Hoy escribe Antonio Piñero
• Circuncisión y caducidad de la Torá
“El miedo y el rechazo que producía entre los gentiles la exigencia de la circuncisión mantenía a los temerosos de Dios en la periferia de la sinagoga; no se animaban a circuncidarse y adoptar toda la Ley judía, con su pesada casuística, convirtiéndose así en prosélitos.
Apostilla:
La no necesidad de la circuncisión hizo que las damas se “convirtieran” más fácilmente que los varones. Pero aceptar la ley ritual y alimentaria era también una pesada carga
Sigue Mosterín:
“El sentido del marketing de Pablo le hizo comprender desde el principio que la expansión exitosa del cristianismo en el ancho mundo helenístico-romano pasaba por facilitar la entrada a los gentiles, eximiéndoles de la obligación de circuncidarse y de los otros preceptos de la Ley.
“El gran problema de la expansiva y misionera secta judeocristiana durante el primer siglo de su existencia se planteaba así: ¿cómo se podía admitir a paganos en una secta judía sin obligarlos a aceptar todo el “yugo de la Torá”: la circuncisión, el shabbat estricto, las reglas minuciosas de pureza ritual y de alimentación kosher?
“Los “pilares” de la comunidad jesusita de Jerusalén (como Jacobo, el hermano del Señor, o Simón Kefas, alias Pedro) eran judíos piadosos, y consideraban obvio que los paganos y temerosos de Dios que se convirtieran a la secta judeocristiana debían aceptar todo el peso de la Torá. Pablo pensaba lo contrario: los gentiles podían ser admitidos en la secta cristiana con tal de que aceptasen el mensaje paulino de la mesianidad divina de Cristo, sin necesidad de tener que someterse al yugo de la Ley. Esta posición resultaba chocante para judíos y jesusitas, por lo que la actividad de Pablo dio lugar a agrias controversias.
Es que he recibido informes, hermanos míos, por la gente de Cloe, de que hay discordias entre vosotros. Me refiero a eso que cada uno por vuestro lado andáis diciendo:
“Yo estoy con Pablo, yo con Apolo, yo con Kefas, yo con Cristo” (1 Corintios 1, 11-12).
“Pablo ofrecía a los gentiles temerosos de Dios, que merodeaban en torno a las sinagogas, la entrada a precio reducido en la secta judeocristiana, sin necesidad de circuncidarse:
Esos que intentan forzaros a la circuncisión son ni más ni menos los que desean quedar bien en lo exterior; su única preocupación es que no los persigan por causa de la cruz del Cristo, porque la Ley no la observan ni los mismos circuncisos; pretenden que os circuncidéis para gloriarse de que os habéis sometido a ese rito (Gálatas 6, 12-13).
“La Torá o Ley (sobre todo el trauma de la circuncisión de los prosélitos adultos y la casuística arcaica de las leyes alimentarias) estorbaba a la conversión de los temerosos de Dios, que se sentían atraídos por el mensaje monoteísta judío y la promesa cristiana de resurrección, pero vacilaban en pagar el alto coste de entrada en la sinagoga. Pablo quería abrirles las puertas de par en par, rebajando el precio de entrada. En realidad el precio ya lo había pagado Jesús por todos. Sin embargo, las sinagogas no aceptaron la interpretación alegórica propuesta por Filón, ni aceptaron la política de rebajas de Pablo.
“Aunque la mayor parte de los ciudadanos romanos eran personas sensatas, realistas y con los pies en el suelo, otros se dejaban embaucar por las múltiples ofertas de las religiones mistéricas y los cultos de moda de Isis, Deméter, Mitra, Serapis y otras divinidades orientales, en cuyos trances, muerte y resurrección participaba el adepto mediante ritos misteriosos celebrados en lejanos santuarios.
“Esta participación salía cara en tiempo y en dinero, pues con frecuencia implicaba largos viajes y dispendios, aunque al final se prometía nada menos que la inmortalidad. Estos cultos mistéricos también atraían a los temerosos de Dios que merodeaban en torno a la sinagoga y que constituían la clientela de Pablo.
“Pablo se presenta ante los paganos como el mercader de una doctrina de salvación que es más fácil y más barata (de hecho, gratuita) que las de la concurrencia (las religiones mistéricas).
La predicación de Pablo para los paganos [...] contenía todavía en su manga un as de grandísimo valor [...]: la salvación y la inmortalidad que ofertaban las religiones de misterios del mundo helénico las otorgaba el cristianismo exactamente igual, más fácil y barato: bastaba la fe en el sacrificio de Cristo; luego las ceremonias del bautismo [...] y de la eucaristía [...] hacían exactamente las mismas funciones salvíficas que los costosos ritos de iniciación de las religiones de misterios. Ahora, gracias a la revelación del plan divino del que era mensajero Pablo, todo era sencillo, fácil ... y además gratis. A la larga el éxito entre los “temerosos de Dios” y los paganos en general estaba asegurado.
“Para fundamentar su postura de prescindir de la circuncisión, Pablo presentó la Ley judía como caduca y superada por el Cristo Jesús. Sin embargo, y como ya vimos, esa doctrina paulina de la caducidad de la Ley judía no tenía nada que ver con la postura de Jesús, recogida por el evangelio de Mateo (desde luego, posterior a Pablo, y que este no tenía por qué conocer): “¡No penséis que he venido a derogar la Ley o los Profetas! No he venido a derogarla, sino a darle cumplimiento!” (Mateo 5, 17-18).
Apostilla:
Creo que en líneas generales la interpretación de este apartado del pensamiento paulino es correcta y está de acuerdo con lo que he expresado en la Guía para entender el Nuevo Testamento. Sólo añadiría que habría que fundamentar el por qué de esa “política de rebajas” para la salvación. Hay que precisar expresamente.
• Esa política estaba decidida por Dios según Pablo; no era un efecto de su idea de vender un producto teológico nuevo. Esta decisión divina iba contenida en la revelación inicial del “Evangelio” a Pablo, o se desarrolló a partir de ese núcleo muy pronto.
• El impulso psicológico paulino para tanta celeridad en la necesidad de conversión de un cierto número de gentiles (al principio) y luego de cuantos más mejor era una mentalidad apocalíptica-escatológica doble:
a) para la restauración del verdadero Israel (ahora los seguidores de Cristo ) era preciso un cierto número de paganos (E. P. Sanders, en Jesús y el judaísmo, caps. 2 y 3, pp. 125ss; 143ss; Trotta, Madrid, 2004).
b) Pablo sigue aquí una idea marcana, que a su vez parece un recuerdo histórico de Jesús: éste pensó que le fin del mundo presenta y el alumbramiento del mundo futuro = reino de Dios, no tendría lugar hasta que se predicara la “buena nueva” del advenimiento del Reino en todos los rincones de Israel (Mt 10, 23).
Pablo expandió este pensamiento: El fin del mundo no vendrá hasta que se haya predicado en evangelio a todos los gentiles. La comprensión de este “todos” es para nosotros un enigma.
Escribe Joel Marcus comentando Mc 13, 7:
“7 Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene hacerse así ; mas aún no será el fin” y Mc 13,10: “Y es necesario que a todos los gentiles el evangelio sea predicado antes (de que llegue el fin) ”:
“El versículo redaccional 13, 10 sitúa en un contexto escatológico la predicación de cristianos ”a todas las naciones”: es una de las cosas claves que deben pasar antes de que pueda llegar el final (cf. nota a ”primero” en 13, 10). Esta idea puede representar una ampliación de la perspectiva del Jesús histórico, que pudo haber pensado que su mensaje tenía que llegar a todos sus connacionales judíos, o al menos aquellos que estaban en Tierra Santa, antes de que pudiera llegar el fin (cf. 10, 23). Cuando la mayor parte de los correligionarios de Jesús rechazaron el mensaje cristiano, sus seguidores postpascuales se orientaron cada vez más a los gentiles, cuya evangelización quedó imbuida de una urgencia escatológica similar (cf. Rom 11, 25-27; Ap 14, 6-7). Como miembro de la misión paulina, Marcos pensaba probablemente que este requisito previo escatológico de la evangelización mundial estaba casi completo (cf. Rom 15, 23-24; Col 1, 23), por lo que el final era inminente. Así pues, al igual que el versículo redaccional 7, 27, el versículo redaccional 13, 10 utiliza un proton adverbial para delinear la cronología marcana de la salvación: la buena nueva ha ido a los judíos (7, 27; cf. Rom 1, 16), luego a los gentiles (13, 10)…, y ahora cuando eso ha ocurrido, el final vendrá rápidamente” (Mark 8-16. A new Translation with Introduction and Commentary [The Anchor Yale Library], Yale University Press, 2009, p. 886).
Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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P.D.: y por supuesto que no me enfada que no siga mis polémicas (prefiero debates o intercambio de opiniones), ya que tampoco espero que haya nadie pendiente de ellas, salvo mi interlocutor (y desde aquí, les doy las gracias a ambos, y a usted hace unos días, y al resto de comentaristas, por atenderme); lo mencioné porque habría entendido una crítica en función de lo que escribí, nada más.
Un saludo muy cordial, de nuevo :)
Por supuesto, espero que siga entrando y participando en discusiones más constructivas que esta. Creo que usted tiene mucho que aportar, sinceramente.
Un saludo muy cordial.
David Mo: disculpe si he parecido muy vehemente, hay que adaptarse a los 1000 caracteres y encima la máquina se encabrita si intentas pasar un texto en inglés. No, no me tomo a pecho que usted se acerque a la historia de una u otra forma. Gracias a las diferentes ecuelas es posible progresar en la ciencia, creo que en ningún momento he criticado su metodología. Ahora, reconozco que no me ha gustado nada su comentario "aficionados... e historiadores del cristianismo temprano", hablar de ideologías, o la expresión "de novela" a lo que usted llama anécdotas, pero de las que se nutren biografías escritas por J.M. Roldán, P. Barceló o P. Aguado, por citar ahora a autores españoles, o que, en mi opinión, pueden ayudarnos a comprender mejor las cosas. Sus comentarios me transmitían que despreciaba la manera de trabajar de muchos, pero ahora caigo que también puede ser problema de los 1000 caracteres ;)
Ah, y no considero a Marañón mi historiador soñado. No precisamente. Lo que no quiere decir que lo tiraría al cubo de la basura. Que Ud. confunde ambas cosas. Hay muchos historiadores que se equivocan en la metodología, según mi modesta opinión, y sus libros me parecen interesantes por otros motivos. Y tengo en casa biografías "novelescas". Más de una. Incluyendo alguna de las estupendas de Stefan Zweig y Emil Ludwig.
J.P. Se lo toma demasiado a pecho. No creo haber llamado a nadie despreciable y no tengo influencia para desterrar a nadie de ningún mundo. Ud. se siente ofendido por mi concepto de historia y esa es la peor de las disposiciones para seguir un debate tranquilo. Mejor lo dejamos. Si conoce "¿Qué es la historia?" de Edward H. Carr, creo que expresa mejor en sus dos primeros capítulos la esencia de lo quería decir). Pero me permitiría una pequeña corrección: Que Rsotovtzeff mencione de pasada aspectos individuales de personajes concretos no quiere decir que esa sea su metodología. Como sabrá, él es uno de los pioneros en la hsitoria social y económica en el siglo XX. Ni el más duro de los historiadores se resiste a los cotilleos de vez en cuando. Y no me molesta. Es cosa de la literatura.
Bueno, no se enfade si no sigo sus polémicas u otras puntualmente. En este foro se escribe mucho y bueno y bastante hago resistiéndome a pasar el día pegado a él.
Un saludo realmente cordia...
tampoco creo que los judeocristianos tuviesen problemas especiales con los fariseos remitiendo al episodio de Gamaliel, no como hecho histórico en sí sino por lo que muestra). Cuando sí puede "ofender" es al hablar de ideologías o de moralidades (esto, hace unos días, le recuerdo), sin saber absolutamente nada de la persona con la que intercambia unos pocos comentarios de no más de 1000 caracteres y, además, generalizando. Insisto, ¿sabe mi ideología, si soy ateo, agnóstico, cristiano o judío con lo poquísimo que podemos escribir aquí? ¿He mencionado yo en algún momento algo personal de usted?
Pero esta discusión carece de sentido. Saludos cordiales a todos.
(Tuve que traducir la frase de Calígula porque la máquina no lo admitía).
Lo siento, David Mo, pero la historia la hacen los hombres, no los acres de tierra cultivada, el precio del pan o las toneladas de hierro extraídas de las minas, y si estamos dispuestos a olvidar que el mejor ejército puede ser derrotado por una disentería o por la estupidez de su general (¡cuántas veces no habré leído que Varo no era el hombre indicado para gobernar Germania!), que para usted deben ser anécdotas, pues algo nos perdemos en el análisis.
Y sobre lo de que usted saca de sus raíles a la línea general del foro, primero no me ofende que me critique científicamente (hace unos días tuvimos una bonita discusión sobre la epansión del crisitanismo; todavía no le he leído decir nada sobre las últimas discusiones que he tenido con Carlos y con Manue; sí sobre generalidades, pero que yo recuerde, de Hch no he comentado nada más que no creo que Pablo fuese ciudadano romano y que
O, sobre Calígula: “El hijo de Germánico, creció con el temor constante por su vida, rodeado de intrigas palaciegas, y asociado con jóvenes príncipes helenísiticos corruptos (casi me parece oir a Catón) […] Su elevación [al principado] alteró una cabeza que ya era débil” (vol II, p. 213)
O cuando describe a Catilina como un hombre de gran ambición (p. 133), o dice que las masas estaban fascinadas por la personalidad de César (p. 147, pero ¿qué personalidad? ¿Qué carisma?). Análisis asépticos y desprovistos de “novelerías”, efectivamente. Supongo quela Cambridge Ancient History, cuando menciona bodas y divorcios, también está traicionando al espíritu aséptico que debe tener toda ciencia histórica. Yo pensaba que las tablillas de Vindolanda eran un gran descubrimiento porque nos mostraban la vida de nuestros antepasados. Se ve que los Birley y Alan Bowman han perdido el tiempo
De acuerdo, David Mo, he de suponer entonces que todo historiador que escribe una biografía es un individuo científicamente despreciable, excesivamente emocional y debería ser desterrado del mundo de la ciencia. Así los Birley, Goldsworthy, Carcopino, etc. Supongo que también un hombre como Marañón lo es. Pues ya me dirá qué tipo de juicio emite Rostovtzeff (A History of the Ancient World) en la primera página que he abierto:
“In this atmosphere of indolent contentment the privileged classes, and especially the urban middle classes, came to find their ideals in pleasure, the pursuit of gain, and the attainment, for themselves and their families, of the material advantages of civilization” (vol. II, p. 364).
Gracias, Xabier. Me dolía tanta desconsideración por su parte, que ahora veo inexistente. Trataré de pescar sus recomendaciones en la biblioteca de la Universidad. (Mi presupuesto de libros para este mes está ya agotado).
David Mo:
El spammer en cuestión es Carlos Sánchez-Montaña, no usted. El profesor Piñero nunca responde a sus impertinencias. Quizás yo haga mal en hacerlo, pero me preocupa leer a algunos comentaristas que le jalean. Cada persona que le da credibilidad es un gol de la pseudo-ciencia a la ciencia.
Los libritos en cuestión son: Métodos y técnicas de investigación histórica, editado por la UNED y, Métodos y técnicas de investigación en Historia Moderna e Historia Contemporánea, de la editorial Ramón Areces y que, pese al título, también es válido en gran medida para la Historia Antigua.
Xabier: ¿No me estará llamado "troll" de manera "sutil", verdad? No creo que una objeción metodológica sea "spammear". En todo caso me uniría a una larga lista de historiadores que han "spammeado" sobre el tema desde Guizot o Taine. No creo en consensos ideológicos. Que a la línea general del foro este tipo de cuestiones le saque de sus raíles ya lo se. Por eso pedí disculpas. Y se remedia fácil: no haga caso de mis lamentaciones un tanto jermíacas y en paz.
Y en cuanto a la versión "Yo era escéptico (matacristianos) pero me vino una revelación (Damasco) y me he convertido en el más creyente de los creyentes", es una cantinela que he oído más de mil veces y, en algún caso, descubierto que era pura retórica. Es un clásico. (Y en el caso de Pablo con alguna contradicción sugerente).
NO he visto los dos libros que me recomienda. ¿Tendría la amabilidad de repetirlos? A pesar de que ya me he leído algún tomarro sobre el tema sus libritos serán interesantes sin duda. Gracias.
En el caso de la historia del "concilio" de Jerusalén lo único que extraigo es que un tal "Pablo" pretende haberse repartido el mundo con otros tales "Pedro" y "Santiago", sobre la base de una escisión entre legalistas y universalistas. "Sin querer": En el cristianismo del siglo I había una polémica entre legalistas y universalistas. Confirmo esa dialéctica con los textos contradictorios del NT y me abstengo de hacer hipótesis que trasciendan este enunciado general. Porque los más particulares no pueden ser confirmados. Para un cristiano esto es insuficiente. Necesita "tocar" un individuo: Jesús de N. Y de paso los individuos que le rodearon. Darle cuerpo. Me parece bien, pero esto no es historia. Esto es creencia. Veo historiadores que hacen esto. Cristianos. Y otros que no lo son. Me parece mal, como historiadores. Veo que esta es la tendencia de este foro. Lo digo. Generalizo, claro que sí. Con razones. Y creo no ofender a nadie. Criticar metodología no es ofender. Stop.
David Mo:
Sobre su fe en una historia "objetiva", cosa harto difícil si no imposible, le recomiendo dos breves libritos que sugerí en la postal anterior a un spammer engañabobos.
¡Ah! Y los que creemos que Pablo perseguía cristianos, que me atrevería a decir que son el 100% de los que se dedican a la Historia o la Filología, no es porque lo digan "los evangelios", como ha dicho usted, sino más bien porque lo decía el propio Pablo en sus cartas.
Pero, para no salirse del tema, le ruego que no abramos otro tema de debate y, si se siente mejor, puede pensar que Pablo mentía y se inventó un negro pasado.
Creo que no me he expresado bien: según mis criterios no tengo ni idea de si Pablo se reunió con Pedro en Jerusalén, ni si acordaron cualquier cosa. No se puede hacer caso a una de las partes de un conflicto que intencionalmente da su versión. (Otra cosa es lo que diga "sin querer"). No más que a Beria cuando dice que un tal K. le dijo que era trotskysta y había participado en el asesinato de Kirov. Pero es que, según mis criterios, me importa un pito si existió un tal Pablo y si existió un tal Pedro. Cosa que me parece verosímil. Pero creo la verosimilitud no debería ser el criterio principal (secundario sería discutible) si queremos una historia objetiva. En consecuencia, creo posible una historia más o menos objetiva basada en la documentación arqueológica y en lo que "dicen sin querer" los textos que disponemos. Sobre hechos colectivos (especialmente) y escasamente sobre hechos particulares. Sobre todo conforme nos vamos hacia la escasez de fuentes objetivas. Hª Antigual.
J.P.: Error: la historia académica cada vez habla menos de lo individual y anecdótico. No encontrará referencias a la epilepsia de César en Rostovzeff, Momigliano, Anderson, Ste. Croix o Brown. Tengo delante de las narices el tomo sobre la crisis del Imperio Romano de la Nueva Clio, una colección que marcó época ya hace unos cuántos años. (Si me lee el desaprensivo que me robó el tomo sobre la Paz Romana, que me lo devuelva). No encontrará historietas sobre el carácter de Caracalla o Marco Aurelio. Ese tipo de historia que trata de reconstruir caracteres y hechos individuales fue practicada con éxito por autores como Emil Ludwig o Stefan Zweig, pero hoy en día se considera más cerca de la novela que de la historia propiamente dicha. Hoy sigue teniendo mucho éxito entre aficionados... e historiadores del cristianismo temprano. He intentado una hipótesis explicativa de por qué es así. Y no creo que mi hipótesis incluyera calificación moral alguna. Sobre la ideología, sí. No es lo mismo.
Y por supuesto estoy de acuerdo con los comentarios de JP y con los de DavidRV cuando está de acuerdo también.
Y alguien habla del supuesto diteismo de Pablo. Pero como niego la mayor, lo demás sobra: PABLO NO ERA DITEISTA.
Pero además no sería Stalin diciendo que Trotsky mandó matar a Kirov, sino que sería más bien la hipotética confesión/conversión de Stalin diciendo que él mandó matar a Trotsky y que luego se arrepintió.
Unos comentarios muy esclarecedores. Todos.
Respecto a la reunión de Jerusalén, creo que tiene razón Xabier -y DavidRV cuando también lo cree.
y que quizás la reunión de Jerusalén esté escenificando (literariamente, se entiende) un conflicto entre las comunidades helenísticas y la jerosolimitana? Es decir, implícitamente estoy hasta manejando la hipótesis de que esa reunión física jamás tuviese lugar. Asume que si alguien no piensa o actúa ante los textos como usted… ¿está equivocado? A mí jamás se me ocurriría emitir mi opinión sobre un asunto y apostillar “aunque esto no sea de recibo para David Mo” ni hago generralizaciones sobre los comentaristas (ni tampoco hago juicios sobre la moral o las creencias o increencias de nadie). Leo lo que dice el comentarista de turno, y puedo estar de acuerdo o no y decidir emitir mi opinión o no, pero ahí queda la cosa.
Usted pide argumentos, ¿ofrece usted alguno diferente a lo que pueda leerse e interpretarse de las fuentes que disponemos? Usted habla del discurso de Pablo sobre Pedro y dice que son rivales (¿enemigos mortales como Trotsky y Stalin?). ¿Por qué?
En segundo lugar, por supuesto que el nuevo testamento es vital para el estudio de la historia del cristianismo primitivo, ¿he dicho acaso que deba usarse para trazar la biografía de alguien?
En cuanto al “ustedes”, ¿podría precisar a quiénes se refiere? Parece que asume que los comentaristas funcionan apriorísticamente. Lo siento, pero yo no conozco el recorrido intelectual de cada comentarista ni sé qué cosas se han planteado, estudiado y decidido personalmente. Y usted no conoce el mío. Tampoco me he prodigado en exceso en discusiones, solo en temas puntuales, si he creído que podía aportar algo. ¿Puede usted decirme con qué ruedas de molino comulgo, ya que esto es lo que deduzco de su “ustedes”? ¿Qué tengo prejuicios? Ya lo sé, aunque quizás usted no sepa cuáles son. En mi mensaje anterior: ¿no he dicho que “no digo que se produjese en los términos de Gálatas o de Hechos, hablo de la existencia de dicha reunión/conflicto”...
David Mo: en primer lugar, si yo leo que achacan una derrota de César a una crisis, en primer lugar me planteo si el episodio es cierto; en segundo lugar, si, de serlo, pudo de verdad incapacitarle y ser responsable de una derrota, que ya lo dudo; y en tercer lugar, si es cierto que estaba enfermo y, al haber llegado a oídos del escritor, si es posible que fuese un hecho conocido y que tuviese alguna influencia en su vida política. Aquí tiene mi novela. En cuanto a los amoríos, culpa mía, no anoté políticos; me refería al conocido pasaje marido de todas y esposa de todos, que se interpreta como promiscuidad sexual y que yo tiendo a pensar que hace más bien referencia a su cintura política. Pero aunque fuesen amoríos reales, podría decirme algo de su personalidad o de cómo era percibido por sus conciudadanos. Para mí es importante; para usted, una novela. Vale, lo acepto.
Y si en los evangelios dicen "Pablo persiguió a los cristianos", Uds. comienzan a teorizar sobre por qué los perseguía, dando por cierto que es un hecho. Así que si yo leo en el informe de Stalin al Comité Central del Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: "Trotsky mandó asesinar a Kirov", me pongo a elucubrar por qué Trotsky quiso cargarse a Kirov. ¿No?
Sinceramente, los amoríos de César y sus enfermedades, en novela. ¿O nos vamos a creer el desenfrenado amor de Marco Antonio y Cleopatra? Cierto, la arqueología no habla de la nariz de Cleopatra, ni falta que hace. Y si estas reflexiones marcan precauciones elementales par hablar de fuentes narrativas no religiosas, deben extremarse cuando hablamos de una narrativa religiosa. Creo que su significado es de segundo orden.
Por eso, el Nuevo Testamento, como cualquier mitología, es una fuente de información inestimable para entender por dónde iba el movimiento cristiano de finales del siglo I. Qué creían, cómo se peleaban, cómo se organizaban, a quiénes se oponían, etc.
Pero todo esto son consideraciones generales. Habría que meterse a fondo en un ejemplo concreto (por ej. el "concilio" de Jerusalén). Y me gustaría que, en concreto, me dijeran en qué se diferencia el discurso de Pablo sobre Pedro que el de Stalin sobre Trotsky. ¿Es más de fiar el primero? ¿Por qué?
(y 2) Desde luego está claro que reconocía la importancia de su figura, lo mismo que las comunidades por el fundadas o en las que predicó. Pero creo que no sucede lo mismo con lo que la comunidad de Jerusalén predicaba. A veces me da la sensación (algo completamente subjetivo por mi parte, entiéndase) que los trata como esos "abuelos" a los que todo el mundo quiere aunque "cocheen". La clave está en que Pablo se cree en posesión de la última y más importante revelación de Jesús, la del Cristo resucitado, y todo aquello que en Jerusalén decían está "obsoleto". Pablo ve como todos los cristianos tienen el referente de los discípulos, pero al tiempo el los mira con cierta superioridad.
En cuanto al pasaje sobre Timoteo Xabier puede tener razón, pero hay que tener en cuenta que en Hechos Pablo es siempre un excelente cumplidor de la Ley. No se sale de su guión. Si aquello es histórico, tenemos más bien al Pablo dispuesto a "satisfacer al cliente" en cada venta.
Totalmente de acuerdo con el argumento de J.P. Esas fuentes son las que tenemos. Mínimas y parciales. Pero es lo que tenemos. Podríamos caer en el agnosticismo metodológico (no podemos saber nada de nada) y entonces obviaríamos estos temas. Muchos lo hacen. Pero si nos gustan y nos fascinan es porque creemos que algo de historicidad, aunque sea mínima.
El crítico textual, el historiador de la época antigua tiene mucho de arqueólogo respecto a los textos: tiene que hayar los estratos, limpiar la tierra hasta hallar el más mínimo trozo de cerámica que nos pueda data un dato cierto. Pero como el arqueólogo, no podemos tener certezas absolutas. Sólo relativas, que se refuerzan o se se caen con cada nuevo hallazgo (aunque en este caso son nuevos trabajos y visiones sobre los mismo).
Coincido con Xabier con que el "concilio" fue apenas una reunión, y yo creo que sí se sucedió. Y sí, parece que Pablo tuvo un ánimo de "conciliarse" con los discípulos de Jesús
en el caso de la historia del cristianismo primitivo parece que hay que demostrar hasta la heroicidad absolutamente todo. Sé positivamente que el problema son el tipo de fuentes que disponemos (pero, en historia antigua, ¿todos, absolutamente todos los textos que tenemos son inocuos ideológicamente? Sabemos que Josefo tiene su “tara”, Hidacio la suya, Suetonio, la Historia Augusta (¡Ay! la dichosa crisis del s. III), etc.), pero son con las que nos ha tocado trabajar.
Y, por otro lado, yo no estoy haciendo religión. Si es usted capaz de dar razones para que no existiese una reunión (o un conflicto escenificado por esta reunión) entre Pablo (o los helenísticos) y la comunidad jerosolimitana, me gustaría saberlas. Y ojo que no digo que se produjese en los términos de Gálatas o de Hechos, hablo de la existencia de dicha reunión/conflicto.
Saludos cordiales.
o puedo suponer que están leyendo el periódico con Pablo y Pedro aquí al lado :) Si se ha corroborado arqueológicamente todo cuanto sabemos de la historia antigua, me temo que me he perdido un buen número de trabajos. Que yo sepa, las pruebas arqueológicas solo podrían corroborar que existió un templo en Jerusalén, la existencia de una fortificación romana, la lista de los gobernadores romanos a partir de “sus” epígrafes, el modo en que se crucificaba, el ruralismo y el carácter eminentemente judío de Galilea, la economía pesquera en la zona de Tiberíades, etc. ¿Qué prueba arqueológica tenemos de que el ius gladii estaba solo en manos de los gobernadores romanos de Judea?
La cuestión es que mientras en otros casos se acepta con normalidad, y a priori, el desarrollo general de los acontecimientos (e incluso el particular y hasta la misma existencia y la psicología de algunos personajes), en el caso de la historia del cristianismo primitivo parece que hay que demostrar hasta...
(como no puede ser de otra forma). No aceptar los discursos literalmente, por supuesto. Hoy día, como sabe, hay una tendencia a ver con otros ojos a los emperadores "locos" tipo Tiberio (su estancia en Capri), Calígula, Nerón o Domiciano, pero hasta ayer mismo, los excesos que cometieron descritos por los escritores antiguos se aceptaban, en mayor o menor grado. Hace poco se hablaba en este foro de Sócrates. ¿Son objetivas y prístinas las fuentes sobre él, y sobre su pensamiento?
Arqueología? Quisiera ver las pruebas arqueológicas e incontrovertibles de la epilepsia de César, de sus amoríos, de su captura por los piratas y su venganza crucificándolos, o de que escribió realmente las obras que a él se le atribuyen;de la revuelta de esclavos del 70 a.C., o de la misma existencia histórica de Espartaco (por cierto, las fuentes que disponemos sobre él, ¿son contemporáneas suyas?), o de tantos otros personajes de la antigüedad de cuya existencia sabemos solo por textos literari...
David Mo: creo no haber dicho en ningún momento que haya que aceptar acríticamente todo cuanto dice un escritor de la antigüedad, sino que tenemos que trabajar con lo que tenemos. Que yo sepa, es una constante habar de episodios redaccionales y de construcciones teológicas postpascuales en los textos del nuevo testamento. P.ej., aunque pueda parecer poco: S. Vidal considera que la dichosa reunión de Jerusalén fue un fracaso de Pablo, no un acuerdo amistoso. Por lo que usted dice, me parece que si soy estricto debo sacar como conclusión que hay que, cuestionar no, sino negar absolutamente todo cuanto esté escrito en el nuevo testamento. Supongo entonces que nada de judíos mesiánicos, ni nacionalistas zelotas, ni profetas escatológicos, ni apocalípticos, etc.
Sobre discursos y contestaciones, etc., perdóneme, pero creo que todos hemos leído sobre diferentes personajes juicios o análisis sobre su comportamiento, basados exclusivamente en textos.
Por supuesto que hay que rechazar las historias sobre lo que decía Aníbal, respondieron los romanos a Viriato y cómo murió Espartaco. Esto son novelerías más o menos in/verosímiles. Lo grave es cuando se convierte la anécdota en religión. Porque la religión no admite hipótesis y las especulaciones se convierten en certeza. Y, encima, pretende estar haciendo historia. En esto de la historicidad de Jesús y sus apóstoles (12, canastos) me parece que hay una complicidad con lo religioso incluso entre los que no son religiosos. Acabamos hablando de Cefas y de Saulo como si estuvieran esperando en la salita. Damos entidad a lo que sólo es fantasma fabulado, convertimos en verdad la mera sospecha.
Y sí: Josefo es una fuente más que dudosa para muchas cosas y falsa descaradamente para otras.
Hay una diferencia abismal, por otro lado, en las historias que pueden encajar en los datos arqueológicos y las que están montadas en el vacío. Las que se basan en lo sugerido, etc.
Me adhiero a lo que dice J.P. David Mo ha pedido peras al olmo.
En cuanto al "concilio", lo más verosímil es que hubiera habido una simple reunión de Pablo con las tres columnas y que Lucas la haya embellecido para darle más solemnidad.
Años después de ese encuentro tuvo lugar la crisis de Galacia que hizo a Pablo montar en cólera y, un tiempo después de esta crisis, Pablo fue gustosamente a Jerusalén con una colecta, aunque no fue suya la iniciativa.
¿Hubiese llevado la colecta si sus diferencias con la iglesia-madre fuesen insalvables?
En cuanto a Timoteo, Pablo quería convertir a cuanta más gente mejor (1 Cor. 9:19 y ss). Si los judíos supieran que Timoteo era hijo de madre judía y estaba sin circuncidar, hubiese sido visto como un renegado. Por lo tanto, no me sorprende la actitud de Pablo teniendo en cuenta lo que él dice en la cita señalada. Si no existiesen esos versículos, probablemente le daría otra respuesta.
David Mo: no sé por qué dice lo "este tipo de molestias no son de recibo en este foro".
En cuanto al "concilio", como en tantos otros casos de historia antigua, a veces no se dispone más que de una sola fuente (pienso por ejemplo en Josefo) y el único análisis posible es el de la verosimilitud o inverosimilitud. A veces no tenemos más que la intuición de historiador para dar crédito o no a los pasajes con los que tratamos. P.ej. la crónica de Hidacio, que es la principal fuente, y de muchos episodios la única, para el estudio de la Hispania del s. V. Sabemos, o sospechamos, que exagera en muchos casos, pero a falta de otra informacion la utilizamos, cogiendo con pinzas cuanto dice. ¿O debemos renunciar a estudiar la "infelix Gallaecia"?
¿De dónde proceden las fuentes para saber de Aníbal, Viriato o Espartaco, p.ej.? ¿Debemos rechazarlas tajantemente?
Es curioso, oh davides Mo y RV, la cantidad de ríos de tinta que pueden hacerse surgir de una versión interesada que quiere colocarse en pleno siglo I pre-guerra judía.
Sabemos que los judíos no toleraban cristologías helenísticas propias del siglo II. Pero a Pablo no se le acusaba de decir que Dios tiene un Hijo divino, ni de ser diteísta, casi quiere hacérsenos creer que los judeocristianos -que siguen yendo a la sinagoga, están circuncidados y siguen a rajatabla la ley mosaica con sus principios proselitistas, jerárquicos y alimentarios; y no han dejado de ser nacionalistas y mesiánicos, pudiendo entenderse "racistas e imperialistas" al viejo estilo- se sienten sólo traicionados porque se está invitando al Reino mesiánico a gente de otros territorios que además profesan otra religión y apenas se han hermanado con una secta judía en la espera de un mesías celestial que ha muerto y resucitado y vendrá a regir sobre el mundo junto a "los santos" cristianos y con capital en Jerusa...
David R.V.
Añado preguntas posibles: ¿Hubo "concilio"? ¿Se tiraron los trastos a la cabeza? A ver quién responde a estos interrogantes con algo más que aprioris o "verosimilitudes".
Y para crear un poco de ambiente... ¿a qué historiador se le ocurre teorizar sobre lo que hizo Trotsky ateniéndose a lo que decían Stalin y Beria?
Nada. Ya sé que este tipo de molestias no son de recibo en este foro, pero es que se me escapan del fondo del alma.
" para la restauración del verdadero Israel (ahora los seguidores de Cristo ) era preciso un cierto número de paganos "
Menuda rueda de molino meter a los "paganos" en este baile.... (anacronismo dogmático)
No será que se trata, según el texto original, de los judios-conversos nombrados como "ethne" y que precisan alcanzar la "masa crítica" suficiente para que el "Verdadero Israel" puede funcionar como provincia romana.
Ese nuevo Israel con capital en Tiberias y synagogas con el sol invictus representado en sus mosaicos de culto. Le Nuevo Israel alcanzado tras la guerra.
Quién utilice el término PAGANO en estos temas queda descalificado por si mismo.
Xabier: supongo que Mosterín niega la historicidad de eso. Aunque me parece excesivo ni mencionarlo, desde luego entra dentro de lo posible. En Gálatas Pablo dice que no se obligó a circuncidarse a Tito. En cambio en Hechos el propio Pablo circuncida a Timoteo [16, 1-3]. ¿Con qué visión nos quedamos?
Y con esto también enlazo con lo que apunta Galetel: queda pues claro que hay dos posturas que no se reconcilian aunque Gálatas y Hechos señalen que se llegó a hacer. Y ambas llegaron al Nuevo Testamento.
¿Hubo acuerdo y luego se rompió? ¿Hubo acuerdo de palabra pero luego se hizo otra cosa? ¿Hubo acuerdo pero algunos (como los seguidores de Santiago) lo obviaron? ¿No hubo acuerdo aunque se pretendió?
Creo que es algo muy difícil de establecer. En cualquier caso hay que apuntar que este asunto surgió como reinterpretación del Jesús histórico y no en sus palabras. Justamente sus seguidores no "revelados" defendían la circuncisión...
Mosterín:
“la postura de Jesús, recogida por el evangelio de Mateo (desde luego, posterior a Pablo, y que este no tenía por qué conocer): ‘¡No penséis que he venido a derogar la Ley o los Profetas! No he venido a derogarla, sino a darle cumplimiento!’ (Mateo 5, 17-18).”
Meier (“Un judío marginal”, tomo IV págs. 70, 72):
“Mt 5,17: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los profetas. No he venido a abolir, sino a cumplir’. Por desdicha, esta declaración de principios aparentemente clara es con bastante probabilidad, al menos en su forma presente, una creación de Mateo o de su iglesia. (...) la pieza nada inconsútil de Mt 5,17-48, tan valorada por algunos críticos, procede del telar de Mateo.”
Lo de que Pedro era un judío piadoso es discutible porque, según Pablo, Pedro vivía como un gentil (Gal. 2:14), por lo que podría no ser muy riguroso en la práctica, como se ve además cuando en Antioquía come con gentiles.
Y no sé por qué Mosterín se empeña (dudo que sea por ignorancia) en silenciar el pacto de Jerusalén de Pablo con las columnas en el que se acordó que los gentiles no tenían necesidad de circuncidarse y el hecho, nada irrelevante, de que no se exigió la circuncisión de Tito.
¿Quién interpretó mejor a Jesús: Pedro el de "mata y come", renqueante, remolón y meapilas, o Pablo decidido y sin complejos ni doblez, que (aunque lo digan algunos), no era acomodaticio, sino que se "hacía todo con todos", poniéndose y metiéndose en la piel de los demás?
Hay miles de citas en las que Jesús dice que la religión verdadera estaba muy lejos de todas aquellas prácticas pseudoreligiosas, que podían satisfacer su ego o soberbia, pero que repugnaban y hasta ofendían a Dios... "recorréis todo el mundo para hacer un prosélito, y lo abrumáis con vuestras cargas e imposiciones rituales.
En época de rebajas todo vale... Pues ¡no!
Aunque nadie como Pablo, fue "buhonero del Misissipi". Pero no vendía nada. Daba su vida en favor del bien espiritual de todos. Cosa que no entendían los otros apóstoles más rácanos, más obtusos y menos generosos.-Algo de pelusilla, sí que le tenían a Pablo, -como es lógico dados los antecedentes-; pero no por el tema de la Ley, que fue una disculpa, un agarradero, precisamente malinterpretando a Jesús.
Pablo no rebajó nada: a lo sumo sacó, generoso y clarividente él, las últimas consecuencias de la actitud crítica y esencialista de Jesús. Jesús nunca habló de la obligatoriedad de la circuncisión... sí de la del corazón. En Mt. 5,17-18, está clara (si no se quiere enredar), la labor de reciclaje o tuneado que Jesús impuso a la ley y a la socidad religiosa de su tiempo, justamente porque amaba de verdad la religión o más bien al objeto de ella, que era lo esencial.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn