El blog de Antonio Piñero

“El absurdo juridicismo de Tertuliano”. El mensaje de Jesús transformado radicalmente por sus seguidores (II) (168-05)

13.02.11 | 06:26. Archivado en , CRISTIANISMO
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Hoy escribe Antonio Piñero

Comento hoy parte del capítulo 3 del libro de A. Monclús, “La eutanasia una opción cristiana”. Seguimos con la idea de cómo el pensamiento del Jesús histórico se ve transformado por la interpretación que de él hacen sus seguidores.

Hoy nos ocupamos de Tertuliano no en cuanto –en el libro de Monclús- este personaje contribuyera expresamente a formular una doctrina sobre la eutanasia vigente hasta hoy, sino como fautor, o impulsor de un movimiento intraeclesial que transforma lo que al principio fue una suerte de “teología vivida” en un corpus de doctrina regida por la ley y el derecho, es decir rígido y carente de la vitalidad que tenía en sus orígenes.

Con otras palabras, para A. Monclús, la figura de Tertuliano es indirectamente importante en la historia de la doctrina cristiana sobre la eutanasia –cuya base su libro pretende poner en cuestión- en el sentido de que la interpretación sacrificial de la vida y muerte de Jesús se convierte en norma, ley y parte del sistema jurídico eclesiástico que regirá en adelante en la Iglesia.

El influjo de Tetuliano -sostiene Monclús- debido a la fuerz de sus escritos fue tremendo en la vida práctica de la Iglesia. Para nuestro autor, el “juridicismo” y la “fosilización” que se observa en las normas eclesiástica legales de hoy en torno a la eutanasia tienen su nacimiento y cristalización en las concepciones en torno a la religión cristiana que defendió Tertuliano en sus obras.

“En el caso de Tertuliano la formación jurídica profesional lo condujo a la deformación teológica de confundir la religión con el derecho, Y esta identificación confusa fue transmitida a la Iglesia primitiva, que la recibió con agrado, y en ocasiones con euforia, a través de sus pastores transformados cada vez más en jefes, en autoridad.

“Tertuliano, entre otros, facilitó la herramienta que el poder eclesiástico-religioso necesitaba para parecerse coda vez con más nitidez al poder político, es decir, al poder propiamente tal. Un esquema de poder que permitirá a la Iglesia un progresivo modelo de confrontación de corte belicista. No en vano los Padres de la Iglesia, los que pasarán a la historia como los Santos Padres, eran no sólo apologistas (defensores de la doctrina), sino también ‘polemistas’, y no olvidemos que el origen de la palabra griega, polemistés, viene de pólemos, que significa guerra” (p. 156).

En este clima de confrontación es donde la influencia de Tertuliano hace que -en las disposiciones y escritos de la Iglesia en general- abunden cada vea más las palabras ley, norma, decreto prescripción, cumplimiento o incumplimiento, disciplina, mérito, formalidad, condena, pena, regla, así como orden, canon, jurisdicción, constitución, tribunal y un larguísimo etcétera.

Tertuliano es a la vez un ejemplo ilustre de una cierta inconsecuencia que Monclús considera como “contradictoria”, a saber, el abandono de la iglesia “católica” por parte un autor que tanto la había defendido como la única que tenía el derecho de existir frente a otras "iglesias" fundadas por herejes.

En efecto, Tertuliano abandonó la Iglesia católica y se pasó paso a la secta montanista, que no tenía en su época jerarquía, sino que era gobernada por el Espíritu; una secta que era asamblearia, y ante todo pobre, en extremo ascética, y tendiente a aproximarse en lo posible al mensaje primitivo de Jesús.

Ahora bien, en vez de contradictoria, yo vería en el Tertuliano maduro el deseo de dejar por fin el derecho para pasarse al Espíritu.

Sea como fuere, lo cierto es que Monclús tiene razón en afirmar que la figura de Tertuliano no es recordada en la Iglesia por este paso al ascetismo, la pobreza y la espiritualidad, sino por el “juridicismo”, alabado hasta hoy, que imprimió en todo la estructura de la iglesia cristiana. Por ello, su influencia hará –comenta Monclús- que se prefiera en la institución eclesiástica más los argumentos jurídicos que las demostraciones filosóficas.

Tertuliano contribuyó mucho, y así será seguido en la historia de la Iglesia cristiana, a consolidar las modalidades de la disciplina penitencial del cristianismo primitivo, consagrando los procedimientos y formas de la práctica de la penitencia. Y el sentido de la penitencia/dolor tiene mucho que ver con los argumentos anti eutanasia de la Iglesia.

Así pues, según Monclús, desde el punto de vista de la historia de la Iglesia, el movimiento teológico iniciado por Tertuliano contribuirá a que se consoliden sobre la eutanasia más los argumentos, fríos, de tipo normativo y jurídico, que los sutanciales. En vez de ir más al problema de fondo y a la consideración de la complejidad de la persona, se pienda más en la norma que debe cumplirse.

La intransigencia –argumenta Monclús pensando igualmente en Tertuliano- hace caer en otra contradicción que puede darse en el mundo del Derecho cuando éste, de algún modo, se rigidiza y se deshumaniza:

“Teóricamente por medio de la ley se busca el resguardo de lo humano a través de la justicia aplicada, pero en muchos casos esa aplicación resulta inhumana e injusta” (p. 160).

Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

POSTDATA

Textos gnósticos I Editorial Totta

Con alegría, os comunico que acaba de aparecer la cuarta edición del volumen I de TEXTOS GNÓSTICOS I de la "Biblioteca de Nag Hammadi". Este volumen trae una larga, pero muy clara introducción sobre qué es la gnosis y su historia, más su repercusión para entender el Nuevo Testamento. Luego presenta la traducción, con introducción y notas de todos lo tratados cosmológicos y filosóficos de esa biblioteca gnóstica hallada en 1945. Estas "Biblioteca" es famosa sobre todo por los Evangelios apócrifos gnósticos -el Evangelio de Tomás, por ejemplo, y el de Felipe,que aparecen en el volumen II.
Saludos

18 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Ant 15.02.11 | 19:53

    Sí y no, Sr. Galetel.

    Todo lo que decimos lo decimos, aun en el mejor de los casos, cambiando la semántica de nuestras palabras, que no tienen significado respecto de Él... pero utilizando a Dios según nuestra perspectiva y siempre a nuestro servicio, como si fuera nuestra aya.

    Pero el problema no está en Dios, que es el origen y el imán.

    El problema está en el hombre que se vuelve refractario ante Dios, o repelente a Dios, (las fuerzas iguales se repelen,( "sois como dioses"), como un gesto invencible e insuperable de su "trágica" personalidad autónoma.

  • Comentario por galetel 15.02.11 | 17:12

    Alfred North Whitehead, el gran matemático y filósofo inglés, coautor de los “Principia Mathematica” con B. Russell, y teólogo fundador de la teología de procesos, lo dijo en una frase famosa: “God is the great companion, the fellow-sufferer who understands” (“Dios es el gran compañero, el que sufre con nosotros y nos entiende”).

  • Comentario por Ant 14.02.11 | 19:25

    Siempre me ha admirado y encantado ver cómo los animales aceptan a las personas y las entienden y se acomodan a ellas... No es precisamente lo que ocurre al hombre con Dios.

    Algunos ven a Dios como un compa, un alter ego...al que podemos poner deberes y pautas de actuación.

    Otros como un alienígena al que ni entendemos ni nos entiende...

    Seguro que ni lo uno ni lo otro... y todo porque no nos quitamos y siempre nos vemos como si fuéramos nosotros la fuerza motriz, la razón del existir y el centro del universo.

  • Comentario por galetel 14.02.11 | 09:43

    Dios no es como nosotros.
    Cuando se trata DE DIOS, la mansedumbre Suya es Su poder, la justificación nuestra es Su justicia; el perdón a nosotros es Su venganza; la solidaridad Suya es la expiación nuestra.

  • Comentario por galetel 13.02.11 | 23:59

    En vez de poder, mansedumbre; en vez de justicia, justificación; en vez de venganza, perdón; en vez de expiación por nuestra parte, solidaridad por parte de Dios EN Jesús.

    ¡Y la solidaridad DE DIOS, el Creador de cuanto existe, el Señor de la Vida,
    es necesariamente salvadora de todo mal!
    Para quien la acepte.

  • Comentario por galetel 13.02.11 | 23:57

    Todo era un tremendo error. Bastaba con volver a pensar en la predicación de Jesús para entenderlo y encontrar una explicación completamente distinta, consecuente y no contradictoria con el Dios de Jesús, el Abbá.
    Dios no podía ser ese juez severo, tenía que ser más bien como un padre indulgente, pues así lo había pintado Jesús. Entonces, -volvemos a empezar-... ¿¡por qué el Abbá no evitó, si es que no exigió, esa muerte terrible de su amado Jesús!? ¿Y por qué esa muerte va a salvarnos a nosotros de nuestros males?

    La respuesta está implícita, o casi explícita, en el Evangelio (por eso éste se llama así); pero es tan diferente a la habitual lógica humana de poderosa justicia vengativa, que es una necedad y un escándalo aceptarla, para muchos.

  • Comentario por galetel 13.02.11 | 23:55

    El sufrimiento y la muerte de Jesús habían sido un sacrificio hecho “por nosotros”, para conseguir justificarnos y así salvarnos (no olvidemos que los males físicos –incluso la muerte— se atribuían al castigo divino merecido por las culpas).

    Más tarde se filosofó sobre ello, desde un punto de vista jurídico, para explicar que había sido necesaria la satisfacción de una ofensa infinita, porque el ofendido era el Dios infinito, mediante una reparación infinita que sólo pudo ofrecer el sufrimiento del Hijo de Dios mismo. ¡Y parecía tan lógico!
    Desde luego, se suponía que Dios era un juez severo, de ésos que sólo aplacaban su sentido riguroso de la justicia y del honor mediante el sufrimiento de los culpables, o de quien tomara su lugar satisfactoriamente. ¡Suposición infundada y absurda, sobre todo en un seguidor del autor de las parábolas del perdón gratuito!

    Todo era un tremendo error.

  • Comentario por galetel 13.02.11 | 23:53

    Los primeros cristianos, desde su experiencia cierta de la resurrección de Jesús, de un “maldito” crucificado exaltado “a la diestra del Padre”, creyeron en el valor salvífico de su muerte. Creyeron firmemente que había sido para salvación de ellos. “Por nosotros”, decían.

    Buscaron entonces explicarse cómo esa terrible muerte podía tener poder salvífico. Había que explicarse el porqué de la resurrección, no sólo de Jesús, sino también de todos sus seguidores por EFECTO de ello.
    De ahí, con el apoyo de la Escrituras (p.ej. los poemas del “Siervo de Yahvé”, ciertos salmos, etc.), fueron brotando las explicaciones de tipo expiatorio/propiciatorio, que se basaban en el concepto tradicional de la religión judía (y otras religiones), de que era necesario pagar las culpas con sacrificios a Dios para hacerlo propicio y obtener su perdón.

  • Comentario por carbo 13.02.11 | 22:25

    Este nuncio Lucibello parece razonable, Turquía es Europa, pero Africa empieza en los Pirineos.
    En Turquía estuvo Juan 23, cuya súplica de clemencia para grimau despreciaron los ministros del opus. España añora la teocracia fundamentalista del caudillo de España por la gracia de Dios y de la jerarquía. El principio II del Movimiento Nacional declara el acatamiento de la Nación española a la Ley de Dios formulada por la Iglesia, cuya doctrina inseparable de la conciencia nacional inspirará las leyes.

  • Comentario por J.P. 13.02.11 | 19:36

    Coincido con mi casi tocayo C.P., es un muy buen síntoma que la biblioteca de Nag Hammadi alcance una cuarta edición.

    Enhorabuena al profesor y a sus colaboradores.

  • Comentario por Chinto 13.02.11 | 16:30

    Xabier ¿quien pone de los nervios a ´quien?. Tranquilo, muchacho. Lea algo sobre el mecanismo de proyección.

  • Comentario por Xabier 13.02.11 | 13:51

    Chinto:

    Buscando en Google, es sumamente fácil dar con el e=mail del Dr. Monclús.

    ¿Por qué no se lo dice usted directamente en vez de hacer peticiones impertinentes?

    No entiendo como siendo psicólogo entra a diario en un blog de alguien a quién odia y cuyo contenido le pone de los nervios. En casa del herrero...

  • Comentario por Juan 13.02.11 | 12:12

    El título de esta entrega me parece un error en si mismo. No sé si el responsable es el Profesor Piñero o es el Profesor Monclús.
    Que yo sepa, el mensaje de Jesús no es la Eutanasia; el mensaje de Jesús es el Reinado de Dios. La eutanasia está traida aquí por los pelos.

  • Comentario por Chinto 13.02.11 | 12:02

    Sofía, permítame una aclaración. El cocepto de expiación no es anselmiano; anselmiano es el concepto de satisfacción.
    Como dice Hans Küng, "a veces se toma por Fe en Cristo -cristianismo- lo que no son más que esquemas ideológicos de una determinada época". Me parece que en este error caen el EL Sr. Piñero Y su compañero Monclús, entre otros.

  • Comentario por C.P. 13.02.11 | 11:44

    Que haya una cuarta edición de un libro sobre los TEXTOS GNÓSTICOS me parece sorprendente y admirable. Señal de que somos muchos los interesados en el tema, y de la calidad de la investigación; porque saber explicar la gnosis no es fácil. Mi enhorabuena y que haya muchos éxitos más, como recompensa del trabajo bien hecho. Saludos

  • Comentario por sofía 13.02.11 | 11:44

    A mí me parece lógico q Tertuliano se hiciera montanista, puesto q -cito el libro d Piñero- "practicaban una ascesis muy rigurosa con grandes periodos de ayunos. Proclamaban que, tras la recepción del bautismo, no eran perdonables caídas ulteriores en el pecado, de modo que ciertas faltas graves, como el asesinato o el adulterio, no podían ser redimidas por la penitencia y el perdón de la Iglesia...el pecador queda destinado irremisiblemente al infierno...un segundo matrimonio tras la muerte del cónyuge era igual al adulterio."
    Es decir en su rigorismo legalista simplemente pasó a apoyarse falsamente en el Espíritu para afirmar q Dios era un jurista riguroso y q él era su instrumento.
    Decían q tenían que "revelar las verdades que Jesús no había tenido tiempo de comunicar" Es decir, pura especulación para imponer sus ideas rigoristas a los demás con la excusa d q se ponían en éxtasis. Eso daba a Tertuliano 1 poder q de otro modo no tendría. Fue 1 paso +

  • Comentario por sofía 13.02.11 | 10:54

    Y tampoco el papa es anselminiano: "...Quien observe atentamente, verá cómo la teología bíblica de la cruz supone una revolución en contra de las concepciones de expiación y redención de la historia de las religiones no cristianas; pero no debemos negar que la conciencia cristiana posterior la ha neutralizado y muy raramente ha reconocido todo su alcance.”
    (J. Ratzinger, “Introducción al cristianismo”)
    El concepto anselminiano d la expiación es x tanto una distorsión. Pero esta cuestión no tiene nada q ver con el hecho d q las elucubraciones dl tal Monclús para justificar la eutanasia desde Jesús no tienen sentido.
    La justificación o no d la eutanasia se debe apoyar en criterios y razonamientos morales básicos q cualquiera pueda entender. Ni el imperativo categórico de Kant, ni la básica ley de oro común a muchas religiones, ni el sentido común me llevan a ser partidaria de la eutanasia ni del encarnizamiento terapeútico sino d los cuidados paliativos.

  • Comentario por Chinto 13.02.11 | 09:13

    Sr Piñero: Su Compañero Monclús, ha oido campanas pero no sabe dónde. Dígale que a Tertuliano se le considera iniciador de la teología latina junto a otros como Cipriano, Gregorio Magno y los precursores de la Escolástica ente los cuales se encuentra Ivón de Chartres´que fué el iniciador de la relación entre teología y Derecho canónico. Digale también que existía otra teología, la oriental, de talante más filosófico-metafísico, en la que no tuvo ninguna influencia Tertuliano.
    Por mucho que se esfuerce su compañero en vincular las interprtaciones sobre la muerte de Jesús con la eutanasia, no conseguirá demostrarlo porque como acertadamente afirma H.Küng, las dos interpretaciones patrísticas (rescate y sacrificio expiatorio) "estaban llamadas a estimular la elaboración teológica referente al desarrollo medieval del sacramento de la penitencia y del sacrificio de la Misa". (Cfr. Ser Cristiano, pg. 448).
    Mejor,no le diga nada para que no se desanime. Su libro es poco recondable...

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