El blog de Antonio Piñero

Del Jesús pseudohistórico a la pseudofilosofía. Falacias y disparates de Javier Gomá (y VI)

15.07.15 | 01:47. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escribe Fernando Bermejo

Tras haber ofrecido en las postales anteriores un suficiente desmontaje argumentativo del discurso de Javier Gomá –así como de la respuesta de este a la reseña de Antonio Piñero–, deben de haber quedado ya muy claras las razones de la crítica efectuada. Podríamos poner otros muchos ejemplos de los modos en que Necesario pero imposible vulnera todo rigor crítico y hasta atenta contra la inteligencia de los lectores, pero habrá que contentarse con los ya ofrecidos, pues ni nuestro tiempo ni nuestra paciencia dan para más. Concluimos hoy, pues, con algunas observaciones y aclaraciones que podrían resultar útiles a nuestros lectores más reflexivos.

Que a quien firma estas líneas le parezca que nutrir esperanzas en una vida post mortem es una ilusión que no merece crédito no significa que considere justificado intentar privar de tal creencia a quienes la albergan. Y no por la precaución apotropaica de quien piensa que pueda haber más cosas en el cielo y en la tierra de las que se sueñan en la filosofía de Horacio, sino por razones al mismo tiempo más consistentes y más piadosas. Por una parte, porque bastante tiene ya cada cual con la onerosa tarea de sobrellevar su existencia como para que haya algo digno en pensar en arruinar gratuitamente las esperanzas ajenas; por otra, porque la respetabilidad de alguien no radica primariamente en lo que piensa, sino en cómo se comporta. Nuestra crítica a Necesario pero imposible, o qué podemos esperar no lo es, por tanto, a la creencia en la resurrección como tal, mantenida por su autor y por la tradición cristiana en la que se apoya.

El mundo está lleno de vana palabrería, y vano es dilapidar el tiempo de uno y de los demás poniéndolo de relieve. Sin embargo, acaso merece la pena hacerlo en ocasiones en que concurren varias circunstancias. Primera, que la palabrería consista de proposiciones al menos una parte de las cuales son falsables y, más en concreto, demostrablemente falsas. Segunda, que la palabrería se ofrezca con tal enredo retórico que las apariencias amenacen con substituir a la realidad, en una de esas mímesis perversas que tanto atribulaban a Platón. Tercera, que el autor de la palabrería ocupe una posición social que le permita hacer de su discurso algo relativamente influyente. Cuarta, que nadie más parezca dispuesto a llamar a las cosas por su nombre, de modo que, como en el cuento, todo el público aplauda los supuestamente maravillosos ropajes de un rey que en realidad camina desnudo. Con la salvedad de que Antonio Piñero sí formuló una crítica –pero ya hemos mostrado que, aunque certera, en ciertos sentidos era incompleta–, todas estas circunstancias concurren en Necesario pero imposible.

Quien se haya apercibido de la cantidad de falacias y dislates tanto del libro de Gomá como de la respuesta de este a Piñero, y en particular de la naturaleza de esta respuesta, entenderá también el tono, rayano ocasionalmente en el sarcasmo, de la crítica efectuada. De hecho, si quien esto firma no hubiera leído la respuesta de Javier Gomá a la cortés reseña de Antonio Piñero no solo se habría expresado hasta el momento en un tono sensiblemente diferente al aquí empleado, sino que terminaría este escrito en un estilo al menos tan conciliador y amable como el empleado por Piñero. Quien esto firma soporta la ignorancia –él mismo la padece en grado sumo–, pero no la chulesca altanería del semi-ilustrado pagado de sí mismo, menos aún cuando esta se despliega ante uno de sus amigos. Si Necesario pero imposible evidencia la imposibilidad de Javier Gomá de pensar con el imprescindible rigor sobre las cuestiones que pretende abordar, la respuesta de este autor a Piñero hace palmario el nivel de su autoengaño, de su patética petulancia y de su incapacidad para reconocer con lucidez sus límites como intelectual. Claro que quienes consideran su discurso inspirado por las Musas –de entre las cuales, ay, al menos Clío parece haberse ausentado– y se creen grandes pensadores y aun profetas de realidades más elevadas que las visibles están inmunizados ante toda crítica, y no pueden sino contemplar con desdén a los demás como a sujetos definitivamente superficiales.

El examen de Necesario pero imposible arroja varias lecciones, que en parte son francamente divertidas pero que en el fondo resultan profundamente descorazonadoras. Para empezar, que alguien como Javier Gomá, que sin duda es una persona inteligente, culta y presumiblemente competente en sus actividades profesionales, se muestre a tal punto incapaz de adoptar una mínima distancia crítica frente a la tradición cristiana que le ha amamantado, hasta el punto de mistificar historia e historiografía y de faltar a menudo (sin duda inconscientemente) a la verdad no es seguramente producto de los límites de un carácter, sino también de los de una tradición interpretativa. En efecto, muchos de los disparates que contiene el libro de Gomá pertenecen al acervo de la apologética cristiana, en la cual han sido repetidos ad nauseam.

Necesario pero imposible no es de hecho una impostura intelectual, solamente porque su autor –a quien ni es necesario ni osamos atribuir cinismo– parece creerse a pies juntillas todo cuanto dice. Conviene, pues, juzgar este libro como un monumental ejercicio de autoengaño por parte de un autor cristiano convencido de las bondades de una recristianización del mundo y al parecer asimismo interesado en afianzar el reconocimiento social como egregio pensador que, según parece creer, ha logrado con libros anteriores.

Aun así, debería ser igualmente claro que una condición de posibilidad de la escritura, publicación y publicitación de una obra como Necesario pero imposible es el nivel de desconocimiento de gran parte de nuestros conciudadanos sobre las cuestiones que analiza. El hecho de que muchos lectores, entre los que se encuentran profesores universitarios –de filosofía y de otras disciplinas–, consideren valiosa la morralla y degusten tal bazofia intelectual como si de ambrosía se tratase dice mucho, y no precisamente bueno, sobre la situación cultural y espiritual de la sociedad en que vivimos. Un libro como este puede obtener reconocimiento y aplauso si y solo si la ignorancia y falta de sentido crítico que el gran público padece son aún mayores que las de su autor.

Muchos parecen pensar que el libro de Javier Gomá es útil al cristianismo, hasta el punto de que no es aventurado augurar que más pronto que tarde –no digamos cuando el tratado sobre el Deus absconditus que este autor anuncia ya en su obra sea publicado e ilumine las mentes de quienes caminan en tinieblas– nuestro autor será investido doctor honoris causa en teología por alguna facultad del ramo. Pero a pesar del aplauso que este libro ha obtenido y obtendrá, este hace un flaco favor a la causa cristiana. El cristianismo tiene ciertamente algunos valores que pueden defenderse y que merecen ser defendidos, pero cuando ello se hace faltando una y otra vez a la verdad, como ocurre en este libro, no es solo el autor sino las ideas que defiende las que ulteriormente se desprestigian.

De hecho, y a su pesar, Necesario pero imposible contribuye a la causa del pensamiento crítico, aunque sea solo en la medida en que sus numerosos disparates y falacias muestran e contrario que ni la resurrección de Jesús ni la superioridad del cristianismo son precisamente ideas que merezcan crédito alguno. Lo mismo ocurre con la praxis de caer de rodillas ante el Cristo, que a Gomá le gustaría reinstaurar: “Este prosternarse final del sujeto moderno no ofende la dignidad sino que la honra porque en lugar de conllevar el sacrificio acrítico de la conciencia, es la misma conciencia la que por íntima convicción ordena este homenaje” (sic). Lamentablemente, es falso también que tal prosternarse final -nada, por lo demás, sino el reflejo de una prosternación inicial- no ofenda la dignidad del sujeto, pues el modelo supuestamente ejemplar que, en continuidad con la tradición cristiana, vende Gomá con sus trucos de feriante no es más que un ídolo. El discurso de este mismo autor proporciona, como hemos demostrado, inequívoco testimonio del sacrificio acrítico de su conciencia intelectual.

Todo esto indica, una vez más, tanto la fuerza como la debilidad del pensamiento crítico en el ámbito humano. Por una parte, una perspectiva que adopta como un valor esencial atenerse con rigor a las férreas constricciones de la argumentación válida para no dar rienda suelta a la fantasía desbocada es capaz de desenmascarar la charlatanería donde esta se dedica a campar por sus fueros. Y un racionalismo crítico que, sin perder de vista la complejidad del mundo y del ser humano, es sabedor tanto del lugar que este ocupa en la Naturaleza como de los mecanismos de la imaginación que hacen de los cantos de sirenas algo tan subyugador, está lo bastante aquilatado como para no incurrir en injustificadas jactancias, pero también para no aceptar de los delirantes charlatanes de turno lecciones de honestidad intelectual, nobleza o decencia espiritual.

Por otra parte, sin embargo, la causa del pensamiento crítico nada tiene que hacer frente a quien se hurta de antemano al limpio ámbito de la razón común para refugiarse en el terreno resbaladizo de la ciénaga –o, como habría dicho el platónico Alejandro de Licópolis, frente a quien substituye los principios de la demostración por la voz de los profetas–. Y esto significa que la publicación de engendros como Necesario pero imposible es y seguirá siendo sufrida por la humanidad a lo largo de los siglos, quién sabe si como parte de una necesaria expiación por sus muchas miserias. Valga la crítica aquí formulada como sucedáneo y justificación de todas las muchas que no escribiré, pero también como prueba fehaciente de que el profundo desdén por la inacabable cháchara teológica y pseudofilosófica del estilo de la de Javier Gomá está muy sólidamente fundamentado, y de que quien calla ante ella, ya por simple aburrimiento y hartazgo, no siempre ni necesariamente otorga.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo


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Comentarios
  • Comentario por Pelayo 18.07.15 | 20:12

    Aquí más que mostrar sabiduría y estudio, lo que se vienen reflejando son, con el motivo de un libro, argumentos ad hominem hacia el sr. Gomá por parte del sr. Bermejo.
    Normalmente en estos míseros detalles, es donde se muestra en todo su esplendor, la calidad humana y también el nivel de conocimientos del que los arguye.
    En fin, ustedes mismos!

  • Comentario por J.P. 17.07.15 | 06:48


    Repito lo que dije en la.primera entrega: cuando solo se arranca elmaplauso de los previamente convencidos, algo falla.

  • Comentario por sofía 16.07.15 | 23:06

    sobre Dios, y ad+ contradictorio, pues empieza dando una esperanza de racionalidad con un "no solo la religión" para acabar en mero prejuicio antirreligioso.
    No, no es cierto q "anclar creencias y valores en una fuente divina de la cual se afirma q es perfecta y santa suele cerrar cualquier espacio para la aceptación y buena convivencia con quienes no piensan lo mismo"
    Empezó bien en 1 intento igualatorio entre ideologías, siga x ese camino, xq las ideologías son muy diversas entre sí y lo de menos es q sean religiosas o no.
    La cuestión es qué interpretación se hace del mundo y qué valores se proponen.
    Si Dios es perfecto porque es Amor y misericordia, cuando se es intolerante y violento se reniega del propio Dios en el q dices que crees. Si dios es un tirano absurdo pues la religión será tan absurda como su dios. Y lo mismo ocurre con quienes toman el nombre de la razón en vano o con cualquier ideología no religiosa intolerante. Cada 1 es cada 1.

  • Comentario por sofía 16.07.15 | 22:47

    Estimado Darío FB,
    Claro que puede usted decir lo que quiera lo mismo que yo y que todos y que aprecie o deprecie comparta 0 rechace lo que le parezca oportuno, como cualquier hijo de vecino.
    Pero si su comentario fuera un sandwich yo estaría de acuerdo con el jamón del centro, pero no con el pan de arriba ni con el de abajo.
    Rebanada superior: SÏ hay juicios objetivos y juicios subjetivos. No es cierto que todos los juicios sean subjetivos, pues cuando alguien dice que el arsénico es venenoso está haciendo un juicio objetivo y fácilmente comprobable.
    El jamón: una perogrullada objetiva e innecesaria con la que naturalmente estoy de acuerdo, pues me expresé antes en ese sentido. Naturalmente que cada uno tendrá su propia visión de lo que es superior o inferior, eso dije. Que tan subjetivo es decir que el cristianismo es superior como que no lo es y que lo más es el humanismo ateístico, por poner un ejemplo.
    Y el pan de abajo está rancio: prejuicio suyo s...

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 16.07.15 | 14:51

    Sofía querida:

    Decir se puede decir lo que se quiere. El papel soporta cualquier cosa. Y lo mismo vale para los nuevos recursos tecnológicos. Pero comparto la obra de quien sea, venga de donde venga, que sirva de ayuda para comprender del mejor modo posible el mundo en el que vivimos. Usted afirma que hay juicios subjetivos y objetivos y la verdad es que todos los juicios son subjetivos. Sostiene, asimismo, que no ve razón por la cual no se pueda afirmar que el cristianismo es superior a otras religiones o pensamientos. Claro que se puede decir eso y de hecho muchísima gente lo cree. Otros lo piensan del judaísmo, otros del hinduismo y no creo que sean pocos los que viven en paz sin tener la menor inquietud religiosa. Lo que ocurre, no solo con la religión por cierto, es que anclar creencias y valores en una fuente divina de la cual se afirma que es perfecta y santa suele cerrar cualquier espacio para la aceptación y buena convivencia con quienes no piensan lo mismo.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.07.15 | 13:12

    Me da que al Dr. Bermejo sus propios ladridos le impiden oir lo de los demás;por cierto que se trata de la tópica frase hecha reversible y que sirve lo mismo para un roto que para un descosido,exactamente igual cabe decir:¡ánimo,Dr.Gomá,Bermejo ladra,luego usted cabalga!,u otras como "ha dado,ha puesto al desnudo,donde duele,de ahítanto ladrido,bramido y espumarajo.

    Y sí,sí que cabalga el Dr. Bermejo,me temo que en un potro desbocado.

  • Comentario por Al perro del hortelano 16.07.15 | 11:20

    !Animo!, Dr. Bermejo: si ladran es porque usted cabalga.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.07.15 | 04:20

    .....pero no está de más dejar constancia de cómo se atreven a erigirse en dictadores sobre el ser o no ser de lo religioso,y en concreto de lo cristiano,personas que carecen de toda sensibilidad respecto a ello.No hablo de ser creyente,también un ateo puede no carecer de sensibilidad para digamos captar lo religioso.

    Desde luego no es el caso del autor de estas postales,por añadidura experto en cristianismo segun su titulación académica.Se limita al pensamiento cientifista correcto y ya architópico sobre lo religioso,es incapaz de contemplarlo en otra perspectiva y ello supondrá a su vez que sea incapaz de penetrar de veras en su materia de estudio,de entenderla tanto desde fuera como desde dentro,algo imprescindible para un entendimiento cabal y creíble para los otros,para los otros no ya previamente convencidos y afines.

    No se trata,repito,de exigir creencia religiosa,se trata de esperar al menos capacidad real para entender lo que está sobre la mesa.

  • Comentario por sofía 16.07.15 | 04:01

    Yo lo que veo es que el señor Bermejo no distingue a veces entre juicios objetivos y juicios subjetivos y se indigna ante juicios de valor que no coincidan con los suyos.
    Por ejemplo, afirma Bermejo que no se puede decir que el cristianismo sea superior -por qué no se va a poder decir?: con el mismo derecho que Bermejo puede decir que no le parece superior sino inferior a esta ideología o la otra, puede otra persona decir que a él le parece superior la religión cristiana.
    Bermejo tiene sus gustos y sus juicios de valor de acuerdo con el sesgo de su propia interpretacion de la realidad, como todos. Los demás no tienen por qué coincidir con sus gustos, sus valores o su sesgo.
    Cada cual es cada cual.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.07.15 | 03:59

    ....al cuento del rey,o emperador,desnudo.este comentarista,poco,o nada reflexivo,infantilizado sin duda,se atreve,como el niño del cuento,a señalar la desnudez de esta línea científico-positivista-absolutista antedicha.Como no puede extenderse,se limitará,en clave infantil al cabo,a mencionar otro cuento,el de "Cenicienta".

    En el original,de las hermanastras una se corta los dedos del pie,otra el talón,para que les encaje el maravilloso zapatito.Pues bien,mucho corta y pega,revestido eso sí de nomenclatura y metodología supuestamente científica,puedo observar desde mi infantilizada mirada en historiadores de la línea de Bermejo o Piñero para encajar lo que de hecho,y a poco sentido crítico que se ejercite,no logran de ningún modo encajar satisfactoriamente.Bien,echen la culpa a una impenitente disonancia cognitiva....

    Terminar hablando,en la postal se cita de pasada,de sensibilidades.No se trata de establecer quién la tiene más amplia,pero no está de más....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.07.15 | 03:29

    ...y prevenir contaminaciones de la razón.El Gran Inquisidor Bermejo siempre estará al quite en bien de las indefensas almas que dejadas a las malignas artesde algunos seductores pueden perderse para el recto pensar.

    El recto pensar de que el Nazareno era un tipo más o menos vulgar y corriente y de que la historia a él atinente no corresponde sino a una burda mistificación traducida en sandeces y paparruchas.Habrá personas que por carencias vitales y/o intelectuales admitirán tales paparruchas,incluso les otorgarán papel esencial en sus vidas....bueno,seamos condescencientes y aceptémoslo pero que pretendan legitimidad racional e intelectual.JAMÁS.

    Para hablar de cristianismo,en remedo de eso de "doctores tiene la Iglesia",están legitimados sólo los especialistas académicos,siempre,por supuesto,y cuando sigan la línea correcta científico -positivista que,por añadidura,sólo merecerá tal calificativo en tanto que atea.

    Retornar al principio,al cuent...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.07.15 | 03:01

    Oportuna alusión al cuento del rey desnudo.Viene muy a cuento para metaforizar la oportuna reflexión sobre la desnudez de tantas interpretaciones y teorías de sedicentes y así por titularidad reconocidos especialistas,en este caso en historisa del cristianismo,que en nombre y en aras de un TOTALITARISMO de pensamiento de cariz científico-positivista pretenden adjudicarse el EXCLUSIVISMO de la racionalidad y el subsecuente DIKTAT sobre la visión y vivencia del existir que que otras personas puedan,podamos, inteligir,inter-legere,leer entre las líneas de la existencia.

    El señor Bermejo ha bramado y ha echado espumarajos por la boca,seamos exactos,por la tecla, en cuanto que ha considerado en Gomá,pensador que goza de un cierto reconocimiento,la pretensión de conferir legitimidad intelectual a la creencia cristiana.¡Y no,hasta ahí podíamos llegar!,actívese de inmediato la policía del pensamiento para preservar el orden público cognitivo y prevenir contaminaciones....

  • Comentario por sofía 16.07.15 | 02:46

    Y por lo demás que viva el jabón lagarto, pero para quien lo necesite.

  • Comentario por sofía 16.07.15 | 02:44

    Darío F. B.,
    No me explico que crea necesario hacer el comentario que le dirige a Galetel, que tiene una formación fundamentalmente científica y crítica y conoce de sobra a los autores que usted nombra y a muchísimos más.
    Precisamente porque es muy crítico con todo, es capaz de criticar con toda libertad el sesgo de Bermejo.
    Sobre Gomá no estamos opinando NADIE porque no podemos opinar sin leerlo. Yo ya dije que si lo que decía bermejo era verdad no estaba de acuerdo en unas cuantas cosas con Gomá.
    El problema es que viendo como interpreta bermejo algunos pasajes del evangelio veo que su comprensión lectora parece afectada por su sesgo inconfesado y dejo en suspenso el juicio en vez de fiarme de su opinión. No voy a leer a gomá porque no me apetece, pero no doy por sentado que tenga razón bermejo.
    Pero lo que aquí se ha discutido han sido otras cosas -y el marcionismo mitista ha perdido contra el razonamiento crítico de Galetel sobre el origen del cristian...

  • Comentario por Manuel 15.07.15 | 23:03

    El Sr Bermejo ha hecho una crítica dura, exhaustiva, implacable, sarcástica y muy fundamentada de una obra y de una práctica no científica en la que se realizan afirmaciones falsas o contrastadamente mejorables.
    Puede reprochársele el estilo, pero no veo que se cuestione el fondo de su trabajo; la crítica concreta, concienzuda, paso a paso, afirmación a afirmación, sobre el Jesús como ideal humano supremo e incuestionable, sobre la Resurrección como hecho o creencia, sobre la deificación como lógica, etc.

    Agradezco al profesor -a sabiendas de que esto ya basta para causar algunas críticas- el esfuerzo realizado. El desgranaje de la obra y la elucidación de su trasfondo racionalizador. El inmenso aporte erudito y bibliográfico. Su lenguaje preciso -más allá de alusiones sarcásticas que exceden en jugo lo que suele tolerarse- y sus argumentación correctiva y fundada.

  • Comentario por Moisés 15.07.15 | 16:42

    Siempre leo lo que escribe el Sr. Bermejo y soy de la opinión de GALETEL (02:59) en esta ocasión... y en las otras.

    Llama la atención que dedique tanta atención apasionada a un autor que desprecia por las razones que aduce y escriba tanto a propósito de su obra que actualmente comenta con ataques furibundos, por lo cual parece que haya alguna otras razones, aparte de la acerba crítica. Sospechoso:

    "Que el autor de la palabrería ocupe una posición social que le permita hacer de su discurso algo relativamente INFLUYENTE". Parece que por ahi le duele al Sr. Bermejo.

    "Que nadie más (que el Sr. Bermejo, entiendo) parece dispuesto a llamar a las cosas por su nombre". Extraña soledad.

    Lo que no quita para que tenga razón en el "fondo" de la crítica... si la tiene.

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 15.07.15 | 15:47

    Lo último: Galetel debería saber que en nombre de la fe se rechazaron cosas que hasta la misma Iglesia reconoce hoy en día. Juan Pablo II aceptó hace años la teoría de la evolución. Y la postura de la misma Iglesia sobre cuestiones propias de la historia cristiana cambió mucho. En este sentido, bastaría repasar algunas de las respuestas que la Pontificia Comisión Bíblica daba sobre ciertos tópicos de la historia cristiana. Ningún exégeta serio suscribiría hoy algunas de las respuestas que se daban a principios del siglo XX. Raymond Brown, el biblista norteamericano que escribió "El nacimiento del Mesías", transcribe en un libro ("101 preguntas y respuestas sobre la Biblia") un comentario de la Biblia de Jerusalén hecho en 1950 y lo compara con el comentario sobre el mismo tema aparecido en 1980. Cuando yo era un niño en la parroquia se escuchaba: «Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los hebreos». Esto hoy no es así. La labor crítica repercutió hasta en la misma liturgia.

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 15.07.15 | 15:17

    Otra cosa que quería decir es que en su momento, hace algunos años, manifesté cierto disgusto por el estilo un poco agresivo que, a veces, tiene Bermejo. Pienso, con todo respeto, que la manera que se emplea para defender lo que uno cree es muy importante. Pero comprendo y comparto la preocupación que tiene por la propagación de ideas o visiones erradas que puedan contribuir a perpetuar creencias falsas. Y esto cuando se asocia a verdades absolutas sirve para anular, en muchas personas, la capacidad crítica. Y esto sí que es peligroso. Basta verlo, en parte, en lo que ocurre en Israel. Ya sé que la creación de ese estado no se explica solo por cuestiones religiosas. Sé que la masacre hitleriana y la indiferencia europea por la suerte de millones judíos hicieron su aporte, pero que hay gente que mata porque cree que Dios les prometió esa tierra. Esto no es, por cierto, algo que pertenezca a la esfera de los misterios insondables. Es una realidad que le hace la vida imposible a muchos.

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 15.07.15 | 14:59

    No leí el libro de Javier Gomá y si lo veo en las librerías de Buenos Aires, no sería esta una compra que haría en este momento. Por lo general, esos libros son muy caros y tengo, también, otros intereses. Pero la crítica de Bermejo no me pareció infundada. Transcribió largos párrafos de esa obra y algunas de las afirmaciones que hace ese autor o la sorpresa que manifiesta frente a ciertos hechos de la historia del cristianismo revelan, claramente, ignorancia o servilismo acrítico. Basta ver un mapa del mundo para comprobar que el mensaje cristiano no tiene importancia para una parte muy importante del mundo. Y cualquier persona podría hacerse la sencilla pregunta de por qué si Dios ama por igual a todas sus criaturas dejó en el desconocimiento de sus verdades absolutas a una parte tan importante de la humanidad. O por qué en sociedades que se dicen cristianas subsisten tantas injusticias. Por qué es una pregunta que deberíamos hacer extensiva a todas las cuestiones, a TODAS.

  • Comentario por Juanma 15.07.15 | 11:35

    Gracias a Dios (pagano o cristiano) que se acaba ésta absurda serie de Bermejo, lleno de palabrería vacía como si, al estilo de los escritores del siglo XIX, le pagaran por cada letra escrita. Pero Bermejo no es Balzac.

  • Comentario por galetel 15.07.15 | 02:59

    Es una pena que acabe esta serie que nos ha permitido, al margen de tomar postura sobre el Sr. Gomá, lo que no nos interesa, poner de manifiesto las falacias y sesgos evidentes del Sr. Bermejo, y la profunda solidez racional de la fe cristiana, con unos simples comentarios por varios comentaristas capaces de ir más allá de los vulgares sarcasmos comentados.

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