El blog de Antonio Piñero

La función de María Magdalena en el Evangelio de Juan. La posición de Ariel Álvarez Valdés (164-25)

19.10.10 | 07:25. Archivado en Jesús histórico, CRISTIANISMO
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Hoy escribe Antonio Piñero

Después de publicar mi nota, numerada como 164-23, sobre “Un cristianismo que promocionaba una cierta independencia de las mujeres”, recibí una nota personal de mi amigo Ariel, a quien muchos de los lectores conocen, discrepando cortésmente del fondo de algunos aspectos de mi nota.

Al parecer di a entender que para el autor del Cuarto Evangelio María Magdalena ocupaba un papel muy importante. En verdad no es exactamente esa la idea que yo quería poner de relieve, sino –como indicaba la continuación del título de mi postal- que del Evangelio de Juan y su actitud con Magdalena podía deducirse la existencia de un rama del cristianismo que concedía una cierta importancia e independencia a las mujeres.

Ariel argumenta del modo siguiente:

“Me permito humildemente discrepar con usted sobre el rol de María Magdalena en el evangelio de Juan. Según mi opinión, ella no aparece engrandecida sino más bien disminuida y rebajada en el Evangelio de Juan. La escena de Jn 20,1-2.11-18 es reveladora, más allá de su historicidad o no:

- En los vv. 1-2: se confunde e interpreta mal el sentido de la tumba vacía ante los discípulos: cree que han robado el cadáver.

- En los vv. 11-13: vuelve a interpretar mal la tumba vacía, esta vez ante los ángeles;

- En los vv. 14-15: de nuevo interpreta mal la tumba vacía, ahora ante Jesús. No lo reconoce y lo confunde con el jardinero (en Mt 28,9 ella sí lo reconoce).

- En los vv. 14.16: dos veces debe “darse vuelta” para poder encontrarse con Jesús.

- En el v. 16: llama a Jesús rabuní (=en arameo, “mi pequeño maestro”, “mi maestrito”). Durante su vida pública (en 1,38) la gente lo llama rabí (=maestro). Al parecer, ella en su ignorancia cree que Jesús regresó a la tierra y volverá a ser su maestro como antes.

- En el v. 17: Jesús la reprende para que deje de tocarlo. Y de paso le aclara que él no se quedará en la tierra para siempre como una aparición, como ella erróneamente ha pensado.

- En los vv. 16-17: no se le pide que anuncie la resurrección (como en los sinópticos), sino sólo la ascensión.

- Finalmente, si decimos que al menos estuvo en la categoría de los que “vio” a Jesús, en Jn 20,29 se felicita a los que creen sin ver, como el Discípulo Amado en 20,8, que vio la tumba vacía y creyó”.

Añade luego en un addendum que ni siquiera el número de veces que aparece en escena María Magdalena en los evangelios canónicos (Mc 4; Mt 3; Lc 2; Jn 2) favorece mi “teoría” sobre la función de esta mujer en el Cuarto Evangelio”.

En efecto: en Marcos aparece en 4 escenas (Mc 15,40; 15,47; 16,1; 16,9); en tres escenas en Mateo (27,56; 27,61; 38,1), dos en Lucas (8,3; 24,10) y en dos en Juan (19,25;28,1ss).

A todo ello tengo que indicar:

Estoy totalmente de acuerdo con lo que Ariel dice en las notas a los versículos al capítulo 20 como en el addendum. Su percepción es correcta. Y siempre he defendido y escrito que María Magdalena es el modelo del paso de la fe incorrecta a la correcta. Pero yo escribí lo siguiente:

“De cualquier modo que el autor del texto resalte la importancia de una mujer como ‘apóstol de los apóstoles’ es evidente”. Ello contradice de cualquier modo el axioma jurídico del judaísmo que sostiene que “la mujer no es válida como testigo por sí sola”.

“La posible rectificación del IV Evangelio (me refiero al transmitir una tradición que no presenta Pedro como el primero que gozó de una aparición) presentando a María como la primera mujer que ve al Resucitado, y que transmite la noticia a los apóstoles tuvo un éxito grande, lo que implica que había un público receptivo a la idea: existía una rama del cristianismo en la que la mujer era mejor considerada que en otras”.

“La escena dio pie también para que los autores de los evangelios apócrifos gnósticos, que apreciaban mucho al IV Evangelio (El primer comentario conocido del Evangelio de Juan es gnóstico, de Heracleón, en el siglo II), cultivaran este ambiente más favorable a las mujeres”.

Creo que está clara mi posición, que por otro lado es bastante modesta.

Además, aunque las dos escenas johánicas sean correctivas, son escenas tremendas que ponen de relieve indirectamente la importancia de esta mujer, incluso para el evangelista. Y esto es lo importante. Y no digamos de la escena de la presencia al pie de la cruz: por muy correctiva que sea, sólo María Magdalena estaba allí, ningún otro discípulo varón, salvo el Amado.

En síntesis: Juan se comporta en estas escenas como hace en general con el material “sinóptico” (es decir, el correspondiente a la tradición en conjunto que está detrás de Marcos, Mateo y Lucas), a saber: corrige continuamente, pero nunca llevando expresamente la contraria o diciendo “tal cosa está mal”: “transcribe” discursos de Jesús, o presenta escenas ideales, u omite otras (la institución de la eucaristía)… y piensa que todo ello “habla por sí mismo”.

En el caso de María Magdalena mi argumento sería: de modo indirecto tenemos aquí un gran reflejo de un cristianismo que de algún modo “promocionaba una cierta independencia de las mujeres o favorecía su autonomía religiosa respecto a los varones”. Y es bastante ya eso a finales del siglo I, donde –como señalamos- el papel preponderante de las mujeres en las iglesias paulinas de l inicio había decaído en extremo porque habían cambiado mucho las circunstancias sociales.

El cristianismo era ya menos “doméstico”; pasaba a ser una entidad “más pública”, debido simplemente al aumento del número de miembros en los grupos. Con ello la función de la mujer, que gobernaba una iglesia doméstica como si fuera su ámbito familiar…, decreció. Al ser las comunidades cristianas de “dominio público” (sin exagerar), se encargaron pronto los varones de tomar las riendas, puesto que, según las convenciones sociales, lo público era su ámbito de poder.

Pero como veremos al comentar el Evangelio de María (Magdalena) gnóstico, la corriente que se trasluce por debajo de las críticas del Cuarto Evangelio, es como un intento de equiparación de la mujer con el varón en la Iglesia. Subsistían esas variedades de cristianismo.

Sospecho además otra cosa: es muy posible que esa corriente que promovía a las mujeres estaba presente dentro de la comunidad johánica misma. Por eso la critica un Evangelio que se dirige sobre todo a cristianos iniciados. Se trata de una crítica a gente dentro de su propio grupo.

Y no me extraña, porque el Evangelio de Juan deja traslucir una comunidad cristiana un tanto mística. Y allí donde impera el Espíritu y la mística, allí tienen mayor importancia las mujeres.

Gracias, Ariel, que has dado pie a estas reflexiones.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

10 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Xabier 21.10.10 | 08:45

    Amigo Xabier Pikaza (soy el mismo Xabier cyber-amigo que conoces):

    Gracias por tu amable calificación de mi comentario.

    ¿Consideras oportuno que utilice un pseudónimo para evitar confusiones, aunque no sé si alguna vez las ha habido?

    Por cierto. Por curiosidad ajena al tema central de este blog y a propósito de mi primer comentario. ¿Alguien sabe si la breve perícopa del encuentro de Jesús y Natanael (Jn. 1:45-50) es el origen de la expresión "estar en la higuera"?

  • Comentario por Xabier Pikaza 21.10.10 | 08:26

    Agradezco a D. A. Piñero y a D. Ariel Álvarez estas reflexiones, que sigo con interés, como modesto aprendiz. Por hoy no tengo nada que añadir, sino saludar a los dos. De paso, quiero indicar que no soy el Xabier del primer comentario, aunque sus reflexiones me parecen agudas. Xabier Pikaza

  • Comentario por Graciela Moranchel 19.10.10 | 21:37

    Muy bueno el "diálogo" (si así puede llamarse) propiciado por Antonio y Ariel a raíz de estas notas a la figura de María Magdalena en Juan. Ambos nos permiten "pensar" mejor en el contenido y sentido de la Palabra de Dios, con aristas nuevas y profundas. Sin embargo, no me convence la distinción que hace Ariel entre "resurrección" y "ascensión", poniendo de relieve que María Magdalena fue a anunciar la "ascensión" de Jesús, pero no la resurrección. Gracias por contribuir a que todos podamos "pensar nuestra fe". Saludos cordiales a todos, Graciela

  • Comentario por Esmere - Sgo. del Estero - Argentina 19.10.10 | 21:33

    Como siempre, las enseñanzas de Ariel nos aclaran temas que, para quienes no somos biblistas o teólogos, pero que nos interesa aprender a leer la Biblia " de otra forma" nos parecen elevados. Intresante el tema desarrollado por Ud., Piñero y grande de su parte, publicar los aspectos en los que Alvarez Valdés se permite " ... humildemente discrepar .... sobre el rol de María Magdalena en el evangelio de Juan" .. Los lectores, agradecidos.
    Esmere_Argentina

  • Comentario por Manue 19.10.10 | 19:12

    Felicitaciones por el artículo, como siempre.
    Sí chirría un tanto considerar que alguien (Magdalena o quien sea) haya de salir malparado/a por no creer en la resurrección de una persona a la que ame o siga, sea por ser su Maestro, un mesías, su amado o un profeta de renombre. Creer que alguien resucita me parece mayor motivo para entenderlo "peor" parado. ¿Tenía, además que creer que había resucitado para no seguir viviendo su vida anterior y cumplir el plan previsto, asegurado, prometido: ser Mesías, llevar a cabo la Buena Nueva, reinar a la cabeza de Jerusalén sobre el mundo (Imperio mundial) de los Últimos Tiempos?
    Lo de no anunciar la Resurrección y sí la Ascensión me resulta poco inteligible: no es común que la gente resucite (es más fácil imaginar otra solución para una tumba vacía) ni creer que alguien se va a elevar al cielo, siguiendo patrones mítico-divinos anteriores, pero si alguien ha de anunciar que un líder mesiánico ejecutado va a "ascender", ¿se entiende qu...

  • Comentario por eduar 19.10.10 | 18:41

    Cuando se utilice en el juicio de opinión la posible presencia de Felipe y María de Magdala en Asia Menor en dos lugares Hierápolis y Éfeso, ( una pena que redujeron la obra de Papías a un prefacio). Se entenderá el transfondo del evangelista.

    Las Cartas II y III de Juan demuestran en las comunidades de Asia Menor como comienza la transición de una doctrina receptiva a mutarse con el helenismo. A optar por la corriente más afín a la palestinense, ya desaparecida tras la guerra judía, para atajar los primeros brotes de gnosis ( Carta I de Juan). Los mandamientos y las leyes de Noé frente al exclusivo mandamiento del amor que aparece en el Cuarto Evangelio [IV 15, 9-17]

  • Comentario por Eduar 19.10.10 | 17:58

    ¿ Maria Magdalena fruto de un arrebato acudió sola al sepulcro?, quizás antes fue difícil de asumir por los Sinópticos y produjo esa disparidad al relato

    En el Cuarto Evangelio los únicos que salen realmente disminuidos son los hermanos Juan y Jacobo Zebedeo, una breve mención Cap 21.

    En cuánto al discípulo amado aparece siempre compartiendo protagonismo en escenas donde Simón Pedro es sólo destacado en Sinópticos y las propias del Cuarto Evangelio se aprecia un pulso de importancia.

    Para mí el discípulo amado sería Jacobo pariente de Jesús, contexto cuidar de María nunca salió de Jerusalén hasta su muerte 62D.C. Hasta para discrepar a Pablo mando emisarios.

    El Discípulo amado para el evangelista, al principio del Evangelio se da a conocer a Andrés y Felipe(oculto pero deducible por contexto) atraen a Natanael y a Pedro. Al final en la barca Pedro y Natanael van sólos y hay dos discípulos ocultos.

  • Comentario por sofía 19.10.10 | 16:55

    Estoy de acuerdo con las observaciones del Profesor Piñero.

  • Comentario por Santiago Oblias 19.10.10 | 14:54

    Cuando caigais en la cuenta de que Maria es el discipulo amado entendereis mejor el porque de lo mistico del cuarto evangelio y el porque del especial trato que se da en el a las mujeres, y entendereis el porque algunos de los miembros de la comunidad del discipulo amado la abandonaron cuando se produjo la unificación con los apostolicos y el cisma dentro de la comunidad, y esto os hará entender el proque muchos grupos cristianos gnosticos "heredan"de estos secesionistas la realidad de que el discipulo amado es Maria magdalena.

    Paz a vosotros.

  • Comentario por Xabier 19.10.10 | 09:28

    Es siempre un placer leer comentarios de Ariel Álvarez. Gracias a los dos: uno por escribir y otro por hacer pública la nota.

    De todas formas, esta vez Ariel no me convence del todo. Aunque la escena es correctiva, no me parece que María Magdalena salga más disminuida que Natanael cuando estaba en la higuera, que Andrés y Felipe en la multiplicación de los panes y peces, Felipe también en la última cena, Tomás y, sobre todo, Pedro, que tampoco cree que Jesús haya resucitado al ver la tumba vacía.

    La tesis central sobre la autonomía de las mujeres me convence bastante. Si excluimos al discípulo amado, quienes mejor salen parados en el cuarto evangelio son mujeres. Marta y María de Betania aparecen (o así me lo parece) como más creyentes que Felipe, Andrés y otros ("si hubieras estado aquí no habría muerto...")

    Otra cosa. Hay una pequeña errata: en un párrafo, en lugar de "Magdalena", debe decir "madre de Jesús". Donde aparece la palabra addendum.

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