Hoy escribe Antonio Piñero
Este escrito, El Evangelio de los egipcios, judeocristiano -perdido como obra completa, es citado fragmentariamente por Clemente de Alejandría antes del 215 d.C. (más un texto posterior, de Epifanio de Salamina)- es también importante, a mi parecer, para aclarar la función de la mujer en los grupos gnósticos. Por lo que nos ha transmitido Clemente citando este Evangelio, la actuación de Jesús es, cuanto poco, absolutamente chocante respecto al sexo y la generación de hijos.
Atención no se confunda este “Evangelio de los egipcios” con otro titulado igual de la Biblioteca copto-gnóstica de Nag Hammadi, editado tanto en la edición de Trotta, vol. II, como en Todos los evangelios, de EDAF.
Los pasajes más significativos –de los que eliminamos los comentarios personales de Clemente de Alejandría al respecto- del Evangelio de los egipcios, no de Nag Hammadi, son los siguientes:
1. A Salomé que preguntaba: “¿Hasta cuándo dominará la muerte?”. El Señor respondió: “Mientras vosotras las mujeres engendréis” (citado por Clemente de Alejandría, Stromata III 6; Patrologia Graeca = PG 8 1149A-B).
2. El Salvador en persona dijo: “He venido a disolver las obras de la mujer. De la mujer, o sea, de la concupiscencia; sus obras, la generación y la corrupción” (Clemente, Ibíd., III 9; PG 8, 1165B).
3. De ahí que, al tratar el discurso sobre la consumación, dice Salomé con toda razón: “¿Hasta cuándo los hombres seguirán muriendo?”. El Señor responde con toda razón: “Mientras que las mujeres engendren”… (Clemente, Ibíd., III 9; PG 8, 1165C-1168A).
4. Dice Salomé: “Hice bien al no engendrar”… el Señor replica diciendo: “Come toda clase de hierba, pero la que es amarga no la comas” (Clemente, Ibíd., III 9; PG 8, 1168C-P).
5. Cuando quiso informarse Salomé acerca del tiempo en que sucederán las cosas que había preguntado, dijo el Señor: “Cuando pisoteéis el vestido del pudor, y cuando las dos cosas se hagan una sola, y cuando el varón con la hembra no sean ni varón ni hembra” (Clemente, Ibíd., III 13; PG 8, 1192D-1193A).
6. Dicen del Salvador… que manifestó a sus discípulos que “la misma persona es el Padre, la misma el Hijo y la misma el Espíritu Santo” (citado por Epifanio de Salamina, Contra las herejías 62, 2; PG 41, 1052D). Traducción de G. del Cerro, en Todos los Evangelios, Edaf, Madrid 2009).
Como puede observarse con facilidad, el comportamiento y las opiniones de Jesús como presunto marido distan mucho de ser satisfactorias. Esta posición de Jesús (cada evangelio es como la bandera de un cristianismo con tonalidades diferentes) refleja un cristianismo ascético en absoluto, antinatural, que no tiene en cuenta el íntimo deseo de la mayoría de las mujeres de ser madres. Además es contrario al pensamiento expresado por el discípulo de Pablo “Pero será salva engendrando hijos, si permanecieren en fe y amor y santidad, con modestia” (1 Timoteo 2,15).
En el primer texto Jesús afirma con toda razón el hecho claro de que la muerte seguirá vigente mientras continúen los seres humanos sobre la tierra y sigan generando las mujeres seres cautivos en ella. Ello refleja el desideratum gnóstico de que se acabe el mundo cuando antes y perezca todo lo material.
Esto es una obviedad en el pasaje, pero el sentido que el lector percibe en seguida es que la respuesta de Jesús es de tono peyorativo y desconsiderada hacia la facultad de las mujeres de traer hijos al mundo.
Inmediatamente después Jesús remacha la idea afirmando que la misión de su venida a este mundo es “destruir las obras de la mujer”, es decir aniquilar la concupiscencia, a saber todo deseo sexual. Esta doctrina, que se denomina técnicamente “encratismo” o continencia sexual absoluta, era defendida por amplios grupos de piadosos cristianos en el siglo II, como demuestran hasta la saciedad, entre otras obras los Hechos apócrifos de los apóstoles. Para estos encratitas era prácticamente obligatorio como condición sine qua non para salvarse mantener la pureza o castidad absoluta.
Por tanto, en estos textos se ve bien claro que algunos gnósticos –en general la mayoría- tenían una cierta aprehensión contra las mujeres porque eran las especiales encargadas de seguir trayendo al mundo seres, cuyo espíritu –recordemos la única parte del ser humano consustancial con la divinidad- estaba encadenado, aprisionado en la materia.
Y de aquí se deduce una consecuencia notable que no creo que ninguna mujer de hoy día esté dispuesta a suscribir: las verdaderas discípulas del Jesús Revelador gnóstico son las mujeres que renuncian a su función de procreadoras.
Que el sentido gnóstico de la existencia que está desde los principios en el cristianismo ha continuado a lo largo de los siglos en diversas manifestaciones me parece evidente.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Hola Sofía. El logion 114, el último del EvTom, es ciertamente muy interesante. A grandes rasgos, por un lado, nos indica la consideración de imperfección que tiene la mujer para los gnósticos ya que fue creada por el demiurgo para, a través del sexo, incitar al hombre a unirse a ella y engendrar hijos para que el espíritu quede atrapado en el mundo material y no vuelva al Pléroma, de donde procede. Este Pléroma es el Reino.
Por otro lado, reforzado con EvTom 22, nos muestra que el espíritu perfecto es el andrógino resultante de la unión o conyugio entre el espíritu aquí atrapado, femenino, y su pareja celestial, que es masculino, y que aguarda en el Pléroma.
Esa última cita que das, JP, me parece mejor, pues no discrimina.
Profesor Antonio Piñero
También he olvidado mencionarle antes a Susana y ya hizo referencias antes en post anteriores a la hermanas de Lázaro ( Marta y María).
Y hubo seguro mucho más Discípulas, ya que los seguidores de Jesús citados en Pentecostes, serían unos 153, parafraseando el versículo 11,Capítulo 21 del Cuarto Evangelio : la cantidad de peces atrapados en las redes, pesca milagrosa en lago Tiberíades.
Aunque en Hechos se nos diga que los citados eran como unos 120 [Hch 1, 15]
Profesor Antonio Piñero
No se olvide de Juana de Cusa intendente de Herodes y por supuesto María de Cleofás con los quebraderos de cabeza de situarla con la otra María
Por lo tanto en la crucifixión Jesús está rodeado por 4 Marías : Su madre, María Magdalena, María Salomé y María de Cleofás.
En el Cuarto Evangelio, en la escena de la crucifixión aparecen todas menos "María Salomé", ya que el protagonismo de los Zebedeo es rebajado con respecto al papel jugado en Sinópticos, sólo se cita "los Zebedeo" en el capítulo 21. En cambio se mantiene Simón Pedro pero puesto a prueba por la figura del discípulo amado, no acompañado por los Zebedeo como ocurre en los Sinópticos.
El paradigma está en que la escena de la crucifixión María madre de Jesús no es citada en los Sinópticos.
Salomé se acerca a ser más la madre de Jacobo y Juan y esposa de Zebedeo . Identificar a Salomé como la María Salomé madre de Jacobo y José, no se corrobora porque no puede ser a la misma vez madre de los Zebedeo y menos esposa de Cleofás.
Lo que si pudo llamarse "María Salome" ya que Mateo evita confusión de las 4 Marías, sólo dice que era madre de Juan y Jacobo Zebedeo.
En el Evangelio de Mateo no es mencionada nunca por su nombre; sin embargo, en el relato de la Crucifixión aparecen mencionadas tres mujeres: María Magdalena, María la madre de Santiago y José y "la madre de los hijos de Zebedeo"(Mt 27:56).
En el Evangelio de Marcos es mencionada entre los testigos de la crucifixión de Jesús (Mr 15:40), junto con María Magdalena y "María, la madre de Santiago el Menor y de José". Tras la muerte de Jesús, las tres mujeres acuden a la sepultura de Jesús, y un joven vestido de blanco les anuncia la resurrec (Marcos 16:1-8).
Ese pasaje está relacionado con el logion 22:
22. Jesús vio unas criaturas que estaban siendo amamantadas y dijo a sus discípulos: «Estas criaturas a las que están dando el pecho se parecen a quienes entran en el Reino». Ellos le dijeron: «¿Podremos nosotros —haciéndonos pequeños— entrar en el Reino?» Jesús les dijo: «Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una, y de configurar lo interior con lo exterior, y lo exterior con lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera que el macho deje de ser macho y la hembra hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en lugar de una mano y un pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces podréis entrar [en el Reino]».
Es muy reveladora la afirmación "a vosotros los hombres", no dice a "nosotros los hombres". Como escribió el profesor en una ocasión, "En general, para el gnóstico, sólo la pareja, o lo andrógino, es lo perfecto...
Y por què la concupiscencia va a ser obra de la mujer? ¡Vaya manera de proyectar! En cuanto a lo de tener hijos es cosa del varón y de la mujer. Por supuesto no tiene nada de malo sino todo lo contrario, pero en cualquier caso no es cosa de la mujer exclusivamente.
Por otra parte lo de que la mujer se salvará por la crianza de sus hijos etc es otra machada. La mujer vale por sí misma, con hijos o sin ellos, y los hijos son cosa de la pareja, además de ser algo muy positivo.
Y lo de que la mujer tiene que hacerse macho del evangelio de Tomás, también es una pasada. Por qué no dejan en paz a las mujeres que sean quienes son, sin proyectar sobre ellas todas sus manías?
El gnosticismo también deja mucho que desear en cuanto a personalismo. Machismo en sus múltiples variantes.
Antonio:
Gracias por este excelente extracto. Siento no poder investigar para dar referencias. Sólo quiero manifestar una opinión. En el siglo IV, V y VI, pero especialmente en el siglo V se denigra a la mujer, se mata a la mujer más que nunca. Yo creo que Cirilo de Alejandría fue capaz no sólo de ordenar la muerte de la mujer por medio de los monjes-soldados, sino de crear la aversión a la mujer por mmedio de monjes-escribanos-soldados, escribiendo-inventando textos y biografías de siglos pasados, para justificar la ambición de poder y la eliminación de todo vestigio femenino del cristianismo. El Stromata... no me parece del siglo II. Hay términos, situaciones que no son del siglo II sino del siglo IV. Ya sé que lo tengo que demostrar. Metanoia, ya sé que es del siglo IV, y los monasterios-cárceles donde se recluían a los monjes que disentían, se llamaban Metanoia, y en tiempo de Teodosio, nueva mentanoia. Y, por ciento, Salomé es la personificación de la sabiduría persa.
EvTom 114: "Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo»".
Sábado, 26 de mayo
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