El blog de Antonio Piñero

Cinismo eclesiástico: el Papa encubridor de pederastas y sus cómplices (III)

20.01.11 | 01:43. Archivado en , CRISTIANISMO
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Hoy escribe Fernando Bermejo

[ Prolegómenos superfluos para lectores inteligentes:
1) La existencia genérica de pederastia no es el tema de esta serie de posts, ni previsiblemente será el tema de ninguna serie de posts de este blogger. Y en que existe pederastia fuera de las Iglesias cristianas no es necesario -en principio- insistir, como no es necesario insistir –en principio– en que la tierra se mueve, o en que el agua está compuesta de oxígeno e hidrógeno).

2) La perogrullada de que “existe pederastia fuera de la(s) Iglesia(s)” (o “habrá que ver cuál es el porcentaje de pederastas fuera de la(s) Iglesia(s)”) puede responder a dos intenciones distintas. La primera sería intentar ampliar el radio de conciencia de alguien que, de manera tan unilateral como preocupante, solo fuera capaz de ver pederastia en las Iglesias y utilizase de este modo la pederastia para propiciar la tendencia, típica del ser humano, de buscar chivos expiatorios. La segunda, sin embargo, tiene un sentido argumentativa y éticamente muy distinto: es una variante de la falacia del tu quoque –o, mejor dicho, del illi quoque–: “no insistamos en el desagradable tema de los pederastas eclesiásticos, que de pederastas está el mundo lleno”. Una falacia argumentativa que denota la existencia de mala conciencia, y prefiere correr cuanto antes –de modo consistente con el modo en que lo han hecho los propios encubridores de los abusos– un tupido velo sobre una realidad sangrante.

3) La existencia de abundantes casos de pederastia en el clero –y de su encubrimiento sistemático por parte de las jerarquías eclesiásticas– es un hecho especialmente relevante desde el punto de vista ético por dos razones obvias. La primera es que las Iglesias cristianas, y ante todo la católica, son instituciones de poder fuertemente centralizadas que tienen a su servicio una imponente maquinaria de propaganda que influye poderosamente (en ocasiones, decisivamente) en las conciencias de millones de individuos. La segunda es que, a diferencia de colectivos como los profesores de primaria, secundaria o universitarios, obreros de la construcción, médicos, ingenieros, barrenderos, amas de casa o teleoperadores, los representantes oficiales de las Iglesias cristianas se llenan la boca cada día con términos como “Verdad” y “Amor” y “Bien” y "Justicia" y se consideran los representantes de un dios (¿?) en la tierra. Los actos de corrupción cometidos por eclesiásticos o panaderos son obviamente igual de graves, pero en el primer caso el grado de hipocresía y cinismo es, a todas luces, especialmente repulsivo y sangrante.]

Tras haber mostrado que Joseph Ratzinger es objetivamente un encubridor de pederastas, en nuestro post anterior argumentamos que la autorización de la apertura de una investigación sobre Marcial Maciel en diciembre de 2004 no solo no tiene valor ético alguno, sino que todo apunta a que forma parte de una estrategia para salvar su imagen. En esas fechas, todo lo que podría sacar Ratzinger de su autorización para una investigación eran ganancias personales.

Hay un enésimo dato, no citado en posts anteriores, que corrobora esta lectura: a finales de abril de 2004, es decir, más de siete meses antes de autorizar la apertura de una investigación, el exsacerdote católico y exlegionario de origen chileno D. Patricio Cerda Silva se entrevistó con Joseph Ratzinger y le entregó un dossier con varios testimonios de personas abusadas en los Legionarios de Cristo (agradezco precisiones sobre esta noticia al propio Patricio Cerda, a quien sirvió de intermediario el cardenal chileno Jorge Medina). Que Ratzinger no hiciera nada hasta diciembre de 2004 corrobora su desinterés por la justicia real y por las víctimas reales.

La idea de que Benedicto XVI es el paladín de una cruzada anti-corrupción es, pues, una pura y simple fantasía, desmentida por los hechos y por el más elemental sentido común. Es, sin embargo, una fantasía que está llamada a triunfar y a imponerse como la “verdad” que se contará en el futuro a niños y mayores. Una fantasía piadosa que casa muy bien con la beatificación y futura canonización de Juan Pablo II, protector sistemático y elogiador de pederastas, a la que da luz verde un encubridor de pederastas. Como en la Mafia, todo queda en casa.

[Por cierto, quienes han dictaminado que “tras una cuidadosa investigación” Juan Pablo II no sabía nada de las actividades criminales de diversos individuos a los que apoyó son los cardenales que forman parte de la misma jerarquía que ha estado hasta ahora encubriendo sistemáticamente los abusos (y algunos de los cuales han sido elevados a sus dignidades por el propio Wojtyla). ¿Cuál sería, mutatis mutandis, la credibilidad de un dictamen exculpatorio de Pinochet emitido por sus propios generales…? El cinismo eclesiástico –y las tragaderas de su grey– no conocen límites].

Cualquier persona que no tenga su conciencia moral atrofiada percibirá fácilmente que el problema de la inacabable sarta de falsedades de la idea de la “Tolerancia cero” no estriba solo ni principalmente en la propagación de falsedades como tales, sino en que estas son deletéreas desde un punto de vista ético (si verum, bonum et pulchrum convertuntur, lo mismo ocurre con sus contrarios), y ello, al menos, en tres sentidos:

1º) La fantasía del Ratzinger paladín moral constituye, ante todo, y quiérase o no, un insulto a las víctimas cuyo sufrimiento moral Ratzinger no hizo nada para aliviar durante muchos años, aun sabiendo todo lo que sabía (caso Maciel y otros).

2º) La fantasía de que precisamente los últimos Papas nada tienen que ver con encubrimientos de pederastas propicia que algunos de los principales encubridores de abusos se sustraigan no solo en muchos foros a la crítica moral, sino en general, a la condena penal. Quienes mantienen la fantasía se hacen cómplices de los encubridores.

3º) La fantasía de una jerarquía eclesiástica comprometida súbitamente y por arte de birlibirloque con la regeneración moral perpetúa las ficciones sobre esta organización, lo que sirve para justificar un sistema de poder que seguirá haciendo lo que ya ha demostrado hasta la saciedad que sabe hacer: pisotear la verdad y la justicia, cada vez que lo considere necesario, sin el menor reparo. De este modo, quienes propalan la fantasía propician la perpetuación de las mismas condiciones de posibilidad que coadyuvaron a la comisión de abusos anteriores, haciéndose a su vez con ello cómplices de la comisión de futuros abusos. Las falsedades de hoy preparan ya el camino a las injusticias y los abusos del futuro.

A esta luz, debería resultar claro que el nivel de lucidez moral de quienes inventan o propalan las fantasías reseñadas no tiene nada que envidiar, por poner un ejemplo, al de la Drosophila melanogaster.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo

14 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por radiografía verdadera de un extrapolador exagerado 23.01.11 | 11:57

    Es verdad que las extrapolaciones exageradas son mentira en referencia al tema del que se trata, pero muestran la verdad que enmascaraba el autor que trata del tema.

  • Comentario por la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad 23.01.11 | 11:44

    JMS.- 20.01.11 | 13:34

    Todas las cosas son lo que son y las extrapolaciones exageradas son mentira

  • Comentario por la prescripción penal es la que importa 22.01.11 | 10:56

    Lo que prescribe es la absolución de cómplice.
    Ni que estuvieran majaras para pensar en dar asilo en el Vaticano a alguien declarado prófugo de la justicia. Eso sería suicida. Maciel no se refugió jamás en el Vaticano, pasó sus últimos años en Estados Unidos, dónde murió.
    Curiosamente USA es el único país de América en dónde no prescribe la pederastia. En Europa sólo Suiza e Inglaterra.
    Son esas las leyes que importan, y desde luego el tratamiento al pederasta por parte de las leyes debe ser el mismo sean curas, profesores de educación física, cineastas o políticos.

  • Comentario por Hypatia 22.01.11 | 02:40

    Con esa modificación los que se zafaban realmente de la obligación de actuar eran Ratzinger y Wojtyla ya que con la modificación del canon el delito prescribió. Maciel Degollado perdía su posición en la Iglesia. De la justicia se libraba permaneciendo en el estado de la ciudad del Vaticano.

  • Comentario por excomulgado automático 21.01.11 | 17:35

    Ni que al psicópata ese le fuera a importar quedar excomulgado automáticamente o no, eso no modificaba lo único que le importaba: su impunidad. Y ésta dependía de otras cuestiones que no tienen nada que ver con la excomunión. Las razones serían otras, y bastante más generales que la cuestión Maciel, que no tuvo por qué tenerla en cuenta.
    De cualquier modo, lo mismo si el abusón es un cura que si es un profesor un familiar o un desconocido, en todos estos casos se tendrá que denunciar a la policía y seguir el curso normal, y lo que diga el derecho canónico le importará a los canónigos.

  • Comentario por Hypatia 21.01.11 | 16:06

    Es plausible que Joseph Ratzinger estaba muy interesado en obtener la jefatura del estado de la ciudad del Vaticano para zafarse de la justicia que lo reclamaba por encubridor. Es muy fuerte lo que se dice en: http://www.milenio.com/node/620503

  • Comentario por entomólogo de paja 20.01.11 | 22:21

    Y no habrá nadie que diga lo contrario, Ramón.
    Por mucho que buscamos todavía no hemos encontrado ningún díptero al que le apriete el zapato. Son obsesiones hemípteras.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Asturias 20.01.11 | 21:48

    Es importante tener en cuenta que, si bien todos los pederastas son "monstruosos" desde el punto de vista físico y, sobre todo, moral, aún caben grados de monstruosidad.
    El grado menor es el de los pederastas oportunistas, sin relación previa con sus víctimas, el de los pederastas, digamos, sociales.
    El segundo grado es el de los profesores y docentes con sus alumnos sobre los que ejercen poder de persuasión por su autoritas académica.
    El tercer grado, repugnante en extremo, es el de los padres con sus niños a los que la autoridad paterna los deja sin opciones.
    El cuarto y último, el más repugnante de todos, es el de los confesores y directores espirituales con sus fieles a los que convencen fácilmente incluso de que obran bien.
    Los encubridores de estos últimos cometen, como cómplices, la más repugnante de las monstruosidades imaginables.
    Duela a quien duela y apriete el zapato a quien apriete, las cosas deben ser claras y el chocolate, espeso.

  • Comentario por miguel a. 20.01.11 | 20:48

    Sr. Bermejo, muchas gracias por su valentia y claridad.

  • Comentario por entomólogo de paja 20.01.11 | 17:32

    Resumén del post: Hemíptero busca díptero desesperadamente.

    Nota aclaratoria:
    Bermejo viene del latín vulgar "vermiclu", que a su vez viene del latín clásico "vermiculum", que significa pequeño gusano o "bicho" porque el colorante rojo se extraía del quermes (un hemíptero parecido a las cochinillas)

  • Comentario por ¡Ah! 20.01.11 | 14:10

    Pero Jesús también habló de piedras de molino

    y de fariseos hipócritas...

    ¡Sírvase cada uno!

  • Comentario por ¡ah! 20.01.11 | 13:44

    Unos viejos acusaban
    .........................

    Jesús dijo a la mujer:

    ¿Nadie te ha condenado?

    Yo tampoco te condeno.

    ¡Anda, vete y no peques más.

  • Comentario por JMS.- 20.01.11 | 13:34

    Todas las cosas son lo que son y las extrapolaciones exageradas son mentira

  • Comentario por Luis Tejerina 20.01.11 | 09:26

    Apreciado Prof. Bermejo, hacía tiempo que quería agradecerle sus comentarios sobre este tema, tan informativos y clarificadores, además de animados de genuino pathos moral. Hay una pregunta que está implícita en sus escritos, pero que creo que debería formularse explícitamente: ¿Qué indica acerca de Ratzinger y del estamento al que pertenece el que, teniendo la información que tenía, haya sido posible el apoyo masivo a Maciel por parte de la curia, pontífice incluido, todavía a finales del año 2.004? ¿Es que Ratzinger sabía que todo el mundo sabía y por ello no hizo nada? Ratzinger se ha referido a Juan Pablo II como a su "amato predecessore". ¿Qué "amor" es posible en este caso? Si le quería de verdad, no se entiende cómo habrá permitido que elogiara públicamente a alguien como Maciel, arruinando de este modo su credibilidad. Yo, utilizando su lenguaje, no puedo ver en esto más que cinismo sobre cinismo. Pero dejo ahí la pregunta. Muchas gracias de nuevo. Es un placer leerle.

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