Hoy escribe Antonio Piñero
Aun admitiendo ciertas nociones de los “espirituales”, Pablo no participa en absoluto de la mayoría de sus ideas y les opone las siguientes afirmaciones:
• Los que se creen espirituales no son tan perfectos en realidad, ya que él, Pablo, no pudo impartirles una doctrina profunda y sabia (simbolizada como “alimento sólido”), sino que debió darles algo más ligero (simbolizada como “leche”), como a los pequeñuelos:
“1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales; sino como a carnales; es a saber , como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no podíais, ni aún podéis ahora ; 3 porque todavía sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y divisiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolo; ¿no sois carnales?” (3,1-4).
Hoy escribe (supuestamente) Fernando Bermejo
Marcial Maciel Degollado es, ay, el más claro chivo expiatorio de nuestro tiempo. Ahora, cuando está de moda hablar de pederastia –como si no hubiera otros temas–, Marcial Maciel es la comidilla de todos los corrillos. “El depredador eclesiástico”, lo llaman calumniosamente.
Hoy escribe Antonio Piñero
Como apuntábamos, quizás sea un tanto exagerado etiquetar a los de este grupo como “gnósticos”. Pero es, sin embargo, verdad que a lo que más se parecen sus ideas es a las de los gnósticos. Puede decirse al menos que su ideología religiosa tiene resabios de corte “gnosticizante”, es decir que se adelantaron a algunas nociones que pocos años después serán patrimonio de la gnosis y del gnosticismo.
Sin duda alguna, estos cristianos se creían especiales, por lo que Pablo tuvo que dirigir contra ellos buena parte de su carta (no sólo los capítulos 1-4). A ellos parece dedicarles más tiempo que a cualquier otro grupo de la comunidad.
Por el tenor de sus respuestas y argumentos Pablo parece admitir en principio algunos puntos de vista de los “espirituales”. Aunque también es posible que se trate de la utilización del mismo vocabulario que el de sus adversarios para darle la vuelta a sus argumentos.
Hoy escribe Antonio Piñero
Además de este ataque global a la formación de facciones dentro del cristianismo del que hablamos en la nota anterior, Pablo dirige su batería de argumentos contra el grupo que se creía “más de Cristo que los demás”. Antes de considerar las razones en contra del Apóstol veamos qué pintura de estos “espirituales” se puede deducir de una lectura atenta de 1 Cor.
Pablo parece dibujar a los “espirituales” en su carta del siguiente modo:
• Se denominaban “perfectos” o “espirituales”, y pensaban que su sabiduría religiosa era superior a la del resto del grupo: “6 Con los hombres perfectos, sin embargo, exponemos un saber, pero no un saber del mundo este ni de los jefes pasajeros del mundo presente; 7 no, exponemos un saber divino y secreto, el saber escondido; 8 ese que, conforme al decreto de Dios antes de los siglos, había de ser nuestra gloria, ese que ninguno de los jefes del mundo presente ha llegado a conocer” (2,6-8)
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Historia de Drusiana (2 parte)
Juan estaba perplejo y no acababa de comprender los elementos extraños del acontecimiento. Pero cuando Andrónico observó los detalles del espectáculo que tenían ante sus ojos, hizo una interpretación exacta del suceso y de sus orígenes y motivos. Calímaco se había enamorado de Drusiana, a la que trató de seducir en vida. Al no haber logrado sus perversos fines, compró con dinero la complicidad del administrador, con la intención de realizar en el cadáver de la difunta lo que no había conseguido cuando ella vivía.
Hoy escribe Antonio Piñero
Para que el lector de este blog no se desoriente en la explicación que seguirá de 1 Corintios A y B, adelanto que organizaremos las líneas principales del pensamiento de 1 Corintios en general según el siguiente esquema que reúne noticias de todos los capítulos de la carta:
1. Ataque de Pablo a la idea misma de formar “partidos”.
2. Crítica especial a los “espirituales”:
2.1 Descripción en particular de este grupo.
2.2 Nociones que comparte Pablo con los de este grupo.
2.3 Argumentos que opone el Apóstol a las concepciones de los “espirituales”.
3. Otros temas o cuestiones que afectan a la comunidad en general.
Hoy escribe Antonio Piñero
Como hemos afirmado ya, el problema auténtico al que se enfrenta Pablo es la existencia de facciones, “partidos” o banderías religiosas entre los corintios. En los capítulos 1 al 4 el Apóstol nombra cuatro grupos entre los cristianos de la ciudad:
A) “Los que son de Pablo”;
B “Los de Apolo”;
C) “Los de Cefas/Pedro”;
D) “Los de Cristo” (1,12).
El Apóstol no repite siempre el mismo orden, ni nombra siempre a todos los grupos (3,4: omite al “partido de Cefas” y “a los de Cristo”).
En realidad Pablo no da explicación alguna sobre las ideas peculiares de cada uno de estas facciones. Por consiguiente, tenemos que deducirlas leyendo entre líneas, examinando la (doble) carta en su conjunto y reflexionando sobre las respuestas o críticas del Apóstol.
Hoy escribe Antonio Piñero
El hilo conductor del que hablamos en la nota anterior podría ser el siguiente: Pablo, aunque no lo diga expresamente, está respondiendo una y otra vez a los problemas que plantea uno de los grupos mencionados al principio de su carta “los de Cristo” (1,12), en su opinión el más significativo –y peligroso— de todos. Ese grupo está formado –lo veremos- por un grupito de cristianos, probablemente de procedencia pagana, que se creen superiores porque han recibido “de Cristo” (por eso son de su “partido”) una revelación especial y superior a la de los demás.
Pablo no acepta eso y el núcleo de su respuesta es: esos “espirituales” no son de verdad tales porque no saben en verdad la importancia absolutamente fundamental de la cruz o sacrificio de Cristo y su consideración como sabiduría divina destinada a la salvación. Este núcleo se repite con variaciones y digresiones a temas relacionados según la cuestión concreta que esté tratando.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Hoy seremos muy breves. La próxima semana interrumpiremos momentáneamente la discusión de los temas de los que veníamos ocupándonos, para abordar durante algún tiempo un tema cuya gravedad merece, creo, una cierta atención.
En cierto modo como propedéutica, propongo a nuestros lectores una meditación sobre uno de los aforismos que Kafka escribió en Zürau:
“Las cornejas afirman que una sola corneja podría destruir el cielo. Esto es indudable, pero no prueba nada contra el cielo, pues “cielo” significa precisamente: imposibilidad de cornejas.”
Feliz Navidad para unos, feliz solsticio de invierno para todos.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Hoy escribe Antonio Piñero
En octubre del año 2009 y en serie especial para “Cristianismo e historia” hice una larga serie en la que comenté algunas generalidades de 1ª Corintios, como la fundación de la comunidad y ciertos rasgos generales de ella condicionados por el emplazamiento geográfico de la comunidad en esa ciudad portuaria; luego comenté también la división que suele hacer la moderna crítica de 1 Corintios en dos cartas, distintas “Corintios A” y “Corintios B” escritas una detrás de otra.
La primera fue fruto probable de información oral acerca del grupo cristiano de Corinto de un cierto personaje de esa comunidad llamado Estéfanas (quizás acompañado por otros dos, llamados Fortunato y Acaico; digo quizás porque los manuscritos mejores omiten esos nombres). Esa carta podría reconstruirse (según Senén Vidal) en los siguientes pasajes
Hoy escribe Antonio Piñero
Respondemos a la pregunta formulada ayer: ¿Sería posible que el núcleo del relato de Zaqueo se remontara aún más arriba, a un nivel más antiguo? Según Bovon, no parece lógico postular que la comunidad o el autor del Material propio se lo hubieran inventado entero. Por tanto, hay que pensar que lo han recibido por tradición.
El argumento no es contundente porque tenemos escenas muy importantes de la tradición evangélica de Lucas que parecen que carecen de todo fundamento histórico, por tanto son un invento de la comunidad la que él pertenece, a él mismo o al autor del Material propio. El ejemplo más palpable está en los dos capítulos que inician el Evangelio: los relatos de la infancia. Y dentro de este bloque, el episodio de los pastores, por ejemplo, parece totalmente legendario. Igualmente, el episodio del niño Jesús perdido y hallado en el Templo, del que hay otros casos iguales de historias rabínicas. Y yéndonos al final del Evangelio, el episodio de los dos caminantes a Emaús es –en opinión casi unánime de los comentaristas- una invención didáctica del Evangelista.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Historia del joven recomendado por Juan (VJ c. 3)
La obra del Pseudo Abdías recoge ejemplos de la actividad de Juan hallados en fuentes muy dispares y presentadas con una conmovedora riqueza de detalles. Ya hemos visto las páginas tomadas de los Hechos Apócrifos de los Apóstoles. El c. 3 de las VJ es una copia prácticamente literal de la historia narrada por Clemente de Alejandría en su Quis diues saluetur y reproducida por Eusebio de Cesarea (Clemente de Alejandría, Quis diues saluetur 42; Eusebio, H. E., III 23, 6-19), calificada así por los autores que la transmiten. “Toma una historia, dice Clemente, luego no una leyenda, sino una historia real”.
Hoy escribe Antonio Piñero
Respondemos a la pregunta planteada ayer al final de la nota. El evangelista parece no inventar la historia, sino que parece heredarla de la comunidad y del autor del “Material propio”. Se llama así a un escrito, perdido, que contenía material evangélico que no se halla en Marcos, Mateo o Juan y que en algunos lugares de su Evangelio sigue Lucas. Fr. Bovon, a base de muchos análisis a lo largo de su Comentario cree que se puede objetivar hasta los rasgos del vocabulario, etilo y teología peculiar de ese desconocido autor de un preevangelio o fe páginas sueltas (“hojas volantes”) sobre Jesús.
¿Cuál es la razón? La calidad de la intriga y el nivel de lenguaje son indicios de ello, es decir, muy probablemente de ese autor desconocido del Material propio. En este nivel la polémica (v. 7) parece haber sido importante y el intérprete moderno intuye Al leer el pasaje que debió de manifestarse en el seno del pueblo cristiano aludidos implícitamente por los vocablos la “muchedumbre” del v. 3 y “todos” del v. 7. La razón es que en las secciones redaccionales del Evangelio de Lucas y en otros evangelios los personajes representan, o suelen representar casi siempre, actitudes del interior de la comunidad cristiana.
Hoy escribe Antonio Piñero
2. El “análisis diacrónico” ("a través del tiempo") del texto (véase postal 200-52), una vez precisada la estructura del relato y su significado, intenta definir el género literario. Ello -dijimos ya- no es banal; es importante porque en la Antigüedad los géneros literarios tenían ciertas normas fijas a las que se sometían con gusto los autores. Conocer estas normas ayuda a conocer el significado del texto estudiado.
A este respecto, sobre nuestra perícopa hay variedad de opiniones. Escribe Bovon:
“Cuando los exegetas consideran a Zaqueo como el protagonista principal, comprenden unas veces el episodio como
Hoy escribe Antonio Piñero
Recordemos el texto que estamos analizando (Lc 19,1-10) leyéndolo en la postal anterior. Terminamos el análisis sincrónico. Una vez entendida bien la escena, conforme al esquema doble de la acción del texto propuesto anteriormente (A. y B. de la postal del día anterior) buscamos qué puede deberse en esta perícopa al trabajo expreso de la redacción lucana.
Aquí se parte de un conocimiento previo conseguido a base de dar vueltas y mil vueltas al Evangelio y a los Hechos, y de tener otros trabajos a mano, de diversos investigadores, sobre el estilo, el vocabulario y la teología de Lucas.
Seguimos guiándonos de la mano de François Bovon, y descubrimos que la tarea redaccional de Lucas se percibe si se sigue ahondando en cuán bien organizado está el relato. Por ejemplo:
Hoy escribe Fernando Bermejo
Para Gabino, Enrique, Víctor, Ángel, Pepe, Manolo y Alejandro,
que andan desperdigados por el mundo
En el período Neocarbono-B (correspondiente, según una de las antiguas cronologías, al s. XL), se han encontrado, en excavaciones arqueológicas de Eurasia, algunos testimonios fragmentarios relativos a dos varones cristianos en un estrato del s. XXI. Uno de ellos, el franciscano Juan Y.; otro, el misionero comboniano Jesús Z.
Hoy escribe Antonio Piñero
Hemos insistido en que el modo de proceder práctico para acercarse al Jesús de la historia puede verse con gran claridad en los grandes comentarios actuales de los Evangelios. Tengamos en cuenta que la imagen que gane el estudioso del conjunto de la vida hechos, dichos, figura y significado de Jesús de Nazaret proviene del análisis y estudio de los cuatro evangelios divididos a trozos o perícopas, y luego ensamblando el conjunto de los datos utilizando una serie de criterios bien conocidos que volveremos a recordar en su momento.
El caso que tratamos hoy está en el Evangelio de Lucas (19,1-10). He aquí el texto:
Hoy escribe Antonio Piñero
El estudio del estilo particular de los diversos autores del Nuevo Testamento es un campo bien roturado por investigadores de tiempos pasados. Observaciones breves pueden hallarse en el capítulo dedicado a la "estilística" de la obra El idioma del Nuevo Testamento. Gramática, estilística y diccionario estadístico del Griego Bíblico, de Manuel Guerra Gómez, Burgos, 3º ed. 1981: cuyo contenido es: principales recursos estilísticos, estructura de la frase, prosa rítmica y artística.
No es preciso insistir demasiado en el complemento que supone un buen conocimiento del estilo de cada autor para los trabajos de establecimiento del texto del Nuevo Testamento y para caer en la cuenta de los lugares y contenidos en los que el autor pone mayor o menor énfasis.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Estructura y contenido de las Uirtutes Ioannis
El suceso de la caldera de aceite hirviente (c. 1)
El primer capítulo de las VJ recoge la tradición de la prueba que hubo de soportar Juan cuando fue arrojado en una caldera de aceite hirviente. El texto de las VJ parece suponer que el episodio tuvo lugar en Éfeso. El procónsul quiso obligar a Juan a que renegara de Cristo y cesara de predicar. Juan repitió la respuesta que dio Pedro al Sumo Sacerdote en similares circunstancias: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5,29). El procónsul consideró tal actitud como un acto de rebeldía contra el emperador.
Hoy escribe Antonio Piñero
Este es el último paso tras los análisis precedentes, y presupone en el lector un conocimiento de textos semejantes con los que se pueda comparar el pasaje u obra que en concreto se analiza.
La clasificación de un texto neotes¬tamentario por su tipo, género o subgénero literario no es tampoco tarea vana, ya que los antiguos se atenían con gusto a las normas de los géneros literarios que empleaban, es decir se acomodaban o se regían por las normas del género que empleaban.
Averiguar con seguridad a qué género pertenece un texto del Nuevo Testamento ayuda teóricamente para su recta comprensión, ya que se conocen así los mecanismos literario-retóricos que el autor puede emplear conforme al género que utiliza.
Hoy escribe Antonio Piñero
En el orden lógico, y si el texto es muy complicado, sobre todo en el ámbito de la narración, el paso siguiente en la aproximación al texto es el "análisis narrativo". Éste estudia un pasaje determinado, o la obra entera, teniendo en cuenta
• el perfil de las acciones y de la secuencia de actos narrados en él,
• de los “actantes” (personajes con una participación activa en la acción) que aparecen en ella y
• de las relaciones que entre ellos se establecen.
Hoy escribe Antonio Piñero
El análisis semántico se muestra en este momento de la comprensión del texto de excelente utilidad, aunque su manejo especializado supera las fronteras del principiante: la indagación del contenido semántico de cada palabra o frase importante ha de estar guiada por un método o sistema, ya sea personal o apropiado de alguno bien experimentado. En castellano tenemos el siguiente: J. Mateos, Método de análisis semántico aplicado al griego del Nuevo Testamento, El Almendro, Córdoba, 1989.
Este método es el que se emplea en el Diccionario griego-español del Nuevo Testamento, que está realizando el equipo del Prof. Jesús Peláez en la Universidad de Córdoba (Grupo “GASCO”), y que ya ha publicado varios fascículos que hemos comentado en este blog.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Agradezco cordialmente a mi colega-y-sin-embargo-amigo Antonio Piñero la amplia atención dedicada a mi artículo recientemente publicado en ILU. Tiene razón, sin embargo, quien ha comentado que lo que se dice en ese artículo es anticipado y/o suscrito por varios estudiosos (y lectores) razonables. Lo que se dice en ese artículo no es idiosincrásico, aunque pueda ser ciertamente minoritario en el ámbito de la exégesis, básicamente por dos razones: 1º) porque intenta ser una aproximación histórica, mientras que lo que encuentra habitualmente en la exégesis es un híbrido de historia y de teología; 2º) porque extrae los corolarios del análisis, algo que en la exégesis muchos prefieren no hacer.
Hoy escribe Antonio Piñero
Hemos sostenido siempre –y lo he recalcado en la Introducción a la “Guía para entender el Nuevo Testamento” (por cierto que están ya imprimiendo la 4ª edición en papel desde 2006, además de la edic. electrónica; anunciaré cuando esté lista)- que cuando se desea entender bien una obra de este corpus hay que comenzar por leerla detenidamente toda entera.
Si el lector del Nuevo Testamento no sabe griego he dicho también que debe tener una buena versión del Nuevo Testamento, o mejor varias, para contrastarlas entre sí. Ahora bien, si se pretende no sólo entender, sino estudiar realmente un texto del Nuevo Testamento ha y que ir por partes. Y es conveniente en primer lugar delimitar por uno mismo con la mayor precisión posible el texto en cuestión.
Hoy escribe Antonio Piñero
Continuamos hoy con nuestra pausada exposición de los métodos de estudio y aproximación al Nuevo Testamento. Es absolutamente necesario, por no obtener deducciones apresuradas e incluso erróneas caer en la cuenta de que existe una metodología de estudio que la historia antigua y la filología han ido puliendo y perfilando durante un par de siglos, y que hoy es aceptado en líneas generales por todos los investigadores, sean cuales fueren sus creencias personales, internas, religiosas respecto al contenido teológico del Nuevo Testamento
En las postales anteriores, algunas ya lejanas en el tiempo, hemos tenido ocasión de echar una ojeada al progreso en la investigación y hemos considerado los métodos llamados “histórico-críticos” que analizan el Nuevo Testamento desde el punto de vista llamado “diacrónico”, es decir, en su formación a través del tiempo.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Las Uirtutes Iohannis (VJ), relación con la Passio Iohannis y características literarias
El texto de las Uirtutes Iohannis (VJ) guarda un estrecho paralelismo con la denominada Passio Johannis (PJ) del Pseudo Melitón. El texto de esta Pasión, que lleva el título de Actus uel miracula sancti Iohannis apostoli et euangelistae (“Hechos o milagros de san Juan, apóstol y evangelista”) tiene un prólogo dirigido a los lectores en forma de advertencia sobre la actividad de un cierto Leucio (Leutio quodam), y afirma que se trata de un personaje que escribió Hechos de Juan, Andrés y Tomás. Hablando de los milagros que el Señor realizó por medio de ellos, dijo cosas verídicas. Pero, en cambio, mintió cuando habló de su doctrina. Afirma, por ejemplo, que los apóstoles defendieron la existencia de dos principios, uno del bien y otro del mal.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos ahora analizando el escollo c): problemas de reduccionismo.
Creo, por último, que el estudio sociológico del Nuevo Testamento puede presentar serios problemas de “reduccionismo”, es decir, puede darse el peligro de interpretar todos los datos según un “sistema de aproximación” único, a base de un modelo previo.
Pongo un ejemplo: la consideración de Jesús como un predicador totalmente al estilo de los cínicos, que al parecer eran más abundantes de lo que creemos en la Decápolis y el entorno pagano inmediato del Israel del siglo I.
Una vez que se han descubierto ciertas analogías, sin duda entre el pensamiento y el modo de vida de Jesús con los filósofos cínicos, el esquema de investigación reduce su foco, su objetivo, y acomoda todos los datos, forzándolos, al esquema previo (es decir al descubrimiento del parecido entre Jesús y los cínicos). Entonces, se dejan de lado en la práctica otros datos sociológicos, históricos, teológicos e ideológicos (el también –me parece, casi- evidente enraizamiento de Jesús en la apocalíptica de su tiempo, y se obtiene una imagen de un Jesús imposible, algo dijimos en la postal de ayer, en la que apenas tiene cabida la tradición judía.
Hoy escribe Antonio Piñero
Continuamos en esta postal con el tema: "Los métodos histórico-críticos aplicados al Nuevo Testamento. Sobre el tema de los estudios de antropología y sociología aplicados al Nuevo Testamento deseo explayar un tanto un texto que en sustancia apareció ya en la “Guía para entender el Nuevo Testamento”.
Desde que el corpus del Nuevo Testamento fue elevado a categoría de Escritura sagrada (hacia mediados del s. II), se introdujo la tendencia, al menos subconsciente, de apartarlo como algo divino de todos los condicionantes sociológicos e históricos.
Hasta bien entrado el s. XX los textos sagrados fueron considerados en sí mismos, como portadores de una revelación atemporal prescindiendo de su contexto histórico y olvidando su relación con la vida concreta de las comunidades en los que se engendraron. Y en concreto sobre Jesús, se consideraba en él su doctrina, como un fenómeno ideológico dentro del judaísmo (para unos derivado de éste y sin romper sus marcos; para otros, con una función rompedora del judaísmo condenado a claudicar ante el cristianismo naciente representado por el mismo Jesús.
Hoy escribe Antonio Piñero
Opino que las conclusiones de F. Bermejo son importantes. Todo el conjunto de la tesis –paralelismos Juan Bautista/Jesús de Nazaret creo que ha sido fundamentado convenientemente. En mi opinión, y en la de muchísimos, ha habido varias inversiones en la relación entre Jesús y Juan Bautista.
Ante todo no se ha destacado suficientemente que Jesús fue ante todo un discípulo y un seguidor del Bautista; no a la inversa, por supuesto; que la prelación precursor / “el más fuerte” que viene después es ante todo una interpretación teológica cristiana que depende esencialmente en su fe en Jesús como resucitado, como redentor universal. Juan Bautista es en cierto modo precursor porque históricamente apareció antes, pero no porque entre Jesús y el Bautista hubiera una diferencia esencial en la doctrina. No la hubo. El éxito de Jesús vino después de su muerte y por otras circunstancias.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Continuamos hoy con el elenco de algunas medidas tomadas por las Iglesias cristianas respecto a los judíos, en la Antigüedad y la Edad Media, y que hallaron su continuidad en medidas adoptadas por los nazis.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos exponiendo los argumentos de F. Bermejo sobre las pretendidas diferencias entre Juan Bautista y Jesús que se concretan, en realidad, en sólo dos:
a)Juan Bautista predicador de la condenación frente a un Jesús predicador de la salvación, de la gracia y de la alegría
b) Juan Bautista asceta frente a un Jesús “comedor y bebedor”
Continuamos ahora con el razonamiento de la postal anterior:
Hay un tercer argumento muy poderoso para no pensar, ni mucho menos en un Jesús que se dedicaba a la buena vida: la tendencia ascética en el estilo de vida de Jesús es perceptible en relación con las posesiones, cuya renuncia parece haber exigido y practicado. Textos que deben tenerse en cuenta son Mt 6,24-34 (No se puede servir a dos señores; no acongojarse por la comida y el vestido) y Mc 10, 17-22 (“ Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da a los pobres…”), entre otros.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn