El blog de Antonio Piñero

La memoria de Jesús y los cristianismos de sus orígenes de Rafael Aguirre (579)

15.05.15 | 07:54. Archivado en Jesús histórico, , CRISTIANISMO

Aguirre Memoria de Jesús y primeros cristianismos

Escribe Antonio Piñero

No creo equivocarme mucho, cuando pienso que este último libro de Rafael Aguirre es un producto típico de la reflexión complexiva, interesante, y excelente por lo general, de un profesor jubilado, con muchos años de docencia e investigación a sus espaldas, que cree conveniente manifestar su pensamiento en cuestiones claves de una manera sintética y clara.

El libro está dividido en tres capítulos. El primero aborda el tema de la exégesis (en líneas generales confesional) de nuestros días: qué se entiende por métodos críticos, la relación entre la explicación y la comprensión de los textos, tan antiguos y para algunos tan aparentemente lejanos a nuestros días, que los hace difícilmente comprensibles en sus detalles; la tensión entre crítica y fe, entre exégesis científica y lectura creyente de la Biblia, ciertos subterfugios que utilizan algunos apologetas, un tanto torpes, para huir de la crítica bíblica y la importancia decisiva del lugar social del intérprete mismo.

El segundo capítulo trata de Jesús de Nazaret y lleva el título: “El replanteamiento de las relaciones entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe”. Es más que interesante, pues Aguirre aborda los aspectos discutidos hoy día, sobre todo entre los investigadores confesionales.

Y el tercer y último capítulo trata de describir un proceso histórico: el desarrollo ideológico y social del cristianismo primitivo. Para el autor es una necesidad actual ir a los orígenes para consolidar la identidad actual del cristianismo. Y aquí expresa con enorme claridad el autor que se introduce en un mundo que la investigación ve cada vez más complejo y difícil: el cristianismo primitivo –en mi opinión-- no fomenta precisamente una cómoda unidad, sino que empuja a la diversidad, naturalmente siempre en la línea de una reinterpretación honesta del legado de Jesús. A este propósito y a renglón seguido del autor, también mí me encantaría que fuera verdad que se puede ser estudioso y creyente y –al revés—que se pueda ser un duro crítico, racionalista y agnóstico, y a la vez sensible a las “verdades” religiosas o simplemente humanísticas que ofrecen los textos sacros cristianos.

Para ir directos al grano, debo decir que me han gustado los dos primeros capítulos. Valoro la sinceridad con la que se enfrenta el autor a problemas en sí imposibles de solucionar satisfactoriamente, como la relación entre fe/creencia, o la actitud creyente ante el positivismo de la crítica histórica de los textos antiguos, que en nada tiene en cuenta la inspiración ni la fe, y que es súper racionalista, pedestre si se quiere, y en el fondo agnóstico. Por ejemplo, es loable el esfuerzo por aceptar las sugerencias de críticos no confesionales, como Fernando Bermejo, al que cita repetidas veces, y del que acepta el cuestionamiento de la división --en el fondo apologética y que considera solo o casi solo la exégesis alemana o anglosajona-- de la típica división en tres fases de la historia de la cuestión del estudio sobre el Jesús histórico en los últimos tiempos.

Y me parece excelente que no comparta Aguirre el criterio de los autores de tantísimos libros de exégesis superficial y ligera que eluden sistemáticamente ir –e intentar solucionar—los problemas fundamentales de los textos que “aclaran”. Me parece valiente por parte del Autor el tratamiento del tema, “vuelve aflorar el malestar (eclesiástico) ante la exégesis crítica” y cómo decididamente la defiende ante oponentes. Son oportunas las observaciones de este libro sobre la situación actual de los estudios bíblicos confesionales y, por ejemplo, su crítica a la exégesis llamada canónica (de Brevar S. Childs y seguidores), junto con su defensa de la aproximación sociológica al estudio del Nuevo Testamento y del cristianismo primitivo en general al que el autor ha dedicado buena parte de su vida.

Igualmente alabo la sabiduría y conocimientos amplios de Aguirre sobre el tema “Jesús histórico” y el estado actual de su investigación; no está nada mal que admita que no todos son dudas e incertidumbres (por lo cual se debe uno acoger a la sola fe) en a investigación actual, en la que se ha llegado ya a un consenso, al menos, en 12 puntos acerca del Jesús histórico (F. Bermejo presenta 26 en su doble artículo de la Revista Catalana de Teología de 2005 y 2006 sobre la división artificial de la historia de la investigación sobre Jesús, aludido anteriormente y del que he hablado muchas veces). Es muy valiente Aguirre, y comparto su crítica del rechazo, sobre todo entre exegetas españoles del estudio histórico de Jesús como tarea ineludible y que afecta a la sociedad creyente entera, que vive en la superficialidad.

Escribe el Autor: “La imagen de Jesús que llega al gran público al margen de los circuitos eclesiales tristemente muy cerrados en sí mismos (pensemos, por ejemplo, en el caso de las editoriales de libros religiosos en España), linda casi siempre con lo fantasioso cuando no en lo esotérico (hay excepciones muy notables” (pp. 99-100: los paréntesis son del Autor). Y es también valiente la aceptación de los intentos, fallidos, por explicar la resurrección de Jesús, desde un punto de vista histórico y que una cosa es “explicar históricamente el proceso que llevó a quienes habían conocido en vida al Jesús terreno a confesarlo como Cristo resucitado y otra diferente es dar con ellos este paso” (p. 120).

Pero debo confesar --como adelanté ya-- que estoy bastante en desacuerdo en su descripción de los orígenes del cristianismo, es decir, de su proceso formativo. Aquí observo, desde mi punto de vista—de una reflexión también de muchos años en torno a la formación del cristianismo y el Nuevo Testamento— que lo que pinta Aguirre en este libro es más bien una mera descripción de ese período formativo (desde digamos el año 30 o 33, momento de la muerte de Jesús hasta el final del siglo II y comienzos del III, cuando el cristianismo tiene ya Escrituras propias y se va desligando claramente de la matriz judía común con el judaísmo rabínico) que un análisis serio y objetivo –hay muchas afirmaciones sin probar-- de nuestra casi única fuente para los momentos básicos, el Nuevo Testamento.

El análisis del Nuevo Testamento cuestiona, a mi parecer, la afirmación de una suerte de protoortodoxia (el autor dice, ciertamente que esta no existe hasta finales del siglo II, pero supone que hay una cierta unidad desde el principio que luego desembocará naturalmente en la “Gran Iglesia”). Sosteien Aguirre implícitamente –no hay pruebas--- de ese fondo común de los diversos cristianismos (sinóptico, johánico, judeocristianismo de Santiago, “el hermano del Señor” y colegas), paulinos, etc., que no es el paulinismo mismo, que va derrotando a otros cristianismos.

Llevo más de veinte años sosteniendo que el análisis del Nuevo Testamento demuestra que no tenemos testimonios de ningún movimiento “petrino” con una teología sobre la que podamos escribir libro alguno serio (hy mil anécdotas de Pedro, pero no una clara teología); que no existe la pretendida Gran Iglesia hasta finales del siglo II, y que esta es paulina; que no hay prueba alguna de que el paulinismo radical fuera conducido a una “ortodoxia común” fuera de la reflexión y reinterpretación del paulinismo mismo por los discípulos de Pablo, que forman a la postre el Nuevo Testamento; y que el Nuevo Testamento es un gran pacto de la grandes iglesias (paulinas) con otros cristianismos asimilables, representados por escritos que habían aceptado las líneas básicas de reinterpretación de Jesús por parte de Pablo de Tarso (incluso en el Apocalipsis o en la Carta de Santiago y el cuarto Evangelio).

Sostengo que sí tenemos pruebas de que Jesús de Nazaret fue reinterpretado por Pablo de Tarso, y que éste fue reinterpretado a su vez por sus discípulos. Y mantengo que quien cupo dentro de esta profunda reinterpretación fue admitido en el Nuevo Testamento que formaron las iglesias paulinas. Hay que plantearse básicamente desde esta perspectiva –creo, o defiendo con la inseguridad natural de toda propuesta— que el surgimiento del Nuevo Testamento y del cristianismo que conocemos procede de un paulinismo básico y autodepurado o reinterpretado. No hubo un cristianismo petrino probable por medio de textos y más allá de las anécdotas, no hubo Gran Iglesia casi desde el principio a la que reconducir a Pablo. Los sucesores de este fueron la Gran iglesia (expresión de Celso, el polemista anticristiano, cuya obra “El discurso verdadero” apareció hacia 170 d.C.: véase “Contra Celso de Orígenes V 61).

Formulo como hipótesis que debajo de este constructo de una línea de “pensamiento unido sobre Jesús” --> protoordoxia hay el miedo a reconocer lo siguiente: No puede dudarse de que la autovaloración de Jesús es totalmente distinta de la reinterpretación de Pablo. No hay manera de llenar este hiato teológico e histórico. En el fondo sabemos que nuestra interpretación de Jesús depende de Pablo… es decir, de algo no histórico, sino fundado en el Cristo celeste. Entonces se busca un lazo más firme con el Jesús histórico y Pablo y se encuentra en Pedro y en una tradición sobre Jesús “independiente” de Pablo: se inventa el cristianismo petrino (del que no hay fuente alguna) y el germen de Gran Iglesia (del que no hay testimonio alguno) a laos que es reconducido y suavizado el Pablo más radical. Finalmente esa Gran Iglesia en el siglo II reúne a los cristianismos sinópticos, paulinos, johánicos judíos moderados etc. en una conjunto más o menos armónico Pero el vínculo de unión no es el paulinismo, sino el petrinismo que funda una Gran Iglesia exterior a Pablo y los paulinos más radicales.

Pues bien: afirmo que toda esa construcción (formulada por mí como hipótesis subyacente, y con las debidas reservas) no encuentra base alguna en un análisis sereno y crítico de los datos del Nuevo Testamento.

Y, tras esta “disceptación” o controversia, que deseo educada y cortés, vuelvo a la valoración total del libro presente de R. Aguirre: en conjunto recomiendo la lectura de los dos primeros capítulos de esta obra. Y la lectura precavida del tercer capítulo. En general, este pequeño libro debe ser calificado de “recomendable”.

Su ficha: edición de “Verbo Divino” (Colección “Ágora”), Estella, 2015, 190 pp. ISBN: 978-84-9073-106-2.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por sofía 28.11.15 | 12:56

    Excelente comentario de AntonioL

  • Comentario por AntonioL 17.05.15 | 05:14

    Si el cristianismo es "invento" de Pablo y sus discípulos, todavía habría que formular, cómo Jesús se le salió a la comunidad de Jerusalén, sin que en ese argumento se contradiga Jesús el judío, Pedro y los discípulos con la formulación que todo lo que aparece en Hechos de los apóstoles sobre Pedro es un invento de Lucas, pero a su vez, contradiga lo que Pablo escribe en sus cartas autenticas sobre Pedro y la comunidad de Jerusalem ¿por qué, Pablo en sus cartas siempre hace referencia a la comunidad de Jerusalén?, es evidente que Pablo necesito el impulso y reconocimiento de Pedro.....o por qué la tradición apela a Pedro y no a Juan Bautista o a Santiago como los ebionitas o a Pablo en el mediterraneo. Podemos decir que el argumento de que el supuesto vacío de Pedro en la historia , es erróneo, es un no querer abordar, el material histórico, cómo los acontecimientos independientemente de su interpretación.

  • Comentario por AntonioL 17.05.15 | 05:00

    Aceptemoslo, los estudios históricos del cristianismo primitivo están más que en consenso, están en sería crisis... pues el método histórico, de carácter univocista no da para más.

    el profesor Piñero es un gran investigador, pero se "aferra" a una posición que no explica elementos básicos de los textos mismos. Tiene que suprimir a Pedro, que pasa ha ser casi como una fuente (Q) hipotética e indemostrable.
    Nunca sita a San Ignacio de Antioquia, que a finales del siglo I ya habla de una jerarquía, y cuando lo llega a sitar lo hace bajo la errónea y decenas de veces refutada tesis de Rius-Camp. Ni Klausner, ni Meir, ni Piñero, Ni Sanders han podido, formular la conexión entre Pedro, Pablo y Santiago de manera satisfactoria. Klausner parece que contradice lo que le adjudica a Jesús, pero lo rechaza para Pedro etc. Por lo tanto como Pedro no escribio nada como Jesús, pues que más da Pedro.....todo es invención de Pablo y "así hacemos ciencia". Eso si respaldado por el ...

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 22:16

    Con tanto multi nick no hay quien se aclare. Yehuda no me ha parecido nunca que comparta las ideas de lumaroni, francamente, pero los nicks latinos no se sabe de qué van. En todo caso, parecen galleguiños de los que no se sabe si suben o bajan. Pero todo muy dogmáticamente por loreal -porque se tendrá una visión privilegiada, según se dice, pero si no se comparte la visión para que todos vean, lo que se está pidiendo es un acto de fe en la visión ajena, poco apto para escépticos.

  • Comentario por galetel 15.05.15 | 20:35

    ¿Un ex-judío ex-opus?

  • Comentario por Yehuda 15.05.15 | 20:24


    "y oyendo que les hablaba en lengua aramea, guardaron silencio, y (Yehuda) prosiguió: yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, educado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, según el rigor de la ley patria, zelote del Altísimo, como todos vosotros, yo perseguí de muerte esta doctrina y son testigos el sumo sacerdote y el colegio de ancianos (...) Pero acaeció que camino de Damasco hacia el mediodía me envolvió una gran luz del cielo"

    y oyendo que les hablaba en lengua latina, guardaron silencio, y (Yehuda) prosiguió: yo soy cristiano, nacido en Palermo, educado en esta ciudad a los pies de Tomas de Aquino, según el rigor de los dogmas, zelote del Altísimo, como todos vosotros, yo perseguí de muerte esta doctrina y son testigos el romano pontífice y el colegio de cardenales (...) Pero acaeció que camino de Damasco hacia el mediodía me envolvió una gran luz del cielo

  • Comentario por J.P. 15.05.15 | 20:18

    ¡!

    Lumaroni: ¿puede desarrollar argumentando todo lo que ha escrito?

    Desde la labor evangelizadora de un discreto Marcos (¡y tan discreto!) hasta la decapitación de Pablo, pasando por que éste predicó las ideas de aquel?

  • Comentario por Yehuda 15.05.15 | 20:14


    bueno, mixto, mulato soy yo que soy mezcladito y disfruto atravesando la frontera hacia un lado y hacia el otro, y como por fortuna o por desgracia soy mulato/mezclado y encima he estudiado con detenimiento el asunto tengo un acceso privilegiado a esta historia (de los años 40-150)

    al profesor Pilñero yo lo veo atrapado en el 'ombligo cristiano'. Las opiniones más definidas son:

    (equipo A) los que se centran en defender los pilares de la ortodoxia cristiana del siglo IV
    (equipo B) el consenso académico cristiano, bien expresado por Piñero y Bermejo, que es una deconstrucción del edifico dogmático del siglo IV

    toda la discusión gira una y otra vez sobre el 'ombligo cristiano', de hecho Rafel Aguirre y Antonio Piñero discrepan sobre el 'ombligo cristiano' desde el 'ombligo cristiano'

    a mí el equipo_A me parece aferrado al mito y la leyenda y el equipo_B no me convence ni como historia ni como deconstrucción del edificio dog...

  • Comentario por Lumaroni 15.05.15 | 20:07

    Eldiscreto Marcos evangeliza en Itálica, Iliaria, Malta y c
    Egipto sin sobresalto alguno. Miemtras, Paulo acaba en líos allá por donde pasa: Efeso (anfiteatro), Jerusalén ("templo"), Chipre (donde no entra "porque los vientos son adversos", en Anatolia donde el Espíritu le ordena pasar de inmediato a Macedonia (con la ayuda de Lucas para cruzar el Estrecho, etc.
    Cuando es decapitado Paulo, es lógico que Marcos piense:"dado que Paulo ha muerto predicando MIS ideas, es justo que sea él y no yo designado Apóstol de los Gentiles. Paralemente, Marcos enmienda Mt y Jn introduciendo la preferencia petrina (Mt 16:18 y Jn 21) dando lugar a las versiones V2 de estos evangelios; así trata de evitar que las comunidades del Levante dejen de reconocer su "auctoritas" ("potestas" nunca tuvo; no fue el Excmo. Teófilo). El mito de Pedro y Pablo fue, en realidad, la historia de Marcos y de su intérprete oriental, Paulo.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 19:18

    Aconfesional por loreal = poco real.

  • Comentario por Veritas una est 15.05.15 | 18:53

    En este blog escriben tres colectivos:
    1.- los confesionales, como Galetel;
    2.- los aconfesionales, como Ilustrísimo Theophilo; y
    3.- los eclécticos, como el Dr. Piñero. Creo que acierto si afirmo que Yehuda les llama mixtos mulatos. No siempre en el punto medio está la virtud; más exactamente: la verdad es alfa u omega, nunca una postura intermedia.
    Cada uno de estos colectivos aborda el estudio de la historia -claro está- desde la honestidad personal buscando la verdad, que es una y no está repartida.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 15:12

    Según los datos que tenemos, totalmente de acuerdo con lo que dice Galetel.
    Los que defienden otras "tendencias" deberían explicar con todo detalle las razones que tienen para negar algo y/o para afirmar algo y no dejar tanto cabo suelto. El argumento estelar actual por loreal de "yo no soy confesional" como que no cuela.

  • Comentario por galetel 15.05.15 | 15:02

    Yo diría que lo esencial del cristianismo es ANTERIOR a Pablo y a los evangelios. Pero lo citan y desarrollan después Pablo y los evangelios, cada cual a su modo, de manera complementaria en cuanto sea coherente con su origen pre-paulino.

    La unidad en la pluralidad es necesaria en su justa medida, ni más ni menos; este debiera ser el "criterio petrino" domado por el "criterio paulino". Pero ANTES hubo un "criterio PRE-paulino" acerca de lo que es genuinamente cristiano dentro y más allá del judaísmo.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 15:01

    Bien, cualquier hipótesis me vale, mientras el argumento no sea que como eran "confesionales" se lo inventaron todo. De algo serás confesional tú, ilustrísmo teophilo, aunque lo niegues, pero eso es lo de menos: argumentos a favor que no sean que existió Goebbels, que eso no viene a cuento.
    Pues ¿en qué se basa para demostrar que Pablo era gentil en vez de ser judío? Porque parece ser que el resto de "no confesionales inconfesables" afirman la judeidad de Pablo, empezando por el profesor Piñero.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 14:52

    Pero vista la evolución de su pensamiento, sospecho que los libros inconfesablemente confesionales de la línea que se autodenomina "no confesional", son cada vez menos interesantes, pues mutilan todo lo que no les sirve a su sesgo y en vez de discutir los argumentos de los demás pretenden descalificarlos en origen.
    Quizás sean las nuevas tendencias de mercado, pero en mi caso tengo claro q no compro simplificaciones sesgadas ni descalificaciones ideológicas. Mientras se discutan hipótesis con datos y no con descalificaciones que en el fondo son autodescalificatorias, seguiré encontrando interesante la lectura sobre el tema. Cuando todo consiste en venderte una película que es un bodrio porque dicen que "no es confesional" pues allá películas y q se aplaudan entre ellos todos los inconfesables reunidos.
    Y ojalá no vayan por ahí los tiros.

  • Comentario por Ilustrísimo Theophilo 15.05.15 | 14:49

    Apolo, Juan-Marcos y José-Bernabé inter alia acusaban a Paulo diciendo: "Cómo te atreves tú siendo gentil a predicar el mesianismo, una religión de judíos entre paganos?". Decapitado Paulo, el episcopado de Roma dirá: "Por qué decis que Paulo era gentil cuando:
    1.- había estudiado a los pies de Gamaliel I,
    2.- era de la tribu de Benjamín,
    3.- tan judío era que -de pila- se llamaba Saúl, como el primer rey de Israel,
    4.- no encontraréis un hebreo cuyo linaje pueda ser rastreado hasta tiempos más inmemoriales que en el caso de Paulo".
    No se localizado tanto pleonasmo en ningún otro personaje neo-testamentario; en quién estaría pensando Goebels cuando defendía que la acumulación de mentiras determinan una verdad?.
    Para terminar, todos sabemos que Paulo aprendió las lenguas semitas en Damasco mientras se ejercitaba en hípica y qie luego fue a Roma a ganarse la vida de traductor e intérprete, junto con Filólogo.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 14:41

    En cuanto a la pluralidad del cristianismo en sus orígenes, es indudable; pero como el profesor demostró, - queriendo o sin querer- en su libro sobre los cristianismos derrotados, la que podemos llamar "la gran Iglesia" se quedó en el justo medio entre extremos opuestos -lo cual dice mucho en favor de ese punto medio como más posiblemente auténtico que los que se contradecían entre sí desde distintos extremos y fueron igualmente rechazados por esa corriente de la gran Iglesia.
    El caso es que lo que se conservó es sólo en parte paulino y que entre lo que conservamos, lo que se considera esencial son los evangelios, no las cartas de Pablo. Pablo es prescindible excepto como modelo de inculturación en el mundo no judío. Y Pablo necesitó -y sigue necesitando- un contrapeso doctrinal en el cristianismo. Y lo tiene.

  • Comentario por J.P. 15.05.15 | 14:38

    Yo, como siempre, me pregunto ¿por qué?

    Y la respuesta simple y simplista de "fue todo un fumao mal digerido de un zumbao llamado Pablo" se me hace cada vez más intragable.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 14:21

    Pues sin duda agradezco la recomendación de los TRES capítulos de este libro. Pasa a un segundo lugar en mi lista el libro sobre Pablo del profesor que estaba en primer lugar, en tanto sospecho que no va a contestar ni a la pregunta sobre el marana tha, ni a las preguntas sobre qué creía Esteban cuando Pablo era perseguidor de cristianos y no cristiano, ni a las preguntas sobre el himno de filipenses.
    También me pregunto por qué se ningunea totalmente el libro de los hechos de los apóstoles, en donde se habla de acuerdos entre Santiago, Pedro y Pablo.
    Si no hay motivos para pensar en una Iglesia petrina porque no hay una teología específicamente petrina, lo que sí parece q está claro es q sí hubo una "autoridad" petrina, puesto q Pablo pese a discutir con él le llama una de las columnas, y Pedro, o bien pretendió unirlos o bien mantuvo una postura ambigua y contemporizadora - en los reproches d Pablo se vislumbra esto.
    Si no lo explica el libro de pablo....paso

  • Comentario por Yehuda 15.05.15 | 14:03


    "y oyendo que les hablaba en lengua aramea, guardaron silencio, y prosiguió: yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, educado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, según el rigor de la ley patria, zelote del Altísimo, como todos vosotros, yo perseguí de muerte esta doctrina y son testigos el sumo sacerdote y el colegio de ancianos (...) Pero acaeció que camino de Damasco hacia el mediodía me envolvió una gran luz del cielo"

    este es un peliculón espectacular, pronuncio el texto y es emocionante

    y oyendo que les hablaba en lengua latina, guardaron silencio, y prosiguió: yo soy cristiano, nacido en Palermo, educado en esta ciudad a los pies de Tomas de Aquino, según el rigor de los dogmas, zelote del Altísimo, como todos vosotros, yo perseguí de muerte a esta doctrina y son testigos el sumo pontífice y el colegio de cardenales (...) Pero acaeció que camino de Damasco hacia el mediodía me envolvió una gran luz del cielo

  • Comentario por galetel 15.05.15 | 13:45

    Sí que es sesgo, no querer considerar el "marana tha" ni el Himno para no contradecir su esquema simplista.

  • Comentario por sofía 15.05.15 | 13:35

    A esa crítica q llama confesional a los demás. Es decir, los q se autodenominan no confesionales mientras llaman confesionales a los ddemás y demuestran su propia confesionalidad sesgada inconfesable

  • Comentario por sofia 15.05.15 | 13:22

    Gracias por hablar de este libro pero si insiste en llamar confesional a lo que no lo es tendremos que llamar a esa crítica confesional inconfesable. Para clarificar el mercado.

  • Comentario por Xocupo 15.05.15 | 13:11

    Estimado profesor Piñero: me uno a la felicitación, por saber unir pensamiento libre, rigor científico y claridad didáctica

  • Comentario por Yehuda 15.05.15 | 11:18


    El ombligo cristiano impide el acceso a esta historia (al igual que el ombligo rabínico)

    algunos mezcladitos, mixtos o mulatos podemos acceder a esta historia desde la "terra de ninguém"

    http://es.wikipedia.org/wiki/Coto_Mixto







  • Comentario por Manuel 15.05.15 | 10:21

    Lo felicito profesor. Mi enhorabuena por el post de hoy: claro y pertinente.

  • Comentario por Lumaroni 15.05.15 | 08:45

    Me gusta, en general, el análisis del Sr. Piñero; en particular, la manifestación de que el origen del cristianismo no puede conocerse a partir del Nuevo Testamento (apologético) sino del estudio histórico y sociólogo del periodo ínter testamentario.
    Dicho esto, históricamente puede darse un paso más: el padre del petrismo es el romano Marcos, de quien Paulo es su intérprete (incluso en sentido literal) en el Mediterráneo Oriental. Fue el carácter intolerante de Paulo con otros credos lo que llevó al enfrentamiento de éste con los ebonitas de Jerusalén, con los judeocristianos de José-Bernabé de Chipre y con los "bautistas" de Apolo. Muerto Paulo, el talante conciliador de Marcos no conseguirá evitar el cisma.
    Precisión final: Marcos no aprendió de Simón-Pedro, quien jamás estuvo ni residió en Roma. En cambio, Paulo fue un típico "peregrinus"

  • Comentario por galetel 15.05.15 | 08:40

    El "marana tha" y el Himno de Filipenses no son petrinos, de acuerdo, pero tampoco son paulinos; son anteriores al pensamiento paulino. Este bebe de ellos, no al revés. Si no se los considera, no se entiende el origen del cristianismo.

Sábado, 21 de julio

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031