El blog de Antonio Piñero

Del Jesús pseudohistórico a la pseudofilosofía. Falacias y disparates de Javier Gomá (IV)

01.07.15 | 01:45. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escribe Fernando Bermejo

En la postal anterior mostramos que la supuesta ejemplaridad de Jesús, postulada de modo genérico en el discurso cristiano y también en el libro Necesario pero imposible de Javier Gomá, carece de fundamento. Para todas y cada una de las aserciones que hice sobre los límites de Jesús como paradigma moral y espiritual hay suficiente fundamento textual y argumentativo, pero incluso si pudiera demostrarse que alguna de ellas fuera el resultado de un exceso retórico, la validez de las restantes seguiría refrendando mi argumento, a saber:

1) que, si de una reconstrucción histórica rigurosa se trata, no es de recibo presentar la figura histórica de Jesús como un paradigma moral, menos aún como el más alto de ellos. Y no porque el historiador deba permanecer ajeno a los juicios de valor, sino porque una reconstrucción genuinamente crítica pone radicalmente en cuestión tal constitución del personaje como ejemplar ético.

2) que toda consideración de la figura de Jesús como ejemplar se debe ya en buena medida a una alteración (tampoco ella precisamente ejemplar, aunque no necesariamente consciente) de la realidad histórica que ha sido operada en las fuentes neotestamentarias.

Pero hay además una tercera razón no expuesta en la postal anterior, que todo lector reflexivo, independientemente de sus creencias, debería meditar cuidadosamente con el objeto de percibir con claridad que la ejemplaridad que la tradición cristiana atribuye a Jesús es no solo epistémicamente infundada sino que también ella misma está caracterizada por una dudosa moralidad.

Me refiero con ello a dos hechos inextricablemente conectados. El primero es que la exaltación de Jesús en la tradición cristiana está desde el principio, por indirectamente que sea, al servicio de un nada desprendido interés de los creyentes; de hecho, esos procesos de exaltación tuvieron al menos parcialmente como móvil y objetivo el de justificar a la comunidad nazarena en una situación de crisis psicológica, emocional y social producida por el flagrante fracaso de su querido líder. Solo si Jesús no era lo que parecía ser –un visionario fracasado– ellos no eran lo que a todas luces parecían ser –unos pobres crédulos sin criterio ni esperanza–, sino tipos que reconocían el más alto bien y que al hacerlo se identificaban con él. La exaltación de Jesús, por tanto, está destinada por supuesto a reivindicar su memoria, pero ante todo a dotar de sentido la vida de sus propios seguidores, de vulnerada autoestima. La exaltación de Jesús es, en este sentido, una eficaz autoexaltación del creyente.

El segundo hecho, este sí verdaderamente grave y preocupante, es que la exaltación de Jesús en los evangelios (incoativamente en Pablo) se ha producido a costa de denigrar moral y espiritualmente –y de modo inverosímil, arbitrario y hasta repulsivo– a otros personajes históricos. Hemos dicho ya algo sobre el “lestaí” de Marcos y Mateo, o sobre el “malhechores” de Lucas. Pero un caso mucho más claro e inequívoco es el retrato de los fariseos, de las autoridades judías –y aun de la multitud de Jerusalén– ofrecido en esos evangelios. Con el objeto de blanquear la imagen de Jesús como sujeto inocente y víctima ejemplar, no solo con toda probabilidad se ha mistificado la historia (por ejemplo, presentando al prefecto romano Poncio Pilato como a alguien deseoso de liberar a un alborotador rodeado de un grupo armado –eso sí, al tiempo que lo declara inocente lo hace flagelar y crucificar…) sino que con toda seguridad se ha ennegrecido, sin apenas escrúpulo ético alguno, la imagen de muchos de sus contemporáneos y correligionarios –algo que con el triunfo del cristianismo acabaría contribuyendo a fomentar y legitimar persecuciones y pogromos sin cuento.

Por si falta hiciera, conviene señalar ya que la anterior afirmación no es el resultado de ningún sesgado apriorismo anticristiano ni nada remotamente parecido, entre otras razones porque ha sido reconocido y argumentado por algunos intelectuales cristianos particularmente lúcidos y honrados con los mismos argumentos con los que estudiosos independientes han denunciado esta situación con anterioridad (recuerdo aquí, por ejemplo, al último Gregory Baum o a Rosemary Ruether –quien afirmó en su memorable Faith and Fratricide que “el antijudaísmo es la mano izquierda de la cristología”–, pero hay por fortuna bastantes más), que con considerable decencia y coraje se han enfrentado a los límites de su propia tradición –y por supuesto también a las descalificaciones de sus propios correligionarios, que nunca faltan–.

La ejemplaridad de Jesús, por consiguiente, no solo está construida con materiales de muy mala calidad, que se deshacen a poco que se los rasque, sino que el edificio como tal está construido, para utilizar una imagen que no pretende ser denigratoria sino solo suficientemente gráfica, sobre una ciénaga. Con esta imagen me refiero no solo ni principalmente a la distorsión de la historia, sino también y sobre todo al envilecimiento de aquellos sujetos que han servido, ya desde las Escrituras fundacionales del cristianismo, como chivos expiatorios y exutorios de la necesidad cristiana de dotar de sentido a la muerte de Jesús. Este es el auténtico reverso y de hecho la condición de posibilidad de la supuesta ejemplaridad de Jesús: la distorsión sistemática, el falseamiento y el ennegrecimiento del pueblo judío. El discurso cristiano está asentado sobre pilares en algunos de los cuales –al menos– la ejemplaridad moral y espiritual brilla, sí, pero por su ausencia. Y es sobre esa ciénaga sobre la que se levanta igualmente la aparentemente sublime, poética y civilizada prosa de Necesario pero imposible.

De todo lo anterior, por supuesto, el devoto Javier Gomá no dice nada a sus lectores. Tanto es así, que él reproduce las distorsiones evangélicas repetidas ad nauseam en la historia de la exégesis confesional más rancia y obsoleta. En efecto, al hablar de Jesús, Gomá –por supuesto tras el preceptivo reconocimiento de boquilla de que Jesús fue un judío– se recrea página tras página en contraponer a este a su propia religión, de un modo que solo puede producir vergüenza ajena en alguien que posea un mínimo de sentido histórico, que sea consciente del grado de distorsión contenido en los evangelios, y que conozca la historia de la investigación y sepa cómo esta ha demostrado que cualquier intento de contraponer a Jesús al judaísmo no solo está condenado al fracaso sino condicionado por la más crasa ignorancia y los más penosos prejuicios. No es de extrañar, de todos modos, pues si Gomá no sabe nada sobre el Jesús histórico es también porque no sabe nada sobre el judaísmo.

Gomá se refiere al sermón de la montaña como un programa ético “en el que la justicia veterotestamentaria es desbordada por una dosis de bondad sobreabundante” y afirma que Jesús introduce “una nueva imagen de Dios como Padre compasivo” (el judaísmo, claro, no conocía la figura de Dios como Padre compasivo, solo la del inmisericorde justiciero… Sin comentarios). Y que “el espíritu de profecía se extinguió en Israel y la conversión cedió su sitio en la religión judía al legalismo formalista”. Y que “Jesús, acosado por los sacerdotes, presiente la proximidad de su muerte violenta”. Y que “los judíos acusaron a Jesús de blasfemo y lo condenaron a muerte”. Y que “fue condenado por los sacerdotes, representantes oficiales del judaísmo”. Y así suma y sigue hasta el final del libro.

Una cosa es que sea posible y legítimo argumentar a favor de la idea de que las autoridades judías tuvieron una participación en el destino de Jesús (aunque hay muy buenos argumentos para ponerlo en cuestión, esto no es descabellado a priori), y otra muy distinta asumir como históricamente verosímil el sesgado retrato evangélico. Gomá no dice una palabra a sus lectores de que hace más de un siglo Maurice Goguel demostró que hay toda una serie de indicios en los evangelios que apuntan a un arresto de Jesús efectuado por los romanos. Ni dice nada de las incongruencias y las inverosimilitudes que pueblan los relatos de la comparecencia de Jesús ante el sanedrín. Ni de que elementos esenciales de esos relatos pueden ser explicados como anacronismos. Ni de que hay una explicación extremadamente sencilla de que Jesús fue crucificado, que nada tiene que ver ni con presuntas blasfemias ni con supuestos mortales conflictos entre judíos, y que hace completamente superfluas tales arriesgadas explicaciones. Y Gomá no lo dice o porque no lo sabe o porque no le interesa decirlo, porque una historia alternativa a la versión evangélica haría que su bonita construcción se derrumbase en pedazos. Pero sea que el silencio se produzca por ignorancia o por interés, la cosa es francamente grave.

Una reflexión crítica sobre la falta de ejemplaridad de Jesús lleva así a otra, no menos crítica, sobre la falta de ejemplaridad del discurso del propio libro Necesario pero imposible. Sus múltiples deficiencias –que han quedado patentes ya en las anteriores postales, y que seguiremos viendo en las próximas– son tantas y de tal calibre que a veces uno necesita leer dos veces para convencerse de que realmente está leyendo lo que tiene delante. Una de ellas fue señalada también brevemente por Antonio Piñero en la crítica de Revista de Libros, pero merece la pena que la reconsideremos a continuación, pues enseña mucho sobre la categoría intelectual del discurso de Gomá.

Los lectores atentos se habrán percatado ya de que, tanto en esta postal como en alguna anterior, he hecho referencia con aprobación a diversos autores cristianos, señalando explícitamente su carácter confesional. Quienes nos dedicamos a estas lides sin las habituales camisas de fuerza, conservamos la independencia de juicio y la imparcialidad suficientes para citar a los autores en función del rigor y la fuerza de convicción de su argumentación, y no meramente en función de que sean aconfesionales o dejen de serlo. Nadie que quiera escribir con conocimiento de causa sobre los prejuicios antijudíos de la exégesis mayoritaria (confesional) podrá dejar de citar con reconocimiento a George Foot Moore, a Ed Parish Sanders o a Charlotte Klein. Nadie que quiera ocuparse de la escatología de Jesús podrá dejar de citar con aprobación los lúcidos análisis del protestante Johannes Weiss. Nadie que quiera plantear críticamente la cuestión de la identidad de los responsables del arresto de Jesús podrá dejar de citar con admiración a Maurice Goguel. Nadie que quiera plantear críticamente la discusión metodológica sobre el estudio de Jesús en la actualidad puede dejar de citar con simpatía a Dale C. Allison. Todos ellos son autores cristianos. A pesar de que algunos hemos criticado y seguimos criticando acerbamente las distorsiones ideológicas que acostumbra a generar con demasiada frecuencia la visión confesional, reconocemos sin ambages el valor intelectual de las obras de estos autores cristianos mencionados, y de otros.

Esta es una de las muchas diferencias entre los especialistas sensatos y los autores crasamente doctrinarios como Javier Gomá Lanzón, cuya unilateralidad clama al cielo. En efecto, ya Antonio Piñero señaló con toda la razón que uno de los problemas de este autor está en la parcialidad de la bibliografía que utiliza. En su crítica escribe Piñero:

“Se trata de una «literatura secundaria» totalmente unilateral, confesional […] Falta íntegramente la lectura de la otra parte, de la investigación independiente y seria, universitaria también, sobre Jesús”.

Una vez más, sin embargo, Gomá –un autor cuya autocomplacencia no va a la zaga de su ignorancia–, incapaz de reconocer sus límites, intenta defenderse recurriendo una vez más a las falacias a las que ya nos tiene acostumbrados:

"Cada uno de los temas que uno elige para investigar demanda un método o una aproximación específica. Naturalmente, en ese intento de ofrecer un relato creíble sobre la hipotética resurrección del galileo, aquella bibliografía que no es que niegue esta posibilidad, sino que lo considera de plano imposible, si no absurda, fuera de toda humana proporción y medida, como es el caso del propuesto Puente Ojea, no conviene a mi investigación.
Este es un ejemplo de cómo esa llamada por Piñero «bibliografía confesional» podría ser denominada con mejor acuerdo «bibliografía profesional» por contraste con otra más ocurrente, más rompedora, más original, pero quizá dotada de menor grado de parsimonia científica".

Este párrafo, una vez más, no tiene desperdicio. Resulta muy divertido, ante todo, oír a Gomá –en cuyo discurso, como hemos demostrado, todo rigor y toda ciencia brillan por su ausencia– querer juzgar sobre “parsimonia científica”. Y resulta desternillante, casi hasta las lágrimas, contemplar a alguien que no solo jamás ha hecho la más mínima contribución intelectual al estudio de Jesús y los orígenes cristianos sino que –como hemos comprobado en una postal anterior– tiene al respecto una considerable empanada mental atreverse a soltar la barrabasada de que autores como Reimarus, Eisler, Brandon, Maccoby y muchos más a los que se refiere Piñero son solo una literatura “ocurrente”. Pero ni siquiera estos disparates constituyen lo más penoso de estos párrafos.

La falacia principal consiste –¿hace falta decirlo?– en lo siguiente. La crítica recibida por Piñero estribaba en que, en sus presuntas referencias a la figura histórica de Jesús, Gomá utiliza únicamente bibliografía sesgada y estrictamente confesional. Pero, en lugar de responder a la crítica, con un movimiento típico de trilero, Gomá se va por los cerros de Úbeda respondiendo que… ¡cómo va a utilizar él obras de autores que consideran imposible la resurrección del galileo!
Debería resultar obvio que esto no tiene absolutamente nada que ver con la crítica de Piñero, que se refiere al estudio histórico de Jesús. El estudio histórico, cuando se hace de manera rigurosa, puede hacerse –y de hecho se hace– con total independencia de lo que uno crea sobre la “resurrección” –entre otras razones porque la “resurrección” nada tiene que ver con tal estudio.
Por ello precisamente creyentes y no creyentes –al menos algunos– podemos ponernos de acuerdo sobre la capacidad de convicción o el valor de un argumento, independientemente de si quien lo ha presentado cree o no en Dios, la resurrección de Cristo, la virgen María, los gremlins o el Spaghetti Trascendental. Por tanto, que Puente Ojea o Fulano o Mengano sea un conocido no-cristiano que se chotea de todo lo trasmundano no tiene absolutamente nada que ver con su capacidad de análisis de la figura histórica de Jesús. Y viceversa: que uno crea en la resurrección de Jesús no le imposibilita por ello necesariamente a hacer un trabajo serio sobre la figura histórica de Jesús.
Esta es la razón por la que todos los autores independientes que yo conozco –empezando por Reimarus, Robert Eisler, Samuel Brandon, Hyam Maccoby, y terminando en España por Gonzalo Puente Ojea, Antonio Piñero, Josep Montserrat o un servidor– citan en sus obras también a autores confesionales con aprobación, siempre y cuando sus argumentos sean convincentes. Porque esto es lo que hace cualquier autor dotado de juicio crítico y sentido común que aspira a la verdad.

Javier Gomá no. Este autor, cuya unilateralidad se precipita directamente en el simplismo más atrozmente maniqueo, es incapaz de afrontar los argumentos que no sirven a sus mistificaciones, y por tanto no solo no cita la literatura no cristiana, sino que ni siquiera cita la bibliografía confesional más crítica, que desconoce por completo. El parroquialismo de Gomá es tan obvio y tan patético que no extraña que este tenga que recurrir a falacias para contestar a Antonio Piñero.

Sería muy instructivo poner pausadamente a prueba el disparate de Gomá de que a la “literatura confesional” debería llamársele más bien “literatura profesional”, caracterizada por una genuina parsimonia científica. Por el momento baste, como ejemplo de “literatura profesional”, decir un par de cosas sobre uno de los héroes exegéticos de Javier Gomá –y, para ser sinceros, de muchos otros–, a saber, Joachim Jeremias. Nadie niega que Jeremias supiera arameo, que conociera muy bien la ciudad de Jerusalén, y que haya escrito algunas cosas interesantes. Solo que Jeremias se ha distinguido también por escribir un buen número de disparates cuya falsedad ha sido evidenciada hasta la saciedad. Ya hemos tenido ocasión de ver la “credibilidad” que merecían las genialidades de este autor sobre el “Abba” de Jesús. Pero no son las únicas.

Aunque Joachim Jeremias se presentó en sociedad como gran especialista en literatura rabínica, consiguiendo que cientos de exegetas, teólogos y predicadores repitieran sus consignas, algunos autores que conocen o conocían las fuentes mejor que él ya se explayaron a gusto sobre las distorsiones y caricaturas que Jeremias efectuó. El propio Ed Sanders ha escrito páginas muy duras sobre ello, calificando las visiones del judaísmo (“judaísmo tardío”) propagadas por Jeremias como “wrong and malignant”; de hecho, Sanders escribió en uno de sus artículos que la distorsión de los testimonios operada por Jeremias “is so great that it must have been intentional” (“es tan grande que debe de haber sido intencionada”).

Jeremias es uno de los más claros y machacones exponentes de la posición, estándar en la exégesis confesional durante siglos, de que Jesús abolió determinados aspectos de la Ley mosaica, y que “hizo temblar los fundamentos del judaísmo”, lo que habría provocado su muerte. Y ello, a base de otorgar credibilidad a todos los relatos evangélicos de conflicto intrajudío y de atribuirle las dimensiones mortales que le atribuyen los evangelistas (por cierto, algo de lo que se ven no pocos ecos en el propio discurso de Gomá). Lástima que, como mostraron Sanders y otros, las lecturas erróneas y caricaturas del judaísmo sean moneda corriente en la obra de Jeremias.

Cambiando de tercio, fue también el gran Jeremias, por ejemplo, quien dijo de Von dem Zweck Jesu und seiner Jünger de Reimarus –una obra de la que alguien tan honrado y capaz como Albert Schweitzer afirmó con toda razón que constituye “uno de los mayores acontecimientos del espíritu crítico”– que era “un panfleto lleno de odio” (sic). Hay que haber leído a Reimarus y luego repetir la frase de Jeremias unas cuantas veces en voz alta para captar el grado de distorsión, prejuicio y hasta mala baba de la aserción de marras, que no calificaré de “rebuzno” solo porque Jeremias está muerto y no puede defenderse.

Para terminar con una anécdota insignificante, nuestro buen Jeremias fue uno de los editores literarios del Festschrift con el que varios teólogos alemanes honraron a Karl Georg Kuhn, un tipo que se había unido al partido nazi en 1932, que había sido miembro de las SA entre 1933 y 1945, y que pronunció numerosas conferencias antisemitas a grupos de propaganda nazi, habiendo sido miembro del Instituto para la erradicación del Judaísmo de la vida eclesial alemana (sic) junto con otras lumbreras profesionales como Walter Grundmann. Exonerado por un comité de desnazificación, en 1954 Kuhn fue nombrado profesor de Nuevo Testamento en Heidelberg. Cuando se retiró en 1971, se hizo el volumen de homenaje que Jeremias editó –un volumen, por cierto, que no incluía la habitual biografía y bibliografía de las publicaciones de Kuhn, obviamente para evitar mencionar su implicación en el período nazi. En fin, Jeremias, ese verdadero y ejemplar “profesional”…

Allá cada cual con sus estándares de calidad, fiabilidad y ejemplaridad. Una vez más hemos podido apreciar cuáles son los de Javier Gomá Lanzón.

Continuará. Saludos cordiales de Fernando Bermejo


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Comentarios
  • Comentario por galetel 05.07.15 | 22:44

    Actuó el “pantógrafo” del Espíritu de Dios, aplicando la resolución del conflicto político-social judío del siglo I (“articulación pequeña”) a la solución del conflicto físico-moral del ser humano de todos los tiempos con el Mal (“articulación grande”), como había anunciado el propio judaísmo profético bíblico. El “pivote” indispensable de ese “pantógrafo” fue la muerte/resurrección de Jesús, experimentada por sus discípulos y sus familiares en aquella su experiencia pascual judía, que, gracias al “pantógrafo” de Dios, se convirtió en la Experiencia Pascual definitiva de la Humanidad entera.

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 22:43

    A primera vista, parece que fue un conflicto intra-judío, del judaísmo del siglo I. Israel estaba oprimido a pesar de su Alianza con Dios. Por eso, un judío auténtico como Jesús pretendía restaurar la práctica correcta de la Torá, para que Dios actuara a favor de Israel según la Alianza, contra los poderes opresores. Si Israel cumplía bien su parte, Dios lo apoyaría y entonces ningún enemigo opresor tendría poder sobre él. La práctica correcta era la defendida desde antiguo por los profetas judíos, vista desde el punto de vista carismático de Jesús, interpretada y establecida con su autoridad divina. Pero las autoridades judías no le reconocieron autoridad, se le opusieron, e instigaron su muerte.

    Parece algo que, no obstante su interés histórico, carecía de importancia fuera del ámbito judío del siglo I. Sin embargo, ALGO sumamente extraordinario pasó que le dio el máximo interés para las generaciones de todos los siglos. Actuó el “pantógrafo” del Espíritu de Dios, aplic...

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 21:11

    Yo pienso que un judío auténtico tiene que estar de acuerdo con estos textos del libro judío de Sabiduría que cité, aunque el falso judaísmo no los considere canónicos. Yo creía que Yehuda se acercaba más al judaísmo auténtico que al falso: pero a veces él me hace dudar de esta opinión...

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 21:00

    Las autoridades judías actuaron CONTRA el judaísmo auténtico en el caso de Jesús. Jesús era el paladín del verdadero judaísmo, como los antiguos profetas, como el autor del libro de Sabiduría. Lo que quería Jesús era denunciar la mala práctica de la Torá, increpar a las autoridades corruptas e indignas, restaurar la práctica correcta de la Torá en fidelidad a la Alianza con Dios. Quienes adhirieron a Jesús y lo reconocieron como el verdadero mesías, el Justo de Sabiduría y Salmos, fueron y son los auténticos cumplidores del judaísmo. Aquellos que se opusieron a Jesús en nombre de la Torá, fueron y son los traidores al judaísmo auténtico de los profetas y de la Alianza.

  • Comentario por sofía 05.07.15 | 19:57

    Yehuda, no tergiverse a galetel: no ha insistido en que sean judíos, simplemente ha explicado a cuáles autoridades se refiere en ese caso, a las judías. Está claro que Jesús era judío, sus discípulos eran judíos etc.
    Pero cuando se acusa de antijudaísmo por responsabilizar a las autoridades judías de su parte correspondiente en el asunto, se está generalizando indebidamente porque no es antijudaísmo, es señalar a los personajes responsables en el asunto, sean romanos o judíos.
    Por otra parte su punto de vista es original, pero no es infalible. Está bien que lo exponga, porque aporta otro enfoque, pero no que pretenda que es el único posible y que es acertado en todo, en algo acertará y en otras cosas se podrá equivocar, como todo el mundo.

  • Comentario por Yehuda 05.07.15 | 19:03


    La conversación entre Galetel y DavidMo es un buen ejemplo de que este tema está podrido sin remedio

    por un lado Galetel siempre subraya que las autoridades eran "judías", no sé cómo -después de dos mil años de Maldita Leyenda Cristiana- contestar a éso con calma sin soltarle a galetel la ristra de insultos que se merece, está claro que a él no le interesan los aspectos universales de esta historia local, sino insistir en el relato mítico y legendario de su cofradía y su parroquia

    por otro lado DavidMo cree en la tramoya revisionista, que es la otra forma de esconder esta historia debajo de la alfombra

    y una vez más llego a la misma conclusión: los Galetel se merecen 70 Piñeros y 70 Bermejos, y este tema es irrecuperable y está perdido por completo para la historia universal

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 16:39

    "La agenda anti-judáica de los evangelios" causa el "sesgo inverso" que lleva a eludir esos claros textos que se refieren con tanta exactitud al caso particular de Jesús, sin unas precisiones imposibles al no tratarse de premoniciones mágicas, sino de conocimientos de la realidad político-social judía de la época. Cualquiera que no esté ofuscado por el "sesgo inverso", lo entiende fácilmente.

  • Comentario por David Mo 05.07.15 | 16:26

    Galetel: no veo pelos y señales por ningún lado. Veo generalidades y vaguedades propias de la literatura bíblica, las jeremiadas, los apocalipsis, profecías, etc. Pelos y señales querría decir nombres, fechas y hechos concretos. Y estos no aparecen. Es el clásico esquema de la culpabilidad del verdugo que se traduce en odio hacia la víctima. Un esquema aplicable a muchos casos. Ya digo.

    No he disculpado a los saduceos por la muerte de Jesús. ¿De dónde se saca esa peregrina idea? He dicho que no se puede demostrar que participaran, aunque el colaboracionismo de las clases altas era cosa común en el Imperio y, por lo tanto, era posible. Pero de la posibilidad no se infieren hechos. La agenda anti-judáica de los evangelios contrapesa esa posibilidad y hace imposible decidirse. Eso es todo.

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 15:55

    claramente.

    Sinceramente, no pensaba yo que David Mo estuviese tan decidido a disculpar a los saduceos y demás autoridades judías que urdieron ese feroz y desgraciado plan. Bermejo, y otros aquejados del “sesgo inverso”, era esperable que se dedicaran a eludir esos textos, sin duda, pero ¿también David Mo?

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 15:44

    El primer texto que cité, de Sabiduría 2, expone el "plan saduceo" con pelos y señales. Por un lado, es aplicable al caso de muchos justos en general, y por otro lado, es tan aplicable al caso particular de Jesús, que se ha podido acusar que fuese utilizado para construir la figura de Jesús. Cualquiera que lo lea lo entiende fácilmente, e incluso deduce que el propio Jesús pudo usarlo para interpretar su propio caso, en su momento. Pero David Mo prefiere echar balones fuera. Sin embargo, está claro que el texto describe de antemano las actitudes y los motivos de aquellas autoridades judías que instigaron la crucifixión de Jesús.

    El segundo texto que mencioné, de Sabiduría 5, expone las consecuencias futuras de esa errónea conducta saducea, cuando no les quede más remedio que reconocerla. Pero David Mo malentiende que "es un texto de espada y venganza divina, en el que no se habla de perdón." ¿no quiere entenderlo, o no puede? Cualquiera que quiera y pueda, lo entiende clar...

  • Comentario por Yehuda 05.07.15 | 11:54


    En fin, niños, hay que hacer caso a tito Bermejo el saduceo, brillante titular de la cátedra Donald Rumsfeld: el maestro Cayetano Ripoll, el maestro de Galilea y Tiberio Graco los tres desobedecieron a Roma y a sus aliados locales, y en el pecado tuvieron la penitencia

    ¡Qué grandes personas eran el Romano Pontífice, Anás el saduceo, el Obispo de Valencia y los Patricios Romanos! ¡Menos mal que queda gente de orden en este mundo para ahorcar, crucificar y matar a palos a los que osan desobedecer a Roma y a sus aliados locales! ¡Y palmeros como tito Bermejo el saduceo!

    Terminamos por tanto, niños, con un emocionado recuerdo a estos grandes personajes tan mal entendidos y peor comprendidos, y yo mismo comienzo una suscripción popular -que ahora llaman "crowdfunding"- para alzar estatuas al Romano Pontífice, Anás/Ananás el Saduceo, el Obispo de Valencia y los Patricios Romanos del Partido de los Mejores, y a sus pies tito Bermejo embelesado

  • Comentario por David Mo 05.07.15 | 09:13

    Pues yo creo que ya he respondido claramente a su pregunta, que no era demasiado clara. Si se responde Ud. a sí mismo veremos si queda por concretar algo.

  • Comentario por galetel 05.07.15 | 07:23

    David ooMo:
    No encuentro aceptable su "respuesta". Vd. trata de eludirla, pero no puede. No recurra a vaguedades. No es digno de Vd.

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 16:34

    Galetel: repasando los comentarios creo que me expresé mal porque confundí una de sus referencias. El texto que cae simpático es el 11, 21-26, claro.

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 16:29

    "Sabiduría" 11, 21-26, Galetel. Dije que había que leerlo entero.

    En cuanto a 2, 12-20, es aplicable a "los justos", en plural, que es a lo que se refiere el texto. Los que han sido perseguidos por seguir el camino de Jehová, de los que hay bastantes ejemplos en la Biblia. Los justos perseguidos y los impíos exaltados, pero ya llegará el día en que... Tomado como una profecía es tan ambigua que puede servir para un roto y un descosido. Y así las tomaban los evangelistas. Como el famoso "siervo del Señor" de Isaías.

    Es curioso que este tipo de pseudoprofecías sirvan para que los mitistas arguyan que el personaje de Jesús es un invento confeccionado con retales del Antiguo Testamento. Bueno, curioso no mucho. Es que, como dije, este tipo de cosas sirve para un roto y un descosido.

  • Comentario por sofía 04.07.15 | 13:06

    Pues sin duda DavidMo tiene problemas de oido y odio.

  • Comentario por galetel 04.07.15 | 13:00

    16 Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre.
    17 Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito.
    18 Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos.
    19 Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza.
    20 Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará.»
    21 Así discurren, pero se equivocan; los ciega su maldad;
    22 no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas intachables.

    ¿Dónde ve Vd. el “perdón muy simpático”? Yo veo en cambio un plan de unos “impíos” contra un “justo”. Acláreme Vd. este punto, por favor, antes de pasar al otro texto. (No tengo mucho tiempo ni facilidades para debatir, porque estoy de viaje; pero haré lo que pueda.)

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 12:59

    Galetel: Pero, además, en el texto del "Libro de la Sabiduría" no veo ninguna predicción específica que se refiera a las escenas de la pasión de manera concreta. Creo que anda un poco desnortado. O yo le he entendido mal.

  • Comentario por galetel 04.07.15 | 12:59

    David Mo:
    Me gustaría entenderle. Vamos por partes, si le parece. Me dice: de “los dos textos de "Sabiduría" que Ud. cita (Sabiduría 2, 11-22; 5, 1-6) el primero es un texto de perdón muy simpático que, referido al mundo real, resulta totalmente ilusorio (hay cantidad de malos muy malos que nunca han sido corregidos por Jehová).”
    El primer texto, de Sabiduría 2, dice lo siguiente:
    11 Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de nada sirve.
    12 Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación.
    13 Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor.
    14 Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible,
    15 lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños.
    16 Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; procla...

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 12:42

    Corrijo: "...sin odio hacia el pueblo alemán". No "sin oido". Ya ve JP que todos andamos en brega con el maldito teclado. C'est pas grave, que dicen los franceses. Parece que el texto de Aragon está tomado de la última carta de Michel Manouchian a su mujer. "...je proclame que je n'ai aucune haine contre le peuple allemand..." Es histórico, pues.

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 12:37

    Galetel, los dos textos de "Sabiduría" que Ud. cita hay que leerlos enteros. Entonces verá que son antitéticos. El primero es un texto de perdón muy simpático que, referido al mundo real, resulta totalmente ilusorio (hay cantidad de malos muy malos que nunca han sido corregidos por Jehová). El segundo es un texto de espada y venganza divina, en el que no se habla de perdón. Este tipo de contradicciones son típicas del pensamiento mítico y son interesantes, pero no vienen muy a cuento en nuestro tema de debate.
    Si quiere decir que estos textos predijeron los pasajes evangélicos de la Pasión, me parece una postura muy ingenua que ha sido rebatida veinte veces en este foro y mil en otros textos sobre el tema del cumplimiento de las predicciones bíblicas en los relatos evangélicos. Yo creo que fueron más bien los evangelios los que apañaron sus relatos para acoplarlos a los textos bíblicos. Pero explicar esto es cosa larga. Y sabida.

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 12:25

    Pero de lo que hablaba es de que no puede considerarse que porque alguien piense que Jesús participó en la resistencia contra los romanos, sea con armas o sin ellas, se esté desvalorizando su figura. Sólo desde un punto de vista de un pacifismo extremo, muy difícil de mantener, se puede condenar la resistencia a un invasor. Y que lo hiciera en términos propios de su época, hablando de la aniquilación de los poderosos -Roma en este caso_, me parece plenamente comprensible. Sólo desde los que convierten a Jesús en un modelo extratemporal y sin tacha puede molestar que alguien vea a Jesús como un judío de su tiempo y pudiera haber entendido su misión como la expulsión del invasor de la tierra sagrada de Israel. A mí hasta me caería simpático, desde ese punto de vista, aunque no modélico, claro.

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 12:19

    Jp: Es que se va de mi comentario. Yo no estoy ahora hablando de las descalificaciones globales de Jesús, el evangélico, contra ciudades y grupos sociales enteros, que me parecen muy mal. Lo mismo que me parecerían muy mal las descalificaciones globales que pudieran hacerse contra el pueblo alemán. Algunas podrían estar excusadas, que no justificadas plenamente, por la violencia de la ocupación, pero no pueden ser justificadas moralmente ni pueden ser atribuidas a una persona sin tacha, que es de lo que hablamos. Personalmente admiro a Louis Aragon cuando en "L'affiche rouge" hace decir al partisano a punto de ser fusilado que muere "sin oido hacia el pueblo alemán". Pero no sé si esto es histórico o una licencia poética. En todo caso, refleja el punto de vista admirable de Louis Aragon.Lo otro es excusable, siempre que no se pase, porquehe visto algún documental inglés tras los bombardeos de Dresde que daba grima. Si de mi comentario se desprendía otra cosa, lo dije mal.

  • Comentario por galetel 04.07.15 | 11:56

    El caso de Jesús es único y especial debido a la revelación de su resurrección. Sus discípulos y familiares creyeron firmemente en su resurrección única, pese a que estaban muy predispuestos en contra. Esta resurrección y exaltación de Jesús, como consecuencia de su vida/crucifixión, sirve de "pivote" de un "pantógrafo" de Dios, que otorga una significación absolutamente singular a la vida-muerte de Jesús para la redención del mundo entero de todos los tiempos. Sólo el caso de Jesús tiene esta doble articulación gracias al "pantógrafo" del Espíritu de Dios; al menos eso creemos los cristianos, y esperamos que se manifieste a todos en un futuro próximo en "tiempo personal" aunque remoto todavía en "tiempo público".

  • Comentario por Yehuda 04.07.15 | 11:19


    Fernando Bermejo el saduceo

    tiene sobrados méritos para ocupar la cátedra Donald Ramsfeld, por un lado por aquello de "las certezas desconocidas" y, por otro lado, porque todo aquél que critique el poder saduceo en general y la hegemonía romana en particular es un "sedicioso" como Tiberio Graco

    aquí el enredo es una y otra vez el mismo: los cristianos creen firmemente que el rabí de galilea es un personaje que de ninguna manera se puede comparar con el maestro Cayetano Ripoll

    como los cristianos llevan dos mil años diciendo y haciendo un montón de tonterías, entonces -tú eres malo, luego yo soy bueno- el puritano Fernando Bermejo el saduceo se carga e infla de razón para decir y sostener cualquier melonada

  • Comentario por J.P. 04.07.15 | 10:37

    ¿Qué defecto le veo a Jesús? No haber sido prudente y no habernos legado su pensamiento escrito, sin intermediarios.

    Por último, una muy reciente definición del Jesús apocalíptico "algo" diferente al que aquí solemos escuchar:

    http://historicaljesusresearch.blogspot.com.es/2015/07/what-does-apocalyptic-mean-as-applied.html?m=1

  • Comentario por J.P. 04.07.15 | 10:35

    Alucino.

    Por un lado, recuerdo habérselo leído a Piñero. A otro comentarista describiendo al Jesús de Bermejo quien solo discutió, si no me equivoco, que Jesús intentase traer el reino por las armas (pero no el fanático religioso). Por otro lado, el Jesús del que aquí se habla no es un luchador resistente a la francesa sino de alguien que busca mediante la acción divina la aniquilación de los romanos y, ya puestos, de los gentiles, ocupando un ligar de privilegio absoluto. Que los resistentes dijesen cosas horrendas de los alemanes (¿todos eran?), con razón según Vd, se puede aplicar a la inversa: Jesús pudo tener razones poderosas (y seguro que las tuvo) para llamárselas a sus oponentes y, con ello, no miraría en absoluto su autoridad y su posición moral.

    Lo de la tila: la de veces que me ha dicho a mí que no me enfade cuando no era, y ahora noos ponemo con lo de la perra... Jajaja

  • Comentario por Yehuda 04.07.15 | 10:30


    los retorcidos eruditos puritanos ¿ya han demostrado que Y'shu perteneció a un santo tribunal de la santa inquisición y mandó ahorcar a alguien, no? Ah, no, que tal vez lanzó piedras contra los aliados de los romanos, es éso? Las hipótesis más sencillas a nadie le sirve en este tema, la narración de esta historia comenzó con una exageración y nunca saldrá de la exageración y el disparate, nunca habrá historia imperial y de andar por casa sobre esta tema, y el n-ésimo partido de frontón (esta vez Bermejo versus Gomá) es el ejemplo

    Fernando Bermejo el saduceo hace ya tiempo que ganó la cátedra Donald Rumsfeld

    Y volvemos a las preguntas históricas de siempre:

    ¿por qué mataron a Cayetano Ripoll y a Mariana Pineda?
    ¿por qué los patricios romanos mataron a Espurio Melio?
    ¿por qué los patricios romanos mataron a Tiberio Graco?

    Aquí todo el problema es que no hay un culto a Cayetano Ripoll y Tiberio Graco

  • Comentario por David Mo 04.07.15 | 08:46

    ¡Qué perra ha cogido con la tila, JP!

    ¿Y cuál es el defecto que Ud. ve a Jesús? ¿No está de acuerdo con los que señalé? ¿Por qué? ¿Habamos en concreto?

    Eso de que los resistentes dirían pestes de los alemanes no sé qué relación tiene con la ejemplaridad de Jesús. Sí, las dijeron muy gordas y tenían motivos. ¿No cree Ud.? Pero yo le había puesto el ejemplo de la Resistencia como uno bien claro en que la lucha armada contra la ocupación es legítima y de que pensar que Jesús participara en algo simiilar no es decir nada malo de él, ni mucho menos que era un "fanático". A no ser que Ud. piense que los resistentes eran todos unos "fanáticos", como pensaban los colaboracionistas de Vichy. (De ahí mi "uh, uh" que Ud. malinterpreta).

    Y le ruego que no vuelva con el "se ha dicho". Los debates no funcionan con vaguedades como esa. ¿Quién lo ha dicho? Yo soy responsable de lo que digo y me molesta que se me junte con no sé quien.

  • Comentario por J.P. 04.07.15 | 08:35

    Se coló una hache. Escribo o he escrito. Se me cortocircuitó el cerebro.

  • Comentario por J.P. 04.07.15 | 08:32

    David Mo: si hescribo sobre lo que se escribe en la postal pero no sobre lo que ha escrito usted, que creo que antes de mí no había participado, a buen entendedor, un par de ojos le bastan.

    No he defendido en ningún momento la ejemplaridad inmaculada de nadie, luego ese reproche se lo guarda y lo usa contra otro.

    Uh, uh: aquí en este blog Sí se le ha llamado fanatico a Jesús. Uh, uh, se ha dicho que buscaba la intervención divina para aniquilar a los romanos, eso no es bueno que yo sepa. Ni reduccionista. Es el meollo de la cuestión, por más que luego se le reconozca alguna otra cosa.

