5, se corresponde ante todo con la Segunda fase del Reino de Dios, la postrera, ultraterrena. Pablo de Tarso, aunque creyente como Jesús en un fin inmediato del mundo, modifica un tanto la concepción del final…, como ocurre en su teología con muchos puntos de la religión y religiosidad de Jesús de Nazaret. Y tras los pasos del Apóstol han ido la mayoría de las iglesias cristianas, que son paulinas fundamentalmente.

Sinteticemos: cuando los Evangelios –que son todos, los cuatro de carácter paulino en su concepción básica sobre la función y valor de la muerte sacrificial del Mesías por los pecados de la humanidad; que son obras ante todo de propaganda de la fe en un Jesús no sólo mesías judío, sino sobre todo redentor y salvador universales– intentan abrirse paso en la efervescente vida religiosa de finales del siglo I d.C. en el Imperio romano, no era en absoluto aconsejable insistir en la primera fase del Reino de Dios, tan terrenal y tan judía, sino en la segunda, ultramundana, final absoluta, paraíso y cielo para todos los justos, tanto de procedencia judía como gentil.

Esta perspectiva hizo que en el material evangélico la primera fase del Reino quedara en la sombra y sólo el análisis crítico sea capaz hoy día de ponerla de relieve con los restos de material histórico que de ella quedan en los Evangelios. Esta tendencia que corresponde a la misión religiosa de corte paulino dura hasta hoy.

Nuestra síntesis pone de relieve, además, algunos aspectos poco citados, u omitidos, en los libros al uso para consumo de los fieles: que si tuviéramos solo y exclusivamente los Evangelio no podríamos reconstruir con seguridad el pensamiento de Jesús sobre el Reino. Que este reino de Dios según Jesús era totalmente terrenal en su primera fase, que constaba de bienes también terrenales. Que indirectamente tenía enormes consecuencias políticas. Que Pablo –al proclamar a Jesús como mesías, salvador a las gentes del Imperio romano– no tiene más remedio que mudar no solo la figura de Jesús, sino también la del núcleo de su predicación, el reino de Dios. Que esta mutación no es concorde con la idea nuclear que de ese Reino tenía Jesús el Nazoreo. Que el cristianismo actual solo piensa en el reino de Dios ultraterreno y que esa noción, como exclusivista, es de raigambre paulina.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por galetel 23.11.15 | 10:47

    El Cristianismo (que no coincide con la Cristiandad, pero está en ella y a la vez la supera) es el Brote que crece a partir de su Germen avanzando hacia su Culmen, que le ha sido revelado en esencia. Debe crecer coherentemente siendo completamente fiel a su Germen y sin perder de vista su Culmen. Pero tiene que fijar la vista en cada presente histórico, pues su misión es aportar, en cada circunstancia histórica actual, a construir, en este mundo, en lo que le sea posible, lo que será algún día la enorme Consciencia Universal al extremo de este Brote. El humanismo contribuye a ello, tanto a nivel personal como social. Para un cristiano auténtico, este afán por el Reino debe ser su tesoro, su perla, por el que arriesgue todo lo que tiene, siguiendo al Germen, persiguiendo el Culmen, y aportando al Brote con sus particulares talentos.

  • Comentario por galetel 23.11.15 | 09:07

    Resumiendo, respecto del Reino/reinado de Dios:

    La primera fase fue su “germen” por el ‘Jesús histórico’ y todo lo relacionado con él en la historia antigua.

    La segunda fase es su “brote” por el Cristianismo en desarrollo progresivo durante la historia actual.

    La tercera fase será su “culmen” por el ‘Cristo de la fe’ hecho manifiesto e iniciado al fin de la historia.

    El conocimiento de estas fases fue en orden inverso, por los discípulos y los familiares de Jesús, y sus conversos.

  • Comentario por galetel 23.11.15 | 08:39

    Ello se deduce con total plausibilidad de los datos pospascuales prepaulinos: el Maranatha de Corintios, el Himno de Filipenses y el Acuerdo de Gálatas. Y fue atisbado y anticipado por Jesús mismo, prepascualmente, como se deduce de sus dichos y hechos según los evangelios, especialmente de su última cena. Ese "paso" constituye el nexo entre el "germen" y el "culmen" del Reino de Dios, que dio origen a su "brote" en medio entre los seguidores de Jesucristo.

