El blog de Antonio Piñero

161-03 Jesús de Nazaret, según Jesús Mosterín (III)

20.08.10 | 08:11. Archivado en Jesús histórico, Biblia/Evangelios
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Hoy escribe Antonio Piñero

Seguimos con el tema que teníamos la semana pasada. El tratamiento sobre Jesús en el libro de Mosterín (de formato bolsillo: caja pequeña) ocupa pocas páginas, unas 13. Como el tema es importante y considero que el punto de vista del filósofo y estudioso de las ideas es importante, voy a dejarle en este tema prácticamente la palabra. Transcribo casi todo, pero al final de esta miniserie emitiré mi crítica o mis apostillas.

Escribe Mosterín sobre el ambiente religioso en el que nació Jesús y que contribuyó precisamente a su fama y a la difusión de su doctrina:


"En muchas culturas ha habido la creencia supersticiosa en la eficacia mágica de ciertos ungüentos, aceites o unciones que, aplicados sobre la piel, confieren la invulnerabilidad u otras propiedades prodigiosas. En la leyenda griega de Aquiles, cantada en la Ilíada, el joven héroe es sumergido por su madre Tetis en un líquido mágico, que lo vuelve invulnerable en todo su cuerpo excepto en el talón, privado de la taumatúrgica mojadura por la mano materna que lo sostenía, y por donde acabaría encontrando la muerte. De ahí que todavía llamemos a aquello por lo que alguien es vulnerable o puede fracasar su “talón de Aquiles”.

"Las tradiciones hebreas recogían también el ungüento mágico con que fueron untados o ungidos Saúl y David, los presuntos primeros reyes de Israel. Ese ungimiento del rey era para los judíos lo que la coronación para otros pueblos, pero con mayores connotaciones mágico-religiosas. Durante los primeros dos siglos de dominación romana en Palestina, que seguían a la previa exaltación nacionalista de los Macabeos, muchos judíos fervientes no podían concebir que esa situación de ocupación extranjera fuera tolerada por el Dios de Israel mucho más tiempo.

"Esperaban que de un momento a otro se produciría una intervención divina: Dios elegiría entre ellos un nuevo rey (del linaje de David), que se alzaría en armas y los liberaría del yugo romano, introduciendo una nueva era –la era mesiánica— de independencia y soberanía israelita, y de paz y armonía en el mundo. Ese rey liberador sería previamente ungido con un ungüento mágico, como otrora Saúl y David, lo que le permitiría vencer a todos los enemigos de Israel. Los judíos de la época llamaba a ese esperado rey liberador simplemente el untado o ungido, es decir, el mesías (en hebreo, mashíaj).

"La condición de ungido o mesías encarnaba la esperanza abstracta en la liberación del pueblo judío, esperanza que apenas compartían los judíos normales y sensatos, pero que encandilaba a los más calenturientos y excitables. En cualquier caso, el mesías mismo no podía ser un ideal abstracto, tenía que ser un individuo concreto, aunque ni siquiera fuese judío.

"Cuando el rey persa Ciro había conquistado Babilonia, liberando a los judíos de su exilio forzado y permitiéndoles regresar a su tierra y reconstruir el templo de Jerusalén, el profeta segundo Isaías lo identifica inmediatamente con el Mesías, el ungido: “Así habla Yahvé a su ungido, Ciro, a quien ha cogido de la mano derecha, para someter ante él a las naciones” [Is 41: 1]. De todos modos, a principios de nuestra era se esperaba que el mesías surgiría de alguno de los santones rebeldes que pululaban en Israel.

"Al parecer, uno de ellos fue un santón galileo llamado Yeshúa, al que en castellano llamamos Jesús, que reunió en torno suyo un grupo de seguidores y discípulos a los que podemos llamar los jesusitas. Yeshúa debía de ser crítico con la autoridad establecida y con la ocupación romana y hablaba del próximo reino de Dios. Quizás algunos de sus discípulos lo consideraban como el mesías, lo que debió llegar a oídos de los romanos, que lo ajusticiaron con la muerte oprobiosa de la cruz. Por tanto, Yeshúa, muerto como un facineroso sin haber liberado a Israel, no era el mesías esperado.

"Yeshúa y sus discípulos eran judíos, hablaban arameo y vivían en Israel, sobre todo en Galilea. Tras la muerte de Yeshúa, algunos judíos helenizados de la diáspora, que vivían fuera de Israel y que nunca lo habían visto, se interesaron por sus enseñanzas y se hicieron jesusitas. El más famoso e influyente fue Pablo de Tarso. El nombre arameo Yeshúa se traduce al griego como Iēsoûs, pronunciado Yesús y castellanizado como Jesús. Por eso y por ser de Nazaret, lo conocemos como Jesús Nazareno.

"La idea de untar, ungir o frotar se expresa en griego mediante el verbo khríō. De ahí deriva la palabra khrîsma, que significa ungüento, untura, aceite, y el adjetivo khristós, untado, ungido o cristo. En algún momento, los jesusitas helenizados identificaron a Jesús con el Cristo y, al parecer, en la ciudad helenística siria de Antioquía, unas décadas después de su muerte, empezaron a denominarse a sí mismos ya no jesusitas (seguidores de Jesús), sino cristianos, seguidores del Cristo, del ungido. Por eso a Jesús, considerado como Cristo, lo conocemos también como Jesucristo.

"El tránsito de la lengua hebrea o aramea al griego, del Meshíaj al Khristós, no fue inocente ni meramente lingüístico. Pablo procedió a una completa reinterpretación de su significado, convirtiendo al concepto de Cristo en algo totalmente nuevo, una creación paulina que Jesús mismo no habría reconocido.

Escribe Mosterín sobre la vida y predicación de Jesús

“A pesar de que no estemos seguros de que Jesús haya existido, tampoco tenemos prueba alguna en sentido contrario. En conjunto, la hipótesis de que haya existido permite una narrativa más continua y coherente (aunque hipotética e insegura) del desarrollo inicial del cristianismo, que en sus etapas posteriores ya es plenamente histórico. Aquí trazaremos una breve semblanza de Jesús, basada en los fragmentos evangélicos considerados más antiguos y menos manipulados o fantasiosos.

“Parece que Jesús (Yeshúa) nació en Galilea, posiblemente en Nazaret, hacia -4. El añadido (en Mateo y Lucas) del nacimiento en Belén, como tantos otros, se hizo posteriormente para que se cumplieran las profecías sobre el mesías judío (que nacería en Belén y sería de la estirpe de David). En el evangelio de Juan se supone que Jesús nació en Galilea, por lo que algunos objetaban: “¿Es que el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice la escritura que el Mesías será del linaje de David y que vendrá de Belén, el pueblo de David?” (Jn 7, 42). Nada se dice sobre la estación del año en que nació. La celebración, desde el siglo IV, de la Navidad el 25 de diciembre refleja meramente la cristianización de la fiesta romana de las Saturnalia.

"Jesús tenía padre, el carpintero José (Yosef), y madre, María (Mariam), como todo el mundo; además, tenía 4 hermanos y dos hermanas.

"Llegaron su madre y sus hermanos, y desde fuera lo mandaron llamar. Tenía gente sentada alrededor, y le dijeron: “Oye, tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera” (Mc 3, 31).

Cuando llegó el sábado empezó a enseñar en la sinagoga. La mayoría de la gente, al oírlo, se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca este eso? ¿Qué saber le han enseñado a este ...? ¡Si es el carpintero, el hijo de María, el hermano de Jacobo, Yosef, Yehudá y Simón! ¡Si sus hermanas viven con nosotros aquí!” (Mc 6,3ss).

Los miembros de su familia no lo consideraban profeta ni mesías –mucho menos Dios—, sino más bien pensaban que estaba algo chiflado. “Fue a casa, y se juntó de nuevo tanta gente que no lo dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a echarle una mano, porque decían que no estaba en sus cabales” (Mc 3, 21).

Sobre la relación de Jesús y Juan Bautista, Mosterín escribe lo siguiente

"Las abluciones simbolizaban la limpieza ritual de los pecados. Juan el Bautista –un asceta relacionado con los esenios y los movimientos apocalípticos— practicaba el bautismo en el valle del Jordán y predicaba el arrepentimiento y el bautismo purificador, a fin de quedar libre de pecado a la espera de la inminente llegada del juicio final. También predicaba el reparto de bienes entre sus seguidores:
La gente le preguntaba: ¿Qué tenemos que hacer?. Él contestó: –El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene, y el que tenga que comer, que haga lo mismo (Lc 3, 10-11).
Juan atraía a muchas gentes sencillas, impresionadas por su ardiente oratoria. También atrajo a Jesús, que dejó su carrera de carpintero para seguir como discípulo al Bautista. Cuando recibió de este el bautismo, tuvo una experiencia mística y decidió dedicarse él también, como Juan, a la predicación de la próxima venida del reino de Dios.

Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

30 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por J.P. 21.08.10 | 01:46

    Unido a que reconoce, como no podía ser menos, que "la opinión a favor de la existencia histórica de Jesús es predominante entre los estudiosos", creo que no es incoherente, sino que está escogiendo la que creo que considera la hipótesis más razonable (por supuesto, yo creo que es más que una hipótesis :) ) Bueno, así al menos he entendido yo ese capítulo, es solo mi impresión personal, pero como este es el primer libro de Mosterín que he leído, quizás me equivoque. Un saludo y buenas noches a todos, que descansen.

  • Comentario por J.P. 21.08.10 | 01:43

    Querida Sofía: dice, en efecto, que no sabemos si existió o no (yo no estoy del todo de acuerdo con esta afirmación, aunque acepto que haya quien no esté convencido del todo), pero no que sea muy dudoso; quiero decir, no está diciendo que sea inverosímil que existiese, al contrario. Expone muy someramente las ideas negacionistas típicas, cita a los archiconocidos Robertson, Alfaric etc. pero para escribir su libro establece como punto de partida la existencia histórica de Jesús. Curiosamente, argumenta que "la hipótesis de que haya existido permite una narrativa más continua y coherente (aunque hipotética e insegura) del desarrollo inicial del cristianismo". Un argumento más o menos parecido a este, el del "dolor de cabeza para el historiador", lo ha utilizado más de una vez el profesor Piñero, si no me equivoco afirmando que es uno de los de más peso a favor.

  • Comentario por sofía 21.08.10 | 00:32

    JP,
    Mosterín no asegurará que no existió Jesús, pero lo encuentra muy dudoso. Y sin embargo cae en la contradicción de que todo su libro parece estar basado sobre el supuesto de que existió. Explica poco, pero todo desde el supuesto de su existencia y desde luego nada de nada desde el supuesto de su inexistencia. Decir alegremente que no estamos seguros de que existiera Jesús es lo mismo que decir que dudamos de que existiera Juan Bautista o Santiago, o ya exagerando el mismísimo Mosterin, cogito o no. La cuestión de aclarar lo que pertenece al personaje y lo que no, es otra distinta y necesita que se le aplique su propio método.
    Sota,
    Creo que la comparación con Ghandhi no está mal. En algunos detalles puede que se descoloque un poco, pero desde luego ni caso a los embalajes que te quieran endosar. Los vendedores profesionales aprovechan cualquien ocasión para colocarte la enciclopedia para presbitas, pero seguro que tú aún no tienes la vista cansada.
    Buenas n...

  • Comentario por J.P. 20.08.10 | 23:35

    Apreciado Xabier: la contestación de Herodes Agripa indudablemente es irónica, y muy posiblemente pudiese utilizar el término "cristiano" con desprecio. En realidad, opino como Fitzmyer, creo que no estamos en disposición de saber de forma definitiva si "cristiano" fue un término que se empezó a aplicar por extraños, quizás de forma despectiva, o si fue como se denominaban a sí mismos los seguidores de Cristo de Antioquía. Hay quien piensa que quizás la clave esté en el verbo que se usa en Hechos, "chrēmatizō". Saludos cordiales.

  • Comentario por galetel 20.08.10 | 23:29

    Por no entender eso, las autoridades judías lo entregaron al poder romano para ser ejecutado, acusándolo de pretender ser un “Rey de los judíos” al estilo de este mundo. Y los miopes de entonces, y de ahora, creyeron esta acusación, y no a Jesús. ¡Qué pena!

  • Comentario por galetel 20.08.10 | 23:28

    “Jesús era un judío ortodoxo que se consideró Mesías y esparaba reinar (no está tan claro que sin actos violentos previos), creía además que estaba próximo el fin del mundo y de la ocupación romana. No dió una.”

    Me da pena, sinceramente, leer unas frases que revelan tanta pequeñez de criterio y miopía para comprender a quien dijo: “el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por la Buena Noticia, la salvará”. “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos; vosotros sois mis amigos.”

    Jesús salvó su vida para un reinado incomparablemente mayor al que pueda imaginar un miope, e hizo próximo el fin del mundo a incontables personas, para liberarlas definitivamente –no "de la ocupación romana”, sino— de todo mal físico y moral.


  • Comentario por Manue 20.08.10 | 22:41

    - No lo asesinaron los "judíos extremistas" sino el poder romano, y por sedición: por pretenderse rey de los judíos y tras un proceso

  • Comentario por Manue 20.08.10 | 22:40

    Sota de Bastos: no se embale.
    - La humanidad no ha quedado liberada. Ni siquiera la libertad religiosa que disfrutaba el pueblo romano mejoró un ápice.
    - No vino ninguna Edad de Oro, sino la Edad Media.
    - Hay muy pocos datos del Jesús histórico, es posible dudar de su existencia (no de la Gandhi, ni Beethoven). Sus propias palabras muchas veces no pudieron ser suyas: son de otra época u otro autor anterior o posterior, a veces hasta conocido.
    - Gandhi tuvo éxito y sobrevivió. Jesús era un judío ortodoxo que se consideró Mesías y esparaba reinar (no está tan claro que sin actos violentos previos), creía además que estaba próximo el fin del mundo y de la ocupación romana. No dió una.
    - La religión estatal que llamamos cristianismo está en las antípodas de cualquier pretensión del Jesús histórico que cabría reconstruir: un judío nacionalista, enemigo de la jerarquía religiosa de su tiempo (no digamos ya de la que vendría unos siglos más tarde).
    - Lo a...

  • Comentario por Sota de Bastos 20.08.10 | 22:00

    El que los judíos esperasen a un Mesías que los liberase del yugo romano se ve bajo otra luz en cuanto se haga un paralelo entre Jesús y Gandhi. Gandhi “va a los suyos y los suyos no le reciben”, como se ve, cayendo en la cuenta de que Gandhi es el único político cristiano del siglo XX: va a Roma y Pío XI (a pesar de que es “Fides Intrepida”, asesinado cuando iba a publicar una encíclica contra el fascismo) no lo recibe para que no se enfaden los ingleses. Gandhi libera a la India por la no violencia y es asesinado por “los fariseos”, o sea, por extremistas hindúes, que quieren la liberación violenta y contra los musulmanes. Jesús, con su doctrina de amor y no violencia, iba a liberar a los judíos de los romanos.

  • Comentario por Sota de Bastos 20.08.10 | 21:58

    Pero su doctrina, por definición, iba dirigida a liberar a toda la humanidad de todos los opresores. Cuando, en paralelo con Gandhi, los extremistas judíos lo asesinan, no había hecho sino empezar, pero la misma lógica de su doctrina guía a sus discípulos y acaba con el poder romano. El último coletazo de Roma contamina a la Iglesia de su filosofía pagana y la Iglesia se olvida de la no violencia y de que la doctrina es universal y deja que se particularice y convierta en Occidental. La moraleja es que la impaciencia judía por liberarse a lo bruto retrasa la verdadera liberación no violenta y universal. Esta impaciencia es trágica, tanto para los judíos mismos como para toda la humanidad: si no asesinan a Jesús, al liberarse los judíos por la conversión a la no violencia de Roma, se hubiese liberado, no sólo Israel, sino la humanidad entera. Eso es lo que debería hacer o haber hecho la Iglesia, si dejase de ser greco-romana u occidental y volviese a ser universal.

  • Comentario por CPM 20.08.10 | 21:56

    Esta interpretación selectiva de los textos debe tomarse siempre con prevención. Si se utilizan para sostener una determinada posición (en exceso apriorística, me parece, en Mosterín) no parece muy riguroso despreciar los que permiten sostener la contraria o los que la refutan.
    Esta forma selectiva permite hacer decir a los textos lo que el intérprete desee.
    Hoy en día la existencia histórica de Jesús es de aceptación pacífica por los especialistas.

  • Comentario por Sota de Bastos 20.08.10 | 20:19

    Escribe Mosterín sobre la vida y predicación de Jesús:“A pesar de que no estemos seguros de que Jesús haya existido". A partir de semejante insensatez hay que mirar con lupa lo que diga el autor. Siempre pongo el ejemplo de Beethoven: ¿No se puede estar seguro de que existió? Entonces, ¿Quién escribió su música? No me digan que Pablo, porque es como decir que la escribió Xabier Cugat ¿Han visto Vdes. algunas cosas que dice Pablo, muy oportunas para su tiempo (como la música de Cugat), pero tremendas disonancias con una perspectiva de 2.000 años? Pues ya es extraño que un autor escriba la música clásica con nombre apócrifo y firme el tachunda, tachunda con su nombre. Sigan buscando autores y expliquen por qué se empeñan en no pasar a la posteridad ocultando su nombre ¡La que lió el no existente Jesús o Cristo para no haber existido. Miren que si llega a existir!

  • Comentario por Sota de Bastos 20.08.10 | 20:17

    Puso la civilización greco-romana patas arriba y se cargó el Imperio Romano sin disparar una flecha. ¡Y pensar que los judíos querían un Mesías que los liberase de sus opresores romanos! Pues eso es lo que hizo, pero lo hizo de la forma que Gandhi expulsó a los ingleses de la India: Mucho más efectiva que una revolución armada, que el rechazaba con estas palabras: “No quisiera acabar con la opresión inglesa para sustituirla por otra opresión, por muy india que sea”. A ver si los que se empeñaban en la pseudo-liberación violenta salen ahora con que Gandhi no existió y que se lo inventó Neruh para tomar el poder (que viene a ser a Gandhi como Pablo a Jesús). Ésa es la paradoja de un pueblo tan inteligente como el judío, que han sido incapaces de ver que Jesús los liberó verdaderamente como el Mesías que esperaban, pero los liberó de otra forma, con otros medios, para que la liberación fuese auténtica y no sustituir una opresión por otra.

  • Comentario por Xabier 20.08.10 | 16:41

    Estimado J.P:

    Muchas gracias por tu respuesta y por compartir tus amplios conocimientos. De todas formas, tal y como está transcrito en esta postal -los jesusitas helenizados...empezaron a denominarse a sí mismos ya no jesusitas (seguidores de Jesús), sino cristianos-, parece que Mosterín considera que cristianos es una autodenominación.

    También matizo que no he dicho que esa denominación fuese necesariamente peyorativa, sino que podía serlo, al menos así me lo parece en la burlesca contestación de Agripa a Pablo.

  • Comentario por Manue 20.08.10 | 15:46

    un mesías fallido y ejecutado, un humano concreto al que nunca nadie confundió con Dios (ni él mismo se lo pretendió jamás), iba a personalizar (¿en qué momento, por favor?) e historizar el mito, que pasaría a defenderse como historia real, vida acaecida, muerte sucedida? Sólo faltaba una resurrección que conectara a un hombre real (del que desconocemos prácticamente todo, hasta ser factible dudar de su existencia, a diferencia de otros mesías de lo que existe alguna referencia) con el ente de Pablo (al que se esperaba en aquella misma generación, pero que nunca vendría realmente) y, a través de un buen número de tradiciones helenísticas y romanas (mitraísmo, gnosticismo, neoplatonismo) se fuera desarrollando una cristología que tardaría su tiempo en producir la fusión que hoy nos desconcierta. Antes del 180 dC se nos cuenta que existían "evangelios" pero sólo Justino parece conocer (y confiesa que tardíamente, tras una época en que lo ignoraba) a un Jesús histórico (proto-evangélico)

  • Comentario por Manue 20.08.10 | 15:40

    Podríamos distinguir la idea helénica (mítica, no histórica): Un Dios Salvador que se encarna, sufre una muerte sacrificial y salvífica tras la que resucita al tercer día (los egipcios habían descubierto que el Sol muere entre el 22 y el 24 de diciembre y renace el 25, y desde entonces, en particular desde el helenismo postalejandrino, todos los pueblos "arios" cuentan la misma historia mítica).
    Los persas añadieron componentes mesiánicos y escatológicos (Fin del Mundo, resurrección, juicio), además de una esperanza utópica (histórica) y paradisíaca (postmortem) en la(s) que intervendrían fuerzas angelicales y demoníacas.
    En el siglo I el mito parecía historizarse y al menos un pueblo (convencido de hallarse en los "últimos tiempos") soñaba con un harmaggedon (con su Mesías) liberador.
    Pablo hizo su síntesis: Cristo (el 2º Adán creado el día de la Creación del Hombre) ha resucitado y vendrá a gobernar como mesías de la mano de su Iglesia de los santos.
    ¿Por qué...

  • Comentario por galetel 20.08.10 | 15:30

    (Advertencia: Este comentario contiene una sugerencia teológica. Absténganse los historiadores “puros”.)

    Mi padre murió hace años. Yo puedo tener una alucinación de él, provocada por el cariño que le tuve, y trastornarme hasta el punto de afirmar que él es el que ha de venir a salvar al mundo. Pero dudo que mis amigos, o los que fueron amigos y admiradores de mi padre –porque fue una gran persona— me creyeran y se contagiaran hasta dedicar su vida a difundir este mensaje. Sería necesaria, por lo menos, una gran congruencia con lo que hizo y dijo efectivamente mi padre en vida; que fue una gran persona, sí, pero no para tanto.

    Los detectives franceses, cuando se enfrentan a un caso aparentemente irresoluble, tienen un principio al que suelen recurrir (un poco machista quizá, pero no lo cito con esa intención): “¡cherchez la femme!”. Los creyentes, ante el “caso” misterioso de Jesús-salvador-del-mundo, recurrimos a un principio análogo: “¡cherchez la Ruah!”.

  • Comentario por J.P. 20.08.10 | 15:06

    Sobre la emigración, Mosterín afirma que fueron los cristianos helenistas los que marcharon de Jerusalén, primero a Judea y Samaria, y luego a Antioquía. Habrían sido expulsados como resultado del enfrentamiento entre judaizantes u helenistas y se radicalizaron contra los cristianos "hebreos" y contra la sinagoga, comenzando a predicar a los paganos. Los jesusitas de Jerusalén habrían sido físicamente exterminados durante las revueltas del 66-70 y del 132.

  • Comentario por J.P. 20.08.10 | 14:23

    Bueno, un par de cosas. Primero, Mosterín no niega la existencia de Jesús, solo dice que no hay seguridad al cien por cien, y maneja como hipótesis que sí existió. Por otro lado, dice que "los jesusitas, reconvertidos en cristianos, son el tema de este libro" (p. 13).

    En cuanto a explicaciones, el libro es muy ambicioso y dispone de poco espacio, es más un "state of the art" que un libro de tesis. Alguna da, pero no estoy de acuerdo ni con el fondo ni con la forma, como que los discípulos "eran hombres de temperamento calenturiento y predispuestos a yodo tipo de milagros. Es posible que Simón [...] tuviera una alucinación o visión de Jesús, que acabaría por contagiarse a todos" (p. 35).

    Saludos.

  • Comentario por David RV 20.08.10 | 14:22

    Y no a todos los seguidores de Jesús les dió por predicar fuera de Judea o Galilea. En realidad los círculos realmente próximos a Jesús (Santiago y Pedro) no se movieron más allá de las comunidades judías cercanas (antioquía, Damasco, quizá Alejandría). Fue Pablo el que sintió esa misión de ir fundando franquicias cristianas por todo el mundo conocido aun a costa de que no hubiera tiempo de entender mucho de lo que predicaba (de ahí las cartas).

    Fue la proto-ortodoxia la que metió a todos en el mismo sacó y se sacó de la manga historias de predicación de los apóstoles por todo el mundo. Los apóstoles muy posiblemente no salieran del ámbito de unos cientos de kilómetros de Jerusalén, y en su mayoría murió cerca de ahí, o ahí mismo. Fue Pablo el que "recibió" la llamada de predicar en tierras de los gentiles, el círculo de Jerusalén no oyó tal llamada, en cualquier caso predicó en comunidades judías.

  • Comentario por David RV 20.08.10 | 14:14

    El por qué es sencillo: la inminencia del juicio. Luego, como dijo Bultmann, se pasó de dar importancia al mensaje al mensajero, mensajero que empezó a coincidir, "curiosamente", con figuras soteriológicas de religiones y círculos filosófico y religiosos especulativo (incluyendo algunos judíos como los lectores de Filón de Alejandría).

    El impulso inicial, retrotraíble al propio Jesús histórico, es apocalíptico.

  • Comentario por sofía 20.08.10 | 14:08

    Sí: ¿por què? ¿por qué? ¿por qué? Queda todo sin explicar.
    Pero además: ¿por qué es Mosterín tan incoherente como para escribir un libro sobre una persona que, según él, posiblemente no existió, basando toda su argumentación en la presunción de su existencia? No explica casi nada pero lo poco que explica es sobre la base de que existió. Nos debería por lo menos un fifty fifty de una premisa y la contraria, si no quiere caer en la autocontradicción de principio a fin.

  • Comentario por galetel 20.08.10 | 14:05

    Una cosa es creer que: ‘este hombre Yeshúa –vivito y coleando- es el mesías que ha de liberar a Israel’.

    Otra cosa es creer que: ‘este Yeshúa –muerto crucificado- sigue siendo el mesías judío, a pesar de todo’.

    Y otra cosa más diferente aún es creer que: ‘este judío Yeshúa muerto crucificado ha de venir a juzgar a todos los humanos’.

    El paso de una a otra, por judíos que le conocieron y por judíos helenizados de la diáspora que no le conocieron, requiere explicación. ¿Por qué? Ahí está la gracia de la historia.

  • Comentario por galetel 20.08.10 | 12:57

    Gracias, J.P. Con mayor razón y seguridad, pues, puedo afirmar que falta lo esencial.
    ¿Por qué, después de la muerte oprobiosa de Jesús, hubo “la predicación de los discípulos fuera de Israel”? ¿Por qué la emigración de “jesusitas”? ¿Por qué “se forjó la creencia...”?
    El autor no parece dar motivo alguno, después de afirmar que “Yeshúa, muerto como un facineroso sin haber liberado a Israel, no era el mesías esperado.” Pues, aunque se piense que afirma implícitamente que a pesar de todo algunos creyeron obstinadamente que ese Jesús crucificado era efectivamente el mesías de Israel, ¿por qué iban a creer y hacer creer que “Jesús habría sido nombrado por Dios el mesías que habría de venir a juzgar a todos los humanos"?

  • Comentario por J.P. 20.08.10 | 12:31

    ¡Ah! Olvidaba que Mosterín no afirma que se llamasen a sí mismos jesusitas, sino que "podemos llamar[los] jesusitas". Estoy de acuerdo que seria preferible judeocristianos (como hace en la p. 33) o incluso ebionitas, con los que afirma que se identificaban en la misma p. 33. Los diferencia expresamente de los nazarenos y de los bautistas.

  • Comentario por J.P. 20.08.10 | 12:22

    Galetel: en respuesta a su primera pregunta, el profesor no ha omitido ningún pasaje entre ambas proposiciones, en la página 13 se pasa directamente del "...no era el mesías esperado" al "Yeshúa y sus discípulos eran judíos", separadas por un punto y aparte. En cuanto al por qué, supongo que al interés de los judíos de fuera de Israel, creo yo que lo obvio es la predicación de los discípulos fuera de Israel. Así, Mosterín habla en la página 42 de la emigración de "jesusitas" a Antioquía y a Damasco donde, primero, formarían sendas comunidades cristianas y, segundo, donde, afirma, "se forjó la creencia de que Jesús habría sido nombrado por Dios el mesías que habría de venir a juzgar a todos los humanos" (página 42).

    Xabier: implícitamente, Mosterín reconoce que cristiano es un calificativo que se les aplica desde fuera "En Antioquía los jesusitas fueron llamados por primera vez cristianos". Explica el origen etimológico pero no que pudiese ser peyorativo en origen.

  • Comentario por Manue 20.08.10 | 12:17

    Por mi parte, lagunas menores aparte, creo que Mosterín hace un gran trabajo. Dibuja bien el bosque. Otra cosa es que fuera "nazareo" del Señor, o que se moviera por Genesaret (Lago Tiberíades o Mar de Galilea) junto a otros grupos rebeldes. Quedo a la espera de lo que se diga de la parte no mesiánica del (posible) mensaje de Jesús, si es el autor se pone a ello.

  • Comentario por Juan 20.08.10 | 12:06

    Mosterín y algunos más siguen sin ¿entender? y/o ¿aceptar? que lo novedoso y nuclear del mensaje de Jesús fue el haber unido la causa de Dios y la causa del hombre.
    ¿Hay en la historia de las religiones algo parecido?
    Apoyo totalmente la afirmación de Lucas de que el cristianismo es un estilo de vida, no un catecismo de verdades, o dogmas. Creo, como afirma el Profesor González Baus, y otros muchos, que hay que deshelenizarlo.

  • Comentario por galetel 20.08.10 | 11:15

    Un relato interesante, si bien poco novedoso. Su mérito consiste en proporcionar una visión desapasionada, distante y “objetiva”, que contrasta con otras visiones acostumbradas.
    Pero tan distante es, que pierde de vista lo esencial, hasta el punto de dejar sin explicación alguna –ni histórica, ni psicológica, ni sociológica— el acontecimiento clave de su historia:

    “Yeshúa, muerto como un facineroso sin haber liberado a Israel, no era el mesías esperado.
    [y, sigue directamente en el artículo (¿se salta algo importante el Prof. Piñero?]
    Yeshúa y sus discípulos eran judíos, hablaban arameo y vivían en Israel, sobre todo en Galilea. Tras la muerte de Yeshúa, algunos judíos helenizados de la diáspora, que vivían fuera de Israel y que nunca lo habían visto, se interesaron por sus enseñanzas y se hicieron jesusitas.”

    ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

  • Comentario por Xabier 20.08.10 | 10:11

    Me da la sensación de que Mosterín se ha leído los evangelios sólo por encima.

    Además de la laguna acerca de la creencia en la resurrección de Jesús veo varios fallos:

    - En Antioquía los no cristianos empezaron a llamar cristianos, valga la redundancia, a los seguidores del Camino, utilizando la terminología de Hechos, tal vez de forma peyorativa (Hch. 11:26, 26:28)

    - Me parece gratuito lo de que los seguidores se llamaban a sí mismos "jesusitas". ¿Por qué no "nazarenos"? (Hch. 24:5)

    - Antes de que lo diga cierto comentarista, Jesús no era carpintero sino constructor.

    - No tengo nada claro que Juan considere galileo a Jesús, más bien lo contrario: "dejó Judea y volvió de nuevo a Galilea...[episodio de la samaritana] después de dos días se marchó de allí [Sicar] a Galilea, pues Jesús mismo dio testimonio de que un profeta no tiene veneración en su tierra. Sin embargo, cuando llegó a Galilea, lo acogieron los galileos que....

Sábado, 26 de mayo

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