Hoy escribe Antonio Piñero
Decíamos en la nota anterior que ahondaríamos en la idea de que para Pablo la soltería o el matrimonio no tienen en sí y por sí mismos ninguna importancia salvífica
Entre los primeros cristianos se daban –entre otras dos posturas extremas y contradictorias respecto al sexo, bien representadas entre los pertenecientes a esa comunidad griega de Corinto, fundada por Pablo: unos, totalmente contrarios al sexo; otros, los llamados “gnósticos libertinos”, para quienes el sexo era materia sólo corpórea y por tanto indiferente: podía practicarse, incluso con prostitutas, sin consecuencias para el espíritu (1 Corintios 6,13-16).
Estos cristianos, que se consideraban superiores gracias a haber resucitado ya espiritualmente y al don de su especial sabiduría (conocimiento o “gnosis”) recibida de Dios, pensaban que se había trastocado la esencia de su persona, que ésta se hallaba por encima de la “carne”, por lo que cualquier acto de sexo era en sí inocuo, indiferente, no afectaba al “espíritu”, su parte superior, ya unida con la divinidad.
Y como afirmamos, Pablo no defiende ni lo uno ni lo otro. Pero, para su aprecio por la virginidad había otra razón: el Apóstol estaba verdaderamente obsesionado por el inmediato fin del mundo: el tiempo final está a las puertas. Desde ese punto de vista, el de la proximidad del fin, sí llega Pablo a una relativización absoluta del eros y del matrimonio. Éste es un mero “remedio de la concupiscencia” (v. 2: “por razón de la impureza, tenga cada hombre su mujer, y cada mujer su marido”), y las relaciones sexuales sólo deben practicarse, naturalmente dentro del matrimonio, en principio para la procreación de los hijos y por razón de la imposibilidad de la continencia (v. 5: “No os neguéis el uno al otro sino de mutuo acuerdo, por cierto tiempo, para daros a la oración; luego, volved a estar juntos, para que Satanás no os tiente por vuestra incontinencia”).
Dentro de la misma perspectiva del fin del mundo y de la “atmósfera gnóstica”, tan anticarnal, Pablo efectúa una valoración positiva del celibato sobre el matrimonio, como hemos dicho:
a) el trasfondo gnóstico le lleva a mirar mal, en el fondo, al cuerpo; y
b) por otra parte, el próximo final del mundo conduce a Pablo, a pensar que en realidad debe acabarse todo casamiento ya que los cristianos deberían dedicarse en cuerpo y alma al Señor, a esperar su pronta venida.
El celibato no requiere una gracia, un carisma especial, sino que es una cuestión de razón cristiana debido a la “angustia del presente” (v. 26), y porque tiene menos problemas: “Yo os quisiera libre de preocupaciones”, escribe Pablo. “El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se ocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está, por tanto, dividido…, os digo esto para vuestro provecho… para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor” (vv. 32-35). Pero el que no pueda ser consecuente con esta perspectiva, que se case: “Más vale casarse que abrasarse” (v. 9).
El matrimonio es, pues, una especie de mal menor para Pablo o por lo menos no deseable por sí mismo. Y el que se halla en el estado matrimonial, por supuesto, no debe separase: v. 17, pero debe al menos relativi¬zarlo; “El tiempo es corto. Por tanto, los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen” (v. 29).
Pero Pablo no es un gnóstico consumado, ni mucho menos (eso ocurrirá unos 100 años más tarde); no se deja llevar al completo por la corriente cuyos juicios negativos sobre el cuerpo material y la mujer hemos expuesto antes. Desde el punto de vista feminista, el aspecto positivo de la doctrina paulina radica en una innegable valoración de la mujer al mismo nivel que el hombre en ciertos estratos del horizonte matrimonial-sexual. Pablo puede situarse también en la línea del primer texto del Génesis (1,27): la prohibi¬ción del divorcio afecta por igual al hombre y a la mujer (vv. 10-11), y en cuanto a las relaciones conyugales, el Apóstol presupone una igualdad absoluta de condiciones (vv.2-4); el celibato no parece fundamentarse a pesar de todo en una estimación negativa del ser femenino, en cuanto femenino, al estilo del Testamento de Rubén, como objeto sexual perverso.
Como comparación con la mentalidad de Pablo, judío al fin y al cabo, merece la pena citarse este texto del judaísmo apocalíptico, texto que está englobado en la obra Testamentos de los XII Patriarcas, que se compuso en una época va del siglo I a.C. al I d.C. (eliminadas las excrecencias de escribas cristianos posteriores):
"No prestéis atención a la hermosura de las mujeres ni os detengáis a pensar en sus cosas... Ruina del alma es la lujuria; aparta de Dios y acerca a los ídolos, engaña continuamente la mente y el juicio y precipita a los jóvenes en el Hades antes de tiempo.. .Pues, perversas son las mujeres hijos míos: como no tienen poder o fuerza sobre el hombre lo engañan con el artifi¬cio de su belleza para arrastrarlo hacia ellas. Al que no pueden seducir con la apariencia lo subyugan por el engaño.
Sobre ellas me habló también el ángel del Señor y me enseñó que las mujeres son vencidas por el espíritu de la lujuria más que el hombre. Contra él urden maquinaciones en su corazón y con los adornos lo extravían, comenzando por las mentes. Con la mirada siembran el veneno y luego lo esclavizan con la acción. Una mujer no puede vencer por la fuerza a un hombre, sino que lo engaña con artes de meretriz. Huid, pues, de la fornicación, hijos míos, y ordenad a vuestras mujeres e hijas que no adornen sus cabezas y rostros, porque a toda mujer que usa engaños de esta índole le está reservado un castigo eterno...
Guardaos de la fornicación y si deseáis mantener limpia vuestra mente, guardad vuestros sentido apartándolos de las mujeres. La lujuria no posee ni sabiduría ni piedad, y la envidia habita en su deseo" (caps. 4, 5 y 6; cf. A. Piñero, Apócrifos del Antiguo y Nuevo Testamento. Selección de textos, Cátedra, Madrid, 2010).
Como vemos, hay una atmósfera distinta en Pablo a la de este texto que es –quizás, la fecha de composición es dudosa- un poco anterior, del siglo I a.C.
Seguiremos comentando la postura de Pablo en lo que afecta al estatus de las mujeres reflejado en 1 Corintios 7
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Vaya capacidad de aventar chilenas en media cancha!
que capacidad de aventar chilenas en media cancha!
que capacidad de aventar chilenas en media cancha!
"dereístico", dice Chinto, delicatessen. No es para tanto. Felizmente no estamos de acuerdo casi nadie en nada, aunque algunos se divierten clasificándonos para poner orden en adversarios y no adversarios -manías arraigadas en prejuicios ancestrales. :)
Después de un par de años de leer los posts en este blog y sus respectivos comentarios lo único que tengo que decir es que todo esto es una total y completa confusión.
Manué, tal vez como la mentalidad actual no veamos esa relación (lo cierto es casi pasaría lo contrario, si viniera un fin del mundo gran parte, si no la mayoría de la población pensaría más en pasar los últimos instantes con su pareja...), pero en la del siglo I (y posteriores) sí, la idea del sexo era lo último que se le podía ocurrir a un judío por muy helenista que fuera se le podría ocurrir.
No hay más que darse una vuelta por el Deutoronomio, Números, etc. como para ver esa imagen del sexo como algo absolutamente sucio y pecaminoso, incluso con tu propia mujer o tu propio marido. No recuerdo en qué momento de la ley mosaca está prohibido incluso que la mujer esté encima del hombre en el acto sexual. Y eso es de lo más suave...
Aunque Pablo se hubiera desprendido de la Torah, desde luego no de su indentificación de sexo = pecado.
Amplios son sin duda los pensamientos de Pablo, que una vez finalizada la expectativa escatológica en lo inmediato ha dado a lugar a tan diversas corrientes ideológicas aun dentro de la proto-ortodoxia, por no hablar de los gnósticos.
Lo cierto es que como otras veces, Pablo parece decir lo que sus "clientes" esperan escuchar. Sólo deja claro su postura central (aquí no por el dualismo radical) en caso de conflicto grave.
Particularmente no veo la relación represión sexual - fin inminente del mundo. No, si no compartimos un prejuicio según el cual el sexo (y no sólo la reproducción) es algo perverso, además de una pérdida de tiempo. Había modos más lícitos de "perder el tiempo". La santidad puede entenderse ligada a una hermandad, incluso al compartir una creencia y una esperanza, pero ¿por qué al sexo? Por qué, siquiera, el sexo debe estar "dentro de un orden", o pasa a ser algo condenable. Casi veo más lógica, ante un fin del mundo que incluye la restauración de un reino de mano del Mesías, la práctica libre del sexo (y, si se quiere, "comedida"; o sólo "limitada" por el mutuo acuerdo entre sus practicantes).
El gnosticismo llevó consigo una actitud despectiva hacia el cuerpo y al tiempo puritana (en general).
Sigo viendo a Pablo como una mezcolanza sincrética de varios credos y actitudes, siendo el gnóstico-helenístico similarmente relevante al esenio (el mesías esenio se parece mucho al ...
Me alegra ver que el profesor trata en este artículo del otro extremo de gnosticismo, el de los libertinos.
Lo que no entiendo es porque ve en a) un cierto gnosticismo en Pablo cuando no coincide para nada ni con los gnósticos libertinos ni con los ascéticos -pues Pablo no considera que haya una dualidad cuerpo-alma ni que el cuerpo ni la materia sean malos en sí mismos.
Lo que le parece mal es el mal uso de la sexualidad, no la sexualidad que tiene un valor neutral siempre que se dé dentro de un orden.
Sí estoy de acuerdo en que su actitud respecto al celibato y el matrimonio es por motivos prácticos desde su óptica escatológica y su experiencia personal. Simples consejos para no complicarse la vida.
Es decir, totalmente de acuerdo con el punto b)
Y tb es cierto que Pablo tiene 1 cierta tendencia igualitaria comparándole con el machismo generalizado en el judaísmo. Aunque en otros pasajes se ve q no recurre al 1 del Gn sino al 2. Es + personalista Jesús...
Pedro: creo que lo que le está pasando con sus mensajes es que el alfabeto griego no pasa como una letra=un carácter, sino que cada letra es, en realidad, un código de varios caracteres, por lo que la longitud del mensaje, al final, se supera el tope de los 1000 caracteres.
Saludos al webmaster
Antonio:
Ayer leí en el libro de Daniel de la septuaginta: y los libros fueron abiertos.
ποταμὸς πυρὸς εἷλκεν ἔμπροσθεν αὐτοῦ· χίλιαι χιλιάδες ἐλειτούργουν αὐτῷ, καὶ μύριαι μυριάδες παρειστήκεισαν αὐτῷ· κριτήριον ἐκάθισε, καὶ βίβλοι ἠνεῴχθησαν.
En el Apocalipsis el libro es casi el pro...
Esta entrega de hoy es un magnífico ejemplo de lo que en psiquiatría clínica entendemos por Lögica autista o pensamiento dereístico.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn