El blog de Antonio Piñero

El Apocalipsis y los Rollos del Mar Muerto (167-25)

06.02.11 | 06:35. Archivado en , CRISTIANISMO, Judaísmo
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VanderKam- Flint Rollos del Mar Muerto
Hoy escribe Antonio Piñero

El último apartado de la comparación cristianismo/Rollos en el libro de Vanderkam y Flint está dedicado al Apocalipsis. Se quejan nuestros autores (p. 372), y con razón, de que la mayoría de los estudios sobre la relación entre los Rollos y el Nuevo Testamento se centra en motivos particulares –como mesianismo, escatología e interpretación de las Escrituras, o bien en Juan Bautista, Jesús de Nazareno, o en todo caso en Pablo…- y se olvidan de que El “Rollo de la Guerra” y la amalgama de textos fragmentarios que formaban parte de un texto más amplio sobre la “Nueva Jerusalén” sirven muy bien para aclarar aspectos del Apocalipsis del Nuevo Testamento

1. El “Rollo de la Guerra” no está aislado dentro de la apocalíptica judía (= 1 Henoc 56; 1 Hen 90; 99,4; Jub 23; 4 Esd 13; Oráculos Sibilinos 3, 663-668; para los textos, estos y otros, puede consultarse mi Antología de Apócrifos del Antiguo y Nuevo Testamento, de Alianza Editorial, Madrid, 2010), pero es el escrito que con más detalles describe la guerra santa –con sus batallas- contra Satanás y sus huestes, al final de los días.

La comparación con el libro del Apocalipsis -que como es conocido describe también el conflicto final entre los que siguen al Cordero y la Bestia y el falso profeta + Satanás (= el Imperio Romano con sus ayudas)- con el Rollo de la Guerra es muy interesante e iluminadora. La atmósfera es la misma y lo que ocurre es similar. El concepto de "batalla" escatológica contra los malvados al final, etc., son prácticamente idénticos.

Hay también algunas diferencias: al contrario que en el Apocalipsis cristiano, en el Rollo de la Guerrano se reúnen todos los enemigos de Israel y de Dios en un solo ejército, sino en varios, y hay múltiples batallas. También es distinto que en el Apocalipsis cristiano quien luche sea el Cordero = Jesús resucitado junto con sus ángeles, mientras que en el Rollo de la Guerra son los israelitas, unidos a los ángeles que pelean en la tierra (más parecido, relativamente, a la pelea de hombres ayudados por dioses de la Ilíada). En el Apocalipsis cristiano no hay mezcla de seres humanos y ángeles en la pelea final contra los malvados.

Tanta es la similitud de concepciones que algunos expertos han definido al Apocalipsis como un “Rollo de la Guerra cristiano”. El autor del Apocalipsis es deudor de una tradición común visionaria y apocalíptica, tradición que reelabora profundamente en ocasiones, sobre todo porque cuando se produce la batalla final (la segunda muerte y definitiva) Satanás había sido de hecho ya derrotado previamente por el testimonio y la muerte salvífica del mesías, cordero, Jesús.

2. El texto de la “Nueva Jerusalén” o “Visión de la Nueva Jerusalén” es una obra reconstruida a partir de fragmentos diversos: 1Q32, 2Q24, 4Q554, 4Q554a-555, 5Q15, 11Q18. Fue compuesto en arameo y tiene la forma de una ‘visita guiada’ al futuro templo jerusalemita de la era mesiánica, similar a lo que ocurre en Ezequiel 40-48. Un guía anónimo va indicando al “turista” escatológico rasgos diversos de la futura Jerusalén celestial y de su templo. Ofrece abundantes detalles y especifica algunas medidas (como el pasaje de Ezequiel)

En el Apocalipsis cristiano la nueva Jerusalén no tiene Templo, porque Dios y el Cordero son su templo, pero sí se describe esa Nueva Jerusalén. Tal descripción tiene igualmente muchos rasgos parecidos a la del libro fragmentario de Qumrán

En un trabajo de haceya mucho tiempo = "José y Asenet y el Nuevo Testamento", en Actas del I Simposio Bíblico Nacional 1982, Madrid (Univ. Complutense) 1984, pp. 623-636, ponía yo de relieve cómo –entre otras concomitancias de las que hemos hablado hace tiempo aquí- la descripción de la “torre” o palacio fortificado en el que vivía, -según el autor de la novelita- la heroína Asenet antes de convertirse al judaísmo y casarse con el patriarca José, es increíblemente parecida al dibujo de la “nueva Jerusalén” del Apocalipsis.

Por tanto, el texto de la “Nueva Jerusalén” o “Visión de la Nueva Jerusalén” de Qumrán, más la novelita “José y Asenet”, me confirman en una idea que he expuesto también con un poco más de detalle en la Guía para entender el Nuevo Testamento” p. 512, y que me atrevo a citar:

"El autor del Ap afirma expresamente al inicio de su libro que éste es la plasmación por escrito de una revelación personal (1,1). A lo largo de la obra repite: “Caí en éxtasis” (1,10), “Vi” (5,1; 8,2; 10,1; 14,1, etc.). Todo el libro parece respirar una atmósfera de autenticidad y de participación personal en lo que se describe. Sin embargo, esta impresión se tambalea cuando se piensa que gran parte del libro está compuesto a base de textos escritos anteriores. El lenguaje, las alusiones, las palabras sueltas y expresiones (aunque nunca una cita explícita) del Antiguo Testamento aparecen por todas partes en la obra. Es claro que el autor se inspira en la Escritura sagrada, sobre todo en los libros del Éxodo, Daniel, Ezequiel, Isaías y Zacarías, no sólo para la expresión literaria, sino para el contenido mismo de sus visiones, que repiten casi al pie de la letra algunas de las que tuvieron esos profetas anteriores. Los análisis literarios revelan también sin duda alguna que el autor del Ap utiliza otros textos apocalípticos previos que no pertenecen a la Escritura y los incorpora a su libro. Así se han señalado que los pasaje siguientes tienen como base escritos apocalípticos anteriores al autor: 7,1-12; 11,1-14; 12,1-18 + 13,1-18; 17,1-17; 20,1-22,5. El número de páginas que ocupan estos pasajes en el Ap es notable. Además el Ap se nos muestra como una obra de estructura bastante bien planeada y cuidadosa.

"Uniendo estos hechos se impone una conclusión: es posible que el autor tuviera auténticas visiones como base o impulso de lo que escribe, pero no cabe duda de que el resultado final, el escrito presentado para su lectura litúrgica, es un producto netamente literario y artificial, compuesto en la soledad de un escritorio de autor. Éste intentó hacer una obra con una estructura basada fundamentalmente en los números siete, cuatro y tres. Pero el uso de materiales previos no le permitió un ajuste perfecto. A pesar de este defecto, el Apocalipsis está muy logrado literariamente, y recoge, asimila y presenta renovadamente a sus lectores una tradición literaria de revelaciones ya antigua en el judaísmo".

Y con esta nota de hoy concluimos nuestra serie de comentarios al libro de VanderKam y Flint, El significado de los Rollos del Mar Muerto, editado por Trotta, Madrid, en 2010.

Creo que Trotta ha prestado con este libro un buen servicio. Y como soy autor de esta editorial puede parecer que esto que digo es un mero halago. No es así, por lo quiero hacer un complemento. Me escribe Carlos mi buen amigo Carlos A. Segovia que

“Hay recientes trabajos de J. J. Collins, T. Elgvin, E. Regev y A. Schofield, publicados en los últimos cinco años o así y que, como sabes, cuestionan desde diferentes ángulos la identidad de la comunidad de Qumrán en su conjunto con la comunidad (¿formada asimismo por otras varias comunidades y por tanto más amplia?) referida en 1QS y afines. Se trata, en rigor, de la interpretación más reciente e innovadora de todas y que poco a poco va ganando adeptos (Se refiere C. A. Segovia a la tesis de G. Boccaccini que precisa la identidad de estos esenios, defendiendo que formaban un grupo más amplio que el que dibuja la Regla de la Comunidad = 1QS). Y por cierto también está fenomenal que Trotta haya decidido publicar el libro de VanderKam/Flint, ¡pero éste es de 2005, luego anterior a los de Collins, Regev y Schofield! Si Trotta quiere estar al día respecto del estudio de los mss. de Qumrán (como lo estuvo en los '90) ¿no convendría tal vez que contemplara la posibilidad de publicar asimismo alguno de tales libros?"

Lo que transcribo para suplicar que surta efecto.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Diego Paucar 16.02.11 | 00:58

    Felicito, por otro lado, la objetividad de su crítica. Es, ciertamente, un especialista en crítica literaria. Sin embargo, la razón de mi apologética (y no sólo la mía) es la diariamente renovada convicción q tengo en Él; la vida totalmente "tomada por y para" Dios que generó mi fe en el Evangelio. Habrá ya supuesto mi afinidad por el Evangelio de Juan. A. W. Tozer dijo que la cuestión en el cristianismo es, urgentemente, reconocer a Dios más allá del aburrido texto de un libro. Un Dios Vivo y Verdadero. Nuestra fe, nuestro poder, es vana y nunca se extendió más allá de nuestras cabezas si es que las premisas filológicas y literarias tradicionales de crítica fueran verdad objetiva. Normalmente en filosofía o arqueología una serie de datos estructurados correctamente tienden a mantenerse siempre y cuando esten acordes a los "hechos", los pocos que haya y como se hayan interpretado. Una mente abierta sabría reconocer un comentario que denuncie el haber abordado sólo la punta del iceberg.

  • Comentario por Diego Paucar 16.02.11 | 00:46

    Una vez, Lutero concluyó que el problema con el Apocalipsis estaba en que no era profético ni inspirado. Tal vez sea cierto. Sin embargo, he podido oir algunas veces a "profetas" actuales, de iglesias evangélicas; aunque estos muchas veces distan de estar inspirados, otras veces no fallan en el conocimiento de la Voluntad de Dios, usando imágenes y palabras estrictamente bíblicas, mezcladas con particularidades del momento o de la historia personal de uno, en medio de una palpable y profunda Revelación de la voz de Dios mismo. Creo que Dios respeta la cultura; y, a saber, los esenios tenían cierta reputación especial entre los judíos de los primeros siglos como "guardadores" del Pacto judío. Por otro lado, otro argumento es que la imágen apocalítica de la Nueva Jerusalén es la única que tenemos luego de Jesús. Algo interesante es decir que en Qumrán también se encontraron ciertos textos neotestamentarios.

  • Comentario por Oscar 06.02.11 | 18:01

    Por lo que leo en la postal, parece que el apocalipsis no refleja la nueva alianza, o lo que yo entiendo por nueva alianza. Yo supongo que el cristianismo se basa más en un dios más personal, que se ha hecho hombre para salvar a los hombres, en contraposición al judaísmo, donde dios salva a un pueblo.

    Sin embargo, parece por lo que leo, que este texto se basa todavía bastante en la visión del judaísmo. Es cierto, leyendo de nuevo el post, que el que lucha ahora es Jesús resucitado, pero aún así, parece que es esencialmente lo mismo ¿Cómo encaja entonces en el conjunto del nuevo testamento?

  • Comentario por J.P. 06.02.11 | 10:34

    En cierta manera, esta tesis me recuerda a la hipótesis de Gröningen de Florentino García Martínez, en síntesis un grupo esenio que rompe del resto del esenismo, aunque matizada.

  • Comentario por J.P. 06.02.11 | 10:32

    Lo poco que sé de Boccacini es que, a partir de los dos grupos de descripciones que tenemos, Filón, Josefo e Hipólito (este último habría que matizarlo), y Plinio y Dión de Prusa por otro, afirma que el movimiento esenio era variado y que los primeros hablan del movimiento general, mientras que los segundos hablarían de un grupo particular que podría ser el refugiado en Qumrán (sobre esto ya hablamos David RV y yo). Relaciona el esenismo con el movimiento henóquico, de tal manera que los esenios de Josefo y Plinio consituyen el grupo principal henóquico y los de Qumrán una escisión de dicho grupo, que resultó perdedor cuando intentó conseguir el control de todo el movimiento después de la revuelta macabea, y que esto se reflejaría en una serie de textos henóquicos "anti-Qumrán".

    Pero no recuerdo ahora si afirmaba que en Qumrán estaban, por un lado, los sectarios de 1QS, y por otro lado, el resto de la comunidad allí asentada.

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