El blog de Antonio Piñero

¿Creyeron griegos y romanos en la resurrección corporal?

29.07.15 | 01:23. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escribe Fernando Bermejo

En una de las postales anteriores sostuve que la creencia en la resurrección de la carne existió también en el mundo griego, y que la noción de que el paganismo concibió solo la inmortalidad del alma es falaz y obsoleta. Un amable lector ha escrito pidiendo que desarrolle algo este punto. A ello está dedicado, de manera muy elemental, el texto de hoy.

Los seres humanos –incluyendo los que se mueven en ámbitos académicos– tendemos a las simplificaciones fáciles, y una de ellas es sin duda alguna la de que los griegos creyeron en la inmortalidad del alma, mientras que es en el ámbito del judaísmo y luego del cristianismo donde se afirmó la resurrección del cuerpo. Esta visión está articulada de modo muy enfático, por ejemplo, en la obra del exegeta cristiano Oscar Cullmann, al que han seguido tirios y troyanos. Se ha pretendido que las creencias judías y cristianas estás basadas en una comprensión monista del ser humano como un todo unificado en el que cuerpo y almas no son componentes separados sino diferentes aspectos de la totalidad, mientras que –se dice– el pensamiento griego promueve un dualismo estricto de alma y cuerpo.

Por desgracia, los testimonios disponibles –que además no son sino una parte muy exigua de los que han debido de existir– contradicen de modo flagrante esta simplificación. Si los textos judíos, desde el s. II a.e.c. hasta el s. I e.c. exhiben una variada gama de concepciones de la vida post mortem, no fueron menos diversas las representaciones griegas del destino del hombre tras la muerte, algunas de las cuales presentan obvias analogías con las creencias cristianas sobre la resurrección. Lo que sigue no son más que unos pocos ejemplos a vuelapluma.

Hay algún caso de una ascensión al cielo en cuerpo ya en el propio Homero, que no en vano ha sido llamado “la Biblia de los griegos”. Así, según la Ilíada, Ganimedes es llevado al cielo para convertirse en escanciador de los Inmortales a causa de su belleza. Esta y otras tradiciones análogas implican que el alma nunca fue separada del cuerpo, de tal modo que los nuevos dioses podían interactuar en el Olimpo con sus pares.

La deificación de Rómulo, presunto primer rey de Roma, es ampliamente narrada en la literatura antigua. En Tito Livio se encuentra el relato básico: cuando Rómulo estaba pasando revista a sus tropas en el Campo de Marte, una repentina tormenta acompañada de un eclipse de sol arrebató al rey de la vista de sus soldados, y cuando la tormenta cesó el rey ya no estaba en su sitial. Existen diversas versiones sobre su destino, pero según algunas (v. gr. la de Dionisio de Halicarnaso y la del cristiano Arnobio) Rómulo encontró una muerte violenta antes de su deificación. Las fuentes discrepan respecto a si Rómulo ascendió en cuerpo, pero algunas lo suponen. Y si según el autor de los Hechos de los Apóstoles hubo testigos de la ascensión de Jesús, en la versión de Plutarco Próculo Julio, amigo de Rómulo, fue asimismo testigo de su ascensión. La idea de la preexistencia de Rómulo –de que procedía de los dioses, se encarnó para una misión específica, y luego vuelve al cielo– y de la veneración recibida tras su muerte se hallan también en las tradiciones sobre el personaje.

Aunque la cuestión de si la ascensión de Heracles/Hércules se produce o no en el cuerpo no parece haber sido planteada explícitamente en la tradición grecorromana, hay diversos testimonios textuales y materiales (pinturas en cerámica) que parecen suponer que existió la creencia de su asunción en cuerpo. Según Diodoro de Sicilia, los compañeros de Heracles buscan los huesos del héroe tras su cremación, pero en vano, pues el cuerpo parece haber ascendido. Resulta también interesante que en las Metamorfosis de Ovidio se afirme que, cuando el deificado Heracles entra en los cielos “Atlas sintió su peso”: esto apunta a la creencia en que no entró como alma liviana, sino como cuerpo –por transformado que fuese–.

