Hoy escribe Antonio Piñero
Abordamos en las postales que siguen, dos o tres, las conclusiones importantes de F. Bermejo a propósito de las similitudes y diferencias entre Juan Bautista y Jesús de Nazaret.
Lo primero en lo que insiste Bermejo en este apartado es
“La arbitrariedad en el tratamiento habitual de la relación entre Juan y Jesús no se limita al silenciamiento o minimización de las semejanzas expuestas, sino también al establecimiento de diferencias radicales en algunos aspectos en los que los datos disponibles difícilmente permiten deducirlas”.
1. Uno de los clichés más habituales en la exégesis neotestamentaria es la dicotomía entre un Jesús anunciador de un mensaje alegre y salvífico, contrapuesto a un Bautista predicador de la condenación. Los más conocidos entre nosotros son J. P. Meier, Theissen – Merz; J. D. G. Dunn y J. Becker.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Los Hechos de Juan (HchJn) y las Uirtutes Ioannis (VJ)Los HchJn están presentes en las “Virtudes de Juan” en dos largos apartados de la obra. El texto de las VJ sigue minuciosamente en su c. 4 la historia de la muerte y resurrección de Drusiana tal como aparece en los capítulos 63-86 de los HchJn. El apóstol predicaba en Éfeso y realizaba curaciones en un ambiente de pacífica convivencia con una creciente comunidad. Pero un extraño suceso vino a turbar (interturbare) la situación de los fieles. Un joven de nombre Calímaco, personaje importante en la ciudad, se enamoró de Drusiana, la esposa del gobernador de Éfeso, Andrónico.
Hoy escribe Antonio Piñero
Recojo hoy los comentarios del propio autor de estos paralelismos reseñados en Juan Bautista y Jesús, Fernando Bermejo. Éste comenta así las similitudes y las diferencias (como dije, utilizo sus palabras, aunque a veces las modifico un tanto, pp. 47-49 del artículo ya citado en postales anteriores):
I. “El número e importancia de estos paralelismos dan qué pensar: en las creencias y el mensaje, la percepción de la gente, su expresión y su destino las similitudes son elocuentes y permiten presentar conjuntamente a Juan el Bautista y a Jesús como un subtipo (de las modalidades proféticas y apocalípticas) del judaísmo del Segundo Templo.
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy con los paralelismos ineludibles entre Juan el Bautista y Jesús recopilados y comentados por F. Bermejo en su artículo de la revista ’Ilu.
12. Ambos a trajeron a elementos social y religiosamente marginales de la población. Diversos pasajes evangélicos –Lc 3, 12-14; Lc 7, 29-30 y Mt 21, 31-32, cuya historicidad resulta plausible- sitúan a recaudadores y prostitutas en conexión con Juan. Que esto también se daba en Jesús es muy conocido.
13. Ambos anunciaron una intervención decisiva de Dios en un futuro muy próximo. Que la idea de una intervención final de Dios en un futuro muy próximo formó parte del kerigma de Juan el Bautista no puede entreverse con facilidad en la noticia que le dedica Josefo. Con respecto a Jesús, que el galileo esperó un desenlace escatológico en un futuro próximo puede considerarse uno de los resultados más seguros de la investigación desde la demostración ejemplar que en el s. XIX hizo Johannes Weiss (La predicación de Jesús acerca del Reino de Dios, de 1892, aun no traducida al castellano).
Hoy escribe Antonio Piñero
El artículo que comentamos lleva como subtítulo, “Paralelismos fenomenológicos y diferencias implausibles” (pp. 27-56, ’Ilu 15 (2010), lo que ilustra bien el interés del autor por poner de relieve ambos aspectos. La relación entre los dos predicadores judíos escribe F. Bermejo en su síntesis- es definida por la mayoría de los estudiosos del Nuevo Testamento e historiadores del cristianismo en términos de “contraste” o “diferencia radical”.
Pero esta perspectiva, según Bermejo –y yo estoy absoluta y radicalmente de acuerdo con él- no es defendible desde el punto de vista aséptico de la mera historiografía. Por ello la mejor manera de proceder es primero exponer de modo detallado los paralelismos –que me parece que no se pueden negar- entre los dos personajes, y por otro considerar las diferencias que creen observar los investigadores, que obligaría supuestamente –en el caso de probarse en el análisis de los textos de los que disponemos- a establecer un contraste entre estos dos predicadores del judaísmo del tiempo del Segundo Templo.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Dado que la historia del antijudaísmo cristiano es muy larga y se correrá el riesgo de perder de vista lo que motivó esta serie de posts, vale la pena llamar la atención desde ahora acerca de muchas medidas tomadas contra los judíos a lo largo de los siglos por la Iglesia cristiana –más concretamente, por sus clérigos y obispos– que hallaron su reflejo en la Alemania nazi. En su momento analizaremos la situación de los judíos en el ghetto de Roma, y las reveladoras políticas papales concomitantes. Baste, por el momento, con la enumeración de algunas de esas medidas.
Hoy escribe Antonio Piñero
Hoy, siguiendo la línea de ayer, sigo comentando algunos artículos del número 15 de la revista. “Los ciclos cósmicos y la imagen del continuo renacer en los Vedas”, es el tema del trabajo de Madayo Kahle, doctorando ya avanzado de la Complutense.
Su artículo estudia los ciclos de la naturaleza han marcado profundamente tanto la cosmovisión reflejada en los himnos védicos como el desarrollo del ritualismo brahmánico. Es decir, el “comportamiento” cíclico del sol, la luna, la aurora, el cambio de la luz a las tinieblas cada día, los meses y las estaciones del año, el tiempo divinizado.
Hoy escribe Antonio Piñero
En esta semana, en tres o cuatro postales, deseo presentarles la revista de nuestra Facultad de Filología y del Instituto de Ciencias de las religiones de la Universidad Complutense de Madrid. Es en verdad una buena revista, muy buena diría, pero un tanto desconocida, en parte por el sistema de distribución de los productos universitarios. El modo de presentarla será indicar brevemente su finalidad, comentar el contenido del último número y, sobre todo, presentar un artículo, muy interesante y muy documentado, de Fernando Bermejo sobre el debatido tema de las relaciones entre Juan Bautista y Jesús.
’Ilu es una revista de periodicidad anual, con formato 17x24 cm., fundada en 1995. Recoge en sus páginas artículos científicos sobre historia de las religiones, y sobre fenomenología, sociología, antropología y psicología de la religión. Dedica especial atención a trabajos relacionados con el ámbito hispano en general y con el cristianismo, judaísmo, islam en la península ibérica, en particular.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Juan en las Virtutes Johannis o milagros de Juan
El tercero de los grandes escritos apócrifos, que contienen básicamente toda la tradición sobre el apóstol Juan de Zebedeo, es el que lleva como título el de Virtutes Joannis, Virtudes o Milagros de Juan. Opto por la palabra “Milagros” para traducir la palabra del original Uirtutes. En este sentido debemos interpretar cualquier uso de la palabra Virtudes referida como título de la obra. Respetando el título tradicional latino, señalaré la obra como VJ.
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy el breve tema iniciado hace un par de días.
Aunque –como hemos dicho- La Historia de la redacción se concentró en un primer momento en las narraciones evangélicas, debe insistirse en que sus principios se aplican también al resto de escritores y obras del Nuevo Testamento, por ejemplo Pablo: qué tradiciones maneja y cómo las conserva o reelabora (cf. Rom 1,1-3). Sólo que la tarea no es tan fácil en cuanto que no existe un material comparativo triple, como ocurre con los evangelios sinópticos.
La Historia de la redacción no discute que los evangelistas hayan elaborado por su cuenta una tradición anónima, pero esa reelaboración – opinan— es personal, ya no es impersonal y mecánica como ocurre con las leyes de la tradición oral transmitida en grupos. No es así: la reelaboración es peculiar y característica de cada evangelista.
Hoy escribe Antonio Piñero
Los métodos de la Historia de las formas tras 1945 habían dado ya sus frutos principales y la investigación estaba un tanto estancada. La Historia de las formas había considerado a los escritores del Nuevo Testamento, especialmente los evangelistas, como meros “coleccionistas, compiladores y transmisores de tradiciones”, descuidando el conjunto del evangelio. Pensaba la Historia de las formas que la totalidad de la obra era un producto secundario respecto a las unidades de base que la formaban y, por tanto, de menor importancia.
Se opinaba que –para llegar a los productos más originales y primarios del movimiento cristiano sólo interesaban las tradiciones orales, pues ellas nos reflejaban la mentalidad de la Iglesia o comunidad primitiva. Entonces, se paraban normalmente ahí los críticos y deducían las consecuencias: como sabemos, en general muy negativas en cuanto la historicidad de esas tradiciones, y se pensaba que escribir una “biografía” de Jesús era imposible.
Hoy escribe Antonio Piñero
Hace ya meses que detuvimos una serie sobre el método que utilizan los investigadores para enfrentarse con los textos del Nuevo Testamento y publicamos una serie de postales/notas sobre “Qué es eso de la Historia de las formas” y “¿Qué piensa la Historia de las formas sobre la formación y el valor de los Evangelios como fuente histórica.
Hoy -en unas dos o tres postales y antes de poner un ejemplo de crítica global de un pasaje del Nuevo Testamento- vamos a explicar brevemente (al menos tal como la entiendo yo) el método llamado de la “Historia de la redacción” que se aplica sobre todo a los Evangelios.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Ofrecemos hoy a los lectores interesados en la historia del maniqueísmo la bibliografía existente acerca del más extenso texto griego maniqueo encontrado en 1992 en la antigua Kellis (P. Kellis Gr. 98), así como sobre los fragmentos partos paralelos hallados a comienzos del siglo XX en Turfán. Salvo error, es la bibliografía completa publicada hasta el momento.
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos el tema iniciado en la postal de ayer
Sabemos que Santiago el Mayor fue uno de los doce apóstoles (Mt 10,2 y Hch 1,13); que era hijo de un tal Zebedeo (Mt 4,21) y de un seguidora de Jesús, de nombre Salomé, de los que apenas conocemos nada seguro (Mt 25,56 y Mc 15,40). Sabemos que era hermano mayor de Juan (¿distinto al discípulo amado?), con quien compartió el sobrenombre de “hijos del trueno” o “tonantes” (arameo Boanergés, nombre muy dudoso), apodo otorgado por Jesús mismo (Mc 3,17) debido al carácter un tanto violento de ambos, o quizá por su relación con el “celotismo”, no en cuanto partido político –que no existía aún por aquella época- sino por el “celo” de ambos por la observancia de la ley de Moisés que los hacía ser muy duros con los transgresores.
Sabemos también que, aunque Santiago pertenecía al grupo de los Doce (Mc 3,17), el Evangelio de Juan jamás lo nombra, salvo en un apéndice a su escrito, el capítulo 21,2 y de una manera genérica (“los hijos del Zebedeo). Sabemos que era pescador, con su padre y hermano en el lago Genesaret (Mt 4,21). Santiago el Mayor pertenecía al grupo de preferidos de Jesús y asistió a la escena de la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37), a la transfiguración de Jesús (Mc 9,2ss) y al momento de las angustias de Jesús en el huerto de Getsemaní (Mc 14,33ss).
Hoy escribe Antonio Piñero
Como amigo que soy del arte, vengo siguiendo hace tiempo la revista “Románico. Revista de arte de amigos del románico” (AdR), que dirige admirablemente Mario Agudo Villanueva. Esta revista me parece de una calidad enorme. Pues bien, uno de sus últimos números, junio 2010, estaba dedicado al “Románico y Camino de Santiago”, y su lectura me inspiró un breve artículo sobre la verosimilitud histórica, o no, de que uno de los apóstoles de Jesús viniera a España. El trabajo salió hace meses en la revista “Aventura de la historia”, que dirige con maestría Asunción Domenech. Pues bien, resumo aquí, con su permiso, lo esencial de este trabajo que quizás sea de interés.
En el Nuevo Testamento hay cinco personajes que portan el nombre de Santiago (hebreo Jacob; griego Jákobos; latín Jacobus; español, con varios derivados: Jacobo; Yago; (san)Yago da Santiago y Diego):
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Regreso a Éfeso. Muerte y sepultura de Juan
Se reunieron todos los hermanos, tanto los de origen griego como los de origen judío y Juan los instruía. Les recomendaba guardar las tradiciones recibidas y observar los mandamientos transmitidos por el evangelio. Cuando supieron que Juan se disponía a marchar a Éfeso, se sintieron desconsolados, lo que obligó al santo apóstol a reanimarlos y pedirles que estuvieran contentos con las gracias concedidas por el Señor.
Hoy escribe Antonio Piñero
Aplicamos lo dicho sobre la gnosis a la posición de la mujer en los grupos gnósticos cristianos.
Es claro que un sistema como el gnóstico, para el cual la materia es el último escalón, y degradado del ser, no se ocupa ni se interesa para nada de ella. Por ello, el gnóstico se desentiende del universo, no se preocupa de realizarse en este mundo, no quiere saber nada de la política ni de las relaciones humanas. Sólo espera el momento de la huída definitiva de acá abajo y llegar a fundirse con su contrapartida celeste, su espíritu masculino en el Pleroma y allí, ambos, formando un andrógino perfecto, contemplar a la divinidad por siempre.
Está claro también que si los gnósticos piensan, con Aristóteles, que la mujer es un ser humano imperfecto, no llegado a su plenitud de desarrollo; si –como dijimos- es la representación de la materialidad y del sexo (menstruación; capacidad de traer hijos al mundo, el dominio del Demiurgo), es lógico que su consideración sea ambivalente:
Hoy escribe Antonio Piñero
Este conjunto de concepciones religiosas del gnosticismo puede reducirse en síntesis a diez principios fundamen¬tales que pueden formularse así:
1. Existe un Dios Trascendente, al que se puede denominar Uno, Bien, Padre.
2. Esta divinidad es “compleja” y se proyecta hacia fuera. Esta proyección constituye el Pleroma o Plenitud de la divinidad.
3. Dentro del Pleroma uno de los eones divinos, denominado normalmente Sabiduría, cae en una suerte de un lapso o pecado.
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy con el tema de las ideas básicas de la gnosis y mañana intentaremos resumirlas mas aún en una serie de principios fundamentales.
18. Y ¿qué ocurre con las tres clases de hombres, especialmente con los no espirituales?
La primera, la puramente material (los hílicos, asimilada con los paganos), no es capaz de ninguna salvación. Serán totalmente destruidos por Dios una vez muertos. De ellos no quedará nada.
La segunda clase, la de los psíquicos, asimilada a los cristianos vulgares afectos a la Iglesia mayoritaria, si prestan atención a los preceptos del Salvador y llevan una vida recta, obtendrán una salvación intermedia: a su muerte se despojarán de la materia (del cuerpo, que no resucita) y sus almas ascenderán a un cielo inferior, es decir a una región superior del universo -separada del Pleroma - y llevarán allí junto con el Demiurgo y sus ángeles buenos, que al final se convierten, una vida bienaventurada.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Al Gran Jefe de los hechiceros, como en general a los hechiceros, le gusta hacerse notar y atraer todas las miradas. Por ello, y a pesar de que los tambores y las señales de humo no dejan de llevar ininterrumpidamente sus mensajes por las extensas llanuras por donde cabalgan los bisontes, siempre que le parece oportuno, el Gran Jefe de los hechiceros abandona el recinto de la Montaña Sagrada, se mete en el vientre del Gran Pájaro Blanco y sale a recorrer el mundo que el Gran Espíritu creó, en su infinita sabiduría.
Hoy escribe Antonio Piñero
Anímense los lectores que ya queda poco.
15. La división de la humanidad en estas tres clases tendrá su importancia a la hora de la venida del Salvador, encargado de redimir al “espíritu”, de igual modo que antes había redimido a Sabiduría de su “pecado”. La carne –pura materia- está condenada a volver a la nada. Pero el espíritu del hombre debe ser salvado de la carne y del universo material. De eso se encarga el Salvador enviado por Dios para rescatarlo.
Aquí entra en juego un tercer mito: el de la salvación o soteriológico. La divinidad al completo, el “Pleroma” se apiada del ser humano. Le da pena que su parte superior, el espíritu, esté aherrojado en el mundo, prisionero del cuerpo y de la materia. Para liberarlo y hacer que el espíritu vuelva a las alturas de donde procede, todo el Pleroma divino envía a la tierra al Salvador.
Hoy escribe Antonio Piñero
Estamos ya en la recta final de nuestra explicación de las ideas elementales de la gnosis judía y cristiana.
13. El Demiurgo intenta hacer que ese espíritu, “chispa” o “centella” divina -que tiene el ser humano- no les toque en herencia a todos los seres humanos futuros, o bien que se vaya difuminando entre muchos poseedores (una idea del espíritu muy materialista, divisible, pero que era común en la Antigüedad) y quede definitivamente encerrado en la materia y, en consecuencia, que no aspire a volver al cielo junto al Padre trascendente. Para lograr este propósito, el Demiurgo crea a Eva (sigue la exégesis gnóstica del Génesis) y con ella el deseo sexual y la procreación.
La humanidad se irá multiplicando, se irán creando con el tiempo más hombres que tienen esa “centella”, o espíritu”, cada vez más disminuida, más pequeña, prisionera de la materia, dentro del cuerpo. La mayoría de los humanos se irá olvidando, adormecidos por la materia que los rodea, de que portan en sí esa “chispa divina”, el “espíritu”. La ignorancia de que su espíritu es igual al de Dios, de la unidad sustancial del espíritu humano con lo divino, hace que el hombre completo quede preso de lo inferior, de lo material.
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Liberación del destierro de Juan. Composición y lectura del evangelio
Al final de su estancia en Patmos el apóstol Juan había conseguido la conversión de todos los habitantes de la isla a la fe cristiana. Entretanto había muerto el emperador que desterrara a Juan y había sido nombrado uno nuevo que permitía sin problemas la práctica de la nueva fe. La versión latina de L especifica que había muerto Domiciano, que era quien había enviado a Juan al destierro. Le sucedió el emperador Nerva, que tuvo un corto reinado del año 96 al 98. Parece la versión más aceptable. Informado el emperador sobre la situación de Juan y su exquisita conducta personal, emitió un decreto que lo libraba de la pesadumbre del destierro.
Hoy escribe Antonio Piñero
11. Al mito de la creación que intenta explicar la procedencia del universo en último término de Dios y –a la vez- la dualidad o abismo insalvable entre Dios y la materia, sigue un segundo mito, el de la creación del hombre. Por tanto un "mito antropogónico"
Esta creación, en cuanto a su cuerpo material, es efectuada por el Demiurgo asistido por una serie de ángeles ayudantes, creados previamente por él y que se hallan ya a cargo del sistema de los planetas, en particular y de todoso los astros en general. ÇEl Demiurgo controla el univeros todo en cuanto material.
Todos juntos, ángeles y Demiurgo, para completar el universo material, forman al primer ser humano, Adán, a imagen del Dios supremo, y a semejanza del dios secundario, o Demiurgo (capítulo 1 del Génesis). Obsérvese que la actuación del Demiurgo (platónico) se acomoda a lo que dice el Génesis. Así se ve claro cómo la gnosis occidental es por un lado judía y por otro también griega. Esto no excluye que a su vez los griegos, y los mismos judíos, no tengan influjos de la religión y mitología irania a la que tienen en alta estima.
Hoy escribe Antonio Piñero
9. La gradación de los seres -escala de los seres- según la gnosis queda, pues, así:
• El Uno / Bien, Padre trascendente, al expandirse, lleva al Pleroma que contiene a Sabiduría;
• La existencia del Pleroma lleva al Lapso o caída de Sabiduría, y este lapso, caída o pedaco, lleva a la creación de la materia primordial y del Demiurgo;
• El Demiurgo plasma el universo concreto utilizando la materia primordial originada por su Madre y con las formas o “ideas” que toma del Pleroma. Mira hacia arriba, copia una idea divina y la plasma en la materia.
De este modo, el universo/la materia procede de Dios, pero Éste no interviene directamente en la creación del mundo.
Hoy escribe Antonio Piñero
6. Volvamos, pues, hacia atrás, tras este inciso publicado en la nota anterior, al momento en el que Sabiduría ha “pecado”, y concentrémonos de nuevo en este escenario. La “caída” tiene dos resultados, ya mencionados. Recapitulemos:
A) El primero es que Sabiduría resulta expulsada del Pleroma: queda fuera de él, como se ha dicho en 5.
B) El segundo es lo que hemos mencionado al final de la nota anterior: la creación de la materia como una sustancia espesa e informe, la materia primordial, que no tiene "forma" aún. Aquí se nota el influjo de Aristóteles en la gnosis: la división entre “materia” y “forma”. La primera materia sin forma alguna es mera materia, por así decirlo simple “materia inteligible”.
Hoy escribe Fernando Bermejo
La historia del antijudaísmo cristiano en la que nos disponemos a adentrarnos es una historia poblada de odio, de prejuicios, de estupidez, de abyección, de violencia y de bajeza. No está de más, pues, para compensar de algún modo tantas sombras, comenzar situándonos momentáneamente en la Alemania nazi y recordar algunos episodios luminosos, de personas –y en este caso de eclesiásticos cristianos – que se comportaron como luz en un tiempo sombrío, como valientes en un tiempo de cobardes, como personas decentes en una época y un espacio marcados por una especial indecencia.
Hoy escribe Antonio Piñero
Dejábamos la explicación en la cuestión del “lapso”, “error” o pecado del eón Sabiduría.
Y ahora, como dijimos, un inciso necesario: en principio parece increíble que un ente divino pueda “pecar”, pero los gnósticos lo creen así. Y con razón, pues sin una suerte de pecado, o lapso, de algo que sea divino es imposible que llegue a existir el universo material. Para ello se requerirán algunas condiciones:
a) El universo material tiene que proceder de Dios de alguna manera
b) Dios debe –a la vez- estar libre o incontaminado del proceso de creación de la materia.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos retomando ideas sobre una posible y brevísima introducción a la gnosis de modo que podamos entender al menos en sus líneas generales los textos gnósticos, que estamos continuando citando, en especial los Evangelios gnósticos, como el de Tomas, María y Felipe.
Al final, podemos volver a considerar algunas perspectivas básicas de estos evangelios gnósticos y entender por qué consideran y tratan, bien y mal, a la mujer.
5. Todo lo descrito hasta ahora (números 1-4 de notas anteriores) ocurre antes del tiempo, es decir, antes de que exista el mundo, y es una situación estable respecto a la Divinidad. Hasta aquí, Dios supertrascendente se ha “expandido” dentro de sí mismo “completando” lo que es Él en sí. La Divinidad nunca estuvo sola; con el Pleroma lo está aún menos (manera humana de hablar)
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Historia de Procliana y su hijo Sosípatro
Cuenta luego el relator de los sucesos una historia que tiene ecos ciertos en otras obras literarias. Es la de Procliana, madre de un hijo joven, Sosípatro, del que estaba locamente enamorada, hasta el punto de pretender hacer con su propio hijo vida marital y convivir con él como si fueran marido y esposa. Un caso que trae a la memoria sucesos como el acoso de la esposa de Putifar a José (Gén 39,7-20) y de Fedra, esposa de Teseo, a su hijastro Hipólito, según la tragedia homónima de Eurípides.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn