El blog de Antonio Piñero

Pablo de Tarso y la situación de la mujer (y VI) (164-13)

02.10.10 | 07:48. Archivado en Pablo de Tarso, , CRISTIANISMO
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Hoy escribe Antonio Piñero

Como decíamos en la postal anterior hay probablemente un aspecto positivo en todo ellos en lo que respecta a la consideración de la mujer. Ocurriría con Pablo en este ámbito lo que pasa también cuando se considera la Epístola a Filemón. En ella el Apóstol no discute la situación y estado de la esclavitud, y la acepta sin más como existente en su propio sistema socio-económico implícito. Pero, en su comportamiento real con el esclavo Onésimo, es Pablo de una cordialidad y humanismo de tal calibre, que puso para el futuro las semillas en el suelo del cristianismo para que otros, con el tiempo, pudieran superar sus propias posturas, condicionadas por su época.

No puede afirmarse ni siquiera –de acuerdo con los textos conservados- que el hecho de que las comunidades paulinas estuvieran de facto regidas por mujeres garantizara que esas mismas féminas fueran conscientes de unas posibles exigencias sociales de emancipación, ni tampoco de la revolución que podría suponer en el mundo grecorromano su liderazgo.

Entonces ¿por qué esta “utilización” por parte de Pablo de las mujeres como coadyuvantes en sus tareas? ¿Por qué la “utilización” de los valores femeninos en el gobierno de sus comunidades?

En mi opinión por unas razones meramente sociales y prácticas que poca gente tiene en cuenta:

1. Las primeras comunidades eran muy pequeñas, domésticas. Por tanto las mujeres podían aplicar en su gobierno las mismas virtudes y cualidades que la sociedad patriarcalista aceptaba que tenía la mujer en el gobierno de las unidades familiares: prudencia, sentido práctico, etc. La “iglesia doméstica” era en realidad una entidad “familiar” un poco mayor.

2. Para las comunidades paulinas -totalmente gobernadas por la férvida creencia en un fin del mundo inmediato-, la religión no pertenecía al ámbito de lo externo, público y político (reino de los varones, como insistiremos luego), sino a lo interno, privado, doméstico (reino de las mujeres). Por tanto, si las mujeres ejercían en este ámbito un cierto liderazgo no se vulneraban las costumbres sociales, que diferenciaban claramente lo externo y público/político como ámbito varonil, de las virtudes masculinas, y superior, ni se producía “escándalo” alguno.

Pero en el momento en el que parecen trascenderse los límites de la naturaleza inferior, secundaria, sujeta a obediencia, ínsita al ser de las mujeres porque así se lo enseñaba su Biblia, por ejemplo orar o profetizar con la cabeza descubierta… ¡como los varones! (1 Cor 11), Pablo pone auténticamente el grito en el cielo y ordena obedecer a la naturaleza u ordenamiento de la creación.

El paso dentro del cristianismo a comunidades más grandes y numerosas, no gobernadas ya por el temor o el deseo del inmediato fin del mundo (debido al retraso de la parusía) hará que cambie la situación preferente de la mujer en los grupos paulinos originarios. En efecto, una comunidad con un notable mayor número de miembros, ya en el siglo II, da un cierto paso –precisamente porque comienza a establecerse bien en este mundo y por su propio tamaño- hacia lo público y político.

El cristianismo, cuando crece en número de fieles a la vez que se separa ideológicamente del judaísmo, se ve enfrentado –aun sin querer- a la estructura política del Imperio. De acuerdo con el espíritu de la época, y de acuerdo también con el hecho de que -a pesar del retraso de la parusía- la Iglesia no tenía el menor impulso interno para hacer una revolución social pues se creía peregrina en el mundo (1 Pedro 1,1: el cristiano como extranjero, de paso en este mundo), los cristianos comenzaron a desbancar conscientemente a las mujeres de su rango superior en sus comunidades; se inició su eliminación de los cargos eclesiásticos –salvo excepciones-, y se propugnó la vuelta de las mujeres a su denominada “situación natural”, la sumisión, y la obediencia al varón en lo público, exterior y político…. Y como veremos, en el ámbito familiar la pretendida independencia es un sometimiento real al pater familias.

Este tránsito lo veremos de un modo claro coleccionando -y reflexionando simplemente sobre ellos- los textos que hablan de las situación de la mujer en la escuela de Pablo, que crean una iglesia que comienza a organizarse como las instituciones externas del Imperio y que inicia decididamente su acomodación a un estado largo, indefinido, de residencia en este mundo.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

21 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por J.P. 05.10.10 | 01:19

    David:

    ¿Quizás Éxodo 34:33-35?

    (33) Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre el rostro. (34) Siempre que Moisés se presentaba delante de Yahvé para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Al salir, transmitía a los israelitas lo que se le había mandado. (35) Los israelitas veían la piel del rostro de Moisés radiante, y Moisés se ponía de nuevo el velo hasta que volvía a hablar con Yahvé.

    Además, vid. Ezequiel 13:17-21.

  • Comentario por J.P. 04.10.10 | 01:00

    El articulo: David W. J. Gill, “The Importance of Roman Portraiture for Head-Coverings in 1 Corinthians 11:2-16″. Tyndale Bulletin 41.2 (1990): 245-260.

    http://www.tyndalehouse.com/TynBul/Library/TynBull_1990_41_2_05_
    Gill_HeadCoverings1Cor11.pdf

    (Enlace cortado)

  • Comentario por J.P. 04.10.10 | 00:57

    David: yo, al menos, no conozco una respuesta clara para el caso del hombre. Pasé en otra postal un artículo (que vuelvo a enlazar al final) en la que relaciona el pasaje como reacción contra las prácticas cultuales romanas: oficiantes con la cabeza cubierta, lo que causaría una división en la grey, ya que los sacerdotes solían pertenecer a las élites y podría atentar contra la unidad de la iglesia. Sin embargo, me gustaría relacionar esta comparación con Lev 18:3 y Sofonías 1:8 en cuanto a no imitar las costumbres y las ropas de los otros pueblos, pero esto mismo es lo que aducen los rabinos judíos para justificar la oración con la cabeza cubierta en oposición a los cristianos, por lo que convertimos estos pasajes en un cajón de sastre ;) 

    Sobre práctica propia de Corinto, no lo creo, porque el propio Pablo afirma que "nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios" (1 Cor 11:16).

  • Comentario por David RV 04.10.10 | 00:27

    Muchas gracias de nuevo. Sí, ciertamente ha ampliado el problema, je, je, pero eso ganamos en sabiduría...

    Curioso, cuando apunté este tema creí que tenía alguna solución clara, pero parece que no. ¿Será que en realidad Pablo esté adoptando alguna costumbre local de Corintio, de algún tipo de piedad popular o de alguna religión de esa población? Desde luego parece que de la Torah no proviene, y además Pablo no se caracteriza precisamente por tomar usos de allá. ¿Alguna constumbre judía del periodo de Jesús que no se ha recogido en el Talmud - por no adecuarse a su judío refundado o incluso precisamente por haber sido adoptado por cristianos paulinos -?

    En cualquier caso sólo tenemos esa referencia en Corintios. Quizá Pablo adoptara esa idea muy en concreto para remediar alguna de las extrañas y disolutas costumbres de esa comunidad, y no es algo de su pensamiento general.

  • Comentario por J.P. 03.10.10 | 23:47

    Una aclaración a "Además, como dice en 11:15 “En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo [περιβόλαιον]”. ". Quería decir que Pablo parece comparar el velo con el pelo largo (κόμη), de ahí que la prohibición para el hombre de uno implique la del otro.

    Buenas noches.

  • Comentario por J.P. 03.10.10 | 22:53

    que significaría cubrir completamente, es decir, con un velo, p.ej. Además, como dice en 11:15 “En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo [περιβόλαιον]”. Quizás pueda ser también una reacción al orgullo tradicional que muestran los hebreos por su cabello. Pero me convence más una disposición, que no recuerdo dónde la leí, quizás provenga del Talmud babilónico (por tanto, si es así, con ciertas reservas), en la que se prohíbe a los sacerdotes oficiar en el templo sin haberse cortado el pelo en los últimos treinta días.

    En fin, que me temo que le he liado más que aclarado algo :)

    Saludos cordiales.

  • Comentario por J.P. 03.10.10 | 22:51

    David: de nada. Efectivamente, si hablamos de la costumbre en el hombre, tenemos como parte del voto del nazireato de Números la de dejarse crecer el cabello hasta cumplir su voto, tras lo cual se afeitan la cabeza. Tenemos algunas referencias a personajes bíblicos que se cortan el cabello, como Absalón en 2 Sam 14:26. Algún comentarista (J. O’Connor) ha sugerido que Pablo podría considerar un signo de afeminamiento el llevar el pelo largo citando a Filón De spec. leg. 3.36, de ahí su afirmación de 1 Cor 11:14, pero me parece una explicación algo forzada. Quizás lo del pelo largo venga en relación con el texto griego de 1 Cor 11:2 κατα κεφαλης εχων, cuya traducción literal podría ser “con algo colgando de la cabeza hacia abajo”, como creo que apuntó Sofía en la postal anterior: , y que contrasta con el versículo 14, donde se usa el verbo κατακαλύπτω, ...

  • Comentario por David RV 03.10.10 | 18:34

    Gracias por la información, J. P. Muchas de las normas de los grupos ultra-ortodoxos judíos actuales procede de hace no muchos siglos, la misma vestimenta tradicional leí una vez que era del siglo XVI o XVII.

    Pero aún me preguntó, ¿de dónde sacó Pablo esa idea del cubrimiento de la cabeza o el rasuramiento? He estado buscando en el Pentateuco y no he encontrado nada excepto relativo a los nazir o nazareos (Números 6). Lo que se me antoja una conexión muy curiosa, ¿seguían las comunidades de Pablo el nazareato como consagrados especiales de Yahveh? No parece el caso, al menos no hay otras pistas al respecto. Pero tal vez estas comunidades hayan cogido algunas de sus costumbre ante su dedicación a Dios y la inmediata parusía.

    También se ha producido alguna vez la identificación de Jesús Nazareno = Jesús el nazareo, pero está muy descartada.

  • Comentario por J.P. 03.10.10 | 15:58

    Sofía: muchas gracias a usted (y a Xabier). Todos tenemos que aprender de los demás. Cuando leo los comentarios, hay muchos que me hacen reflexionar sobre lo que sé, o creo saber, aunque solo sea porque esa cuestión no me la había planteado desde el punto de vista de quien hace la propuesta. Y algunos han sido auténticos retos :)

    Como dije hace unas semanas, procuro ser objetivo y es por eso que suelo dar referencias bibliográficas precisas, para que quien tenga curiosidad y posibilidad pueda leerlo en su contexto y sacar sus conclusiones. Pero sé que no soy objetivo: el mero hecho de seleccionar unos textos o unos autores ya es un proceso subjetivo, en cierta manera.

    Y, por supuesto, ante todo el respeto a las personas. De verdad que en este blog disfruto de la compañía de todos ustedes (aunque haya sus tira y afloja :) ).

    Saludos cordiales.

  • Comentario por sofía 03.10.10 | 11:35

    Muchísimas gracias JP. Siempre nos proporciona datos objetivos cuando hacen falta. Además de tratar con sincero respeto a todos los comentaristas, sean entendidos o aficionados, y esté de acuerdo o no con sus ideas, sin ningún tipo de prejuicios. Todos tenemos mucho que aprender de usted, de sus conocimientos y de su actitud como comentarista.

  • Comentario por J.P. 02.10.10 | 22:29

    Sofía, David RV: respondo aquí a una cuestión que surgió en el post de ayer, que se me pasó por alto.

    Si no me equivoco, hoy en día son las mujeres hasídicas de la secta Satmar las que se afeitan la cabeza el día de la boda. En otros casos, normalmente, llevan el pelo muy corto.

    Alguna referencia sobre los comienzos de estas prácticas, en la Jewish Encyclopedia, la entrada Bareheadedness, apartado Clipping the Bride's Hair:

    http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=286&letter=B#908

    Saludos cordiales.

  • Comentario por Juan 02.10.10 | 19:41

    Aunque el Jesuita Baltasar Gracián dijo aquello de "lo bueno, si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo", opino que simplificacar o abreviar lo complejo, siempre es muy malo. Para no atribuir a Pablo ideas sobre la mujer, propias de la Iglesia primitiva, recomiendo una vez más la lectura atenta de los dos primeros capítulos del libro de Hans Küng, (La Mujer en el cristianismo) que tratan de la Mujer en el Cristianismo primitivo, -1º- y la Mujer en la Iglesia primitiva,-2º-. En éste, se analizan temas tan importantes como: conflictos sobre el lugar de la mujer; las perdedoras de la historia: las mujeres; formas de vida alternativa para las mujeres; algunas sombras;¿Emancipación de la mujer por medio del cristianismo?. todo ello apoyado en abundantes notas bibliográficas, como acostumbra a hacer este prestigioso Profesor, que tanto disgusta al Vaticano.

    Respuesta de Antonio Piñero:

    Le he escrito dos veces, sin éxito, para ver si fuere posible que me fotocopie parte del dichoso libro de Küng, inconseguible, ya que ni siquiera en Trotta tienen un ejemplar de respeto. ¿Si fuera posible: sería tan amable de fotocopiarme los dos o tres primeros capítulos (eso no va contra la Ley) y enviármelo a mi despacho de la Facultad = Seminario A 303, Facultad de Filología Univ. Complutense de Madrid, 28040, a mi nombre? Le estaré muy agradecido.

    Saludos,
    Antonio Piñero

  • Comentario por David RV 02.10.10 | 19:35

    Gracias, Xabier, es cierto que hay nombres gentiles de judíos (el propio Felipe, uno de los doce).

    Pero al sentirse Pablo que su misión está entre los "no circuncidados", es lógico pensar que a la gente a la que se dirige son gentiles en su mayoría o al menos metuentes, ¿no?

    De Romanos siempre se ha dicho que puede ser una comunidad judeocristiana, o al menos cristianizada por judeocristianos, es muy posible que en ese caso sí haya más judíos.

    De todas formas, cada carta y cada comunidad es un mundo, a veces lo olvidamos.

    Ciertamente es un dato no concluyente, pero creo que por ahí van los tiros.

  • Comentario por Xabier 02.10.10 | 18:51

    David RV:

    Los nombres de pila de las mujeres que cita Pablo no creo que sean un dato demasiado fiable acerca de su ambiente, pues había nombres que eran comunes tanto entre los judíos como entre los gentiles.

    Priscila, por ejemplo, creo que es nombre latino, pero la que cita Pablo -a veces por delante de su marido, lo que no sé si es anecdótico o relevante- es muy probablemente judía. Si Junia, la mujer de Andrónico citada en Romanos 16, llegó a Cristo antes que Pablo, es probable que fuese judía.

  • Comentario por sofía 02.10.10 | 14:31

    Me gustaría también que se hablara de lo que plantea DavidRV. Estaba realmente mucho más emancipada la mujer en el helenismo que en el judaísmo? -quitando esos grupos "rapacabezas" q supongo que serían minoritarios.

  • Comentario por sofía 02.10.10 | 14:27

    Me repasaré también el "Jesús y las mujeres", pero me parece percibir gratamente una cierta matización en los posts que está escribiendo el Profesor Piñero sobre el tema, dando mayor importancia al hecho de que se parta de Gn 1 o Gn2.
    Ya se sabe q considero esencial esa elección de Gn 1 por parte de Jesús, cuando contesta a preguntas sobre la relación de varón y mujer, incluso aunque la parte final en la que habla de indisolubilidad proviene de Gn 2, pero prescinde de la parte que convierte a la mujer en "costilla"

  • Comentario por sofía 02.10.10 | 14:19

    El problema de Pablo respecto a las mujeres es que a diferencia de Jesús no parte del capítulo 1 del Génesis, sino del 2.
    Es posible que "a la corta" fuera necesario, igual que en el caso de los esclavos, para una conquista "a la larga", como dice Galetel, porque desde luego el ataque frontal a un sistema nunca ha resultado efectivo, y es mucho mejor la infiltración troyana, lleve el tiempo que lleve.
    Como dice Piñero de Filemón: "En ella el Apóstol no discute la situación y estado de la esclavitud, y la acepta sin más como existente en su propio sistema socio-económico implícito. Pero, en su comportamiento real con el esclavo Onésimo, es Pablo de una cordialidad y humanismo de tal calibre, que puso para el futuro las semillas en el suelo del cristianismo para que otros, con el tiempo, pudieran superar sus propias posturas, condicionadas por su época"

  • Comentario por David RV 02.10.10 | 13:35

    Excelentes conclusiones. La clave está desde luego en la escatología propia.

    Añado sin embargo otra cuestión: ¿el hecho que Pablo predicara a los gentiles - nombres no judíos son en mayoría el de las mujeres de las cartas paulinas - pudo tener que ver también en esto? Si como apunta el profesor Pablo se encontró ya de hecho a mujeres que tenían una posición pública, ¿no sería más propio eso de comunidades de origen helenístico y/o romano?

    Hasta donde sé (repasaré el "Jesús y las mujeres" del profesor) la mujer en aquel ambiente estaba legalmente tan atada y discriminada como las mujeres judías, pero de hecho se da el caso de muchas más mujeres notables allí. La oportunidad que daba la próxima llegada del fin del mundo tendría más caldo de cultivo en un clima donde ya muchas mujeres se desprendían del dominio masculino (para pasar al de Dios en exclusiva) que un mundo como el judío donde las mujeres apenas tenían esa oportunidad.

  • Comentario por galetel 02.10.10 | 11:44

    "Es todavía visión de futuro, que aspira al fin y no defrauda;
    si se tarda, espérala, pues llegará ciertamente, sin falta."
    (Habacuc 2, 3)

  • Comentario por galetel 02.10.10 | 10:42

    El relámpago que se vió, precede al trueno. Sólo es cuestión de tiempo.

  • Comentario por galetel 02.10.10 | 10:18

    “obedecer a la naturaleza u ordenamiento de la creación”.
    El entusiasmo utópico debe existir sometido a las estructuras de lo posible, actuando dentro como fermento. El orden de la Redención tiene que ir emergiendo, germinando, dentro del orden de la Creación, como un “caballo de Troya”, adaptado a él aparentemente para modificarlo y conquistarlo en realidad. El ámbito de lo privado sometido al ámbito de lo público para serle levadura en su interior, para ir realizándole en ciernes la parusía del Reino. Entonces lo que utópicamente se creyó antes inminente en el orden público se hace ahora inminente en el orden privado, personal. El machismo debió soportarse “a la corta” porque fue necesario para acabar con él “a la larga”, igual que la esclavitud y otras muchas cosas. Ahora es cuestión de tiempo: en el tiempo público requerirá de siglos lo que en el tiempo privado personal cristiano es inminente.


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