El blog de Antonio Piñero

Valoración de la perspectiva sobre el evangelio de Juan. Sobre la obra “Los cuatro Evangelios” de Santiago Guijarro (I) 151-07

27.07.10 | 06:52. Archivado en Jesús histórico, Biblia/Evangelios
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Hoy escribe Antonio Piñero

• Estoy profundamente de acuerdo con Santiago Guijarro en que Clemente de Alejandría ofrece la pista certera para entender el propósito del Evangelio de Juan. He aquí el texto:

“Juan, el último [de los evangelistas], viendo que en los [otros] evangelios se mostraba [sólo la interpretación] corpórea de Jesús, impulsado por algunos conocidos e inspirado por el Espíritu [Santo], compuso un evangelio espiritual” (citado por Eusebio en su Historia Eclesiástica VI 14,7).

Desde hace muchos años vengo defendiendo esta interpretación por escrito.


Disiento de S. Guijarro, también profundamente en la interpretación del Evangelio: El Evangelio de Juan no completa la concepción de Jesús expandida por los Sinópticos, sino que la corrige profundamente y la sustituye. No completa, sino que la enmienda y la cambia.

El cuarto Evangelio muestra claramente en toda su tesitura que su contenido pretende superar el punto de vista anterior sobre Jesús y se presenta como una interpretación profunda y normativa de Jesús. No es un ”plus” añadido, sino algo diferente, pues la naturaleza de Jesús presentada por “Juan” es diferente, ya que su esencia es diferente.

¿Qué “corrige”, pues, o añade el Evangelio de Juan al Jesús de los evangelios sinópticos, gracias a su superior sabiduría?

Opino que las ideas más importantes son:

1. En Jesús está encarnado un ser preexistente (1,1). Este Jesús no pertenece al ámbito de lo divino desde su bautismo (Evangelio de Marcos), o desde su muerte y resurrección (discurso de Pedro en Hch 2), ni tampoco desde su nacimiento (Evangelios de Lucas y Mateo), sino antes, desde toda la eternidad. Jesús es el Logos de Dios, es el Hijo esencial y óntico, incluso antes de su concepción maravillosa (Mateo y Lucas). Por ello Juan no necesita presentar anunciación ninguna, ni virginidad de María, ni nacimiento maravilloso. El proceso de presentación del Logos en el mundo es diferente: por encarnación misteriosa, que no puede describirse, en un ser humano, con todas sus consecuencias. Implícitamente, por tanto, Jesús en cuanto humbre es concebido como otro ser humano, pero se sobreentiende con una naturaleza humana, en cuanto humana, perfecta. Para un cristiano johánico, el Jesús humano sería –expresado en lenguaje vulgar de hoy- como la cápsula de la divinidad.

2. Hay unidad sustancial entre el Padre y el Hijo: “El Padre y yo somos una sola cosa” (10,30; 17,22). El Cuarto Evangelio no presenta aún una doctrina clara de la Trinidad tal como se expresará en siglos posteriores (véase p. ej., la afirmación de Jesús en 10,29: el Padre es más que todos, incluido el mismo Jesús; algo parecido en 3,35), pero pone los fundamentos al distinguir en la divinidad entre Padre e Hijo y un Espíritu transmitido por ellos. No queda claro aún qué es exactamente el Espíritu. Sí que procede del Padre (15,26), que es una fuerza iluminadora y ayudadora enviada por el Padre (14,26), o por el Hijo mismo (15,26), o por los dos (14,26: “en nombre del Hijo”).

3. El ser divino preexistente se encarna (1,14), es enviado por el Padre al mundo (3,17; 17,3, etc.; la idea de envío aparece 37 veces en el EvJn), revela por medio de sus palabras (7,16; 17,8, etc.) y retorna al cielo, de donde procede (6,62; 16,5, etc.).

4. La revelación que trae Jesús no consta de simples conocimientos, sino que toda la existencia misma de la persona y la realidad de aquél es revelación. El que acepta a Jesús, y tiene fe en él como Enviado, se salva.

Como Lucas, el autor del Cuarto Evangelio no cree necesario insistir demasiado en el efecto salvador del sacrificio expiatorio en la cruz. Los ojos de la fe ven en este episodio, una humillación aparente, el momento supremo de la exaltación, de la glorificación, a partir de la cual la gloria del Enviado se hace evidente.

5. Jesús no es sólo rabino, profeta, mesías, Elías, hacedor de milagros, sanador, sabio experto en la Ley, etc., como dicen los Sinópticos, sino ante todo Luz, Camino, Verdad, Vida, Pastor, Revelador. Ese Revelador inhabita dentro del que cree en él. La cruz y la resurrección ceden en importancia ante la autorrevelación de Jesús.

