El blog de Antonio Piñero

Jesucristo ¡vaya timo!, un libro de Gabriel Andrade (587) (I)

03.07.15 | 11:46. Archivado en Biblia/Evangelios, , CRISTIANISMO

Jesucristo-vaya-timo-por-gabriel-andrade

Escribe Antonio Piñero

Como he reseñado anteriormente en otro libro de G. Andrade, en la misma colección, La teología ¡vaya timo!, y otro de G. Puente Ojea, La religión ¡vaya timo!, estamos ante libros muy serios, de autores bien informados y de argumentos bien tramados editados por la Editorial de “fomento del pensamiento crítico” Laetoli, Pamplona. Pero si confesaba ya antes que me molestaba mucho la coletilla comercial del “¡vaya timo!”, con el tema de Jesús mucho más, pues ganas de molestar y herir las sensibilidades de muchísima gente para quien Jesús significa toda su vida. y además, el título provoca un rechazo notable entre otros también que podrían comprarlo y disfrutar de sus razonamientos. Pero después de mi inútil queja –es un derecho al pataleo, ya que la colección está bien consolidada y no van a cambiar, vayamos a las razones, que es lo que importa. Por otro lado, la colección en sí tiene el mérito de ser muy valiente, incluso necesaria, como la ha calificado F. Savater, ya que tiene la enorme valentía de “meterse en aguas turbulentas, no solo turbias, y de plantear debates que comprometen rutinas mentales sacrosantas”. Es una cocción muy crítica que invita continuamente a reflexionar.


El autor del libro presente, G. Andrade, es un hombre bien formado en sociología, filosofía y religión. Tiene otros volúmenes interesantes en su currículum como el dedicado a “La crítica literaria de G. Girard”, o sobre “El darwinismo y la religión” y una “Breve introducción a la filosofía de la religión”. En esta colección Dios Laetoli tiene otras obras, con la consiguiente perspectiva muy crítica, sobre las cuestiones siguientes: el posmodernismo, la inmortalidad, la teología y las razas humanas.

El autor precisa su tema en este libro: “Jesucristo es un timo, pero no por ello no existió. Es un timo en el sentido de que en torno a su vida hay una serie de falsas afirmaciones. Pero ese ‘timo’ está construido sobre una base histórica real. Jesús es real; Cristo es un timo. Jesús es un personaje que vivió en Palestina hace 2.000 años. Cristo (que no es un nombre propio, sino meramente una traducción al griego del título mesías, que quiere decir en hebreo ‘ungido’) es el artificio teológico legendario que crearon sus seguidores y lo entremezclaron con el Jesús real. Así pues, al separar en este libro el trigo y la cizaña, atacaré tres frentes. Primero, las propuestas según las cuales Jesús no existió. Segundo, las afirmaciones hechas por los mismos evangelistas y que luego aceptaron los creyentes. Tercero, algunas hipótesis o teorías que proceden de leyendas posteriores a los evangelios y que, aunque no suelen contar con el aval eclesiástico, gozan de cierta popularidad en los medios de comunicación” (Contracubierta).

En mi opinión el plan del libro es excelente y, en términos globales, su realización también. Adelante que, salvo pequeñas discrepancias, estoy muy de acuerdo con los planteamientos del autor y con las soluciones/argumentos que aporta.

Me detengo un momento en la Introducción, porque aclara bien el pensamiento global del autor. Andrade parte, como resultado de análisis previos, que en los evangelios hay mucho material histórico, y que de él se pueden obtener datos preciosos para componer una figura de Jesús que, aunque esquemática, suscita el consenso entre muchos investigadores, pero que también contiene mucho material legendario, que debe rechazarse como no pertinente a la figura del Jesús histórico. Sostiene igualmente Andrade que él se mueve entre los fundamentalistas que consideran que todo, absolutamente todo, en los evangelio es real y que incluso las contradicciones palmarias entre ellos tienen soluciones armonizadoras convincentes, entre gente más sensata que admiten que los evangelio contienen “adornos literarios”, pero que la mayoría de los hechos que cuentan son verdaderos y, finalmente entre otros que simple pontifican que todo lo que hay en los evangelio pertenece al género literario de lo legendario y que la figura Jesús es más o menos del mismo calibre que Robin Hood o Superman.

Una interesante pregunta de la Introducción es qué ocurre con la fe del creyente si el lector cae en la cuenta de que el Cristo presentado por los evangelios –y consecuentemente por el cristianismo-- es distinto del Jesús que vivió realmente. ¿Puede alguien ser cristiano una vez que ha comprendido que muchos de los relatos de los evangelios son sencillamente falsos? ¿Puede el cristiano adoptar como fórmula de escape algo parecido a la afirmación de Rudolf Bultmann, a saber, que para el cristiano convencional el Jesús histórico es irrelevante? Andrade opina que es imposible. Esopo, por ejemplo, contaba fábulas moralizantes presentándolas como tales, pero los evangelistas no tuvieron la intención de contar eras historias moralizantes, sino que afirman, o dan por supuesto, que todo lo que narran ocurrió realmente, Por ello, concluye Andrade, esta percepción lleva inexorablemente a rechazar la fe, al menos la convencional. El personaje Jesús, centro de los evangelios no pudo ser Dios. “La religión que exige confesar que este mismo predicador apocalíptico, un hombre que fracasó en su empresa en el siglo I, es el creador del universo, omnipotente, omnisciente (la segunda persona de la Trinidad), nos está pidiendo algo casi tan absurdo como proclamar que el círculo es cuadrado. Y una institución que pide eso no es digna de nuestra confianza” (p. 12).

Andrade ocupa parte de su introducción es explicar las herramientas filológicas para discernir lo auténticamente histórico de lo dudoso o falso en los evangelios, es decir, los criterios de autenticidad usuales, que aclara convenientemente y acepta. Lo más curioso en este apartado, por lo menos para mí, es que nuestro autor llama al “criterio de dificultad” criterio “de vergüenza”. Así, por ejemplo, el que Jesús muriera crucificado fue algo vergonzoso y necesitado de grandes explicaciones para los evangelistas y la iglesia primitiva…, luego es impensable que fuera algo inventado por los seguidores de Jesús; luego es histórico.

Explica también someramente, pero con exactitud, la historia general de Israel en la que se enmarca la vida de Jesús, las sectas religiosas (aquí formulo un caveat: aunque el autor conoce ciertamente la materia, da la impresión de considerar a los celotas como una “secta” independiente, al mismo nivel que los esenios, saduceos o fariseos, aunque es bien sabido que el celotismo surgió históricamente como un paroxismo del fariseísmo, que no se diferenciaba de éste más que en la afirmación del necesidad del empleo de las armas para lograr la instauración del reino de Dios (algo así como el Estado islámico), y que solo fue un “partido oficial” poco antes del estallido de la Gran Guerra contra Roma.

El último tramo de la Introducción es dedicado por Andrade a una “brevísima biografía” de Jesús, más otra breve historia de los primeros pasos del judeocristiano. En ellos resume –con acierto-- el estado actual, o consenso de la investigación independiente, acerca de estos dos temas. Adelanta así su pensamiento, y presenta al principio lo que en teoría debería estar al final como el resultado o de la crítica que ocupa todo el libro. Pero de este modo el lector tiene bien claro desde el principio con qué imagen reconstruida está implícitamente contrastando aquellos elementos de los evangelios, sobre todo, que luego someterá a aguda crítica. Pienso que la idea no es mala.

El resto del libro se dedica al análisis pormenorizado de la figura, mensaje y misión de Jesús, que divide en los temas siguientes: Fuentes para reconstruir la vida de Jesús: ¿existió este realmente? Relatos de la infancia de Jesús. Vida privada y “años perdidos”. Inicios de su vida pública. Mensaje de Jesús; Milagros; Últimos días. Resurrección. Todos estos temas se enfocan en un etilo erotemático, es decir, de preguntas y respuestas. Haré un breve recorrido por lo que estimo más interesante y formularé mis propias reflexiones y valoraciones.

En cuanto a la existencia de Jesús, he indicado ya que es defendida por nuestro autor a capa y espada. Mantiene Andrade la sana postura de que, entre las fuentes, no debemos considerar a los evangelios apócrifos, tardíos y secundarios respecto a los canónicos, salvo solo al Evangelio gnóstico de Tomas. Esta es la opinión común de la investigación hoy día, que sostiene que puede ser un buen medio de confirmar la autenticidad probable de algunos dichos de Jesús. Me parece interesante el hincapié, al hablar del Cristo celestial formulado ante todo por Pablo, la insistencia de Andrade sobre cómo el Apóstol presenta muchos más contactos y alusiones a la vida del Jesús terreno de lo que cree la mayoría de las gentes, lo que confirma su existencia histórica.

