El blog de Antonio Piñero

Pablo y las mujeres. “Compartir” (100) de mayo de 2015. Preguntas y respuestas

05.05.15 | 09:32. Archivado en Pablo de Tarso,

Escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Estoy leyendo el tratado de ateologia de micheol onfray, filosofo frances, en donde se argumenta que pablo y no jesus, fue quien predico el odio al cuerpo y la sexualidad y alabo la castidad, Dice el autor que pablo posiblemente sufrio de impotencia y otros transtornos y que esa neurosis la quizo contagiar con los demas¿ que piensa ud?

Respuesta:

Acabo de publicar un comentario general a la posición de este sedicente filósofo.

Ahora comento mi posición sobre Pablo y la situación de la mujer es la siguiente, tomada en gran parte de la Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, de la Editorial Trotta, Madrid, que saldrá un poco antes de la Feria del Libro de Madrid (inauguración a finales de mayo 2015)

Creo que las ideas sobre la mujer subyacentes en el pensamiento de Pablo son la que expongo a continuación a pesar de que la innegable participación e influencia de las mujeres en las comunidades paulinas, como veremos, no tuvo en la ideología de Pablo una fundamentación teórica clara. Sin duda influyeron en él los diversos “mundos” ideológicos a los que perteneció: semita y griego.


A pesar de la declaración fundamental, cristológica, escatológica, no sociológica, de Gálatas 3,28, No hay varón, ni mujer: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús, no encontramos en Pablo una declaración formal que sustente ideológica y socialmente tal participación e influencia de las mujeres en los grupos por él fundados. Respecto a la situación de la mujer en sí misma y en la sociedad, el Apóstol mantiene una postura más bien contemporizadora con las ideas sociales-jurídicas normales al respecto de su entorno judeocristiano y del mundo helenístico-romano, sin blandir contra ellas ningún tipo de argumento.

Las ideas subyacentes a la consideración de la mujer en Pablo se hallan en su Biblia, según hemos constatado. Hemos visto que cuando Pablo habla de la creación de la mujer por la divinidad en el inicio de los tiempos apenas alude al texto, más bien igualitario, de Gn 1,27 (+ 5,2) como sí lo hizo Jesús sintéticamente (según Mt 19,4-6 = Gn 1,27 + 2,24), sino que carga las tintas en la larga narración de Gn 2 en la que la mujer sale mal parada, como un ser de segunda clase, creado secundariamente desde y para el varón. Para Pablo, incluso allí donde ejerce funciones de colaboración y promoción del “evangelio”, el varón es gloria de Dios y la mujer es gloria del varón, según sostiene en 1 Corintios 11,3.

Durante la breve existencia que resta en este mundo material, antes del fin, no hay por qué mudar la diferencia de grado entre hombre y mujer que es casi óntica, esencial. El reino de Dios en Pablo no vendrá en esta tierra, sino en un paraíso ultramundano y espiritual donde las diferencias sociales no contarán. Todo será nuevo y dentro de muy poco. Por tanto, no hay que restar tiempo de otras tareas de la proclamación de la Palabra para cambiar nada aquí, en este mundo material y efímero.

La situación de la mujer y valoración del matrimonio y celibato en Pablo aparece --aparte de los textos de 1 Cor 11,2-15 y 14,33b-36—en el capítulo 7 de 1 Corintios es el texto básico que afecta directamente al tema “Pablo y las mujeres” aunque en sí se ocupe del matrimonio y del celibato.

El matrimonio, la suprema institución social y religiosa de relación entre varón y mujer en el judaísmo, parece ser en sí para Pablo más bien bueno que malo, pero él no se manifiesta de un modo rotundo en pro de su bondad, aunque tampoco le parece que la institución necesite defensa alguna, salvo ante ciertos iluminados ascetas de Corinto. Pero, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de las mujeres en la antigüedad contemplaba el matrimonio ante todo para tener hijos, esta posición un tanto indiferente de Pablo podría resultar extraña. Lo que importaba a Pablo en el matrimonio era la materialización dentro de él de la relación “con el Señor” que nos ha salvado (v. 39).

Pablo piensa en los gentiles convertidos: a unos les llega la fe como solteros y a otros como casados. Los estados de soltería o de matrimonio no tienen en sí y por sí mismos ninguna trascendencia salvífica (v. 17). Desde ese momento todo depende de cómo se relacionen los esposos con el Señor. El Apóstol intenta ser equilibrado, sin embargo, y defiende la institución del matrimonio (v. 2), pero aprecia ante todo la virginidad (vv. 7-8), puesto que permite dedicarse por entero a las cosas del Señor sin distracciones mundanas, materiales, inútiles (vv. 32-34). Desde ese punto de vista paulino, el de la proximidad inminente del fin, llega Pablo a una relativización muy notable del eros y del matrimonio, lo cual no deja indiferentes a las mujeres.

Aunque el cuerpo del hombre (griego sôma), o el ser humano en cuanto considerado ser viviente material, no sea malo ni sea sinónimo de sarks, “carne”, con todo su sentido peyorativo de bajeza y pecado, las “flaquezas de la carne” se concentran, según Pablo, también en los creyentes, en el aspecto más negro de la sexualidad: el apetito lujurioso. Las tribulaciones de la carne se presentan incluso en la unión lícita de marido y mujer (v. 28). El matrimonio es, pues, un mal menor para Pablo y por ello lo relativi¬za. Como urge el final de los tiempos, los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen (v. 29). Pero todo esto debe aplicarse también a los varones, no sólo a las féminas como si Pablo las considerara más “carnales” que los varones. No es así; probablemente lo contrario, como indica 1 Cor 7,36: Pero si alguno teme faltar a la conveniencia respecto a su prometida, por tener excesiva vitalidad, y conviene actuar en consecuencia, haga lo que desea: no peca, cásense.

Desde el punto de vista feminista, el aspecto positivo de la doctrina paulina radica en una innegable valoración de la mujer al mismo nivel que el hombre en ciertos estratos del horizonte matrimonial-sexual. Con buena voluntad, podría situarse a Pablo levemente en la línea del primer texto del Génesis (1,27): la prohibi¬ción del divorcio afecta por igual al hombre y a la mujer (vv. 10-11), y en cuanto a las relaciones conyugales, el Apóstol presupone una igualdad absoluta de condiciones (vv. 2-4); el celibato no parece fundamentarse a pesar de todo en una estimación negativa del ser femenino en cuanto femenino, como entidad sexual perversa, como ocurría entre algunos judíos (Testamento de Rubén, por ejemplo).

En el nuevo grupo mesiánico a la espera del inminente fin del mundo, las mujeres tienen ante Dios, y en lo esencial de la salvación, la misma participación que los varones. Es consecuente con este programa de igualdad espiritual (Gál 3,28), el que las mujeres ejerzan algunas funciones en las comunidades paulinas:

Patronas y benefactoras (esquema típico del Imperio romano helenístico de “patrón – cliente”, pero en el ámbito de la iglesia doméstica). Este es el caso de una mujer comerciante de púrpura, rica, temerosa de Dios, de nombre Lidia, según Hch 16,14-15Y de Febe, según Rom. 16,1-2. También Priscila y su marido Áquila actuaban como benefactores, pues cedían su casa en Éfeso para las reuniones de la iglesia doméstica de la ciudad, Rom 16,19.

Ministras o diaconisas (funciones a veces difícilmente distinguibles de las evangelizadoras). Así Rom 16,1.

Profetisas. Que las mujeres ejercieron en las comunidades paulinas como “profetisas”, es decir, de algún modo como “dirigentes”, es claro y queda fácilmente probado por 1 Cor o por Hechos. En comunidades estrictamente paulinas la mujer podía orar y profetizar en público con ciertas condiciones: (1 Cor 11,5).

Maestras. Evangelistas/apóstoles, etc.

¿Podría decirse que para Pablo era la mujer socialmente y según el orden de la creación un ser de segundo grado? Muchos comentaristas lo niegan rotundamente, pues sostienen que deben tenerse en cuenta los pasajes acerca de las funciones de las mujeres en la comunidad que acabamos de considerar, más la igualdad de manifestarse en público como orantes en alta voz y profetisas, que hemos citado también. Otros, sin embargo, aceptan que Pablo albergaba para su interior, y lo dejó mostrar en 1 Corintios claramente, la noción de que las mujeres son seres humanos de segundo grado puesto que a ello le conducía la exégesis de Gn 2 en su conjunto, olvidando el texto igualitario de Gn 1,27.

Opino que, desgraciadamente, pesa más esta segunda opinión, aunque con un cierto contrapeso debido a las funciones que desempeñaban en las iglesias domésticas. En general podría decirse que para Pablo hombre y mujer están al mismo nivel uno y otro (el uno para el otro) en la intimidad del matrimonio, las relaciones sexuales, y en lo espiritual (1 Cor 7,4.11), y que cristológicamente son iguales, pero sin deducir ninguna consecuencia explícita para la vida social en lo que se refiere a la igualdad sustancial. Pablo jamás se preocupó de superar esta situación de desigualdad social de las mujeres porque estaba convencido del inminente fin del mundo.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por J.P. 09.05.15 | 11:10


    Menuda película se ha montado en un momento.

    En verdad os digo que es digna del festival de Sitges y alcanzará el Reino de los Saturn.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 07.05.15 | 11:04

    No cabe duda de que la iglesia que fundó Saulo el converso, tiene su indeleble sello. ideológico, esencialmente griego y un caracter, autoritario-fanático y expansionista. El hecho de que su predicación fuera la primera en el tiempo que surgió, puesto que aún no habían sido escrito los evangelios, le dio la estructura que más tarde fue definiéndose con claridad.Como no fue discípulo de Yesúa (Jesús), y presumir de difundir un evangelio que ningún hombre le había transmitido, recurre a su subida al tercer cielo, en exclusividad. Por eso se enfrenta unas veces con los auténticos apóstoles, y otras trata de conseguir los privilegios que debían tener estos, con dinero recaudado entre sus seguidores. Por lo demás, el odio a la carne, al pecado original, y en definitiva al ser humano es proverbial.Y aún más: se llaman ya cristianos, por que él habla de un Cristo-ungido, y en la gloria lo hace sacerdote y Sumo Sacerdote. ¿Para qué ahora?. ¡¡Qué fijación con el sacerdocio!!!.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 07.05.15 | 10:44

    La iglesia católica es, desde sus orígenes mucho más paulina que cristiana.Saulo, el converso no era natural de Tarso sino de Cesarea y descendía en línea directa del rey judio Herodes el Grande. Fue funcionario romano e intervino personalmente en la lapidación de Esteban a quien la iglesia consegraría como santo y mártir. Su visión del camino de Damasco fue producto de su epilepsía congénita que en aquella época se trataba con opio. Frecuentaba prostitutasy abandonó a su esposa Sara y a sus dos hijos. Ciombatió encarnizadamente a los discípulos directos de Jesús, como Pedro y Santiago, y a los cristianos primitivos. Los romanos le concedieron privilegios aús después de arrestarlo.Esto dice GERARD MESSADIÉ en su obra "La vida secreta del apóstol Pablo.
    Y añade: Estas fueron las razones por las cuales la iglesia católica prefirió el poder material, encarnado en la doctrina de Saulo a la trascendencia espiritual implícita en el mensaje de Jesús."

  • Comentario por sofía 05.05.15 | 23:02

    Muchas gracias, Galetel,iré a ver la entrevista.

  • Comentario por galetel 05.05.15 | 21:42

    Sofía:
    Esas palabras de Piñero por las que me preguntas, son sacadas de una entrevista que le hizo Bastante aquí en RD, el 14 de octubre del año pasado.
    http://www.periodistadigital.com/religion/libros/2014/10/14/antonio-pinero-jesus-fue-un-israelita-pleno-un-maestro-de-la-ley-un-profeta-religion-iglesia-libros-jesus-mujeres-vida.shtml

  • Comentario por sofía 05.05.15 | 20:33

    Galetel, no veo en dónde ha dicho Piñero lo que señalas a caballo entre tu primer y segundo comentario.
    Estoy de acuerdo, pero no lo encuentro en el texto ¿es de otro lugar? ¿de dónde?
    En mi lectura rápida sí he podido ver que Piñero habla del texto más igualatorio que cita Jesús. Soy también de la opinión de que los discípulos vinieron con la rebaja, aunque aun así son más igualatorios, por lo general, de lo que se llevaba en general en su tiempo.
    En cuanto a quien propone de paradigma femenino liberado a Cleopatra, no sé qué idea tienen de la mujer los que creen que en Egipto -o en Roma o en Grecia etc estaban en situación mejor que en el judaísmo sin ir más lejos. Indudablemente el cristianismo es un progreso -aunque los que no se quieren enterar no se enterarán jamás.

  • Comentario por galetel 05.05.15 | 19:34

    casi dos mil años después, sigue la lucha, y seguirá... hasta la Parusía.

  • Comentario por galetel 05.05.15 | 19:32

    ¿O podría ser como señala Piñero: “En general podría decirse que para Pablo hombre y mujer están al mismo nivel uno y otro (el uno para el otro) en la intimidad del matrimonio, las relaciones sexuales, y en lo espiritual (1 Cor 7,4.11), y que cristológicamente son iguales, pero sin deducir ninguna consecuencia explícita para la vida social en lo que se refiere a la igualdad sustancial. Pablo jamás se preocupó de superar esta situación de desigualdad social de las mujeres porque estaba convencido del inminente fin del mundo.”? Es decir, que Pablo, igual que los demás cristianos de primera generación, era un ingenuo que creía que el fin del mundo vendría para beneficio de su propia generación solamente, sin considerar las generaciones futuras. Pero la realidad se impuso a su ingenuidad egocéntrica e injusta, y debieron ocuparse de aplicar sus ideales escatológicos a lo social de aquí y ahora; claro que esto requería mucha lucha y mucho tiempo. Tanto que todavía, casi dos mil años después

  • Comentario por galetel 05.05.15 | 18:53

    Ya está todo claro: Pablo era un homosexual que tenía dos hijas y un hijo, y encima adolecía de una enfermedad psíquica que le provocaba alucinaciones y obsesiones. Por eso, o pese a eso, predicó la igualdad hombre-mujer en el Reino inminente de Dios; pero sus discípulos alteraron sus escritos para hacerlos defender el corriente estatus social desigual, en vista de que el Reino no era tan inminente. Gracias, preclaros compañeros comentaristas.

  • Comentario por Sexudus 05.05.15 | 15:51

    De acuerdo con la información de que dispongo, Paulo de Tarso tenía dos hijas y un hijo. Una vez que abandonó su familia para dedicarse a la predicación fue cuando sintió las presiones del "vientre y del bajo vientre" que decía Eusebio de Cesarea.
    2 Pedro concluye que no hay quien entienda las epístolas paulinas, que es un modo de decir que practicaba el onanismo intelectual.

  • Comentario por Lumaroni 05.05.15 | 15:40

    Al hilo de Mt5:17, Gamaliel II comentaba que no era cierto que Jesús hubiera venido a hacer cumplir hasta la última tilde de la Ley, ya que enseñaba que "hombre y mujer heredarán por igual", cuando en la Torah se lee que "cuando haya varón, la mujer no heredará". De ello se desprende que el primitivo cristianismo predicaba la igualdad de género, en consonancia con Gálatas 3:28. Después llegaría la interpolación de las cartas paulinas, la involución y el paso atrás. !Una pena!

  • Comentario por Yehuda 05.05.15 | 15:38


    Mi hipótesis sobre Saulo el Pablo es que él -que se creía justo entre los justos- de repente se da cuenta con horror que su carne es perversa -pero ojo: no por ser homosexual-, esta es mi sospecha: el primer sótano de Saulo es su homosexualidad escondida y negada, pero hasta ahí normal, lo tremendo es que detrás y debajo hay otro pasillo subterráneo que conduce a otro sótano más, abismal, entonces el cortocircuito es colosal y se entienden todas las pistas: crucificado por la carne, la carne es perversa, los cielos odian la carne, la salvación está en el espíritu, la tradición es carne, hay que sacrificar la carne ...

    (es una hipótesis o "postulado" en sentido kantiano, una hipótesis que permite encajar las piezas)

  • Comentario por Yehuda 05.05.15 | 15:11


    Así Saulo el Pablo, de acerada mente y férrea voluntad en tortuoso cuerpo de enrevesada carne, por un lado tuvo grandiosas visiones y por otro lado dejó para la posteridad colosales melonadas, por ejemplo su extraña (?) forma de identificarse con el rabí galileo:

    El ungido fue "crucificado para que fuera destruido el cuerpo del pecado" (Romanos 6,6)

    Los cielos crucificando a Jesús dejaron claro su opinión sobre la carne (Romanos 8,3 y 8,32)

    (Saulo el Pablo, grandes visiones y una tenebrosa empanada mental)

  • Comentario por Yehuda 05.05.15 | 14:54


    "¿qué piensa ud?"

    pues le he dedicado varios miles de horas a estudiar detenidamente la documentación reunida en el así llamado NT y pienso que es altísimamente probable que Saulo el Pablo fuera homosexual y eso explica su tremendo cortocircuito -con sus aspectos fabulosos y sus aspectos tenebrosos en un enredo colosal, turbador y fascinante donde lo sublime y lo terreno y los cielos y los infiernos se enredan en una confusa claridad

  • Comentario por Involución 05.05.15 | 14:32

    En el ámbito griego, la mujer alcanzó cuotas de poder mayores que en el mundo romano o judío; baste recordar a Cleopatra.
    El Nuevo Testamento podría haberse quedado -con ventaja- en Gálatas 3:28, con la triple superación (libres-esclavos; varones-mujeres; judíos-gentiles). El papado de Roma al interpolar a Paulo, da un paso atrás en lo que parece haber sido el auténtico impulso inicial; no en vano 2 Juan va dirigida a una Señora que dirigía una de las siete iglesias de Asia Menor. Se observa que el papado tuvo que plegarse a la mercadotecnia del momento que imponía en Roma la supeditacion al varón de la mujer: un retroceso evolutivo.
    Ante la inminente Parusia, que Paulo pensaba presenciar, matrimonio o soltería eran equiparables.
    En Corinto, Apolo ganó la partida a Paulo, una vez que éste abandonó la polis. Costó mucho a Roma reconducir la situación, limitando para ello la presencia previa de la mujer en el culto.

  • Comentario por galetel 05.05.15 | 11:52

    vemos que esa igualdad sustancial de todos los hombres es lo que hizo posible que con el tiempo se llegara al Renacimiento, a la Revolución Francesa, a la Ilustración y a los derechos humanos. Es decir, que el Evangelio guarda, en potencia, la semilla de esa igualdad, que no podía ser realidad en la sociedad del siglo I.”

  • Comentario por galetel 05.05.15 | 11:51

    Era una ingenuidad esperar que la Parusía ocurriera muy pronto (en tiempo público); y también una injusticia, puesto que Dios -el único Dios de todos- es el Padre redentor también de las personas que existirán en el futuro: no es lógico ni justo pretender de su parte favoritismo alguno ni privilegio particular para con los vivos en el presente. Por eso debía esperarse –sin ingenuidad- que la Parusía ocurriera cuando el proceso de creación se hubiera completado según sus leyes naturales. Había pues muchísimo tiempo por delante para ir plasmando los ideales jesuánicos en la realidad sociológica, con sentido de lo posible según las circunstancias. Y así fue, a pesar de la ingenuidad de los primeros cristianos, porque así tuvo que ser.

    [Piñero:] “Si todas las personas eran iguales como hijos de Dios, existía igualdad teológica. Y se esperaba que más adelante llegara la igualdad social. Si comparamos el cristianismo con todas las demás religiones del mundo, vemos que esa iguald...

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