Hoy escribe Antonio Piñero
De todos los textos gnósticos que mencionamos en la nota de ayer, sobre todo el Evangelio de María, puede entresacarse una enseñanza común respecto a la independencia y valía de las mujeres en la Iglesia: éstas tienen tanto derecho como los varones a enseñar dentro de la comunidad. La capacidad de predicar el evangelio no depende de cuestiones de sexo, sino de lealtad a Jesús, de la atención atenta a sus doctrinas, y de la potencialidad de recibir de Él revelaciones especiales.
Para valorar esta posibilidad de las mujeres de enseñar a varones en el siglo II, piénsese que hasta el siglo XX (y me imagino que también en el XXI) dentro del judaísmo ortodoxo está prohibida a las mujeres la participación activa en las escuelas (Bet-ha-Midrash) donde se enseña la Torá y se preparan los futuros rabinos.
La jerarquía basada en la sucesión de los apóstoles, es decir, la de la mera proximidad física a Jesús, no vale para mucho en este cristianismo del siglo II, sino la madurez y el desarrollo espiritual. Lo que importa es el verdadero discipulado, y de éste no están excluidas ni mucho menos las mujeres, sino todo lo contrario. Las revelaciones privadas, pero ciertas y contrastadas, de Jesús pueden tener - para interpretar la verdadera doctrina cristiana- una validez superior a la de la autoridad jerárquica de una Iglesia controlada por varones.
Así pues, debe insistirse en que aquí lo que se pone en duda es nada menos que el principio de la validez absoluta de la sucesión o jerarquía apostólica, que es sólo de varones. La identidad de los cristianos en este tipo de cristianismo- no se ve afectada por condicionantes de sexo o de las funciones normalmente atribuidas a las mujeres. El fundamento del ejercicio legítimo de la autoridad eclesial, representada en el derecho a enseñar, procede de la comprensión espiritual e incluso de la experiencia profética del Espíritu, no de una mera sucesión externa manifestada en una cadena de varones que afirman su continuidad respecto a los primeros discípulos de Jesús.
Las mujeres representadas por María Magdalena se unían así -aunque desde una perspectiva más teórica- al notable número de féminas que en el cristianismo paulino de los primeros momentos ejercieron una apreciable función en el gobierno de las primitivas comunidades cristianas, como hemos visto ya por el notable número de saludos de Pablo en sus epístolas a mujeres notables de las comunidades a las que dirige sus cartas.
Naturalmente, estas ideas representadas por el Evangelio de María iban en contra del cristianismo general de los siglos II y III, notablemente patriarcalista, representado por la corriente mayoritaria de los fieles seguidores de la Gran Iglesia firmemente apegados a la idea de una sucesión apostólica por parte de sólo varones.
Entre los evangelios gnósticos hay dos que además de este aspecto del discipulado destacan un especial afecto de Jesús por María Magdalena y que realzan su figura. Con ello se intenta poner nuevamente de relieve el papel de la mujer en el entorno de Jesús y consecuentemente en el cristianismo posterior.
El primero de estos escritos es el ya aludido Evangelio de María. El autor es desconocido, pero desde luego no es María Magdalena. El autor la denomina siempre por su nombre, María, sin más apelativo. Los estudiosos datan este escrito, por su contenido, entre el 150-200 d.C.
En este texto María consuela a los discípulos que sienten la ausencia de Jesús. Entonces Pedro confiesa que el Salvador “la ama más que las demás mujeres” y que ha sido agraciada con conocimientos que los demás ignoran (Biblioteca de Nag Hammadi, II 135; el texto se halla también en Todos los evangelios). Luego le pide que transmita lo que ella sabe.
María parece resistirse un poco a manifestar lo que sabe (¿intuía las consecuencias?), pero de hecho refiere a renglón seguido una visión a ella otorgada por el Salvador y comunica a los apóstoles ciertas enseñanzas secretas que acaba de recibir. Éstas tratan sobre el proceso cómo las almas ascienden al cielo y qué requisitos deben cumplir para burlar en ese ascenso el poder de los malvados demonios.
Al concluir Magdalena su parlamento, Pedro se enfada con ella y le dice duramente:
“¿Ha hablado Jesús con una mujer sin que nosotros lo sepamos?… ¿Es que la ha preferido a nosotros? Entonces María se echó a llorar… Pero Leví habló y dijo a Pedro: ‘Siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna ¿quién eres tú para rechazarla? Es cierto que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros’” (Biblioteca de Nag Hammadi, II 137).
Como puede entenderse, el enfado de Pedro es una cuestión de poder. Si María es mejor discípula que Pedro, recibe mejores revelaciones. Si sabe más de Jesús que Pedro, debe tener un puesto en la “jerarquía” de los seguidores de Jesús, superior al del mismo Pedro (= obispos). Es natural que esta doctrina pareciera intolerable a la Gran Iglesia de los siglos II y III.
Por otro lado parece claro por el contexto –contra las interpretaciones fantasiosas de mucha gente- que el verbo “la amó” no tiene connotación erótica alguna. Jesús la ama porque la “conoce”, porque ella acepta su revelación o “gnosis”. María es sólo y de nuevo la discípula perfecta, exactamente como lo es Santiago en sus dos Apocalipsis o Tomás, en el Evangelio de Tomás (porque su "espiritu" -su parte intelectiva y consustancial con la divinidad- se ha hecho "varón").
Seguiremos con otro Evangelio gnóstico, el de Felipe.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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DavidMo,
Yo difiero de Xabier en cambio respecto a los ayes de Jesús. El no está condenando nada, sino lamentando que no se le escuche y se empeñen en ir por el camino equivocado. Son ayes como los de la madre que lamenta que el hijo no le haga caso y se meta en la droga por mucho que le diga que ese es un camino que le va a hacer mucho daño.
En el cristianismo no es Dios quien condena sino quien salva de la condenación advirtiendo que hay caminos que llevan a la vida y caminos que llevan a la muerte, algo que no siempre notamos a primera vista, sobre todo cuando se cree que esas advertencias son para amargarnos la vida en vez de para hacernos felices. Cuanto más conscientemente se rechace el camino de la Vida, más difícil será volver a él. Las consecuencias de elegir el mal son trágicas para el individuo y para la sociedad. Creo que hay motivos de sobra para ayes cuando se usa la libertad para hacer el mal. Eso se deduce del evangelio, si crees, claro.
David Mo:
Dos cosas. Primero: se compara a Betsaida y Corazaín con Tiro y Sidón diciendo que estas dos ciudades gentiles serían tratadas de forma benevolente.
Segundo: no me malinterprete. Yo no he aplaudido (ni lo hago) los "ayes" de Jesús sobre esas dos ciudades. Simplemente defiendo que no se tergiversen los textos haciéndoles decir lo que no dicen.
Un ejemplo. Supongamos que alguien dice que Franco exterminó a 3 millones de judíos y yo digo que eso es falso. ¿Me acusaría de franquista por decir que eso es falso? Ya le adelanto que, ideológicamente, soy de izquierdas.
Menos mal. Me quita un peso de encima saber que a las ciudades de gentiles se les puede condenar en masa. Claro, como que iban al teatro y al circo, y se dedicaban a vicios contra natura, al infierno de cabeza todos. Lo que se aprende leyendo el evangelio. Lo que no sé es cuáles serían los vicios nefandos que asimilarían en masa a ciudades hebreas con las gentiles. ¿Idolatría, quizás? ¿Tenían la mala idea de rezar a Apolo Musagetes? Si es así, encuentro muy justificado que se pudran en el infierno por toda una eternidad de sufrimientos indecibles. ¿O no?
Resumen: el problema no es si condenamos a estos o aquellos, sino el concepto mismo de Infierno.
En cuanto a lo de que basta con escuchar la propia conciencia sin necesidad de Iglesias o textos "divinos" -o sistemas de pensamiento del tipo que sea, añado yo-, tengo que decir que la conciencia se forma y se deforma de acuerdo con la experiencia y la reflexión -o ausencia de reflexión- ética. La moral de la comunidad se presenta como punto de partida al individuo, antes de que la reelabore y admita o rechace puntos concretos. Por ejemplo, una comunidad basada en "el ojo por ojo diente por diente" será distinta de una que enseñe que hay que amar al prójimo y que hay que perdonar y dar una nueva oportunidad. La conciencia es producto de un yo social. La comunidad importa y la metafísica subyacente en una ética, también.
DavidMo,
Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Xabier.
Pero además añado por mi cuenta que la interpretación que yo hago sí está bien fundamentada. No añado nada de mi cosecha. También San Juan de la Cruz a partir de Mt 25,36-41 sacó la conclusión de que nos examinarán de amor. Es cierto que en el evangelio se plantea claramente la posibilidad de condenación -es decir la elección del rechazo de Dios, el rechazo del Amor, el rechazo de la Vida- y se presenta con figuras espantosas el resultado de esa elección, precisamente para que nos demos cuenta de lo que representa perdernos el don de la Vida.
David Mo:
Las amenazas a ciudades no es por no creer, si no por no cambiar de conducta. De hecho, se las compara con dos ciudades de gentiles
Xabier: Sí que es complejo. Pero una lectura atenta de los evangelios trasluce claramente la idea de que aquellos que no siguen, no escuchan o no hacen caso de los preceptos de Jesús son condenados irremediablemente al llanto y crujir de dientes por toda la eternidad, en algunos casos en masa (condena a ciudades enteras que veían milagros y no creían, los muy burros). Esa es la interpretación, por otra parte, que se ha hecho habitualmente del mensaje evangélico. Que, además, es de lógica. Si para salvarse bastase con ser buena gente, ya me dirá para qué sirven las iglesias y los textos divinos. Con escuchar la propia conciencia, basta. Asi que o se sigue al Maestro (eventualmente abandonando bienes y familia por el camino), o al infierno de cabeza. Ni digamos ya el dios veterotestamentario que tenía bastante más mala uva en esto de preceptos. Tolerancia cero.
la fe justifica, pero ha de ir acompañada de buenas obras, pues la fe sin obras no es en absoluto suficiente. Y, leyendo Romanos 2, puede defenderse (repito: defenderse, no afirmar ex cathedra) que Pablo abre la puerta a que quiénes no tienen fe se salven practicando buenas obras.
David Mo:
El tema es mucho más complejo y no da para discutirlo en este blog. Según el Evangelio de Mateo para la salvación es necesario realizar buenas obras "tuve hambre y me distéis de comer...". Según los evangelios de Marcos y Lucas, "quién no está contra nosotros está con nosotros".
Y, lo de que "el que no está conmigo está contra mí", hay que leerlo en su contexto. No quiere decir que el que no sea cristiano es enemigo. Esta frase está en el contexto de un exorcismo (en los que yo como librepensador no creo, dicho sea de paso). Tras practicarlo, algunos critican a Jesús dicendo que expulsa los demonios por Beelzebu. En su respuesta, entre otras cosas, dice que el que no está con él (en este contexto, a favor de la expulsión de los demonios) está contra él (a favor de los demonios)
De todas formas, insisto, el tema de la salvación es más complicado de lo que a usted le parece. Para Pablo, por ejemplo,...
Sofía:
Ese es el cristianismo que Ud. quiere. No el que está escrito ("el que no está conmigo está contra mí", etc.) y el que predican en los púlpitos (fuera del cristianismo/catolicismo no hay salvación). Ni que decir tiene que me parece más simpático el suyo. Aunque menos "fundamentado".
Dios sólo interviene como inspiración, pero sin forzar la acción en ninguna dirección determinada, porque somos libres. Pero se supone que los hombres bajo la inspiración del amor debemos evitar el mal y procurar el bien. ¿Debería Dios exterminar a los que consideramos monstruos? Puede parecérnoslo, pero por lo visto él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, según el cristianismo. El amor tiene la última palabra según el evangelio.
Claro que no hay por qué creer todo esto, eso está claro, pero tampoco hay que tergiversarlo.
DavidMo,
El cristianismo no dice lo que tú supones.
¿Por qué crees que un musulmán o un ateo no pueden haber "vuelto a la casa del Padre"? No he visto esa parte de la parábola en la que pongan el requisito de hacerse judíos o cristianos o lo que sea. El padre compasivo no manda al fuego eterno a nadie. Teóricamente respeta la libertad de elegir la muerte en vez de la vida, simplemente eso, porque somos libres y porque la vida no es para las marionetas sino para los seres libres que la elijan. Nadie te puede forzar a elegir libremente el amor porque es en sí mismo un contrasentido.
Tampoco deja Dios "tranquilamente" que nadie torture a nadie. Según el cristianismo Dios sufre con los que sufren, está con ellos, aunque no quiera la muerte del torturador sino su conversión. Pero es capaz de solidarizarse con nosotros y de convertir el mal en bien. Para el cristianismo el mal no se combate con el mal pero el bien tiene la última palabra y salva el amor.
Esa no era la pregunta, Sofía. ¿Qué pasa si el hijo pródigo no quiere volver? ¿Qué pasa si le va bien entre musulmanes o, válgame dios, ateos? Al fuego eterno. El padre compasivo le manda al fuego eterno porque no puede soportar que el hijo no quiera volver a casa y que le vaya bien viviendo su propia vida. Tiene que volver y acatar al padre.
Y tampoco es el tema la libertad de irse a donde uno quiera, de condenarse o no. El tema es por qué ese padre compasivo deja tranquilamente que el mal hijo se dedique a torturar hasta la muerte a un niño. Ah, es que está respetando la libertad. Podría evitarlo si quisiera. Podría parar el brazo asesino, puesto que sabe que el asesino va a matar, pero le deja libre.
Extraño padre compasivo. Extraño dios. Claro que, como dijo Stendahl, tiene una excusa: que no existe. Al menos, ese dios.
No, Manue, el planteamiento simplista es el suyo. Y la interpretación que hace de Pablo puede que la comparta Calvino, pero ningún católico lo haría.
Según el cristianismo Dios crea un mundo en el que existe la libertad y los seres humanos podemos elegir. El hecho de que no te impida elegir lo que quieras sólo significa que respeta tu libertad, no que te predestine. Y nadie sabe si alguien se condenará o no. Quizás no se condene nadie, pero en todo caso si alguien eligiera la muerte en vez de la vida, algo que teóricamente sí puede existir, la eligiría él mismo libremente no predeterminado por nadie. Y eso es así aunque tú fueras futurólogo y tuvieras visiones premonitorias de lo que sucede, de todos modos sucede libremente, lo veas tú o no. El futuro repito q no está escrito, es abierto.
En cuanto a la fe, salva porque transforma, no por otra cosa, de modo q al final es lo mismo, porque quien elige confiar en el amor se salva porque se deja transformar.
Vaya, en la pestaña "gnosis y gnosticismo" me he encontrado con unas postales del año 2007 que creo que son bastante interesantes. En ellas, el profesor describe unas ideas básicas de la gnosis, y trató sobre este asunto. A grandes rasgos, coincidimos en general. Dejo el enlace:
http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2007/07/27
/ideas-basicas-de-la-gnosis-iii
Y he visto que hay toda una serie sobre el Evangelio de Judas. Ya hay tarea para un buen rato.
Saludos cordiales.
Manue: sencillamente, los cuerpos y las almas se condenarán. Los cuerpos, irremisiblemente: los hílicos, no tienen salvación. Las almas, solo si cumplen con los preceptos del Salvador. Los espíritus, por su propia sustancia. Están destinados a ello. La gnosis es una revelación solo para un grupo selecto: esos se salvarán. Y como dice Ireneo, hay inconsistencias en su pensamiento.
Y no se trata solo de una cita. Es un libro entero lo que escribe Ireneo. Al parecer, la teología del siglo II o los polemistas estilo Celso solo valen en una dirección :)
En cuanto a la reencarnación: ¿quién se reencarna? ¿quién se salva? No es el ser humano, es el espíritu.
Sofía: ese era el planteamiento simplista... Dios nos crea y nosotros elegimos qué hacer, si somos "buenos" nos salvamos; si malos, nos condenamos. Pablo dio un salto: quien cree (tiene fe) en su doctrina se salva; quien no, se condena. Pero resulta que Dios no sólo echa una mezcla diferente de disposición a la credulidad, ambiente familiar (y educativo, y religioso, y "microambiente") y socioeconómico, dotación genética y hormonal, sentimientos, entendimiento, reflexividad e inteligencia analítica, grado de empatía, autocontrol y estímulos para su ejercicio, etc.
Y, si lo concibe como un ser personal conocedor de todo y no sujeto al discurso del tiempo, conoce perfectamente no sólo las probabilidades que alguien que crea tendría de salvarse o condenarse, sino que lo sabe ya, en el momento de crearlo; y si decide crear a quien ya ve condenado es que ha decidido condenarlo.
La fe misma se considera un regalo que Dios da a quien lo parece, como la santidad.
No le veo so...
Y manue, ya fuera de batería.
Ya dijo "Pedro" que a Pablo le interpretaban muy mal. El cristianismo no es eso que tú pintas, ni se parece.
Postdata:
Es cierto que en teoría cuando te presentan a elegir la vida y la muerte, puedes elegir la muerte, pero no está comprobado que nadie la elija. En todo caso se respetaría nuestra libertad. Pero eso es todo lo contrario de la predestinación. Nada está escrito de antemano. Lo digan los calvinistas, los musulmanes o los echadores de cartas.
Manue,
Apenas me queda batería para contestar, pero repito que el planteamiento predestinacionista es absurdo. El sentido común popular contesta con obras como "El condenado por desconfiado" de Tirso de Molina.
El cristianismo no dice que Dios cree a nadie para la salvación o la condenación, eso lo dicen determinados grupos de cristianos fatalistas, como fatalistas los hay en otras culturas, de los que creen en el destino ya escrito de antemano. El futuro está abierto, cuenta con la libertad. El cristianismo no dice que Dios cree a nadie para la condenación. Cada uno elige su camino, tanto si tú lo ves en una bola de cristal como si no. Pero además dice el cristianismo que Dios quiere que todos los hombres se salven y vengan al conomiento de la verdad.
Eso me lleva a contestar a Procestoc que el brazo del Padre es muy largo y hasta el último momento se presenta la posibilidad de querer volver. Eso basta. Teletransporte automático :)
Saludos cordiales
Porque yo no le debía dinero a ninguno de ellos. Simplemente decidí ser generoso con algunos.
Si Dios elige quién es salvo, ¿no mina eso nuestro libre albedrío de elegir y creer en Cristo? La Biblia dice que tenemos la libertad de elegir – todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesucristo y seremos salvos (Juan 3:16; Romanos 10:9-10). La Biblia nunca describe a Dios rechazando a alguno que cree en Él o alejando a alguien que lo haya estado buscando (Deuteronomio 4:29). De alguna manera, en los misterios de Dios, la predestinación trabaja mano a mano con una persona que es conducida por Dios (Juan 6:44) y cree para su salvación (Romanos 1:16). Dios predestina a quien será salvado, y debemos elegir a Cristo para ser salvados.
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Creo que basta entender la línea de racionalización que hay que emprender para justificar cualquier injusticia en nombre de la fe (predestinación más o menos incompleta, pero discutible) o de la predestinación (completa).
La objeción más común hecha a la doctrina de la predestinación es que es injusta. ¿Por que Dios escogería a ciertos individuos y a otros no? El punto más importante que debemos recordar es que ninguno merecemos ser salvados. Porque todos hemos pecado (Romanos 3:23) y todos merecemos el castigo eterno (Romanos 6:23). Como resultado, Dios sería perfectamente justo en dejar que pasemos una eternidad en el infierno. Sin embargo, Dios generosamente decidió salvar a algunos de nosotros. Él no está siendo injusto con aquellos que no eligió porque ellos reciben lo que merecen. El hecho de que Dios fuera clemente con algunos, no lo hace injusto para con los otros. Nadie merece nada de Dios, por lo tanto nadie puede objetar si no recibe algo de Dios. Una ilustración sería el que yo regalara dinero a 5 personas de entre un grupo de 20. ¿Las 15 personas que no recibieron dinero, estarían molestas? Probablemente sí. ¿Tendrían razón para estar molestas? No. ¿Por qué? Porque yo no le debía dinero a n
Por supuesto, el predestacionismo es un fatalismo que postula una arbitrariedad tan injusta como la salvación por la fe (paulina).
No hallo nada en favor de su justicia, a pesar del hijo pródigo.
Vea qué cosas llegan a decirse en su defensa desesperada:
http://www.gotquestions.org/espanol/predestinacion.html
Romanos 8:29-30, Dios predeterminó que ciertos individuos serían conformados a la semejanza de Su Hijo, ser llamados, justificados, y glorificados. Esencialmente, Dios predeterminó que ciertos individuos serían salvados. Numerosas Escrituras se refieren a los creyentes en Cristo como haber sido elegidos. (Mateo 24:22, 31; Marcos 13:20, 27; Romanos 8:33; 9:11; 11:5-7,28; Efesios 1:11; Colosenses 3:12; 1 Tesalonicenses 1:4; 1 Timoteo 5:21; 2 Timoteo 2:10; Tito 1:1; 1 Pedro 1:1-2; 2:9; 2 Pedro 1:10) La predestinación es la doctrina bíblica de que Dios en Su soberanía eligió a ciertos individuos para ser salvos.
más castigo; como no lo merece el que no crea (porque no le resulten creíbles) en el mensaje de Pablo (que al final devino erróneo: ni final de los tiempos, ni retorno del mesías en breve plazo, ni santos elegidos para reinar, ni reino del fin del mundo).
La Iglesia admite la creencia (no puedo evitar sonreír ante esto de admitir -o no- creencias, siendo lo "creíble" algo a dilucidar personalmente) en la predestinación "incompleta" (remisible a través de la fe o mediante el cambio -y perdón ulterior- que admite el libre albedrío), pero no la "completa".
Veamos quiénes han sido predestacionistas (antes y además que Lutero, Calvino y demás): San Pablo (Ef 1:5, 1:11...), Agustín, Pelagio...
Ef 1:5 "Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad"; Ef 1:11 "En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su volun...
Sobre predestinacionismo: ¿Es "su" problema" (de Lutero en buena medida, de Calvino, Knox y los anabaptistas en otra mayor) pero resulta no ser un problema propiamente "cristiano"?
Podemos entender que de aquel "la fe salva" de Pablo al "Dios predestina" a unos salvarse y a otros a condenarse eternamente no hay tanto salto? Nuestra conducta depende de nuestra fe, de nuestras esperanzas, de nuestra empatía (genética y aprehendida), de nuestros instintos y de nuestro autocontrol y apetitos (de intensidad diversa).
Pero Dios ya sabe (en el momento en que lo crea y hace nacer) si el Hijo será pródigo (que en el caso de la parábola resulta serlo accidentalmente: porque se le agota el dinero y le abandonan los "amigos" con el resultado indeseable de que pasa hambre y echa de menos la buena vida que recuerda) o vividor (de nuevo, accidentalmente, ya que el impulso no se le discute). Quienes no consiguen "entender", "creer" o disfrutar del amor y de su autocontrol, no "merecen" má...
J.P. Una cita de un cristiano no gnóstico no parece mejor que la síntesis que los entendidos hacen a partir de los escasos textos gnósticos y citas de ellos que perviven. La cita de Ireno es salvada de la quema general por no ser gnóstica sino anti-gnóstica, además de cristiana (y el gnosticismo era un fenómeno que iba más allá de este grupo de confesiones). Disponemos de textos gnósticos muy superiores y más elucidadores de su propia tesis que lo que nos dice un "enemigo" siempre desvirtuador y, en especial desde aquél período, y cada vez en mayor medida, caricaturizador.
Lo que leo no expresa un final tan irremediable ni predestinado: hay hombres que se hacen espirituales, otros que se quedan a medias y otros que nom logran salvarse (una quema directa del alma, sería una simple destrucción "tipo egipcio", la reencarnación no es tanta condena como el infierno o sufrimiento eterno).
Agradezco y celebro que esté tan altamente informado, en particular sobre la gnosis cristian...
Hola Sofía. Espero que me permitas una pregunta:
¿Que pasará con los hijos pródigos que no regresen?
Como siempre un cordial saludo.
Los de la predestinación se esforzarán en ser consecuentes con su propia teología, que no es LA teología, ni nada que se le parezca, sino una elucubración absurda que niega la libertad. El cristianismo supone la libertad y el respeto a la libertad por parte de Dios.
La fe cristiana lógica es esta:
Aunque el padre sepa que al hijo pródigo le va a ir mal fuera de casa, respeta su libertad de irse. Se va porque quiere, vuelve porque quiere. El padre no interviene, simplemente le espera en la puerta de casa. El hombre es libre -con esa libertad limitada que supone la necesidad de conquistarla a la vez que se ejerce, y el universo es de tal forma que permite esa libertad y no la determina. Dios no es un marionetero. Si Calvino o quien sea piensan otra cosa es su problema. Dios respeta la libertad, poco importa que sepa que te vas a ir y vas a volver, eres tú quien lo hace, no él quien maneja los hilos de ninguna marioneta.
A fin de cuentas, ¿qué es lo que entrará en el Pléroma? Pues dicen que las almas se quedarán en la Región Intermedia, y los cuerpos, formados de substancia material, arderán junto con toda la materia en el fuego escondido en ella; pero si su cuerpo se corrompe y el alma se queda en la Región Intermedia, nada queda del ser humano para que entre en el Pléroma. Porque la inteligencia del hombre, su pensamiento, la intención de su mente, y todas sus demás actividades no son nada fuera del alma, sino sólo movimientos y actividades de la misma alma, y sin el alma no tienen ninguna subsistencia. ¿Qué queda entonces de ellos para que pueda entrar en el Pléroma? Ellos mismos, en cuanto son almas, según su teoría se quedarán en las Regiones Intermedias, y en cuanto son cuerpos deberán quemarse con toda la materia.
[Fin de la cita]
29,3. Estos, en cambio, dicen todo lo contrario, asegurando que no todas las almas accederán a la Región Intermedia, sino solamente las de los justos. Porque afirman que la Madre emitió tres tipos (de substancias): el primero es la materia, que nació de la contradicción, el miedo y la angustia; el segundo es el alma, que proviene del impulso; y el espiritual, que brotó al contemplar a los Angeles que rodean al Cristo. Pues si los seres así nacidos entrarán de cualquier manera en el Pléroma por ser espirituales, los hílicos se quedarán en las regiones inferiores por ser materiales, y si el fuego que reside en las regiones inferiores habrá de quemarlo todo, ¿por qué no conceden a toda la substancia psíquica ir a la Región Intermedia, donde ellos mandan al Demiurgo?
29,2. Que también los cuerpos tienen parte en las obras de justicia, es evidente. Pero, o las almas necesariamente irán al reposo en la Región Intermedia, pero entonces no habrá juicio; o también los cuerpos, que tomaron parte en las obras de la justicia junto con las almas, obtendrán con ellas este lugar de descanso, puesto que la justicia es capaz de conducir al descanso a quienes de ella participaron; pero entonces es cierta la doctrina sobre la resurrección de los cuerpos.
Y ésta es nuestra fe: que también a nuestros cuerpos mortales que observen la justicia Dios los resucitará y hará incorruptos e inmortales207. Porque Dios es más poderoso que la naturaleza: [814] está en sus manos el querer porque es bueno, el poder porque es poderoso, y el realizarlo porque es rico y perfecto.
La razón que aducen es que los seres pneumáticos deberán reunirse con los pneumáticos y las almas deberán quedarse con las almas. Diciendo esto se contradicen a sí mismos, porque no afirman que las almas irán a la Región Intermedia para estar con sus semejantes, sino por sus obras; pues dan como razón que esto les acaecerá por ser justas, mientras que los impíos irán al fuego. [...] Ahora bien, si las almas estaban destinadas a perecer si no se hiciesen justas, entonces la justicia igualmente puede salvar los cuerpos: ¿por qué no habría de salvarlos, si también ellos participaron de la justicia? Pero si es la naturaleza y la substancia lo que salva, entonces se salvarán todas las almas; pero si lo que salva son la fe y la justicia, ¿por qué no pueden salvarse también los cuerpos, que habrían estado destinados a corromperse junto con las almas? Siendo así, su justicia es claramente o impotente o injusta, si a unos salva porque participaron en ella y a los otros no.
Manue: efectivamente, depende de los puntos de vista. Si lo que importa es la salvación del espíritu, este más tarde o temprano irá al Pléroma. Las almas, solo las de los justos se salvarán. Desde mi punto de vista, hay gnósticos que ven a algunos seres humanos tan abyectos, solo de materia física, que no pueden salvarse, porque no hay nada que salvar.
Dejo la palabra a Ireneo (Adv.Haer. I, 29:1-3):
29,1. Volvamos al resto de sus argumentos. Dicen que en la consumación de los tiempos su Madre volverá a entrar en el Pléroma y recibirá como esposo al Salvador; y que ellos, como son pneumáticos, una vez despojados de las almas y transformados en puras inteligencias espirituales serán dados como esposas a los Angeles pneumáticos; pero que, como el Demiurgo es psíquico, tomará el puesto de la Madre, y las almas de los justos tendrán reposo psíquico en la Región Intermedia.
J.P., creo que no hay en la gnosis tal condena predeterminada (no tanto para los que sustentan la reencarnación -tu condena es a vivir más vidas, no a un infierno digno de ese nombre- ; ni, tampoco "antes del nacimiento", ya que un hombre "se hace", además de nacer, más espiritual o apegado a la materia); de hecho, le preguntaba por el tipo de condena a sufrir en el peor de los casos (¿puede denominarse "infernal", comparativa a la cristiana mayoritaria?). Y creo que sí la hay en muchas sectas cristianas (la mayoría de las luteranas y derivadas: calvinistas, presbiterianos de Knox y anabaptistas) que se esfuerzan en ser consecuentes con la Teología.
Veamos: Dios vive un presente continuo, conoce en el momento de la creación de cada (alma de) persona si ésta se va a condenar: está viendo la vida que "ha llevado", conoce su recorrido: instintos cuidadosamente insertados, fe, educación, estímulos, pensamiento, conocimiento, vivencias y posibilidades de resistencia. Y el resultado fi...
Manue: por supuesto que no es la gnosis, sino las gnosis. Precisamente, mis comentarios eran en respuesta a la unicidad, y aparente superioridad, del gnosticismo que entendí yo en sus comentarios previos, dibujando a la gnosis como conocimiento y no creencia acrítica. Cuando, precisamente, sí que hay sistema de creencias, a cual más extravagante (tiene la suyo la creación del Génesis, pero lo de los gnósticos es para hacerles la ola ;) ), y nada menos que la condena de una parte de la humanidad (incluso ya desde el nacimiento, caso de los hombres materiales o hílicos, en este caso sin remisión ni posibilidad de reencarnación). Solo los iniciados, los espirituales (el club de los elegidos), pueden alcanzarla.
Al menos el cristianismo convencional ofrece la salvación a todos.
(no sujección a normas morales) de los perfectos. La jerarquía se establece en relación a una mayor o menor espiritualidad o apego a la materia; la salvación depende de la adquisición de esa perfección (o liberación) moral de los que (sin predestinación, condena predeterminada ni estanqueidad social ni moral) logran la gnosis (conocimiento, asociado a virtud o perfección superadora de la moral limitada por la acción del Demiurgo, entendido de muchos modos, pero, en general, como un torpe ordenador de la materia creada por Dios; o como un creador secundario de un mundo imperfecto, a menudo un ser "malvado").
de asignar al gnosticismo las siguientes creencias: i) el creador/ordenador de la materia (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió; ii) todo ser humano tiene un alma espiritual, que puede hallar/liberar por introspección: el hombre (su alma) no necesita nadie para salvarse a sí mismo(a): el iniciado se salva mediante gnosis o conocimiento introspectivo de su divinidad (o de lo divino), iii) aun dentro del gnostismo cristiano, "la verdadera misión de Cristo (tanto si se entendía como un ser divino, como si no) era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia." iv) Hay divergencias, en cambio, sobre creencia o no en la reencarnación y propuestas éticas (a veces de mortificación del cuerpo, a veces de satisfacción "extrema"), aunque Carpócrates consideró la libertad moral (no sujección a norma
Claro que hay "condenación": la hay siempre. Pero una cosa es la condenación a seguir viviendo una vida terrenal (como creían los creyentes en la reencarnación, pitagóricos, platónicos y neoplatónicos incluidos) y otra un infierno eterno. Una es la culpa "yoica", simple arrepentimiento de no haberlo pensado bien y haber terminado causando algo indeseable; y otra la "superyoica", el sentimiento de indignidad y caída en el pecado, símil de podredumbre y merecimiento de castigo máximo.
Tengo que discrepar en su presentación del gnosticismo cual si se tratara de un credo unitario. Creí haber sintetizado la parte básica, que Vd completa estimo que con acierto parcial. Es enorme la diversidad de doctrinas y "escuelas gnósticas", lo que hace difícil hablar de un solo gnosticismo (incluso aunque se refiera al cristianismo gnóstico, más tardío que el movimiento en sí). La gnosis es una "experimentación casi empírica de lo divino". Pero, además de su carácter dualista e iniciático, hemos d...
Unos son materia pura y no se salvarán. Otros, los psíquicos, que poseen alma y cuerpo, si siguen los preceptos del Revelador, lograrán una salvación intermedia ya que su alma ascenderá a la Ogdóada inferior. Por fin, los espirituales o neumáticos, que sí poseen el espíritu, la chispa divina, ellos sí se salvarán. Su alma ascenderá hasta la Ogdóada y el pneuma o espíritu subirá hasta el Pléroma. Todo esto, por mérito... ¿de qué? ¿Seguro que no hay mérito en la creencia ni condenación de los hílicos, de los meramente materiales? En suma, ¿no hay condenación de los paganos, de los no creyentes?
Pues Manue, si no me perdí mucho (pocos textos me han costado tanto leer) la Salvación es el retorno de la
sustancia de origen divino que quedó atrapada en la materia. Según la mitología gnóstica, esta sustancia divina, en principio constitutiva del Demiurgo, fue insuflada por Sabiduría a Adán, creación de este demiurgo, compadecida de su condición. El Demiurgo, en respuesta, crea a la mujer para que la sustancia divina se divida entre los múltiples descendientes de la primera pareja y quede atrapada en la materia terrenal. Por eso, la salvación es saber que se posee en el interior una chispa divina, el espíritu (quien lo posea), saber de dónde viene ese espíritu (del Pre-Padre, y que el Demiurgo-Yavé no es Dios, y que este mundo material no es creación divina) para que, al morir, pueda alcanzar el Límite, lo cruce y se una con su pareja celestial en el Pléroma. Pero ocurre que no todos los hombres reciben parte de esa chispa.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn