Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Acto IX de los Hechos de Tomás. Migdonia, mujer de Carisio (3)
Prisión de Judas Tomás
El rey Misdeo envió a buscar a Tomás a casa del general para detenerlo y llevarlo ante él con todos los que se encontraran en la casa. Resultó que allí se encontraba Migdonia. Regresaron confesando que no se habían atrevido a hacer nada dadas las circunstancias. Carisio se levantó de un salto, reunió un buen grupo de gente y prometió traer a todos, incluida Migdonia, a quien el extranjero había robado el sentido.
Hoy escribe Antonio Piñero
Inmediatamente, tras la muerte de Jesús, aumentaron las protestas antirromanas y la aparición de movimientos mesiánicos en Judea y Galilea. ¿Sería posible que la injusta muerte de Jesús a manos de los romanos –-a los ojos de muchos piadosos judíos, elementos de esas “muchedumbres” que lo habían seguido en su vida pública— hubiera dado alas a tales manifestaciones o hubiera generado una atmósfera aún más propicia para que se produjeran?
Así opinan algunos investigadores. Pero otros piensan que pudo ser histórico el apartamiento de las masas que acabaron despreciando a Jesús poco antes de morir y en Jerusalén (elección de Barrabás; exigencia de su crucifixión) precisamente porque sintieron que era un falso mesías: ¡había fracasado al ser prendido y a punto de ser condenado a muerte por los romanos…! ¡Y el mesías, si lo era de verdad, era siempre un vencedor junto con Dios!). En este caso habría ocurrido lo contrario: con el fracaso de Jesús los ánimos populares antirromanos se habrían enfriados.
Hoy escribe Antonio Piñero
Como dijimos, tras la muerte de Herodes el Grande, año 4 a.C. hubo diversos movimientos antirromanos (protectores de Herodes el Grande y sus sucesores, y vigilantes de Israel desde dentro de él mismo, en Cesarea) y en la vecina Siria). En la nota de ayer nombramos tres, según lo que cuenta Josefo. El primero, el de Judas el Galileo, hijo de Ezequías, se recrudeció en el 6 d.C.
Judas el Galileo tenía el mismo espíritu que sus padre. Es más que probable que Jesús viviera con unos 12 años las revueltas provocadas por este personaje contra Roma a causa del intento de ésta de hacer un censo en Judea, con fines fiscales y de control de la población en general, después del derrocamiento de Arquelao, hijo de Herodes el Grande. Roma había anexionado Judea al Imperio como provincia subsidiaria de Siria. Y lo importante es que un niño de 12 años, como tendría Jesús en esos momentos, no podía oponerse mentalmente a la idea de que había que defender aun a costa de su vida las ideas nucleares de Judas el Galileo.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos comentando los dos capítulos dedicados a Jesús y los primeros cristianos en el libro de Marvin Harris, Vacas, cerdos, guerras y brujas…
Sostiene el autor, en las pp. 146ss que
“La dialéctica de lo que era el reino de Dios de Yahvé abarcaba necesariamente la totalidad de la experiencia humana. Como en otras religiones, los componentes seculares y sagrados eran indivisibles. Los temas de ‘este mundo’ y ‘el otro mundo’ eran inseparables. Política, religión y economía se halaban fusionados; cielo y tierra se confundían…”
Hoy escribe Fernando Bermejo
De entrada, hay que decir que el presupuesto del que partieron los primeros editores del Evangelio de Judas para postular que este escrito podría constituir un antídoto para el bimilenario antijudaísmo cristiano es, si no falso, al menos muy dudoso. Tras cinco años de debates, no hay acuerdo definitivo entre los especialistas respecto a la naturaleza y función de Judas en el nuevo apócrifo, ni sobre el destino que le aguarda al Iscariote. Aunque muchos autores se han decantado por la imagen de –simplificando– un Judas negativo, algunos consideran todavía que el texto contiene una historia de desarrollo en la que Judas podría acabar obteniendo algún tipo de redención.
Hoy escribe Antonio Piñero
Lo que sigue a continuación es el desarrollo del punto A. del final de la postal anterior. El primer argumento con el que Harris intenta explicar por qué surgió en el judaísmo el concepto de un mesías es simple: todos los pueblos antiguos, y algunos de los modernos, creían que no se podía ganar batallas sin la asistencia divina. En concreto, para sobrevivir como estado se necesitan guerreros con quienes cooperen ángeles o dioses.
Explica Marvin Harris en líneas muy generales y sencillas también:
Hace más de siete años que una alumna mía en la Universidad Complutense de Madrid, Paloma Ortiz García, me hizo un préstamo a fondo perdido (nunca volvió para recogerlo) de un libro ya famoso, el de Marvin Harris, Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura (edición inglesa de 1974; versión española de 1982, con trece reimpresiones en 1992 –la edición que tengo todavía--, obra de Alianza Editorial (El libro de bolsillo), Madrid. ISBN: 84-206-1755-5 (ignoro si aún puede adquirirse).
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Acto IX de los Hechos de Tomás. Migdonia, mujer de Carisio (2)
Carisio tuvo suficiente. Su enfado llegó a grados extremos, aunque no tuvo respuesta que dar a las palabras de su mujer, pues la consideraba superior a él en riqueza y entendimiento. Cuando marchó a cenar, hizo que llamaran a Migdonia, pero ella no quiso acudir. La situación era prácticamente de ruptura. Carisio la acusaba de dejarse embaucar por la magia del extranjero, que enseñaba que los maridos no debían convivir con sus esposas, con lo que se posicionaba contra las normas de la naturaleza y las leyes de los dioses.
Hoy escribe Antonio Piñero
Por todo lo expuesto hasta el momento, el judaísmo oficial acabó rechazando con indignación esta versión al griego de su Biblia y sustituyendo la traducción de los LXX por una versión nueva al griego, extremadamente literal y hebraizante, que rompía conscientemente las normas más elementales de la gramática, sintaxis y estilo griegos con el deseo expreso de que no se introdujera en el nuevo vehículo lingüístico nada extraño a la mentalidad hebrea en la que se había plasmado la revelación. Recordemos lo que le dice el ángel revelador a Abrahán según el libro de los Jubileos, siglo II a.C.:
Hoy escribe Antonio Piñero
Tras observar, gracias a la aportación de algunos pocos ejemplos, los efectos principales que produjo la versión de las Escrituras al griego, puede concluirse que la mentalidad de los judíos que utilizaron como Biblia exclusivamente la versión de los LXX pudo verse un tanto modificada respecto a la de aquellos que, a su vez, sólo leían las Escrituras en hebreo. Apenas debe haber dudas al respecto.
Por tanto: la versión de los Setenta / LXX suponen un notable esfuerzo de interpretación y adaptación al mundo griego de un caudal imponente de pensamiento religioso extraño a ese mundo. Se ha señalado con acierto que el proceso de traducción al griego fue como el “bautismo filosófico” de la Biblia, por lo que significa de inmersión en una cultura que había inventado la filosofía y la había expresado en lengua griega.
Hoy escribe Antonio Piñero
Muy importante también y de efectos notables fue por parte de los Setenta la adopción del vocablo nómos (“ley”) en griego para traducir el hebreo toráh que tiene un espectro semántico más amplio (“ley”, “norma de vida”, “enseñanza”).
La continua fijación en utilizar el vocablo nómos por parte de los traductores y del judaísmo helenístico en general como código religioso que se debe observar, como ley de una comunidad religiosa, hizo que la religión de tipo profético, muy judío, pasara subconscientemente a un segundo plano, de modo que la revelación bíblica se concibiera con una tonalidad más legalista, más racionalista, un poco más alejada del espíritu profético, gobernado –ante los ojos racionalistas de los griegos—por un “espíritu” impredecible.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Cuando en el año 2006 el texto provisional del Evangelio de Judas fue publicado, la pretensión de que el nuevo apócrifo contenía una rehabilitación del denostado discípulo fue acompañada de otra, según la cual podría contrarrestar el antijudaísmo cristiano. No solo el periodista Herbert Krosney en El evangelio perdido, sino también el estudioso Marvin Meyer, sostuvieron que el EvJud estaba llamado a poner fin a los prejuicios antisemitas.
Hoy escribe Antonio Piñero
Las excepciones a la tendencia antiantropomórfica que fue objeto de la postal anterior pueden quizás explicarse en algunos casos. Presento algunos ejemplos:
• En el texto griego del libro del Génesis, como en el hebreo, el Señor “huele” el aroma del sacrificio de Noé, y “desciende” a Sodoma para enterarse de los actos horribles contra la moral que allí tienen lugar; pero los traductores tuvieron en cuenta aquí el contexto de las “historias épicas”, tan típicas de la literatura en lengua griega en el que estos antropomorfismos se insertan, y por ello no hallaron inconveniente en admitir tales antropomorfismos, pues no creían que ofendieran a los oídos griegos.
Comento esta semana un libro cuyo contenido, espero, pueda responder a las preguntas usuales que sobre el judaísmo posterior a la época de Jesús se formulan ordinariamente muchos de los lectores de este blog, los interesados en el tema de la conexión entre esta religión y el cristianismo: ¿Qué es exactamente este tipo de judaísmo? ¿A qué época se refiere cuando uno oye la mención del "judaísmo clásico"? ¿Por qué se llama también judaísmo "rabínico"? ¿Cómo estaba organizado? ¿Cuál era su mundo religioso? ¿Qué es eso de halaká y haggaddá? ¿Cómo se forma un rabino? ¿Qué poder tenía efectivamente? Etc. El libro, además tiene una amplia sección muy poco usual en este tipo de publicaciones, a saber, un amplio capítulo con seis secciones sobre el mundo cultural de este tipo de judaísmo.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Hecho IX (cc. 82-118): Migdonia, la mujer de Carisio (1)
Aparece en este momento de la narración una de las mujeres más sobresalientes entre los personajes protagonistas de todos los Hechos Apócrifos. Me refiero a Migdonia, esposa de Carisio, ministro del rey. La predicación del apóstol llegaba a las zonas más elevadas de la pirámide de la población y a las zonas en que se podían provocar riesgos de conflictos importantes. El caso es que Migdonia quería conocer al nuevo Dios anunciado por el extranjero que moraba en la región.
Hoy escribe Antonio Piñero
Evitar con esmero los antropomorfismos del texto original, o una cercanía demasiado próxima de Dios a los hombres, es otra característica de la versión, aunque no siempre consistente. Con esta tendencia los LXX se apartan de la imaginación vulgar griega —tan acostumbrada a los rasgos antropomórficos de los dioses del Olimpo— para acercarse a la mentalidad de los filósofos y los más ilustrados de los griegos. Ejemplos:
Hoy escribe Antonio Piñero
Es también digno de señalarse cómo los LXX, con una tendencia contraria a la anterior, procuran apartarse cuidadosamente del ambiente helénico, evitando utilizar ciertos términos técnicos del vocabulario religioso pagano. Quizás pretendían así conscientemente ante los ojos de los griegos hacer una distinción entre la fe judía, verdadera, y la falsa, helénica, pagana.
• Es bien conocido cómo al “inspirado” por Dios se la llama 'profeta' (prophétes) y jamás "mántis" (vocablo relacionado con “manía”, o “locura profética” (pérdida de la mente por invasión de la divinidad en el cuerpo del adivino) inspirada por Apolo sobre todo. Se distingue así entre el que “tiene el espíritu divino”, verdadero, y el que tiene el espíritu de los “dioses”, como dice Pablo de Tarso (1 Corintios 8,5), es decir, de los demonios o espíritus inferiores permitidos por Dios en este universo.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con ejemplos de la “helenización” de la versión al griego de la Biblia hebrea que, espero, interesen a los lectores porque afectan también a la comprensión del cristianismo.
Hay otros casos de traducción de los LXX que suponen una atención más cuidada, expresa y profunda a la mentalidad helénica.
• Así, por ejemplo, los traductores sustituyen el she'ôl hebreo (“el infierno”) por el Hades griego, fuertemente cargado de connotaciones mitológicas. La sustitución era fácil porque en el fondo las concepciones de uno y otro son muy similares: el sheol como depósito (en algunos casos provisional) de los “cuerpialmas” de los humanos convertidos en “humo” o “sombras”.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Que las relaciones de Jesús de Nazaret con las autoridades políticas de las regiones que frecuentó no fueron precisamente buenas es cosa bien sabida. Si el prefecto romano lo hizo crucificar (con lo que parecen haber sido, desde el punto de vista de Roma, sobradas razones), el tetrarca de Galilea y Perea, Herodes Antipas, no parece haber tenido en alta estima al predicador galileo. Lo contrario es igualmente cierto: de las narraciones sinópticas se deduce que Jesús temió a Antipas y que –lejos de enfrentársele– huyó de él. Aunque este aspecto es a menudo oscurecido en los textos (los evangelistas no parecen haber sido proclives a decir claramente que su admirado héroe emprendió la huida), eso es lo que se deduce de ellos, como han reconocido diversos estudiosos.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tras las afirmaciones de la nota anterior, nuestra opinión es que sí puede hablarse con rigor de una cierta “helenización” de la Biblia hebrea al pasar al griego. Las concepciones judeohelenísticas condujeron con cierta frecuencia a los traductores a desviarse premeditadamente del sentido literal del modelo hebreo que tenían ante sus ojos.
Comencemos por el ámbito de los contenidos superficiales: la versión de los Setenta contiene en este terreno variantes de traducción que suponen una helenización. Veamos tan sólo unos ejemplos de una lista que podría ser larga, pero cansina:
Hoy escribe Andrés Torres Queiruga / (Antonio Piñero)
Amigos lectores:
Transcribo fielmente la crítica a la crítica que acepto sinceramente. No he tocado, como es lógico, ni una coma.
“Querido Antonio,
Gracias por tu amplia recensión de mi libro sobre el mal. No siempre es fácil encontrar lectores que entren en el libro, lo lean y entren en un diálogo serio y demorado.
Tu exposición en el primer bloque es exacta. Sólo fíjate —tú que seguramente sabes más griego que yo— en que pisteo-dicea, como bien explicas a continuación, deriva de pistis, -eos y dikaia (justificación de “fe” en sentido amplio, filosófico o cosmovisional).
La crítica me pareció algo apresurada, pienso que seguramente que por falta de tiempo para una lectura con posibilidad de más tiempo y dedicación.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Hecho VII (cc. 62-67): El general y su familia
La fama de Tomás había trascendido lo suficiente como para que uno de los generales del rey Misdeo hubiera recibido noticia de su persona y de sus hechos. Tenía fama el apóstol de no aceptar recompensa alguna por sus buenas acciones, antes al contrario, todo lo que tenía lo repartía entre los necesitados. El general confesaba que era rico y que hacía el bien a todos sin haber hecho mal a nadie. Por ello estaba sorprendido de haber recibido el mal que lo acompañaba desde hacía tres años.
Hoy escribe Antonio Piñero
Como ye he indicado, la traducción del Antiguo Testamento del hebreo al griego no sólo creó un libro que se podía usar en las ceremonias religiosas, o como norma jurídica de una comunidad política (griego políteuma) dentro de otra, sino que fue también la base para un nuevo despertar de la teología judía dentro de un ámbito cultural nuevo, e hizo posible que los fermentos para una renovación de diversos temas religiosos, ya presentes en ocasiones en la tradición de Israel, se desarrollaran dentro de los horizontes de la cultura y religiosidad del helenismo.
Téngase en cuenta que la "teoría" y práctica de la traducción en ciertos sectores de la Antigüedad era muy curiosa para una mentalidad moderna. Si se trataba de una versión por escrito, se tendía a la literalidad servil; pero si tratada de una versión oral (como en la sinagoga, se hacían pequeñas paráfrasis o, en caso, omisiones. Estos dos fenómenos, bien estudiados, nos dan la pista de la mentalidad teológica subyacente de quien parafrasea u omite. Y, finalmente, a veces la versión escrita podía contaminarse de esta tendencia a la acomodación y actualización. Esto es precisamente lo que ocurre a menudo en los Setenta.
Hoy escribe Antonio Piñero
Por medio del estudio de
• Las técnicas de traducción, como ha puesto de relieve Natalio Fernández Marcos; del
• Agrupamiento de vocablos típicos de un lugar con un sentido determinado,
• Por alusiones históricas,
• Por ciertas expresiones características o incluso
• Por alguna leve tendencia teológica en la traducción,
los expertos han llegado también a afinar ciertos criterios internos para dilucidar en qué zona geográfica se tradujo cada uno de los libros.
Hoy escribe Antonio Piñero
De lo escrito se deduce fácilmente que la Biblia griega de los Setenta (LXX) recoge versiones de diferentes traductores, de muy variada calidad y de épocas distintas. A menudo también las traducciones de las diversas partes de un mismo libro, son diferentes en lengua, estilo y técnica de traducción, aunque se encuentran también marcadas coincidencias y rasgos comunes.
En general la calidad de las versiones es buena y tendente a la fidelidad literal. Eso ayuda mucho hoy día –aunque tengamos un concepto muy diferente de lo que es una buena traducción— para saber en todo momento qué texto hebreo subyace a los libros. Cada libro presenta características propias.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Dado que debo confesar que en ocasiones, lamentablemente, no me es posible responder a los comentarios de los lectores –por inteligentes y amables que sean–, aprovecho hoy mi turno para efectuar un par de observaciones sobre algunas preguntas al último texto que inserté en el blog.
De lo escrito la semana pasada espero resulte claro que no me he manifestado tajantemente a favor de la autenticidad del logion contenido en Mt 10, 23b. Por ello, me resulta razonable que haya quien se incline por lo contrario, como declara hacerlo algún amable lector. Por el momento, sin embargo, sigo inclinándome a considerar más probable su proveniencia jesuánica. En esta opción, me alegra hallarme en compañía de un autor creyente como es Dale C. Allison (a quien tengo por uno de los más competentes investigadores contemporáneos sobre la figura histórica de Jesús).
Hoy escribe Antonio Piñero
Sea exactamente como fuere el motivo último de la versión de los LXX, tal como escribíamos en la nota anterior, al principio, s. III a.C. sólo se tradujeron los cinco primeros libros de la Biblia. La base textual de esta versión era la forma alejandrina del texto hebreo, a su vez una variante de la palestinense. Es decir, se supone que los judíos alejandrinos tenían en la Biblioteca de sus sinagogas una copia de la Biblia hebrea que circulaba por Israel y qu habría otra por Babilonia, donde residían muchos judíos.
Sólo más tarde les tocó el turno a otros escritos, hasta el último, el Eclesiastés, que fue vertido por un judío llamado Áquila hacia el año 125 de nuestra era. Su traducción, como otras que emprendió este sujeto, era en extremo literal. Casi ilegible para un griego de nacimiento.
Toca por fin el turno al Comentario al Evangelio de Marcos, segunda parte,, de Joel Marcus, de La Universidad norteamericana de Duke, tan mencionado por mí. Le tengo un especial cariño porque es uno de los libros que más me han gusto últimamente. Y también porque este volumen ha sido traducido por mí, por encargo de la Editorial Sígueme de Salamanca, para la “colección de Estudios Bíblicos” (nº 131). Ha supuesto una buena dosis de trabajo… durante un año. Pero el autor confiesa que a él le ha costado ¡16 años componer el comentario completo!
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Hecho VI (cc. 51-61: El joven que había asesinado a la muchacha
Había allí un joven que había cometido una acción ilícita. Se acercó a recibir la eucaristía con la boca, pero las dos manos se le secaron de forma que no podía ni siquiera acercárselas a la cara. Cuando Tomás conoció lo sucedido, se dirigió al joven para preguntarle qué había hecho para que la eucaristía, que hacía tanto bien a todos, le hubiera producido aquel mal. Considerándose convicto por la eucaristía del Señor, se postró a los pies del apóstol y le explicó los detalles de su caso.
Hoy escribe Antonio Piñero
Escribimos en la nota anterior que las teorías propuestas sobre el origen de la versión de la Septuaginta están l lenas de dificultadas . Las describo brevemente:
1 En primer lugar, las fuentes no mencionan nunca una iniciativa judía , de Alejandría o de otra ciudad, como inicio de la tarea de traducción. Sabemos, más bien, que los judíos de Alejandría mantenían continuos contactos con la metrópoli y se hallaban siempre subordinados y dependientes del sumo sacerdote de Jerusalén. En consecuencia, éste tendría que haber autorizado la versión.
Hoy escribe Antonio Piñero
Algo tan aparentemente simple hoy día como verter un corpus de textos sagrados de una lengua a otra (es decir, traducir los libros de la Biblia al griego) fue en la antigüedad un fenómeno sin precedentes, en especial porque se trataba de literatura legal, histórica y poética de un pueblo y lengua semíticos trasladados al lenguaje de la superior cultura griega, que era muy despreciativa para las culturas "bárbaras".
Por ello, el acceso al tesoro religioso de los judíos por medio de una traducción a la lengua universal del momento, el griego, habría de tener notables consecuencias en el ámbito de lo cultural y lo religioso . Pasado el tiempo, esta versión influiría decisivamente en la conformación teológica del cristianismo --será la Biblia adoptada por los cristianos-- y en las relaciones de éste con el judaísmo.
Sábado, 26 de mayo
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza