El blog de Antonio Piñero

"Los cuatro Evangelios", de Santiago Guijarro (I) (151-01)

20.07.10 | 06:57. Archivado en Jesús histórico, Libros
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Hoy escribe Antonio Piñero

Comentaremos esta semana el último libro, creo, del conocido biblista Santiago Guijarro Oporto, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, publicado por Ediciones Sígueme, también de Salamanca (colección “Biblioteca de estudios bíblicos, 130), 2010, 575 pp. PVP: 34 €. ISBN: 978-84-301-1730-7.

En conjunto, y lo adelanto ya, me parece un libro totalmente oportuno y necesario, aunque tiene sus limitaciones debidas sobre todo, como veremos, a que el autor -que es un buen historiador, y filólogo, inteligente y mesurado- no puede sobrepasar ciertos límites que impone su aceptación de las fronteras del círculo confesional.

El libro fue concebido en principio como un manual de amplio espectro, que ha ido tomando a lo largo del tiempo un aspecto más de monografía especializada, pero sin perder las virtudes que caracterizan a los buenos manuales: visión de conjunto de la opinión de los especialistas, orden en la disposición de los materiales, claridad en la exposición gracias a un estilo sencillo, abundante información bibliográfica y opinión propia bien argumentada.

“Los cuatro evangelios” parte del supuesto de que a finales del siglo II la Iglesia reconoció como sagrado el evangelio “tetramorfo”, es decir, lo que se definió como un “único” evangelio, predicado desde el principio, en “cuatro versiones” o perspectivas, en las cuales los seguidores de Jesús vieron reflejada plenamente la “buena nueva” de su Maestro. Desde esta realidad, la obra de Guijarro se construye a partir de la convicción de que los cuatro evangelios reclaman ser leídos y estudiados conjuntamente.

La estructura del libro es la siguiente: una extensa introducción que sitúa a los evangelios en el contexto de la producción escrita sobre Jesús en la última mitad del siglo I, junto con la explicación de la historia del canon: por qué fueron seleccionados estos cuatro y no otros; es decir, qué criterios actuaron en su elección.

Luego se aborda el tema del uso del término “evangelio” para designar los libros sobre Jesús y cómo se pasó del evangelio proclamado al evangelio escrito, junto con un breve tratamiento de los títulos de los Evangelios: ¿eran originales? ¿Cuándo nacieron y por qué? No podía faltar tampoco en este apartado la exposición de la problemática en torno al “género literario” al que pueden adscribirse los Evangelios. Tras estudiar los rasgos comunes a los cuatro y presentar su proclamación como un “kerigma cerrado”, Guijarro se decanta por situar los evangelio en el amplio marco de las biografías de época helenístico-romana, con algunas peculiaridades.

Después de esta amplia introducción general viene una primera parte del libro que es como una continuación de los temas introductorios, aunque ya referidos a la problemática estricta de los cuatro evangelios canónicos concretos:

A. Esta primera sección aborda las relaciones entre los cuatro Evangelios, comenzando por el problema de cómo ha llegado su texto hasta nosotros:

• La crítica textual y sus limitaciones.

• ¿Cómo abordar hoy el problema sinóptico?, es decir, qué relaciones mantienen entre sí los tres primeros evangelios? Aquí se decanta claramente Guijarro por la prioridad del Evangelio de Marcos y por la admisión de la “Teoría de las dos fuentes” o documentos: acepta como muy probable la existencia de la Fuente “Q”, como hipótesis más probable que su contraria.

• La relación del sorprendente Evangelio de Juan con sus tres antecesores.

B. Otro apartado importante está dedicado a dilucidar los antecedentes orales y escritos a los cuatro Evangelios. Guijarro destaca más que otros autores la importancia vital de la tradición oral en la formación de los Evangelios, en consonancia con el interés dedicado a este tema en artículos científicos suyos sobre este tema. Distingue aquí entre tres tipos de tradición oral, que empezó a formarse en tiempos de Jesús –tema discutible, como veremos-, la de la generación apostólica, tras la muerte del Maestro, y la postapostólica, tras el fallecimientos de los testigos oculares.

Luego estudia la cristalización de la tradición oral sobre Jesús en las primera “hojas volantes”, primeras composiciones, normalmente muy breves, sobre dichos de Jesús y luego grupos de relatos y también de dichos: de milagros o de parábolas. Esta sección concluye con una pregunta sustancial: por qué y para quién se escribieron los Evangelios.

C. En la tercera sección de este apartado Guijarro presenta los rasgos generales y el balance de la investigación actual sobre los tres posibles documentos escritos anteriores a los Evangelios actuales, de los que podemos tener noticia deductiva:

• El Relato de la pasión previo a Marcos y a Juan;

• El Documento “Q”, las pruebas de su existencia, reconstrucción, su contenido y contexto vital: qué comunidad, o comunidades había detrás de este documento perdido.

• Y por último lo que desde R. Bultmann –en su comentario al Evangelio de Juan (en la famosa serie alemana Kritisch-exegetischer Kommentar über das Neue Testament)- se ha llamado “La fuente de los signos”, una posible composición que contenía no sólo un relato de milagros de Jesús, sino que quedó asociada posteriormente con un relato de la pasión, parecido al que tuvo ante sus ojos Marcos para finalizar su evangelio.

La segunda parte del libro, un tercio más voluminosa que la primera, está dedicada a explicar cada uno de los cuatro evangelios, según el esquema siguiente:

A. Transmisión textual; tradiciones previas; redacción y composición.

B. Lectura del Evangelio: división en partes y una suerte de breve exégesis y comentario destacando lo más importante para la comprensión global del Evangelio.

C. El contexto vital: autor, fecha y lugar de composición: situación en la que nació el Evangelio en cuestión; sus destinatarios y el lugar de cada Evangelio dentro del contexto del cristianismo primitivo.

La síntesis final del autor, o “Conclusión”, no muy amplia, pero importante, recoge las ideas y perspectivas más sustanciales desgranadas a lo largo del libro. Al estar titulada tal conclusión “La memoria de Jesús” recuerda un tanto la línea del libro de J. S. G. Dunn, Jesús recordado (Verbo Divino), que hemos comentado anteriormente en estas páginas.

El volumen se completa con una transcripción de las tres composiciones anteriores, escritas, a los Evangelios, todas ellas científicamente reconstruidas:

a) “El Relato premarcano de la pasión”;

b) El Documento “Q” y

c) “La fuente de los signos”. Este apéndice es un buen servicio al lector.

Me parece que la transcripción del último párrafo del libro merece la pena, porque indica la mentalidad con la que está compuesto el libro:

“El reconocimiento de los cuatro evangelios ponía de manifiesto que ninguna visión (es decir, concepción) de Jesús podía reflejar completamente el misterio de su identidad. La afirmación de que los cuatro constituían un único evangelio en cuatro formas situaba el ‘evangelio’ más allá de todos ellos, porque al ser necesarios los cuatro para manifestarlo se reconocía que ninguno de ellos lo contenía plenamente. El reconocimiento de que los cuatro eran necesarios muestra también que la pluralidad de visiones de Jesús (es decir, de concepciones sobre Jesús) es imprescindible para entrar en un misterio que está más allá de cada una de ellas. En última instancia la decisión de la Iglesia al proponer los cuatro evangelios como vía de acceso a Jesús expresaba una doble convicción: no hay un solo camino para llegar a él, y que él está más allá de todos los caminos” (subrayados míos) (p. 239).

El lector de este blog sabe de “qué pie cojeo”, y comprende también –creo- que no es necesario más que el subrayado en el texto transcrito, que es obra mía, para saber qué es lo que pienso al respecto.

En las próximas notas ampliaremos aspectos que me parecen importantes en este libro y haremos nuestras modestas apostillas o comentarios.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

25 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Tomás 29.10.10 | 01:51

    Jerusalés, nó ( Ge...) un faio de tecleo

  • Comentario por Tomás 29.10.10 | 01:48

    El Geena de fuego señor Piñero (en cuanto a su último) es una metafora,en realidad y como Ud deería saber, Éste era un lugar que estaba en las afueras de Gerusalén, en donde JAMÁS se tiraban allí los cuerpos de las personas VIVAS ,SINÓ SOLO LOS CADAERES, el Jesús historico lo sabía y lo usó como una forma de indicarles que acabarían así :como ésa basura; de hecho en MATEO 10:28 DICE TEXTUALMENTE: "Temed más bien a aquel que puede DESTRUIR EL ALMA y el cuerpo en el infierno".También te comiste que en Apocalip 20:14 dice que LA MUERTE y el Hades fueron lanzados al LAGO DE FUEGO; Ahora bien, ¿puede ser la muerte atormentada de alguna manera?.Sea como fuere lo cierto es que LO QUE Ud TAMPOCO DICE ES QUE Apocalipsois 20:10 es CONTRADIC a Hebreos2:14,¿que le enseñaron a Ud en esas universidades?,¿o esque ud desea vender libros a montón y máxime con un titulo que viene de anio al dedo aproechando la cercanía de semana santa?, Ud estudió cultura griega y por eso cree que sabe de la biblia.

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  • Comentario por Pedro 21.07.10 | 15:41

    Antonio:
    Las “hojas volantes”, los "dicta colectanea" eran colección de dichos de famosos que se vendían y usaban en la oratoria. Ya se lo expliqué a Santiago hace años en tu curso de El Escorial. Ese afán del "Context Group" de aplicar el contexto Romano al contexto judío como su fuera propiamente judío me parece un acto de usura científica y religiosa. Estas historias de tradiciones orales y escritas sólo les sirven para ponerse en el medio de las investigaciones sobre el histórico del cristianismo y llevárselo todo crudo.

  • Comentario por J.P. 20.07.10 | 22:35

    Sofía, David: de nada. Adelantando acontecimientos, sobre Juan, Guijarro indica que es posible que su formulación "respondiera a una dinámica interna de la comunidad [joánica] que, en un contexto de enfrentamiento, necesitaba expresar de una forma más precisa y ordenada sus propias convicciones". Indica, además, que el redactor final, que incluyó las aportaciones de varios grupos y el epílogo poniendo a Pedro al frente del movimiento joánico, fue fundamental para su aceptación en el canon y para, finalmente, configurar en buena medida la teología cristiana.

    De cara a la composición del canon, creo que es importante recordar, como apunta Guijarro en su conclusión, que en los cuatro evangelios se va produciendo una "comprensión progresiva de la identidad de Jesús": Hijo de Dios (Marcos), filiación divina desde la Concepción (Mateo y Lucas) y Logos preexistente (Juan).

    Como indica el profesor e intuye Sofía, creo que es un libro que de verdad merece la pena. Buen...

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 20:44

    En las citas de Guijarro se habla de Mateo y Lucas, y David habla luego de Juan. Evidentemente Guijarro dice lo mismo que David respecto a los autores. Naturalmente que si escribieron a partir de Marcos un evangelio distinto, era para "mejorarlo" y sustituirlo, utilizando también otros datos distintos de Marcos, como el supuesto Q y otras tradiciones orales o escritas. Eso es de sentido común. Y consiguen evangelios distintos con matices distintos para comunidades distintas. En el caso de Juan, tampoco me extrañaría que David tuviera razón, pues si se escribió ese evangelio desde otra perspectiva sería por algo.
    La cuestión es que, como también reconoce David, las iglesias protoortodoxas se pusieron de acuerdo este canon con los cuatro evangelios. Eso demuestra que son perspectivas compatibles, o no los habrían podido admitir. Si todos tuvieran la misma perspectiva no habrían escrito evangelios distintos. Hasta ahí llegamos todos.

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 20:32

    Muchas gracias, JP, por demostrar con sus citas que Guijarro había dicho lo que yo deduje del párrafo que citó el Profesor Piñero.
    No se refería a la razón por la que habían escrito los autores los cuatro evangelios, como criticaba David (algo que sería desde luego absurdo, pues el sentido común indica que cada obra debió aspirar a ser tenida en cuenta por sí misma cuando se escribió, y Guijarro no dice otra cosa), sino a la actitud de los que recogieron los cuatro evangelios en su canon, considerando que eran cuatro perspectivas complementarias.
    Claro que consensuarían, como es lógico, porque nadie ha dicho que el canon fuera idea de una sola persona.


  • Comentario por David RV 20.07.10 | 19:08

    Cuando se formó el canon esos evangelios tenían mucho peso en diversas comunidades. Muchas manejaban uno solo (sin ser gnósticas ni nada parecido, sino perfectamente proto-ortodoxas), otras dos, tres, cuatros, cinco, seis... El señor Piñero más de una vez que el canon posiblemente fue un consenso entre las iglesias proto-ortodoxas más importantes, todos tuvieron que ceder, dejando entrar escritos ajenos a su tradición, otros dejando a un lado (posiblemente nunca del todo) a los evangelios de Pedro, de Tomás. Y en relación a Juan, por ejemplo, está claro que es un evangelio para remplazar (físicamente o quizá sólo interpretativamente) a Marcos y tal vez a otros de los gnósticos. Jamás pudo imaginarse el autor de Juan que acabaría compartiendo validez para la proto-ortodoxia junto a lo que pretendió sustituír. Gracias J. P. por tu precisas citas.

  • Comentario por J.P. 20.07.10 | 18:40

    Así, dice que teniendo esto en cuenta es posible establecer un "diálogo creativo" entre los evangelios, reconociendo "la peculiaridad de cada uno, debida en parte a su arraigo en contextos y situaciones vitales diferentes, pero al mismo tiempo es necesario descubrir su complementariedad".

    Saludos cordiales.

  • Comentario por J.P. 20.07.10 | 18:30

    Por si es útil, escribe el profesor Guijarro en la conclusión, pp. 537-538: "lo que hizo Marción al proponer una versión revisada del relato de Lucas como «el evangelio» no fue algo tan insólito como suele pensarse. De hecho, cuando Mateo y Lucas reelaboraron el Evangelio de Marcos, probablemente no estaban pensando que sus respectivas obras serían leídas junto al relato marquiano, sino en lugar de él. La propuesta de reconocer la misma autoridad a varios relatos sobre Jesús iba contra la costumbre, y el uso de un solo evangelio seguía siendo lo habitual cuando Ireneo comenzó a hablar del «evangelio tetramorfo», como el propio Ireneo da a entender (Adv. Haer. 3, 11, 9) [...] Esta propuesta no sólo era una innovación, sino que creaba serios problemas teológicos". Y añade p. 539: "el hecho de aceptar relatos diferentes, incluso a veces contradictorios, pone de manifiesto que los evangelios son, ante todo, testimonios de fe".

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 15:55

    ¿Se le ocurre otro motivo más plausible para que conservaran los cuatro evangelios en el canon que la idea de que esas cuatro perspectivas eran complementarias? Que a usted no se lo parezcan no significa que los que hicieron el canon pensaran lo mismo. O cualquier otra persona que advierta su complementariedad por encima de las diferencias y precisamente porque estas existen, afortunadamente.
    Respeto que para usted las diferencias sean insalvables, especialmente si los considera una mera crónica de sucesos, en vez de transmisión de un mensaje, unas enseñanzas. Pero no son diferencias insalvables en lo esencial. En todo caso habría que verlas una por una y explicar el por qué de esas diferencias y podríamos llegar a otra conclusión diferente. Pero los que los reunieron en el canon, es verosímil que pensaran que dentro de su pluralidad formaban una unidad. Es de sentido común.

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 15:44

    El libro estará escrito para cualquiera que sea capaz de leerlo sin prejuicios.

    El que supone lo que no debe es usted, David, porque en ningún sitio se dice lo que supongo que usted quiere decir:
    "Desde luego que suponer que los cuatro evangelios fueron escritos para ser tenidos en cuenta es mucho suponer... Es algo que ni el sentido común presuponer..."??!
    Naturalmente cada uno de esos evangelios fue escrito para ser tenido en cuenta (como cualquier obra)
    Pero lo que dice Guijarro, según Piñero, no es eso, sino que el hecho de que seleccionaran estos cuatro evangelios es una muestra, por parte de los que hicieron el canon, de la voluntad de tenerlos en cuenta los cuatro, porque son cuatro perspectivas necesarias según los seleccionadores.
    Y a continuación como epílogo del libro, tras estudiar la formación de los cuatro evangelios, la transmisión oral etc, se nos ofrece 1 interpretación d los motivos x los q seleccionaron los 4 en el canon. ¿Se le ...

  • Comentario por David RV 20.07.10 | 14:20

    Interesante libro, aunque lógicamente está dirigido a un público creyente que no quiere romper con la fe, que ya es una estructura a priori con la que clasificar todo. No obstante, me gusta esta línea que intenta incorporar los estudios del Jesús histórico a la experiencia de la fe.
    Desde luego que suponer que los cuatro evangelios fueron escritos para ser tenidos en cuenta es mucho suponer... Es algo que ni el sentido común presuponer... Máxime cuando las diferencias son a veces insalvables.
    Me gustaría solicitar al profesor Piñero que nos hablase de esa idea de la fuentes "de los signos" en el evangelio de Juan. ¿Es una hipótesis más o tiene posibilidades de ser histórica? Yo he leído una reconstrucción en inglés (http://www.earlychristianwritings.com/signs.html) y resulta fascinante. Ciertamente que en ese evangelio uno puede intuir varias fuentes distintas, aunque eso debe determinarse científicamente y no con la sola intuición.

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 13:03

    Gracias por la aclaracion, Xabier, pero es que parecia que insinuabas que Guijarro no dice todo lo que quiere porque no le dejan, algo que es absolutamente falso.
    Guijarro ha dicho siempre todo lo que puede decir honradamente como historiador, sin meterse en cuestiones extrahistoricas. No creo que necesite mas nihil obstat para hablar de historia que para hablar de matematicas.
    De hecho tengo aqui su libro "Jesus y el comienzo de los evangelios" de editorial verbo divino y no veo ningun nihil obstat por ninguna parte, ni falta que hace.
    Otra cuestion es que desde la jerarquia se critique a quien hable de teologia o de moral, de lo que es logico que quiera opinar el magisterio, aunque no sean logicas las conclusiones que sacan ni la censura que pretenden imponer. Desde el desacuerdo con la censura si creo que tienen derecho a opinar sobre teologia y moral, que es lo suyo. Donde no pintan nada es criticando estudios de historia. Eso es extralimitarse.

  • Comentario por Xabier 20.07.10 | 12:44

    Estimada Sofía y Lucas:

    Creo que ha habido un malentendido. No he pretendido decir que por ser cura uno no puede ser objetivo. Lo que he querido decir es que su derecho a la investigación y a la expresión está muy limitado por sus jefes. He dicho que Guijarro tiene unos límites que no puede pasar si no quiere meterse en problemas, no he dicho en ningún momento que no sea objetivo. Era una crítica a la jerarquía eclesiástica, no al Dr. Guijarro.

    Y ya que Lucas ha puesto una cita de Psicología, voy a poner yo una de uno de mis libros de la carrera de Historia: "todos estamos sometidos a inclinaciones o prejuicios de toda índole". Y añado: 1. Yo también. 2. Quién diga lo contrario, miente.

    Espero que el malentendido haya quedado aclarado

  • Comentario por Crisanto 20.07.10 | 12:12

    Sofía: "...Lo que parece inconsecuente es que sabiendo que se trataba de una cultura básicamente oral la de Palestina en el siglo I se obvie estudiar cómo se transmitía esa cultura oralmente..."

    Una vez más, no puedo sino estar absolutamente de acuerdo con nuestra egregia contertulia. ¿Por qué no se han aplicado sistemáticamente las técnicas de reconstrucción de la transmisión oral al estudio de estos textos?

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 11:46

    Veo que por fin el profesor ha puesto los subrayados.
    Bien pues la identidad de toda persona es un misterio. Las distintas perspectivas que tienen los que las conocen son un hecho. Que lo que realmente es alguien va mucho mas alla de las inevitables simplificaciones que quieran adjudicarle sus amigos o enemigos tambien es evidente.
    Y en el parrafo de Guijarro, como "epilogo" de su obra, evidentemente trata sobre los motivos que tienen los que conservan los cuatro evangelios en una unidad canonica. Estos constructores del canon estaremos de acuerdo en que ven a Jesus como un misterio, aun mayor del que pueda ser cualquier persona, siendo todas un misterio, como lo somos, profesor Piñero incluido.
    Asi que probablemente si conservaron los cuatro evangelios en una unidad canonica fue porque realmente pensaban que desde estas cuatro perspectivas se llegaba mejor a la persona de Jesus que desde una sola. Creo que es un razonamiento impecable.

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 11:34

    Estimado Xabier,
    Claro que Guijarro trata sobre la transmisión oral de la cultura. Eso decía yo: "Si da importancia a la transmisión oral, un dato a su favor".
    Añado "Lo que parece inconsecuente es que sabiendo que se trataba de una cultura básicamente oral la de Palestina en el siglo I se obvie estudiar cómo se transmitía esa cultura oralmente." porque se dice que le da mayor importancia que otros autores. Hace bien en darsela, no hacen bien los que no se la dan. Eso es lo que digo.
    Creo que por muy cura que sea puede ser absolutamente objetivo en el estudio de lo que quiera. Y cuando no lo sea en algo, señala en que, pero sin prejuicios a priori.
    Y nadie dice que otras personas no hayan tenido problemas con la autoridad, pero decir han dicho lo que han querido. Como lo dice Santiago Guijarro, por todo lo que he podido leer de el hasta ahora.

    Se me han intercambiado unas teclas con otras y no me salen los acentos sino "ç" ni interrogacion sino ¨ ...

  • Comentario por Lucas 20.07.10 | 10:44

    Xabier:
    El cura porque es cura y el agnóstico porque es agnóstico. ¿Quien puede demostrar que su visión es la objetiva y su tesis la verdadera?
    Lo dice el Pueblo: "en este mundo traidor nada es verdad ni mentira; todo es del color del cristl con que se mira".
    Peter Drucker, Psicólogo norteamericano dijo lo mismo, de otra manera: "Dime qué actitudes tienes y te diré qué hechos necesitas".
    La Psicología defiende que las actitudes selecionan los hechos y les dan significado. A partir de ahí surgen las opiniones y finalmente vienen las justificaciones como mecanismo de defensa de esas opiniones.

  • Comentario por Xabier 20.07.10 | 10:21

    Estimada Sofía:

    Santiago Guijarro es cura y la editorial Sígueme es confesional. Por lo tanto, si no me equivoco, su libro necesita el nihil obstat. ¿No te parece eso una limitación? También podemos preguntar a curas como Masia o ex curas como Ariel Álvarez acerca de sus limitaciones para escribir lo que piensan.

    Y me parece que Guijarro sí trata sobre la transmisión de la cultura oral. De hecho, se ha tratado en este blog:

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2008/01/29/la-tradicion-oral-sobre-jesus-jesus-y-su


  • Comentario por sofía 20.07.10 | 09:38

    Por cierto, no veo sus subrayados ¿se refiere tal vez a los paréntesis? Parece también que faltan frases o palabras en algunas partes de la cita que hace del párrafo final.
    Y me parece honesto por parte del profesor reconocer que "cojea de un pie". Yo creía que no, pero se va viendo que sí.

  • Comentario por sofía 20.07.10 | 09:36

    Que se cierre el libro con una apertura a las consecuencias lógicas, según Guijarro, de lo que puede significar que se escogieran cuatro versiones de los evangelios, no creo que sea una limitación impuesta por ninguna "confesionalidad". De hecho más bien parece que podría servir para una corrección de la visión estrecha de un cierto catolicismo oficial que no ha sabido respetar esa pluralidad. Pero sobre todo, no se retroproyecta sobre lo que haya podido analizar en su libro, simplemente se abre a una propuesta de sacar conclusiones.
    Si da importancia a la transmisión oral, un dato a su favor. Lo que parece inconsecuente es que sabiendo que se trataba de una cultura básicamente oral la de Palestina en el siglo I se obvie estudiar cómo se transmitía esa cultura oralmente.
    Este libro parece un "must". Gracias por informarnos de que existe.

  • Comentario por Antón Pirulero 20.07.10 | 08:42


    El refrán dice: "El cojo, aficionado a andar"... (cojeando). El libro parece sugerir un "algo" detrás de la materialidad de unos relatos, que como toda obra humana, pueden no ser exhaustivos. Las dos cosas son las que mantiene la Iglesia.

    En realidad detrás de toda materialidad, siempre hay o ponemos algo más... "Tus manos son más ricas que tú", le decía un enamorado a su enamorada... ¿Por qué no, si ése es el mismísimo misterio de nuestra existencia?

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