Hoy escribe Antonio Piñero
La cuestión de la eutanasia como hoy se plantea no suele tratarse en la historia del cristianismo oficial. La razón es ya sabida: la doctrina es que se debe respetar la vida humana en cualquier circunstancia y condición. Y ello como consecuencia de un mandato divino “No matarás”.
Sin embargo, argumenta Monclús en el libro que estamos comentando, que “recorriendo la historia del cristianismo nos encontramos con la realidad desconcertante de una serie de hechos que resultan ser casos aceptados, a veces predicados enardecidamente por la Iglesia, de una búsqueda práctica (y positiva) de la muerte, no sólo ajena, sino también propia” (p. 238). Por ello la defensa de la vida sobre la muerte queda negada en la práctica o tiene muchas excepciones que debilitan su fuerza.
Conocemos y hemos mencionado ya el caso de los mártires. Monclús interpreta que en muchísimos casos, bien analizados, hay una búsqueda positiva de la muerte, lo que no se compagina con la recta actitud pasiva de dejar a Dios que la envíe. Monclús cita un buen número de casos tomados sobre todo de la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea (hay edición en la B.A.C, con texto bilingüe, Madrid, 2001).
Quizá uno de los textos más claros, que Monclús cita expresamente pero sin aportar el pasaje concreto, es de Ignacio de Antioquía hacia el 110, camino de Roma, para ser juzgado una vez que había sido apresado por ser cristiano. Tomo el ejemplo de R. Stark, La expansión del cristianismo (Madrid, Trotta, 2008, cap. 8 “Los mártires. El sacrificio como elección racional”
Lo que temía Ignacio no era morir en el circo, sino que los cristianos bien intencionados pudieran conseguir que se le perdonara. Así, escribió anticipadamente a sus compañeros en Roma pidiendo que no interfirieran de ningún modo para evitar su martirio:
La verdad es que temo que sea vuestro amor lo que me perjudique. Para vosotros es sin duda fácil lograr lo que buscáis; pero para mí es difícil ganar mi camino hacia Dios, si vosotros no tenéis consideración conmigo... No me concedáis otra cosa que dejar que mi sangre sea derramada como sacrificio a Dios...
Escribo a todas las iglesias, y a todas se lo encarezco, que muero voluntariamente por Dios con tal que vosotros no me lo impidáis. Os lo suplico: no me mostréis una benevolencia inoportuna. Dejadme ser pasto de las fieras, que son para mí medios de alcanzar a Dios. Trigo soy de Dios, y por los dientes de las bestias salvajes he de ser molido para ser presentado como pan puro de Cristo (Epístola a los romanos I 2; II 2; IV 1).
Ignacio buscaba la gloria, tanto aquí como en el más allá. Esperaba ser recordado a través de los siglos y se comparaba con los mártires que se habían ido antes que él, incluido Pablo, “tras cuyas huellas deseo hallarme cuando me encuentre con Dios”.
Y en este apartado cita Monclús el Memorial de los santos, obra de Eulogio de Córdoba y un decreto ambiguo de un concilio, celebrado en esa ciudad en el verano del 852, en el que indirectamente se afirma que muchos mártires buscaron su muerte de un modo positivo, lo que era reprobable. El canon conciliar dice:
“Lo pasado, pasado. No desaprobamos la conducta de los que han buscado el martirio estos últimos años; pueden darles culto, si les place, aquellos que quisieran haber muerto como ellos. Pero prohibimos a los cristianos que en adelante se presenten a sufrir esta muerte sagrada” (p. 270).
Otro aspecto importante de esta sección del libro de Monclús es la consideración de la eutanasia pasiva, aceptada por la Iglesia, que es el ascetismo extremo. Monclús recalca que es una contradicción que la ascética cristiana desprecie en absoluto la vida, que también es un don de Dios y que esté poniendo de modo semidirecto todo los medios para eliminarla.
La muerte, según Monclús, se promueve de dos formas. Una, por el sacrificio y la renuncia a los placeres e incluso dimensiones esenciales –como comer, beber y sexo- de la vida, otorgados y querido por Dios. La segunda: deseando y esperando el fin de esta vida, que es muerte, para así liberarse y llegar a la vida verdadera del más allá:
“Estas dos formas de actuación son complementarias, pues el sacrificio, con sus privaciones, su dolor físico y psíquico buscado y padecido, sus enfermedades sobrellevadas sin terapia, etc. acerca a la muerte, y este acercamiento se considera bueno. La muerte no se contempla como algo malo, sino bueno, y cuanto la acerque se agradece y adopta gozosamente. Con ello en realidad, nos encontramos ante un paradójico enfoque eutanásico de la muerte, pues la muerte se considera y desea como algo bueno, y se favorecen los medios físicos y psíquicos para que llegue cuanto antes” (p. 277).
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
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Gracias, J.P. Lo tengo (lástima que hace un mes se lo presté a un amigo que, aunque se mostró interesado en ello, seguro que no se lo lee, dados sus antecedentes en el mismo sentido :-) y voy por la mitad de la Guía para entender el Nuevo Testamento, del profesor. El resto de lo adquirido (gracias a su consejo) está leído. En realidad, sirve para fundamentar mejor las cosas y evitar decir barbaridades. Sigo entendiendo muy probable (aunque mi porcentaje de verosimilitud no pase mucho del 80%) que el Jesús aludido existiera (en lugar de ser un marco común obtenido a partir de la imagen ideal obtenida por ideas sincréticas a partir de varios candidatos mesiánicos, y luego "mejorada" y adaptada al ideal de deidad helenística soteriológica (pansalvífica). Claro que distingo entre el Jesús histórico (preevangélico) y el Cristo de la fe (paulino). Aún así, veo a Pablo demasiado ignorante de cualquier cosa que el Jesús terreno dijese o hiciese. Y su resurrección no parece terrena. Saludos
Manue: gracias por las aclaraciones. No es que yo diga que no hay interpolación, sino que no lo he visto poner en duda como, p.ej., el texto de Tácito o el TF. Menos aún que solo se conservase en Eusebio. En mi librería tengo la edición de José Carlos Martín, y nada se dice en ese sentido. Recomiendo su lectura y sobre todo las riquísimas notas a pie de página (pp. 647-657, notas 1107-1132, esta ultima nota a caballo entre las páginas 657 y 658).
Creo que puede haber una confusión con otra carta, esta de Adriano, que según Eusebio ya citaba Justino, pero que no nos ha llegado. Pero la correspondencia entre Plinio y Trajano, sí.
Si tiene el "¿Existió Jesús realmente?" encontrará en el trabajo de Jesús Peláez una breve discusión sobre estas cartas.
Total que no lo insinúa pero lo insinúa un poquito. :)
BAh. si se ha encontrado un solo caso en el que se castiga a un cristiano exclusivamente por ser cristiano, ya eso prueba que hubo esas persecuciones, al margen de que otros pudieran ser voluntarios o no.
Así que son ganas de rizar el rizo para llegar no se sabe a dónde ni por qué.
Menos mal que otros informan con claridad sin pretender guiarnos hacia ningún sitio preconcebido.
Hola, J.P.: no, no lo insinúo. Existieron tres grandes persecuciones religiosas (o religioso-políticas) en el siglo III-IV. Lo que he dicho es que un equipo de estudiosos que ha revisado uno a uno los casos disponibles de personas condenadas a morir despedazadas por las fieras en el circo, no ha encontrado ni un solo caso de cristiano ejecutado (de ese modo) por serlo (ser cristiano). También que "de los 14 cristianos palestinos que padecieron martirio antes de la abdicación de Diocleciano en mayo de 305, ocho eran voluntarios, dos obraron imprudentemente y quedan sólo cuatro, como máximo, que no fueron arrestados por actos deliberados. “Los mártires eran los héroes cristianos y se consideraba que “con el bautismo de sangre” se iba derecho al cielo.” (G.E.M. de Ste. Croix: "El Crisol del Cristianismo").
He considerado correcta la carta de Plinio, aunque citando que alguien (puede que fuera Fdo. Conde) no lo hacía. Retirado queda, ya que Vd asegura que figura sin interpolar en su ...
Claro que paso de la historia de la juliana, la verdad es que la mayor parte de los temas que usted trae me importan un comino, pero si le gusta divagar, divague -aunque no pretenda obligarnos a todos a mostrar interés por sus divagaciones.
Ya he dicho que de Justa y Rufina conozco la versión 2 y que lo natural es que haya un sustrato real en esa historia en vez de haber surgido de la nada. El "embellecimiento posterior" de la versión 1 es un dato más a favor de la versión 2. Usted piense lo que quiera, faltaría más y siga hablando de lo que le parezca, que yo consideraré algunas cosas interesantes y otras carentes de interés, y por tanto no estoy obligada a informarme y opinar sobfre lo que no me importa un bledo como la tal juliana cuya historia no me he molestado en leer ni en su versión ni en ninguna otra.
Manue: un par de cosas.
¿Insinúa que jamás se persiguió a la religión cristiana y que jamás se ejecutó a un cristiano por serlo?
La segunda se me escapó, ¿la carta de Trajano es una falsificación de Eusebio de Cesárea? ????
Supongo que sabe que conservamos el epistolario de Plinio en diez volúmenes, los primeros nueve publicados cuando aún vivía mientras que el décimo (donde se recoge la carta) lo fue poco después de su fallecimiento y se cree que fue por orden de Trajano, quien quería mostrarle como ejemplo de buen administrador provincial.
por serlo (y en el circo).
Pues lo que decía es que hay historias inventadas, y que muchas de ellas son muy tardías: en pleno medievo. No se penaba la inventiva: bastaba disponer de algunos huesos humanos y -en particular si se era parte del clero- alegar haber soñado con que eran de un/a santo/a o mártir que había sufrido gran tormento en época romana. El sacerdote no se exponía a nada y, si colaba, contaría con la autorización de construir una basílica con sus reliquias, lo que significaba su promoción personal y la transformación de su villa en centro de peregrinación y comercio.
Fue inventadar la de Juliana (de la que pasa) y la de las de las hermanas, que (incluso en la 2ª versión, menos popular -prima la primera: que hacían estatuillas de la virgen y el soldado montó en cólera y mató a la 1ª). No habrían sido sino multadas: no ejecutadas por suplicio en un circo (lo que vale de paso para muchos otros casos)... ya sabe que investigaciones serias y detalladas no han dado con un 1er cristiano ejecutado...
Paso de la Juliana, de la que no he hablado ni tengo tiempo de leer nada ni me interesa.
Respecto a Justa y Rufina yo sólo conocía la versión 2 que supongo que es la verdadera, aunque a algún embellecedor de martirios le gustó màs la otra. En cuanto a los leones perdonavidas etc, son más detalles legendarios del asunto. Lo cual no quita para que existieran dos hermanas Justa y Rufina que consideraran contra su fe el asunto de la venus, por lo cual, se negaron a pagar y de paso organizaron una trifulca de la que resultó la ruptura de la venus. Las encarcelarían y acabarían matándolas por su actitud recalcitrante.
De ahí surgen las versiones legendarias y adornadas, pero lo más lógico es que se basen en personas y hechos reales. Eso es lo que digo.
Y no es que me importe gran cosa.
en el año 303.
Como Fernando Conde esclarece en su comentario sobre el particular: "Dicen ambas crónicas que en el año 303 los bárbaros conquistaron Cartago. Pero el año 303, en que Diocleciano emprende una persecución feroz contra los cristianos, no hay invasión bárbara alguna. Diocleciano ascendió al poder en 283 y en 286 dividió el Imperio en dos partes. A partir de ese momento Diocleciano y Maximiano, controlan el Imperio y se acaba toda disensión" (hay rebeliones locales, cierto; los campesinos galos, o la flota de Britania, pero fueron prontamente sofocadas). "De modo que en el 303, ni 5 años antes, los bárbaros no estaban capacitados para conquistar Cartago." "Esto significa que desde la primera línea, la historia de la santa mártir está viciada. Los bárbaros no conquistaron ciudad alguna..." "Los bárbaros no conquistan nada del sur de Hispania (ni Cartago), hasta pasado el 410, cuando todo el Imperio es cristiano y no se pueden dar persecuciones anticristianas."
El caso de Juliana no es menos anacrónico (estas historias se construyen muy tarde, en época medieval).
Según la leyenda, esta santa vivía en Nicomedia y era cristiana. Su padre no lo era, e incluso perseguía a los cristianos, y la prometió a un joven de Nicomedia, capital de una región del norte de Asia Menor. Pero Juliana le puso la condición de que sólo se casaría con alguien que fuera el Prefecto de la ciudad. El joven logró tal puesto, pero Juliana le exigió que se hiciera cristiano para ser su esposa. Ante tal postura, el padre, furioso de que su hija fuera cristiana, recurrió a las autoridades para forzarla a cambiar de religión. Como Juliana se resiste, sufre diversos tormentos y muere degollada en la persecución de Maximiano.
Mariano nunca fue dirigente de Nicomedia(!).
Pero hay más. La leyenda incluye el descubrimiento milagroso y traslado de los restos en el siglo VIII. KLa crónica (inserta en mármol) alude a una inexistente(!) invasión bárbara de Cartago ...
mantienen la prohibición de esculpir imágenes y aun pintarlas en el interior de las iglesias (Concilio de Elvira, siglo IV); 2) que, en todo caso, serían prácticamente indistinguibles de otras diosas, vírgenes o no, como Isis, Diana, Afrodita, Venus, Astarté…; 3) que, de existir –como se refiere anacrónicamente- un culto mariano en el siglo III, no habría motivo para la aversión anti-virgen de un pagano: pues el mito (Hijo de Dios que nace de virgen humana) era ubicuo en el imperio; 4) que el soldado de la primera versión, habría sido condenado, probablemente a muerte; 5) que Decio gobernó entre 249 y 251, y su persecución fue muy breve; 6) que no ha podido hallarse un solo caso de cristiano condenado por su fe a ser devorado por fieras; 7) que, a diferencia de lo que sucedió bajo el Imperio cristiano, las persecuciones eran excepcionales y nada arbitrarias. No eran por cuestiones de fe. Ni se castigaba sin juicio ni audiencia. Ni cabe imaginar que se torture o ejecute a niños...
Sofía, le resumo los anacronismos y juzgue Vd misma:
Justa y Rufina son hermanas. Existen 2 versiones su martirio, 1) se dice que eran alfareras y que hacían vírgenes de arcilla hasta que un soldado romano, enfurecido al ver que profesaban el cristianismo, mató a la primera de ellas. 2) Se invierte el tema (ver wiki): dos devotas de Venus piden una limosna que las niñas se niegan a pagar, pero esta vez son las niñas las que se enfurecen y rompen la estatuilla de la diosa, por lo que son encarceladas y atormentadas de varios modos (encierro, potro, hambre y sed, obligación de subir andando a Sierra Morena y encarcelamiento hasta la muerte de Justa y arrojo a un león que perdona la vida de Rufina, que es finalmente degollada).
Bien... Hay que ignorar: 1) que la imagen de una virgen cristiana no fue instaurada hasta más tarde del siglo III al que se refiere la leyenda. Sabemos que en el siglo IV las autoridades eclesiásticas man
Estimado J.P.: sé que hubo cierto período (fugaz) en que existió lo que parece un intento de protección de la religión autóctona, acaso desconfianza hacia ritos egipcios o griegos, aunque en especial hacia ciertos cultos que incluían ritos y reuniones secretas.
Los judíos fueron tolerados en el suyo particular (entre otras prácticas que incluían mucha autonomía jurídica, además de un proselitismo exitoso) desde un principio (debido al apoyo militar prestado a Julio César) y hasta la época de Trajano. Pero el considerarse pueblo de Dios, que promete una protección y un futuro planificado, va de la mano de no adorar a otros dioses ni reyes paganos, lo que da en el mesianismo, que es una estrategia de liberación nacional y no sólo religiosa.
El Imperio desconfiaba y alguna vez quiso erigir una estatua del Emperador (deificado, desde Julio a Augusto: Dios Imperial), lo que (se considera) habría tornado en "cantada" la guerra de secesión, la cual tuvo lugar en 2-3 sonadas ocasio...
Gracias por la información JP.
Manue, que existan toda clase de adornos anacrónicos en la historia de Justa y Rufina no impide que pueda haber un fondo de verdad, ni que fueran condenadas a muerte por un conflicto surgido por su oposición a algún aspecto del culto religioso del imperio romano.
No es que tenga la menor importancia en relación al tema de la eutanasia, ni que me importe un rábano que existieran o no, pero por qué vamos a asegurar su inexistencia, cuando parece más lógico que haya un fondo de verdad en el asunto, por muchos anacronismos que acumulara con el tiempo su historia.
Como escribe p.ej. Horsley en su Paul and Empire, Harrisburg, 1997 (I Corinthians: A Case Study of Paul's Assembly as an Alternative Society p. 247)
"temples and shrines to the emperor, located in the very center of public space, and citywide festivals played an important role in constituting the cohesion of the Roman empire as well as the local society under the domination of the sponsoring local elite. From within the field, moreover, we are reminded that sacrifice was integral to, indeed constitutive of, community life in Greco-Roman antiquity at every social level from extended families to guilds and associations to citywide celebrations, including imperial festivals. With that in mind, it should be possible to realize that Paul's discussion in 1 Corinthians 8-10 is about far more than individual ethics".
Manue: el cristianismo no es la unica religión perseguida en Roma. Todo culto considerado como dañino para el estado y las buenas costumbres fue prohibido (clásicos ejemplos: Dionisos e Isis).
En el caso del cristianismo, el principal problema está en la exclusividad que exige Dios, lo que va en contra del interés cívico-estatal y del culto imperial. En el caso del judaísmo la cosa se solucionó con la presentación de un sacrificio en el Templo de Jerusalén en el nombre del emperador. El riesgo no era mucho ya que el judaísmo precisamente no destaca por ser una religión proselitista. Cosa que no se puede decir del cristianismo.
Uno de los intereses de Lucas es precisamente mostrar que el cristianismo (perdón por este anacronismo) no es una religión peligrosa para el estado. Pero como pone de relieve Cineira, p.ej., la retórica de Pablo usa elementos de la ideología imperial pero para contrarrestarla.
Copio un texto esclarecedor del penúltimo año de gobierno de Trajano: "Poco después, los judíos del interior del Imperio romano se alzaron en rebelión una vez más, como hizo el pueblo de Mesopotamia. Los judíos se rebelaron por todo Oriente Próximo: Egipto, Chipre, Cirenaica, Judea y Mesopotamia desde el año 115, en plena campaña contra los partos. El emperador se vio obligado a retirar su ejército para aplastar las revueltas.
Y otro, referido al período de Adriano: "La Rebelión de Bar Kojba (132–135) contra el Imperio romano, también conocida como la Segunda Guerra Judeo-Romana, fue la segunda gran revuelta judía en Judea y última de las grandes Guerras Judeo-Romanas. Algunos autores la denominan Tercera Guerra Judeo-Romana, contando también los disturbios de los años 115–117, conocidos como la Guerra de Kitos o la Rebelión del exilio, reprimidos por el general Lucio Quieto, que gobernaba la provincia en esos tiempos.
¿Por qué habría un emperador de prohibir una confesión ...
Quise decir "eran vistos como mesianistas traidores...", a pesar de que en esa época existe un enorme esfuerzo de los cristianos (ya gentiles en su totalidad) por desligarse de la historia y la suerte judía, de modo que las escrituras se tornan prorromanas y antijudías. A pesar de ello, a comienzos del siglo II (momento de origen del IV evangelio, y a pocas décadas de las primeras versiones de los anteriores) no parece que los cristianos sean popularmente (y acaso tampoco estatalmente, solemos entender) vistos como un grupo prorromano.
Pueden existir muchas personas llamadas Justas y Rufinas, lo que discutía era la existencia de esas supuestas niñas perseguidas y martirizadas, y no digamos de las mil anacronías que imposibilitan tanto su caso como el de santa Juliana.
Sobre el otro particular, debatía con J.P. acerca de una carta de Plinio a Trajano en la que parecía entenderse la tolerancia de cierta persecución o represión por motivos religiosos. No sin oponerme a cualquier ejercicio limitador y represivo, quise descifrar la significación concreta de esa carta en el marco de un ejercicio imperial que persigue cualquier práctica sediciosa o mesiánica (sea segregacionista o guerrillera). No olvidemos que los cristianos y los judíos eran (a fines del s. I e inicios del II) mesianistas "traidores" que predecían el fin del orden imperial con capital en Roma; ni que los cristianos parecían adorar (sea como deidad o como rey ideal) a un ejecutado por sedición (piense en Viriato, Espartaco, Bolívar, Arana, Ché, el ma...
Claro que en el imperio se mezclaba religión y política y que las persecuciones religiosas eran políticas.
¿Y por qué va a haber que desligarlo de algún acto de rebeldía contra el imperio o el emperador, si es la fe la que impulsa esa rebeldía que ellos consideraban necesaria -equivocadamente o no? ¿por qué iban a tener que sacrificar a los ídolos o adorar al emperador o cosas por el estilo si contradecía su fe? En cuanto a que se realcen con leyendas las historias no significa que no existieran Justa y Rufina o Servando y Germán, pero en todo caso sí existieron mártires, aunque todas estas historias no veo que tengan absolutamente nada que ver con la justificación o no de la eutanasia.
Si se ven comentarios previos (18.02.11 | 09:16 a 18.02.11 | 09:20) parece claro que las persecuciones (a diferencias de las posteriores al siglo IV, emprendidas por emperadores cristianos) no fueron religiosas sino políticas (luchas militares o de guerrillas aparte, con su repercusión no menos, claro está -Brandon, Robertson, Eisenmann, Marvin Harris...), y esencialmente propias de épocas más tardías (siglos III y IV). En ellas, parece claro que para algunos ser mártir era un deseo vehemente: un camino legítimo para la salvación a procurarse. Aunque los investigadores no han hallado un solo caso de alguien condenado al circo por ser cristiano, ni por profesar una determinada fe religiosa (como algo desligado de un acto de rebeldía contra el Imperio o/y el Emperador).
Durante los siglos IV a XII se engrosaría el martirologio con diversas tradiciones a menudo inventadas (valgan de ejemplo las hermanas Justa y Rufina, veneradas en Sevilla, o Sta. Julia/na, en Brescia y Santillana).
Los judíos contaban una historia rica en mártires-héroes (líderes nacionalistas al tiempo que celosos de Yahvéh), primero asideos (siglo II aC) y luego esenios, zelotes e incluso fariseos (siglos -I a II dC). Los cristianos envidiaban una historia similar y estuvieron creando historias de mártires -en general, junto a hallazgos de "restos" a menudo imposibles de atribuir a persona concreta, ni causa alguna- hasta muy entrada la Edad Media.
En un principio estas "historias" (soñadas o más o menos inventadas, a veces un eco de persecuciones realmente acaecidas, a veces no) se asociaban al prestigio y antigüedad de una iglesia local, para lo que era esencial contar un escrito litúrgico o evangelio propio y con una historia rica en mártires. Más tardíamente las localidades y sus líderes religiosos lucharían por construir templos -idealmente iglesias o basílicas, más tarde catedrales- que las erigieran en núcleos poblacionales célebres y aglutinadores de riqueza y capitalidad.
Bueno, también hay quien dice que el holocausto no existió.
Hay gente pá tó.
De nada y gracias de nuevo, J.P.
Sobre la carta de Trajano (cuya autenticidad alguien pone en duda, señalando que, entre tantos documentos perdidos y destruidos se salve uno que sólo conoce -trae, salva, cita- Eusebio), entiendo ha de entenderse en su totalidad, de la que resalto: i) existe un ostracismo popular, no estatal, presto a la segregación y la denuncia fácil (clima pro-caza de brujas); ii) el Estado -por entonces tolerante en materia religiosa: nada que ver con lo que será en tiempo de emperadores cristianos- no está interesado en promover tal situación ni en emprender persecuciones sociales -ni religiosas- de ningún tipo. Entiendo que el fragmento de carta que cita se refiere a una situación política. El Estado -o Imperio romano- persigue la sedición y su prédica. En ese siglo II los judíos unían a su credo un mesianismo independentista que -sólo en el período de Trajano- produjo tres sonadas revueltas (Chipre, Egipto y Libia) y pronto produciría una II Guerra abierta....
Totalmente de acuerdo con JP -también con Xabier, Galetel, Chinto.
Los malabarismos de otros con el martirio están en la línea de Monclús. Será por eso que dice DavidRV de las tendencias psicológicas, que algunos van en el fondo a lo suyo, aunque se suponga que están tratando de cualquier otra tema.
Sobre martirio, mejor "mártir", de martus, μάρτυς= originalmente, testigo, es decir, aquel que puede certificar lo que ha visto u oído, se usa en muchas partes del NT con diferentes significados: legal, de Dios, de Cristo, etc. Pero también empieza a utilizarse con el sentido de aquel que da testimonio de Cristo mediante su sangre en Hch 22:20 (Esteban) o en Ap 17:6.
Una curiosidad, también se usa esta palabra en Hch 7:58 "lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos (μαρτυρες), dejando sus capas a los pies de un hombre joven llamado Saulo".
David: estoy de acuerdo.
Manue: me alegro sinceramente de que le hayan gustado los libros. Sobre Trajano, ¿cuál es la ley?: "No obstante, aquel que niegue ser cristiano y lo demuestre de hecho, esto es, venerando a nuestros dioses, aunque resulte sospechoso de haber sido cristiano en el pasado, debe obtener el perdón por su arrepentimiento" (X, 97, 1)
Aparte de que como comentan varios de los contertulios me parece que el salto de Monclús entre martirio y eutanasia no es válido, sí que es muy interesante reflexionar sobre el martirio. Y como comenté en otro momento, no hay que perder la perspectiva de que haya voluntades incoscientes, de la misma manera que existen en por ejemplo consumidores de drogas por el suicidio.
Pero de igual manera me parece que eso pertenece al ámbito de la personalidad y no de las ideas, porque mártires los ha habido y los habrá por religión, ideología, por la patria y hasta por conocimiento (Empédocles en el volcán).
Lo que comenta Manué también es muy interesante, habría que cuestionar hasta qué punto hay de historia y de leyenda áurea en esos mártires.
En cualquier caso, creo que el cristianismo ganó puntos el día que decidió no santificar a Ignacio de Antioquía.
Xabier:
La palabra GRIEGA martirio es muy anterior al siglo I, significa TESTIMONIO.
Pero en el A.T. estoy seguro que no se utiliza la palabra GRIEGA "martirio". Ya será otra cosa la escrita en Macabeos original.
No se confunda ni de árbol ni de bosque.
Lea a Leonardo Boff y podrá reconocer las ideas de un converso del siglo I: "el mártir es un sacramento eficaz, productor de verdad para la Iglesia"
Palabras plenas de sentido antiguo y romano.
Digo yo:
Desconocer la historia de Europa produce dogmas.
Sr. Piñero:
¿No cree Ud. que Monclús anda un poco perdido en el tema de la eutanasia, saltando de Orígenes a Tertuliano y san Agustían y de estos a una carta de Clemente a los cristianos de Roma?
¿Está Ud.seguro de que, para él, Eutanasia significa lo mismo que para los demás mortales?.
Vincularla a Martirio me parece demasiada ignorancia en un catedrático de la Complutense.
"La idea judeo-cristiana de la muerte por compromiso hacía dios se alimenta directamente del concepto de "sacrificio hasta la muerte" propia de los juramentos “sacramentum” del imperio."
Hay que mirar el bosque, no el árbol. En el Antiguo Testamento hay "martirios" antes de que se crease el "sacramentum". Ejemplo: 2 Macabeos 7
Reflexión sistemática sobre el martirio (Leonardo Boff)
VALOR SACRAMENTAL DEL MARTIRIO
http://www.servicioskoinonia.org/martirologio/textos/reflexion.htm
"El martirio posee innegablemente una eminente función de signo (sacramento). En primer lugar, contiene una alta significación antropológica. Lo que confiere dignidad a la existencia no es el centrarse en sí mismo, sino el descentrarse y estructurar la existencia en favor de los otros. El mártir lleva hasta el radicalismo la dinámica de la vida: la entrega total al otro como donación de la propia vida....
....Por último, el mártir es un sacramento eficaz, productor de verdad para la Iglesia. La Iglesia tiene mártires, que son su gloria. Pero siempre que un cristiano, por seguir a Cristo, se compromete de tal forma que es llevado al martirio, produce credibilidad para la Iglesia. Más aún: produce sustancia eclesial,.."
No son pocas los trabajos que exponen la relación entre martirio y sacaremtum.
Discúlpeme D. Antonio.
Toda esta serie sobre la “eutanasia” la “buena muerte” es delirante.
Querer, de manera forzada, relacionar el concepto de una “muerte sin sufrimiento” al concepto antiguo de una muerte por “sacramento” es algo que merece “denuncia” .
La idea judeo-cristiana de la muerte por compromiso hacía dios se alimenta directamente del concepto de "sacrificio hasta la muerte" propia de los juramentos “sacramentum” del imperio.
Los judíos conversos al cristianismo lo hacen a través de un juramento estipulado para todas las naciones, el juramento a Roma y al “Cristo” que les aboca a la muerte en última instancia.
Una muerte gloriosa que le asegura permanecer en la memoria de su iglesia.
“una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que nos llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa” 1 P 2,9
Desconocer la h...
Martirio = aceptar sufrir y morir, para obtener una vida mejor.
Eutanasia = rechazar sufrir y vivir, para obtener una muerte mejor.
Pienso que J.P. tiene toda la razón. La búsqueda del martirio puede ser un problema a discutir, pero no tiene nada que ver con la eutanasia.
En efecto, J.P.: en esa célebre carta parece claro quiénes emprenden las persecuciones (las capas populares, la gente común) y que se trata de un fenómeno de intolerancia social (que comenzaba a darse contra los judíos en tiempos de Trajano, en que se sucedieron tres revoluciones en Chipre, Libia y Alejandría) y se daría en mayor medida con Adriano (que habría de enfrentarse a la 2ª Guerra Judía). El caso es que el emperador responde que se siga la ley y prohiba que se admitan denuncias anónimas y que, en cualquier caso, el Estado contribuya a cazas de brujas impropias de su tiempo y del Estado.
Aprovecho para agradecerle su consejo de libros: me ha gustado el de Ehrman, los de Piñero (voy por su Guía del Nuevo Testamento, edición de 2011) y de G. Puente Ojea. Me he permitido añadir otro que prologa el último: "Jesús de Nazaret: el hombre hecho Dios", de Álvaro Borghini. Sobre el tema que nos ocupa, estimo esencial "El crisol del cristianismo", obra dirigida por A J Toynnbée
Xabier: momentos históricos muy diferentes llevan a actitudes personales muy distintas.
Manue: sobre los cristianos y Trajano, vid. la carta de Plinio el Joven al emperador y la respuesta de este.
De los 14 cristianos palestinos que padecieron martirio antes de la abdicación de Diocleciano en mayo de 305, ocho eran voluntarios, dos obraron imprudentemente y quedan sólo cuatro, como máximo, que no fueron arrestados por actos deliberados. “Los mártires eran los héroes cristianos y se consideraba que “con el bautismo de sangre” se iba derecho al cielo.”
(G.E.M. de Ste. Croix: "El Crisol del Cristianismo")
- Según los datos entregados por el historiador setecentista Edward Gibbon en la parte VIII del capítulo XVI de su “Decadencia y Caída del Imperio Romano” el cálculo arroja un máximo de 2.000 víctimas cristianas durante la Gran Persecución (303-313 E.C.) y un total estimado de 4.000.
- Siguiendo una idea expuesta por el profesor en la postal de hoy, aporto lo siguiente: "Como Eusebio detalla algunos juicios, cabe ver algo que llama la razón de los estudiosos: “el gran número de cristianos que se exponen al martirio innecesariamente, de grado, e incluso deseándolo activamente. Algunos de estos eran “mártires voluntarios” en el pleno sentido de la palabra.” Rompían edictos de persecución, destrozaban imágenes, interrumpían al gobernador de la provincia mientras éste se hallaba ofreciendo sacrificios, e incluso le agredían.
De los 14 cristianos palestinos que padecieron martirio antes de la abdicación de Diocleciano en mayo de 305, ocho eran voluntarios, dos obraron imprudente...
Sábado, 26 de mayo
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza