El blog de Antonio Piñero

La caída de Sabiduría explica el origen del pecado. Ideas básicas de la gnosis y del gnosticismo (IV) (164- 36)

03.11.10 | 07:37. Archivado en Gnosis y gnosticismo, CRISTIANISMO
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Hoy escribe Antonio Piñero

Dejábamos la explicación en la cuestión del “lapso”, “error” o pecado del eón Sabiduría.

Y ahora, como dijimos, un inciso necesario: en principio parece increíble que un ente divino pueda “pecar”, pero los gnósticos lo creen así. Y con razón, pues sin una suerte de pecado, o lapso, de algo que sea divino es imposible que llegue a existir el universo material. Para ello se requerirán algunas condiciones:

a) El universo material tiene que proceder de Dios de alguna manera

b) Dios debe –a la vez- estar libre o incontaminado del proceso de creación de la materia.

Esto es como la cuadratura del círculo, pero los gnósticos intentan explicarlo, pues lo que les interesa es aclarar por qué existen ellos, seres materiales, y cómo pueden salvarse. Tienen que venir de Dios y a la vez volver a Él, el cual ha de tener “limpias las manos” de todo lo material, a la vez que es su causa última.

Por tanto, todo el sistema gnóstico consistirá en vindicar a Dios de haber sido el responsable en último término de la materia y del mal. Es por tanto una suerte de "teodicea".
Al mismo tiempo tiene que explicar por qué está aquí, en el mundo el ser humano, rodeado de males, y cómo puede salvarse... ¡Y todo sin echarle la culpa a Dios... que el causante último de todo!

Como la materia es una entidad evidentemente inferior, no puede surgir por sí misma. El gnóstico niega toda la tradición griega –y al principio también hebrea- de que la materia es eterna (cierto, los hebreos en tiempos remotos considerar siempre la creación como una formación -no creación ex nihilo; esa idea se generará después como interpretación del texto- por parte de Dios de un caos preexistente. Léase bien Génesis 1).

Así pues, al ser secundaria y mala la materia, tiene que proceder de alguna manera de algo superior a sí misma, y este algo sólo puede ser Dios. De lo contrario, si se generara por sí misma, sería Dios. Mas, por otro lado, sólo puede surgir de Dios por una suerte de “pecado” o degradación de lo divino.

Por consiguiente: la materia procede de Dios y es a la vez totalmente inferior a Él (que es puro espíritu inmaterial). No hay otra solución, aunque ello lleve a pensar que Dios es el causante de lo inferior… que, además, es malo.

¿Cómo salir de este callejón sin salida? Gracias de nuevo a la revelación divina que aclara lo que acabamos de apuntar: aunque el universo, la materia, tengan su origen en Dios, esto sólo ocurre indirectamente y por una suerte de “fallo” o “pecado” dentro de la divinidad misma.

Este misterioso lapso es también necesario en el sistema de la gnosis porque tiene en ella una doble dimensión: teológica y cosmológica:

A. Teológicamente representa el pecado por excelencia, el paradigma de todo pecado, que exigirá la presencia de un Salvador. Como la Sabiduría ha quedado fuera del Pleroma, como dijimos, y necesita ser rescatada, se inicia un proceso de salvación, en realidad querido o permitido por el Padre. Este mismo proceso de salvación tendrá lugar más tarde en este mundo, cuando el ser humano peque al igual que “pecó” Sabiduría.

B. Cosmológicamente, ese “pecado” o lapso de la Sabiduría significará el principio de la materia, del universo todo. En efecto, de la pasión, pecado o lapso de la Sabiduría caída fuera del Pleroma surgirá una especie de sustancia informe y espesa. Ésta es la materia primordial, y de ella irá brotando, escalona¬damente, todo el universo material en un proceso por partes que consideraremos a continuación.

Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

9 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Sergio 04.11.10 | 21:53

    No soy catedrático ni mucho menos un filosofo. pero me interesa mucho el cristianismo, entre otras cosas por que estoy bautizado y me atrae ese Jesús gnóstico, pero personalmente no veo que Jesús fura tan gnóstico como para poner la mano en el fuego, pero desde luego algo tenia. otra cosa es profesos A.Piñero una vez explico no se si en su blog o en algún programa que la gnosis se basaba en un pizca de la divinidad que cae a la tierra y se queda encerrada en la materia, en un momento dado esa materia es desechada y la chispa divina regresa a la divinidad.eso me recuerda ala concepción muerte y resurrección de cristo. ¿Cuales de sus libros me recomiendo para poder guiarme mejor y que podría decirme de mi conclusión?. es solo curiosidad y hago patente mi profundo desconocimiento.

  • Comentario por Manue 03.11.10 | 14:52

    Un niño hizo una burbuja de jabón en cuyo interior quedó atrapado un diminuto díptero que comenzó a hacer cábalas sobre la duración del universo en el que se veía viviendo, sin entender que estaba inserto en él por mero accidente, que la fuerza que lo impulsaba y lo introdujo ni siquiera pretendió hacerlo. Se trataba de un resultado azaroso, no de un suceso "voluntario" y ciertamente muy limitado en el tiempo.
    Nuestra especie lleva pocos minutos del año cósmico (incluso del terrenal, si comparamos los 4600 millones de años con los 2 que lleva el género o los 0'2 de Homo sapiens, de los cuales sólo 10.000 son neolíticos y sólo llevamos 2.000 desde el origen del NT) y no parece muy certero suponer que vaya a durar un par de millones adicionales. ¿Tantísimo trabajo, tantísimo azar implicado, que podría dar cualquier otra cosa, tantísima muerte, dolor, hambre y sufrimiento de seres vivos torna benévolo este mecanismo ciego? Darwin mentaba este proceso cual argumento de abogado de dia...

  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:48

    Hoy eso ya no puede parecernos lógico. Sabemos que el mal físico, en particular la degradación y la muerte de los individuos vivos, incluidos los individuos humanos, proviene de la naturaleza de las cosas finitas, de la precariedad global del universo que está sometido al proceso evolutivo, creador. La participación del ser humano en esa precariedad universal, como parte que es del universo, explica su mal físico –en especial su muerte- al margen de su condición moral personal o social; de manera que (empalmando con la concepción mítica bíblica mediante una fácil analogía metafórica) viene a ser su “pecado original”.

    PS: Aclaración: Este comentario y el anterior no son de Polkinghorne, sino de mi cosecha.

  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:45

    El relato mítico del Génesis sobre el ‘pecado original’, es un intento de explicación del origen del mal. Se remonta a una situación primigenia imaginaria en la que no hay mal de ninguna clase. Explica la aparición del mal físico por la previa aparición del mal moral, culpando así al ser humano del origen del mal físico, y disculpando a Dios.
    en la Antigüedad se pensaba que cualquier mal físico era consecuencia –castigo- de algún mal moral. Por eso, cuando los antiguos (judíos, p.ej.) se planteaban preguntas acerca del origen de los males físicos –en especial de la muerte- lo achacaban lógicamente a un mal moral, a una culpa humana, a una infracción ética, a un “pecado” previo: ‘original’. Si el mal físico de un pecador podía explicarse por su pecado personal, el mal físico de un inocente (como Job) se explicaba por el pecado “original” general, “heredado” juntamente con su condición natural de ser humano.


  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:38

    Segunda. Esta delegación kenótica del poder tiene importantes implicaciones para la teodicea. Ya no se puede sostener que Dios sea total y directamente responsable de todo lo que ocurre. Un mundo evolutivo contiene inevitablemente desigualdades y callejones sin salida. La muerte es el costo necesario de la renovación de la vida; el entorno cambiante puede provocar extinciones; las mutaciones genéticas producen a veces nuevas formas de vida, y otras muchas veces, monstruosidades. Hay un costo inevitable adscrito a un mundo capacitado para hacerse a sí mismo.

  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:37

    (Tomado del artículo de John Polkinghorne: “Creación kenótica y acción divina”, que es parte de su libro “La obra del Amor”):

    “El reconocimiento científico del carácter evolutivo del universo ha alentado el reconocimiento teológico de la presencia inmanente de Dios en la creación y la necesidad de complementar la concepción de ‘creatio ex nihilo’ con la concepción de ‘creatio continua’. La creación continua ha venido siendo un tema importante en los escritos de los científicos-teólogos. Tiene un buen número de implicaciones teológicas.

    Primera. De acuerdo a la comprensión del proceso evolutivo como creación-capacitada-para-hacerse-a-sí-misma, el proceso es de naturaleza claramente kenótica. Su desenvolvimiento debe entenderse como flexible y abierto a la causalidad de las creaturas.


  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:30

    Este recurso, aunque sirvió a su propósito, no superó de hecho la contradicción de las dos ideas; pero su eficacia se vio incrementada por su aparente congruencia con una suposición acerca de la relación causal que, a pesar de ser gratuita, parece natural a la mente humana: que lo “inferior” debe derivarse de lo “superior”, que la causa debe ser, por lo menos, no inferior a sus efectos.

    (…)
    Pero con el fin del siglo dieciocho, y las primeras décadas del siglo diecinueve, estas concepciones de la teología y la metafísica tradicionales comenzaron a revertirse. Dios mismo fue “temporalizado” –fue, realmente, identificado con el proceso por el cual la creación entera asciende lenta y penosamente la escala de la posibilidad; o, si el nombre merece reservarse para la cumbre de la escala, Dios fue concebido como el final, no realizado todavía, del proceso.



  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:28

    El otro era un Dios enfáticamente no-autosuficiente ni, en ningún sentido filosófico, “absoluto”: cuya naturaleza esencial requería de la existencia de otros seres, y no sólo de una clase, sino de todas las clases de seres que pudieran tener lugar en la escala descendente de posibilidades de la realidad –un Dios cuyo principal atributo era la creatividad, cuya manifestación estaba en la diversidad de las criaturas y por lo tanto en el orden temporal y el múltiple espectáculo de los procesos de la naturaleza.

    El recurso que, durante siglos, sirvió para enmascarar la incogruencia de estas dos concepciones, fue el simple aforismo de Platón en el Timeo, elaborado para ser el axioma fundamental del neoplatonismo –de que un ser “bueno” debe estar libre de “envidia”, de que lo más perfecto engendra necesariamente, o se derrama en, lo menos perfecto, y no puede “permanecer dentro de sí mismo”.


  • Comentario por galetel 03.11.10 | 08:27

    (Tomado de “La Gran Cadena del Ser”, de Arthur O. Lovejoy):
    La consecuencia más notable de la persistente influencia del platonismo [de las concepciones que se manifestaron claramente por primera vez en la República y el Timeo de Platón, y fueron desarrolladas y sistematizadas por los neoplatónicos] fue que a lo largo de la mayor parte de su historia, la religión occidental, en sus formas más filosóficas, ha tenido dos Dioses (mientras que, en sus formas menos filosóficas, ha tenido más).

    Los dos fueron, es verdad, identificados como un solo Ser con dos aspectos. Pero las ideas correspondientes a esos “aspectos” eran de dos maneras de ser antitéticas.
    Una era el Absoluto de lo ultramundano –autosuficiente, atemporal, ajeno a las categorías ordinarias del pensamiento y la experiencia humana, no necesitado de ningún mundo de seres inferiores para suplementar o realzar su propia perfección eterna auto-contenida.


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