6. No hay que esperar a la muerte, a la resurrección y al juicio final para completar el ciclo de la salvación. El que cree experimenta la salvación y la resurrección ya en este mundo (3,18.36). El que no cree está ya condenado, antes de morir (5,24s). La “escatología de presente” es la conclusión lógica de la cristología johánica: la “hora” de Jesús ha venido ya (12,23); el Diablo ha sido derrotado ya (12,31; 16,11); Cristo ha vencido ya al mundo (14,30: 16,33).

Esta escatología realizada es una superación del problema del retraso de la parusía. Puede aparecer como una novedad del Cuarto Evangelio, pero no lo es en realidad: ya en la doctrina de los esenios de Qumrán se enseñaba que los “hijos de la luz” estaban ya salvados, que los ángeles vivían en medio de ellos y que la comunidad participaba incluso de la liturgia angélica en los cielos.

7. Hay una velada crítica a la teología de los Sinópticos concretizada en una nueva visión de los sacramentos, en especial el bautismo y la eucaristía. Esta crítica se manifiesta, en primer lugar, en un prudente silencio: el Evangelio no relata el bautismo de Jesús ni la institución de la eucaristía.

Es, segundo, en una interpretación diferente de esos “sacramentos”: es posible que para el autor del Cuarto Evangelio el bautismo traído por el Revelador celestial sea un nuevo nacimiento a una nueva existencia que participa ya, ahora en esta vida, del cielo.

Y es posible también que la eucaristía sea para él un símbolo y recuerdo de que Jesús es la “vida y la vid” verdaderas, de modo que participar en el pan y el vino eucarísticos no sea otra cosa que una participación en las palabras y el mensaje de Jesús que dan vida.

8. Esta teología novedosa y profunda no es más que el producto de una lectura a fondo de las Sagradas Escrituras, con un prisma o punto de vista muy particular del autor del bloque principal del Evangelio, que opinaba también que bien leídas las Escritura contienen los elementos para superar ideas anteriores. Esta lectura es producto -según Clemente de Alejandría- de una revelacióne special al autor del Evangelio.

La obra de Jesús está integrada en la de Moisés (5,45-47), sólo que la sobrepasa y sustituye. La Biblia misma, al entenderla bien, junto con las palabras de Jesús, así lo indican (2,22: “Cuando resucitó de entre los muertos, se acordaron los discípulos de lo que Jesús había dicho y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho”). (Material tomado de la Guía para entender el Nuevo Testamento, Trotta, 3ª ed., 2008, pp. 392-393.

Concluiremos en seguida.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

57 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 19:35

    Sof´´ia:

    Lamento haberte interpretado mal en lo relativo a los dos Santiagos.

    En la referencia al asalariado se censura una actitud, no una ideologia. La cuestion es: el abandono del rebaño ante el lobo, ¿es un caso meramente hipotetico o el autor alude a un caso real conocido por los lectores del cuarto evangelio?

    Por suerte para el profesor, que recibe todos los comentarios en una direccion de correo electronico, hasta mañana a las 12.00 aproximadamente no voy a entrar en el blog.

    Saludos,

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 16:41

    "hallamos" quiero decir.
    De todas maneras para no borrar se puede seguir en el siguiente post. Recupero el q se va a borrar ahora:
    "Juan 27.07.10 | 17:42

    Firmo y hago mías todas las afirmaciones de Lucas.
    Decir, como alguien ha dicho, que el cuarto evangelio"pretende sustituir a los sinópticos", es no haber entendido nada de la tesis que expone Lucas, y que si no recuerdo mal, defienden muchos entre ellos Hans Küng."

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 16:38

    Xabier, no veo q hayas liado nada. Se comenta como siempre.
    - Ya he dicho que desde luego que Jesús era el buen pastor. Eso no lo niega nadie absolutamente.
    -¿Cuándo he dicho que Santiago el de Jerusalén fuera el hermano de Juan? JAMÁS. Pero tanto Santiago Zebedeo como Santiago el de Jerusalén murieron mártires, aunque primero el Zebedeo.
    - Si las protestas ante los malos pastores se dirigen a los judaizantes, se tratará de los que están a la derecha de Santiago (el de Jerusalén) Los que ni siquiera tienen que huir. Por ellos puede ir.
    - Si se echa en cara que no sufriera el martirio Pedro, digo que por qué no se le va a echar en cara a Juan.
    - Esto de echar en cara la cobardía a los discípulos en general y a Pedro en particular también lo hayamos en los sinópticos. El único modelo es Jesús, el único Maestro es Jesús etc.
    Pero las palabras mayores sobre los pastores tienen más probabilidades de referirse a los claramente judaizantes y antihelenistas...

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 15:32

    Mis temores eran fundados y la he liado buena. Perdón, profesor Piñero, por provocar una avalancha de mensajes en su bandeja de entrada.

    Sofía: el Santiago que Pablo cita como columna, no es el hermano de Juan sino el hermano de Jesús. Esa columna sale también muy mal parada.

    El mal pastor es el que abandona al rebaño cuando viene el lobo (Jn. 10:12). Eso es lo que hizo Pedro. Si eso no va por él, ¿por quién va?

    Si yo fuese Pedro, también hubiese huído de Jerusalén, pero alguien pensó que hizo mal.

    Sin juzgar su historicidad, al final del capítulo 10, intentan linchar a Jesús y él se fuga a la Betania transjordana. Después, arriesga su vida por Lázaro (Jn. 11:1-16) y, tras resucitarle, deciden darle muerte (Jn. 11:53). Así, Jesús se convierte en el buen pastor que da la vida por sus ovejas (Jn. 10:11). Además, tenemos Jn. 18:8. Para el evangelista, eso debería haber hecho Pedro, aunque es muy fácil decirlo.

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 13:21

    No confundo a las comunidades con las personas.
    He hecho dos preguntas distintas que has mezclado en una.
    - Por una parte he PREGUNTADO si no existe la posibilidad de que la columna Juan tenga algo que ver con esa comunidad como primera inspiración y en todo caso qué fue de la columna Juan y donde acabó su influencia. Has contestado a la mitad de esa primera pregunta.
    - Por otro lado he dicho que no veo motivo para ensañarse con Pedro (no he dicho que el que se ensañe sea Juan) y no ensañarse con Juan si el motivo es que no murió como Santiago, sino que se puso a salvo fuera de Jerusalén. Creo que de las 3 columnas el único mártir en principio fue Santiago, y por tanto lo que se diga a ese respecto de Pedro se debería decir también de Juan. Aquí si hablo de las personas, porque de las personas estaba hablando Xabier.

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 13:14

    Bien, pues si se incorporaron los petrinos y los joánicos a los paulinos, y si se utilizaban los evangelios de origen petrino y joánico en las comunidades de la Gran Iglesia, de hecho sí se integraron. Y por tanto no veo que fueran derrotados para nada. Simplemente había muchos más cristianos de procedencia gentil que de procedencia judía y eso tuvo como consecuencia la desjudaización. Pero de todos modos los judíos no cristianos habían desjudaizado a los judeocristianos al crear su propia ortodoxia judía y eliminar la pluralidad.
    La gran iglesia parece ser el resultado de todo ese conjunto de factores.

  • Comentario por David RV 28.07.10 | 13:08

    y Sofía, Juan no se ensañó con Pedro, porque Juan no tiene que ver absolutamente nada con el evangelio de Juan. Los conflictos no tienen que ver con esos personajes, son conflictos entre comunidades. Los únicos conflictos verificables históricamente son los de Pablo con Pedro y Santiago. La comunidad johánica no tiene ningún ascendente en Jerusalén, por eso crean la figura del discípulo amado, lo que no les daba la realidad se lo daba su evangelio. El grupo petrino es judaizante, pero moderado porque permite la convivencia cultual con prosélitos y "temerosos de Dios" (Gálatas 1-2), pero judaizante al fin y al cabo.
    Esa lucha la tienes no sólo con la comunidad johánica, sino también en las paulinas, como vemos en Marcos cuando se recalca que Jesús repudiaba a su familia (Santiago, líder del judeocristianismo radical) y Pedro no lo entendía. El único escrito netamente petrino es el evangelio de Mateo, que es el que le nombra jefe de los apóstoles indiscutible.

  • Comentario por David RV 28.07.10 | 13:01

    No digo que hubiera integración entre las petrinas y las paulinas, es que las iglesias petrinas, como todas las judeocristianas, fueron derrotadas al caer el Templo de Jerusalén, y acabaron sumándose a las paulinas, ya que ese gran creador de franquicias llamado Pablo las había repartido por todo el mediterráneo. La teología judeocristiana moderada de Pedro había sido derrotada por los acontecimientos, a sus seguidores sólo les quedaba ceder o desaparecer. Antes de eso se llevaban a matar.
    La proto-ortodoxia es un producto paulino, con pequeñas dosis de petrismo y otros aportes como la teología johánica. Pero fundamentalmente paulino, porque no defendía la conversión al judaísmo reformado de Jesús como las petrinas (evangelio de Mateo). Al incorporarse los derrotados a las iglesias paulinas incorporaban su legitimidad histórica. En la historia hay muchos ejemplos, cuando la último descendiente de una dinastía se casa con un rico burgués y se apodera del reino y de la legitimidad.

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 12:56

    Gracias por la cita de Brown. Creo que en eso tenéis razón:
    Es posible que el DA se refiera a los "judaizantes" al hablar de los malos pastores, creo que tenéis razón en eso. Pero ocurre que no es Pedro el representante del sector más judío, sino Santiago.
    Y ya dije que de las tres columnas fue Santiago el único que la palmó. ¿Qué fue de Juan? ¿Por qué ensañarse con Pedro?
    Tienes toda la razón en lo de q el encargo de cuidar ovejas viene en el epílogo. No podía venir en el protojuan, xq entonces no se había producido la unidad, de hecho, se hablaba de 3 columnas, no del liderato único de Pedro. Probablemente en principio ni siquiera existía ninguna ruptura consciente. Al plantearse las diferencias -rivalidad q se da entre hermanos, no entre enemigos- surgen las 2 tendencias dentro de la comunidad joánica, y triunfa la de la unidad. Pero cada cual tiene su papel, el DA el suyo y Pedro el suyo. Su autoridad sólo se reconoce en tanto en cuanto ama a Jesús.

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 12:45

    Xabier,
    No he dicho que no se contrapongan las figuras, pero en esa contraposición yo no veo la rivalidad de dos personas concretas, sino la reivindicación de la figura del discípulo que simplemente se siente amado por Jesús y le corresponde, por encima de la autoridad basada en que se pertenece a los doce o que tu misión procede de ellos.
    Claro que veo las diferencias entre "Pedro" y el DA, lo que no veo es una enemistad, una ruptura que lo haga especialmente antipetrino. Y ya digo que fuera quien fuera el DA, lo que quería era no ser nadie en concreto, poder ser cualquiera, una especie de modelo de discípulo en relación con Jesús.

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 12:42

    Siguiendo con R. Brown, casi con seguridad el mayor especialista en el Evangelio de Juan:

    "Los mercenarios [asalariados en la mayoría de las traducciones] no son los fariseos jefes de las sinagogas (llamados ladrones y bandidos en 10, 1), sino los jefes de los grupos cristianos que no habían aceptado realmente la tesis juánica de que el judaísmo había sido substituido por el cristianismo."

    Mi hipótesis no se diferencia mucho de la de Raymond Brown. Ambos coincidimos en que el asalariado es un jefe cristiano. La diferencia es que, en mi opinión, encaja como anillo al dedo con Pedro por su fuga de Jerusalén mientras el lobo (Agripa) mata ovejas (Santiago) y, muy probablemente, dispersa a algunas.

    Si mi hipótesis no es correcta (dejo abierta esa puerta), pregunto: ¿Por qué el encargo a Pedro de cuidar las ovejas de Jesús viene en un epílogo y no en el proto-Juan? ¿A cuento de qué viene la profecía post eventum de la muerte de Pedro?

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 12:35

    Coincido, como se fe, con DavidRV en pensar que había dos tendencias en la comunidad Joánica. Yo lo veo claramente en muchas discusiones.
    Me alegra que DavidRV considere -como yo- que la gran Iglesia era un conglomerado de comunidades petrinas situadas entre Santiago y Pablo. Siempre he dicho que la gran Iglesia no era un producto exclusivamente paulino como muchos pretenden.
    Sigo preguntándome como encaja la columna "Juan" en todo esto, si no es relacionándola con esta comunidad joánica. No es q lo asegure, es q de momento no se me ocurre otra cosa.

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 12:31

    Sofía:

    ¿No ves que un personaje se contraponga a otro? Pues R. Brown sí lo ve: "Pero ¿cómo podemos saber que Pedro y los Doce no representan a todos los cristianos, sino a un grupo de cristianos distintos de los de la comunidad juánica?

    La clave para esta cuestión es el constante y deliberado contraste entre Pedro y el discípulo amado, el héroe de la comunidad juánica: en cinco de los seis pasajes en que se menciona al discípulo amado se le sitúa en explícita contraposición a Pedro:...Tales contrastes no pueden ser accidentales, especialmente desde el momento en que en muchas escenas, Juan parece haber incluido al discípulo amado para establecer este contraste...Al contraponer a su héroe con el más importante miembro de los Doce, la comunidad juánica se está contraponiendo a sí misma simbólicamente con el tipo de iglesias que veneraban a Pedro y a los Doce, es decir, las iglesias apostólicas a las que los especialistas llaman "la gran iglesia"."

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 12:28

    Naturalmente que las reflexiones de Xabier son inteligentes y no necesita nadie que se aclare lo de que se habla es de comunidades.
    En cuanto a la gran Iglesia de comunidades petrinas existiría cuando se escribió la última "capa" del evangelio, a finales del siglo I, es decir cuando se produjo la unidad. Porque cuando se escribiera la primera capa no parece que existiera una Gran Iglesia Petrina, puesto que se habla de las tres columnas de la Iglesia: Santiago, Pedro y Juan. En este caso refiriéndose a personas concretas.
    Xabier,
    ¿Dónde situarías la columna "Juan" como algo diferente de la columna "Pedro"? ¿Puede que estuviera detrás de la comunidad joánica en un principio? No estoy diciendo que el DA sea Juan, pero sí que esa figura -que quizás sea alegórica- puede ser producto de una comunidad en principio inspirada por él.
    Ángeles aparte, que Pedro escapara de Jerusalén cuando mataron a Santiago no es un crimen. Tampoco mataron a los demás entonces. ¿Y Juan?

  • Comentario por David RV 28.07.10 | 12:17

    (y 2) integrados en la proto-ortodoxia, con su evangelio "apócrifo" igualmente integrado y aportando su nueva teología (de ahí el epílogo que brillantemente apuntas como conciliación) y otros, quizá hasta los más, acabarían en el gnosticismo puro y duro.

  • Comentario por David RV 28.07.10 | 12:13

    Muy buenas reflexiones, Xabier, me han parecido muy agudas.

    Sólo añado un matiz, que ya había dicho antes: aunque por facilidad (y por espacio de los comentario) hablemos necesariamente de "Pedro" y "Juan", con propiedad tendríamos que hablar de comunidades que se refieren míticamente a un supuesto fundador de entre los apóstoles de Jesús. Y además no habría una comunidad petrina, sino muchas, relacionadas más o menos entre sí, y el momento representarían (no olvidemos la importancia de esto, que es clave) no lo que conoceríamos por "la gran Iglesia" (a mí me gusta el término de Ehrman "proto-ortodoxos"), sino iglesias judeocristianas moderadas (frente a los radicales de Santiago o las paulinas). La fusión de los restos de éstas, que contaban con gran legitimidad (la de tener verdaderos ascendentes apostólicos, aunque sea indirectamente) con las paulinas constituíra la proto-ortodoxa. Los descendientes de los seguidores de la comunidad del discípulo amado acabarían unos.....

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 11:19

    A Pedro no le consideraban el único pastor nadie, ni él mismo. No hay más que ver cómo le hablaba Pablo y como hablaba de tres columnas en la Iglesia, con las que se atrevía a discutir.
    El único pastor es Jesús para Juan. Del mismo modo que en los sinópticos se dice que sólo hay un Maestro. No veo diferencia en el concepto de fondo.

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 11:15

    No, simplemente especulas, como todos. En eso consisten las hipótesis. Esta no me parece que sea escandalosa, pero tampoco me convence en absoluto por lo que yo he dicho.
    Las negaciones de Pedro ya estaban en los sinópticos, por eso digo que no me parece particularmente antipetrino este evangelio. Lo que veo es un concepto distinto de autoridad. Me parece que es más bien una comunidad dividida en la que había una tendencia que no quería la unidad con otras comunidades y la tendencia triunfadora que sí quería la unidad.

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 11:11

    Xabier,
    Me alegro de que reconozcas que todos llevan sus lentes de colores. Eso dije. Quítate un momento los tuyos de "tener razón" y no veas intereses teológicos en donde no los hay.
    Estoy de acuerdo en que la comunidad joánica tenía mucho entusiasmo por el DA y pienso que lo considera una forma de poner contrapunto a la teología petrina. Pero no veo en absoluto que se contraponga un personaje a otro, sino un discípulo amado -que puede ser cualquiera y por eso no sabemos quién es porque el inspirador de esta teología insiste en el anonimato: puede ser cualquiera.
    No creo que lo de los malos pastores se lo aplique a Pedro ni me parece que se pueda deducir del texto. Tendrías que justificar esa teoría con datos que la avalen.
    Y sí se ve una independencia y un despego respecto a toda autoridad que no se base en el "me amas más que estos" por lo que tendrían sus fricciones, pero si las hubiera habido graves, lo habríamos sabido. Y no habría habido reconciliación fi...

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 11:00

    Perdón. He cometido una errata. Es "percibe".

    Ahora supongo que habrá quién se rasgue las vestiduras o diga que soy un especulador o fantasioso.


  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 10:56

    En Juan 21, que se nota a la legua que es un epílogo, se produce la reconciliación.

    Se rehabilita a Pedro por las tres negaciones con una triple confesión de amor y se encarga a Pedro ejercer de pastor.

    ¿Por qué? Porque, como dice ese mismo capítulo, Pedro dio gloria a Dios con su crucifixión, que se narra en forma de profecía post eventum.

    El capítulo 21 supone el paso de Pedro de asalariado a buen pastor.

    El que puso esa profecía en boca de Jesús conocía el asesinato de Pedro, pero, ¿lo conocía el que puso en boca de Jesús: "¿qué darás la vida por mí? yo te aseguro..."?

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 10:52

    Las ovejas de Jesús son los que creen en él: "vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen", ergo, las ovejas que pertenecen a otro redil, han de ser cristianos.

    ¿Por qué el DA consideraba que ese único pastor no podía ser Pedro? Porque, desde su punto de vista, Pedro carecía de legitimidad moral. No era un buen pastor -"el buen pastor da su vida por las ovejas"- sino un asalariado: "el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas." Leamos ahora Hechos de los Apóstoles:

    "El rey Herodes puso manos a la obra a hacer daño a algunos de la iglesia. Y mató a Jacobo el hermano de Juan a espada", mientras que Pedro "salió y se dirigió a otro lugar".

    Según Hechos, Pedro fue encarcelado y lo libero un ángel, pero, ¿es creíble?

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 10:40

    4. Hay un consenso amplísimo en que la comunidad del DA y la "Gran Iglesia" estaban separadas. Los teólogos, con las lentes de color (que yo también llevo puestas), suelen creer, como ha dicho Sofía, que el DA iba por libre y que la rivalidad que percive cualquiera que lea con atención y sin intermediarios las escenas en las que aparece el DA es de poca importancia.

    ¡Pues no! Si el DA iba por libre, era muy a su pesar, porque él quería la unidad de los cristianos bajo un único líder, pero este líder no podía ser Pedro. ¿Cómo sé que quería la unidad y que andaba por libre a su pesar? Porque lo dice el Evangelio: "También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor."

  • Comentario por Xabier 28.07.10 | 10:31

    1. El ejemplo de las gafas lo suele poner a sus alumnos una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela. Dice -y yo me adhiero- que un investigador de ciencias sociales, por muy honrado que sea y muy objetivo que intente ser, investiga con lentes de colores (yo me incluyo, por supuesto) porque, a diferencia de las ciencias naturales, el investigador forma parte del objeto estudiado. Esto también ocurre con la Historia y la Teología.

    2. David RV: estoy de acuerdo contigo en que Juan de Zebedeo no es el discípulo amado (DA) y en que los seguidores de este misterioso personaje estaban enfrentados con la comunidad petrina.

    3. La comunidad del DA mostraba un entusiasmo tremendo por este personaje (p.e. Jn. 21:24) que se queda con la madre de Jesús y lo muestran muy superior a Pedro, que necesita de él en la última cena y en casa de Anás. ¿Es compatible seguir a ambos a la vez, al DA y a Pedro?

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 10:01

    A Xabier ya le he animado antes a hacerlo. Si yo no expongo las que se me ocurren en esa línea es porque les veo tan poco fundamento que me parecen ridículas.
    Respecto a lo del punto ciego no está de más que os hagáis todos una prueba de campo visual.
    Para empezar si el problema es la familiaridad con la interpretación, en mi caso no había ninguna familiaridad que combatir porque no leí esos textos como creyente sino como agnóstica escéptica y sin ningún interés en descubrir nada predeterminado. Se ven las diferencias y se ve lo que tienen en común. Y desde luego se ve una progresión teológica en una misma dirección, por muy en desacuerdo que se pueda estar en esa progresión o en que se haga teología. Habrá incompatibilidad si se consideran "libros de historia", pero como expresiones de fe no son incompatibles aunque sean diferentes y aunque haya diferencias de las que pueden crear fricciones -también pueden acabar armonizándose.
    Campometrías para todos.

  • Comentario por Tsafnat 28.07.10 | 02:25

    ¿Se puede animar a Xavier a exponer esa hipótesis oculta...? Tsafnat: "tú ocultas".

  • Comentario por David RV 28.07.10 | 01:39

    Exactamente, Tsafnat, ése es el término, muchas gracias, veo que lo conoces a la perfección. Sí, en psicología tiene el sentido de ignorar (ya sea por voluntad incosciente o por simple costumbre) algo real y no percibirlo aunque sea evidente. Un ejemplo de costumbre que hemos vivido todos: tengo que devolver un libro a un amigo, y lo dejo en el mismo lugar de las llaves, para verlo todos los días y recordarme a mí mismo el llevárselo. Veo todos los días el libro. Y cuando quedo con mi amigo no lo veo. Así incluso un par de veces más. Estoy tan acostumbrado a ver siempre el libro que ya no me fijaba en él, por costumbre se había convertido en algo neutro en mi memoria...
    Así nos pasa también cuando ignoramos algo que vivimos siempre, que tenemos tan plenamente asumido que no lo percibimos correctamente. Por ejemplo, un soldado acostumbrado a matar no analiza ya su conciencia y culpabilidad, no lo ve como un acto sujeto a moral, sino como parte de su trabajo.

  • Comentario por Tsafnat 28.07.10 | 01:16

    El término puede ser "escotoma" (griego koiné "skótos":obscuridad, tinieblas). Se usa en medicina como zona de ceguera parcial, temporal o permanente. Puede generarse en personas sanas (punto ocular ciego de maculopatía por edad) o ser patológico (lesión del nervio óptico, de la retina, de las áreas visuales del cerebro). El escotoma negativo sólo se descubre tras un examen oftalmológico, ya que la persona no lo aprecia. Si se trasladase a la sicología, el término se entendería en sentido figurado como ceguera.
    El propio Génesis 1 lo emplea en su décima palabra hebrea (kjoshék: obscuridad, tinieblas; en sentido figurado, incluso como "ignorancia"). Moisés (quien hace prodigios) a pesar de su edad muere con la vista intacta. Jesús (quien hace milagros) sana a los ciegos..., salvo que esté redactado en sentido figurado, como clave literaria por algún motivo oculto. Lógicamente, si el autor lo poseyera, nosotros no haríamos otra cosa que reinterpretar al pie de la letra lo que leemo...

  • Comentario por sofía 28.07.10 | 00:39

    Lo de que se habla en realidad de comunidades ya lo sabemos todos.
    El orden en el que leí yo los evangelios fue ese. Aunque de las cartas pasé, porque me parecieron otro género. Los leí sin prejuicios previos: Marcos, Mateo, Lucas, Juan. Y me dio la impresión de que se iba ampliando un núcleo, añadiendo matices y elaborando una teología gradualmente. Con sus perspectivas diferentes y sus contradicciones. Pero con su complementaridad también.
    El sistema no admite la palabra disp uta o vic a rio así que no me asombra que tampoco admita esa.

  • Comentario por David RV 27.07.10 | 23:32

    Una última cosa, sin nada que ver con el tema: ¿por qué no el editor de comentario no me deja escribir "e l c o n s o l a d o r". Yo me refería a uno de los nombres místicos del evangelio de Juan, no a otra cosa, ja, ja.

  • Comentario por David RV 27.07.10 | 23:30

    (y 4) el Jesús real, sino sus propias especulaciones teológicas. Habría que hablar de las diversas raíces que han encontrado los expertos en este evangelio, tales como los grandes paralelos con los textos de Qunram y la teología esenia. Pero ese ya es otro tema.
    Hace muchos años que oí al profesor Piñero recomendar el obviar los constructos que nos ha legado la tradición y leer, por ejemplo, el Nuevo Testamento en el orden en el que (más o menos) se cree que fue escrito. Empezar, tal y como empieza el cristianismo a plasmarse, por las siete cartas auténticas de Pablo. Seguir por Marcos, y luego Mateo y Lucas. Luego las cartas deuteropaulinas. Después las "católicas". Y en las últimas posiciones (tan sólo adelantando a otros auténticos apócrifos como 2 Pedro), leer el evangelio de Juan, escrito sobre 90-100. Entonces empezamos a superar ese efecto psicológico al que me refería. Entonces vemos claramente que habla de otro Jesús, que tiene muy poco que ver con el histórico...

  • Comentario por David RV 27.07.10 | 23:24

    (3) como referente de las comunidad judeocristianas abiertas al proselitismo de los gentiles, de la misma manera que el autor de la epístola de Santiago invoca al hermano de Jesús en contra de las comunidades de teología paulina. Y es que todo es más sencillo, no se trata de Juan, Santiago y Pedro, porque esas figuras habían desaparecido hacía mucho, las raíces se habían perdido: un discípulo fundaba una comunidad, de donde salía otro que fundaba otra comunidad, y así hasta decenas de decenas de grados de separación... Y en cada fundación surgía gentes nuevas que aportaban ideas nuevas, predicaciones, profecías y carismas nuevas (en muchas ocasiones provenientes de la especulación mística y/o del paganismo). Había tantas teologías como comunidades, aunque lógicamente unas más cercanas que otras. La comunidad johánica era excepcional. Estaba muy alejada de la raíz primordial de Jerusalén, y enfrentada a las más cercanas que ellas. Porque, repito, al igual que a Pablo no le importaba

  • Comentario por David RV 27.07.10 | 23:17

    Que ha asumido la personalidad de diversos conceptos divinizados (el Logos, el Enviado, el Revelador, etc).
    Son tan sumamente distintas que si no conociésemos el evangelio de Juan y de repente apareciese en una vasija bajo la arena de Egipto, lo leeríamos con el mismo asombro que un cristiano actual lee el evangelio de Felipe ("¿qué es esto?"). Claro, que entonces el cristianismo hubiera sido diferente. Muy diferente.
    Xabier, por supuesto hablar de Juan o de Pedro no supone creer que de verdad ellos están detrás de estas trifurcas, sino realmente son las comunidades que invocan su fundación por estos personajes, algo por supuesto falso en la mayoría de las ocasiones. Juan el de Zebedeo no escribió ese evangelio ni es el discípulo amado, hasta la propia crítica confesional lo dice. Y creo que el autor de ese evangelio tenía tanto interés por el Jesús histórico como Pablo: casi ninguno. Pero es cierto que esa comunidad estaba enfrentada con las iglesias que invocaban a Pedro

  • Comentario por David RV 27.07.10 | 23:07

    Con el evangelio de Juan sucede un fenómeno psicológico - no recuerdo el nombre, ¿puede ser socotoma? -, consistente en la incapacidad de ver lo que realmente tenemos delante porque estamos a verlo bajo unos juicios previos tan intensos, que no nos deja ver la realidad. El evangelio de Juan está tan asumido en la teología del cristianismo tradicional, la alimentado tanto, que somos en primer término incapaces de separar sus elementos propios y singulares de los elementos de los sinóticos. La teología tradicional ha sumado ambas visiones de Jesús en una, y por eso tendemos a pensar que aunque notemos las diferencias, Juan no hace sino "complementar", "ampliar" o "profundizar" lo que ya está en los sinópticos.
    Y sin embargo, ¿qué sucede si nos quitamos esas gafas de la visión tradicional de Jesús? Que nos aparecen dos figuras completamente distintas. La de un lado es una figura de raíces históricas con un proceso de divinación bastante avanzado. La otra es una figura divina,

  • Comentario por Elsa Expósito 27.07.10 | 19:57

    Conclusión: Si le interesa esta información, escríbame a mi correo. Aunque los textos tienen derecho de autor, me atrevo a compartirlos con usted, a pesar de que están protegidos por el derecho de autor, porque bien sé -soy periodista- que quien da información, da poder.
    "Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres".

  • Comentario por Elsa Expósito 27.07.10 | 19:55

    Enhorabuena por sus reflexiones e informaciones. Sé, porque lo aprendí leyendo y viviendo, que Dios habla a sus criaturas (escoge sus "voceros") cuando lo considera pertinente. A más de la Biblia, del Tercer Testamento y del Libro de Urantia, Dios compartió la Revelación -es lo que significa Apocalipsis, para "el fin de los tiempos"-. Tales conocimientos fueron dictados a una arquitecta canadiense, Adela Sergerie, quien ya desencaró. Esos textos recibidos por Adela constituyen el cuerpo teórico de la Ciencia Cósmica, disciplina que estudio hace más de 15 años y gracias a la cual "encontré" a Dios (es que me consideré atea gran parte de mi vida, porque los mitos y dogmas de las iglesias ofendían mi inteligencia. Soy creacionista evolucionista y tengo la certeza del inminente reinado de Cristo en sus criaturas volitivas. Habrá una nueva glaciación y se modificará el mapa de la Tierra. "Muchos serán los llamados, pocos los escogidos". Al final, nada permanecerá oculto. Sigue.

  • Comentario por galetel 27.07.10 | 19:10

    Todo ello a partir de las Escrituras, vistas desde la obra del Jesús histórico con el auxilio del Espíritu Santo, para superar dialécticamente (“emergentistamente”) la teología bíblica y sinóptica en la teología cristiana naciente.

  • Comentario por galetel 27.07.10 | 19:08

    Desde un punto de vista evolutivo, dinámico, la afirmación joánica de la “preexistencia” no contradice la afirmación de la divinidad de Jesús “desde su bautismo (Evangelio de Marcos), o desde su muerte y resurrección (discurso de Pedro en Hch 2), ni tampoco desde su nacimiento (Evangelios de Lucas y Mateo)”. Es, en cambio, el punto de vista que completa la visión kenótica de Dios, un Dios que se anonada en Jesús, el Hijo-del-Hombre, para restaurarse y manifestarse paulatinamente en su historia personal.
    Así se establecen las bases de la teología de la Trinidad, de la Encarnación, de la Revelación, de la Redención, como hechos a la vez futuros y presentes (escatológicos y prolépticos), tal como anunció Jesús como futuro/presente el reino/reinado de Dios.
    Lo que implica, por supuesto, una visión más profunda de la Eucaristía y del Bautismo, entre otras cosas.

  • Comentario por galetel 27.07.10 | 18:22

    Tienen parte de razón, pero están profundamente equivocados.

  • Comentario por galetel 27.07.10 | 18:20

    Cuando se habla de Dios, haciendo pues “teología”, se descubre lo trascendente en lo inmanente y en lo encarnado. Pero si no se acepta “a priori” la posibilidad de Dios, no se acepta que pueda descubrirse así sin violentar lo inmanente y lo encarnado atribuyéndoles características imaginarias.
    El evangelio de Juan hace teología, de una manera mucho más evidente que los sinópticos, aunque evolucionando a partir de ellos. Es indispensable entonces para los que aceptamos la teología cristiana y su carácter evolutivo, como una etapa decisiva en el desarrollo de ésta. Y, por lo mismo, es rechazable como elucubración por los que niegan la posibilidad real de esa teología y de su evolución a partir del “Jesús histórico”.
    Es como ven a un avión volando los que consideran imposible que una máquina hecha de metal pueda volar. Piensan que hay “truco”: que eso que vuela no puede ser lo mismo que la máquina que vieron posada en tierra. Tienen parte de razón, pero están profundamente equ...

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