(Entre paréntesis: en un contexto grecorromano encontramos también la idea expuesta en el judaísmo. Aparte del locus classicus del libro de los Macabeos, en el poema gnómico judeohelenístico conocido como Pseudo-Focílides, se hallan varias creencias relativas al más allá. Además de alusiones tanto al Hades como a la inmortalidad del alma, tras una admonición contra la tentación de atentar contra los restos mortales –lo cual podría ser una alusión a la disección practicada en Alejandría–, se encuentra una referencia a la esperanza de que los restos humanos vendrán a la luz, lo cual parece implicar una resurrección física. Así dicen los versos 103-104: “Pues de hecho nosotros esperamos que los restos de los que han partido pronto irán de nuevo, procedentes de la tierra, a la luz”. Aunque ha habido una polémica sobre la interpretación de estos versos –y de otros del poema– entre dos estudiosos de la talla de Van den Horst y John J. Collins (en cuyos matices no puedo entrar ahora), ninguno de ellos ha negado la creencia del autor en una resurrección corporal. La única diferencia al respecto es que Van den Horst opina que el Pseudo-Focílides creyó firmemente en ella, mientras que la traducción variante de Collins expresa en el autor una posición más dubitativa).

La idea platónica de un alma inmortal, por tanto, no constituyó la única visión presente en el mundo griego, aunque así siga siendo afirmado a menudo por quien no se molesta en estudiar las fuentes. De hecho, como ya señalé en su momento, varios apologistas cristianos de los primeros siglos, aunque a regañadientes, reconocieron las obvias analogías entre el destino de varios personajes objeto de creencias paganas y el de Jesús.

Todo esto explica las elocuentes diatribas de Plutarco sobre las creencias populares relativas al más allá, que muestran e contrario la existencia de la creencia en la resurrección de la carne también en el mundo griego. En su biografía de Rómulo, Plutarco relata historias que circulaban entre el pueblo, algunas de las cuales se referían a que Rómulo habría sido devuelto a la vida tras haber sido asesinado. Según Plutarco, “mezclar el cielo con la tierra es insensato”, que es precisamente lo que hacían sus contemporáneos paganos al afirmar que un cuerpo humano, que es parte de la tierra, podía participar en la inmortalidad o habitar entre los dioses. De hecho, el filósofo se refiere específicamente a su rechazo de la idea de “enviar los cuerpos de los hombres buenos, junto con sus almas, al cielo…”.

Es precisamente este tipo de creencias –no generalizadas, pero sí suficientemente presentes en la tradición grecorromana– lo que habría hecho las narraciones sobre la resurrección de Jesús algo familiar para al menos una parte de la audiencia grecorromana. De hecho, si los paganos hubieran simplemente detestado la idea de que un muerto podría resucitar, ¿por qué se habrían ido convirtiendo a una religión que giraba en torno a la inmortalidad física y a la salvación de la carne? En otras palabras, hubo más congruencia entre la visión mitológica griega y las primitivas creencias cristianas en la resurrección de lo que generalmente se supone.

De hecho, varios estudiosos –entre los que se encuentran Adela Yarbro Collins, Dale Martin, Stanley Porter, Wendy Cotter, Stephen J. Bedard, David Litwa o Dar øistein Endsjø han mostrado con pelos y señales que ciertos acontecimientos narrados en la mitología griega son al menos parcialmente análogos a la idea cristiana en la resurrección. Los lectores interesados deberían poner entre paréntesis los disparates al uso y analizar los argumentos contenidos en las obras de estos autores.

Por supuesto, esto no quiere decir que esté justificado invertir la imagen –como ha hecho algún estudioso de modo polémico (Endsjø)– y afirmar que la idea de la resurrección corporal era lo usual y natural entre los griegos, y que la oposición a ella fue solo cosa de unos pocos platónicos. De hecho, existen críticas paganas de la resurrección que no solo se refieren a las posiciones de intelectuales –como por ejemplo el Alethés Lógos de Celso, transmitido parcialmente por Orígenes–, sino también a las del vulgo. Pero, una vez más, como he indicado, hay más creencias en la tierra de las que se sueñan en la filosofía de Horacio.

P.D.: Respondiendo a la petición de varios amables lectores, el texto completo de la crítica a Necesario pero imposible de J. Gomá está ahora disponible –con solo mínimos retoques– en mi página
https://uned.academia.edu/FernandoBermejoRubio/Papers
Ahí he descargado también recientemente mi artículo “¿Agendas ocultas tras el ‘Jesús judío’? Reflexiones críticas en torno a W. Arnal, The Symbolic Jesus. Historical Scholarship, Judaism and the Construction of Contemporary Identity”.

Me despido hasta septiembre. Feliz resto de verano y saludos cordiales de Fernando Bermejo


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Comentarios
  • Comentario por Nilbia Luna 10.04.18 | 05:00

    COMENTARIO CONTRA LOS QUE NIEGAN LA EXISTENCIA CORPORAL DE CRISTO EN EL CIELO


    “ YO MISMO SOY ” (Lucas 24:39)
    MIRAD MIS MANOS Y MIS PIES, QUE “YO MISMO SOY”; PALPAD, Y VED; PORQUE UN ESPÍRITU NO TIENE CARNE NI HUESOS, COMO VÉIS QUE YO TENGO.


    IMPOSIBLE QUE DIOS DESAPAREZCA EL CUERPO FÍSICO DE CRISTO; JESUCRISTO EN LA “CARNE” ES EL CUMPLIMIENTO DEL “JURAMENTO” QUE JEHOVÁ JURÓ A DAVID (Hechos 2:30-32)


    Dios le JURÓ a David por medio del profeta Natán, que de su descendencia en cuanto a la CARNE levantaría al Cristo para que se siente en su trono para siempre (Hechos 2:30). Jesucristo está ahora en el cielo (Colosenses. 3:1) esperando a que todos sus enemigos sean puesto por estrado de sus pies; y luego vendrá a reinar mil años, y se sentará en el TRONO DE DAVID (en -Sion- donde reinó David).

    Pero NO SERÁ UN ESPÍRITU el que se va a sentar en ese trono, sino, el Jesús de carne y hueso glorificado, que murió ...

  • Comentario por Elías 11.08.15 | 16:28

    O sea por LOreal

  • Comentario por galetel 04.08.15 | 17:06

    ¿Por qué lo ofrece de ese terrible modo: haciéndose vulnerable y padeciendo, antes de resucitar?
    –Porque Dios, siendo Trascendente, no actúa desde “arriba” ni desde “fuera”, sino desde “abajo” y desde “dentro”, de manera Inmanente, hasta hacerse Encarnado solidario con todas las víctimas.
    Dios actúa “desde Sí mismo, implicándose personalmente”. Lo sabemos por Jesús; Dios es Jesús.

  • Comentario por galetel 04.08.15 | 16:37

    Según la fe cristiana, la resurrección a la vida eterna no es un premio. Es un don que Dios otorga mediante Jesucristo a todos los seres humanos de todos los tiempos, para resarcirlos y rehabilitarlos de su victimización en el proceso creativo.

    Todos los seres humanos, cada uno en su medida, somos víctimas del Mal, físico y moral; la Resurrección es el efecto final de la redención de ese Mal, que Dios ofrece mediante su encarnación en Jesucristo, para que podamos pedirla y aceptarla, y colaborar a ella.

    La ofrece siempre, en esta vida y en la otra, a todos sin excepción, aun a aquellos que no pudieron conocer a Jesucristo o que no creyeron en él. Presumiblemente, todos los seres humanos de todos los tiempos acabaremos aceptándola al Fin, y todos nos salvaremos definitivamente para la Felicidad eterna. Así es la Justicia de Dios: Amor justificante ofrecido a todos, no premio ni castigo justiciero.

  • Comentario por Manuel 04.08.15 | 13:44

    ¡Pues vaya justicia injusta!
    Premia al creyente que atine entre las ofertas existentes, y no la más creíble ni mucho menos.
    A quien crea en la fusión de Pablo (el Cristo) con un hombre real (Jesús) dando en una fusión imposible (Cristo-Jesús) a la que en su tiempo (siglo I) se esperaba erróneamente (fiasco) y hoy se ha deslindado por los especialistas, que han corregido la cosa, extrayendo la historia y el personaje creíbles; al tiempo que el inventado ha devenido en una creencia más entre otras.
    De modo que hubo gente que deificaron a un hombre; además de mucha otra gente que deificaron a otros hombres, adoraron a otros dioses, esperaron su salvación de ellos, o dejaron de considerar importante creer en dioses o no hacerlo. Y la salvación es una especie de rifa. O algo reservado a quienes tengan la experiencia única de la resurrección de Jesús o su creencia -da igual si fundada o no, si heredada o no, si lógica o no- en la resurrección única de Jesús.
    ¿Justicia...

  • Comentario por galetel 03.08.15 | 23:59

    Por sus efectos expresados en el "marana tha" y el Himno de Filipenses, creo que la experiencia de revelación de la resurrección de Jesús incluyó la convicción de que esta exaltación es exclusiva para Jesús, por su calidad de único representante pleno de Dios. No obstante, su encarnación en solidaridad con todo ser humano, hasta el extremo más profundo, posibilitó que quienes quieran aceptar su redención puedan participar -cada uno a su modo- de su resurrección y exaltación por él, junto a él. Pero sin él no puede haber resurrección y exaltación verdaderas, aunque sí pueda haberla por él y con él sin saberlo o sin creerlo.

  • Comentario por Manuel 03.08.15 | 18:26

    galetel:
    No me ha respondido a la exposición de razones y añadido de otros casos no peor evidenciados.
    He tenido la delicadeza de no preguntarle cuál fue esa experiencia exacta que tuvieron los apóstoles paulinos y, supuestamente, los discípulos y familiares de Jesús. (¿De qué índole fueron esas apariciones, en qué momentos y durante cuánto tiempo se fueron produciendo, etc.).
    Sí. La realidad es injusta.
    Lo que yo prefiera creer resulta indiferente. Incluso para creerlo.
    No creo en la reencarnación, a pesar de que resulta una solución más justa que la suya. Y además tiene multitud de pruebas favorables (lea casos en la obra del Dr Ian Stevenson). Y, sin embargo, me parecen muchísimo más convincentes que las cartas de Pablo o los relatos apostólicos (tan discordantes entre sí y en algún caso copia de obras anteriores).
    Donde Vd. pone DATOS yo pondría RELATOS.
    Un resucitado, crea o no en la realidad del caso, no se transforma en Dios.
    ¿Res...

  • Comentario por galetel 31.07.15 | 21:21

    A partir de los DATOS que ofrece el NT, me parece mucho más plausible aceptar que Jesús ha resucitado para compartir solidariamente este hecho escatológico con todos en nombre de Dios, que resignarme a aceptar que la Realidad es -a fin de cuentas- indiferente e injusta con los seres conscientes que ha producido.

  • Comentario por Manuel 31.07.15 | 14:02

    Se entiende:
    Que el hombre se quisiera inmortal.
    Que no desee que la muerte sea el fin de su existencia, de cuanto le quepa experimentar o vivir.
    Que desee reencontrarse con sus seres queridos y vivir junto a ellos una existencia ideal, plena e ilimitada.
    Que desee que la existencia sea justa.
    Que anhele plenitud, además de consuelo y justicia.
    Y muchas cosas más.
    Todo parece indicar lo contrario. Que todos los seres vivos somos mortales, que la muerte supone el fin de nuestra existencia, que no renacemos, ni resucitamos, que las suertes están aleatoriamente distribuidas, que hay diferencias de nacimiento y también de circunstancias, aunque quepa conformarse y reaccionar positivamente a una amplia gama de "suertes", etc.
    Hablamos de creencias, por supuesto. Pero (me) cuesta creer que exista una exclusividad postmortem de una especie animal sin disponer de prueba alguna a favor de dicha hipótesis...
    En cuanto a mitos, claro que hay d...

  • Comentario por D. Alonso de Quijano 31.07.15 | 08:37

    Las novelas de caballería renacentistas acabaron en la burla del Quijote. De un modo análogo, los poemas épicos de los héroes griegos desembocaron en el esperpento del Evangelio; la apoteosis del héroe heleno convertida en un estravagante Cristo crucificado, descendido a los infiernos, resucitado y ascendido a los cielos por obra y gracia de Marcos Evangelista, el Miguel Cervantes del siglo I de nuestra era.
    No busquemos el quinto pie a un gato común y corriente de cuatro patas.

  • Comentario por galetel 30.07.15 | 22:45

    Si no existiera la posibilidad de resarcir y rehabilitar a todas las víctimas del Mal, tanto físico como moral, la Realidad sería profundamente injusta con los seres conscientes capaces de discernir el Bien del Mal. Pero la Realidad HA manifestado, mediante su Palabra: Jesucristo, que el Bien y el Mal que pueden ser y son discernidos por el ser humano, existen en realidad; de modo que HABRÁ Justicia -justificante más que justiciera- para todas las víctimas, al Fin del Proceso creativo.

  • Comentario por Soy más de aquí que de más allá 30.07.15 | 20:12

    En mi opinión, los egipcios no creían realmente en la resurrección, sino más bien los pocos ricos aspiraban quizá a que la muerte fuera un punto de partida para un viaje hacia lo ignoto para el que había que estar aparejado con mascotas, víveres, monedas, etc.
    una cosa es aspirar a la inmortalidad (por ejemplo, un poeta o, en general, un artista) y otra muy distinta creer en la resurrección, ya sea de la carne ya del alma (que es, en realidad, lo mismo dado que el alma no es sino el subproducto residual de la actividad intelectual del homo sapiens; cuando un hombre fallece, muere su cuerpo y también lo que llamamos alma. Resulta, pues, profundamente indecente todo aquél que quiera vender la falacia del "más allá"

  • Comentario por Janus 30.07.15 | 17:59

    A mi parecer la idea de la resurrección de la carne es de origen bárbaro y de mucha antigüedad, se puede deducir esto de múltiples fuentes como la sumeria (epopeya de Gilgamesh), y esos viejos cuentos de personajes que visitan el inframundo o el paraíso estando vivos (Orfeo y Eurídice) Perséfone, etc, para los egipcios era muy importante conservar el cuerpo de sus faraones tras la muerte (si hubiesen creído en un alma inmortal esto hubiese sido innecesario), también podemos ver esto en las creencias nórdicas y el rescate de los héroes caídos (Walhalla), los judíos se dejaron influenciar por ideas de los persas, pero las ideas modernas griegas no fueron muy bien asimiladas por estos grupos de origen nómada y bárbaro, en el NT en el libro de corintios se ve que el mismo Pablo no lo tenia muy claro “Sé de un hombre en Cristo, que hace catorce años - si dentro del cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo” (12,2).

  • Comentario por J.P. 30.07.15 | 17:00

    "Sus detractores".

    Bien vamos.

    Si me va a decir que es lo mismo la apoteosis de Hércules que la resurrección de la carne, es decir, que llegado elnfinal del tiempo, el comienzo del Reino de Dios, los muertos resucitarán, serán juzgados, cabritillos y ovejas, etc., tenemos mucha manga ancha para hacer la comparación.

    En todo caso, digo y repito, compárese con la Resurrección y Ascensión de Jesús en cuanto a lo anecdótico pero para explicar una creencia generalista que yo no veo reflejada en los ejemplos aducidos.

    Así que no se ha refutado la objeción o el comemtario de este "detractor", como tan ligera como gratuitamente se me tacha

    (Y será que no hubo judíos en el s. I que creían en la resurrección).

  • Comentario por Manuel 30.07.15 | 13:17

    Felicito al profesor por su nueva entrega. Excelente y clarificador artículo. Y esta vez en un tono irreprochable.

    ¿Qué le oponen los detractores? ¿Que las creencias de unos y otros eran diametralmente diferentes? ¿Que no eran del todo idénticas? ¿Que cada creencia tiene sus matices?
    Hallo cierta confusión y, también, un intento apresurado de destacar el caso único que no sería mítico: el de la creencia de quien opine desde su subjetividad presuntamente infalible: su fe certera en quien no sería un mito más.

    No se discute sobre Jesús, claro está...
    Se retrata la creencia en la resurrección y se matizan concordancias interculturales, relatividades intraculturales y traspasos transculturales. ¿Hubo hombres no míticos que resucitaron? Las creencias se hunden en lo legendario. ¿Nos visitaron los dioses que murieron para renacer de sus sepulcros? Otra vez el mito de los dioses... ¿Cabe entender como uno más el del Cristo (cuasi deificado)? No hablo de J...

  • Comentario por galetel 29.07.15 | 22:49

    Buenos comentarios de Sofía, Antolín, AntonioL y J.P. Gracias.
    Actualmente, los creyentes en la Resurrección otorgada por Dios-en-Jesucristo, no dependemos de las creencias de los greco-romanos ni de los judíos de hace dos mil años. Creemos que resucitan corporalmente todas las personas, pero no de sus cadáveres. Lo que caracteriza a cada persona es su consciencia, y esta es una “emergencia” de su cuerpo, vivo en las distintas etapas de su vida, pero no de su cadáver. El término “alma” no tiene ya hoy el sentido que le atribuían los antiguos. Al morir una persona, su consciencia, la información esencial que la caracterizaba, su “alma”, es recordada por Dios, y “reimplantada” al Fin del Proceso creativo en un cuerpo renovado, transformado, de lo cual fue y será Primicia y Causa Jesús corporalmente resucitado. Lo que creyeron los primeros cristianos, judíos en contra de su marco mental cultural judío de esa época, es un precendente de esta creencia cristiana actual.

  • Comentario por J.P. 29.07.15 | 16:10

    Hum, siguiendo la estela de Luis Enrique, a cuestión es si lo indicado en el post, que más parecen relacionarse con la Ascensión que con la Resurrección, y menos aún con la resurrección de la carne (como introduce el post) son creencias de que eso le ocurriría a.los mortales tras su muerte o son solo los relatos mitológicos de lo que les pasó a dioses. O, si vamos al AT, a Elías.

  • Comentario por Dr. Lucas Evangelista y médico de Paulo 29.07.15 | 10:57

    Tangencialmente el Dr. Bermejo trata la cuestión siguiente: los médicos de Alejandría en tiempos inter-testamentarios solicitaban reos condenados a muerte y el día de su ejecución los sometían a vivisección, esto es, les abrian el tórax con la esperanza de ver al alma (o pneuma) salir del cuerpo en el momento preciso de la muerte. Resulta obvio que estos médicos creían en la posible inmortalidad del alma (no del cuerpo, que, como es natural, se convierte en 'stardust memories'); las autoridades que les concedian reos vivos con tan científicos propósitos también debían de creer en la posible inmortalidad del alma y, por ende, una buena parte de la población. Aunque ya en competencia con Roma como capital del conocimiento, Alejandría era por entonces el centro del saber universal tras el declive de Atenas.

  • Comentario por AntonioL 29.07.15 | 05:30

    y el modo oracular del profeta o helenizante del libro de la Sabiduría; no puede identificarse un Nuevo Testamento, expresado en las categorías o estructuras de la metafísica o sabiduría semito-hebraica, con la metodología greco-romana de los Padres, o francamente latina y romana de la Edad Media. Y, sin embargo, revestidos con distintos ropajes, el fundamento comprensivo evolutivo o dichas categorías metafísicas son las mismas. Esto no niega, sino al contrario, que dicha comprensión no pueda enriquecerse por el aporte del helenismo, o, por otra parte, pueda deformarse en la cristiandad.

    Si bien la cita es larga, era necesario, para no dejar fisuras, en las cuales, nos podamos acercar ni un milimetro a la tesis de Harnack y Bermejo.

    En la misma sintonía considero que complementa el comentario de Antolín

  • Comentario por AntonioL 29.07.15 | 05:27

    Este error de interpretación se ha debido a la falta de claridad en la distinción metodológica, que hace aparecer como un sincretismo entre helenismo y cristianismo lo que en verdad fue la adopción por parte del cristianismo de una
    lengua e instrumental lógico, al nivel óntico y ontológico, pero no al nivel metafísico o de los últimos contenidos intencionales. La tradición de las categorías metafísicas pre-filosóficas del judeo-cristianismo son idénticas en su fundamento aunque hayan evolucionado en su expresión. No puede compararse, ni pretenderse que sean iguales, confundiendo así los instrumentos de mediación con el fundamento de comprensión, el género literario de la mitología babilónica (usado por la narración de la creación en el Génesis)

  • Comentario por AntonioL 29.07.15 | 05:24

    .. un sincretismo entre lo hebreo y lo helénico-romano.

    Pero lo que propone Bermejo, ya es algo que se proponía la escuela alemana, veamos:
    Pero tiene mucha mayor importancia, por su enorme influencia, la posición del gran historiador del dogma cristiano
    Adolf von Harnack, que expone su hipótesis en la obra
    Die Mission und Ausbreitung des Christentums in den ersten drei Jahrhunderten . Nuestro autor, cuyo moralismo muestra al mismo tiempo la insuficiencia de su metafísica ,propone que el cristianismo es uno de los últimos frutos del helenismo, un sincretismo desarrollado del henoteísmo solar Es decir, debe situarse como la culminación de la tradición griega más que semita o judía. Esta misma tesis es
    expuesta por van Hamack en otra de sus conocidas obras,
    Das Wesen des Christentums, donde indica que la unión del
    helenismo con el Evangelio es el hecho más importante de la
    historia de la Iglesia en el siglo II

  • Comentario por AntonioL 29.07.15 | 05:21

    Dejemonos de tirios y troyanos (usando la sintaxis de Bermejo)
    Citare textualmente a Dussel, Enrique en su trilogía y segunda obra "El dualismo en la antropología de la Cristiandad"
    "Nuestra tesis es la siguiente: la comprensión cristiana
    del hombre se constituyó dentro del horizonte del pensamiento
    hebreo y evolucionó homogéneamente en el cristianismo primitivo,
    sin embargo, originándose la cristiandad, (que es una
    cultura que no debe confundirse con el cristianismo), por
    helenización de la primitiva experiencia, se cambió de lengua
    y de instrumentos lógicos de interpretación y expresión cayéndose
    así en un dualismo mitigado.
    La primera parte de nuestra tesis significa que la comprensión
    cristiana del hombre se produjo como la expansión
    universalista, sin discontinuidad, de la tradición hebrea. Esta
    posición se opone a la de aquellos que piensan que fue el fruto
    de un sincretismo entre lo hebreo y lo h...

  • Comentario por AntonioL 29.07.15 | 05:13

    Hay de trasfondo un nihilismo siniestro de Bermejo, a saber, que era muy difundido en la época de Pablo de Tarso (para ser específicos), la idea de la resurrección cuerpo-alma entre paganos. Dice Bermejo “En otras palabras, hubo más congruencia entre la visión mitológica griega y las primitivas creencias cristianas en la resurrección de lo que generalmente se supone.”

    Sin embargo Bermejo desplaza la esencia helénica: La negatividad de la materia y el cuerpo, la eternidad de la "Realidad " y el devenir cíclico de lo contingente, el Monismo divino informa toda la obra de esa comunidad de la península
    balcánica.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 29.07.15 | 04:21

    ...en el primer día de la Creación segun el relato inicial del Génesis, día que simbólicamente continuaba para el judaísmo manteniendo este carácter en tanto que la semana era representación y continuación de aquella primigenia.Tampco es en vano que la muerte dl Cristo se sitúe en el sexto y último día,en que,por añadidura,fuera creado el ser humano.

    Hace unos meses Piñero intentó establecer una equivalencia entre un relato babilónico de la creación cuyo nombre no recuerdo y el relato del Genésis, siendo así que,aparte lógivcas coincidencias en concepciones cosmológicas,el sentido último de cada uno de ellos variaba SUSTANCIALMENTE.Estamos ahora en lo mismo. Cabe preguntarse por qué la ceguera de expertos oficiales a la hora de resaltar la espuma de las coincidencias y perderse en ella no viendo ,u obviando, las sustanciales diferencas que a esta espuma subyacen.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 29.07.15 | 03:29

    Sí,hay más creencias e la tierra de las que sueña la filosofía de Horacio,pero es de suponer que la admonición de Hamlet nopretenda avalar el marear la perdiz o el tomar el rábano por las hojas.

    De nuevo una muestra de la ausencia de un entendimiento cabal y en profundidad de la materia tratada por alusión, la Resurrección de Cristo.No se trata en esta caso sin más de la resurrección de un héroe,sino de alguen muerto en circunstancias muy específicas y cuya resurrección se halla vinculada indisolublemente a tal muerte y a su significación en clave teológica(por supuesto estoy hablando en clave de la concepción e interpretación de los hechos que fundamenta e intenta transmitir el NT).

    La Resurrección de Cristo se presenta,y esto es imprescndible para un buen entendimiento no elemental ni superficial,no como meramente atinente a él mismo sino como signo y anticipo de la Nueva Creación en que Dios es y será Todo en todo.De ahí el que se sitúe en el primer día...

  • Comentario por sofía 29.07.15 | 03:06

    Bueno, yo nunca he oído decir que todos los griegos pensaran lo mismo ni respecto a las almas ni respecto a nada. Lo que sí es cierto es que la idea de la dualidad alma-cuerpo no es semítica, sino griega -normalmente se suele concretar que platónica. Naturalmente la idea platónica es griega y no semítica, y eso es todo lo que se quiere expresar al decir que la idea es griega, no se dice que sea una idea compartida por todos los griegos sin faltar uno. No creo que nadie piense que todos los griegos pensaban igual sobre ningún tema y tampoco sobre este.
    Felices vacaciones de verano.

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