Hoy escribe Antonio Piñero
En la postal de hoy transcribo el epílogo del libro, el Juicio Final:
Cuando el lector llegue a esta página es de esperar que le quede, al menos, una idea clara e importante: ninguna de las concepciones del cristianismo primitivo en torno al Juicio Final, sus antecedentes y preparativos –como el Reino de Dios y las nociones en torno a la muerte y resurrección de los futuros encausados-, el acto del proceso divino a la humanidad, y sus consecuencias de premios y castigos –cielo e infierno- es original. El conjunto formado por las nociones cristianas respecto al Juicio puede formar una representación pictórico-conceptual imponente, pero no tiene nada de peculiar.
En el caso del Juicio final se demuestra con claridad cómo se sitúa el cristianismo entre las religiones de su tiempo, como un gran lago al que fluyen aguas de muy diversa procedencia, en donde reposan y se mezclan. Luego esas aguas siguen su imponente curso como un gran río que a lo largo de la historia avanza, progresa, perfila su cauce y el contenido de sus aguas y forma como un cauce ya propio. Pero sus orígenes son claros y vienen tanto de la religiosidad egipcia, como de la irania, como de ciertos gérmenes que se incoan con fuerza en la misma religión judía antigua desde tiempos posteriores al exilio en Babilonia…
El papel estelar, sin embargo, en la función de las posibles influencias sobre el pensamiento judeocristiano se las lleva sin duda el mundo griego. Sus concepciones del ser humano como compuesto de dos elementos, alma y cuerpo; la noción muy clara de la inmortalidad de la primera; el sentido de la justicia divina que sólo puede alcanzar su plenitud deseada en un ámbito ultramundano, las representaciones de los lugares de premios y castigos, los infiernos y las islas de los bienaventurados, los cielos y paraísos, son ante todo griegos y se consolidan siglos antes de que vean la luz plena en el judaísmo y luego en su descendiente, el cristianismo.
La perspectiva de la historia de las religiones que sobre el Juicio Final y su entorno ha ofrecido al lector este libro ayuda a comprender mejor el origen de las nociones cristianas y su alcance. Los creyentes deben caer en la cuenta de que la revelación divina acerca de los “novísimos” utiliza cauces muy concretos de nociones e ideas precedentes, muy claras ya, en otras religiones. La representación cristiana del final no es el producto –como ya hemos escrito en otra parte- de un meteorito conceptual revelado, bajado directamente del cielo.
Para los creyentes, estos influjos pueden formar parte de lo que ya Padres señeros de la Iglesia, como Ireneo de Lyon y Eusebio de Cesarea, interpretaron como una “preparación para el Evangelio” que se hallaba en otras religiones imperfectas, pero que allanaron el camino a la última y verdadera religión, la cristiana. Puede que así sea; mas para otros lectores con otra mentalidad, quizá más historicista, el material reunido y comentado en este libro puede servir para considerar estas concepciones sobre los novísimos que nos presentan diversas religiones a lo largo de la historia como un producto más de la función mitopoética del ser humano.
El lector tiene en este debate la última palabra.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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El cristianismo se inició como un movimiento laico. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores que persigue alcanzar la paideía griega: “he venido a Atenas a fin de revelarles la paideia de Cristo”. promovida por los sabios alejandrinos que fueron los primeros en percatarse del movimiento secular cristiano cuando unos griegos se entrevistaron con Cristo (Jn XII, 20 al 24). Posteriormente enviaron al medico Lucas a dar testimonio escrito de los portentos, vida, ejemplo y enseñanza de Cristo, a fin de fe-datar en la persona de Cristo, que es cierta la teoría de la trascendencia humana formulada por Aristóteles al abordar el problema del alma truncada que sostiene que el hombre puede trascender a sus propias limitaciones si practica metódicamente las virtudes opuestas a sus defectos hasta alcanzar la supra humanidad. A partir de entonces, los pueblos helénicos tomando a Cristo como ejemplo de lo que es la trascende...
Interesantes también las tablillas órfico-dionisíacas de a.N.E. Pasaportes para la eternidad. Algunas de ellas incluyen un concepto del rescate por los "pecados" cometidos ("pagué mi pena por obras injustas") que prefigura en muchos aspectos el juicio/penitencia cristiana.
