Hoy escribe Antonio Piñero
Vanderkam y Flint recogen algunas concomitancias entre la teología del grupo subesenio de Qumrán y la del desconocido autor de la Epístola a los Hebreos que, por cierto, recuerden los lectores, se agregó durante la posible negociación entre iglesias paulinas que dio origen al canon del Nuevo Testamento. Opino que al número 13, que formaban el corpus de cartas paulinas (para nosotros hoy 7 genuinas + 6 de discípulos; para ellos, todas genuinas) se añadió Hebreos de modo que se alcanzara un número perfecto = 7 + 7: 14.
Lo que destacan ante todo Vanderkam y Flint es que el autor de Hebreos –en contra de toda perspectiva historicista, y haciendo uso de la alegoría o de la imaginación- hace de Jesús un “sacerdote”, celestial…, ¡y un sacerdote que no era ni siquiera de la tribu de Leví (condición indispensable para ejercer como sacerdote en el judaísmo), sino la de la tribu de Judá!
Sábado, 26 de mayo
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza