El blog de Antonio Piñero

El Reino/reinado de Dios según Jesús. Una síntesis (597)

02.11.15 | 09:11. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Me preguntaron el otro día por correo electrónico sobre el concepto del reino de Dios de Jesús en los siguientes términos:

¿En qué consiste el Reino de Dios que predicó Jesús? ¿Cuáles son los signos que Jesús hizo para hacerle ver a los demás que ya estaba llegando el Reino? ¿En realidad llegó el Reino de Dios con la persona de Jesús? ¿Se instauró el Reino en la historia o no? y ¿Cuál era ese Reino que quería ver Jesús en el pueblo de Israel?

Y le contesté:

En verdad, creo que Usted no ha caído en la cuenta de la enormidad de su pregunta. Es un tema destacado de la investigación sobre Jesús, y de él se han escrito centenares de libros serios en los últimos veinte años. Por tanto, necesitaría un libro para contestarle.

Le recomiendo una cosa: vea mi artículo de la Revista “Ilu”, el Universidad Complutense, sobre “Notas críticas a la presentación usual hoy del Reino de Dios según Jesús de Nazaret”. Este artículo fue expuesto, un tanto arreglado en mi Blog. Utilice el Buscador y léalo, por favor.

Segundo: en el libro de varios autores editado por mí en EDAF, cuya ficha le paso, (El Juicio Final en el cristianismo primitivo y las religiones de su entorno, A. Piñero y E. Gómez Segura (eds.), Madrid, Edaf, 2010, 978-84-414-2505-7. tiene Usted un buen resumen. Vea, por favor, la Página Web de Editorial EDAF, porque es un libro muy accesible

Luego me puse a buscar pacientemente –todavía no está hecho el índice de temas tratados en el Blog— entre mis publicaciones aquí, en la Red, y encontré muchas cosas desperdigadas desde 2007, es decir, desde hace ocho años. Pensé igualmente que para lograr un relato ordenado utilizando el buscador del Blog, el lector podría tardar mucho tiempo y lograría quizás ponerse nervioso o volverse “tarumba”. Por ello me he decidido tomar como base la síntesis que realicé en ese libro de EDAF y exponer un resumen de lo que creo que se puede decir, hipotéticamente sobre este tema.

Y digo “hipotéticamente” porque, aunque ese concepto es básico en el evangelio de Jesús y es el eje sustancia de su predicación, no lo explicó Jesús nunca, ni tuvo necesidad de ello, y los evangelistas lo presentan muy oscuramente y a retazos en sus obras. ¿Por qué? Sustancialmente, opino, porque escriben después de Pablo y todos ellos son de alguna manera dependientes de su pensamiento.

Ahora bien, al igual que el Apóstol había hecho una mutación sustancial en la naturaleza del mesías judío --totalmente judío e invendible a los paganos que quería convertir a la fe en ese mesías--, a saber lo había transformado en un salvador universal, de igual modo, el concepto del reino de Dios en Jesús –tan súper judío igualmente, como un reino que se iba a establecer en la tierra de Israel básicamente, y que era también “invendible” en una prédica a los paganos, hubo de hacer de ese concepto una mutación sustancial: de reino en Israel y terreno lo transformó en reino de Dios universal y ultraterreno.

Este cambio profundo afectó a la presentación de Jesús por parte de los evangelistas, quienes no supieron qué hacer verdaderamente con material procedente del Jesús histórico y que no era concorde con el pensamiento del maestro Pablo. Por eso –entre otras razones-- el concepto de reino de Dios no queda claro a menudo en los Evangelios.

El Reino/reinado de Dios

Debo insistir en primer lugar por qué Jesús no explica de hecho el concepto del reino de Dios y que sigue siendo materia controvertida por la razón clara que el Nazareno no explica en ninguna parte, al menos en lo que tenemos recogido en los Evangelios, qué es exactamente ese reino divino. Es éste un concepto que compartía plenamente con sus oyentes, las gentes que le seguían y escuchaban y que, por tanto, no necesitaba aclarar. Si me repito aquí, pido disculpas a los que esto se lo saben de memoria.

Ocurriría con Jesús algo similar con un político de hoy que hablara continuamente en sus discursos sobre la “democracia”. Todo el mundo sabe, o pretende saber, más o menos qué es, y su definición se da por supuesta por convención en la inmensa mayoría de las proclamas políticas. Ahora bien, el político imaginado sí podría explicar de vez en cuando cómo deben ser algunos rasgos precisos de la “democracia” aquí y ahora: en qué sentido ha de ser límpida y clara, que acciones son incompatibles con ella, qué actitudes son demócratas o no, etc. Pero, a la vez, un político podría estar un año entero hablando sobre la democracia a su público sin necesidad de precisar ni una sola vez qué entiende exactamente por el concepto “democracia”.

Igualmente ocurría con Jesús: en sus parábolas sobre el Reino no explicaba qué era el Reino en sí, sino algunas características o maneras de éste sobre las que le interesaba insistir en algún momento.

Por ejemplo: su pronta venida en un futuro muy cercano; sus mínimos inicios, ya incoados en el presente, pero su rápido crecimiento; que en él estarán juntos el trigo y la cizaña y que Dios no había ordenado eliminar rápidamente esta última; la obligación de uno de prepararse para tal llegada con el arrepentimiento y la vuelta a la ley de Moisés, bien entendida tal como él, Jesús, la explicaba; que tal preparación no consistía en guardar pequeñas minucias legales según la tradición, sino en ir a lo esencial de la Ley: mantener la pureza de corazón, no apegarse a los bienes presentes…; que si la familia carnal se oponía a la preparación y venida del Reino, debía ser dejada aparte, etc. Pero en realidad después de aclarar todos estos extremos, Jesús no había explicado qué es en sí el Reino.

Seguiremos el próximo día.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por FERNANDOP 03.11.15 | 23:20

    Que bello y que moderno el viejo texto de Isaías, y las imágenes evangélicas del reino de Dios

  • Comentario por sofía 03.11.15 | 14:05

    Gracias por facilitar los datos, JP, muy amable.

  • Comentario por J.P. 03.11.15 | 07:33


    Los posts a los que se refiere el profesor se publicaron entre marzo y junio de 2013. La serie era la 446 y fueron 10 posts. El enlace a los índices de los meses en cuestión son::

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2013/03

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2013/04

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2013/05

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2013/06



    El artículo original del profesor en:

    http://revistas.ucm.es/index.php/ILUR/article/download/39676/38171

    Y sobre binitarismos:

    Two powers in heaven (controversia intrajudía)

    http://twopowersinheaven.com/





  • Comentario por galetel 03.11.15 | 01:25

    en Jerusalén, como cuenta la carta de Pablo a los gálatas; pero ese acuerdo habría sido –según Piñero- sobre la predicación a los gentiles, y habría sido “secreto”, al margen de las comunidades judeocristianas, por lo que tuvo que ser revocado después. ¡Pero si HUBO acuerdo sobre algo, eso significa que no pudo haber una discrepancia fundamental entre el “Jesús histórico” que habían conocido íntimamente esos judeocristianos (el principal familiar y los principales discípulos) y el “Cristo de la fe” de Pablo; porque si hubiese habido desacuerdo radical en lo esencial, no pudo haber acuerdo sobre algo secundario ni sobre nada! ¿Lo entiende el Prof.?

    Sobre el “marana tha”, no recuerdo haber leído nada del Prof. Piñero. Estoy en espera de conocer su opinión.

  • Comentario por galetel 03.11.15 | 01:23

    Recuerdo que el Prof. Piñero ha dicho que el Himno de Filipenses es probablemente obra de cristianos anteriores a Pablo que se inspiraron en temas de la Sabiduría divina, aunque últimamente sostiene que le parece haberse equivocado, pues eso no sería congruente con el resto del pensamiento paulino. ¡Pero si ha reconocido que probablemente el Himno no es de autoría paulina!
    Además parece sostener ahora que el Himno asigna a Jesús el haber sido “imagen” de Dios como Adán pero para ser un nuevo Adán que no quiso aferrarse a ser como Dios, de acuerdo a la teología paulina; no obstante, el mismo Piñero dice que “ser de la forma de Dios”, en expresión del Himno, es muy otra cosa (en griego) que “ser creado a imagen de Dios”; pero a pesar de eso Piñero se reafirma en lo anterior (¿¡Quién lo entiende!?).

    Por otra parte, Piñero reconoce que, efectivamente, HUBO un acuerdo entre los líderes judeocristianos (Santiago-el-hermano-del-Señor, Cefas-Pedro y Juan) y Pablo, en Jerus...

  • Comentario por galetel 03.11.15 | 00:41

    Los datos pospascuales prepaulinos son claves para replicarles, si tienen todavía algo de racionales, imparciales, honestos e independientes de verdad.

  • Comentario por galetel 03.11.15 | 00:40

    En efecto, las citas de los evangelios despiertan mucha más adhesión que lo que dicen estos sesudos profesores racionalistas multiplicado por mil. El problema es que ellos recurren al “viejo truco” de sostener que los evangelistas escriben patrañas paulinas que no tienen nada que ver con el verdadero pensamiento del “Jesús histórico”. Por eso son tan importantes los datos pospascuales prepaulinos, para replicar a los profesores –como el Dr. Piñero- que han tenido la honradez de reconocer lo que son plausiblemente datos prepaulinos, y manifestarse públicamente de acuerdo con quienes –como Larry W. Hurtado- deducen de ellos cómo fue en realidad el proceso de “divinización” de Jesús (mejor dicho, de “jesuficación” de Dios). Hace muy bien Sofía en hacerse eco reiteradamente de las sabias palabras de Piñero, aquí en su blog. Por supuesto, algunos –y sus Palmers- dirán que el Prof. es normalmente muy sensato pero de vez en cuando “se le va la olla”. Ni caso. Los datos pospascuales prepaulino

  • Comentario por FERNANDOP 02.11.15 | 23:20

    Todos los ejemplos anteriores nos remiten a objetos y situaciones evidentemente bélicas.
    Si lo que quieren decir ustedes es que el mensaje de Jesus no es ajeno a las circunstancias sociopolíticas de Israel, pues evidentemente no lo es ( y por eso lo mataron romanos y autoridades judias)
    El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados:

  • Comentario por FERNANDOP 02.11.15 | 23:13

    Evidentemente los evangelistas no pudieron esconder lo que Jesús enseñaba sobre el Reino, así quedan estos mensajes (sin duda cifrados y con un cariz indiscutiblemente bélico, Manuel probablemente nos ayudarara a encontrar las claves)
    "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo"
    También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.
    A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
    Dijo también: ¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

  • Comentario por sofía 02.11.15 | 23:00

    Y no olvidemos que Pablo se convirtió a un cristianismo ya existente al que había perseguido.

    En todo caso, si se está hablando del Reino que predicaba Jesús, lo suyo es atender a las palabras de Jesús, que resultaban desconcertantes para las personas que le oían, porque volvía el mundo al revés, y subvertía los valores de los poderosos. Porque hablaba con autoridad. Porque decía que el Reino había llegado ya en germen y estaba destinado a crecer sin proporciones, y los signos del Reino eran sus obras de sanación y liberación.
    Eso sí, no quería dejar que le llamaran mesías porque no se consideraba tal, porque la idea de mesías mayoritaria no cuadraba con su forma de ver las cosas, ni pensaba reunir un ejército, ni estaba de acuerdo con la manera de ver el mundo de los poderosos. Sólo al final tiene una conciencia clara mesiánica y asume el papel de un mesías pacífico dispuesto a aceptar lo que se le venga encima por su fidelidad a esa conciencia.

  • Comentario por sofía 02.11.15 | 22:52

    Divinización rápida y judía:
    "Estoy de acuerdo con Hurtado en la idea de que de las cartas de Pablo debe deducirse que esta veneración a Jesús fue muy temprana; estaba viva ya en las dos primeras décadas tras la muerte del Maestro; los conversos gentiles eran ciertamente pocos en esos momentos como para haber influido notablemente; los judíos convertidos al mesías no estarían muy dispuestos a imitar un proceso pagano de deificación. Por tanto, me parece plausible el rechazo de Hurtado a concebir la deificación de Jesús como un proceso evolutivo al estilo de Bousset y Casey. También estoy de acuerdo en que no basta con que se produjera una creencia puramente teológica entre los primeros seguidores para dar nacimiento a un verdadero culto, porque en el judaísmo no ocurrió así."
    "Al sostener que Jesús era divino y, en consecuencia, rendirle culto, sostiene Hurtado que los primeros cristianos transitaron por la senda del «binitarismo», pero no por las del «diteísmo»."

  • Comentario por Manuel 02.11.15 | 20:53

    Señor...
    Jesús vivió, predicó y murió del modo que lo hizo.
    Los evangelistas pertenecen a otro momento, cultura y categoría.

    Llámese Jesús al Jesús prepascual, que es el único que conocemos; llámese Cristo (por ej., de Pablo) al personaje propio de la religión cristiana (o cristiano-paulina, en cierto sentido una cuasi deidad protognóstica, o cristiana, presente en sus cartas).

    Los "datos prepascuales" parecen claramente judíos y mesiánicos.
    Los datos "postpascuales y prepaulinos" tienen unas cuantas variantes, judías (derrota, tradición postbatuista, jesuánica, jerosolemita, que puede incluir incluso la esperanza del retorno de un mesías humano resucitado por Dios, aunque no espiritual, ni preexistente a su nacimiento -al del Jesús histórico; ni un dios/Dios/semidios) y alguna helenística (el Cristo espiritual y universalista al que se espera. Desacertadamente por cierto, pues nunca vino). Que unos u otros llegaron a santificar a Jesús haci...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 02.11.15 | 18:40

    .....el "hecho Cristo", lo llamo así para simplificar, tiene por supuesto como referente y eje central al Nazareno pero no se "reduce" a él, quién por supuesto es y se significa a s´mismo pero a la vez va más allá de sí mismo.

    Está Dios como referente último e insoslayable, a más de la propia significación religiosa de Israel. Será a este "actor " obsceno, significa fuera de escena, fuera de la escena inmediata y evidente, al que resultará imprescindible hacer referencia para conferir sentido y coherencia al discurso cristiano. Si este actor se le descarta por principio o axioma digamos "ilustrado", inevitablemente el discurso cristiano quedará desgajado y resultará incomprensible, se habrá de recurrir a explicaciones supuestamente racionalistas pero en puridad racional hablando con claridad forzadas, a veces incluso rocambolescas, para encajar Y ahormar, FORZÁNDOLAS, las piezas.

    No tengo tiempo de explayarme más, lo dejo eventualmente para otro momento.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 02.11.15 | 18:15

    Cualquiera fuera la concepción del Reino de Jesús ha de tenerse en cuenta que éste incluiría una dimensión de valor digamos universal, tal ya aparece con claridad en loe escritos, particularmente los Profetas, de AT. posiblemente el judaísmo en su germen o inicio hubiera de calificarse de henoteísta, es decir, un Pueblo ligado a un sólo Dios y no a una multipicidad de ellos,tal los pueblos del entorno, y que en principio entraría en convivencia y concurrencia con ellos, pero la propia lógica dimensión y validez universal.de semejante planteamientp desembocaría en la concepción de un Dios único de dimensión y validez universal. así, en la era mesiánica Israel se constituiría en luz de las naciones que reconocerían a Yahvé como Dios y lo adorarían en Sión.

    En perspectiva "emic", el discurso cristianon explicándose y entendiéndose a sí mismo, éste aparece como confluencia, ya lo expresé en comentario a otra postal, de diversos factores. El "hecho Cristo"...


  • Comentario por galetel 02.11.15 | 10:46

    un Reino trascendente que corresponde a una realidad NUEVA, como pasaron a comprender los discípulos después de su experiencia pascual. Pero Jesús, carismáticamente, en base a las Escrituras, lo comprendió o lo atisbó antes de Pascua, e intentó explicarlo como pudo, más con sus actitudes que con sus palabras. Pero Piñero no lo contempla.

  • Comentario por galetel 02.11.15 | 10:42

    Se podría añadir que Jesús esperó banquetear pronto él personalmente en el Reino a pesar de saber que su muerte era inminente, y que admitía que entrarían en el Reino muchas gentes de todos los confines de la tierra a compartir mesa con los antiguos patriarcas judíos, etc. Habría que examinar a qué tipo de Reino se acomodan mejor esas características:

    Si a la idea pospascual prepaulina a la que llegaron sus discípulos después de su experiencia pascual, incluyendo la culminación del Reino en una Parusía inminente, o a una supuesta idea prepascual similar a la de otros pretendientes mesiánicos de la época, que era probablemente la que tenían los discípulos y la gente pero que NO concordaba con la de Jesús, por lo que Jesús intentaba hacerlos cambiar de idea explicando las características verdaderas que modificaban el concepto equivocado tradicional.

    Desde luego, era imposible definir con claridad y exactitud, en términos de la realidad habitual, un Reino trasc...

  • Comentario por galetel 02.11.15 | 10:39

    Según Piñero, los evangelistas habrían tenido una idea pospascual del Reino de Dios que predicaba Jesús, y la habrían presentado como prepascual, o, mejor dicho, NO habrían presentado la idea prepascual de Jesús, porque era contraria a la suya pospascual.

    ¿Y de dónde venía la idea pospascual del Reino? –De Pablo, naturalmente. Una vez más, Piñero achaca a Pablo el pensamiento pospascual que aparece en el himno prepaulino de Filipenses (2, 6-11). Piñero ignora o desecha los datos pospascuales prepaulinos, para sostener que el “Cristo de la fe” es una idea paulina contradictoria con el “Jesús histórico”.

    Sin embargo, aunque en los evangelios no esté descrito con toda claridad y exactitud el Reino de Dios tal como lo concebía el “Jesús histórico”, pueden deducirse muchas características de las palabras de Jesús sobre el Reino, ya sea de sus parábolas, o de sus actitudes y otros indicios. Piñero cita bastantes de estas características.

    Se podría aña...

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