Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos el comentario al libro de Sergio Rosell con una crítica global.
¡Líbreme Dios de criticar el uso de las ciencias sociales para entender mejor a Pablo y en general a todo texto que nos ha legado la Antigüedad! Sin duda que es así y es un verdadero adelanto en la comprensión. Y la exégesis ha pecado, sin duda también, de hacer sólo crítica ideológica.
Pero, a pesar de los argumentos de Roseel, yo propondría una visión de lo que desea decir Pablo con el himno de Flp 2,6-11, que no niega lo dicho por nuestro autor, pero que lo precisa dándole una vuelta y haciendo que se vea desde otra perspectiva.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos comentando el libro de Sergio Rosell
Puesto que el himno de Filipenses tiene una doble función,
a) relato teológico y
b) proponer un modelo de conducta,
opina el autor con razón que –en contra de una línea de la investigación, sobre todo alemana- no hay que ver oposición y contradicción ninguna entre estos dos aspectos. Pablo heredó, junto con otros autores del Nuevo Testamento, una cultura en la que la imitación y el ejemplo eran parte del discurso religioso.
Doy la razón a Rosell cuando critica a algunos estudiosos, como Raplph Martin, que sostienen que Pablo no usa en sus cartas la vida del Jesús terreno como ejemplo a imitar.
Si fuere así, ¿cómo se entienden los textos siguientes?:
Hoy escribe Fernando Bermejo
Apolonio de Tiana (Capadocia) fue un sujeto con fama de taumaturgo que vivió en el s. I de la e.c., o bien a caballo entre el s. I y el II. De él no sabemos casi nada con certeza, e incluso algunos estudiosos (muy pocos, a decir verdad) han puesto en cuestión su existencia histórica. Sin embargo, su importancia en la historia de las religiones no es precisamente menor.
La tradición que sobre este individuo se ha generado nos permite apreciar ya, de entrada, que Apolonio es un ejemplo excelente del proceso de acrecimiento, inflación, magnificación o exaltación (y, a veces, denigración) de un sujeto que es tan frecuente en la historia de las religiones –un proceso del que tenemos ejemplos muy claros en la tradición judeocristiana–. Al igual que muchas otras personas con supuestas facultades carismáticas, fue venerado por algunos como un “hombre divino”, y denigrado por otros como un mago y un farsante.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos analizando el libro de Sergio Rosell sobre l himno de Flp 2,6-11 y la nueva identidad de los cristianos. Recuerdo a los lectores el texto en tres traducciones, la mía propia, puramente literal, para que el lector pueda acercarse al sabor del original griego, del autor del libro que comentamos, y en la de Juan Mateos:
Versión literal interlineal (falta el griego)
El cual en forma de Dios existiendo, no(como) rapiña estimó el ser igual a Dios,
sino que a sí mismo anonadó, forma de siervo tomando, en semejanza
de los seres humanos hecho; y en la figura, habiendo sido hallado, como ser humano
se humilló a sí mismo hecho obediente hasta (la) muerte, muerte
empero, de cruz.Por ello también Dios a él exaltó y concedió
a él el nombre sobre todo nombre,a fin de que en el nombre
de Jesús toda rodilla se doble de los seres celestes y terrestres y subterráneos
y toda lengua confiese que Señor, Jesús, (es)
mesías para gloria de Dios Padre.
Hoy escribe Antonio Piñero
Voy a presentar y comentar esta semana un libro muy breve, pero enjundioso, del que se puede aprender mucho, y a la vez disentir honradamente, que puede dar pie a notables discusiones positivas sobre el pensamiento profundo y nuclear del apóstol Pablo. Su autor, Sergio Rosell, es licenciado en Bellas Artes, pero orientado luego al campo de la teología y exégesis bíblica. Pertenece a la iglesia evangélica, aunque a la vez ha hecho la licenciatura de teología en la Universidad Pontificia Comillas, lo que le otorga un amplio campo de miras y la posibilidad de entender muy bien a católicos y protestantes en sus divergencias exegéticas, y le permite un equilibrio que busca puentes entre ambas. He aquí la ficha del libro:
Sergio Rosell Nebreda, La nueva identidad de los cristianos. El himno a Cristo en la Carta a los filipenses, Sígueme, Madrid 2010, 142 pp. con bibliografía. ISBN: 978-84-301-1748-2
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
No todos los personajes de la Historia han dejado por escrito el relato de sus hechos y de su peripecia vital. Sin embargo, todos los que han dejado obras escritas de cualquier género literario han reflejado hasta cierto punto los perfiles de su persona, sus sentimientos, sus criterios, sus proyectos en medio de sus manifestaciones sobre los temas expuestos como doctrina o como respuesta. Pablo, persona de riquísimas lejanías espirituales, dejó para la posteridad cristiana un conjunto de cartas ocasionadas por su situación existencial.
Hoy escribe Antonio Piñero
El volumen II (Actos IV y V) es de la misma tesitura que el anterior y más amplio relativamente porque sólo trata desde la crucifixión de Jesús hasta su sepultura, más varios apéndices importantes (que mencionaremos: pp. 1037-1850).
El análisis de Brown contiene en algunos episodios la mención expresa de la historicidad de los episodios. Así en el caso de la crucifixión. No se duda del hecho ni un momento, por el criterio de dificultad y por la cantidad de gente que debió de verlo, dado que el castigo de la crucifixión era un escarmiento público. ¡Hay más gente de lo que se piensa que sostienen que la crucifixión de Jesús es un bulo! ¿Cómo va a inventarse la crucifixión del mesías, con el cúmulo de dificultades teológicas que llo supone? Es más lógico que fuera un hecho que se imponía por sí mismo mal que les pesara en principio a los seguidores de Jesús hasta que hallaron la razón teológica con una nueva investigación de las Escrituras...¡Era un designio divino, incomprensible a primera vista, pero salvífico!
Hoy escribe Antonio Piñero
El acto III del relato de la Pasión, según Raymond E. Brown,
“refiere cómo Pilato (no “Pilatos”, como se escribe usualmente; diríamos entonces “Antonios” y no Antonio), tras haberle sido entregado Jesús, le pregunta si es el rey de los judíos. Aunque el gobernador romano no está convencido de la culpabilidad de Jesús, las multitudes prefieren que ponga en libertad a Barrabás, un criminal, mientras piden la crucifixión de Jesús. Pilato acaba cediendo y lo entrega para que sea crucificado por los soldados romanos, quienes primero se burlan de él y lo maltratan” (p. 787).
Naturalmente este resumen es anterior a toda crítica y presenta los hechos y su interpretación a los ojos de los evangelistas.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con el comentario a La Muerte del mesías (III) de R. E. Brown.
Este Acto I “describe cómo Jesús, llevado a presencia del sumo sacerdote y otras autoridades, fue procesado/interrogado, y cómo sus respuestas causaron su entrega al gobernador romano. En conexión con el proceso/interrogatorio hubo un escarnio por parte de las autoridades o guardias judíos, tres negaciones de Pedro y un intento de Judas de devolver a las autoridades judías el precio de sangre inocente” (p. 391). Para quien sepa leer, este resumen de Brown (B.) es todo un comentario y toma de postura ante los problemas de historicidad del conjunto.
El estudio y visión propia de B. del contexto del denominado “proceso judío”, en este apartoado, me parecer muy bueno , claro y sintético, aunque sean temas muy tratados:
Hoy escribe Fernando Bermejo
Si, como vimos en el post anterior dedicado a este tema, el primer caso documentado de abusos sexuales documentados perpetrados por el protegido de Karol Wojtyla y de – durante años, antes de ser elegido papa – Josef Ratzinger, corresponde a 1944, en los años inmediatamente siguientes solamente circularon, sobre tales abusos, rumores sin pruebas fehacientes. Sin embargo, el testimonio de un antiguo legionario, F. Pérez Olvera, relativo al año 1947, ofrece un nuevo caso poco después.
Este testimonio se refiere a las experiencias no solo del testigo, sino también de otros jóvenes, de ser llamados a la habitación de Maciel con el objeto de tener el privilegio de ayudarle a calmar sus “dolores de estómago” mediante tocamientos en sus partes pudendas.
Vale la pena reseñar una parte de este testimonio, muy elocuente acerca del tipo de presión psicológica utilizada por el protegido del cuasibeato Wojtyla y de Ratzinger (amén de de tantos otros altos dignatarios eclesiásticos que –si no se han muerto– siguen en sus puestos, haciendo de las suyas):
“Pero lo que me destrozó la vida no fueron las relaciones sexuales, fue lo que hacía Marcial Maciel con nosotros, y que era que todos los jueves que eran de hora santa rezábamos el rosario y después había una plática de este. Apagaba las luces de la capilla y solo quedaba la lámpara roja del Santísimo y entonces comenzaba:
‘No sean, como decía Jesús, sepulcros blanqueados que por una parte esconden la podredumbre y, por otra parte, se ven muy bonitos. No hay nada peor que la hipocresía”. Y luego alababa la castidad y la pureza. Y añadía: “tienen que ser puros y castos y no tener malos pensamientos”.
Y yo me preguntaba: ¿Cómo es posible que diga eso después de haber tenido esa experiencia de haberle tocado el miembro? […] Y remataba: “Se van a condenar si ustedes caen en el pecado de la impureza”.
Tengan en cuenta los lectores lo dicho sobre el apagar las luces de la capilla. Los testimonios coinciden también en que los abusos de Maciel tenían lugar a oscuras. Este testimonio no necesita más comentarios.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos comentando "La muerte del mesías" vols. I y II
La disposición del Acto I de la Pasión según R. E. Brown (B.) es:
a) escena de transición: “Jesús va con sus discípulos al Monte de los Olivos”;
1ª escena principal: Oración en Getsemaní;
2ª escena: prendimiento de Jesús.
Importante aquí es el análisis de la predicciones de la pasión de Jesús que aparecen por tres veces en el Evangelio de Marcos antes de la pasión misma –indirectamente- y en especial las predicciones de Jesús sobre el comportamiento de Pedro y sus discípulos.
Frente a diversos autores que opinan que tales profecías no son históricas en absoluto, sino “ex eventu” (formuladas después de que ocurrieran los hechos y creadas a partir de citas de la Escritura), B. opina (pp. 197-199) que hubo un influjo claro de textos veterotestamentarios como Zac 2 y 2 Sam 15 en la formación “literaria” de tales predicciones, pero que tienen una base histórica. Servían, sin duda, en su forma actual evangélica, para conciliar el fallo de los discípulos (negación y huida) con el plan divino = Dios, por los profetas, había predicho que ocurrirían. Pero aunque tales textos del Antiguo Testamento sirvieron como comentario a los hechos, éstos, como datos básicos contenidos en las narraciones evangélicas, no fueron formados por la exégesis, sino que son anteriores a ella.
Hoy escribe Antonio Piñero
A lo largo de la vida se encuentra uno con libros imponentes de los que acabas pensando que están escritos por superhombres de algún modo. El que vamos a comentar esta semana es uno de ellos. Yo había utilizado la edición inglesa en otros tiempos, mas ahora tengo en mis manos por primera vez la española, ya añeja, del 2005. Pero merece la pena echarle una ojeada detenida. Su autor, R. E. Brown ha recibido a lo largo de su vida más de 30 doctorados honoris causa, ciertamente no sólo por este libros, sino también por otros, como el Comentario al Evangelio de Juan (tengo también el inglés; no sé ahora en qué editorial española está publicado), y El nacimiento del mesías de Ed. Cristiandad… ¡Abrumador!
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Viaje a Roma según el relato de los Hechos de los Apóstoles
Los judíos tramaron una conspiración, en la que se comprometían a no comer ni beber antes de matar a Pablo. Conoció tales planes el hijo de una hermana de Pablo, que logró entrar en el cuartel y dar aviso a su tío del peligro. El joven tuvo acceso al tribuno, a quien explicó los detalles de la conspiración. Pedirían que Pablo fuera presentado de nuevo ante el Sanedrín, pero los conjurados lo matarían antes de llegar a la asamblea. El tribuno hizo preparar numerosos soldados que acompañaran a Pablo hasta Cesarea para entregarlo al procurador Félix. Le informaba a la vez sobre los planes de los judíos y los peligros que corría Pablo, ciudadano romano.
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy con el tema de las reacciones judías a casos concretos de divinización de humanos
En mi opinión el caso de la novela de José y Asenet puede ser un caso de reacción anticristiana, y en concreto contra el hecho de que los cristianos aclamaban a Jesús como "Hijo de dios" en sentido pleno y celebraban la eucaristía, con la "copa de la salvación".
Hemos dedicado hace tiempo una serie completa a explicar lo que creemos que en esta novela judía se parece a lo cristiano. Entonces lo presentamos como fenómenos religiosos paralelos en tiempos históricos casi coetáneos = finales del siglo I d.C., y como productos de una atmósfera común helenística, sin declarar taxativamente que un caso (judío) influyera en lo cristiano, o al revés. Y tampoco sin presentar a la novela como reacción anticristiana.
Hoy día, cuando ha pasado un cierto tiempo pienso --tas reflexión sobre sobre otro caso, que podría defenderse sin desdoro que la novela de José y Asenet es una reacción judía a la divinización cristiana de Jesús.
Hoy escribe Antonio Piñero
I. Otra reacción interesante judía contra la divinización de seres humanos aparece en el libro de la Sabiduría, compuesto aproximadamente el año 50 a.C. , además del texto 14,17-21 (que transcribimos en la postal 203-05) el desconocido autor critica la ideología del culto imperial poniendo como modelo la confesión humilde del sabio Salomón en 7,1-6:
“Soy hombre mortal, semejante a todos...; engendrado como todos, del placer que acompaña al sueño, mi carne se formó en el seno de mi madre, al nacer respiré el aire común… mi primera voz fue el llanto… fui criado entre pañales y con cuidado, porque no hay rey que tenga otro modo de venir a serlo. Una es la entrada de todos en la vida, e igual la salida”.
En síntesis. todos, incluidos los "superhombres", somos débiles seres humanos. ¡Lo dice un rey
poderoso y sabio!
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con nuestro segundo tema de estos días, los textos antiguos que sirven de prenotandos, o de paralelos, dentro de la historia de las religiones, a lo que creemos fue el proceso de divinización de Jesús.
Al parecer los judíos se tomaron con cierta calma estos casos de divinización (es decir, estos ejemplos que hemos puesto y otros), los vieron con una cierta distancia y les concedieron relativamente poca importancia como posibles ataque ideológicos a su firme fe monoteísta.
Por ello no se notan demasiadas reacciones en contra de esta divinización de humanos en los textos judíos conservados entre los siglo II a.C. y I d.C., a pesar de que muchos judíos vivían en Alejandría, Asia Menor (Pérgamo…), ciudades griegas y Antioquía, ciudades del Mediterráneo oriental donde más se podía percibir este fenómeno.
De hecho los judíos vieron bien que el fenómeno no era tan peligroso, porque cuando se instauró en esas mismas regiones el culto al Emperador con todas las de la ley, al parecer nunca, o casi nunca, constituyó un peligro serio de martirio el haberse negado a practicar tal culto. Ello nos lleva a pensar que incluso en el Mediterráneo oriental se tomaba con parsimonia -o e entendía más o menos metafóricamente-- por las gentes paganas lo de “divinizar” a los mortales.
Hoy escribe Fernando Bermejo
En su momento señalamos que, entre los embustes que hoy se propalan en los más apologéticos ambientes eclesiásticos sobre la completa ausencia de responsabilidad de Sus Santidades en el caso Maciel, se cuenta el de que los abusos fueron conocidos únicamente a partir de los años 90. Miserable embuste donde los haya, pues en el Vaticano se conocían las denuncias contra Maciel a más tardar desde los años 50. Ahora bien, algunas jerarquías eclesiásticas ya estaban enteradas incluso desde antes.
En efecto, el primer abuso sexual constatado cometido por Marcial Maciel se remonta nada menos que a 1944, cuando nuestro santo varón tenía tan solo 24 años. F. González reproduce (p. 93) una parte del testimonio de la víctima (que a la sazón, recuerda, tenía 13 ó 14 años). Más tarde, un hermano de este sería también objeto de abusos.
A diferencia de lo que pasaría más tarde con otras víctimas, el joven abusado pidió autorización para ir a casa de sus padres, con los que habló. Su padre aceptó que abandonara la institución y habló con el obispo de Cuernavaca, Francisco González Arias. Este prometió parar los pies a Maciel. Claro que el sr. obispo no cumplió su palabra: era tío de Maciel, y –sea por tío o por obispo– le dejó continuar haciendo de las suyas, como tantos buenos jerarcas han hecho, hacen y seguirán haciendo hasta el final de los tiempos, cuando vengan los jinetes del Apocalipsis, etcétera, etcétera. De hecho, poco después, en noviembre de 1944, el buen pastor de la grey ordenó sacerdote a su sobrino.
F. González comenta atinadamente el cúmulo de presiones y obstáculos que debe superar un menor víctima de abusos. Entre ellos se hallan las dudas acerca de si será creído, dada la credibilidad que se supone al adulto (máxime en los ambientes –desafortunadamente demasiados– en que a los eclesiásticos se les supone algún tipo de decencia especial); se halla también el atrevimiento que supone cortocircuitar el ideal paterno de tener un hijo con vocación religiosa; y se halla el hecho de que la denuncia, por indirectamente que sea, cuestiona la prudencia de unos padres que habían dejado a su hijo en manos de Maciel.
Sobre este instructivo caso, me permito aconsejar a los lectores meditar el contenido de las páginas 93 a 99 del ya citado libro de F. M. González, Marcial Maciel. Los legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos, Tusquets, Barcelona, 2010.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Hoy escribe Antonio Piñero
Mi valoración, en conjunto, del libro es positiva, por la claridad y sinceridad con la se enfrenta el autor a los problemas de método, la concisión con la que expone la problemática, en general, de lo que ocurre en la pasión, y por cómo fundamenta sus opiniones cuando las defiende.
Y como valoración global también debo decir que Fr. Bovon es hábil en desarrollar argumentos y perspectivas para manifestar las dificultades que tiene la interpretación espontánea de lo que se lee en cada Evangelio…, pero al final para llegar a un resultado que es un panorama bastante parecido a la impresión causada por una lectura llana y relativamente tradicional.
Así, respecto a la entrada en Jerusalén y la purificación del Templo, presenta Bovon los textos, que parecen favorecer el que Jesús tuviera algún contacto con gentes armadas, pero insiste taxativamente en que Jesús no fue un celota.
Hoy escribe Antonio Piñero
El libro que presento y comento esta semana es de François Bovon, catedrático emérito de Nuevo Testamento y cristianismo primitivo en la Universidad de Harvard, y profesor honorario de la Universidad de Ginebra, autor conocido en este Blog porque de él he citado algunos pasajes de su Comentario al Evangelio de Lucas (Sígueme). He aquí su ficha:
Fr. Bovon, Los últimos días de Jesús. Textos y acontecimientos (colección “Presencia teológica” 155). Original de 1973, revisado en 2004 y 2007, Editorial Sal Terrae, Santander 2007, 134 pp. ISBN: 978-64-293-1695-7. Traducción del francés, buena, de Ramón Alfonso Díez Aragón.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Viajes apostólicos de Pablo
En el contexto del tercer viaje (Hch 18,23-21,16) cruzó Pablo la península de Anatolia a lo largo, atravesando Galacia y Frigia hasta llegar a la ciudad de Éfeso en la costa occidental. Allí encontró algunos discípulos que no tenían noticia del Espíritu Santo y solamente habían recibido el bautismo de Juan. Pablo les instruyó adecuadamente y los bautizó en el nombre de Jesús. Cuando les impuso las manos, recibieron el Espíritu Santo. Permaneció en Éfeso más de dos años enseñando y confirmando su doctrina con milagros. Se extendió tanto la fama de sus poderes taumatúrgicos que algunos exorcistas judíos arrojaban los espíritus invocando al “Jesús a quien Pablo predica”.
Hoy escribe Antonio Piñero
Si antes (postal nº 176-03) hemos visto la “escenificación” de Q del reino de Dios, ahora nos detenemos en la opinión conclusiva de Senén Vidal sobre las ideas del Jesús histórico acerca del Reino.
En primer lugar, la utilización por parte de S. Vidal del término "símbolo" (un uso popularizado por Norman Perrin) he manifestado ya mis reparos en aceptar que “Jesús convirtió el símbolo del reino de Dios en centro configurador” de toda su misión. Me parece que la utilización de "símbolo" para Jesús es un anacronismo psicológico, pues ese vocablo significa algo muy distinto para nosotros y para él, y para ellos, los judíos del siglo I, convencidos plenamente de que el reino de Dios no era ningún "símbolo", sino una realidad y pronto tangible, en un futuro muy próximo.
Hoy escribe Antonio Piñero
Estoy relativamente de acuerdo con Senén Vidal en el contenido del par de páginas que escribe en el libro que comentamos cuando habla sobre “el mediador del reino de Dios” = Jesús, según el Documento Q (pp. 115-116). Ya vimos el día anterior que no lo estoy en lo del reino de Dios presente, pero sí en que de algún modo y por su lucha contra Satanás (exorcismos y curaciones) Jesús pensaba que él era el proclamador de la venida inmediata del reino de Dios y quizás el agente de Dios para esa venida inmediata pero futura. Según el texto de Q7,18-19.22-23:
Hoy escribe Antonio Piñero
Como verán los lectores, Senén Vidal no duda ni un segundo de que existiera realmente el “Documento Q”. Yo me inclino decididamente también por su existencia, y me parece que por un argumento parecido al de la defensa de la conveniencia de la democracia como sistema de gobierno (porque es el menos imperfecto de los sistemas políticos posibles). Sin ser una hipótesis perfecta la que postula la existencia real de Q, es la que más cosas aclara acerca de una parte de la complicada relación entre los Evangelios Sinópticos…, en verdad –a mí al menos me lo parece- una relación imposible por ahora de explicar satisfactoriamente en todos sus detalles.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Ayer, 6 de abril, se cumplieron cinco años desde que National Geographic, de acuerdo con la Fundación Mecenas, con gran fanfarria, publicó una versión provisional del Evangelio de Judas (códice de Al Minya) en Internet, a la par que dos libros y un video sobre el hallazgo. Aquello significó considerables ingresos para los implicados en la publicación, así como para quienes supieron aprovechar la ocasión para comerciar con un texto provisional, que pronto –como era previsible– hubo que revisar (ya al año siguiente).
NOTA:
Ayer publiqué, por error, esta postal, antes de la 7 de la mañana, que es evidentemente al segunda de este comentario. Corregí el error hacia las 11... Algunos lectores se llevarán una sorpresa... Y les pido mil disculpas. Por suerte, no había aún ningún comentario. Saludos.
El libro de Senén Vidal - viejo conocido de este Blog-, El Documento Q. Los primeros dichos de Jesús, de 2011, es muy distinto al de Guijarro, porque parte de donde termina el de este último. A S. Guijarro no se debe ni se puede hacer crítica alguna, todo lo contrario, porque ofrece una versión castellana muy útil de la edición inglesa, con versión propia y ajustada del griego. Pero Vidal, presenta otra cosa: una breve introducción a la “Fuente Q” en sí, una versión reelaborada del texto griego más un breve comentario, y una última parte en la que obtiene conclusiones respecto al escenario sobre Jesús que puede deducirse de la “Fuente Q”.
Hoy escribe Antonio Piñero
Esta semana deseo presentar dos libros, breves y enjundiosos sobre la “Fuente Q” que para muchos es un documento muy misterioso. Como es sabido, se denomina así a un “texto” de carácter evangélico (posteriormente precisaremos), que contiene prácticamente solo dichos de Jesús... pero del que aún no se ha encontrado testimonio alguno por escrito entre los manuscritos o papiros que nos ha legado la Antigüedad, A pesar de ello se postula que debió de existir porque tal existencia -como texto escrito del que se podía copiar- daría razón de la cantidad notable de concomitancias y parecidos entre Mateo y Lucas, que llegan a la igualdad literal en muchos casos, en pasajes de sus Evangelios que no están copiados del Evangelio de Marcos. Se argumenta: es tan estrecho el parecido entre Mateo y Lucas en esos casos que no basta para explicarlo la tradición oral. Tuvo que existir un documento, escrito en griego del que ambos evangelistas tomaron sentencias de Jesús que no se hallan en su predecesor y fuente, Marcos.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Pablo de Tarso en los Hechos canónicos de Lucas (2)
A partir del capítulo 13 de los Hechos de los Apóstoles canónicos, la narración sigue los pasos de Pablo, todavía llamado Saulo. El mismo Espíritu Santo confirmó el tándem Bernabé-Saulo pidiendo a la iglesia de Antioquía: “Apartad a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado” (Hch 13,2). Así lo hicieron, oraron, ayunaron, les impusieron las manos y los despidieron. Bajaron a Seleucia y navegaron a Chipre llevando a Juan Marcos como auxiliar. Habían comenzado los viajes de san Pablo, que tanta trascendencia tendrían en los orígenes y en la extensión del cristianismo.
Hoy escribe Antonio Piñero
A los Diádocos (en griego: diadéchomai = recibir a través de”; “diádocos” el que recibe el poder como sucesor), es decir, los generales que se repartieron la “herencia” de los reinos conquistados, como sucesores de Alejandro) les interesó divinizar a Alejandro porque ellos iban detrás y eran como sus descendientes legítimos. Más tarde ocurrirá algo parecido con Augusto, hijo adoptivo de Julio César como veremos a quien le interesó sobremanera que se declarara dios a su padre adoptivo.
La prueba de que -con los Diádocos- fue así radica en dos hechos:
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con el tema de la divinización de seres humanos en la antigüedad grecorromana.
Sobre la divinización (en griego apoteosis) de Alejandro en vida discuten los estudiosos desde hace centurias. Tengo la impresión, en síntesis, de que en nuestros días se cree más bien que Alejandro promovió directamente su propia divinización. El posible fundamento no fue que Alejandro mismo se creyera dios, o al menos no en un sentido total, sino que hizo suya la opinión de Aristóteles, su maestro, de que los grandes hombres son considerados por los demás "como dioses" (Política III 8,1).
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy con nuestra presentación y comentario de "Jesús. Historia de un viviente".
Afirma Schillebeeckx, demasiado tajantemente, que lo que se traduce como “reino de Dios” comúnmente (griego basileia theou theou) significa los siguiente:
Sábado, 26 de mayo
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza