El blog de Antonio Piñero

“Guía para entender a Pablo de Tarso. Una interpretación del pensamiento paulino”

28.05.15 | 10:33. Archivado en Pablo de Tarso,

Guía para entender a Pablo de Tarso

Escribe Antonio Piñero

Aunque el libro salió puntualmente el día 20 de mayo, como anuncié, he dejado pasar unos días –de acuerdo con la Editorial Trotta-- de modo que cuando lo presentara aquí de un modo formal estuviera ya distribuido por las librerías.

Empecé a escribirlo hace unos cuatro años, y lo entregué a la Editorial hace justamente un año, en junio del 2014. Este es el tiempo que normalmente toma una editorial seria para darlo a leer a diversas personas, recabar informes de ellas, maquetarlo, galeradas, segundas pruebas, etc. Mi intención en este libro era complementar la idea básica que había expresado sintéticamente en la “Guía para entender el Nuevo Testamento” que había terminado en 2005.


Reducido a términos informáticos modernos, el legado auténtico de Pablo, tal como nos ha sido transmitido por la mano de un misterioso editor de principios del siglo II, tiene unos 49 folios en letra Times New Roman, cuerpo 12, a especio y medio. Es decir, bastante poco. De este monto de páginas hay unas 39 inteligibles, a pesar de su densidad notable teológica y retórica. Pero hay unas diez (me refiero no a 10 seguidas, sino sumando los párrafos) que o bien son ininteligibles en el fondo o están en total contradicción con lo que el autor ha informado/escrito en otros pasajes. La contradicción es tal que se han escrito libros enteros, de entre los cuales el más famoso es el de H. Räisänen, Paul and the Law, Mohr-Siebeck, Tübingen, 1983. Quizás recuerden los lectores que en mi reseña del libro de Carlos Gil Arbiol, “Qué se sabe de… Pablo de Tarso en el naciente cristianismo”, de 2015, señalaba yo como entre las “claves” para entender a Pablo el autor señalaba (p. 25, nº 3) la siguiente: “Aceptar la ambigüedad e incoherencia de Pablo”. Y recordarán que me sublevé contra esta afirmación.

Ciertamente la ambigüedad puede ser aceptada, dado que los escritos de Pablo son cartas de circunstancias, no tratados; que se han perdido algunas de las cartas que salieron de su mano; que no tenemos las misivas que le habían enviado sus corresponsales; que no tenemos ni idea cuál fue exactamente la predicación oral de Pablo en las semanas, meses o años que estuvo en sus comunidades, y que --apresurado por el fin del mundo inminente según él creía-- escribió solo lo que era más perentorio para sus comunidades. Pero, no puedo, ni pude jamás, aceptar su “incoherencia”.

Si Pablo hubiese sido un pensador incoherente, jamás habría tenido los discípulos que tuvo, y nunca –con el paso del tiempo—se habría desarrollado el cristianismo naciente a partir de sus enseñanzas. A priori no puede pensarse que un tipo genial como Pablo y con tanto éxito, fuera “incoherente”. Jamás. Sólo que nos faltan las claves exactas para entenderlo bien. O hay que leer tales claves entre líneas a partir de una lectura de sus cartas (en griego, y centenares de veces algunos de sus pasajes, relacionándolos sin cesar unos con otros), consultando el judaísmo de su época y sin dejar de considerar los escritos de sus discípulos –entre los que se hayan los cuatro evangelistas canónicos para asombro de muchos— de modo que tarde o temprano pueda atisbarse cuál es la clave central de interpretación de los pasajes difíciles.

Estos pasajes paulinos “imposibles” afectan todos a la comprensión de la Ley por parte de Pablo. En absoluto afectan a la naturaleza del Mesías Jesús por parte del Apóstol, aunque nosotros hoy no podamos precisar sus líneas de interpretación al ciento por ciento. Pablo jamás fue perseguido por los judíos a causa de su cristología (doctrina de Jesús como cristo o mesías), sino por sus interpretaciones de la Ley y su aplicación a los gentiles/paganos conversos a la fe en Jesús. Y ahí radica sin duda el meollo de la cuestión.

Durante más de dos años intenté descubrir cuál podría ser la clave de interpretación del tema nuclear “Pablo y la ley de Moisés”, pero me fue imposible. Gracias al contacto y al continuo diálogo con el Profesor Dr. Carlos A. Segovia, me fui metiendo poco a poco en la moderna discusión del judaísmo profundo de Pablo, discusión que sigue viva entre los modernísimos intérpretes del Tarsiota, sobre todo entre los investigadores judíos actuales y sus seguidores, que ellos mismos se han denominado “New Radicals”.

Como saben los lectores del Blog –ya que hemos publicado algunos de los resultados-- mantuve un diálogo/ discusión, en el sentido inglés del vocablo, con Carlos A. Segovia, por escrito, no solo oral, en el que tratamos todos y cada uno de los pasajes difíciles del corpus paulino auténtico. Fue un trabajo tremendo. Pero transcurridos casi dos años y medio de estudio, decidimos que no se podían cohonestar nuestras diversas opiniones y renunciamos a escribir, Carlos y yo, el presente libro en común. Entonces –y durante un breve lapso de tiempo—decidí abandonar la empresa. Me parecía imposible sacar un libro más sobre Pablo que no apartara luz alguna sobre la pretendida incoherencia del personaje.

Y en este callejón sin salida empezó a emerger en mí la idea que, como hipótesis interpretativa, podía resolver quizás la incoherencia aparente de casi todos los textos paulinos que eran en apariencia un ataque súper furioso y total contra la ley de Moisés. En síntesis, la idea interpretativa gira en torno a la noción de que Pablo se apoya en ideas judías de la época que han dejado muy poco rastro por escrito. En concreto: la Ley no es simple, sino compleja y se divide en dos partes: una universal y eterna, obligatoria para todos, incluso para los gentiles o paganos; otra específica y temporal, y que afecta a los judíos miembros de la Alianza, pero a no los gentiles. Y esta idea se complementa con otra, a saber, que el Mesías, por dispensación divina, tiene poder para cambiar la Ley en época mesiánica, es decir, en la que creía vivir Pablo.

Busqué en toda la bibliografía moderna ilustración sobre este tema. Y no encontré ni una sola referencia en todos los libros consultados –¡muchos!-- tanto de la interpretación tradicional, como de la de los New Radicals.

Entonces me fui corriendo a ver a mi amigo Mario Sabán, judíos donde los haya, y muy buen conocedor de los textos del judaísmo antiguo y del cristianismo, igualmente, y sobre todo de la Cábala. Le expuse mi hipótesis y dijo “Claro”. Me quedé estupefacto, pues como dije en ninguna parte está formulada esta hipótesis. Y añadió Mario en plan de broma: “Cuando el rabino Shabbatai Zevi se proclamó mesías hacia 1660 y pico, dijo: ‘Que me traigan un bocadillo de jamón’”. Naturalmente esta inteligente broma quería decir que la idea de que la Ley cambia en época mesiánica es una noción aceptablemente judía. Le pregunté entonces si sabía de memoria algunos textos de rabinos famosos que dieran cuerpo a esta idea, y me respondió que de momento no los tenía en la memoria, pero que los había leído. Y añadió: “Tu maestro Alejandro Díez Macho, el famoso arameísta, el editor del Targum Neofiti 1, ha publicado un artículo hace años, en la revista Estudios Bíblicos y trae algunos textos que pueden ayudarte, una vez que ya tienes la idea clara en tu cabeza”.

Busqué la revista en la Facultad (Biblioteca de Hebreo y Arameo), y encontré dos largos artículos de Díez Macho (que discutía con W. D. Davies, Torah in the Messianic Age and/or the Age to Come, SBL Publications 1952) cuyo título era: «¿Cesará la Torá en la Edad Mesiánica?», “Estudios Bíblicos” 12 (1953) 115-158; 13 (1954) 5-51). El fin y propósito de estos artículos de Díez Macho eran muy distintos a los de mi “Guía”, pero sus dos artículos aportaban muchos textos de rabinos de los siglos III al VI d.C. que me pusieron sobre la pista definitivamente.

El año pasado, en un Congreso en Roma sobre interpretación moderna de Pablo, expuse, por escrito y oralmente, en inglés, mi hipótesis interpretativa con el siguiente título Law of Moses and Paul. Does the Law of Moses change in Messianic time? (supongo que las actas del Congreso se publicarán algún día). El resultado fue un silencio totalmente respetuoso. Ni aplausos fervientes, ni crítica alguna. Hablé con los eruditos más prominentes del Congreso y les pedí que, ya que conocían bien la literatura talmúdica añadieran más textos a los míos. Ninguno supo de repente (ni siquiera Daniel Boyarin) hacer añadidura alguna. Y tampoco después. Así que pensé: parece que mi hipótesis no es, al menos, ninguna tontería. Y lo digo porque cuando aparece una nueva hipótesis en la investigación/interpretación, y no ha sido formulada claramente antes hay que ponerse en guardia.

Así que toda la Guía para entender a Pablo de Tarso gira alrededor de una hipótesis interpretativa, que no he visto formulada en ninguna parte y que –supongo—se prestará a enorme discusión. Si la hipótesis es más o menos correcta, está justificado el libro. Pero si es incorrecta, habrá que corregirlo en gran parte. Para ayudar a la comprensión de todos los lectores, he intentado escribir esta “Guía de Pablo” con la misma claridad y sencillez de lenguaje que la “Guía para entender el Nuevo Testamento”. Pero la materia es más difícil en conjunto.

Mañana intentaré ofrecer algunas otras claves sobre el libro. Adelanto ya --y lo repetiré más adelante-- que esta “Guía para entender a Pablo de Tarso” estará en la Feria del Libro de Madrid (caseta de Editorial Trotta, nº 208; el domingo 7 de junio de 12.00 a 14.00 horas) y en la de la Librería Antes (especializada en historia; no sé el número, pero creo que cerca de la de Trotta, a tenor de otros años; ya lo escribiré más en concreto, el viernes 12 de Junio desde las 18.00 a las 21.00 horas).

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por [Blogger] 04.06.15 | 21:03

    sus discípulos –entre los que se hayan los cuatro evangelistas canónicos para asombro de muchos—... Quizá sea un lapsus como el siguiente donde dice "que no apArtara luz alguna...", pero quede claro que "...entre los que se hallan", del verbo hallar y no del verbo haber.

  • Comentario por FERNANDOP 03.06.15 | 22:03

    Realmente no creo que haya nada novedoso en la propuesta del profesor Piñero. La torá queda abolida porque estamos en una NUEVA ERA, donde hacen falta odres nuevos para el vino nuevo. Estamos en una nueva era, la era mesiánica donde la torá queda anulada. Personalmente pienso que mas que incoherente, en ocasiones un Pablo exhaltado y convencido de la excepcionalidad del momento se atreve a pasar determinadas lineas rojas y en otras puede mas su condición de judio observante y se queda en la otra orilla. Siglos y siglos de dialéctica con el judaismo nos han hecho olvidar que el cristianismo es un retoño del primero y que todos los primerísimos cristianos eran judios que no renegaban de su condición ni abjuraron de su fe. Que esa fe fuera considerada herética y a la larga diera lugar a una profunda escisión es asunto diferente. Estimo como muy bien enfocado el artículo del profesor.

  • Comentario por AntonioL 01.06.15 | 01:27


    Por último estoy de acuerdo, con algunos comentarios de Dario, galetel y Luis Enrique. Hago énfasis en un aspecto que me parece crucial y que como usted menciona que no ha visto en ningún otro autor los argumentos de su hipótesis, yo no he visto tampoco, el estudiar a Pablo bajo el contexto o en relación con Pedro, y el Jesús histórico, me parece que su énfasis es por el contrario, en Pablo “el ingeniero del cristianismo”. Al grado que su ingeniería religiosa logro eclipsar a Pedro y al Jesús histórico. No veo, lo que María Ribas Alba en su “Proceso a Jesús. Derecho, religión y política en la muerte de Jesús de Nazareth” menciona espléndidamente como la palabra “maldita”, la armonización del texto (la maldita ARMONIZACIÓN) y el desarrollo histórico.

    Creo que los filólogos e historiadores se “enronchan” con esa palabra (Meier, Wright, Sanders, Piñero etc.). Menos mal que existen otros marcos epistémicos y analíticos.

  • Comentario por AntonioL 01.06.15 | 01:16

    Lo que pasa es que el judaísmo después de Yamnia, al purgar lo que consideraba herejía, que en realidad fue el judaísmo del siglo I, a saber un(os) judaísmo(s) plurales, no podía seguir la línea del cristianismo, por disolver su esencia como nación.

    dentro del mismo judaísmo existió, como Pablo lo aceptó, una corriente muy extendida dentro del pueblo que la era mesiánica se vivía. Por lo cual –algunos judíos conversos al cristianismo- se preguntaban, sí las promesas del Mesías fueron del siglo I, solo tenían dos opciones, 1) o se cumplió la promesa o 2) las promesas - dado el tiempo- fueron un fraude.

  • Comentario por AntonioL 01.06.15 | 01:15

    De lo cual, se desprende, ¿realmente se puede hablar de un mercado religioso (como un mercado competitivo, mejor oferta para la alta demanda? De principio creo que ningún manual de pensamiento económico lo creería así, solo Gary Becker (y como dije antes es un ideólogo del llamado neoliberalismo norteamericano), y Weber parece mencionarlo de manera implícita. Pero lo esencial, no es lo llamativo de la propuesta, sino el fundamento religioso de la propuesta.

    2) Me extraña que no mencione a J. Klausner uno de los más grandes eruditos judíos. Klausner es enfático, y el intentar sistematizar la idea de la Ley y los días del Mesías” es caso perdido, porque la misma naturaleza de los textos jamás lo plasmaron en ese sentido, sino en un sentido analógico. Sería como querer sistematizar de manera probabilística la mecánica cuántica (¡).

  • Comentario por AntonioL 01.06.15 | 01:13

    En hora Buena.

    Dos aspectos. Yo refutaría en gran parte no solo su hipótesis, sino su axioma de “mercado religioso”, creo que está profundamente arraigado en su pensamiento y planteamiento si justificarlo o comprobarlo plenamente. El hecho de señalarlo y describirlo, no lo hace un hecho histórico, pues se puede prestar más a un anacronismo. No sé de donde lo toma. Pero para ver algo sobre el tema, creo que Max Weber, R. Stark o Gary Becker –economista e ideólogo del libre mercado actual- son los que han señalado aspectos como usted los señala. Sin embargo creo que la yuxtaposición de un mercado religioso con la idea económica, es muy de Gary Becker y que el sociólogo Stark está profundamente influenciado.



  • Comentario por Yehuda 29.05.15 | 14:03


    La verdad de esta historia es que el judaísmo sacerdotal era cosa tan insufrible como el cristianismo sacerdotal, que fue algo aún peor

    y para redondear la faena hay que decir que la imagen que los cristianos tienen de la historia del cristianismo está tan distorsionada como la imagen que tienen los sionistas del sionismo o la imagen que tiene un francés sobre la historia de Francia

  • Comentario por Luis Enriqe Antolín 29.05.15 | 13:39

    ....y sólo en frases secundarias,jamás exaltándolo como receptor de la Ley,siendo así que Moisés es la figura nuclear del judaísmo,por encima de cualquier otra.También puede decirseque "ningunea" a David,o sea,a la figura de referencia del mesianismo real,triunfalista.

    Él mismo dice en 1Cor 9,20 introduce el inciso de afirmar no estar bajo la Ley(¿se trata acaso de una interpolación posterior?).

    Y sí,tal asevera Piñero,Pablo es por entero coherente.Leyendo sus cartas,simplemente con ello,¿dónde la coherencia de de sostener que Pablo tiene aun por vigente la Ley respecto a los judíos?.Una cuestión última,¿dónde el tan citado consenso académco'.La descripción del Congreso de Roma resulta bien ilustrativa,silencio.Respetuoso silencio....¿Respetuoso por necesidad de reflexión antes de emitir opinión frente a la novedad,respetuoso por mera educación aun en el desacuerdo?.....En todo caso,muestras de consenso,no.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 29.05.15 | 13:14

    ....su contenido es aun más radical.

    Reseñaré brevemente un par de apuntes acerca de ambas que anteriormente no había señalado.En Gál aparece la Ley identificada con Agar,la esclava,el cristiano sería de la descendencia de Isaac,el hijo de Sara,la libre.En Gál,2,11-16,se narra la reprensión de Pablo a Pedro por actuar como gentil normalmente y hacerlo como judío por temor a los judeocristianos(estos últimos,pòr cierto,enemigos internos de Pablo casi tanto como externos lo son los judíos).

    En Rm se habla de la Ley como fuente de maldición antes que de justificación y como justa y buena en sí pero ocasión igualmente para que la tendencia pecaminosa asociada a la carne alcance aun a reforzarse.¿Puede estimarse que con argumentos tales Pablo considere la vigencia de la Ley para nadie,judíos incuídos?.

    Por otra parte,Pablo focaliza su argumentario sobre Abraham,el de fe anterior a la Ley,y cabe decir que "ningunea" a Mioisés,a quién apenas cita y sólo...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 29.05.15 | 12:55

    Pecaré de insistente,de machacón incluso,pero creo que la cuestión tiene la sufuciente relevancia,la propia postal lo reconoce,como para al menos pecar antes por exceso que por defecto.Está de fondo en juego la re-judaficación de Jesús,no en el sentido ,que compartiría plenamente,de enraizarle y encuadrarle en su condición básica e inapelablemente judía sino en el de,por decirlo así,des-singularizar el hecho singular que Jesús significa y,en definitiva,"des-cristianizarlo".

    Pablo es elemento crucial a este respecto,no "inventa"el cristianismo pero sí es capaz de,genialmente,descubir dimensiones esenciales en el hecho Cristo y permitir así que no quede reducido a una secta judía sin más entre otras que probablemente el viento e la Historia hubiera barrido.

    Gál y Rm constituyen las cartas clave a este respecto,aunque para nada faltan conclusiones similares en otras . Gál resulta más virulenta o visceral,Rm más matizada pero al cabo su contenido es aun más..

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 29.05.15 | 05:29

    ha confundido las normas aplicables según el judaísmo a todos los gentiles noájidas con el específico sentido que la Ley representa para Israel como signo de la Elección y Alianza particular e intransferible establecida con Dios.

    Que el Mesías podría cambiar la Ley....Como la propia postal indica es cuestión nada clara y sujeta a discusión. Recordar que en el Ev de Mateo,el más "infiltrado"de judeocristianismo se dice que ni una tilde puede ser cambiada y que quién es fiel en lo mínimo(en el precepto,mitzvá,más aparentemente insignificante)lo será en lo mucho.

    Pero el caso es que Pablo no predica el cambio de la Ley sino su superación,el advenimiento de un nuevo régimen de la relación entre el ser humano y Dios,y en efecto de ahí y no justamente de proclamar la mesianidad de Jesús Mesías, viene la hostilidad de las sinagogas de los lugares por donde pasa.
    La cuestión,el "giro"radical de Pablo se cifra en la cruz,la muerte de Jesús como "maldito de la Le...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 29.05.15 | 04:46

    Sr Piñero,pocas,muy pocas veces soy tajante,más bien tiendo a ser hamletiano, puede comprobarse que al escribir uso con mucha frecuencia el "acaso","quizá"....A veces sí soy lo soy,en cambio,cuando estoy enteramente seguro de algo,y desde tal entera seguridad le digo :SU HIPÓTESIS ES INCORRECTA.

    Cita a Mario Sabán y a la par alude a otros rabinos de los que éste tendría noticia (rabinos actuales,me atrevo a afirmar).Y ,también académicos, que no habrán sino de recurrir a un concepto normal dentro del judaísmo( leí algo de S explícitamente en este sentido),el de la Alianza tras el Diluvio , todos los pueblos de la tierra,los noájidas todos descendientes de Noé(Noaj),para quienes rigen una serie de mandamientos.En este sentido,Pablo no habría hecho ni significado nada nuevo respecto al judaísmo,simplemente habría enfatizad o acentuado el aspecto de llamada y alianza de Dios con los noájidas no judíos,los gentiles.

    Me temo que el sr.Piñero ha confundido esas....

  • Comentario por galetel 28.05.15 | 23:57

    del auténtico judaísmo en época mesiánica. En cambio, si hace (¿hizo?) lo que le aconsejo, conseguirá (¿consiguió?) escribir una útil “Guía para entender a Pablo de Tarso” dirigida especialmente a quienes no entienden bien el auténtico judaísmo en época auténticamente mesiánica.

  • Comentario por galetel 28.05.15 | 23:54

    en el mismo sentido en que la había corregido Jesús en su vida terrena, y por lo que lo habían atacado, como bien sabía Pablo de labios de los discípulos y familiares de Jesús (Cefas, Santiago “el hermano”, Juan...).

    Para justificar plenamente esta actitud de Pablo, el Prof. debiera –en mi opinión- aclarar que Pablo NO se basó exclusivamente en unas visiones particulares propias de él, sino además, en lo que le transmitieron los discípulos y familiares de Jesús, y sus conversos.

    Esto es, Piñero debiera, al menos, responder a mis preguntas sobre (1) el “Maranatha” (2) la Carta a los gálatas en sus pasajes sobre la visita de Pablo a los apóstoles en Jerusalén (3) el Himno de Filipenses.

    Mientras el Prof. se obstine en apoyarse sólo en las visiones de Pablo, y mientras se obstine en no reconocer el papel principal que tuvieron las autoridades de la Ley en la condena a Jesús, NO logrará justificar bien esa actitud de Pablo en defensa del auténtico j...

  • Comentario por galetel 28.05.15 | 23:53

    Sin haber leído el nuevo libro, estimo como sumamente acertada la idea de que “el Mesías, por dispensación divina, tiene poder para cambiar la Ley en época mesiánica, es decir, en la que creía vivir Pablo”.

    Es una idea completamente lógica –a mi parecer- sobre todo al considerar que Pablo pensaba que el Mesías era Jesús de Nazaret: uno que había muerto crucificado a instigación de las autoridades de la Ley y en nombre de la Ley. Por la mala interpretación de la esencia de esa Ley, que hacían esas autoridades, en su propio provecho.

    Y teniendo en cuenta, además, que Pablo creía que Jesús era el verdadero único Mesías, porque estaba ahora Vivo “a la diestra” de Dios Padre, y vendría a redimir al mundo, es decir, que Jesús era el “Cristo celestial” inaugurando de este modo la “época mesiánica”.

    Tiene toda la razón el Prof. Piñero, a mi juicio, si afirma que Pablo pensaba así y por eso se sentía autorizado a cambiar radicalmente la Ley, en el mismo...

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 28.05.15 | 17:06

    Personalmente, confieso que no me gusta mucho leer que Pablo fue el fundador del cristianismo. No me parece fácil conciliar la condición farisea de Pablo, su celo judío, su formación, donde esta haya tenido lugar, la importancia en su pensamiento de la teología de la restauración de Israel, con una ruptura muy profunda con su historia. No me cierra. Es verdad que para una persona de fe Dios puede realizar cosas imposibles, pero no me suena verosímil la descripción del apóstol como alguien que predicara un mensaje muy cambiado, casi otra cosa. Salvo que la dimensión visionaria de Pablo haya sido determinante en su relectura de la misión de Jesús. Si esta tuvo mayor peso que todo lo que pudo haberle sido transmitido, quizá, eso podría servir para argumentar a favor de una visión singular de Jesús. Y esto que propone Antonio Piñero sitúa bien a Pablo en su medio judío. Pablo releyó el papel de la Ley valiéndose de postulados propuestos por el bien diverso judaísmo de su época.

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 28.05.15 | 16:34

    Otra reflexión a la que me lleva su interesante hipótesis es la siguiente: Si Pablo no hizo más que valorar el papel y el sentido de la Ley en los tiempos mesiánicos sin salirse del marco ideológico judío, esto, de demostrarse, podría restarle fuerza a la visión de quienes creen que Pablo modificó el núcleo de la predicación de Jesús con el objeto de tornarla aceptable para el competitivo mercado en el cual las religiones mistéricas tenían preeminencia. La anécdota de su amigo Sabán es ilustrativa. Lo que habría que tratar de saber es si esa exégesis de Pablo con respecto a la Ley en los tiempos mesiánicos estaba generalizada o no. Insisto, si lo estaba, su anclaje con el judaísmo es un dato tan relevante que podría enriquecer nuestra visión de las ideas de Pablo. Si no lo estaba, esto podría significar que el apóstol hacía una lectura muy personal sobre el impacto de Jesús en la historia de Israel. Un buen título para tratar estas cuestiones podría ser: Pablo, un judío marginal.

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 28.05.15 | 16:02

    Querido Antonio: Lo felicito por la aparición de este libro sobre Pablo. Le cuento que recién leí la breve reseña y me pareció interesante esa hipótesis que maneja en el sentido de que la Ley podía cambiarse o tal vez resignificarse en la época mesiánica en la cual Pablo creía vivir. No lo cito textualmente, pero usted dice que Pablo no fue perseguido por su cristología sino por su interpretación de la Ley y por su aplicación a los paganos/gentiles conversos a la fe en Jesús. Pero esto me obliga a pensar que si Pablo tuvo realmente esa visión del papel de la Ley que usted le asigna, ella no pudo estar muy generalizada entre los judíos. De haberla estado y de haber sido mayormente aceptada, no debieron perseguirlo por eso. Salvo que a la mayoría de los judíos les resultara inaceptable que la visión paulina de la Ley se asociara a la consideración de Jesús como Mesías. En los años de actuación de Jesús la expectativa mesiánica estaba muy viva. Esto no parece estar en discusión.

  • Comentario por Xabier 28.05.15 | 14:58

    ¡Enhorabuena!

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