El blog de Antonio Piñero

La “Historia” o “Crítica de la redacción” (y III) (200-43)

21.11.10 | 07:35. Archivado en Jesús histórico, Biblia/Evangelios
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Hoy escribe Antonio Piñero

Concluimos hoy el breve tema iniciado hace un par de días.

Aunque –como hemos dicho- La Historia de la redacción se concentró en un primer momento en las narraciones evangélicas, debe insistirse en que sus principios se aplican también al resto de escritores y obras del Nuevo Testamento, por ejemplo Pablo: qué tradiciones maneja y cómo las conserva o reelabora (cf. Rom 1,1-3). Sólo que la tarea no es tan fácil en cuanto que no existe un material comparativo triple, como ocurre con los evangelios sinópticos.

La Historia de la redacción no discute que los evangelistas hayan elaborado por su cuenta una tradición anónima, pero esa reelaboración – opinan— es personal, ya no es impersonal y mecánica como ocurre con las leyes de la tradición oral transmitida en grupos. No es así: la reelaboración es peculiar y característica de cada evangelista.

Si para la Historia de las formas había que recuperar la tradición más primitiva, para la Historia de la redacción hay que aclarar la tradición propia de cada autor evangélico, su mundo, su peculiar imagen de Jesús, bajo la idea de que tal reconstrucción ayudará mejor a precisar el “contexto vital” del conjunto de la tradición tal como se consolidó definitivamente en la doctrina del cristianismo primitivo, antes de la formación de un canon de escritos sagrado, por tanto en su período –importantísimo- constituyente.

La investigación se plasma en realidad en la búsqueda de un tercer “contexto vital” para el género “evangelio”. Un investigador ilustre, Joaquim Jeremias, aunque muy partidista en algunos aspectos, había señalado en su estudio sobre las parábolas un doble “contexto vital”: uno en el ámbito de la actividad histórica de Jesús; otro, en la comunidad más primitiva, que las recrea y las transforma. La Historia de la redacción intenta recobrar un tercero, a saber el verdadero “contexto vital” de los Evangelios en la historia de la iglesia primitiva un poco posterior o, con otras palabras, el “contexto vital” de los evangelistas y de la comunidad para la que escriben, naturalmente más tardía cronológicamente a la del grupo primigenio de seguidores de Jesús. Este “tercer contexto vital” también recrea y transforma –y como dijimos en la nota de ayer- es vital de la formación de lo que luego será “dogma”.

Así pues, el interés central de la Historia de la redacción consiste en responderse a una serie de preguntas como las siguientes:

· ¿Qué ideas innovadoras pudieron motivar las normas de trabajo de un escritor concreto del Nuevo Testamento?

· ¿Qué problemas teológicos, o sociológicos, de su propia comunidad son centrales para él?

· ¿Cómo intenta responder a ellos?

· ¿Cuál es la estructura fundamental del mensaje que el autor intenta plasmar?

· ¿Qué concepción del tiempo, de la historia, de las Escrituras, de la salvación, de la Iglesia, de la misión y persona de Jesús, etc., tiene el autor?

· ¿Cómo selecciona y manipula el material que llegó a sus manos?

Por tanto, el proceder metodológico de la Historia de la redacción consiste en descubrir y poner de relieve la selección, disposición y estructuración de materiales previos por parte de un autor del Nuevo Testamento. Como el método tiene su aplicación plena en el estudio de los evangelios sinópticos, y se aplicó a éstos de modo preferente, a ellos se refiere lo que sigue.

La investigación de la Historia de la redacción se dirige en primer lugar a fundamentar la prioridad cronológica y la influencia como fuente de un evangelista sobre otro, ya que se ve que –al menos los tres primeros- son bastante semejantes.

En general, se admite la prioridad de Marcos sobre Mateo y Lucas; pero otro grupo, menor, de estudiosos se inclina por la prioridad de Mateo, o incluso la de Lucas… Aquí las espadas siguen en alto, pero el 95% admite la prioridad de Marcos porque esta hipótesis responde a la mayoría de las cuestiones, aunque no pueda satisfacer al cien por cien.

Posteriormente estudia la Historia de la redacción cada uno de los autores evangélicos investigando el sentido, el significado y el porqué de los siguientes fenómenos:

• Las mejoras estilísticas sobre su base (Marcos o tradiciones propias de Lucas o Mateo o Juan; y si es Marcos sobre los textos previos que la investigación pueda suponer razonablemente que existieron antes que él, como colecciones de milagros, de parábolas o la historia de la pasión).

• Las aclaraciones al texto base, es decir, los añadidos propios de cada evangelista.

• Las omisiones de frases u expresiones difíciles. En general la abreviación de la fuente base.

• Cualquier tipo de añadidura, p. ej., de datos geográficos, topográficos o cronológicos a lo recibido por tradición.

• La transposición de metáforas e imágenes.

• La transposición de una perícopa completa.

• Los cambios de elementos dentro de una misma perícopa.

• Las adiciones de otras unidades literarias de la tradición sobre un esquema base.

• La complección de un pasaje por medio de otros datos de la tradición.

• La unión de materiales erráticos (dichos o perícopas enteras transmitidas aisladamente) y los medios literarios de los que se vale.

• El añadido de citas o de alusiones al Antiguo Testamento.

• La dramatización de una escena o de un dicho.

• La adición de cualquier tipo de comentarios personales (se llaman técnicamente “redaccionales”) sobre la fuente.

Al encontrarse con estos fenómenos hay que preguntarse el porqué de cada uno de ellos: ¿qué hay detrás? Al ponderar todas estas variantes y deducir las pertinentes consecuencias, el método de la Historia de la redacción ha producido resultados notables en la percepción de cómo es la teología o el punto de vista particular de cada escritor del Nuevo Testamento, en especial de los evangelistas, como decimos. Todo ello se aplicará al tratar de cada evangelio en particular.

De las líneas anteriores resulta claro cómo la Historia de la redacción tiene su propio interés, fines y metodología, aunque de hecho sea una continuación de la Historia de las formas. La Historia de la redacción no significa una complementación estricta en el posible acceso al Jesús histórico, pero abre también nuevos cauces al señalar con mayor exactitud qué es primario y secundario en los diversos escritos del Nuevo Testamento, mostrán¬donos cómo los autores, evangélicos o de las cartas, siguen o modifican una determinada línea de tradición. De ese modo se reflexiona también de nuevo sobre la tradición primitiva y por diversos caminos se pueden formular hipótesis sensatas sobre cómo fue el Jesús de la historia y cómo fue luego reinterpretado.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

11 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Pedro 23.11.10 | 12:23

    Xavier:
    Sobre el punto 3, tiene Vd. razón. No había caído en la cuenta. Sobre el 1 y el 2, ya sabe lo que pienso: hay datos tomados de otra historia, pero no hay datos que sean huella histórica del llamado Jesús Histórico. Al menos yo encuentro otros. Sobre mi retórica con la palabra científicos, pues tiene Vd. razón que es retórica insegura por el uso exagerado de las comillas. Debía haber empleado no la palabra científico, sino otra palabra que describiese a quienes convierten los relatos en datos históricos. Pero seguro que no me refiería a los que Vd. dice, por más que aproxime a mi frase a la de ellos (1 a 2). Yo también digo que en los evangelios se pueden obtener datos históricos, alusiones históricas, pero a otra historia, la del culto imperial que, como Vd. sabe, era la única religión a la que todas las ethné se sometían, y el cristianismo no está entre ellas. Pero de todo ello no se puede concluir que yo llame "científicos" en forma irónica a los autores de los blogs.

  • Comentario por Xabier 23.11.10 | 09:14

    Pedro: miente más que habla:

    1. El Dr. Piñero dice: "aunque los evangelios son ante todo libros de propaganda...son también libros de historia, al menos en el sentido que de ellos se pueden obtener datos históricos cerca de la figura real de Jesús de Nazaret"(Los Apocalipsis). Esta tesis también es defendida por los Dres. Bermejo y Del Cerro.

    2. El 11-06-2008 usted dijo en este blog: "En la búsqueda el "Cristo histórico" no hay datos. No se pueden sacar conclusiones así llamadas científicas. Los así llamados "científicos" que convierten en datos históricos los relatos evangélicos..."

    3. Usted escribió: "Siguiendo adelante comparando las dos diégesis hasta el fin del EVANGELIO DE MARCOS, se continúa observando los mismos paralelos: A Bitinia corresponde Betania, a Nicomedes NICODEMUS, a Mária María, a Casio Longinos el centurión LONGINOS"

    No hay nada como leer textos sin intermediarios que manipulan y mienten.

  • Comentario por Pedro 23.11.10 | 09:05

    Xavier:
    En esta casa-blog de Antonio me siento muy a gusto y colaboro con mis reflexiones. Vd. no las comparte. Yo no comparto esas conclusiones que Vd. saca de mí, porque Vd. quiere demostrar que yo he dicho lo que Vd. dice. El capítulo "Los Evangelios como transposición diegética" no dice lo que Vd. dice: "El Evangelio de Marcos como transposición diegética". Y Vd. pone unas comillas para un significado de anti-científico. Todo es suyo. Las personas con las que dialogo en este blog tiene toda mi estima y ellas lo saben. Vd. tiene toda mi estima también, tanta como Talavera. Yo sólo le sugiero que esos procesos mentales no ayudan. Le invito a leer: "Y el cerebro creó al hombre" de Antonio Damasio, especialmente la III parte: Ser consciente. Por lo demás, sus reflexiones son significativas y el que yo no siga algunas de ellas no significa que no lo valoro, sino que por esas reflexiones ya he pasado hace mucho tiempo y no he conseguido nada. Pero Vd. tiene derecho a hacerlas.

  • Comentario por sofía 22.11.10 | 16:57

    Bueno, DavidRV, todos sabemos que los "dogmas religiosos" son pura teología y lo único que tienen que ver con la historia es en cuanto historia de la teología.
    Lo que no debería ocurrir es que las hipótesis históricas se convirtieran en dogmas seudocientíficos. Aquí los dogmas no pintan nada.

  • Comentario por Xabier 22.11.10 | 11:04

    Pedro:

    Cuando uno es invitado a casa de otro, creo que no se falta al respeto si se dice al anfitrión: "¿has probado a echar pimiento verde a la tortilla de patata?", que hacemos con frecuencia varios lectores.

    Pero, hacer lo que hace usted siempre de decir al anfitrión "¡qué mala está la tortilla" o, como dijo usted una vez: "no sabes nada de cocina" (no me cansaré jamás de recordar a los lectores que ud. llamó a los tres blogueros "científicos" entre comillas), es una falta de respeto absoluta. ¿Por qué no se va a otra cosa o crea la suya propia?

    Y le reitero una pregunta que le hago periódicamente, la última hace pocos días. Ud. escribió que Nicodemo y Longinos son personajes del Evangelio de Marcos. ¿En qué versículo aparecen? Eso me huele a manipulación. Respóndame para demostrarme que no es usted un manipulador que no duda en mentir para vender sus fantasías. Si no lo demustra, ¿cómo quiere que se le tome en serio?

  • Comentario por Pedro 22.11.10 | 01:10

    Antonio:
    Ahora que recuerdo, la mayoría de los padres antenicenos, que para muchos son construcciones literarias de Eusebio, hacen alusión a algunos elementos del culto imperial, pero se acuerdan muy poco, Se acuerda Justino de que "de esta forma vosotros consagráis las imágenes de vuestros emperadores cuando mueren, y en las inscripciones los denomináis dioses". Se acuerdan de los tropaeums: "Pero yo puedo ver los trofeos de los apóstoles. Si quieres ir al Vaticano por la Vía Ostia, encontrarás los trofeos de aquellos que pusieron los fundamentos de esta Iglesia."... Se acuerdan y repiten hasta la saciedad la "sangre derramada", pero un crucificado no derrama sangre (agua y sangre de la lanzada) por lo que son marcas de antes de la construción de la pasión. Se acuerda Ignacio de lal maquinaria teatral del deus ex machina: "anaphéromenoi eis ta úpsê dià tês mêchanês Iêsoû Christoû, (h)ós estín staurós" "elevados a lo alto por la máquina en que Jesu Cristo fue colgado".

  • Comentario por Pedro 22.11.10 | 00:40

    Antonio:
    Lo único que digo es que en la historia de la redacción no se sigue la historia sino la redacción. Es evidente que el dogma de la pasión de Cristo se crea en Bizancio entre el Concilio de Nicea (326) y el concilio de Constantinopla (381). Por tanto el primer contexto vital es la imposición del dogma de Constantino, la Cruz, que lleva a construir la pasión, recogiendo de otros escritos elementos de escenas de crucificados (hasta de la comedia). El segundo contexto es el de los grupos que creen ese dogma que imponen a los demás sus creencias y castigan a sacerdotes y (episcopos) pontífices con la muerte o el encarcelamiento en monasterios que son llamados "metanoia". El tercero contexto vital es el que hay que realizar textos que justifiquen esa creencia. Esto ocurre durante 47 años. De este contexto vital es responsable Eusebio de Cesarea, y es quien hace la transposición de Roma a Jerusalén siglo I, quien manda hacer varias tradiciones y las explica...

  • Comentario por Pedro 22.11.10 | 00:20

    Antonio:
    Este “tercer contexto vital” también recrea y transforma y -como dijimos en la nota de ayer- es vital en la formación de lo que luego será “dogma” (la frase se entiende). El problema para mí es creer que primero son los relatos -los escritos- y luego son los dogmas. Esto pertenece a una metodología ingenua que cree que no hubo ningún poder en la redacción de los relatos y los textos. Si embargo históricamente una religión no se crea por sí misma, sino que es creada por el poder de una civilización y su cultura. El poder de una civilización decreta sus verdades, sus dogmas que son traducidos en relatos religiosos, místicos, iconográficos, arquitectónicos, etc. es decir, en cultura. El primer contexto vital p.e. es el dogma trinitario decretado por Bizancio, el segundo son los grupos que reciben esos dogmas y los viven y el tercero son los relatos-textos, los herejes...
    http://www.uc.cl/facteo/MaterialSergioZanartu/
    zanartu_web_2008/Internet_2007/HistDogmAgusti...

  • Comentario por David RV 21.11.10 | 21:51

    Muy interesante. Avanza el conocimiento frente a los viejos dogmas, sustentados sólo por criterios fideísticos, irracionales y aposterioristas, frente a los racionales y lógicos de la historia y la ciencia.

  • Comentario por Juan 21.11.10 | 17:50

    Sr. Piñero: mal empezamos si ya al presentar el tema da por sentado que Jesús fue "reinterpretado" y "manipulado" por los redactores de los evangelios. Lo primero que tendrá que probar es si el instrumento es adecuado para llegar hasta el Jesús histórico, y luego si todos los que lo utilizan lo hacen de la misma manera.
    ¿Por qué de la investigación sobre la vida de Jesús resulta sorprendentemente un Jesús de la historia con múltiples rostros? Como dice el Profesor Jesús Pelaez, ¿no será que estos rostros son fabricados desde la perspectiva del investigador de turno como resultado de la utilización de fuentes de distinto tipo o de las mismas fuentes, pero con metodologías y presupuestos idelológicos diferentes?. Todos sabemos el qué y el cuando de la historia de la redacción, Háblenos UD del cómo se aplica por cada investigador y del por qué de los diferentes rostros del Jesús que cada uno llega a descubrir con ese instrumento.

  • Comentario por sofía 21.11.10 | 14:40

    Hasta ahora de acuerdo en todo, mientras que las hipótesis no se transformen en "dogmas" y se reconozca que no son más que hipótesis. Lo digo porque a menudo se observa como lo probable se "convierte" en certeza para servir de base a la siguiente hipótesis, y así sucesivamente.

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