Hoy escribe Antonio Piñero
Un apartado muy importante del libro de A. Monclús, “La eutanasia, una opción cristiana”, es el dedicado al tema cómo el pensamiento genuino de Jesús es luego transformado radicalmente por sus seguidores.
Según Monclús, en el campo de la consideración de la eutanasia, hay desviaciones notables respecto al ideario posible del Nazareno en pensadores cristianos que han influido notablemente en la doctrina posterior de la Iglesia sobre la eutanasia. Los principales son Pablo de Tarso, Tertuliano, Orígenes y de un modo especial en lo que se refiere al tema “eutanasia”, Agustín de Hipona. Lo veremos en varias entregas,
A. Pablo de Tarso
En líneas generales, y como base a su tratamiento concreto de la eutanasia, recuerda Monclús que -ya desde el nacimiento mismo del cristianismo- la figura judía de Jesús recibe una profunda reinterpretación. Esta comienza con Pablo, quien hace del Nazareno, un mesías judío, un salvador universal; Pablo, además, pone las bases para reinterpretar la muerte de Jesús desde una perspectiva sacrificial, vicaria y expiatoria, que era ajena a la mente del Jesús judío. Ya este cambio perceptible pone en guardia a Monclús, quien sostiene que es “urgente distinguir la figura y mensaje de Jesús de las adherencias posteriores” (p. 123).
Monclús cita a J. J. Tamayo y afirma:
“Un ejemplo emblemático de la violencia de lo sagrado llevada al extremo es la interpretación sacrificial que algunos textos de la Biblia (el inicio de estas ideas es Pablo de Tarso) y la teología cristianas ofrecen de la muerte de Jesús de Nazaret. La formulación más extrema y desgarrada de esta interpretación es obra del teólogo medieval Anselmo (de Canterbury). Según ella, Jesús, víctima inocente, se somete a la muerte por decisión de Dios, su Padre, para reparar la ofensa cometida por la humanidad contra Él. Como la ofensa es infinita, debe ser reparada por una persona que sea al mismo tiempo humana y divina. Esta persona es Cristo. Y la forma de esta reparación es la muerte. Pero no una muerte cualquiera, sino la más dolorosa que mente humana pueda imaginar: la crucifixión.
“Cristo habría cargado gustoso con la cruz camino del Gólgota y habría aceptado la muerte sin rechistar en cumplimiento de la voluntad de Dios. En él se habría realizado literalmente la descripción que hace el profeta Isaías de la figura simbólica del Siervo de Yahvé…”
(J. J. Tamayo: “Cristianismo: diálogo interreligioso y trabajo por la paz, en A. Monclús [ed.], El diálogo de las culturas mediterráneas judía, cristiana e islámica en el marco de la Alianza de las civilizaciones. La línea, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 2009, p. 101).
Anselmo de Canterbury no hace otra cosa que explicitar o concretar el pensamiento de Pablo. Fue éste quien hizo la mutación de la autoconciencia de Jesús –al menos al final de su vida- como un mesías judío a ser un “cordero de Dios” (expresión de la escuela johánica y del autor del Apocalipsis).
Obsérvese que esta interpretación sacrificial de la muerte de Jesús hace de éste un modelo a imitar, que afecta a la ideología que sustenta la oposición a la eutanasia. Si Cristo sufrió sin rechistar el mayor de los dolores, porque así lo quería su Padre, el cristiano debe hacer lo mismo: sufrir con absoluta paciencia los dolores imposibles (por ejemplo, de su enfermedad terminal) hasta que Dios quiera mandarle la muerte.
La imagen de trasfondo del Dios que ordena este sacrificio es descrita así por Tamayo/Monclús:
Un Dios violento, vengativo, sin entrañas de misericordia, más sanguinario que Moloc, que exigía el sacrificio de niños para aplacar su ira y conseguir sus favores. Un Dios no sólo impasible e insensible a los sufrimientos humanos, sino causante Dios ellos: un Dios que necesita el derramamiento de la sangre de su Hijo para sentirse rehabilitado en su honor herido y en su dignidad maltrecha (Tamayo, cap. citado, p. 102)
Ahora bien, argumenta Monclús con Tamayo, éste no es el pensamiento del Jesús histórico, porque
“Jesús no fue sacerdote, ni perteneció a ninguna familia sacerdotal, ni tuvo mentalidad clerical. Vivió y se comportó como un laico crítico con la institución sacerdotal… A Jesús lo mataron, no porque Dios así lo quisiera…”
“Jesús vive su muerte no de manera impasible, con como un héroe en loor de multitudes, sino como un fracasado… Jesús no fue condenado por blasfemo, sino por incitar a la nación a la rebelión, por prohibir el pago del tributo al César y por pretender ser el rey de Israel… La vida y praxis de Jesús constituyen un claro mentís a la interpretación sacrificial de su muerte y una inapelable negación de la violencia inscrita en lo sagrado…” (Tamayo, p. 104= Monclús pp. 125-126).
En síntesis: no hay ningún fundamento en la vida del Jesús histórico para sustentar uno de los argumentos contra la eutanasia: hay seguir el ejemplo de Jesús que soportó con rostro alegre unos dolores y una muerte crueles porque Dios Padre así lo quiso.
Una apostilla desde el punto de vista de un filólogo escéptico y racionalista: este argumento intracristiano me parece sólido partiendo de un análisis de todos los textos del Nuevo Testamento y de una crítica razonable de los Evangelios. Pero, esta interpretación sacrificial es el núcleo de la teología paulina, de los Sinópticos, del Evangelio de Juan, de la Epístola a los Hebreos…, del Apocalipsis… en suma del Nuevo Testamento entero… Pero, ¿cómo se puede ser cristiano partiendo de estas premisas de negación absoluta de los fundamentos teológicos, expresados en el Nuevo Testamento mismo y que derivan en último término de la revelación "sobre el Hijo" que tuvo Pablo como manifiesta en la Epístola a los Gálatas?
Supongo que se me responderá: ciertamente, no se puede ser cristiano oficial, pero sí “jesuánico”. A quien sigue “un cristiano así” es al Jesús de la historia…, no al Cristo de la fe de la centenaria tradición cristiana.
Pero esta afirmación también tiene sus dificultades…
Aquí lo dejo hoy. Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
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¿Y qué más le da a un suicida que otra persona no le dé la razón? No seamos tan paternalistas. Se trata de reconocer un derecho y de gestionar un buen final. Podemos poner condiciones o limitar el derecho, obligando a otro tipo de suicidas a que pongan en riesgo -o en situación muy desagradable- las vidas de otras personas. En el ejemplo que le ponía, se obligó -¿cristianamente?- a sufrir a quien pedía ser librado de tal fin. Claro que podría haber sido "dormido" (sedado hasta la náusea) y podemos criticar a muchos hospitales que no lo hacen (por cierto que habrá leído algo acerca de que dormir del todo a un moribundo lo exime de su derecho a gestionar conscientemente el final de su vida, a morir en conciencia, y hasta a arrepetirse de sus pecados), pero deberá reconocer que la crítica ha de ser bidireccional, incluyendo el derecho de cada cual (más evidente en los casos exrtremos) a decidir sobre SU vida. Lo que es independiente de que nosotros no nos imaginemos suicidas.
No, no estamos de acuerdo. A un suicida nunca le daré la razón, sino motivos para vivir por poca vida que le quede.
Y lo que me ha extrañado es que no dijera una sola palabra sobre cuidados y alivio del dolor. Esa es la misión del médico, no medir si la llamada calidad de vida es suficiente para considerarla digna de ser vivida. Lo humano es no rendirse ante la muerte, ante lo que hay de muerte en la vida, luchar por la vida y la alegría, descubrir medios de aliviar el dolor, cualquier dolor, físico o moral. Algunos encuentran más rentable dejar que otros se consideren a sí mismos fardos molestos y deshacerse de ellos en vez de confirmarles en su humanidad.
Si se refiere a mí, no he defendido otra cosa diferente a la de Vd. Aparte de esclarecerle a Irich que hoy no se atribuye al Jesús histórico la perícopa que citaba de Marcos, defiendo, como Vd, i) que lo que trate de trasladarse en el tiempo sobre lo que habría dicho o no Jesús sobre problemas actuales es mera especulación gratuita; ii) no creí necesario añadirlo porque la obra y su comentario se dirigía en especial a los creyentes cristianos, pero estoy de acuerdo en que no hemos de argumentar sobre derechos ni justicia en base a prácticas selectivas judaicas o de (atribuídas a) Jesús (lo que requeriría distinguir entre unas -volcar los tenderetes de alguna Iglesia que venda recuerdos e imágenes- y otras).
Mi diferencia con Vd estriba en que defender la eutanasia no sólo puede ser humano, sino más humano que lo contrario. Entienda que no se trata de matar al ser humano que no quiera morir, sino de dar una muerte digna a quien lo exprese inequívocamente. Le ponía un ejemplo ilust...
No me está descubriendo la pólvora repitiendo teorías que todos conocemos, pero al parecer no se entera de que lo que digo es que da exactamente igual que sea profecía o reconstrucción, pues en ambos casos la expiación se proyecta sobre el significado de la frase que no tiene por qué tener esa connotación.
En cuanto a la eutanasia, ya digo que los razonamientos son para todos y no tienen nada que ver con elucubraciones sobre lo que diría Jesús, ni con doctrinas cristianas anselminianas o no, sino con los que cada cual quiera aportar para convencer a los demás.
He dicho que basándome en el sentido común, en el imperativo categórico y la regla aurea y mi propia experiencia estoy en contra de la eutanasia y del encarnizamiento terapéutico, pero a favor de los cuidados paliativos. Me extraña que la investigación y los tratamientos médicos no se centren en eso. Sale muy caro y es más fácil quitarlos de en medio, lo sé, pero lo encuentro inhumano, oiga.
No logró su objetivo. Lo abrieron, vieron el tumor muy extendido y lo cerraron. Avisé de su deseo y me miraron como si fuera de otro planeta. Claro que el cirujano no podía sentirse asesino, ni -en caso de solidaridad humanitaria, en lugar de ese otro escrúpulo inhumano y "paternalista", como poco- arriesgarse a que alguien comentara su opción eutanásica. El resultado -acaso entendido como "cristiano"- estuvo exento de cualquier encarnizamiento terapéutico, no obstante el hombre hubo de sufrir la muerte de su padre. Durante dos meses pude oír sus gritos con frecuencia. Finalmente murió del modo que había rogado no tener que morir... En otros países su situación estaría bien regulada y su muerte habría sido menos terrible y más digna (pienso).
La frase se pretende predictiva, aunque su construcción se entiende retrospectiva (vaticinia ex eventu). Por supuesto, los médicos tratan de prevenir, curar, reducir sufrimiento y salvar vidas e integridad orgánica y funcional.
Pero las leyes, que hacemos las personas para mejorar en derechos -derecho plural- y calidad de vida, deben ocuparse también de los suicidas y de los moribundos que no anhelan sufrir de más. No se trata sólo de evitar el encarnizamiento terapéutico, que por supuesto que sí, sino de asegurar que no sufre de más quien no lo desea y que se asegura una muerte digna todos, incluyendo los que la desean (por sí mismos, claro está: existen penas legales de muertes impuestas, y hay que eliminar la posibilidad de asesinatos disfrazados de eutanasia) acelerada e indolora. Recuerdo cierto enfermo terminal de cáncer que no contaba con familiar alguno y rogaba que, si su tumor estuvieera extendido, no le despertaran, pues quería evitarse la muerte inhumana de su padre.
Irich,
Poco importa quien fuera el autor de la frase "debía sufrir" pues como dije, esa frase no tiene ninguna connotación expiatoria si no se empeña alguien en añadírsela.
Que se considere una profecía o no es lo de menos, que el mismo Jesús pudiera o no vislumbrar lo que probablemente se le venía encima tampoco importa para el efecto de que no hay por qué considerar que esa frase hable de expiación. De lo que habla es de consecuencias de ser consecuente.
Y respecto a centrarse en el texto, eso hice antes cuando afirmé que en vez de especular sobre lo que opinaba Jesús que es anacrónico, como dice JP, lo q hay que plantear son argumentos basados en principios comunes a la mayoría de las religiones, en la filosofía y en el sentido común.
Pero en cualquier caso, lo que hacía Jesús según sus discípulos era curar. Y desde el pdv de Hipócrates creo que los médicos también era lo que se proponían cuando hacían su juramento.
Irich: dice Gonzalo Puente Ojea (en "La existencia histórica de Jesús", págs 6-7) que Marcos 8.31-33, perícopa que expresa el célebre "secreto mesiánico" constituye una afirmación genuina de que Pedro conoce la naturaleza mesiánica de Jesús, pero, al tiempo, algo que la echaría inexplicablemente por tierra (la predicción de su derrota y crucifixión, en realidad un "vaticinia ex eventu"). Y sentencia: "puede afirmarse con sólidos fundamentos, que esta silente profecía soteriológica no figuraba, ni explícita ni implícitamente, en ninguna tradición oral o escrita (...) procedente de Jesús." "Entre la tradición prepascual de la historia de Jesús, anterior a su muerte como sedicioso contra Roma, se interpuso (...) una nueva idea originaria de otra mentalidad e ideología cuya fuente era Pablo de Tarso o las comunidades gentl-cristianas coetáneas." Es Pablo quien añade "la razón soteriológica".
El proceso puede seguirse en la obra de Álvaro Borghini: "Jesús de Nazaret: el hombre hecho D...
Óscar: efectivamente, pero como hemos leído en otras postales también Monclús intentaría argumentar que del mensaje de amor de Jesús se deduce que Él podría estar más o menos de acuerdo con la eutanasia (al menos, indulgente). Aparte de que la eutanasia, como la entendemos hoy, seguramente no tiene mucho sentido trasladarla al s. I (problema actual que requiere un debate y una solución actuales, repito), lo que es evidente es que Jesús fue capturado y crucificado y, aunque no fuese "planeada", no parece que buscase una alternativa como sí hicieron los defensores de Masadá o los compañeros de Josefo (quien intentó en aquella ocasión hacerles desistir de tal idea arguyendo que darse muerte era una ofensa muy grande contra Dios y que atentaba contra la ley natural, esto es, desear la vida, etc.). Es decir, la muerte de Jesús posiblemente no sea argumento, pero tampoco es contraargumento que no fuese expiatoria. Mi crítica comienza y termina ahí.
Creo que hay que leerse el texto con más tranquilidad. Y centrarse en el tema y en lo que se discute. La eutanasia, y la posición de la iglesia católica respecto de ésta. Y sobretodo, en los fundamentos de dicha posición.
Don Antonio va a terminar usted a la altura del codigo da vinci
De acuerdo con Iker, y muy interesante su diferenciación sobre lo que puede ser la eutanasia en teoría y lo que puede ser en la práctica.
Gracias, Galetel. Está claro que desde el cristianismo, q supone q Jesús es Dios-con-nosotros, la revelación de Dios, la imagen humana de Dios, Dios no puede ser más que un Dios manso, kenótico, solidario con el ser humano, respetuoso con la autonomía de la creación y la libertad humana, pues lo contrario sería contradictorio. Todo esto puede parecer muy moderno, pero me ha llamado la atención esa cita:
"...Quien observe atentamente, verá cómo la teología bíblica de la cruz supone una revolución en contra de las concepciones de expiación y redención de la historia de las religiones no cristianas; pero no debemos negar que la conciencia cristiana posterior la ha neutralizado y muy raramente ha reconocido todo su alcance.”
(J. Ratzinger, “Introducción al cristianismo”)
Es decir, afirma q la teoría expiatoria es 1 distorsión.
Pero además ese "debía sufrir" aunque lo añadieran sus discípulos, no creo que deba tener connotaciones expiatorias añadidas. Está claro que "tenía que sufrir" como consecuencia de las opciones escogidas, de no volverse atrás de ser consecuente con sus ideas.
Hasta en "Fama" se utilizaba ese lenguaje de "tendréis que sufrir", de modo que no veo qué puede tener de extraño asegurar que mantenerse fiel a la propia vocación tenga un costo enorme, incluyendo la propia vida. Hay momentos en los que se puede plantear la huida o enfrentarse a lo que viene te cueste lo que te cueste sin recular ni mijita aunque te vaya en ello la vida. Más de una vez, más de uno, habrá tenido que oir la expresión "te van a crucificar" cuando toma una decisión políticamente incorrecta. Pues en ciertas circunstancias la crucifixión es un hecho real y no una metáfora.
Independientemente del valor expiatorio de la muerte de Jesús, y que la afrontase con rostro alegre (que más bien lo hizo con el corazón encogido), ¿pudo pasársele a Jesús por la cabeza hacer lo que años después harían los defensores de Masadá y ahorrarse lo que le iba a ocurrir (y que ciertamente no podía sino imaginarse que iba ocurrir)? No digo que su muerte sea argumento contra la eutanasia, aunque hace unos días dije que afrontó su muerte pero como muestra de que no podemos decir nada sobre qué pensaría sobre ello.
Bueno, Carlos, lo de gentiles y naciones... En la Septuaginta encontramos traducido el término goyim (pueblos no judíos o gentiles) por ethnos, como alguna vez hemos discutido. No encontrarían mejor traducción al griego (difícil de encontrar al ser un término tan etnocéntrico).
Señor Piñero, usted escribe que la concepción de Jesús "desde una perspectiva sacrificial, vicaria y expiatoria" es ajena a su personalidad histórica y forma parte de "adherencias posteriores". Me gustaría en este caso que me explicara de qué modo lo que leemos en Marcos 8:31-33 puede tenerse por una incorporación tardía a la "regula fidei":
"Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".
Este "debía sufrir" -que se repite en otros pasajes de los demás evangelios sinópticos- ¿no conlleva la idea de sacrificio y expiación?
...
"A quien sigue “un cristiano así” es al Jesús de la historia…"
D. Antonio, disculpe mis palabras pero ¿no cree que su apuesta es un órdago?
Bueno seguro que no cae en la cuenta que "la historia" de los hechos solo es una posible, y que se construye sobre TODAS las evidencias con las que contamos. Otra cosa es la creencia de cada uno construida desde la emoción de su "salvador" particular.
Los seguidores de ese personaje "construido" sobre una singular herejía hebrea se disgustan mucho por interpretar "al pie de la letra" las palabras griegas de los evangelios.
Les delata su intereses por "gentiles" y "paganos", esos que no han sido nombrados nunca en los textos, y que son falsamente presentados como el foco al que se dirigen las palabras de su "Jesús de la historia…"
Quién nombra a "gentiles" y "paganos" en su trabajo de exégesis delata así su "tendencia" histórica.
Y así perder su órdago particular.
Eutanasia, en teoría, significa derecho a decidir sobre la propia muerte.
Eutanasia, en la práctica, significa Leganés. Ley de la Estadística. Costes sanitarios insostenibles dentro del "sistema". Aplicación de sedaciones masivas e intensas. Se disparan el número de hospitalizados ancianos o seriamente enfermos que fallecen. "Han dejado de sufrir". En realidad, han dejado de costarle dinero a la Seguridad Social.
Ante la Eutanasia "en teoría", me apunto a las ideas de Sofia y Galetel. Separar el encarnizamiento terapéutico del cuidado paliativo y, desde el punto de vista creyente, separar el dolor humano del sacrificio expiatorio.
Ante la Eutanasia "en la práctica", expreso, además, mi mayor desconfianza.
Saludos
En efecto, David: especulación es poco... Uno entiende que al profesor le hagan encargos; pero acaso debieran tener un límite, si no queremos salirnos de la historia y meternos en diversas literaturas y especulaciones éticas sesgadas por las creencias religiosas y, en especial, su "tradición". Esta se construye en otros momentos históricos, y se ve en este caso influida por el medievo y el postgnosticismo o "cristianismo" postpaulino o helenístico, del que Juan y Agustín son dos buenos elementos al que seguirán otros como Anselmo, Tomás, Pedro Abelardo, Alberto...).
De todos modos el resumen de lo que podríamos entresacar de Jesús creo que lo has clavado: nada, simple ucronía; nada exigible a un personaje judío del siglo I sobre problemas morales de índole actual, internacional y, en cualquier caso, inexistentes por entonces...
El autor criticado parece hablar más bien de la "tradición cristiana" como conjunto doctrinal-moral del que quisiera entresacar un modernismo liber...
Yo observo un salto lógico indebido si se quiere remontar problemas morales del siglo XXI (y XX) al Jesús histórico. Hacerse preguntas de ese tipo, ya sea al Jesús de la historia, a Aquiles o al rey Carlomagno, es una ucronía, quizá un juego intelectual interesante, pero una completa ucronía.
Otra cosa es por supuesto para los creyentes, que piensan que Jesús es una personalidad supracrónica, y pueden hacerle preguntas ya sea a través del corta-pega bíblico habitual o a través de revelación, pero desde el punto de visto histórico y científico, son juegos florales, ya sea preguntale sobre la eutanasia, el uso del preservativo, el abuso de internet, o si aprobaría la guerra de Irak...
Felicidades, profesor. El artículo de hoy trata de un libro cuya argumentación puede verse (yo la veo) como pura elucubración: ¿qué pensaría el Jesús histórico -y no sus reinterpretaciones interesadas, soteriológicas o divinizadoras- sobre la eutanasia?
La pregunta invita a decir lo que cada uno piensa o siente (inspirado por su dios particular o/y conciencia "recta", claro está), merecía ser coronado con esa distinción entre diversos "jesuses" (el histórico, hombre que quiere reinar, o el dios encarnado que se sacrifica soteriológicamente, preludiando la venida del Reino mesiánico y final.
Teologías y cristología pertenecen, ciertamente, a la historia de las ideas, y no a la que se ocupa de relatar los sucesos históricos que hicieron fracasar la labor de diversos mesías reales (e históricos), más allá de apariciones, experiencias interiores y reflexiones individuales dentro de cada corriente de pensamiento. Estas reflexiones son ubicuas, pero tal vez contradichas por la h...
De acuerdo, Sofía. Totalmente de acuerdo contigo en que el cristianismo debe apoyar los cuidados paliativos y por otra parte ayudar a desmotivar el suicidio, según sea el caso.
Pero es innegable que HAY todavía católicos, algunos con gran poder, que siguen sosteniendo la doctrina expiatoria como argumento para que un enfermo terminal tenga que estar dispuesto a soportar sufrimientos innecesarios por ser católico.
Creo que tú, como yo, queremos dejar en claro que ser católico no implica esto, pero sí el respeto y la defensa de la vida. HAY un catolicismo que no cae en ninguno de los dos extremos.
Por supuesto no hay que confundir la eutanasia con dejar que las cosas sigan su curso, utilizando cuidados paliativos. Totalmente en contra del encarnizamiento terapeútico. No hay por qué enchufar a nadie en ninguna máquina para mantener su vida artificialmente. Pero cuando alguien vive tan mal que desea morir, hay que darle lo que necesite para que desee vivir. Es lo que pienso, sobre la base del imperativo categórico y la regla de oro de todas las religiones y el sentido común.
Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores. Por supuesto hay que deshechar la teoría A de Anselmo de Canterbury, pero eso no tiene nada que ver con las elucubraciones sobre lo que pensaría Jesús de la eutanasia.
Creo que cuando una persona se plantea moralmente si está a favor o en contra de la eutanasia se debe apoyar en su propia experiencia de suicidas y eutanasiados en la psicología en los principios morales universales -que por supuesto son discutibles.
Creo q es muy cómodo x parte d la sociedad hedonista despreocuparse de hacer q la vida de los demás sea satisfactoria, e invitarles al suicidio -o eutanasiarles. He conocido casos de suicidas q podrían haber llevado una vida feliz si alguien se hubiera dado cuenta de su problemática y les hubiera ayudado. Pienso q lo humano es luchar a favor de la vida -y de una vida feliz, dentro de lo posible. La actitud contraria es comodidad insolidaria q abandona a otros seres humanos en condiciones inhumanas.
La “doctrina A”, la expiatoria, es errónea; la rechazamos rotundamente muchos católicos actuales. Somos decididos partidarios de la alternativa solidaria, SIN que esto signifique que desechamos el significado redentor de la vida y muerte de Jesús cambiándolo por un mero ejemplo humanista.
(sigue)
ambas cosas en Jesucristo.
Como es evidente, la “doctrina A” implica que nuestra actitud ética hacia Dios debe ser de sumisión, de ascética, de sacrificios y mortificaciones, en expiación continuadora de la supuesta expiación hecha por Jesucristo. Y hacia los demás debe ser como la supuesta actitud de Dios, exigente y autoritaria, amenazadora, castigadora, impositiva, juzgadora y condenatoria.
En cambio, la “alternativa” invita a imitar la actitud amorosa, solidaria, liberadora, compasiva, indulgente de Dios manifestada en Jesucristo en plena representación suya.
(sigue)
Fue exactamente al contrario: Dios-manso actuó EN su mesías-manso, incluso hasta la muerte en cruz que resultó inevitable en su misión, SOLIDARIZÁNDOSE con él y con todas las víctimas (TODOS los seres humanos, en el fondo) por/con/en él.
Se puede practicar el humanismo jesuánico SIN ABANDONAR la fe en la Redención por solidaridad de Dios en Jesucristo. Esto es ser fiel a la predicación de Jesús, en ambos aspectos: el humanista y también el escatológico. No es necesario elegir uno y dejar el otro; se puede abrazar AMBOS si se los entiende bien.
Es más: la solidaridad de Dios en Jesucristo es el verdadero fundamento del humanismo jesuánico.
Y la práctica del humanismo jesuánico es la “piedra de toque” de la fe en la solidaridad de Dios en Jesucristo.
El principio ético básico del cristianismo es actuar como Dios pide y en imitación de Dios. Cumplir su voluntad que nos ha manifestado y amar como Él nos ha amado, ambas cosas...
(sigue)
Quien observe atentamente, verá cómo la teología bíblica de la cruz supone una revolución en contra de las concepciones de expiación y redención de la historia de las religiones no cristianas; pero no debemos negar que la conciencia cristiana posterior la ha neutralizado y muy raramente ha reconocido todo su alcance.”
(J. Ratzinger, “Introducción al cristianismo”)
Es evidente, al menos para nosotros los cristianos actuales (aunque pudo no serlo para unas mentalidades antiguas, judeohelenísticas o medievales), que un Dios verdaderamente “manso” no pudo querer “restablecer su honor mancillado por los seres humanos” mediante el sacrificio expiatorio de su mesías, enviándolo a la cruz y negándole su auxilio. Esto no es digno de un Dios manso, kenótico, no-intervencionista, respetuoso de la autonomía y de la libertad que Él mismo otorgó a su creación.
“La conciencia cristiana en general...está condicionada... por la concepción de Anselmo de Cantebury... la cruz sería una pieza del mecanismo del derecho violado que ha de restablecerse; sería el modo como la justicia de Dios, infinitamente ofendida, quedaría restablecida... pero al mismo tiempo, uno tiene la impresión de que todo eso es pura ficción...
Los devocionarios presentan la concepción según la cual en la fe cristiana nos encontramos con un Dios cuya severa justicia exigió el sacrificio de un hombre, el sacrificio de su propio hijo... Esta concepción se ha difundido tanto cuanto falsa es. La Biblia no nos presenta la cruz como pieza del mecanismo del derecho violado; la cruz, en la Biblia, es más bien expresión del amor radical que se da plenamente, acontecimiento que es lo que hace y que hace lo que es; expresión de una vida que es para los demás.
Sr. Piñero: ¿Cómo sabe su compañero Monclús que el ideario del Nazareno sobre la eutanasia sufrió notables distorsiones, si lo desconoce?
La teoría anselmiana sobre la redención nada tiene que ver con la eutanasia,y menos aún con el desconocido ideario de Jesús sobre la misma.
Aconséje a su comapañero que deje pasar tranquilo al Pisuerga por Pucela. Yo le recuerdo el verso del Gran poeta que fue Antonio Machado: "La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés".
Al filólogo escéptico (excepto de lo suyo).
Ya lo decía "la Lola":
"¡ Cómo me la maravillaría yo!...; (vuerta)
y ¡cómo me las maravillaría yo!...(revuerta)
pero, ¡y cómo me las maravillaría yo!... (caída de fardas y taconaso).
¿Qué cosa más rasioná que lo discho, mi arma!?
Sábado, 26 de mayo
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza