El blog de Antonio Piñero

Síntesis final de “Pablo, un hombre de dos mundos” (V) (150-05)

18.07.10 | 07:24. Archivado en Libros / Islam, Pablo de Tarso
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Hoy escribe Antonio Piñero

Llegamos al final de nuestro comentario sobre el libro de C. J. Heyer, publicado por El Almendro en 2003 y sintetizamos lo que creemos que son ideas válidas del autor en su visión global de la figura y pensamiento de Pablo.

Ante todo Pablo fue un judío muy judío, pero profundamente marcado por su cultura básica helenística. Fue un hombre de dos mundos: el judío y el grecorromano (no hay que suponerle, por tanto, influencias importantes del pensamiento egipcio o del la india lejana, budismo, etc.).

Pablo esperaba la pronta destrucción de este mundo pecador. Su pensamiento estaba muy influido por la teología de los grupos judíos que llamamos apocalípticos. (A propósito, el modo de estudiar el pensamiento de estos grupos: aparte de escritos más bien tardíos del Antiguo Testamento como Malaquías, Daniel Is 26-29, etc., sobre todo a base de los Apócrifos del Antiguo Testamento y de los mss. de Qumrán).

Tuvo una revelación (a las puertas de) Damasco cuyo contenido esencial fue que Jesús, el que había sufrido la muerte maldita de la crucifixión, había sido resucitado por Dios. Esto era el preludio de la era y la realidad mesiánica. El sentido del sacrificio de Jesús le fue revelado también, y Pablo lo interpretó de una manera compleja y rica: como salvación del pecado, renovación del hombre y del cosmos, filiación divina, libertad, amor, paz, justicia, camino a seguir y ejemplo a imitar.

La doctrina de Pablo se fue desarrollando poco a poco y gracias al impulso del contexto en el que vivió. No hay en sus cartas ningún tratado sistemático ni nos ha dejado ningún resumen de su pensamiento esencial. A pesar de ser (probablemente) un fariseo, desde su juventud debió de acostumbrarse a pensar no sólo a base de sublimes ideas abstractas, sino también con un gran sentido práctico. Intentó dar soluciones a problemas que nunca antes se habían planteado en el judaísmo que él estaba interpretando a luz de lo ocurrido con Jesús.

Pero las soluciones prácticas de Pablo van mezcladas con grandes dosis de sentimiento que pueden obscurecerlas. Significa que el Apóstol se tomaba a pecho los altibajos de sus comunidades, y que intentaba orientarlas, pero esas emociones que acompañan a sus ideas deben ser tenidas en cuenta y a la vez deben ser filtradas.

Estuvo persuadido Pablo de que su misión de predicar el evangelio al mundo gentil era una consecuencia de su visión en Damasco. Pensó que al final de los tiempos Dios hacía pesar más en la balanza de su justicia la “Promesa a Abrahán” -que contemplaba una salvación universal (Gn 12,3)- que la estricta teología del “Pacto sólo con Israel” como pueblo elegido. Pero –según Pablo- los que se acogieran a la fe en Jesús como mesías no formaban una religión nueva, sino el verdadero Israel de los últimos tiempos. A pesar de su apostolado gentil, siempre intentó Pablo persuadir a sus connacionales judíos de la necesidad de la fe en Jesús como Cristo o mesías.

No conoció Pablo a Jesús personalmente, sino por una visión. Y a partir de este momento esperó ardientemente la llegada de ese Jesús de nuevo. Pablo expresó su vínculo con Jesús de diversas maneras en sus cartas. A veces deseaba morir para estar ya con Jesús; en otras ocasiones tenía Pablo la seguridad de que su unión con Cristo era tan intensa que no necesitaba anhelar el futuro. Hay en Pablo una “mística de Cristo”, expresada por la frase “estar o actuar en Cristo”.

Heyer da la impresión de que no cree en la divinidad real de Jesús: basta con leer su exégesis del himno a Cristo de Filipenses 2,6ss en pp. 196-202, en la que dice que Jesús era un mero ser humano, pero muy especial y que sus discípulos conservaron el recuerdo de que se sentía muy cerca de Dios. Y para expresarlo el autor del himno, un cristiano viejo anterior a Pablo recurrió a la imagen del Génesis: Jesús era un hombre según el corazón de Dios, no un hombre meramente terrestre sino como Dios quiso que fuera el ser humano al principio de la creación, en su condición divina” como imagen de Dios.

Creo que aquí se equivoca Heyer al ponderar así el pensamiento de Pablo en su conjunto respecto a Jesús: parece muy difícil concebir un sacrificio (la cruz) que aplaque verdaderamente a la divinidad si la víctima (Jesús) no es de algún modo divina. Segundo: la mística de la unión con Cristo (“en Cristo”), y la interpretación de la ingestión del pan y del vino en la Eucaristía, según Pablo, no se explican bien si el Apóstol no concebía que Jesús era el Hijo de Dios de verdad, divino…; no simplemente “divino” porque fue el único en verdad creado a “imagen de Dios”, como Éste quería. Me parece ésta una exégesis desesperada.

Pablo vivía en la frontera de mundos diferentes. Su mente polifacética y su creatividad le facilitaban el situarse en el mundo de las ideas de sus lectores, de modo que trataba de hablar su lenguaje. El resultado de este esfuerzo era que el Pablo apocalíptico podía expresarse con términos e imágenes propios de un gnóstico. De ahí se explica la mezcla de apocalipticismo y gnosticismo temprano que hay en sus ideas.

Añadiría: hay un deseo positivo en Pablo de presentar su mensaje sobre Jesús con el ropaje de las religiones de misterios helenísticas: Jesús era el verdadero salvador y ofrecía una salvación mejor, más fácil y más barata de conseguir que la ofrecida en las iniciaciones de las religiones de misterio.

Su conversión de perseguidor de los que creían en Jesús a anunciador o proclamador de éste incluso entre los gentiles le llevó a preguntarse qué significaba la ley de Moisés para su empeño de atraerlos a Cristo. Aunque íntimamente podía estar de acuerdo Pablo en que la Ley debía imperar tanto entre los judíos como entre los seguidores de Jesús y los gentiles, la urgencia de la conversión de éstos le llevó, incluso, contrariando su deseo más íntimo, a negar el valor absoluto de la Ley. La circuncisión, la observancia del sábado y las normas de la pureza eran un estorbo para la aceptación de Jesús por parte de los gentiles, por lo que se vio obligado a relativizar su valor.

De este modo, aunque su deseo era que judíos y creyentes en Jesús fueran uno, una sola comunidad, en la práctica los dos grupos se separaron definitivamente por “culpa” del Apóstol. Pablo nunca lo deseó y expresó su confianza de que en el futuro todos Israel sería creyente en Cristo. Por ello, estrictamente, nunca declaró totalmente abolida la Ley y pensó que la comunidad de creyentes en Cristo nunca habría sido viable sin haber sido injertada, como rama de oleastro, en el olivo verdadero que era Israel.

Como las cartas de Pablo tuvieron la condición de documentos condicionados por el tiempo y el lugar en el que se compusieron, sus discípulos, al caer en la cuenta de su valor limitado, complementaron los escritos del maestro en varias direcciones. Es decir, compusieron nuevas cartas en nombre de Pablo.

Los autores de las Pastorales se apoyaron en Pablo para fundar unas estructuras que ayudaran a la iglesia a mantenerse unida y bien organizada en este mundo. El autor de 2 Tesalonicense trató de corregir la creencia en un fin inmediato del mundo, relativizando esta concepción apocalíptica y alejándola hacia un futuro no inmediato. Los autores de Colosenses y Efesios complementaron la cristología y el sentido de la iglesia en el universo que no había tocado a fondo el maestro Pablo.

Como el Apóstol no escribió sino cartas contextuales, ello obliga a plantearse la cuestión de la validez de su pensamiento para la época presente. Pablo no escribió para personas que iban a vivir 2.000 años más tarde. Por ello parte de sus cartas e ideas no tienen valor para hoy. Ha dejado de existir el Imperio romano; el pensamiento griego del helenismo es cosa remota; el judaísmo y el cristianismo se han consolidado como entidades muy distintas y separadas que han seguido caminos muy diferentes. La visión apocalíptica de los seres humanos y del mundo no inspira a casi nadie hoy día, en donde imperan nociones muy distintas a las de Pablo acerca de las relaciones personales, de la familia, de la sociedad, del matrimonio, de la situación de la mujer y del estado, etc.

De todos modos, el libro de Heyer termina con una suerte de ditirambo que –creo- puede atraer a creyentes y no creyentes hacia el estudio de Pablo. “Lo extraño, sin embargo, es que la voz de Pablo sigue fascinando”…, escribe en la p. 311.

Fue un hombre, cuyas ideas podían inclinarle hacia el pesimismo, pero se mantuvo optimista. Se esforzó por lograr la unidad entre judíos y gentiles, personas de tan diferente transfondo. Al estar seguro de haber visto al Jesús resucitado estuvo convencido que desde el momento de la resurrección de éste

“la vida y no la muerte tendría la última palabra, de que no iba a triunfar el pecado, sino el amor y la gracia de Dios, que la enemistad y el odio no seguirían dando el tono, sino que al final se impondría la paz y la reconciliación. Todo el que valore estos ideales afirmará que esto tiene que ocurrir pronto. No podemos acusar a Pablo de haberse equivocado en esto. Por encima de todo su estilo de vida y sus ideas todavía merecen ser tenidas en cuenta” (p. 312).

Creo que ideas semejantes inspiraron a Teilhard de Chardin.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

18 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Luis 19.07.10 | 16:11


    Por curiosidad señor Piñero, por qué no se digna a analizar cualquier libro de César Vidal, cuando es un conocido especialista en judeocristianismo. Este autor tiene un libro bastante serío, además de premiado, sobre san Pablo. Es más, recientemente ha publicado otra obra sobre el propio Jesús...

    Don Antonio, si usted quiere parecer ecuánime podría reseñar alguno de estos libros aun cuando no le gusten o no esté de acuerdo con su contenido. Pero, ¿no es lo correcto enfrentar argumentos para avanzar en el conocimiento?

    Confío en usted, y espero algún intento por su parte de refutar los puntos de vista del autor antes citado.

    Gracias.

  • Comentario por sofía 19.07.10 | 00:35

    De acuerdo JP. Comprendo.
    Juan, ¿es que vas a abrir un blog? ¡Cuanto misterio! :)

  • Comentario por Juan 18.07.10 | 18:00

    Sofía, me gustaría razonar por qué me uno a cuantos opinan. que hay que desjudaizar y deshelenizar el mensaje de Jesús. No considero éste el sitio adecuado.
    Opino que el mensaje de Jesús fué contaminado; su proyecto politizado y su servicio a los hombres mercantilizado. Espero poder explicarlo algún día. Estamos en ello. (Sin tonillo tejano).

  • Comentario por J.P. 18.07.10 | 17:35

    Claro, Sofia, nadie ha dicho que el cristianismo sea fácil o una pendiente a la molicie. Se trata de una comparación establecida en unos términos creo que precisos: el cristianismo, aunque exigente, en el fondo es mucho más atractivo primero porque humaniza la relación con Dios (Él, que se humanizó); segundo, porque da respuesta a las necesidades espirituales del hombre (salvación y vida eterna más allá de la terrenal: triunfo sobre la muerte; amar y ser amado, etc.), y tercero porque la comunidad velaba también por la seguridad y el bienestar físico de los fieles. Desde luego, no es extraño que prosperase a pesar de las persecuciones y de la "competencia" de otras religiones soteriológicas.

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 15:58

    Claro que lo de barato o caro, en realidad es absurdo aplicárselo a algo que simplemente no tiene precio. El amor de Dios, que te humaniza, es gratuito, aunque ser humano pueda no ser fácil. En resumen, creo que tiene tan poco sentido como decir que es fácil y barato nacer o morir.
    Podrá ser fácil o difícil de entender y barato o caro un libro sobre la vida. La vida misma no. La vida siempre será a la vez fácil y difícil y desde luego gratis.
    Y aquí vuelvo sobre el comentario de Lucas para darle la razón.

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 15:42

    De acuerdo en su último comentario, JP: más humana, sí. Pero ser humano no consiste en deslizarse por la pendiente de lo fácil y barato, sino todo lo contrario. Por otra parte, ya dice el refrán que lo barato sale caro. Sabemos que todo lo que vale la pena cuesta esfuerzo. Pero no es lo mismo esforzarse por batir un record Guinness que esforzarse en favor de la verdad la justicia la libertad y todo lo que nos hace verdaderamente conscientes y humanos y nos diferencia de los primates.
    Más humano es todo lo contrario de más fácil y más barato. De acuerdo en lo de más humano. No cabe duda.

  • Comentario por J.P. 18.07.10 | 14:33

    Sofía: las comparaciones con los misterios no son de ahora, sino que creo recordar que ya Tertuliano y Justino, p.ej., vieron que habían similitudes. Cultos procedentes de un ámbito geográfico y cultural más o menos común, hasta cierto punto es normal que hayan similitudes.

    En cuanto a lo que es caro o barato, cada uno podrá tener un concepto sobre ello, pero no creo que sea ofensivo decir que la vía cristiana de salvación es más "humana" que la de los misterios orientales. Usted misma dijo que Jesús puso el sábado al servicio del hombre, y no al revés. De eso se trata. En realidad, es un gran mérito el haber liberado al hombre de los rituales excesivos (y, algunos o muchos de ellos, bajo mi punto de vista, perniciosos).

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 14:06

    Sí, JP, y la religión azteca exigía sacrificios humanos lo cual tenia un costo muy elevado para la víctima ¿y?
    Eso sólo demuestra que las religiones mistéricas no tienen nada que ver con el cristianismo, en contra de lo que se ha insinuado anteriormente.
    A los mártires cristianos su fe les costó nada menos que la vida. Y en nuestros tiempos a Monseñor Romero también.
    La salvación en el cristianismo consiste en el amor al prójimo. No es nada fácil ni barato, pero sí es un esfuerzo que merece la pena.
    Otros dedican su vida al alto coste de su propio egocentrismo absurdo.
    Habrá secretos masónicos y mártires del piercing lo mismo que estafados por sectas a las que dan todo su dinero ¿y?
    Se trata de dar la vida por el evangelio de Jesús, sabiendo que se recobra. Por lo demás, ya lo decía la canción de Dylan: you have tu serve somebody. Se trata de elegir bien.

  • Comentario por J.P. 18.07.10 | 13:35

    Estoy de acuerdo con Xabier. El adepto a los cultos mistéricos primero tenía que guardar secreto de los ritos de iniciación bajo amenaza de perder su salvación. Debió ser efectiva esta amenaza, puesto que sabemos poco de ellos. Los rituales de estos cultos, además, conducían a experiencias extáticas, de gran tensión emocional. El mitraísmo p.ej., que excluía expresamente a las mujeres, tenía hasta siete niveles de iniciación, y realizaban sacrificios animales (el tópico del toro, aunque se duda de que en los pequeños altares de los mitreos pudiesen sacrificarse víctimas tan grandes) y no recuerdo ahora si también el bautismo con la sangre de los animales ofrendados. Los sacerdotes emasculados (los galli) o el festival del dies Sanguis del culto a Atis, que como casi todos los cultos frigios también incluía el sacrificio del toro (y el "baño" del sacerdote con la sangre del animal), son indicios de lo que estos cultos exigían a sus fieles, física, emocional y económicamente.

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 13:08

    Es que a un nivel ideológico y de costos materiales NO es fácil ni barato. Por algo acarreaba problemas. ¿Acaso existen problemas humanos que no tengan nada que ver con nuestra forma de pensar o de vivir?
    Estoy de acuerdo en lo que dicen Lucas y Juan en todo menos en que haya que desjudaizar y deshelenizar el cristianismo. Por el contrario, hay que reconocer en él lo que tiene de judío y de griego comprender su compatibilidad a nivel profundo, pues nada humano nos es extraño a los demás seres humanos, relativizar lo que no es fundamental y extraer lo que es imperecedero y siempre se mantiene.
    Es cierto que de Pablo, lo mejor está en la línea de "probadlo todo y quedaos con lo bueno"
    Pero no lo único. También es verdad que Pablo ha sido continuamente malinterpretado desde el principio deduciendo de su mensaje teologías en el fondo anticristianas como la necesidad de aplacación de Dios o monstruosidades como la doble predestinación de Calvino. Pero Pablo no es Jesús

  • Comentario por Xabier 18.07.10 | 12:41

    Sofía:

    En la postal del 4 de febrero de 2008, respondiendo a comentarios de lectores (uno de ellos mío) en la misma línea que el tuyo, el profesor Piñero dijo: "el "fácil y gratis" debe entenderse a un nivel ideológico y de costos materiales. Por supuesto que hacerse cristiano podría acarrear problemas. Pero eso es otra consideración."

  • Comentario por Lucas 18.07.10 | 12:08

    Jesús no murió por nuestros pecados; ni Dios le sacrificó como hacían los judíos con los corderos y/o palomas en el templo. A Jesús le mataron porque su mensaje molesteba a los bien instalados en la sociedad judía, como molests, también hoy a los bien instalados en esta y por ello se cargan también a quien lo iga predicando ese mismo mensaje, como le sudcedió a Monseñor Romero y a Ellacuría y sus compañeros de la UCA.
    El Sr. Piñero sigue sin entender que el cristianismo no es un catecismo de verdades, sino una forma de vida en la que el camino a Dios pasa por el hombre. (Lo que hagais a uno de estos a mí me lo haceis).
    Suscribo la tesis de Juan: hay que desjudaizar y deshelenizar el mensaje de Jesús; algo que disgusta al Papa Ratzinger como dijo en Ratisbona. La teología actual va por esos derroteros. Encuentro al Profesor Piñero muy anticuado.

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 11:41

    Es decir: el cristianismo no es fácil ni barato, pero no afirma que Dios necesitara un sacrificio para aplacar su ira. Eso lo afirmarán los que se han quedado en el AT y cambian unos sacrificios por otros.
    Dios no necesitaba aplacarse, porque, como dejó claro Jesús en todas sus parábolas, el Amor de Dios es como el del Padre del hijo pródigo, que respeta la libertad para abandonarlo, sin dejar de esperar su regreso porque él es siempre fiel a sí mismo, al Amor sin condiciones.
    El cristianismo afirma que la imagen humana de Dios, la revelación de Dios, el rostro de Dios, es Jesús.
    Y él nos muestra como es verdaderamente Dios y como se es verdaderamente humano.
    Si Dios se hace uno de nosotros y es fiel al amor hasta la muerte es para que podamos unirnos a él, seguir su camino, unidos a él para vivir su misma vida-muerte y resurrección.
    Se puede creer o no, pero no se debería distorsionar lo que en verdad representa Dios-con-nosotros en el cristianismo.

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 11:28

    Otra incomprensión total de lo que representa el cristianismo -también el paulino- es esta expresión del profesor Piñero:
    "ofrecía una salvación mejor, más fácil y más barata de conseguir que la ofrecida en las iniciaciones de las religiones de misterio."???!
    ¿Es que no ha leído los evangelios? ¿Cree que resulta muy fácil y barata la cruz? Y también Pablo tiene muy claro que hay que morir con Cristo para resucitar con Él. No sé qué tiene de fácil y barato.
    Es otro de esos conceptos simplones sobre el cristianismo. El del comentario anterior al menos queda justificado por la mala comprensión de la línea anselminiana que están más en el AT que en el NT. Pero esto no sé de dónde se puede sacar.
    Saludos cordiales

  • Comentario por Juan 18.07.10 | 11:26


    Sigo pensando, como el Jesuita González Faus, que es necesario desjudaizar y deshelenizar el mensaje de JESÚS. Pablo fué el primero en intentar la desjudaización por la sensata razón de que a su auditorio proverniente del pagsnismo no le decía nada la cultura religiosa judía del A.T ( templo, Torá ritos de purificación etc.)
    Tengo que confesar que de todo cuanto Pablo predicó sólo sigo defendiendo y practicando este consejo:
    Omnia probate et quod bonum est tenete".
    Sobre la creencia o no creencia de Pablo en la divinidad de Jesús, remito a romanos 1,3-5. Me extrña que se salte este testimonio.

  • Comentario por sofía 18.07.10 | 11:21

    Yo lo que no creo es que se pueda hablar de "un sacrificio (la cruz) que aplaque verdaderamente a la divinidad"
    No responde para nada a lo que es el cristianismo, que afirma que Dios es Amor.

    Yo sí pienso que Pablo consideraba a Jesús "divino", y lo veo claramente en el himno kenótico de filipenses y en otros ejemplos a los que se refiere el profesor Piñero, pero el concepto del AT de un Dios airado no casa con el cristianismo. Es cierto que se habla del sacrificio de la cruz, que sustituye a todos los sacrificios, pero no porque haya aplacado a un Dios airado, sino por el contrario porque nos muestra su inutilidad ante un Dios que no quiere sacrificios sino misericordia. Se trata de un Dios-con-nosotros solidario, que sufre la injusticia del mal, para derrotarlo a pesar de las apariencias, porque la fidelidad al amor lleva a la victoria final. Es por eso que a partir de la resurrección se llega a la doctrina de la encarnación.

  • Comentario por Xabier 18.07.10 | 09:30

    En esta cuestión coincido con Heyer, respetando, por supuesto, a quién piensa distinto.

    Leyendo las epístolas paulinas sin intermediarios saco la conclusión de que Pablo considera a Jesús "divino" y no divino: un intermediario entre Dios y la humanidad. Un ejemplo:

    "Doy gracias a DIOS sin cesar por vosotros, por los dones que DIOS os ha otorgado POR MEDIO DE CRISTO JESÚS" (1 Cor. 1:4)

    Insisto: respeto a los que piensan distinto, bien sea por fe, bien por extraer honradamente una conclusión diferente a través del análisis de los textos.

  • Comentario por Xabier 18.07.10 | 09:24

    Heyer no es, ni mucho menos, el único que compara el himno de Filipenses con el Génesis.

    La Biblia de Jerusalén, en notas a pie de página, dice: "La "forma de Dios" es, pues, sinónimo de "imagen de Dios", que es el predicado aplicado a Adán...Otras traducciones posibles: ..."no consideró como presa el ser igual a Dios" En este último caso, habría una oposición implícita entre Jesús, segundo o último Adán, 1 Co 15 45, y el primer Adán, Gn 3 4-5...La fórmula [se vació a sí mismo] está tomada de Is 53 12...No hay atención de atenuar la humanidad de Jesús [se refiere a "asumiendo semejanza humana"]"

    Por razones obvias, he hecho mutilaciones, pero invito a todos a leerlo sin intermediarios. Y la BJ no es un texto sospechoso de negar la divinidad de Jesús. También he leído esta exégesis en un libro que hay en Google Books escrito por el profesor jesuita Dr. José Ignacio González Faus.

    Tecleando "himno" "filipenses" y "faus" es lo primero que sale en G...

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