Creo que, en líneas generales, un repaso a "Cristianismo primitivo y paideia griega" de Jaeger situa en su justa medida la deuda del cristianismo con el mundo helénico. Porque no podía ser de otra manera, vaya.
Hola, John:
1) Puede que no sepamos nunca cómo entramos. Creo que la mejor aproximación que podemos hacernos es la de la ciencia. Para los temas más interesantes que ésta deje -por el momento- sin responder tenemos la filosofía, que hace muy buenas preguntas y da una variedad de respuestas más o menos profundas y para todos los gustos, aunque carentes de certidumbre. Quien quiera certidumbre, que vaya a una secta o se haga de un credo dogmático bien acabado (claro, si es capaz de creérselo y le importa más la certidumbre -cualquier certeza- que "la verdad" -más inalcanzable, con recovecos que llevan a mentiras varias, apenas intuitible).
2) Puede ser que nadie. Formamos parte de este despliegue, de este paréntesis entrópico, de este extraño orden vital de algún modo que en 1) se respondía (o no se respondía).
3 y 4) Dispone de filosofías varias: budismo, estoicismo, epicureísmo, neoplatonismo, E. mistéricas y un largo etc. (Sócrates, Lao-Tsé, Aristóteles, Nietzsche, A...
La falta de sentido común es muy común.
Si estamos metidos todos en el mismo frasco, las preguntas son las mismas, y naturalmente algunas de las respuestas deben ser las mismas. Que alguno la haya dicho primero no quiere decir que sea valida, tampoco lo contrario y, el que otro lo diga no le quita validez, quizas originalidad, pero a quien le importa?
Las preguntas serían
1) Como entramos al frasco?
2) Quién nos invito?
3) Como le quitamos la tapa?
4) Y cuando salgamos, que hacemos?
Cada quién se acomoda a las respuestas que le parezcan y hay variedad simplemente porque no hay pruebas, porque si yo digo que tengo el AS y lo muestro, ya saben que estan perdidos. Sino lo muestro decida usted si lo estoy embromando.
Saludos
Premisas:
-La idea del juicio final del cristianismo se arrastra de otras creencias religiosas del entorno, en los primeros siglos.
-Esas creencias del entorno ya se consideran como falsas.
Consecuencia: el juicio final del cristianismo es falso.
Se podrían aplicar silogismos similares a muchas de sus parcelas. Los sencillos placebos, incluso escatológicos como el coco, existen y han funcionado para muchos durante algunos siglos. ¿Hasta cuándo...?
Exacto, Sofía.
Algo así es como tiene que aparecer inevitablemente la revelación de lo escatológico, al ser expresada en términos de las culturas receptoras humanas.
Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas que desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...
Y así, mientras cavilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y hazlo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, m...
El concepto griego del alma no es tan sencillo como un dualismo alma-cuerpo. Pero su complejidad va simplificándose por influencia de la filosofía, especialmente platónica, que sí apunta hacia ese dualismo. Desde el siglo I a.N.E., según Dodds, se produce un giro en la filosofía y la religión sintetizándose ambas en términos de soteriología. Jaeger da por sentado en "La teología de los primeros filósofos" que el concepto cristiano de alma es básicamente helénico, en cuando a la divinización del alma, pero creo que piensa en los conceptos intelectualizados de la misma. Sin embargo, Rohde, en el repaso que da a la visión popular del alma en Roma, apunta también hacia una concepción generalizada de un tránsito hacia un mundo "estelar" que se produce cuando se ha conseguido la protección del dios/a de turno. Atrás parece que quedan las visiones pesimistas de ultratumba, tipo Odisea. Otra cosa es la ordalía cataclísmica del Juicio Final, claro. Para eso hay que mirar a Asia, supongo.
Me planteo: ¿qué quedaría de un cristianismo deshelenizado, aparte de una ética farisea (tipo Hillel -Filón ya se ha "helenizado") de corte mesiánico (zoroástrico y "judío") y escatológico (de nuevo zoroástrico y judío, esenio y fariseo hasta Akiba)?
Sobre realidades experienciales compartidas en un corpus monográfico a las que la ciencia no ayuda: paraciencias diversas: ¿para cuándo la demostración de la telepatía, la telequinesia, la reencarnación, la existencia de los fantasmas? Cierto que han demostrado que la tierra es esférica, que la vida ha evolucionado, que los planetas se mueven de un modo "explicable" y no siempre "seguro" (de no colapsar), pero ¿qué hay de las hadas, los dragones, los gnomos y duendes y la teoría sincrética que los debería aunar como entes estudiables? ¿Qué de la clasificación correcta que divide a los dragones y los hace evolucionar literariamente y hasta subdividir en especies oriundas de Noruega, Rumanía, Sajonia, Germania, etc.?
Lucas:
Reto al profesor Piñero a que encuentre en el NT un pasaje que diga que Jesús hablaba de los ferrocarriles. ¿Le parece lógico este reto? Es tan lógico (o absurdo, según se vea) como el que le ha hecho usted, que le ha atribuido gratuitamente pensamientos que no ha dicho (o yo no los he visto, por lo que le pido que, si se me ha escapado algo, me lo haga ver).
Lo de que es necesario deshelenizar el Cristianismo es una opinión respetable que no cabe discutir en un blog que trata sobre lo que es o fue y no sobre lo que debería ser.
Lo de que Cristianismo y Catolicismo no son sinónimos, ¿lo ha descubierto usted solo?
a nuestras reflexiones sobre la creación? Una perspectiva evolucionista ¿arroja alguna luz aplicable a la antropología teológica, el significado de la persona humana como imago Dei, el problema de la Cristología –e incluso sobre el desarrollo de la doctrina misma–? ¿Cuáles son, si hay alguna, las implicaciones escatológicas de la cosmología contemporánea, atendiendo en especial al inmenso futuro de nuestro universo? ¿Puede el método teológico apropiarse con fruto concepciones de la metodología científica y de la filosofía de la ciencia?
Cuestiones de este género pueden sugerirse en abundancia. Proseguir su estudio requeriría el tipo de diálogo intenso con la ciencia contemporánea que, en general, ha faltado entre los dedicados a la investigación y enseñanza teológicas.”
es inevitable que se la encuentre llena de metáforas tan despistantes que parecen falsedades, o tan sólo “productos de la función mitopoética”. Esto pasa, a mi parecer, con conceptos tales como “juicio”, “premio” y “castigo”. Sin embargo, es posible –y necesario— que la explicación vaya evolucionando más o menos conjuntamente con la historia, amoldándose y encarnándose en nuevos contextos culturales, que seguirán siendo insuficientes para dar cuenta de la verdad completa, pero que podrán ir conduciendo gradualmente, de la única manera posible, hacia ella. Si su evolución es estorbada por unas pretensiones dogmáticas de poseer formulaciones absolutas inmutables, esto provoca, naturalmente, que se consideren “mitopoemas” o llanamente falsedades acerca de realidades inexistentes.
De la famosa carta de Juan Pablo II al director del Observatorio Vaticano, George V. Coyne, S.J., en 1988:
“la cosmología contemporánea ¿podría tener algo que ofrecer a nuestras reflexiones s...
lenguaje que utiliza términos basados en la experiencia habitual (¿cómo se explicaría verbalmente a una persona de la Antigüedad el funcionamiento de un televisor?); cualquier explicación que se intente tiene que ser en base a metáforas y comparaciones con hechos conocidos, por lo que es seguro que resultará muy insuficiente y deformante. Sin embargo, no hay otro tipo de explicación posible. Toda revelación tiene que estar “encarnada” en las culturas de las personas que la reciben; esta es una afirmación indiscutida, pero que puede olvidarse fácilmente. Y, sobre todo en el caso de hechos tan apartados de lo habitual como éste, esa explicación, necesariamente metafórica, en términos de los contextos culturales receptores, puede resultar tanto reveladora como desorientante, según cómo se tome. Si se toma desde una cultura superior a la que fue la receptora (como ocurre p.ej. cuando se observa desde la cultura actual algo que se explicó en términos de la Antigüedad), es inevitable que se
“Los creyentes deben caer en la cuenta de que la revelación divina acerca de los ‘novísimos’ utiliza cauces muy concretos de nociones e ideas precedentes, muy claras ya, en otras religiones. La representación cristiana del final no es el producto –como ya hemos escrito en otra parte- de un meteorito conceptual revelado, bajado directamente del cielo (...) mas para otros lectores con otra mentalidad, quizá más historicista, el material reunido y comentado en este libro puede servir para considerar estas concepciones sobre los novísimos que nos presentan diversas religiones a lo largo de la historia como un producto más de la función mitopoética del ser humano.”
Si las realidades escatológicas “existen” (o “existirán”) efectivamente, como creemos los creyentes y pido asumir a los no-creyentes como “hipótesis de trabajo”, entonces es claro que corresponden a hechos y experiencias completamente distintos de los conocidos, y por lo tanto no pueden expresarse ningún lenguaje que...
Conste que respecto al "reto" concreto de Lucas, simplemente no lo entiendo, porque parece cierto -como dice Xabier- que el profesor Piñero no atribuye a Jesús estas ideas sino a los cristianos. Pero lo que no me queda claro es qué piensan del juicio final en Mt 25,31-46 ni Lucas ni el Profesor Piñero: ¿son ideas de Jesús? ¿no lo son? ¿cumple los "mínimos" que atribuye el profesor a todo juicio final? ¿en qué es igual y en qué es diferente de otros "juicios finales"?
En fin, tengo que irme. Ya veremos cómo evolucionan los comentarios.
Me parece una labor muy loable encontrar y exponer todas las similitudes entre diversas teorías de diversas culturas que se han influenciado o que son producto de una misma tendencia de la psique. Pero decía ayer un comentarista q no todas esas teorías mítico-poéticas cumplen los "mínimos necesarios de un juicio final" que expone el Profesor Piñero. Además entiendo que Lucas quiere decir que en el concepto de juicio final expuesto por Jesús no se daba el "mínimo necesario (helénico)" de separar cuerpo y alma.
Yo sólo digo que no se puede producir un molde para encajar en él descripciones muy diversas de lo que supone un juicio final.
Y también pregunto por la posibilidad de que se esté utilizando un lenguaje metafórico conscientemente en la descripción de ese juicio y sus consecuencias.
Xabier:
Mantengo mi reto al Profesor de Filología. Yo no reto a quienes no les convencen mis opiniones. Defiendo que es necesario deshelenizar el cristianismo. Sostengo también que cristianismo y catolicismo no son. sinónimos.
Está claro que yo no comulgo con las opiniones del Profesor Piñero; pero tampoco polemizo con quienes las aceptan.
Reto a Lucas a que encuentre una cita del profesor Piñero en el que diga que Jesús hablaba del "alma"
Lo único que yo leo es que la concepción griega de que el ser humano está compuesto por cuerpo y alma tuvo influencia en el Cristianismo, pero de esa frase no se puede deducir necesariamente que Jesús creía en esa dualidad.
Por eso, reto a Lucas, por si acaso hay algo que se me ha escapado.
Reto al Profesor de filología Piñero a que encuentre en el N.T. un pasaje donde Jesús hable del "alma".
Defiendo la tesis del Profesor González Faus que aboga por la deshelenización del Cristianismo; porque desde la helenización del cristianismo, el cristianismo dejó de ser un estilo de vida y pasó a ser un catecismo de verdades.
Con la deshelenización del cristianismo la iglesia dejará de ser también guardiana de un depósito de verdades y pasará a ser, otra vez, testigo de una buena noticia. "Vosotros sereis mis testigos". Fue una de las últimas recomendaciones de Jesús a los suyos.
-Y si tanto los necesita que llega a inventarlos, nadie se los va a dar?
¿Qué dicen los "historicistas/os"?
Por otra parte, la justicia humana que alguien invocaba ayer, no es más que un simple placebo.
¿Por qué rechazar lo que ya está inventado?
Quizá este libro que se comenta se convierta con el tiempo en: las "Instrucciones de Uso y Manejo de un "Negocio" Importante", o en la "Guía Turística para Otros Planetas" (la Michelín del Más Allá), o en la "Aguja de Marear", para los náufragos de esta vida que llegan a las playas de la eternidad".
-O quizá no sea más que un libro "historicista" y "ecléct-ista" de historiadores que hablan de lo que aún no es historia, y que no nos lleva a ninguna parte, y que haremos bien en abandonar en la primera posada de nuestro camino, porque el hombre Es; pero seguro que Es algo más que un "mitopoeta" empedernido y chalado.
El hombre, que inventa lo que necesita, inventó el coche, el avión, el cielo y el infierno, e incluso a Dios.
-Y si tanto los necesita que llega a inventarlos, nadie se los va a dar?¿Qué dicen los "historicistas/os"?
Por otra parte, la justicia humana que alguien invocaba ayer, no es más que ...
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