El blog de Antonio Piñero

Reencarnación (y III) (415-03)

03.02.12 | 11:07. Archivado en Libros, CRISTIANISMO

Reencarnación

Hoy escribe Antonio Piñero

Mi reflexión y valoración personal es que estoy muy de acuerdo con esta sinopsis sobre el cristianismo y la reencarnación en el cristianismo primitivo hasta el siglo IV, pues me parece muy correcta e ilustrativa. Añadiría que la crítica oriental y occidental a la idea de la reencarnación fue tan demoledora que prácticamente esta noción no ha vuelto a defenderse en libros técnicos hasta hoy día. E insisto en que creo que el volumen en general que presentamos merece convertirse en punto de referencia, por la amplitud de sus tratamiento en muy diversas religiones.

Estoy menos de acuerdo con un par de párrafos de la introducción al capítulo sobre cristiansimo que paso a transcribir:

”Los primeros pensadores cristianos, cuando asumieron la concepción del hombre como compuesto de cuerpo y alma, se preguntaron, al igual que los paganos, sobre la vida del alma después de la muerte del cuerpo: si moriría con el cuerpo o le sobreviviría. En caso de sobrevivir se preguntaron por la posibilidad de una retribución post mortem para el alma de los justos o si habría alguna oportunidad para los impíos de redimir sus culpas.

”Estas reflexiones están muy unidas a las concepciones que se tengan sobre el origen y el destino del alma: si se considera que no ha sido generada, como defendía Platón, parece lógico que se piense que es inmortal, pero si se piensa que ha sido creada, como defiende la tradición veterotestamentaria, sería lógico pensar que es perecedera. Pero el cristianismo antiguo siempre cuestionó esta opción.

El primer párrafo es correcto en sí pero podría parecer como si el cristianismo, como religión autónoma y separada del judaísmo, hubiera asumido por su cuenta, a partir de su contacto congénito con la tradición pagana la idea de la distinción entre alma y cuerpo como partes constitutivas del ser humano. Si alguien llegara a esta idea habría que decirle que el cristianismo, que nació como un secta apocalíptica en el seno de un judaísmo muy variado, no hubo de asumir específicamente nada a este respecto, ya que desde el siglo III a.C. el judaísmo helenizado había aceptado, asumido y divulgado en sus escritos esta concepción dual de la naturaleza humana. Como secta o grupo dentro de la gran corriente del judaísmo del siglo I, el cristianismo acepta con gozo esta dicotomía

El segundo párrafo da a entender como que la tradición veterotestamentaria había ya aceptado esa misma distinción antropológica y que afirmaba que el alma había sido creada por Dios. Ciertamente el judaísmo mantenía que había sido creado el “hálito vital” como indica la “insuflación” divina en el Génesis (2,7; nada de esto dice el primer relato de 1,26, de muy distinta tradición), pero los judíos, hasta el advenimiento del helenismo incluso en su propio país no tuvieron nada claro qué era eso del “alma” como separada del cuerpo e inmortal..., aunque emplearan un vocablo, néphesh, que se traduce corrientemente por "alma". Es necesario de nuevo insistir en este cambio antropológico de la mentalidad hebrea que llevó una profunda mutación de la antropología común entre los judíos. Para una mayor aclaración puede verse la sección correspondiente del libro Biblia y Helenismo. El pensamiento griego y la formación del cristianismo (Córdoba, El Almendro, 2006, 129-164), capítulo “El cambio general de la religión judía al contacto con el helenismo” de Luis Vegas-Antonio Piñero.

Para concluir cito los nombres de los distintos autores que han tratado en el volumen que comentamos el tema de la reencarnación en las distintas religiones, y en escritores antiguos de particular relevancia:

• Julia Mendoza y Madayo Kahle: Vedas y Upanishads
• Agustín Paniker: jainismo
• Juan Arnau: budismo
• Pueblos tracios en la antigüedad: Raquel Martín – J. A. Álvarez-Pedrosa
• Órficos: Alberto Bernabé
• Pitágoras y Platón: F. Casadesús Bordoy
• Ferécides de Siro, Heráclito, parménides, Píndaro>: M. A: Santamaría Álvarez
• Empédocles: C. Megino Rodríguez
• Maniqueísmo: Fernando Bermejo
• Plutarco: Rosa M. Aguilar
• Neotestamentario platonismo pagano: Antony Bordoy
• Roma: J. J. Caerols
• Judaísmo: Amparo Alba
• Islam: Montserrat Abumalham
• Celtas: Mª H. Velasco López
• Pueblos siberianos J. A. Alonso de la Fuente
• Esbozo de evolución de las ideas sobre la reencarnación a lo largo del tiempo: Julia Mendoza y A. Bernabé.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por Masira Adsfri 18.02.13 | 14:55

    Me inclino a pensar que el judaísmo estaba en lo cierto, cuando en sus principios-antes del contacto con el helenismo- comunicaba el hecho de un “hálito vital” o la “insuflación” divina" en los hombres; sólo de este modo puedo entender al Ser Humano cómo Hijo de Dios desde el principio u origen de toda la creación.

    El término "alma" ha dado lugar a confusiones, ya que en un principio se utilizó para hablar de la evolución de las almas en distintos cuerpos o reencarnación, pero sin dejar claro si había sido creada por Dios cómo parte de Él Mismo-como ocurre con el "hálito vital" o "insuflación divina" ; y es por esto último (por no ser parte de Dios) por lo que queda el alma definida, cómo humana y caduca , no Divina y Eterna.

    Pierre Teilhar entendió el alma como la individualizacion de la própia Vida que daba sentido al universo; la cual q al hacerse consciente de Sí misma en el hombre, se convertía en alma consciente. Pero más allá de esa Vida y Es ...

  • Comentario por Pedro 05.02.12 | 11:38

    Antonio:
    Es muy interesante tu libro Biblia y Helenismo que tengo desde hace tiempo entre mis libros más cercanos. Recuerdo aquella discusión en el "Instituto de España" en la que propuse que el contexto del helenismo del nuevo testamento era un contexto romano y tú me respondiste que tenías ocho tesis sobre ello. Tengo un libro interesante todavía sin leer: Toner, Jerry (2012)- "Sesenta millones de Romanos". Ed. Crítica. Barcelona.
    Hace un recorrido de la vida cotidiana de los romanos, cómo esolvían sus problemas, cómo afrontaban su salud y su salud mental, cómo buscaban mundos alternativos al imperio, como compartían sentido común por encima de ideas y religiones, cómo se construyó la resistencia popular ante las formas opresoras del imperio y cómo se pudo generar una cultura del pueblo cristiana. Estos dos último temas son interesantes, desde la p. 249 (Aunque, Toner después de demostra el contexto romano del cristianismo cree que es judío).

  • Comentario por David RV 04.02.12 | 00:21

    Muy oportuno el apunte del profesor, ciertamente es necesario comprender que el judaísmo no fue jamás una religión con la misma cosmología y metafísica a lo largo de su historia, y aun cuando los textos fueran más o menos los mismos, no existían las mismas nociones de alma. Por cierto, yo creo vital apuntar también la influencia mazdeísta en cuanto a premios y castigos, que al unirse con la idea del alma órfico-pitagórica trasladó en el judaísmo tardío y en el cristianismo la noción del pacto con Dios del ámbito de lo terrenal a lo celestial.

  • Comentario por galetel 03.02.12 | 15:11

    En mi opinión, según mi fe cristiana-católica, el alma no puede existir separada del cuerpo como ser consciente, sino sólo como información almacenada “en el recuerdo de Dios” (Ratzinger). Porque el “alma” no es sino toda la información que caracteriza unívocamente a la persona, que necesita imprescindiblemente de su cuerpo para existir como tal persona consciente. Cuando muere la persona, el cuerpo deja de funcionar y el alma sólo puede subsistir como información guardada, no como un ser. Volverá a existir en persona cuando toda esta información sea reimplantada en un nuevo cuerpo (renovación del suyo propio), por Dios, en su re-suscitación (resurrección). Esta reimplantación-por-resurrección será única y definitiva, a una nueva vida de tipo muy diferente, eterna e inmortal, en un cuerpo “glorioso”, “espiritual”. (No se trata pues de reencarnación, ni de clonación, ni de reanimación, ni de revivificación).

  • Comentario por galetel 03.02.12 | 13:16

    (J. Ratzinger, en su “Introducción al Cristianismo”):
    “...de qué habla propiamente la predicación de la resurrección bíblica. Su contenido esencial no es la representación de una restitución de los cuerpos a las almas después de un largo período intermedio. Su sentido es más bien decir al hombre que él mismo sobrevivirá, no por poder propio, sino porque Dios lo ha conocido y amado. Mediante la resurrección y frente a la concepción dualista de la inmortalidad, expresada en el esquema griego cuerpo-alma, la forma bíblica de inmortalidad ofrece una concepción completamente humana y dialógica de la inmortalidad: La persona, lo esencial al hombre, permanece; lo que ha madurado en la existencia terrena de la espiritualidad corporal y de la corporeidad espiritual, permanece de modo distinto; permanece porque vive en el recuerdo de Dios; porque el hombre es quien vive, y no el alma separada.”

  • Comentario por galetel 03.02.12 | 13:09

    Muy interesante. Aunque “el judaísmo helenizado había aceptado, asumido y divulgado en sus escritos esta concepción dual de la naturaleza humana”, seguramente lo hizo pensando que el alma es creada por Dios, y “si se piensa que ha sido creada, como defiende la tradición veterotestamentaria, sería lógico pensar que es perecedera”.
    ¿Qué significa que “el cristianismo antiguo siempre cuestionó esta opción”? ¿En qué sentido? Creo que el cristianismo no atribuye inmortalidad al alma por sí misma, sino a la totalidad de la persona en virtud de la resurrección otorgada por Dios en Jesucristo.

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