El blog de Antonio Piñero

Juan el Bautista y Jesús de Nazaret, según Fernando Bermejo (III) Además de paralelos hay algunas diferencias (166-05)

28.11.10 | 06:52. Archivado en Jesús histórico, CRISTIANISMO
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Hoy escribe Antonio Piñero

Recojo hoy los comentarios del propio autor de estos paralelismos reseñados en Juan Bautista y Jesús, Fernando Bermejo. Éste comenta así las similitudes y las diferencias (como dije, utilizo sus palabras, aunque a veces las modifico un tanto, pp. 47-49 del artículo ya citado en postales anteriores):

I. “El número e importancia de estos paralelismos dan qué pensar: en las creencias y el mensaje, la percepción de la gente, su expresión y su destino las similitudes son elocuentes y permiten presentar conjuntamente a Juan el Bautista y a Jesús como un subtipo (de las modalidades proféticas y apocalípticas) del judaísmo del Segundo Templo.

De hecho, la enumeración efectuada evidencia la existencia de una plataforma común lo bastante amplia como para mostrar la no plausibilidad de cualquier intento de postular la existencia de un abismo, un contraste radical o discontinuidad entre ambos sujetos.

El dato resulta tanto más significativo si tenemos en cuenta los siguientes aspectos:

• Ante todo, la lista enumerada, por extensa que parezca, dista de ser exhaustiva. Hay otros paralelismos más discutidos, pqeo que merece la pena enumerar rápidamente:

- Jesús y Juan parecen haber sido célibes, al menos en su ministerio público
- Es posible que Jesús, al igual que Juan, haya bautizado;
- También Juan Bautista puede haber empleado la noción de “Reino de Dios”

• Por otra parte, todos esos paralelismos se deducen de una información relativa al Bautista que es francamente escasa, limitada a una concisa noticia en Josefo y a un puñado de pasajes en los Evangelios canónicos;

• Los paralelismos se establecen o deducen a partir de fuentes manifiestamente interesadas en exaltar a Jesús como un sujeto incomparable. El hecho de que textos (antiguos como los Evangelios) cuyos autores deseaban destacar la figura de su venerado héroe dejen transparentar tantas semejanzas entre éste y Juan, contradiciendo su propia tendencia a convertir a Jesús en algo único, indica que tales semejanzas debieron de ser objetivamente abrumadoras.

II. También hay diferencias entre Juan Bautista y Jesús, que no deben omitirse en una enumeración honesta. Hay rasgos importantes de la personalidad de Jesús que no parecen encontrarse en modo alguno en el Bautista:;

• la actividad taumatúrgica y exorcística atribuida a Jesús,

• Su modo de vida itinerante

• Sus diferencias de dieta y contexto con respecto al Bautista (por ejemplo, Juan en el desierto come langostas y miel, mientras Jesús participa en comidas comunitarias).

• Puede añadirse una percepción de matiz: Jesús insiste más en el Reino y en la gracia y a bondad de Dios que empuja a todos a convertirse para entrar en él, mientras que Juan Bautista parece insistir más en el Juicio que se avecina, dando por supuesto (¿o es una difuminación de los evangelistas?) el Reino de Dios que viene con las consiguientes venturas para los elegido.

Ahora bien, si tales diferencias pueden considerarse aspectos novedosos de la misión de Jesús con respecto a la de Juan, no parece haber ningún sentido en que puedan ser calificadas de fundamentales.

Algunas de las diferencias entre Juan y Jesús que muestran los autores propensos a destacar a Jesús como un “unicum” pueden explicarse bien. Bermejo cita en nota las siguientes:

- El hecho de que Juan se concentrara en el desierto y Jesús en las ciudades los vincula ya como sujetos que eligieron llevar, en razón de sus profundas convicciones escatológicas, una existencia marginal.

- Jesús pudo elegir llevar una vida itinerante con el objeto de completar más eficazmente –y no precisamente de confrontarse con– la predicación de Juan (y tal vez también porque una existencia itinerante le convertiría en un blanco menos fácil para Antipas de lo que Juan parece haber sido para el tetrarca).

• De hecho estas diferencias reales entre ambos personajes no pueden neutralizar el peso de sus coincidencias ni, a fortiori, legitimar el habitual discurso de contraste u oposición, no sólo porque el anuncio y trayectoria de ambos predicadores son esencialmente los mismos y por tanto tales diferencias son a menudo una mera cuestión de énfasis o hincapié, sino también porque la actividad de Jesús puede haber sido complementaria a la de Juan, y así parece haber sido considerada por él mismo.

• Todo lo dicho se ve corroborado cuando se analizan los textos verosímilmente auténticos en que Jesús habla de Juan (Cf. Mt 11, 7b-9.11a; 11, 16-19; 21, 23-32.Una posible excepción es Mt 11, 11b, que –en caso de que proceda de Jesús– admite varias interpretaciones), los cuales testimonian una altísima admiración por el Bautista, a quien vio como alguien del todo especial (“más que un profeta”, “el más grande entre los nacidos de mujer”) o como un colaborador –a su mismo nivel– en el anuncio del mensaje divino. Por el contrario, “las fuentes permiten establecer como hecho histórico que Juan nunca dio un testimonio directo a favor de Jesús”.

III. En síntesis:

“La plausibilidad histórica obliga a concluir que, en relación a la labor de Juan, Jesús pudo haber visto su propia acción, sea como su continuación, como su suplementación o incluso como una inflexión, pero en ningún caso como una oposición a ella o como un distanciamiento significativo. Todos los indicios apuntan a que la continuidad entre ambos predicadores prima de manera aplastante sobre cualquier discontinuidad”.

Yo estoy muy de acuerdo con esta conclusión que me parece perfectamente razonada, sólo razonada y nada más que razonada. No veo ningún indicio de “partido previo”, ni animadversión hacia nadie, sino la procura de ofrecer un estudio objetivo de las fuentes y unos resultados que sean consecuencia mera del análisis imparcial.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

8 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por David RV 28.11.10 | 14:24

    Broche de oro. Leeré en seguida el artículo completo, tras estas líneas tan interesantes y esclarecedoras.

  • Comentario por sofía 28.11.10 | 12:08

    Y respecto a lo de "unicum", todos los seres humanos son "únicos", esa manía de etiquetarlos y reducirlos a constructos y no dejarles salirse del guión, es absurda. Juan Bautista era único, Jesús era único, todos somos únicos, y nadie puede recortar nuestra personalidad para atribuirnos lo que corresponda a una etiqueta que se adjudique previamente en base a nuestra ubicación en coordenadas espacio-temporales o influencias reconocidas, pues nada de eso nos impide avanzar en la dirección que nos propongamos. Si no encajamos en el molde que alguien pretende para nosotros, se siente.

  • Comentario por sofía 28.11.10 | 12:01

    testimonio.
    También dice Bermejo: "Jesús insiste más en el Reino y en la gracia y a bondad de Dios que empuja a todos a convertirse para entrar en él, mientras que Juan Bautista parece insistir más en el Juicio que se avecina, dando por supuesto (¿o es una difuminación de los evangelistas?) el Reino de Dios que viene con las consiguientes venturas para los elegido."
    Y no veo ningún motivo para pensar que se esté difuminando nada.
    Resumiendo: Claro que no hay confrontación sino continuidad (el bautista está considerado "el precursor", en los evangelios), pero no se puede reducir a Jesús a un clon del bautista, porque las diferencias que se observan son importantes.
    El cruce del Jordán como un momento fundamental, su predicación itinerante, su forma de vivir, y los signos (Isaías) d q el día de la Misericordia ha llegado, suponen el avance importante d q YA está aquí el Reino de Dios como un grano de mostaza q tiene que llegar a la plenitud. Y su intermediación.

  • Comentario por sofía 28.11.10 | 11:49

    No sé de dónde saca Bermejo que alguien supone la confrontación entre Jesús y Juan, pues los cristianos siempre han defendido la continuidad, tal como se ve en los evangelios.

    Estoy de acuerdo en los paralelismos, excepto en los que comienzan por "puede" porque igual puede que no.

    Estoy de acuerdo en las diferencias que señala Bermejo, pero no en negar su importancia, porque esas diferencias suponen un cambio significativo, no una confrontación sino un ir más lejos. Por eso el cristianismo no niega el AT como algunas "herejías" de los primeros tiempos.

    Dice Bermejo: “las fuentes permiten establecer como hecho histórico que Juan nunca dio un testimonio directo a favor de Jesús”
    Pero veo que las únicas fuentes que usa son los evangelios, y según estos, Juan sí dio testimonio de Jesús -no es que me parezca importante, pero las fuentes igual sirven para una cosa que para la otra. Se podrá poner en duda, pero no afirmar que nunca hubo ningún te...

  • Comentario por Psicólogo 28.11.10 | 10:58

    Xabier: le recuerdo que la psicología es la ciencia que estudia el comportamiento de los individuos; también el de los que Ud.llama científicos.
    Si no le convence la psicología de las actitudes, le recuerdo el refranero popular: "una mosca no hace verano".
    Y si no le convence tampoco el refranero,acudo a la escolástica que decía: "Quidquid recipitur ad modum recipientis recípitur.


  • Comentario por Xabier 28.11.10 | 09:19

    Psicólogo:

    Puedo resolver su duda sobre si este escrito es un estudio o un panfleto: es lo primero. Ha sido publicado en una revista científica y ha pasado una evaluación por pares.

    Parece que usted sabe mucho de Psicología, pero que lo ignora todo sobre la Metodología de la Historia.

    No sé los psicólogos, pero los que trabajamos con la Historia no tenemos esa actitud derrotista y, aunque sobre un tema haya poca información, tratamos de sacar todo el jugo que se puede y no nos rendimos diciendo "no podemos saber nada". Si todo el mundo tuviese su actitud, no habría progreso científico.

  • Comentario por Psicólogo 28.11.10 | 08:25

    La psicología de las actitudes sotiene que éstas no sólo seleccionan los hechos sino que taambién les dan significado. de ambos surgen nuestras opiniones que intentamos jutificar con razones
    Esto que escribe Fernándo Bermejo, (¿estudio? ¿panfleto?) prueba la vigencia de la teoría psicológica de las actitudes. De una "información limitada de F.Joséfo" y de un "puñado de pasajes de los evangelios canónicos", no se puede deducir nada razonable ni sobre Juan ni sobre Jesús.
    "Dime qué actitudes tienes y te diré qué hechos necesitas" (Peter Drucker).

  • Comentario por Xabier 28.11.10 | 08:23

    Estoy de acuerdo con el trabajo del Dr. Bermejo y opino lo mismo que se dice sobre él en el último párrafo.

    Ahora bien, el último párrafo entrecomillado, en el que se dice que entre la labor de Jesús y la de Juan hubo continuidad y no oposición, estoy seguro de que podrían firmarlo los autores de los cuatro evangelios, que consideraban a Juan uno de los suyos, aunque inferior a Jesús.

Sábado, 26 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación