Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Relación de Santiago con sus adversarios. Conversión de Hermógenes
Cuando Fileto desató a su antiguo maestro y lo dejó libre, Hermógenes quedó abatido y confuso. Santiago no le exigió ni siquiera que se convirtiera. Decía incluso que no es propio de la doctrina de Cristo que alguien se convierta a la fe contra su voluntad. El converso debía actuar con plena libertad. Hermógenes solicitó del apóstol protección contra el furor de los demonios. Santiago le entregó su propio bastón diciéndole: “Toma mi báculo de viaje, con él irás seguro adonde quieras” (c. 3,6). Hermógenes lo tomó estremecido y se marchó confiadamente a su casa.
Lunes, 20 de mayo
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