    Uh, uh, seguro que los resistentes llamaron cosas odiosas a los alemanes, ¿verdad? Pues ya está. Ley de Godwin viniendo...

    Uh, uh, vuelva a por otra tras una tilita. Buen consejo que le hago.

  • Comentario por J.P. 04.07.15 | 08:24

    Vitrubius: el derecho romano tan impecable incluso ejecutó a ciudadanos romanos de la manera que le vino en gana y por las razones que le vino en fana.

    Decir que es impecable es decir que en Roma jamás hubo corrupción. Todo se basa en una falacia.

    Si le preocupa nuestra época, nuestros manguis no son sino unos aprendices de aquellos sus

  • Comentario por Pelayo 04.07.15 | 00:54

    El sr. Bermejo queriendo descalificar a Gomá, se descalifica el mismo por su falta de humildad, de clase, en definitiva, de sabiduría.
    Sus formas gruesas y poco documentadas -que camufla citando un abanico de autores-, con un lenguaje vulgar, superficial y chabacano, han tenido al final que buscar auxilio y sustentarse en un par de citas del Pr. Piñero queriendo dar una manita de rigor a su postal para justificar lo injustificable, pues aquí lo de menos es el fondo de lo que se habla, porque lo único que se desprende es inquina.

  • Comentario por sofía 03.07.15 | 15:30

    heterónoma -el móvil escribe lo que le parece.
    Pues eso. Que la moral en principio va del grupo social al individuo y en la medida que el niño desarrolla su propia autonomía de pensamiento podrá hacer suya la moral de forma que sea autónoma.
    Y si hace algo Jesús es cuestionar la falsa moral hipócrita de las apariencias y las normas externas y apelar a la conciencia, al corazón humano, a la búsqueda de la verdad, a lo esencial de las cosas.

  • Comentario por sofía 03.07.15 | 15:16

    El mensaje evangélico se entiende perfectamente y no propone el poder sino el servicio. Si contagiados de los poderes mundanos lo convierten en una "teocracia" eso es cualquier cosa .menos el reinado de Dios q proclama el evangelio de Jesús. Así que el cristiano no sigue a Pablo ni a Apolo ni a xocupo, sino a Jesús, defensor de los oprimidos y de la igual dignidad de todos los seres humanos. Y es la concienciacion y transformación de las personas la q produce cambios duraderos.
    Todo tipo de moral puede ser autónoma o he te tonos, porque eso depende del sujeto moral y sus razones y razonamientos. Lo q siempre comienza siendo exigencia externa se acepta o se rechaza desde la propia comprensión de la realidad y la armonizacion de razón y sentimientos en la propia conciencia.

  • Comentario por sofía 03.07.15 | 15:00

    No les prometió, les avisó. Y llamando a las cosas por su nombre en el lenguaje propio de la época para que todos se entera sen.
    A ver si lo que hay que hacer es mirar a otro lado y decir que todo va bien cuando va fatal.

  • Comentario por Xocupo 03.07.15 | 12:45

    Hay tres tipos de expertos cristianos: los premodernos, que aún no encendieron las luces de la Ilustración; los posmodernos (estilo Crossan), que las apagaron; y los que defienden un cristianismo "ilustrado", compatible con los valores de la modernidad. Sin embargo, la actualización y modernización de Jesús es problemática, pues el predicaba un Reino de Dios teocrático, (judío), incompatible con la democracia y sus valores: antonomía, libertad, igualdad, tolerancia etc. Jesús nunca defendió los derechos humanos, ni siquiera condenó la esclavitud, por la que luchó el crucificado Espartaco. El Reino de los cielos es teocrático con jerarquía, y si se trae a la tierra en forma de catolicismo o de cristiandad, tendremos un régimen totalitario, al estilo fascista. Un cristianismo ilustrado es anacrónico. Los valores de la modernidad no van con el galileo. Los tres monoteismos son teocráticos, no democráticos. La moral heterónoma cristiana es incompatible con una ética autónoma (desde Kant!

  • Comentario por galetel 03.07.15 | 12:37

    David Mo:
    ¿Qué opina Vd. de esos textos del libro de Sabiduría que mencioné? ¿Vienen al caso?

  • Comentario por David Mo 03.07.15 | 12:18

    Cosas leeredes que non creeredes.
    ¿Los trató con amor llamándoles "víboras" y "sepulcros blanqueados" y prometiéndoles un castigo eterno y feroz? Hay amores que matan.

    Que las clases altas de todo el imperio colaboraron con el ocupante romano contra los movimientos populares es algo bien sabido. No es imposible que las autoridades judías señalaran un foco revolucionario e incluso contribuyeran a su represión. Pero que sea posible no quiere decir que en el caso de Jesús fuera así, ni siquiera que fuera probable. Las numerosas contradicciones en que incurren los evangelistas y su agenda anti-judaica hacen recomendable un sano escepticismo sobre este punto. Y, en todo caso, la justicia romana era la que consideraba de qué delito podía ser inculpado el reo. Que se equivocara con Jesús no es imposible, pero, de nuevo, no hay nada que permita un juicio imparcial sobre este punto. Sólo indicios más o menos llamativos que remiten a vagas tradiciones (rumor de espadas).

  • Comentario por galetel 03.07.15 | 11:45

    El espíritu de la Torá preparaba, anunciaba y prefiguraba eso; en realidad, la Torá, e Israel mismo, solo existían para eso. Hizo falta un tremendo tratamiento de ‘shock’: el portador de la Sabiduría, el Justo, fue considerado maldito de la propia Torá que lo profetizaba, contado entre los malhechores y ajusticiado como injusto; pero Yahvé lo resucitó y lo exaltó. Estaba previsto, anunciado en la Torá (Sabiduría 2, 11-22; 5, 1-6), aunque no predeterminado por ella.

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