Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos transcribiendo y comentando el cap. 3º sobre Pablo del libro “Los cristianos”, Edit. Alianza, Madrid, 2010, de J. Mosterín
“En Pablo se encuentran los primeros indicios de la noción de pecado hereditario, ancestral u original, aunque la expresión misma ‘pecado original’ y el desarrollo de la correspondiente doctrina solo aparecen con Agustín de Hipona, tres siglos más tarde.
“Enlazando con el mito hebreo de Adán, Pablo considera no solo que Adán cometió el más grave de los pecados al comer el fruto prohibido (cosa a todas luces sacada de quicio), sino que incluso todos sus descendientes, la humanidad entera, por el mero hecho de serlo, han heredado la culpa y son reos de muerte (cosa tan absurda que nunca se había planteado siquiera en el judaísmo, ni se plantearía luego en el islam).
“El crimen de ser descendiente de Adán merece la pena de muerte y el tormento eterno. El crimen es tan grave porque Adán, con su desobediencia respecto a la manzana, ofendió a Dios. Esa ofensa es infinita y merece un castigo infinito e inacabable. La única posibilidad de escapar al castigo consiste en que Dios mismo (o su hijo) se ofrezca a sí mismo como chivo expiatorio que cargue sobre sus hombros la culpa y el pecado de los hombres. Ese chivo expiatorio que nos redime del pecado hereditario es el redentor, el Cristo, Jesús.
Apostilla:
Este esquema mental paulino no es novedoso, ni mucho menos. Ya lo hemos comentado alguna vez, pero debo insistir en él: se trata de un esquema doble –que aparece en las religiones del Mediterráneo en general, y en otros lugares- :
a) el núcleo de la religión es el sacrificio, “do ut des” (“ Te doy par que me des”).
c) Una persona importante, por ejemplo, el rey, soluciona un grave problema aplacando (sacrificando) a la divinidad con aquello que más le agrada, por ejemplo, un hijo suyo. Esta es la base de los sacrificios humanos en el Mediterráneo antiguo, Israel incluido (consúltese Josué 6,26 y 1 Reyes 16,34:
“Y en aquel tiempo Josué juró diciendo: Maldito sea delante del SEÑOR el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas”.
“ En su tiempo Jiel de Betel reedificó a Jericó. Al precio de Abiram su primogénito echó el cimiento, y al precio de Segub su hijo postrero puso sus puertas; conforme a la palabra del Señorque había hablado por Josué hijo de Nun”.
Y dijimos que, mutatis mutandis, el esquema es el mismo: Dios entristecido por el pecado de su criatura predilecta, el ser humano, soluciona el problema sacrificando a su Hijo primogénito. Mosterín aludirá de modo rápido a este esquema en las páginas siguientes.
Sigue Mosterín:
“Pablo compara a Adán, por el que entró el pecado y la muerte en el mundo, con Jesús el Cristo, que redimió al mundo del pecado y la muerte. Para Pablo, la muerte es una consecuencia del pecado, aunque no atribuye pecado a los animales no humanos, que obviamente también mueren, lo cual no deja de ser una contradicción más.
“Utiliza un curioso argumento para probar la existencia del pecado hereditario. Dice que, tras la promulgación de la Ley por Moisés, el pecado actual consistía en la desobediencia a la ley; por tanto, antes de que se promulgase, antes de Moisés, no había pecado actual, por lo que la gente no tendría que haberse muerto. A pesar de ello, la gente se moría igual, lo cual probaría que, aunque no pecasen, estaban ya en pecado congénitamente, por el pecado hereditario de Adán.
Igual que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, la muerte se propagó sin más a todos los hombres, dado que todos pecaban. Porque antes de la Ley ya había pecado en el mundo; y, aunque donde no hay Ley no se imputa el pecado, a pesar de eso la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso entre los que no hacían pecado cometiendo un delito como Adán (Romanos 5, 12-14).
“Esto fue acompañado por la transmutación del mesías liberador de los judíos en el Cristo redentor universal, un invento de Pablo. La salvación es un regalo de Dios a través de Jesús. Los humanos, desde Adán, estaban esclavizados por el pecado, pero Jesús el Cristo, el redentor divino, nos ofrece la liberación del pecado, la resurrección y la vida eterna gloriosa, con la sola condición de aceptar su mensaje, de creer en él, y de practicar la caridad. Los viejos preceptos de la Ley son irrelevantes.
Antes de que llegara la fe estábamos custodiados por la Ley, encerrados esperando a que la fe se revelase. Así la Ley fue nuestra niñera, hasta que llegase el Cristo y fuésemos rehabilitados por la fe. En cambio, una vez llegada la fe, ya no estamos sometidos a la niñera, pues por la adhesión al Cristo Jesús sois todos hijos de Dios (Gal 3, 23-26).
Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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:-)
Pues sea.
Aunque no querrá que asuma que en el pasado -ni en lugar alguno- haya sido quien le haya mostrado una sola vez animadversión ni ánimo ofensivo. En realidad ha sido siempre alrevés.
Un abrazo y hasta siempre, porque de lo que se trata es de poder hablar con sinceridad y la afabilidad como norma. Ya le digo: soy incapaz de odiar.
:)
Pues sea.
Aunque no querrá que asuma que en el pasado -ni en lugar alguno- haya sido quien le haya mostrado una sola vez animadversión ni ánimo ofensivo. En realidad ha sido siempre alrevés.
Un abrazo y hasta siempre, porque de lo que se trata es de poder hablar con sinceridad y la afabilidad como norma. Ya le digo: soy incapaz de odiar.
Aclaro, cuando digo:"Yo sí que he percibido su animadversión y sus prejuicios, pero no hablo del pasado sino de este post en el que de un comentario mío impecable saca vd la oportunidad para calumniarme una vez más."
Debería decir pero no hablo SÓLO del pasado. Indudablemente en el pasado ha habido muchísimo más de lo mismo.
No obstante, la esperanza es lo último que se pierde, de modo que le dedico sus últimos párrafos sinceramente, como ya dije, aunque con escepticismo por lo que he visto de usted hasta ahora:
"Y agradecería ser merecedor de su favor, perdón, gracia, afabilidad, aprobación personal, etc. Y que nunca más entre nosotros exista animadversión.
¿Un abrazo amistoso y con propósito de enmienda voluntariosa, sean cuales fueren nuestras ."
- Después de que vd en el comentario anterior se hace un panegírico y me acusa falsamente de lo que usted mismo hace, me dice:
"Y agradecería ser merecedor de su favor, perdón, gracia, afabilidad, aprobación personal, etc. Y que nunca más entre nosotros exista animadversión.
¿Un abrazo amistoso y con propósito de enmienda voluntariosa, sean cuales fueren nuestras ."
Pues yo sí que se lo agradecería, así que después de aclarar lo que hay de falso en su comentario le hago la misma propuesta, tan sinceramente como usted.
-No sé si se ofendió, pero malinterpretó el comentario evidentemente
-No aclaró, confundió más soltando insinuaciones extrañas e incomprensibles
-Pues la hostilidad con la que contesta a mi comentario a John sí era gratuita, sea cuales sea las causas.
-Yo sí que he percibido su animadversión y sus prejuicios, pero no hablo del pasado sino de este post en el que de un comentario mío impecable saca vd la oportunidad para calumniarme una vez más.
-Como muestra un botón en este post de quién alude a quién con acusaciones falsas que no vienen al caso, porque que yo sepa indicar amablemente a John en donde se trata un tema no es ninguna alusión insultante, mientras que vd hace alusiones extrañas e incomprensibles además de mentir descaradamente respecto a mi comportamiento en el blog, como espero que haya quedado claro que el único que divide a las personas por afinidades ideológicas es vd, no yo.
-Después de que en el comentario anterior se hace un panegírico y...
Resumen:
-No me he ofendido. Busque una palabra más acorde: sólo esclarecí.
-Dejemoslo estar, que no merece la la pena, ni aquí ni allí.
-No odio a nadie; me guardo mucho de animadversiones gratuitas.
-Cierto que he percibido la suya unas cuantas veces.
-Guardo memoria de esas veces y evito aludirla, dado que he deducido que es alérgica a ello y a cualquier asomo de crítica (da igual si sana o no).
-Ello no le evita aludirme; suelo responderle impersonalmente; suele tomárselo a mal, con todo; ha dado en usar hacia mí palabras a menudo insultantes (repetidas veces, con todo tipo de apelativos que estimo injustos e infundados) y un tono que podría catalogar como guiado por el desprecio o la animadversión.
Y agradecería ser merecedor de su favor, perdón, gracia, afabilidad, aprobación personal, etc. Y que nunca más entre nosotros exista animadversión.
¿Un abrazo amistoso y con propósito de enmienda voluntariosa, sean cuales fueren nuestras ...
Y si una vez más quiere discutir conmigo, en ese otro lugar donde sólo hay un par de comentarios puede contestarme lo que quiera que le diré lo que opino sobre sus opiniones.
Por supuesto, ya he dicho que no pienso como Crisanto, pero tampoco como John, aunque pueda coincidir en algo incluso con usted. Cada comentarista es muy distinto a los demás y ninguno tiene que hacer una confesión ideológica para hablar sobre el tema que le parezca porque no viene al caso.
Resumiendo: El comentario que hice a John no era motivo para que USTED, MANUE, SE OFENDIERA, pero tiene esa fea costumbre, y además después responde con mentiras como que le doy espaldarazos a unos o que mando callar a alguien.
Simplemente no hace falta q desaparezcan todos los comentarios q han hecho diversas personas sobre el tema de 1 post x dedicar demasiados comentarios a otro q o bien va a salir + adelante o ha sido tratado en otro sitio, xq no se despacha en 2 comentarios.
Espero q esté cl...
Bueno, he visto que todavía no hemos llegado al límite de borrar a nadie, así que acabo mi explicación en el comentario número 31.
Sus percepciones subjetivas las ha prodigado desde el principio y han sido origen de más discusiones de las debidas en el blog.
No he dado espaldarazos a nadie jamás, si he bromeado por ejemplo, con Crisanto, que por cierto no comparte ni media convicción conmigo, es porque él habla desde el humor y no desde la hostilidad y porque sé que va a quedar en un simple comentario, no en doscientos comentarios sobre un tema marginal. Tampoco coincidimos el resto de los comentaristas.
Lo que yo he dicho a John se corresponde exactamente a lo que he dicho a Galetel. Si, desde su propia hostilidad hacia mí, lo interpreta así, es su problema. Eso no nos da derecho a inundar con comentarios este post discutiendo quien es más hostil o quien va a decir la última palabra.
Y si una vez más quiere discutir conmigo h...
Iker 10.09.10 | 08:47
Las iglesias suelen leer la Biblia haciendo una abstracción de primer grado: la manzana, la serpiente... son símbolos. Pero aceptan la lieralidad del esquema: creación inmortal del hombre - pecado original - castigo de la muerte. Trento dice q por el PO entra la muerte en la historia de la humanidad.
La teoría de la evolución demuestra científicamente lo q ya intuíamos: Que esta cronología y cadena causal no es correcta. El hombre muere porque viene de un mono mortal, que viene de otra especie anterior mortal... El primer organismo unicelular ya era mortal sin pecar.
Es necesaria una abstracción de segundo grado. Dios crea este mundo temporal (mortal) en el que el hombre es libre y, por ello, elige, muchas veces, pecar. La tendencia al pecado no es herencia de una culpa de un antepasado sino un rasgo estructural presente, pasado y futuro, de todos...
No se ofenda tanto, Sofía.
Ocurre que una y otra vez percibo animadversión selectiva: espaldarazos a amigos que comparten convicciones, aunque hablen humorísticamente de temas muy generales por completo ajenos al del blog. Antes que exigirles centrarse en el tema cabe hablar distendidamente de otras propuestas incluso humorísticas (lo que aplaudo).
Ocurre también que Jonh sacó dos temas a los que quise responder (libremente y según propio entender) y que Vd. le dió una serie de consejos o "propaganda" que yo entiendo no venía muy a cuento por las razones expresadas: 1) el tema venía mejor aquí que allí; 2) razones aducidas: i) la moral que allí se trata (estos días) tiene un enfoque científico, no constituyendo un tema centrado en Pablo ni el cristianismo; ii) Hace casi medio año que fue tratada la moral propia de las religiones monoteístas y autoritarias, un tiempo excesivo para asomarse a comentarios tan tardíos; iii) tb la evolución (aquí abordada x un instante) ultimó h...
John Talbot,
Como es usted antiguo en el blog sabe perfectamente q yo no le he llamado la atención jamás por no centrar el tema.
Manué,
Creo que debería agradecer la propaganda gratuita q hago de sus artículos en vez de ver mala intención por todas partes.
Igual que me he dicho a mí misma y le he dicho a Galetel que trataría mis diferencias en otra parte, le he indicado a John en donde se hablaba de la evolución. Debería sentirse halagado en vez de ofendido.
Y no tengo ni idea de lo que dice de mujeres que matan a sus maridos o no sé qué.
Por supuesto no he criticado los comentarios de nadie en este post, aunque podría haberlo hecho. Pero si quisiera discutir con usted las falsas generalizaciones q hace en dos párrafos me iría directamente a sus artículos. Pensaba q no era necesario avisarle, pues suponía q recibía los comentarios x correo. De todos modos, aunq me interesaba el tema, y pensaba seguir algo + q "x 1 vez", dada su hostilidad, adiós mu...
Sobre lo de preguntarme en otro blog en que he tratado el tema "pecado y culpa" (hace medio año) o "evolución Vs creacionismo" (hace un mes), deberías avisarme aquí mismo, ya que no suelo mirar cosas tan antiguas a ver quién ha dejado o podría dejar algo. El actual tema "moral" es más científico que religioso, no se centra en modo alguno en Jesús, el cristinismo, ni ninguna figura cristiana, por lo que sería menos apropiado que este lugar, en el que se está hablando del pecado original, de la salvación y de la fe, moral y esperanza paulinas y cristianas.
John: puedes hablar aquí del tema que tú mismo sacas y apelar a quien te dé la gana.
Hay quien dista de llamar la atención a fin de "centrar el tema" a quien hable de fútbol, del libro que va a comprar o de una mujer que no tendría motivos para asesinar a su marido carente de póliza; por el contrario, se aviene a sumarse amablemente (incluso graciosa y humorísticamente).
La diferencia debe estar en sus simpatías sunjetivas respectivas; pero no es de recibo que se den "vales" y se trate de dirigir a otros lugares según el propio gusto interesado y cortador del bacalao (salvo que tal persona dirija el blog; aun así sería curioso ya que a veces ha acusado a otra de tratar de dirigir -en su propio estilo, el de ella- el "otro", que no dirige en modo alguno).
Hay gente que debe ser más afín o tener la "llavita del cielo", por lo que insertan su supuesta visión, más o menos fuera de contexto temático y temporal, y más o menos estrambótica, a lo largo de muchas intervencione...
Gracias Galetel, por la aclaración. Y por los buenos deseos.
No recordaba haber hablado del viaje en el blog de XP y me dejó sorprendida tu comentario. Estoy en ello todavía.
Ya tendremos ocasión de hablar sobre nuestras diferencias más adelante, en un blog que trate sobre esos temas.
John Talbot,
Ese tema de la evolución lo ha tratado Manue en otro blog, donde ahora está tratando el de la moral. Lo digo porque me parece que si decides preguntarle tus dudas allí, las podrías tratar largo y tendido, sin que aquí se acabe hablando de Mendel o de Kant, en vez de centrarse en los puntos concretos q se refieren a este post.
Saludos cordiales
-Hoy nos parece que el pecado viene a ser conciencia justa de un daño inferido: un asunto personal en modo alguno heredable ni penizable a otros. Pero ¿por qué sí juzgable, punible, si quiera mensurable? ¿Por qué habrían castigos justos inclusive siendo eternos? ¿Por qué una duda (no un riesgo de dañar io mentir con plena intención de hacerlo o asumirlo) podría ser pecado? ¿Qué tendría de pecaminosa una fe (credulidad selectiva, en buena medida personal e involuntaria, además de inculcada desde un entorno próximo) en lugar de otra (cuyo acierto o desacierto apenas podríamos intuir personal y vagamente)?
- Voy a ir más allá. Cada uno somos hijos de un lugar, un tiempo, un contexto social que incluye una familia, rituales, cosmogonía, conciencia social, etc. Somos además la suma de aprendizajes, razonamientos, instintos (personales), necesidades sentidas, pulsiones-impulsividad, posibilidades de contención, fe, calidad reflexiva, etc. Somos "desigualmente pecadores" por "algo"...
convivencia y la vida personal, etc. En fin, existe la conciencia escrupulosa y la culpa fácil que hace a la persona sentirse "pecadora" sin motivo alguno; y tal sentimiento de culpabilidad fácil -junto a la mentalidad pacata y actitud sumisa- es/ha sido fomentado por ciertas religiones como la judía y sus herederas.
- Los judíos consideraban pecado nombrar a Dios en lenguaje coloquial. También hallaban que la explicación de padecer una enfermedad congénita o deformante (retraso mental, ceguera, sordera, parálisis, etc.) estaba recibiendon un castigo por un pecado cometido por él mismo o por alguno de sus precursores generacionales (hasta la 7ª generación castiga Yahvé el Justo); Dios solía castigar en vida permitiendo endemoniamiento (epilepsia) o enfermedades impuras (lepra, viruela, cáncer cutáneo).
- Cierto que tenemos conciencia /realtivamente compartida) de qué nos daña y beneficia; y que disponemos de empatía para sacar consecuencias (vive y deja vivir; no uses a otr...
Lo del pecado es más complejo, e interesante, en relación con el tema que nos ocupa:
- Pablo: "Yo sé... que nada hay de suyo impuro, mas para el que juzga que algo es impuro, para ese lo es" (Rom 14.14).
- No es un mal principio centrarse en ese carácter subjetivo (las "intenciones" de los actuantes -en lugar de los resultados en los objetos de su actuación-son para Pedro Abelardo y Kant lo que podemos juzgar moralmente). Las leyes jurídicas van por otro lado.
- El problema del "pecado" es que se percibe interiormente como falta que vuelve menos digno a su ejecutor-perceptor. Y hay religiones (generalmente estatales y autoritarias) que potencia ese sentimiento aun en ausencia de daño a inferir (o inferido) o intenciones de causarlo. Entonces domina el sentimiento de indignidad, merecimiento de castigo, vuelta contra la propia naturaleza (instintos, inteligencia, libertad), autorrestricción excesiva y temerosa, transtornos anímicos y de personalidad que empeoran la con...
John:
En Ciencia se distingue entre hipótesis (explicativa de hallazgos o hechos), teorías (hipótesis que salen exitosas de un estudio casuístico, resisten intentos de refutación y -aunque pueden coexistir con teorías alternativas- hacen predicciones a falsar de las que salen exitosas por el momento) y leyes (teorías que se consideran experimentalmente comprobadas y generadoras de certidumbre en un momento dado).
La evolución se considera un hecho, cierto que cuenta con diversas teorías explicativas siendo la dominante el neodarwinismo (Darwin + Mendel: mutaciones + adaptabilidad a un entorno = selección diferencial que da la supervivencia a los reproductivamente más exitosos dentro de una población de crecimiento necesariamente restringido), aunque con aportaciones limítrofes o foráneas: equilibrio puntuado (Gould y Eldredge), endosimbiosis (Margulis) y genes egoístas (Dawkins), entre otras hipótesis más generales (Gaia de Lovelock, Némesis de Müller, Hut y Davis, etc.).
Saludos a Todos:
a) No soy creacionista, pero una teoria no comprueba nada cientificamente. ("La teoría de la evolución demuestra científicamente"). Aunque admito cierto grado de evolución, pienso que no es suficiente para demostrar el pensamiento racional, por lo menos por ahora.
b) No me atrevo sino a divagar sobre el pecado. No encuentro nada claro. Se manejan atenuantes, su ignorancia exime de culpabilidad, cual es mayor que otro, etc. Yo uso como guía algo tampoco muy claro que llamo conciencia. De alguna manera cada quién sabe si a cometio o no un pecado. Aun cuando podemos equivocarnos y pensar que pecamos y no fue asi. Como dije no tengo nada claro, por lo que aplico esta maxima: si tienes dudas es pecado.
De lo que si estoy seguro, es que existe una fuerza que se ocupa de secuestrar nuestro verdadero yo, y estimula para realizar cosas que de otra forma no hariamos.
Luchar contra esto es de lo unico que estoy seguro, aunque no...
Ojalá estemos de acuerdo. Si todavía no lo estamos, quiere decir que hay algo que yo no tengo claro y que tendrás que explicarme con paciencia, en ésta u otra ocasión, cuando te parezca.
Espero que hayas tenido un buen viaje. Un saludo con afecto.
Gracias, Sofía. Interesante lo que apuntas, pero no creo que contradiga en realidad a lo que he pretendido decir. En referencia al “pecado original”, procuro hablar de “precariedad consciente”. Aunque no siempre consiga dejarlo claro en mi redacción, pienso que la consciencia es un factor indispensable para que los elementos de la precariedad –señaladamente la muerte— puedan considerarse efectos del “pecado original”; sin embargo, me parece que no sería correcto decir que la consciencia es la causa eficiente de esa precariedad, y menos si se habla de la conciencia moral de alguna culpa, personal o social.
En cuanto al aspecto hereditario, pienso que está incluido al decir que se trata de la condición humana participada por naturaleza (como parte que es del universo), puesto que ésta obviamente se hereda, tanto genéticamente como socialmente.
Evagrio,
Por supuesto que la noción de culpa hereditaria estaba presente en el judaísmo. Jeremías presenta una novedad:
"Jeremías 31:29 ^
En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera.
Jeremías 31:30 ^
Sino que cada cual morirá por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrán la dentera.
Jeremías 31:31 ^
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Judá:
Jeremías 31:32 ^
No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fuí yo un marido para ellos, dice Jehová:
Jeremías 31:33 ^
Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por Dios, y ellos me serán...
Bueno, todo eso suponiendo que existiera Pablo, no lo olvidemos. O que no sea una trasposición de Claudio, como decía Pedro.
Galetel,
Creo que es una buena exposición, pero yo sí creo que la muerte humana es producto de la conciencia, en tanto en cuanto sólo existe para nosotros porque somos conscientes de nuestra individualidad y de nuestra extinción como individuos. ¿Muere una ameba realmente?
Y yo sí creo en una cierta herencia del "pecado", en tanto en cuanto somos seres muy determinados por el entorno que nos rodea y nos educa.
Estoy de acuerdo en que Mosterín mezcla a Pablo, Agustín y Anselmo. Se empieza a mezclar y no se sabe donde se puede acabar, mejorando lo presente...
Evagrio Póntico,
Entre vestidito y vestidito de la Barbi, está resuelto ese enigma intelectual en un comentario de un enigmático nick que daba las supuestas razones por las que no gusta Mosterín a sus críticos, y luego se iba por los cerros de Úbeda. Me puso los pelo...
nos libra del pecado, ¿esto "casa" mejor con una concepción moderna que la heredabilidad del pecado?
Por el tiempo de Pablo ya habían pasado por el mundo Confucio, Pitágoras, Buda, Laotsé, Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro, Zenón de Citio y de Elea, Diógenes. Incluso en el mundo judío estaban Hillel y Filón...
No, Pablo defendía una concepción rica en pecado, penas, culpas represión, insuflaba una visión indigna del cuerpo y de la vida cuya redención y última etapa idílica esperaba. Pero se equivocó también en esto: no venía el fin del mundo, ni su Mesías, ni el reino anhelado con sede en Jersualén. Jerusalén sería destruida. Y aún prosperarían diversas visiones helenísticas, entre ellas, el gnosticismo represor y el neoplatonismo, además de nuevas versiones del estoicismo y el epicureísmo o el escepticismo; y los cultos mistéricos y otras nuevas fusiones religiosas, como el culto de Serapis y el mitraísmo. Y el cristianismo que habría de imponerse, estatalizarse y per...
Estimo que la síntesis de Morestín es buena.
Lejos de genialidad alguna, Pablo está a medio camino entre gnosticismo y judaísmo (esenios incluidos), soteriología helenista universal y esperanza mesianico-imperialista judía a cuya cabeza estarían "los elegidos" (o "santos").
Mas, si Pablo nos parece más "universal" (todos tienen derecho, sin importar su etnia ni origen) y casi tan "democrático" como Jesús (el hombre sigue estando antes que la Ley, mas sube la importancia salvífica de la fe sobre las obras), potencia una concepción doctrinal en la que la culpa, el pecado condenatorio y merecedor de pena inusitada y en fin, el temor al infierno y a Dios, cobran papel primordial y respetabilidad de ideales.
Otras religiones dieron en soluciones más humanizadas y biofílicas sin exigir tales represión y sumisión "sublimes"
Pablo, en efecto, anticipa a Agustín, que llega a imponer su doctrina y proponer -gustoso- la persecución.
La fe -credulidad involuntaria- n...
Hace una mezcla de Pablo + Agustín + Anselmo, digna de un escolástico, pero no de un “historiador de las ideas”. En mi opinión.
Estas ideas de Pablo pretende explicarlas Mosterín (un “historiador de las ideas”).
Pero ¿cómo va a poder explicárnoslas, si se ve que no entiende nada?
Para encontrar este significado universal no bastaba con remontarse a la promesa hecha a Abraham; había que remontarse hasta Adán (y Eva). Pues la respuesta afectaba a toda la Humanidad (simbolizada por Adán), no sólo al pueblo judío (simbolizado por Abraham). La salvación tenía que ser “de la condición humana original”, para un renacer a la condición gloriosa de “humanidad nueva”.
Era lógico remontarse entonces al mito del Génesis que explicaba la condición humana “caída”, la naturaleza humana original detentada por los humanos ancestrales, y transmitida a toda su descendencia. El “pecado” implícito en esta condición consciente, mortal e imperfecta, es la fuente de la infelicidad humana que requiere ser salvada. Ésta es la salvación que proporciona Jesús con su muerte/resurrección: el pasar de la infelicidad implícita en la condición humana original, por naturaleza (Adán), a una nueva condición de vida y felicidad eterna, por gracia de Dios (Jesús).
Es muy lógico el desarrollo de Pablo.
Había recibido de los judeocristianos la fe en que Jesús había resucitado para resucitar y exaltar consigo a todos los que creyeran en él, y hacerlos partícipes del Reino de Dios. Esperaban que la parusía de Jesús culminara eso.
No se trataba sólo de la liberación política de los judíos vivos, sino de la resurrección de los muertos para vivir eternamente “junto a Abraham, Isaac y Jacob”, y el Israel de las doce tribus restaurado, y todos los pueblos de la tierra convertidos, lo que había prometido Jesús.
¿Qué significaba esto, en la intención de Dios?
¿Qué significaba que Jesús había vivido/muerto/resucitado para salvación eterna de TODOS los seres humanos que creyeran en él, tanto judíos como gentiles?
Profesor Piñero, le señalo que falta el punto b) de su primera apostilla.
Aunque no soy Roitma, yo juraría -perdonen el tono retórico- que si Pablo habló de la culpa hereditaria sería porque esa idea estaba bien presente en el judaísmo al que él pertenecía, me apostaría lo que fuera a que el teologúmeno está presente en más de uno de esos comentarios de Reb fulanito a Reb menganito. No podemos judaizar y desjudaizar, helenizar y después deshelenizar a San Pablo, a Jesús y toda la Biblia como si fueran una barbi que visto y desvisto a capricho. Y digo yo, ¿cómo sigue nuestro respetado profesor Piñero reproduciendo casi al pie de la letra el libro de Mosterín?, y esta pregunta ya no es retórica, me parece un auténtico enigma intelectual.
Todo esto no podía ser pensable en tiempos de Pablo, pero el desarrollo teológico de Pablo es un camino lógico para llegar a concebir la precariedad como carencia, necesitada de redención.
La concepción de redención requerirá también de un desarrollo lógico indispensable, desde la mentalidad antigua que piensa en términos de expiación, hasta la mentalidad actual que piensa en términos de solidaridad divina.
Pablo no está al final de ese desarrollo, pero está en sus fructíferos comienzos.
Si el mal físico de un pecador podía explicarse por su pecado personal, el mal físico de un inocente (como Job) se explicaba sólo por un pecado “original” general, “heredado” juntamente con su condición natural de ser humano.
Hoy eso ya no puede parecernos lógico. Sabemos que el mal físico, en particular la degradación y la muerte de los individuos vivos, incluidos los individuos humanos, proviene de la naturaleza de las cosas finitas, de la precariedad global del universo que está sometido al proceso evolutivo, creador. La participación del ser humano en la precariedad universal, como parte que es del universo, explica su mal físico –en especial su muerte— al margen de su condición moral personal o social; de manera que (empalmando con la concepción mítica bíblica mediante una fácil analogía metafórica) esta precariedad consciente viene a ser su “pecado original”.
La aparición de la conciencia explica la aparición del mal moral, pero no la del mal físico. La muerte del ser humano individual es como la de cualquier ser vivo: no es fruto de una culpa en su conciencia, sino de su naturaleza finita. Que se recupere por sus propias fuerzas, o no, de sus males morales, no altera la inevitabilidad de sus males físicos, en especial la inevitabilidad de su muerte.
Claro que en la Antigüedad no se pensaba así. Se pensaba que cualquier mal físico era consecuencia –castigo- de algún mal moral. Por eso, cuando los antiguos (judíos, p.ej.) se planteaban preguntas acerca del origen de los males físicos –en especial de la muerte— (preguntas inevitables cuando se profesa un monoteísmo que concibe a Dios como Bueno y Todopoderoso a la vez), lo achacaban lógicamente a un mal moral, a una culpa humana, a una infracción ética, a un “pecado” previo: ‘original’(‘¿Quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?’).
Y de ese mal moral piensa que se deriva el mal físico que le sobreviene, en especial el sufrimiento y la muerte (interpretados como castigo divino).
Que el mal físico se derive en general del mal moral es algo que hoy en día rechazamos. Es cierto que las malas acciones humanas pueden ocasionar hechos que constituyen también males físicos. Pero también es cierto que los males físicos no provienen necesariamente de males morales. Aunque no hubiera mal moral, habría males físicos.
Consideramos actualmente -al revés del mito primigenio- que los males físicos son en general independientes de los males morales; y esto resulta patente cuando pensamos en el mundo pre-humano, en el que existían las catástrofes, las enfermedades y la muerte de los seres vivos antes de la emergencia de la conciencia.
El relato mítico del Génesis sobre el ‘pecado original’, es un intento de explicación del origen del mal. Se remonta a una situación primigenia imaginaria en la que no hay mal de ninguna clase. Explica la aparición del mal físico por la previa aparición del mal moral, culpando así al ser humano del origen del mal físico, y disculpando a Dios.
El ser humano, por poseer conciencia, es capaz de tener principios éticos (discernir el bien del mal) pero debe hacerlo ateniéndose a la voluntad de Dios, que puede conocer también por su conciencia.
Pero cuando permite que su propia voluntad, o supuesta conveniencia individual –distinta en conciencia de la voluntad universal de Dios—, se erija en árbitro del bien y el mal ‘privado’ de sus acciones (cuando, míticamente, ‘come el fruto del árbol del bien y del mal’), entonces comete (‘aparece’, en el mito primigenio) el mal moral.
A mí me parece que la interpretación teológica de Pablo corresponde al mito del Génesis, de una manera apropiada a la mentalidad de su época. Claro que resulta absurda y errónea para nuestra mentalidad actual, pero es una vía, una etapa intermedia necesaria, para conducir a una nueva comprensión profunda del problema del mal.
Sabemos que el mal puede clasificarse en mal físico y mal moral. El mal moral es la consecuencia de un comportamiento inadecuado a los principios éticos. Y mal físico sería cualquier hecho de la naturaleza que perjudique a alguna vida humana (¿y/o no humana?): por ejemplo, enfermedades, terremotos, inundaciones, incendios, etc. Los sufrimientos y carencias humanos, tales como el dolor, la pobreza, el hambre, la tristeza, y en especial la muerte, pueden derivarse de males físicos tanto como de males morales.
La temporalidad (muerte) nos permite probar los efectos del pecado y que la presencia de este no sea definitiva en nuestra esencia sino temporal. La relación de causalidad pecado / muerte ni es cronológica ni concibe la segunda como castigo. Es una lectura del génesis con abstracción de segundo grado.
Obviamente, la lectura mas compleja y avanzada de un texto literalmente erróneo, conduce a inexorables cambios en la teología paulina
Saludos.
Las iglesias suelen leer la Biblia haciendo una abstracción de primer grado: la manzana, la serpiente... son símbolos. Pero aceptan la lieralidad del esquema: creación inmortal del hombre - pecado original - castigo de la muerte. Trento dice q por el PO entra la muerte en la historia de la humanidad.
La teoría de la evolución demuestra científicamente lo q ya intuíamos: Que esta cronología y cadena causal no es correcta. El hombre muere porque viene de un mono mortal, que viene de otra especie anterior mortal... El primer organismo unicelular ya era mortal sin pecar.
Es necesaria una abstracción de segundo grado. Dios crea este mundo temporal (mortal) en el que el hombre es libre y, por ello, elige, muchas veces, pecar. La tendencia al pecado no es herencia de una culpa de un antepasado sino un rasgo estructural presente, pasado y futuro, de todos...
Sábado, 26 de mayo
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Religión Digital
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