El blog de Antonio Piñero

Vida del apóstol Felipe según sus Hechos Apócrifos

23.01.12 | 06:01. Archivado en Hechos Apócrifos de los Apóstoles
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Areópago

Hoy escribe Gonzalo del Cerro

Hecho II (cc. 6-29): Enfrentamiento con los filósofos de Grecia

El Hecho II sitúa a Felipe en Atenas. Era su destino atribuido en el sorteo realizado por el mismo Salvador. Los textos son testigos del disgusto de Felipe por el resultado del sorteo. Pero en este Hecho II encontramos ya a Felipe en Atenas enfrentado a los filósofos de la ciudad. El texto del apócrifo da testimonio de la obsesión de los atenienses por oír “novedades”. Esta circunstancia proporcionó a Pablo una base dialéctica particularmente original y oportuna para dirigir a los areopagitas el discurso de Hch 17,21-31, pronunciado sobre la cima del Areópago.

El dato recogido en estos HchFlp (II 7 y 8) era ya conocido por Demóstenes y está confirmado por Pablo. Puede verse Demóstenes Filípica I, IV 43, 10 y Hch 17, 21. El debate mantenido por Felipe con los filósofos tiene los perfiles de una discusión intelectual, en la que los filósofos parten de posiciones filosóficasm distintas. Sintiéndose un tanto descolocados, aquellos hombres reclamaron por carta el auxilio del sumo sacerdote de los judíos de Jerusalén.

Llegada del sumo sacerdote de Jerusalén

El sumo sacerdote, de nombre Ananías, acudió a Atenas con una numerosa comisión de expertos. En el debate que se produjo, el sumo sacerdote se aferraba a sus ancestrales tradiciones. Felipe recurrió a los milagros, en la seguridad de que para los judíos eran un argumento más convincente que cualquier razonamiento dialéctico. El sacerdote persistía en su actitud rebelde y atribuía a las artes mágicas los prodigios operados por Felipe.

Ante su actitud valiente, el sacerdote se lanzó contra él con intención de azotarlo. Pero en el mismo momento la mano del sacerdote se quedó seca, y sus ojos ciegos. Sus acompañantes quedaron a la vez ciegos, por lo que maldijeron al sumo sacerdote (c. 17,1). Convencidos de que no era posible luchar contra Dios, rogaban a Felipe que les devolviera la luz con la promesa de hacerse siervos suyos. El sumo sacerdote perseveraba en su actitud y echaba en cara a Felipe que no podría arrancar de sus corazones el respeto a sus tradiciones y la fe en el Dios que los había alimentado con el maná en el desierto. El apóstol respondió con la promesa de un prodigio extraordinario si no aceptaban sus enseñanzas.

Hubo entonces una solemne teofanía. Apareció Jesús revestido de luz y majestad. Los ídolos de Atenas cayeron hechos trizas mientras los demonios huían gritando (c. 20,1). En cambio el sumo sacerdote persistía recalcitrante. En efecto, se produjo un enorme terremoto y se abrió la tierra en el lugar donde se encontraban. La gente corrió y se postró a los pies del apóstol pidiendo piedad. Felipe devolvió la vista al sacerdote, que atribuyó el prodigio a los poderes mágicos del apóstol. Éste, al ver que ni aun ante los prodigios el sacerdote creía en Jesús, hizo que se hendiera la tierra y sumergiera a Ananías hasta las rodillas. Pero el infiel sacerdote no cambiaba de opinión.

Resurrección de un joven ahogado

En medio de la discusión se presentó un hombre principal de la ciudad. Contaba que su joven hijo había sido ahogado por un demonio. Felipe preguntó a Ananías si creería en el caso de que el ahogado resucitara. Ananías, lleno de insolencia, respondió: “Sé que lo resucitarás con tus artes mágicas, pero yo no te creeré” (c. 28,2). Fue la gota que colmó la escasa paciencia del apóstol, que maldijo al sumo sacerdote y provocó su ruina en el infierno. Solamente la vestidura sacerdotal se salvó del infierno, pero nadie supo a dónde había ido a parar.

Los quinientos acompañantes del sumo sacerdote, testigos de los prodigios operados por Felipe, se convirtieron y recibieron el bautismo. La estancia de Felipe en Grecia se prolongó por espacio de dos años, que le proporcionaron la oportunidad de fundar una iglesia con un obispo y un presbítero para que la cuidaran (c. 29,1).

(Escalera de subida a la colina del Areópago en el Ágora de Atenas).

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por martem 25.01.12 | 00:08


    Ciertamente, los primeros encuentros entre los cristianos y la cultura griega fueron difíciles, como lo demuestra la acogida que dispensaron a san Pablo cuando fue a predicar al Areópago (cf. Hch 17, 16-34). Aun respondiendo a la espera profunda del pueblo ateniense que buscaba al Dios verdadero, no le resultó fácil anunciar a Cristo muerto y resucitado, en el que se encuentran el sentido pleno de la vida religiosa. Corresponderá a los primeros apologistas, como el mártir san Justino, mostrar que es posible un encuentro fecundo entre la razón y la fe.
    Una vez superada la desconfianza inicial, los escritores cristianos comenzaron a considerar la cultura griega como aliada, más que como enemiga, y surgieron grandes centros del cristianismo helénico en la cuenca del Mediterráneo.


  • Comentario por martem 24.01.12 | 23:35

    La victoria de Constantino en el Puente Milvio señala el momento decisivo en la historia de la Iglesia antigua. Significa el fin de la Roma pagana y la inauguración del Imperio cristiano. De religión fuera de ley, el cristianismo se convirtió primero en religión tolerada, y, finalmente, en religión preferida. Después que fracasó el intento efímero del emperador Juliano (361-363) de restaurar el paganismo, la religión cristiana vino a ser pocos años más tarde, bajo Teodosio I, la religión del Estado.

    La Iglesia, con su ciencia, su liturgia y su arte, entra así en una nueva era. Empieza el período de los grandes Padres de la Iglesia, la edad de oro de la literatura eclesiástica. Los escritores cristianos de los siglos IV y V están en condiciones de dedicar sus talentos a otras causas, además de la defensa de la Iglesia contra los paganos. El rasgo distintivo de esta época es el desarrollo de la ciencia eclesiástica. Libre ya de la opresión exterior.

  • Comentario por martem 24.01.12 | 23:31




    Edesa fue uno de los principales núcleos de la literatura siriaca, entre cuyos representantes del período monárquico destacó Bardaisan. Este autor resumió algunas de sus ideas filosóficas y religiosas en poemas musicados de gran acogida popular.
    La literatura siriaca sirvió a los cristianos de Edesa para recoger diversas historias sobre la figura de Jesucristo, incluyendo algunas que describían su aspecto físico.

  • Comentario por eduar 23.01.12 | 11:17

    La Estancia en Edesa, resulta de cubrir el espacio de tiempo entre:
    - La llegada de Felipe Apóstol a Hierápolis (seismo del 61d.c)
    ( Estancia en Edesa de Osroene, Leyenda del Rey Abgaro V, Comunidad no citada en Hechos y coetanea)
    - La marcha de apóstoles de Jerusalén.
    (1) Tradicionalmente se piensa a causa de la persecución de Herodes Antipas 43-44d.C, donde recibió martirio Santiago hermano de Juan, ambos hijos de Zebedeo. Estas ausencias se confirman en Gal(2,9) por Pablo cuando asistió al Concilio de Jerusalén 49d.C, donde participaron : Pedro y Juan Zebedeo, más Matías, sustituto de Iscariote, también estaría aunque no es mencionado. Pedro y Juan Zebedeo junto al no apóstol Santiago hijo de Cleofás tío de Jesús
    (2) Yo sostengo que los apóstoles se marcharon antes y motivaron la elección de los 7 diáconos. Pablo en su 1ª visita a Jerusalén Gal(1,18-20) Pascua del 37d.C. Sólo halló allí a Pedro y a Santiago de Cleofás

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