Repetidas veces me han preguntado por un tema al que, en verdad, he dedicado poca atención en mi vida profesional, aunque hay indicios ciertos de que en el cristianismo de los comienzos, siglos II y III, existen autores quienes, a veces, de una manera un tanto velada profesaron esta doctrina. Una vez más, se observa que el cristianismo de los comienzos se muestra enormemente variado.
Ahora tengo entre mis manos un libro excelente que trata, de una menara clara, ordenada, y diría que casi completa, este tema entre los escritores de nuestra cultura y en las que nos rodean y que han podido influir en ella. He aquí su ficha
Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente, Abada Editores, Madrid, 2011, ISBN: 978-84-15289-25-8. Señalaré el nombre de los autores de cada capítulo concreto en la postal de la semana que viene.
La idea de la transmigración de las almas ha tenido una notable difusión en el espacio y en el tiempo. A pesar de que en el cristianismo esta doctrina había sido abandonada casi totalmente ya en el siglo IV, el interés que suscita incluso hoy entre gentes, sencillas o no, es importante. Conozco personalmente a gentes que me han contado experiencias, de las que afirman que fueron vividas en una existencia anterior. He sido respetuoso con sus opiniones, aunque quizás se me haya escapado una mueca de escepticismo.
Con el fin de ofrecer un panorama de las concepciones sobre esta creencia ha surgido este libro, que es casi como una enciclopedia sobre el tema: en él se recogen estudios que van desde la India hasta Europa occidental, y desde la antigüedad hasta testimonios orales recogidos en el siglo pasado. El propósito es comprender mejor el desarrollo, la expansión y las variantes de esta doctrina, para muchos tan singular.
Los autores de los diversos artículos son reconocidos especialistas españoles de los temas que tratan y han escrito anteriormente, al menos sobre cuestiones conexas, artículos o libros de merecida buena fama. Los editores han tenido muy en cuenta el que este volumen pueda dirigirse a lectores que no son especialistas, por lo que han urgido la claridad y el orden en el tratamiento de los diversos apartados. Creo que este propósito esta, por lo general, muy bien conseguido y el libro es de lectura relativamente fácil.
La India antigua y la Grecia clásica conforman los dos bloques centrales de este libro, porque es en esos dos ámbitos donde encontramos un mayor volumen de textos que tratan de la transmigración, y porque desarrollan con mayor claridad el concepto. En concreto, la India ofrece la posibilidad de estudiar el proceso gradual de nacimiento y consolidación de esta doctrina, aunque en los textos más antiguos no aparezca. Poco a poco, sin embargo, las ideas en torno a la retribución divina de las buenas y malas acciones, las nociones acerca de las consecuencias y la compensación de la acciones perversas realizadas en la vida (es decir, la teoría del "karma") se va expresando en la noción de que la retribución divina puede realizarse en principio no en la existencia ultramundana en un infierno, o en cualquier otro lugar de compensación, sino en esta vida, por medio del traslado del alma a otro cuerpo. Y también poco a poco la reencarnación acaba por convertirse en una de las doctrinas fundamentales del hinduismo, jainismo y budismo.
No hay en este libro ningún capítulo sobre la transmigración en el mundo egipcio (si es que alguna vez se defendió esa idea). Habría sido posible que, habiendo en la Universidad Complutense, Alma Mater de muchos de los autores de este libro, se hubiera encargado un capítulo, por ejemplo, al notable egiptólogo J. Ramón Pérez-Accino. En el CSIC los hay también, y buenos. Al menos podrían haberse rastreado ciertos indicios, o --por el contrario-- establecer que en la religión egipcia no existe tal doctrina
En Grecia la aparición de la metempsícosis es más repentina: tenemos testimonios de ella entre los órficos y en los "cultos de misterios" (noticias desde el siglo VI a.C.), en Pitágoras (igualmente de este siglo: nació entre el 580 y 570 en la isla de Samos y la leyenda cuenta que viajó por Egipto y Oriente hasta que, hacia la mitad de su vida, se asentó en Crotona, en el sur de Italia: no sabemos cuándo murió; es curioso que el autor del capítulo correspondiente no indique en ningún momento –salvo que se me haya escapado-- las coordenadas cronológicas vitales de este pensador; supone que todo el mundo lo sabe) en el prosista Ferécides de Tiro, también del siglo VI a.C. (hasta él, no conservamos ningún escrito en prosa en la literatura griega) en pensadores posteriores hasta Píndaro (518-444) y sobre todo en Platón (Se discute la fecha exacta de su nacimiento. Probablemente hacia el 429/427. Muerto hacia el 345 a.C.).
Al principio, en Grecia, la creencia en la transmigración estaba limitada prácticamente a los círculos órficos y de iniciados en los misterios, hasta que encontró un defensor muy notable en Platón. A partir de la notable difusión de sus obras, encontramos esta creencia en el platonismo medio/tardío (Plutarco: 50-125 d.C.) y en los neopitagóricos (hasta +- los siglos III/IV d.C.). En Roma tuvieron estas ideas más bien una acogida regular, mencionándose sólo en escritos eruditos y en los poetas, pero siendo atacada por los filósofos (sobre todo Lucrecio y Séneca; Cicerón mantuvo una postura escéptica) y autores por el estilo.
En el cristianismo –y este tema lo trataremos más detenidamente la semana que viene—la creencia en la transmigración quedó reducida a círculos restringidos, y a partir del siglo IV empezó a ser ridiculizada por los Padres de la Iglesia, por lo que pronto cayó en gran descrédito.
En cada uno de los capítulos de este libro se identifican los testimonios, se establecen las coordenadas espacio-temporales y se estudian en la medida de lo posible, el principio de identidad del ser humano y las concepciones sobre sus componentes espirituales, en especial sobre el alma que son la base, naturalmente, para la creencia en la reencarnación. El presente volumen presta atención especial al paso el Más Allá, a las condiciones que determinan la vuelta a una nueva vida en la tierra, así como a la periodicidad de los ciclos. En conjunto el volumen tiene la intención de mostrar cómo las diferentes expresiones de la doctrina sobre la transfiguración se influyeron unas a otras. El capítulo final efectúa un balance de resultados: las diversas teorías, las analogías entre ellas y sus diferencias.
Insisto en que el presente volumen no tiene la vista puesta en el especialista, sino en un público más amplio, pero no deja de tener un notable corpus de referencias bibliográficas para aquel que desee profundizar en alguno de los temas presentados. Uno de los propósitos de este libro es no sólo explicar las teorías de los diferentes autores, sino también presentar textos significativos. Para que el lector pueda disponer cómodamente de ellos, se ha incluido al final un antología con los textos más significativos de cada una de las culturas y autores que se estudian, traducidos al español, en general por los autores de los correspondientes capítulos.
En conjunto me parece un libro excelente; rellena un hueco en nuestra bibliografía y es utilísimo para informarse debidamente sobre el tema. Deseo a editores y autores que se convierta en un libro de referencia.
La semana que viene hablamos de la transmigración en el cristianismo primitivo.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
tiene razón sobre la mezcla y el sincretismo, pero a Arzallus y cía también les dará un patatús si se enteran.
David Mo, me ha dejado pasmada lo de las tortitas de miel. He visto estampas con angelitos cantando entre nubes, pero jamás supe nada de las tortitas esas ¿de dónde salen?
La pureza de razas y culturas es un cuento chino. Estrictamente hablando todas las culturas son sincréticas. Y todas las razas, mezclas. Lo siento por los nazis y los sionistas, por poner ejemplos extremos. Eso no quiere decir que mezclando cosas no se obtenga algo original. El sofisticado pensamiento de Platón sobre las almas que suben y bajan al mundo de las ideas debía mucho al pitagorismo y, a través de él, a las culturas orientales. Pero hay que reconocerle que era una elaboración muy personal y que fue por su mediación que se formó el concepto de alma cristiano, que, en muchos aspectos, es puramente platónico. Aunque luego haya evolucionado hasta las tortitas de miel y los angelitos cantando entre nubes. (Lo de la influencia órfica sobre el platonismo es algo más discutible. Probablemente se trate de influencia mutua).
kȝ nḫt ḫˁ m wȝst (Kanajt Jaemuaset)
wȝḥ ns y t (Uahnesyt)
ḏsr ḫˁ w (Dyeserjau)
mn ḫpr rˁ (Menjeperra)
Estable Manifestación de Ra
Engendrado por Tot de hermosas manifestaciones
En Egipto, la resurrección se simboliza por la rana, y por la Diosa Hekhet, que vive en el aire y en el agua: Es uno de los símbolos de la inmortalidad y del principio del agua.Es uno de los símbolos de la inmortalidad y del principio del agua. Los primitivos cristianos tenían en sus iglesias lámparas en forma de rana para denotar que el bautismo de agua conducía a la inmortalidad. La Inmortalidad está representada por la llama de la lámpara, que se vuelve cada vez más viva, según las enseñanzas de los egipcios, a través del pasaje por las fuentes de purificación. Ya sean de fuego, de aire o de agua, permiten una resurrección o nuevo nacimiento en un plano superior. Hekhet simboliza la capacidad del alma de renacer gracias a sus propias acciones en niveles superiores de la existencia.
Los egipcios fueron los primeros que expusieron la doctrina de la inmortalidad del alma. Según Herodoto.
En el enlace que he puesto abajo aparece una fotografía hecha desde el santuario del "Deus Berobreo"
(Ahora se llama monte de la antorcha (facho) [que por desgracia no suena muy bien por culpa de Mussolini])
Las almas van hacia el norte/poniente donde se pone/muere el sol
Por eso al final de la Península del Morrazo había un santuario al "Deus Berobreo"
http://www.galiciamaxica.eu/foto/pontevedra/cangas/montefacho/montefacho10.html
...también aparece en algunas escuelas de misticismo islámico y en el judaísmo de tipo místico-cabalístico,por más que tengo la idea,no sé si equivocada,de que en tales casos la reencarnación se refiere más bien a determinados individuos excepcionales que al común de los mortales.
Para terminar,una precisión sobre el concepto de karma.Tiene concomitancias con el concepto monoteísta de retribución-castigo pero no obedece a un planteamiento de responsabilidad frente a un Creador sino que tiene un carácter que,imprecisamente,llamaré más neutro,cuasi mecánico, de ley de acción-reación o de causa-efecto en el orden y estructura general del Universo.
Toda religión conlleva,en suma,una cosmovisión,un modo de concebir la vida,el mundo y,muy significativo,el tiempo.Me interesa conocer,al menos en sus líneas básicas,las diversas religiones,siquiera las principales,y me he dado cuenta de lo inmportante que es a este respecto intentar comprender,definir,sus planteamientos o axiomas de base,las raíces que sustentan todo el árbol .
Así,afirmaciones o aspectos que tomados aisladamene pueden parecer insólitos o absurdos,cobran sentido si se les ve como parte del sistema global conformado por dicha cosmovisión, Es lugar común establecer la diferenci entre la concepción lineal del tiempo caracterísic de las religiones monoteístas y la circular de las orientaes,tambén de la cultura griega. Y sí,ahí estaría una de las claves para entender el concepto de reencarnación.
Interesante conocer la presencia de este concepto,en principi contraictorio para las religione del Libro,en el cristianismo,también aparece en...
El subtítulo del libro:"La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente," aunque se entiende no deja der ser un poco impreciso...Se trata de que las almas de Oriente transmigraban después de su muerte a Occidente?Jejeje
"los primeros cristianos creían en la reencarnación"
Los primeros cristianos salen del judaismo fariseo del siglo I
y creian en la "resurrección (...) que transformará nuestro humilde cuerpo" (Filipenses 3)
http://en.wikipedia.org/wiki/Gilgul
Muy interesante. Siempre he encontrado curioso cómo ciertas ideas provenientes de oriente se filtraban misteriosamente en el pensamiento griego y mediterráneo en general. Supongo que algo más que los productos de la Arabia Felix a través de nabateos. Debieron existir contactos, indirectos, pero contactos. Un mundo, mucho más globalizado de lo que tendemos a pensar.
Espero el siguiente capítulo, espero que el libro y/o el profesor Piñero hablen de la leyenda urbana de que los primeros cristianos creían en la reencarnación pero Justiniano por intereses políticos cambió esa creencia. Más que el asunto en sí, que es claramente falso, sería curioso encontrar la génesis de esta leyenda, sin duda moderna.
Me parece un tema muy interesante. De hecho, conozco en la actualidad a personas de diferentes niveles sociales y culturales que creen en la transmigración o metempsicosis, aunque con diferencias de detalle. En cualquier caso, es una posibilidad más, puesto que no podemos tener certezas de lo que ocurre luego- O, pienso yo, tan fantasioso como otras teorías que se han dado por ciertas. Espero el próximo post para opinar con más fundamento. Saludos
Sábado, 26 de mayo
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