  • Comentario por galetel 23.11.15 | 08:31

    Antolín:
    Me alegra comprobar que estamos de acuerdo en algo importantísimo que hay que reafirmar claramente en este blog: que el llamado ‘Cristo de la fe’ NO es un “teologuema paulino”, sino la expresión de lo que sobre el ‘Jesús histórico’ dedujeron sus discípulos y familiares, y los primeros conversos de estos, en las dos décadas siguientes a la muerte de Jesús, en ambiente judío, en base a sus experiencias extraordinarias y a las Escrituras, y que recibió Pablo en su mayor parte ya hecho.

    Esto garantiza que, aunque hubo un “salto mental” impresionante, el “paso” del ‘Jesús histórico’ al ‘Cristo de la fe’ fue dado por unas personas –hombres y mujeres- que fueron judíos conocedores íntimos de Jesús o recibieron el testimonio directo de estos. Por lo tanto, no puede sospecharse que haya contradicción entre ambas concepciones de Jesús, sino una asombrosa correspondencia que es el “enigma” encerrado en el corazón de la fe cristiana. Ello se deduce con total plausibili...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 23.11.15 | 05:27

    .....Y a la hora de las hipótesis resulta legítimo el plantearse desde dónde y por qué y para qué se formulan.

    Las que la postal propone pueden ser válidas, claro, pero por definición nunca confirmadas, luego legítimo resulta el cuestionarlas, el referise a sus insuficiencias o arbitrariedades y oponerles otras hipótess plausibles, razonables y razonadas.

    Para emitir juicios o hipótesis respecto a fenómenos históricos como el cristianismo o cualquier otro conviene, en eso coincido plenamente con usted,Xocupo, combinar la perspectiva desde fuera,etic, y desde dentro,emic. Debo decir que en las postales de este blog prima sin duda la primera, de forma evidente en Bermejo, más sutil en Piñero, en ambos casos intentando ahormar a toda costa el hecho cristiano a las "necesidades", auténticos imperativos axiomáticos, de la racionalidad científica elevada más o menos a la categoría de dogma.Por ejemplo,tanto contra-texto o tanto texto "filtrado" a conveniencia.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 23.11.15 | 04:53

    ...inherentes al "hecho Cristo", tal para sintetizar suelo denominarlo.

    A Xocupo.Creo que el término "positivista" resulta (otra vez vuelvo a usar la palabra) inherente al modo de ntenderse y plantearse a sí misma la Ciencia y pienso que de esta manera es generalmente admitido. Parece que en principio el concepto de ciencia se aplicaría al mundo natural, empírico, lo que permitiría a las diversas teorías su efectiva verificación o falsabilidad. Sucede que dada la pujanza de lo científico en estos dos últimos siglos y dada su reclamación de racionalidad y objetivdad paradigmáticas, otras disciplinas como la Historia,la Sociología, laPsicología,la Economía,etc. han reclamado a su vez para sí el "status" de Ciencia.

    No voy a entrar en análisis sobre lo propio o impropio de dicho "status"; en el caso de la Historia hay datos fácticos, hechos empíricos, otros meramente hipotéticos, hipótesis son las que, sin ir más lejos, formula esta postal. Y a la hora de las...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 23.11.15 | 04:13

    A Galtel. Decirle en primer lugar que comparto su planteamiento acerca del Himno de Filipenses y el "maranatha", más de una vez he señalado que Pablo no inventa, en el sentido de "sacarse de la manga", respecto a Cristo sino que recibe una fe o un pensamiento previos a él, y como muestra de ello he igualmente señalado que en sus cartas los enfrentamientos reseñados con los judeocristianos NUNCA se refieren a cuestiones que llamaríamos doctrinales sobre el quién de Cristo, el quién sea Cristo, sino a su significación respecto a la Ley y ,por ende, al modo cómo en función y después de Cristo ha de comprenderse y asumirse la relación entre Dios y el ser humano. Repecto a Cristo, pues, su Resurrecció-Exaltación y su condición de Señor, Pablo no inventaría nada, lo que sí hace es extraer consecuencias y derivaciones, abrir horizontes nuevos, y a la larga esenciales para el desarrollo del cristianismo,que otros no supieron acaso ver pero que eran inherentes al "hecho...

  • Comentario por FERNANDOP 22.11.15 | 22:34

    La justicia sin amor no es justicia. Eso lo aprendí con los años

  • Comentario por sofía 22.11.15 | 22:29

    No creo ofender a xocupo al llamar bodrio a lo que describe, puesto que lo dejó y ya no es su bodrio.
    Sólo que debería tener en cuenta que es raro que alguien pueda reconocer el cristianismo en su pintura de la ética de Jesús de más abajo.
    Si quieres la paz trabaja por la justicia, es un lema cristiano, pero se puede ir más allá de la justicia con la caridad.
    Y no es que niegue que un mundo mejor requiere mayor justicia, lo que no veo es en qué se opone a lo que llama caridad, por mucho que hayan desgastado esa palabra. La caridad, supone la justicia y simplemente la supera. Lo q no se puede hacer es esgrimir la justicia contra la caridad, como si ayudar a quien está en desventaja o dar una oportunidad a quien se ha equivocado fuera malo o injusto. Injusto sería quitar a alguien lo suyo para dárselo a otro, pero dar a otro lo q necesita y ayudarle a ganárselo en adelante, no veo q sea injusto para nadie.
    Entre justicierismo y misercordia, no hay duda.

  • Comentario por sofía 22.11.15 | 22:12

    La fe será subjetiva pero también es intersubjetiva, puesto que se comparte con otros. La fe no se limita al hecho religioso, la fe es un fenómeno más amplio que se refiere al fundamento y sentido de la propia vida en cuanto a que siempre se sustenta sobre hechos que no están probados ni podemos constatar y aspiraciones que son apuestas que no sabemos si se cumplirán.
    Aunque en las ideologías, religiosas o no, haya mucho de fe, de apuesta vital, eso no significa que sean irracionales, tanto las religiosas como las que no lo son, pueden ser razonadas y razonables. O no.
    Y las ciencias son objetivas pues si son empíricas sus teorías son falsables. Pero la ciencia la compartimos todos, sea cual sea nuestra actitud filosófica y metafísica. Es en donde acaba la ciencia y empieza la interpretación de datos, cuando es inevitable la subjetividad y la posibilidad de varias hipótesis contradictorias coexistiendo sin que se pueda demostrar quien tiene la razón.

  • Comentario por sofía 22.11.15 | 21:58

    Yo no tengo nada que objetar a lo que dice el profesor Piñero, pues su interpretación es una de tantas que se pueden hacer sobre los datos que proporciona el método, y no es una interpretación disparatada.
    Igualmente son interpretaciones posibles otras algo diferentes e incluso otras muy diferentes. Todas muy científicas en lo que puede serlo la historia, todas interpretaciones de datos, al fin y al cabo, hipótesis posibles más o menos probables.
    En cuanto a que todo el mundo tiene una ideología que le puede sesgar, eso está reconocido por el mismo Xocupo hace nada y menos. Lo malo es cuando no se reconoce el propio sesgo que da la propia visión del mundo.
    Y muy representativo de esto es el comentario de Renan, pues conocerá xocupo bien "su" religión, ese bodrio q tantas veces describe, lo cual no quiere decir que conozca para nada el cristianismo, que no tiene nada que ver con ella, según se expresa. Conviene demarcar, para evitar confusión.

  • Comentario por Xocupo 22.11.15 | 19:42

    Me uno a las felicitaciones por esta excelente postal al profesor Piñero, que es capaz de conciliar rigor intelectual, lucidez y comunicación didáctica.
    A Antolín: En todo lo que he leído del profesor, no he visto el positivismo del que Vd. habla repetidas veces. En mi opinión, se mantiene en el enfoque propio de las ciencias histórico-hermenéuticas. Tampoco sirve el fácil calificativo de "anti" que alegan algunos. Si Spinoza lleva razón y "omnis determinatio est negatio", en algún sentido la investigación científica ha de ser "anti", pues no hay forma de casar ciencia y religión. La ciencia acumula conocimientos y progresa, la religión no y regresa siempre a una fe dogmática. Sobre enfoque emic (ad intra) o etic (ad extra), lo ideal en las ciencias sociales sería usar los dos. Renan decía que sólo conocen bien una religión los que la han abandonado, después de vivirla. La fe es subjetiva, la ciencia intersubjetiva. Conviene demarcar, para evitar confusión: "ex confusione, quodli...

  • Comentario por Xocupo 22.11.15 | 19:09

    La ética de Jesús, unida a la llegada inminente del Reino de D. ,con su renuncia a la familia humana, al trabajo y a la propiedad (imitando a lirios y cuervos) tiene un carácter radical y absoluto y es imposible de aplicar a la vida política y pública, salvo para grupos desviados y marginales (monjes, menonitas, cuáqueros, fraticelli...) o para la vida privada. Además está motivada por recompensas escatológicas, en la primera (ciento por uno material) o segunda fase (vida eterna, como "misthós" o tesoro en los cielos"). Lo mismo vale para la ética cristiana del amor (sea a Dios o al prójimo). Si negamos el premio del cielo y el castigo del infierno para los réprobos, estas normas morales pierden su valor y sólo sirven para los creyentes en la escatología final. Una ética pública para todos ha de fundarse en principios de justicia, no en el amor. Este es una oferta o invitación voluntaria, pero los derechos y el respeto son exigencias de justicia, obligatorios para todos los humanos.

  • Comentario por Manuel 22.11.15 | 18:05

    Enhorabuena, profesor. También para mí es una de sus mejores y más claras postales sobre el tema.
    Y muy buen resumen final.
    Mi felicitación

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 17:55

    De acuerdo con Sofía, teniendo en cuenta lo obvio: que el (un) amor perdura sólo mientras perduran los que aman.

    Y, Antolín, no quisiera ser demasiado pesado, pero..., ¿qué sitio ocupan en su concepción el MT y el HF, ambos prepaulinos con toda probabilidad? Por lo demás, suscribo su interesante opinión.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 22.11.15 | 17:54

    ....lo ya inherente e implícito en tal hecho?.

    Para una perspectiva a ras de suelo, con los pies en la tierra, o sea y en suma, pedestre, la respuesta es clara, de ahí la incidencia en Pablo y las arremetidas en su contra. Para una perspectiva que, sin negar la oportunidad de lo pedestre, no se autolimita a ello,Pablo sería inventor en el sentido etimológico, el que que descubre y abre consecuencias y perspectivas nuevas que no ya desvitúan o traicionan lo anterior sino que le confieren otros horizontes y dimensiones, por entero coherentes y legítimos con el punto de partida.

    Al fin y al cabo, that's the question.


  • Comentario por Luis Enrique Antolín 22.11.15 | 17:41

    .....la misma concepción estrictamente hablando del Reino por parte de Jesus incluída.

    He hablado reiteradamente en otros comentarios de que Jesús de Nazareth es, por supuesto, él mismo y que para un cristiano él representa la manifestación de Dios "por activa" en su obrar y decir pero a la vez en él se daría lo que he llamado otras veces manifestación o revelación de Dios por pasiva, es decir, la que se da más allá, transcendiéndola, ratificándola pero no limitándose a ella, de tal obrar y decir. Pablo así lo entiende por mor de lo que sería la última palabra de Dios, Su revelación definitiva y concluyenre, la Resurrección-Exaltación del Ungido.

    En este sentido,¿es Pablo, y su "sombra alargada" protectada sobre el NT, un inventor en cuanto que, en el sentido moderno de la palabra, se "sacara de la manga" una visión "sui géneris" y tergiversadora del hecho Cristo?, o bien,¿es un inventor enbel sentido etimológico de la palabra de sacar a la luz lo ya inherente...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 22.11.15 | 17:15

    ....en el sentido actual de la palabra.

    Para una perspectiva que sin negar lo pedestre, el tener los pies en el suelo, no rechaza el "vuelo", la transcendencia, Pablo sería el inventor en el sentido originario de la palabra, el que descubre lo que otros no han llegado a ver, al menos no han llegado a verven toda su dimensión y consecuencias. Pablo descubre que en el hecho Cristo se ha dado un factor clave, que marca un punto de giro e inflexión respecto a lo anterior, lo cual no es exactamente l mismo que ruptura sino que significa una digamos continuidad pero ya dentro de un nuevo plano y dimensión.

    Tal punto de inflexión es, por supuesto, la muerte en cruz, no una muerte cualquiera sino como maldito de la Ley, y a la que sucede, indisociablemente unida a ella, la Resurrección-Exaltación del Ungido. A partir de ello entraríamoe en un orden, un régimen nuevo de la que diremos economía divina de la justificación-salvación, más allá de lo previo, la misma ....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 22.11.15 | 16:55

    Pablo, referencia inevitable a la hora de considerar desde dentro (emic) o desde fuera (etic) el cristianismo. Clave su papel y consecuencias. Pablo inventor del cristianismo...pues sí. En perspectiva positivista puramente "etic", en efecto, hay un modo de entender el hecho Cristo antes y después de Pablo, pero también en perspectiva propiamente interna, emic, es decir, creyente.

    Inventio, significado actual, dar a luz algo previamente inexistente, significado original y etimologico, dar a luz lo anteriormente oculto, descubrir. Entre estos dos significados oscilará el comprender a Pablo. Para la perspectiva positivista-científica, que pretende mantenerse a ras de suelo, los pies en la tierra (algo que, por cierto, me parece estimable e e incluso necesario) y que rechaza cualquier "vuelo" o transcendencia (algo que me parece reduccionista y no tan estimable, ni siquiera racionalmente hablando), Pablo es ciertamente inventor del cristianismo en el sentido actual...

  • Comentario por sofía 22.11.15 | 14:11

    Yo creo que las supuestas fases del reino no están separadas en compartimentos estancos, sino que el evangelio deja claro que la plenitud del reino es futura, pero que el reino está ya en germen en su tiempo, como se puede ver en sus palabras y sus gestos de sanación y liberación.
    Lo cierto es que el camino del amor al prójimo, señalado por Jesús, como dice FernandoP, es el que señala cómo se puede realizar el Reino en la tierra. Pero esa "fase" se queda coja sin lo que señala Galetel, pues el reino no sería el Reino de Dios universal si olvidara a las víctimas que quedaron en el camino o si el fruto del amor acabara pudriéndose en vez de ser un fruto de vida eterna. Al final sólo queda el amor. El Reino empieza en el "ahora" en tanto en cuanto se haga realidad ese camino señalado por Jesús, con las consiguientes consecuencias sociales, pero el amor no tiene un final, es lo único q perdura, en todas las fases y más allá del tiempo. (Tb Pablo lo dice)

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 11:52

    Y me pregunto… me atrevo a preguntar… si la enorme Consciencia Universal fuese tan cristiana que quisiese hacer esa Resurrección, y, actuando sobre el Pasado pudiera hacerla, y pudiera haber establecido las leyes naturales para que el Universo fuese como es… ¿sería Dios?

  • Comentario por Markitos 22.11.15 | 11:24


    Mc 10, 29-30 es muy preciso: Hoy (Reino de la Tierra) sufriréis persecución por extender el evangelio, si bien ganaréis adeptos (hermanos, hermanas, casas, familias), que será vuestra recompensa por buscar un munfo mejor dentro del imperio romano. Del Mañana (Reino de los Cielos), nada sé...luego espero que haya vida eterna.

    Dicho esto, creo que es la mejor postal hasta el momento de Dr. Piñero. ¡Es una pena que siga sobrevalorando a Paulo fe Tarso!

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 11:19

    Este sería el extremo del “brote” del Reino, casi en “culmen”, pero no todavía, ni mucho menos, al contrario de lo que piensan algunos. Ya saben: faltaría la resurrección y rehabilitación de todas las víctimas del pasado. Pero si esto lo añade Dios, ocurre entonces la Parusía, y el Reino se realiza por Fin, en “culmen” por Jesucristo, cuya doctrina fue el “germen” que causó todo ese progreso, y que es resucitado por Dios el primero, como Primicia y Causa de la resurrección de todos.

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 11:17

    Sí, FernandoP, de acuerdo. Supongamos que –aunque parezca por ahora completamente imposible- la Humanidad evoluciona en los siglos futuros, progresando técnica y éticamente hasta un estado universal casi inimaginable de perfección y bienestar, en el que se cumplan los objetivos del humanismo que, según ha explicado Piñero, están en marcha en la sociedad moderna en gran medida gracias al cristianismo.

    Soñemos que se consiga vencer en gran medida los males físicos y morales gracias a ese progreso futuro: los seres humanos, o más bien sobre-humanos, repartidos por el cosmos e inter-comunicados todos entre ellos íntimamente, formando una enorme Consciencia Universal, inmortal, que domine el mundo físico controlándolo a su gusto, donde ya no haya enfermedades ni catástrofes, ni injusticias, ni crímenes, ni abusos de ningún tipo.

    Soñémoslo. Quizá se pueda conseguir en mucho tiempo más, para nuestros afortunados descendientes. Este sería el extremo del “brote” del ...

  • Comentario por FERNANDOP 22.11.15 | 11:07

    con independencia de ser hombre o mujer. El camino es el amor al prójimo, al necesitado, al enfermo, al débil, al niño… El camino es el que nos enseñó ese rabí judío que se llamaba Jesús, ese hijo del hombre nacido en un oscuro lugar del imperio romano.

  • Comentario por FERNANDOP 22.11.15 | 11:05

    La verdad es que el concepto del cielo para Jesús, esa dualidad de Reinos de Dios que apunta Piñero es una hipótesis plausible, aunque de difícil demostración. Es curioso, pero desde una óptica moderna y con independencia de que fuera lo que Jesús tenía en la cabeza el concepto es plenamente moderno. Uno a veces imagina donde estará la humanidad cuando pase un periodo de tiempo corto en las coordenadas del universo pero largo en el del ser humano, pongamos mil, dos mil, tres mil años. . Ese futuro lejano no puede ser sino una especie de tierra prometida, donde los avances científicos hayan propiciado una forma de vida que ni siquiera podemos imaginar. Claro que para ello es necesario que la humanidad supere sus contradicciones y sus instintos animales, un desastre ecológico, o una guerra nuclear pueden acabar con nosotros, quizá solo nos hundan en una gran crisis (“los dolores del parto”). Sin duda el camino es entender a todos los seres humanos como hermanos con independencia de su...

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 10:06

    En mi opinión, lo recuerdo, las fases del Reino de Dios son tres:

    La primera, en "germen", es el período anterior a la muerte de Jesús en Pascua. Sobre todo durante el ministerio de Jesús.

    La segunda, en "brote", es el período entre la muerte de Jesús en Pascua y su Parusía al fin de los tiempos.

    La tercera, en "culmen", es el período posterior a la Parusía, en el tiempo eterno de la Nueva Creación.

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 09:42

    es inminente solo en “tiempo personal”. Y esta fase terrena del Reino de Dios es una evolución, un “brote”, que aporta felicidad a las conciencias de los creyentes, más allá de sus limitaciones y penurias “en el tiempo presente”. Siempre, que yo sepa, la Iglesia lo ha visto así.

  • Comentario por galetel 22.11.15 | 09:41

    ¿No será, más bien, que lo que Piñero llama “primera fase, terrena, del Reino” equivale a lo que yo llamo “segunda fase, terrena, de ‘brote’ del Reino” que ocurre en la historia, en este mundo, en el período entre la muerte de Jesús y su futura Parusía? Me parece que la Iglesia cristiana lo ha considerado así, puesto que aplica esos dichos de Jesús a las vocaciones cristianas.

    Claro que hay un elemento poético en la prodigiosa abundancia de bienes materiales y en la felicidad suprema que esta etapa ofrecería a los “justos”, y una universalización que amplía el “territorio” de la fase al mundo entero. Pero es que la comprensión de las profecías es progresiva, extensiva, y se aplica según la cosmovisión vigente en cada época. Por supuesto, la cosmovisión judía en el siglo I era muy rudimentaria e ingenua en comparación con la actual.

    La Parusía –fueron entendiendo progresivamente los cristianos- no es inmediata en “tiempo público” sino remota; es inminente sol...

Viernes, 21 de septiembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Los más recientes

Hemeroteca

Septiembre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930