Es interesante la crítica del autor acerca de la hipótesis de que la figura de Jesús está formada radicalmente a base de combinar características de diversos dioses mediterráneos, hipótesis que califica de absurda al igual que otras que insisten en los paralelos de la vida de Jesús con personajes o dioses antiguos, a las que califica correctamente de “paralelomanía”. Valora luego si los evangelios son fiables o no, y ofrece la respuesta ya esperada por los lectores. Dedica luego una breves páginas a la existencia de interpolaciones (“corrupción ortodoxa” de la Escritura en terminología de B. D. Ehrman) en el texto de los evangelios y reflexionar sobre cómo éstos son en realidad escritos anónimos, es decir, ignoramos quiénes fueron n verdad sus autores y dónde y cuándo se compusieron exactamente.

A este propósito añado que la crítica textual del Nuevo Testamento predica siempre a los cuatro vientos que todos los esfuerzos críticos de análisis de los manuscritos neotestamentarios y sus variantes, llevan únicamente a establecer cómo estaba el texto del Nuevo Testamento en el año 200, y que no es posible ir más atrás. Así, entre el original de Marcos, el primer evangelista cronológicamente hablando, y el texto que de su obra original podemos reconstruir han pasado unos 130 años. No es posible rellenar este hueco. Pero, a la vez, tenemos poderosas razones para pensar que la reconstrucción del texto en el año 200 se parece muchísimo, más del 95%, de lo que pudo ser exactamente el original.

El capítulo 2, “Relatos de la infancia”, plantea las cuestiones usuales: censo de Quirino, hermanos de Jesús virginidad de María, fecha de nacimiento, detalles de los relatos de Lucas y Mateo, como los magos y la estrella, su posible infancia en Egipto y la pérdida de Jesús en el Templo. Las respuestas de Andrade son muy ponderadas y razonables y se muestran de acuerdo con el pensamiento crítico de los investigadores independientes. En general todas son respuestas negativas, menos la de que Jesús tuvo realmente hermanos de sangre, manifestando así el pensamiento de la Iglesia primitiva y el gran consenso de hoy a este respecto, del que participan incluso estudiosos católicos.

Concluiremos mañana con la presentación del material del libro de Andrade y su valoración.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por galetel 07.07.15 | 20:26

    Lo esencial de los evangelios es transmitir la fe en la resurrección de Jesús y su exaltación a la divinidad plena junto al Dios trascendente.

    Por supuesto, durante su vida terrena Jesús fue un hombre verdadero, no un dios trascendente; no fue omnipotente ni omnisciente. Pero los evangelistas explican lo que los discípulos habían deducido a partir de la revelación de su resurrección y exaltación: que Jesús había sido enviado por Dios para ejecutar la Redención,

    representando plenamente a Dios mismo encarnado, para lo cual se había “vaciado” de su condición divina y se había humillado hasta asumir la condición humana más extrema. Y que en eso NO fracasó, sino muy al contrario, triunfó resucitando para otorgar la salvación eterna a todos. Una institución que nos pide creer esto, nos propone apostar por nuestra felicidad completa.

    Es increíble lo poco que entienden estos autores del tema sobre el que se atreven a escribir.

  • Comentario por galetel 07.07.15 | 20:23

    persona de la Trinidad), nos está pidiendo algo casi tan absurdo como proclamar que el círculo es cuadrado. Y una institución que pide eso no es digna de nuestra confianza.”

    [Comento:]
    Si Cristo fuera un timo… no tendría ninguna importancia que Jesús fuera real. Los evangelios se escribieron muchos años después de la muerte de Jesús, precisamente PARA transmitir que ese Jesús real era el verdadero Cristo.

    Los evangelistas NO se propusieron narrar simplemente lo que ocurrió, sino, sobre la base de lo que ocurrió a Jesús, explicar por qué sus discípulos, y posteriormente ellos mismos (discípulos de los discípulos), llegaron a creer firmemente que Jesús era el Cristo, y en qué sentido era el Cristo.

    Reducir los evangelios a sólo unos relatos básicos sobre lo que realmente ocurrió a Jesús, depurándolos de los desarrollos teológicos que explican la cristología cristiana, es de una simplicidad e ingenuidad asombrosas. Lo esencial de los evangel...

  • Comentario por galetel 07.07.15 | 20:22

    [Andrade:] “Jesús es real; Cristo es un timo. Jesús es un personaje que vivió en Palestina hace 2.000 años. Cristo (que no es un nombre propio, sino meramente una traducción al griego del título mesías, que quiere decir en hebreo ‘ungido’) es el artificio teológico legendario que crearon sus seguidores y lo entremezclaron con el Jesús real.
    ¿Puede alguien ser cristiano una vez que ha comprendido que muchos de los relatos de los evangelios son sencillamente falsos? (…) los evangelistas no tuvieron la intención de contar historias moralizantes, sino que afirman, o dan por supuesto, que todo lo que narran ocurrió realmente, Por ello, concluye Andrade, esta percepción lleva inexorablemente a rechazar la fe, al menos la convencional. El personaje Jesús, centro de los evangelios no pudo ser Dios. La religión que exige confesar que este mismo predicador apocalíptico, un hombre que fracasó en su empresa en el siglo I, es el creador del universo, omnipotente, omnisciente (la segunda perso...

  • Comentario por Pelayo 05.07.15 | 21:21

    Lo primero que hay que mirar es ver quien es d. Gabriel Andrade y luego ya cuando uno sabe de que va el personaje, sopesar si merece la pena gastarse un euro en comprar un libro o, en el mejor de los casos, perder un rato de tiempo en asomarse a cualquier escrito suyo.
    Lástima de los alumnos venezolanos de la Universidad de Zulia que le tienen que sufrir, ¡¡así van!!

  • Comentario por FERNANDOP 05.07.15 | 17:46

    ¿Puede el cristiano adoptar como fórmula de escape algo parecido a la afirmación de Rudolf Bultmann, a saber, que para el cristiano convencional el Jesús histórico es irrelevante?

    Particularmente pasé casi dos décadas de pleno excepticismo sobre el cristianismo,que entendendía desde la perspectiva absolutamente tradicional que constituía mi visión de Jesús. Mi curiosidad me llevó a estudiar la Palestina del siglo I y de ahí a releer los evangelios, libres (pienso) de la pátina de metafísica acumulada durante siglos. El resultado fue de deslumbramiento y admiración por lo que ahí se contenía. Ahí se encontraban las que, pienso, son, aun hoy, las claves para entender la divinidad y, por ende, la realidad misma. El mensaje de ese hombre ( si es que se le puede llamar hombre) es en gran parte de plena actualidad (con quizá excepciones como la parusia). No me extraña que no quieran entrar a abordarlo "el batallón de zapadores".

  • Comentario por sofía 05.07.15 | 09:38

    Lo que dice FernandoP es de una lógica aplastante.

  • Comentario por FERNANDOP 04.07.15 | 21:42

    Sobre el mensaje de Jesús, que dijo, lo que supone de revolucionario (en el sentido de cambio) para la humanidad NADA. Si se analiza un personaje sin estudiar al personaje.... Andrade, vaya timo.

  • Comentario por AntonioL 03.07.15 | 22:55

    sic -Acercando solo elementos, de contexto externos del proceso, pero nunca internos. -

  • Comentario por AntonioL 03.07.15 | 22:53

    Es interesante ver, como se afanan en repetir lo que otros dijeron, que el Cristo es un mito, sin jamas haber escrito una línea de como fue ese proceso de mistificación. Acercando solo elementos, de contexto interno del proceso, pero nunca internos.

    Así aunque Marx y los marxistas jamas hay podido lograr explicar y contrastar la teoría del valor-trabajo, solo Andrade y los ideólogos pueden negar la explotación del hombre por el hombre en términos que se quieran.....

    Pues ya cualquiera puede escribir un ensayo filosófico sobre el tema que me parece enajenante, para pasarlo como Cientifico. cito dos tres libros y listo.

  • Comentario por AntonioL 03.07.15 | 22:46

    como dice Rawandi al pan pan y al vino vino, pero esa serie de Vaya timo, me parece con tintes de marketing, nada académicos, Si Andrade tiene su programa donde ha entrevistado tanto a Piñero como a Pikaza y a filósofos como Emeterio, no deja de ser "opinión pública" con ciertos enunciados verdaderos (pero "verdades" a medias, no es ni lógica ni experimentalmente validos.)
    "
    Así que aunque sea un académico respetado (Piñero), sus opiniones de que la saga "vaya timo" escriben autores serios....pues es simplemente eso opinión personal que se vuelve al público.

    PD. El libro de darwinismo y religion de Andrade, es un ensayo filosofico que aunque se edito en una universidad española, me sorprende que no cite a Evandro Aggazi o a Roger Barta, que han sido contundentes en la ideología del darwinismo.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 03.07.15 | 22:37

    ....coincide con lo que de forma más discreta y de forma más en enfant terrible Piñero y Bermejo vienen sosteniendo y aduciendo en este blog.Nihil novum sub sole.

    De agradecer es la claridad del pan,pan y el vino,vino, de la colección de Armentia,no llama a engaño.De agradecer es que Piñero reseñe en su blog el libro y declare su acuerdo y coincidencia con él,esto tampoco llama a engaño.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 03.07.15 | 22:28

    Al profesor Piñero le molesta lo de ¡Vaya timo!por lo que tanto resuena a vulgar y populachero y tan poco a serio y académico.Por mi parte agradezco este epígrafe general de la colección creada por el por el insigne intelectual y pensador Javier Armentia.Como dice Rawandi,al pan,pan,y al vino,vino.Como yo mismo dije anoche,Cristo no se andaba con medias tintas.

    Esta colección representa una cruzada personal de Armentia contra supercherías,oscurantismos,etc.,etc,militando en un "totum revolutum" contra la religión,Cristo,los extraterrestres,la astrología,las mancias,las medicinas alternativas y todo cuanto atenta contra la recta razón.
    ¡Vaya timo estulticia tanta!.

    Cada autor que acepta publicar bajo este epígrafe,independientemente del rigor o no de su trabajo asume la responsabilidad del ¡vaya timo!,su trabajo queda amparado por tal título de la colección.En opinión de Piñero el plan del libro es excelente y su realización también.Al fin y al cabo coi...

  • Comentario por Manuel 03.07.15 | 21:26

    Soy de la opinión de que podrían aparecer síntesis tan serias como las comentadas por el profesor sobre casi cualquier tema. El fascismo, ¡vaya timo!, El comunismo, ¡vaya timo!, El franquismo, ¡vaya timo!, El liberalismo, ¡vaya timo!, La ONU, ¡vaya timo!, Israel, ¡vaya timo!... Y también el yihadismo, ¡vaya timo!, Mahoma, ¡vaya timo!, etc.
    El requisito es que, aparte del título, el trabajo sea de alto nivel académico. Esto se apoye en conocimiento comprobable y razones anti-sectarias.
    Y por esto mismo -las personas merecen respeto, las ideas no- es por lo que no estoy del todo de acuerdo con la razón aducida por el profeso en el primer párrafo para rogar un cambio de título en la serie. Claro que hay gente que ha dado su vida por defender el comunismo, o el fascismo. Y se mete en situación de riesgo quien mienta a la bicha. Pero debemos defender la libertad e incluso el derecho a equivocarse (la Constitución puede no ser del todo un timo, pero es opinable)

  • Comentario por sofía 03.07.15 | 14:49

    Vaya timo la editorial. Cuando vuelva a editar en España a lo mejor considero que es algo más que mero deseo de molestar.La provocación vende. Aunque el Islam vaya timo ya serian palabras mayores. Veremos.

  • Comentario por Vitrubius 03.07.15 | 13:38

    1.- Insistir quiza en el criterio del embarrassment (aquello que por ser muy embarazoso no puede dejar de ser cierto); la voz inglesa resulta aquí más expresiva que el término utilizado en castellano (dificultad); traducir embarrassment por "vergonzoso" es, desde luego, poco afortunado, opinión que parece compartir el profesor Piñero. 2.- En mi opinión el movimiento celota (yo prefiero "zelota") no fue homogéneo; todos sus militantes tenían en común que "Yahvé es el único rey de Israel"; dicho esto, un cananeo rural comerciaba sus productos agroganaderos con Siria y tenia una perspectiva de los gentiles que un farseo ilustrado jerosolimitamo. Sinceramente, profesor, creo que su punto de vista en esta materia es reduccionista.

  • Comentario por Xabier 03.07.15 | 12:43

    "El personaje Jesús, centro de los evangelios no pudo ser Dios"

    Esa afirmación podrían hacerla Pablo de Tarso y la primera generación de cristianos. En la actualidad, aunque pocos, existen cristianos unitarios que no consideran que Jesús es Dios. Parece que, con todos los respetos, Andrade piensa en esa cuestión de forma un tanto anacrónica.

    En cuanto al criterio de dificultad, en lengua inglesa lo llaman de embarrassment. Parece que Andrade ha hecho más uso de fuentes en lengua inglesa que castellana.

  • Comentario por Rawandi 03.07.15 | 12:20

    Jesucristo es un mito. Esta verdad puede proclamarse abiertamente, como hace Andrade, o de un modo más diplomático, como hace Piñero. Ambas estrategias dicen en el fondo lo mismo y ambas pueden resultar útiles en distintos ambientes, aunque personalmente prefiero la de Andrade: al pan, pan y al vino, vino.

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