Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con el tema iniciado en la postal 203-03 cuando indicamos que el análisis del Nuevo Testamento muestra que sus autores piensan de diversos modos, sin precisar demasiado, pues son los primeros tanteos de tal divinización. Recordemos brevemente en esta postal cuáles son:
1. Jesús es divino por decisión de Dios sólo tras la muerte de aquel. Dios vindica a Jesús después de haber sufrido la injusticia de su asesinato, lo exalta en espíritu (¿también en cuerpo? No queda claro) y lo sitúa a su diestra, sentado (símbolo de virrey de la divinidad en función docente y de juez = discurso de Pedro en Hch 2, a lo que se añade la función mesiánica completa y el señorío sobre todo) o de pie (Discurso de Esteban en Hechos 7,56), que es símbolo de su mesianismo militante en contra de los malvados, cuando vuelva a la tierra a implantar el Reino de Dios
2. Jesús, un ser humano normal, pero especialmente obediente a la divinidad es adoptado como hijo por Dios en el bautismo de Juan. La teofanía y la voz celeste confirman que desde ese momento deja de ser Jesús meramente humano y que de algún modo, tampoco precisado, quizás los lectores de la época lo supieran bien, pasa a ser Hijo. Sus funciones son ante todo mesiánicas. El ejemplo claro es el Evangelio de Marcos, en la escena del bautismo de Jesús por Juan en 1,9ss. A lo largo de este Evangelio se multiplican las alusiones indirectas, pero suficientemente claras, de que Jesús es Hijo real de Dios (el “Comentario” de Joel Marcus, que aparecerá en la editorial "Sígueme" el año que vine las destaca convenientemente).
3. Jesús es hijo de Dios desde su misma concepción en una virgen, humana. Con el tiempo se irá precisando que su madre es también un ser humano especial, con una concepción igualmente prodigiosa, pero de otro signo, virgen hasta el momento del alumbramiento del héroe Jesús, etc.
Tal concepción prodigiosa se realizó por medio da la potencia/fuerza de Dios como Espíritu. Los ejemplos claros son los dos capítulos primeros, añadidos a los Evangelios respectivos, de las obras de “Mateo” y “Lucas”. En esta idea de Jesús divino no hay encarnación alguna; Jesús como hijo real de Dios no existe previamente antes de su concepción; el sistema ideológico es muy parecido al grecorromano –con sus diferencias, por supuesto- en donde la divinidad tiene hijos por medio de algún “consorcio” con un ser humano, femenino, por supuesto también. Las funciones de este Hijo son mesiánicas, redentoras/salvadoras. En Mateo se insiste en su función de “ayudante” divino, con plenos poderes, en el Juicio final antes del advenimiento del Reino (Mt 25).
4. Un primer intento de concebir que Jesús como Hijo de Dios preexistente, con ciertos antecedentes, que veremos, en el mundo judío. La encarnación sí está de algún modo también presente en esta teología, aunque no se nombra explícitamente. Jesús es hijo carnal de María (no hay defensa alguna de la “virginidad” de ésta todavía), pero es Hijo por el Espíritu divino.
El acto de descenso a la tierra está más o menos especificado (más bien implícito) y supone un despojo o anonadación de su ser divino. El modelo típico es el Himno de Filipenses 2,5-11, sea o no prepaulino, o composición litúrgica de éste (para las ideas teológicas este problema es indiferente porque Pablo asume lo que copia, si es que lo hace). Otra muestra es el inicio de la carta a los Romanos, Rom 1,1-3, texto que se considera en sustancia prepaulino por casi todos los investigadores.
En 1, 2, 3, 4 la función de Jesús como divina está siempre subordinada a Dios Padre. Éste es el “monarca” (“monarquianismo”) que tiene como ayudante al Hijo, siempre subordinado de algún modo al Padre (= “subordinacionismo)”; muy claro en el Evangelio de Marcos: “Padre, si es posible, aparta de mi este cáliz…” y en 1 Cor 15, 26:
“24 Luego el fin, cuando entregue el reinado a Dios Padre, cuando haya aniquilado toda soberanía, autoridad y poder. 25Porque su reinado tiene que durar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies; 26como último enemigo aniquilara a la muerte: 27pues «todo lo han sometido bajo sus pies» (Sal 8,7) (aunque cuando diga: «Todo le está sometido», se exceptuará evidentemente el que le sometió el universo). 28Y cuando el universo le quede sometido, entonces también el Hijo se someterá al que se lo sometió, y Dios lo será todo en todos”.
5. Un segundo intento, clarificador, con una preexistencia explícita, tipificado en el Prólogo del Evangelio de Juan (sea o no johánico estricto tampoco importa), Jn 1,1-18 donde clara la concepción de Jesús como “Verbo”, palabra proferida por el Padre = Dios trascendente, absoluto, distante, no accesible sino a través del Hijo. El Prólogo dice claramente: theós en ho Lógos: “El Verbo (sujeto, con artículo) era Dios” (o “divino”; predicado, sin artículo).
Los modelos de esta concepción son claramente las especulaciones judías helenístico-romanas sobre la Sabiduría, la Palabra proferida por Dios (sobre todo través de Filón, que precisa en sus escritos lo que los judíos cultos ya creían antes que él), la Presencia divina, etc. Todos estos elementos son personificados, es decir, concebidos como “hipóstasis”, seres subsistentes divinos pero subordinados al Padre/Dios trascendente.
Es posible que esta cristología sea la misma, en principio, que la mostrada en el Apocalipsis: Jesús es el Hijo del Hombre celestial, es el Cordero, víctima sacrificial de un sacrificio redentor interpretado totalmente al modo paulino y, a la vez, mano derecha de Dios Padre. Ese Cordeo- Hijo del Hombre es también “Alfa y Omega”, por tanto Dios desde la eternidad y por siempre.
La “cristología” (ciencia de Jesús como cristo/mesías) irá madurando lentamente hasta adquirir forma plena, gracias a formulaciones similares a las del platonismo medio cuando especulaba sobre los Primeros Principios, en los Concilios de Nicea (325), Éfeso (381) y sobre todo Calcedonia/Constantinopla en el 451.
Esta cristología de diversos modelos es mixta, sincrética y en principio une elementos que eran contradictorios entre sí (son cristologías que se superponen temporalmente corrigiéndose unas a otras), pero que se vio más tarde que podían ser combinables.
La mezcla de la cristología de Mateo/Lucas (concepción divina) más preexistencia y encarnación (Pablo + Juan) se transforma en canónica u oficial por decisiones conciliares de los Padres de la Iglesia orientales, deja fuera la cristología 1 y 2 (descritas arriba) y elimina todo rastro de monarquianismo y subordinacionismo. Nicea es fundamental:
• Rechaza la posición arriana = Jesús es homoi(o)-ousios = (griego homoios = “semejante”) semejante en esencia a Dios; por tanto Verbo creado a semejanza de Dios desde toda la eternidad, pero creado no eterno en si, y por tanto de algún modo divinidad secundaria, que hace hincapié sobre todo en la humanidad de Jesús
• Afirma la posición que será la de Atanasio de Alejandría: Jesús es "homo" (= griego: “igual”) "ousios" (obsérvese el juego de palabras griegas homoiousios/homoousios (solo cambia la presencia o ausencia de una /i/): Jesús es de esencia igual a Dios = increado, eterno.
Hay que advertir también que hasta Nicea las concepciones son más o menos confusas o difusas y que los textos/autores no explican claramente cómo entienden las concepciones que muestran. Por ejemplo: no hay durante todo el siglo I y II explicación clara alguna del Espíritu Santo al modo como se entenderá más tarde cuando se especifique en Calcedonia, 451, el modelo trinitario.
Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
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Gracias, Darwinito, eso me parece más lógico.
La maldición de la que hablas se saca de un concilio rabínico en el 85, se haría efectiva entre el 90-100, y afectaría también a las sinagogas fuera de Palestina, ya entrado el siglo II. Los últimos judeocristianos emigraron hacia el este, el actual irak, iran, y el resto fue absorbido por el cristianismo de corte paulino.
un saludo Sofía.
"Yo no tengo muy claro que Pablo sea encarnacionista" (Darwinito)
El profesor jesuita González Faus tampoco lo tiene claro (ni yo, que me adhiero a GF). Sobre Filipenses dice: "el tema del himno no es, por tanto, la Encarnación o hacerse hombre..."
¿Tan tarde la expulsión? Pues todos los motivos que pudieran tener eran muy anteriores. Hasta el evangelio de juan había sido escrito. Y fue una expulsión además cargada de malos rollos y maldiciones diarias por los siglos, bastante inexplicable tanto odio surgido de repente. Dudo de que se llevaran tan bien como dices hasta esa fecha.
Hola, DavidRV
Creo que hay una cosa aún más definitiva, los cristianos no son expulsados de las sinagogas hasta el 120 DC, lo son antes los saduceos. Así que si se les permite la entrada,me pregunto, no será por que su teología es compatible plenamente con la religión judía, por lo menos la rabínica de base farisea que ya habia evolucionado sin necesitar al Templo, e incluso más, no habrían influido estos judeo cristianos sobre la misma reconstrucción farisea haciendo posible un judaismo sin Templo?
El problema viene luego, efectivamente, con el cristianismo de influencia paulina y protognostica, donde el enfrentamiento ya es claro, pero antes? parecen llevarse la mar de bien, cristianos y fariseos.
En cuanto a si Jesús dijo o no "El Padre y yo somos uno" no es imposible que lo dijera teniendo como tenía una vida de oración e íntima unión con Dios. Si lo dijo pocos años después otro judío poniéndolo en su boca, igual pudo decirlo él. Pero da lo mismo, porque le podéis dar el significado que más os guste.
De modo que lo que algunos llamáis mitificación de Jesús, a mí me parece que es desmitificación de Dios. Pues el innombrable Yahveh, desde Jesús, se llama Abba, simplifica y da sentido a la ley en el amor, y se solidariza con el hombre hasta identificarse con él. Y el único Dios, Yahveh, cada vez se aleja más de los caprichosos dioses del panteón grecorromano, pasando a convertirse en un misterio de amor.
Creo que estoy describiendo las creencias cristianas tal como se manifiestan en los escritos que tenemos.
Si tenían influencias de aquí y allá, como las tuvo antes el judaísmo, es muy normal, pero cualquier parecido con el concepto romano de dios es pura equivocación por parte de quien ve el parecido. Es justo todo lo contrario.
Estoy de acuerdo con todos en que Jesús jamás dijo que fuera Yahveh y en que para los cristianos el descubrimiento de Jesús como Dios fue una evolución.
Estoy en desacuerdo con todos los que dicen que se trata de una divinización de acuerdo con el panteón grecorromano, bajo su influencia, pues se trata de todo lo contrario: no es una multiplicación de dioses a base de inventar semidioses y después elevarlos a dioses, sino más bien la humanización del único Dios revelándose en un hombre, no un semidios, ni un dios, sino un hombre -que es Dios-con-nosotros, que forma parte del misterio de Dios. El Dios protrinitario sigue siendo el único Dios Yahveh, pero menos antropológico y más misterioso, a la vez que más cercano al hombre, abriendo un camino en Jesús. Creo que así lo entendieron los cristianos, según sus escritos. Cada vez estamos más lejos del panteón, y Yahveh se parece aun menos a Zeus desde una perspectiva trinitaria.
Hay un amplio consenso entre los exégetas en que:
- Jesús no declaró nunca ser Dios. Eso lo dijo la Iglesia posteriormente, creyendo de buena fe que lo había afirmado Jesús.
La Iglesia ha pasado toda su historia creyendo que las palabras que Juan puso en boca de Jesús fueron realmente dichas por él (Yo y el Padre somos uno,…) Hoy estamos seguros de que Jesús nunca pensó eso.
Desde el S. V hasta el XIX los cristianos han creído que Jesús se autoproclamó Dios Hijo, 2ª persona de la S. Trinidad. Pero el estudio científico histórico moderno disolvió esta creencia.
Lo que dice Galetel (El mismo Jesús tuvo que ir descubriéndola poco a poco, en lo que significaba respecto de sí mismo y de su misión) es rizar el rizo. Es mucho más natural y sencillo admitir que los cristianos gentiles divinizaron a Jesús según el modelo que conocían del Panteón. Los primeros discípulos de Jesús y el mismo Jesús jamás admitirían que éste fuera igual a Yavhé
Los relatos de Mateo y Lucas sobre el nacimiento no narran hechos históricos; de ellos no se puede deducir ninguna conclusión cristológicani ascendente ni descendente.
El Término Logos, como aqcertammernte sostiene el Profesor González Faus, tiene en San Juan un significado semita, similar a dabar de la biblia hebrea; ambos significan palabra. Fue San Justino el que helenizó el Logos afirmado que "todos los que vivieron de acuerdo con el Logos -razón- eran cristianso aunque no tuvieran ese nombre".
Darwinito, has dado con la clave. Según desaparecieron los que realmente conocieron a Jesús (que no debieron traspasar la destrucción del templo, año 70), el proceso de mitificación se incrementó. En realidad eso ya había empezado con Pablo, que tampoco conoció al Jesús real. Ya hay indicios en sus escritos y las leyendas posteriores de hechos de que los seguidores de Jesús parecieran cuando menos sorprendidos de que en esas apariciones de las que Pablo parece el único beneficiario cambiara la predicación que había hecho en vida. Ahora resultaba que había suprimido la Torah y que había que predicar a los gentiles con energía. El resto del NT fue escrito por gente que no conoció a Jesús, ni siquiera el contexto en el que predicó. No sé por qué resulta tan difícil emplear el sentido común, o los criterios que empleamos para toda la historia antigua, para poder afirmar que esa gente (o su comunidad) añadió y se inventó parte de lo que dejó escrito.
De la primitiva comunidad como sabemos, pero como judíos y muchos familiares de Jesús en el movimiento, es casi imposible que pensaran en la encarnación. Lo logico y lo que parece indicar los textos: si creyeron en su resurrección en que había tenido lugar una transformación de su naturaleza,
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Yo no tengo muy claro que el Pablo sea encarnacionista, el se despojo de su condición de senor para asumir la de siervo reproduce más ese sentido, y Dios envio a su hijo nacido de mujer, bajo el peso de la ley, de Gálatas, suena a adoptacionismo. La corriente encarnacionista suena más a gnosticismo.
En cuanto a que resultara “creíble”, verosímil, la divinidad de Jesús para quienes le habían conocido durante su ministerio, he de señalarte, Darwinito, que los textos que indica Piñero en su punto 4 pudieron perfectamente ser conocidos por muchos de ellos, de acuerdo a la datación aceptada.
Pero en ese proceso nunca se pretendió negar, ni ocultar, ni disminuir, ni ignorar la auténtica humanidad de Jesús, en los escritos canónicos. Lo contrario fue rotundamente rechazado, especialmente en el evangelio de Juan. Porque era un punto esencial que el Logos se había encarnado en serio, verdaderamente, en un hombre verdadero. La “carne” no era mala; había sido asumida por Dios, para su salvación.
Claro, Darwinito. Los discípulos y sus sucesores tuvieron que ir descubriendo quién había sido realmente Jesús, después de creer en su resurrección única fuera del contexto de resurrección general propio del judaísmo apocalíptico, de resurrección de los elegidos, justos judíos (Piñero). Y después de creer que esa resurrección tenía poder salvífico, porque era mesiánica. Y que el verdadero mesías había sido un “maldito”, condenado a morir colgado a instancias de las autoridades máximas legales.
Era muy difícil de entender para ellos, y tuvo que ser meditado durante mucho tiempo. La relación de Jesús con Yahvé tuvo que ser interpretada poco a poco, recordando las vivencias de junto a Jesús, acudiendo a las Escrituras, venciendo prejuicios y oposiciones, gradualmente, como ha señalado Piñero, e intenté describir yo mismo en mis primeros comentarios. Esto no lo niega casi nadie, ni siquiera entre los creyentes más fervorosos.
Y a tenor de esto que comentas. Me parece que la distinción más exacta debería ser Jesús de la fe, Jesús histórico y el Jesús humano (este último sólo accesible para quienes le conocieron en vida).
Así que podemos tener en el Evangelio de Juan un Jesús histórico en algunos casos más preciso que en los sinópticos (el relato de la Pasión parece mucho más creible en Juan, en fechas, acciones, personajes etc) y sin embargo el Jesús de la fe es mucho mas avanzado en su universalización porque precisamente el Jesús humano ha desaparecido para siempre con aquellos que lo conocieron, y quedan relatos fácilmente reinterpretables en nuevas teologías.
HOla Galetel
Me refería no al relato en sí, sino en que ese pensamiento de Logos como se concibe en Juan,era inconcebible para la primera comunidad. Comparto el punto de Pinero que me hace pensar que la primera comunidad se quedo en el punto 1 , y como mucho, los más avanzados se quedaron en el punto 2.
Al fin y al cabo es lógico, así es como sería de esperar la primera teología de aquellos que vivieron de cerca con el Maestro y como él, judios.
Precisamente ESO es lo importante, Darwinito. Que Jesús, según el evangelio de Juan come y bebe (puedes leerlo allí), es un hombre normal, ADEMÁS de ser “el Logos” de Dios.
No ostenta atributos divinos (omnipotencia, omnisciencia, etc.) sino que vive humanamente, padece y muere. Porque es el Logos HECHO CARNE, es decir, un hombre verdadero.
En otro caso, no tendría gracia.
Es de nuevo el tema de los varios Jesús de la fe que fueron surgiendo conforme la primera comunidad de aquellos que conocieron a Jesús iba desapareciendo por imperativo biológico. Los que habían conocido a Jesús, habían comido con él,dormido a su lado, no podían concebir lo que Pablo, y una vez desaparecido Pablo que aún vivía en la época de los que habían conocido a Jesús y el recuerdo de un Jesús humano ha desaparecido por completo, no hay nadie que le diga al autor del Evangelio de Juan: Oiga, ud un momento, que yo conocí al Logos ese del que habla, se llamaba Jesús le gustaba el vino y mojar pan en aceite!. Claro, las interpretaciones que van dando a un Jesús de la fe tras otro, necesitan que transcurra el tiempo, para que el Jesús histórico desaparezca y sea llenado con constructos teológicos.
Totalmente de acuerdo con Xabier, con respecto al nacimiento virginal en Mateo y Lucas no arrastraría, como sucede en otros héroes y personajes históricos de la Antigüedad a los que se les atribuye un nacimiento mágico, más que el ser "tocados" por la divinidad, predilectos y amados por la divinidad, no una divinidad en sí. El uso original de "Hijo de Dios" en el ámbito de los discípulos directos de Jesús no iría más allá si se pudiera retrotaer a ellos (Salmo 2).
A lo largo del NT tenemos instantáneas de distintas consideraciones sobre la divinidad de Jesús, y sólo en Juan, uno de sus textos más tardíos y alejados de la matriz original, se proclama una divinidad plena. En realidad la mayoría de los textos reflejan que se entendía a Jesús divino "de alguna manera", pero en ningún momento Dios pleno. Como refleja Manué, sin la permeabilidad al paganismo, Jesús habría sido divino de esa "alguna manera", al cambiar el contexto cambiaron el concepto.
Si el Dios Único monoteísta no fuese el Dios-Padre de un Dios-Hijo por su Dios-Espíritu, sería meramente el monarca absoluto de su Creación, al estilo de los déspotas.
Pero NO: el Dios Único es Amor Servidor, solidario con su Creación, al estilo de los amantes.
Este fue el asombroso descubrimiento que iniciaron los judíos monoteístas cristianos, a partir de su vivencia de Jesús.
Hay algunas cuestiones que respeto pero no comparto:
1. No me convence que la concepción virginal implique la divinidad de Jesús. De hecho, Lucas dice que Jesús "será llamado" Hijo de Dios.
2. La cristología del discurso de Pedro (Hch. 2) es calcada a la del discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia (Hch. 13). Me extrañaría que la teología de Lucas sea diferente a la que pone en boca de sus dos héroes.
3. La interpretación del himno de Filipenses que aquí se hace es una de las posibles (y respetable), pero no la única. González Faus niega expresamente esa interpretación y, la última edición de la Biblia de Jerusalén, también tiene una interpretación diferente, relacionándolo con el Génesis y con Isaias 53:12
Sí estoy de acuerdo en que se considera a Jesús algo más que un hombre, un agente de la divinidad, pero no me convence que el título "Hijo de Dios" implique una divinidad auténtica. Otra cosa es el prólogo de Juan
Puede que en lugar de "comprender" algo sucedido realmente, simplemente, hicieran su propia síntesis mítica a partir de los elementos circundantes y de otras síntesis previas (esenismo, Filón, religiones mistéricas, gnosticismo, terapeutas, estoicismo, platonismo). Cuesta encontrar un concepto nuevo que no figure en ellas, aunque su asunción sincrética represente una novedad. Las propias nociones de "resurrección" y de "Hijo de Dios" (en el sentido no de un hombre ejemplar o "divino", sino de un ente de naturaleza divina, equivalente a la de Dios) que nos salva, ya estaba presente en los citados movimientos precedentes.
Desde luego, la síntesis debe algo al judaísmo, pero es helenística (y romana, aunque tenga precedentes egipcios y persas) de pleno derecho.
En la Humanidad siempre ha existido un camino de ida y vuelta entre Dios y el hombre, al menos un camino espiritual, místico.
La vida de Jesús lo confirma y le da CUERPO.
Lo cual sin duda es un mérito de Dios; también una necesidad y congruencia del y para el hombre.
No en una exaltación de Jesús sólo posterior a su muerte/resurrección; ni en un hecho puntual de su ministerio, como su bautismo; sino en la representación plena (encarnación) de Dios(-Hijo), por Jesús, durante toda su vida, incluso desde su concepción.
Jesús no fue un-hombre-que-buscó-y-encontró-a-Dios, sino que fue/es Dios-Hijo que busca y encuentra al Hombre. Y aun así, fue un verdadero hombre, sin mengua alguna de su naturaleza y libertad humanas, capaz de “crecer en sabiduría”, de padecer y de morir, en total solidaridad con lo humano.
Isaías: “Oráculo de Yahvé: Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi Palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí vacía, sin que haya realizado mi voluntad y haya cumplido lo que le encargué.”
Comprendieron que Jesús había cumplido un encargo de Dios mediante su vida entera, no sólo en su muerte/resurrección. Y ese encargo había sido “fecundar la tierra para hacerla germinar”. ¿Cómo lo había cumplido?
-Con sus enseñanzas, con su interpretación de la Torá, con sus curaciones y exorcismos, con su proclamación del reino/reinado de Yahvé, con su proyecto de vida, con su profecía escatológica, con su enfrentamiento al poder opresor, con su predicación de perdón y amor compasivo...
Comprendieron que Jesús había sido constituido Dios y Señor no sólo al final de su vida, sino desde el comienzo de ella....
por los usos, ideologías y corrientes de pensamiento de la época.
La “cristología ascendente” nació casi inmediatamente en la experiencia de la resurrección, con la comprensión de Jesús como “exaltado a la diestra de Dios Padre”. Esto daba pie a pensar que Jesús había “recibido su divinidad” sólo al final de su vida, en su muerte/resurrección.
Pero la reflexión de los discípulos y discípulas, y de sus sucesores, no paró ahí. Se apoyaron en las Escrituras para seguir meditando sobre quién había sido Jesús. Y se convencieron de que Jesús había representado la Sabiduría y la Palabra de Dios, con autoridad y poder, durante su vida. Llegaron a pensar que Jesús había cumplido un encargo de Dios con su vida entera, basándose en pasajes como este de Isaías:
Es claro que la noción de “Dios-Hijo” fue algo extremadamente difícil de aceptar a partir de la fe monoteísta judía.
El mismo Jesús tuvo que ir descubriéndola poco a poco, en lo que significaba respecto de sí mismo y de su misión. Los actos finales de su vida: su pasión, muerte y resurrección, fueron absolutamente indispensables y decisivos para darle contenido, por lo que ni el propio Jesús pudo tenerla clara de antemano.
La concepción, en la mente de los discípulos de Jesús, no pudo brotar sin un proceso de progresivo reconocimiento y en base a un contexto de interpretación adecuado, acompañando a una experiencia espiritual extraordinaria. Su significado tuvo que ser captado paulatinamente, mediante un desarrollo histórico y psicológico, en medio de un determinado influjo cultural y vivencial. Su expresión fue necesariamente balbuciente, tentativa, aproximativa, indagativa, a lo largo de muchos años y vicisitudes. Influida inevitablemente por los usos, ideo...
Sábado, 26 de mayo
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