Hoy escribe Fernando Bermejo
Para Gabino, Enrique, Víctor, Ángel, Pepe, Manolo y Alejandro,
que andan desperdigados por el mundo
En el período Neocarbono-B (correspondiente, según una de las antiguas cronologías, al s. XL), se han encontrado, en excavaciones arqueológicas de Eurasia, algunos testimonios fragmentarios relativos a dos varones cristianos en un estrato del s. XXI. Uno de ellos, el franciscano Juan Y.; otro, el misionero comboniano Jesús Z.
Es sabido que, tras la denominada tercera guerra mundial (a día de hoy, que hemos tenido ya un par de confrontaciones galácticas, la noción de “guerra mundial” nos resulta irrisoria), el cristianismo sufrió una evolución a partir de la cual acabaría creándose el guevarismo, que junto con el Islam neo-chií, el ultraconfucianismo y la “Doctrina del mal menor” constituyen las principales religiones hoy existentes.
Lo apasionante del hallazgo mencionado radica, evidentemente, en que siempre se ha atribuido la aparición del guevarismo a una evolución a partir del cristianismo y, en particular, a la acción decisiva del misionero comboniano Jesús Z., de quien, hasta este momento, solo se conservaba poco más que el nombre. Los hallazgos, por magros que sean –algunas cartas, un par de informes eclesiásticos, una rápida mención en historiadores contemporáneos– permiten, curiosamente, deducir que Jesús Z., antes de sentir la vocación de misionero comboniano y marchar a Verona, se formó en el convento de los franciscanos en Roma.
El problema, por supuesto, es cómo interpretar estos fragmentos. Los historiadores guevaristas –una especie abundante–, tan prolíficos como de costumbre, sostienen que los dos cristianos contemporáneos, el franciscano Juan Y. y el misionero comboniano Jesús Z., fueron sujetos extraordinariamente diferentes. Otros historiadores sostienen otra cosa. Como en la División de Curiosidades del Pasado buscamos la imparcialidad-en-la-medida-de-lo-posible, a continuación se reproducen los Abstracts de los informes respectivos que el año pasado solicitamos a sendos expertos:
Historiador 1 (guevarista):
“De las fuentes se deriva claramente la existencia de un patrón sistemático de diferencias entre el cristiano franciscano y el cristiano comboniano.
El franciscano Juan Y. comía en el refectorio de manera relativamente frugal, mientras que lo que se sabe del comboniano Jesús Z. es que comía cada vez en un sitio distinto y no le hacía ascos a nada (una de las cartas conservadas dice que, cuando estuvo en Uganda, incluso bebió la leche de vacuno mezclada con sangre, una costumbre típica de la tribu de los karimoyón).
Del misionero comboniano Jesús Z. se dice que realizó algunas curaciones entre las tribus africanas sin haber estudiado Medicina, mientras que del franciscano Juan Y. no tenemos el menor testimonio de tal actividad. Esta es una diferencia francamente extraordinaria, que permite apreciar la singularidad de Jesús.
Además, los fragmentos relativos al franciscano conservan una frase que dice “Venga tu Reino” (lo cual indica que él pensaba que el Reino no había llegado todavía). Sin embargo, aunque frases como estas se encuentran en el material relativo al comboniano, en este también se encuentra una que dice: “¡Jesucristo nos ha salvado!”. De este entusiasmo y esta alegría por la presencia de la salvación no hay el menor rastro en la media docena de fragmentos conservados sobre el franciscano. Esto, obviamente, solo puede significar que la comprensión de la existencia y la soteriología de Jesús Z. y Juan Y. diferían profundamente.
La prueba definitiva de la radical diferencia entre uno y otro es que, según todos los indicios, aunque Jesús Z. se había formado como franciscano, abandonó el convento y la compañía de Juan Y. y se convirtió en comboniano. Si no hubiera habido una ruptura existencial, ¿por qué se habría ido al continente africano? De hecho, es difícil no constatar la existencia de un verdadero salto cualitativo entre el pensamiento y la figura del franciscano Juan Y. y el comboniano Jesús Z. Esto, sin duda, explica que el guevarismo haya podido surgir de este extraordinario comboniano, mientras que resulta inimaginable que algo así hubiera podido surgir del franciscano”.
Historiador 2 (no guevarista):
“Que existen algunas diferencias entre el franciscano y el misionero comboniano parece innegable. Para ello fueron, según creemos, existencias distintas. Sin embargo, creo que los guevaristas han sacado las cosas de quicio debido a un error de perspectiva. El franciscano y el misionero comboniano eran cristianos. Además, ambos bebieron de la espiritualidad de la Ordo fratrum minorum. Ambos creían en el mismo Dios, y confesaban a Cristo como tal. Ambos habían leído y memorizado las mismas Escrituras, y tenían como libro de cabecera el Nuevo Testamento. Parece, además, que ambos mostraron especial predilección por el Apocalipsis. Ambos tenían las mismas esperanzas y aguardaban la resurrección de los muertos. Ambos mostraron un gran interés por la justicia social. Ambos, a diferencia de la mayoría de los cristianos de su tiempo, consideraban muy próxima la Parusía. Ambos fueron criticados por las altas instancias eclesiásticas de Roma. Ambos parecen haber sido respetados por el pueblo llano. A ambos los eliminó el mismo poder político. Y los escasos fragmentos de las cartas conservadas del misionero comboniano, antiguo franciscano, evidencian que nunca criticó a Juan y que siempre dejó de sentir por el franciscano Juan Y. la más alta admiración. ¿Dos sujetos extraordinariamente parecidos, y a la vez, radicalmente diferentes? No lo veo. El principio de no contradicción todavía tiene vigencia para mí”.
En la DCP aún tenemos que reunirnos para evaluar los informes.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
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Estupendo. No he podido leerlo, pero si lo que dice es que por lo que se sabe de Juan, estaría de acuerdo con lo que dijo e hizo Jesús aunque parece que no dicen que lo dijera él, nada que objetar. Sí tendría serias objeciones si se pretendiera reducir a Jesús a lo que se diga de Juan. Y desde luego esos episodios de los evangelios en los que la gente compara a Juan y a Jesús basándose en las apariencias, me parece que no hay motivos para negarlos, aunque supongamos que Juan habría estado de acuerdo con el modo de actuar de Jesús, que por supuesto me acusarán de especulación pero también sería especulación suponer que no. En cualquier caso no deja de ser un antecedente, precursor, o como se le quiera llamar de Jesús, si habría seguido en la misma línea iniciada por él, a menos que se suponga que rechazaría su predicación y su modo de actuar.
Y es algo más que modos de trabajar, puesto que se da un avance significativo en relación a la venida del Reino.
Saludo cordial
Sofía:
Estoy de acuerdo más o menos en lo que dices. Sí que es cierto que la actividad curativa de Jesús fue esencial (y estrechamente relacionada con su faceta de predicador, pues esperaba que la gente se convirtiese como consecuencia de sus curaciones: Mt. 11:21, Lc. 10:13) y la expresión "algunas curaciones" puede que haya sido desafortunada.
Lo de que Jesús y Juan tenían diferentes estratégias también creo que es importante. Ahora bien, creo que el tema del artículo de la Revista ILU, que es el origen de todo, se centra más en la ideología que en los métodos.
Podemos pensar en dos profesores de lo que sea (Física, Economía, Historia...). Ambos fueron maestro y discípulo y tienen ideas muy parecidas. Sin embargo, mientras uno se centra más en revistas y congresos científicos y a dar clases en la universidad, otro prefiere divulgar saliendo en la TV, con blogs... Son métodos distintos, pero lo fundamental sería lo que piensan.
Postdata:
Claro que tenían muchas coincidencias de pensamiento, pero suponer que habría estado de acuerdo con todo lo que dijo e hizo Jesús aunque sea especulación, no es irrelevante. De hecho los cristianos pensaban que sí habría estado de acuerdo, es decir, que la coincidencia es enorme para ellos aunque el mayor protagonismo lo tenga Jesús.
Si alguien piensa que algo de lo que dijo o hizo Jesús no es propio del bautista, ese es el que afirma la diferencia, pero no puede deducir de que el bautista no dijera o hiciera algo que Jesús tampoco pudo decirlo o hacerlo, pues según sus seguidores sí lo dijo y lo hizo, y por eso le seguían. Y los que se le oponían lo hacen precisamente por eso que dicen que hizo y dijo, acusándole de curar por malas artes y de ser un falso mesías. Acusaciones que nadie hizo a Juan, aunque tanto Juan como Jesús fueran profetas, que en eso sí coincidían.
Estimado Xabier,
Me temo que el mensaje anterior no se entiende muy bien. La culpa es del traqueteo del bus y los túneles.
Quiero decir que es igual de sintético decir que se dedicaba a predicar el reino y curar a la gente que decir que parece que hizo alguna curación. La sanación era un aspecto esencial de Jesús, y tal como se expresa se pretende minimizarla. Además también se desprecia la radical novedad que supone salir de un "convento" o del desierto para compartir la vida del pueblo, ayudándoles con sus palabras y sus obras de sanación, y celebrando con ellos la vida en banquetes que considera signos del Reino. Sus enseñanzas dejan patente que su concepto del reino no es ya algo que va a venir sino algo que ya está en germen y sus obras dan testimonio de eso, según él. Son hechos fundamentales, que diferencian a los personajes, aunque no les opongan, pues los crisitianos consideraban a Juan su precedente, pero de hecho no llegó a hacer nada de eso.
saludos
En lo que no estoy de acuerdo es en que esté sintetizado dadas las características de un blog. Está minimizado como si se dijera que alguna vez pudo haber curado a alguien, y no como si esta no fuera su actividad principal.
Y por supuesto que Teresa de Calcuta no dejó de ser cristiana cuando cambió su vocación de enseñar a niñas bien, por la de servir a los más pobres de entre los pobres, pero sí hubo una ruptura existencial para ella y para sus seguidoras más tarde.
Por tanto sí digo que abandonar el desierto y la frugalidad, por la vida itinerante misionera dedicada a la sanación y celebrando comidas con toda clase de gente como signos de que el reino de Dios ha llegado ya, como se puede mostrar con obras que acompañan a las palabras, es algo radicalmente nuevo dentro de la no ruptura sino la continuidad, pero con un salto cualitativo evidente, que desemboca en la fe en su mesianismo y su resurrección.
Si Juan estaba de acuerdo o no, es relevante
Estimada Sofía:
Parece que estamos de acuerdo en que la ruptura definitiva entre judíos y cristianos no fue inmediata.
En cuanto a las preguntas que hacías antes, que no he respondido porque tenía prisa, tienen respuesta en la postal:
¿De qué hablaba Jesús Z? La respuesta está en los últimos párrafos, aunque muy sintetizado dada la naturaleza de un blog. ¿A qué se dedicaba? También se dice: era misionero y realizó curaciones. ¿Era sanador? Se dice que hizo curaciones entre tribus africanas. ¿Formas de reuniones y contenido de celebraciones? Algo se dice. Mientras uno comía de forma frugal otro no hacía ascos a nada. ¿Por qué iba de un sitio a otro? Eso es poco relevante, pero la respuesta es evidente: para llegar a más gente y para huir del poder. ¿Pensaba igual Juan Y? Se dice en el último párrafo que tenían muchas coincidencias en su pensamiento. ¿Se habría dedicado a lo mismo si hubiera vivido unos años más? Eso sería especular
Jajaja. Bueno, ¿aceptamos el testimonio de Antipas? ;)
J.P. "Aún así, uno suscitó la creencia en su resurrección..."
¿Sólo uno de ellos? ;).
Un saludo.
Xabier,
Pues sí, pero resulta que los cristianos evolucionaron de un modo y los judíos de otro, uniformizándose en una de las versiones del anteriormente pluralista judaísmo del siglo I; así que lógicamente acabaron cada uno por su lado. Oficialmente los judíos les echaron y hasta les dedicaron una maldición diaria a finales del siglo I. Así y todo los cristianos siguen considerando el cristianismo la culminación, profundización y superación del judaísmo, algo con lo que los judíos naturalmente no están de acuerdo, porque los consideran una herejía del siglo I que se hiperdimensionó.
Más o menos esto, creo yo.
Xabier,
Pues sí, pero resulta que los cristianos evolucionaron de un modo y los judíos de otro, uniformizándose en una de las versiones del anteriormente pluralista judaísmo del siglo I; así que lógicamente acabaron cada uno por su lado. Oficialmente los judíos les echaron y hasta les dedicaron una maldición diaria a finales del siglo I. Así y todo los cristianos siguen considerando el cristianismo la culminación, profundización y superación del judaísmo, algo con lo que los judíos naturalmente no están de acuerdo, porque los consideran una herejía del siglo I que se hiperdimensionó.
Más o menos esto, creo yo.
Sofía:
La cuestión está en que se diferenciaban los primeros "guevaristas" de los cristianos.
Los primitivos cristianos eran judíos que creían que Jesús era el Mesías esperado. Si se lee Hechos de los Apóstoles sin ideas preconcebidas, es la única conclusión posible que se puede extraer. Ni Juan, ni Jesús, ni Marcos, ni Lucas e incluso ni Pablo pretendieron crear una nueva religión.
Quería decir Juan Y, no Jesús Y :)
Pero contradicciones en lo expuesto, que es la manera normal de percibir las relaciones entre Y y Z, no hay, simplemente diferencias de matices.
Saludos cordiales y hasta otra.
¡Qué diver! (ti miento) :)
Aunque estoy de acuerdo con los añadidos de J.P. y Xabier, realemente a lo que voy:
¿qué es un guevarista comboniano? ¿en qué consiste el guevarismo? ¿de qué hablaba Jesús Z? ¿a qué se dedicaba Jesús Z? ¿qué proponía Jesús Z? ¿era un sanador? ¿por qué iba de un sitio a otro en vez de quedarse en un convento? ¿cuáles eran sus formas de celebrar reunionnes y el contenido de sus predicaciones?
¿Y Jesús Y? ¿pensaba igual? ¿se habría dedicado a lo mismo si hubiera vivido unos años más? Genial, entonces era un preguevarista, es decir, un guevarista en potencia, un precursor del guevarismo.
¿Qué transcendencia tiene hacer cábalas sobre si Jesús Y estaría más o menos de acuerdo con Jesús Z? Los guevaristas dicen que no sólo estaba de acuerdo, sino que Jesús Y consideraba que el discípulo Jesús Z le había superado con creces. Otros dicen que no habría estado de acuerdo en algunas cosas. Como no vivió para decirlo, no sabe, no contesta.
...
Estoy de acurdo en todo el contenido de la postal, pero, como dice J.P, falta algo no poco importante: la creencia en el mesianismo y en la resurrección.
También podría añadirse que los primitivos seguidores del misionero comboniano consideraban al franciscano uno de los suyos y que los primeros discípulos a los que llamó Jesús Z en vida eran del entorno de Juan Y.
Aunque no en todo, coincido bastante con Berger (Qumrán y Jesús, Lumen, 1996, p. 74 y ss.): "¿Quién ha dicho que la Palabra de Dios siempre debe ser algo novedoso? [...] lo atractivo de su misión [...] no consistió en la singularidad desde el punto de vista de la historia de las religiones, sino en la claridad tangible y manifiesta en un hecho humano concreto y en un sufrimiento inmerecido [...] Lo verdaderamente inconfundible es, pues, la historia de los efectos y alcances de Jesús". Y, más adelante, aunque comparando con pasajes del AT "cuanto mayor y más importante es una persona, tanto más se parecerá a otras figuras relevantes del pasado. Cuanto más se les parezca, tanto más segura será su legitimidad, ya que se trata de la misma marca de Dios. [...] el hecho de ser una "copia" y tener la misma idiosincrasia, confirma su importancia".
Tanto como el mismo poder político :)
Aún así, uno suscitó la creencia en su resurrección y posiblemente en su mesianismo, y dio paso a un proceso en el que se repensó su mensaje y su figura. Sin afirmar que Jesús fuese extraordinariamente diferente, no lo reduciría solo a un error de perspectiva.
Saludos cordiales.
Sábado, 26 de mayo
Pedro Tarquis
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Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
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Carmen Guaita
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