El blog de Antonio Piñero

Anuncios previos de la resurrección de Jesús y otros temas (IV) (149-04)

10.07.10 | 00:46. Archivado en Jesús histórico, Judaísmo
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Hoy escribe Antonio Piñero

Seguimos con resumen y comentario al libro de G. Vermes sobre la Resurrección (Col. “Ares y Mares” de Editorial Crítica, Barcelona 2008).

Respecto a los anuncios de Jesús acerca de su muerte y resurrección futura, repetidos seis veces en los Sinópticos (además de otras indicaciones breves como Mt 12,40: el Hijo del Hombre estará en seno de la tierra tres días y tres noches como Jonás en el vientre del monstruo marino) se extraña Vermes de que los evangelistas afirmen una y otra vez que los discípulos no comprendieran el anuncio de Jesús (Mc 9,10; 9,32; Lc 9,44 y 18,34) a pesar de tantísimas y claras predicciones. Algo falla aquí, sobre todo porque la última predicción directa de Jesús fue dos días antes de su crucifixión según Mateo:

“Ya sabéis que dentro de dos días es la Pascua y el Hijo del Hombre va a ser entregado para ser crucificado (Mt 26,2)”.

¿Cómo pudieron olvidarla? Afirma Vermes:

“Más adelante nos enteramos de algo todavía más curioso. Las mujeres amigas de Jesús olvidaron incluso lo que parece ser la afirmación más trascendental de su Maestro hasta que dos ángeles con forma humana les refrescan la memoria” (p. 133).

Finalmente, Vermes se detiene pausadamente en hacer un análisis de los relatos de la resurrección en los cuatro Evangelios canónicos y tabula los datos en una tabla amplia de doble página, 176-177. El lector aprecia así claramente las diferencias y contradicciones entre los textos.

En esa tabla distingue también el autor entre las noticias del final auténtico de Marcos -hasta el 16,8- y el añadido en el siglo II, 16,9-19, y la interpretación e importancia de la resurrección en los Hechos de los apóstoles, en las Epístolas paulinas y en los demás escritos del Nuevo Testamento.

Aquí es notablemente duro nuestro autor con la fiabilidad de los textos evangélicos desde el punto de vista histórico y se sitúa en una posición muy crítica –con H. S. Reimarus- citando una frase de David Friedrich Strauss, el autor de la famosa “Vida de Jesús” (1835-6):

“Rara vez un prodigio ha sido peor documentado y nunca ha resultado tan poco creíble”

(Der alte und der neue Glaube (“La antigua y la nueva fe”), Editorial Hirzel, Leipzig, 1872, p. 72, obra escrita dos años antes de su muerte. Sus críticas conciernen a las muchas dudas que suscitan las imprecisiones de los Evangelios (y de los Hechos, respecto a la ascensión en concreto), sobre la secuencia de los acontecimientos, la inseguridad de la identidad de los informantes y testigos, y la localización de las apariciones (pp. 147-175).

Critica también Vermes la sustancia de los dos argumentos de la resurrección de Jesús, a saber la poca sustancia del hecho o del descubrimiento de la tumba vacía, y de las visiones y apariciones, pues siempre ocurrieron éstas a testigos que no eran independientes, es decir, no se narra ninguna prueba de apariciones de Jesús a gentes que no perteneciera a sus seguidores.

Finalmente expone y critica Geza Vermes cinco teorías (escribe que son seis, pero en realidad no son más que cinco, pues una está duplicada) formuladas para explicar la resurrección de Jesús. En esta enumeración no cuenta, no considera –es decir, elimina a priori- dos puntos de vista que él cree extremos:

“La fe ciega del creyente fundamentalista y el rechazo desmedido del escéptico inveterado. Los fundamentalistas no aceptan en realidad la historia tal como está escrita en el Nuevo Testamento, sino como ha sido modificada, transmitida e interpretada por la tradición eclesiástica. Éstos liman asperezas y se abstiene de hacer preguntas inoportunas. Los no creyentes, por su parte, tratan toda la historia de la resurrección como un producto de la imaginación cristiana primitiva. La mayoría de los investigadores con algunas nociones (sic) de historia de las religiones se situará entre estos dos extremos” (pp. 223-224).

Las cinco teorías expuestas, analizadas y criticadas son:

1. Alguien que no tenía relación con Jesús se llevó el cuerpo de Jesús a otra tumba más apropiada

2. El cuerpo de Jesús fue robado por sus discípulos

3. El sepulcro hallado vacío no era la tumba de Jesús

4. Enterrado aún vivo, en estado cataléptico, Jesús abandona la tumba. Luego (5ª teoría) abandona Israel y se dirigió al Oriente en busca de las tribus perdidas y murió en Cachemira

5 (6). La resurrección fue espiritual y no corporal.

Vermes considera que ninguna de ellas es válida para explicar en realidad qué ocurrió exactamente en el seno del grupo de seguidores de Jesús. Sin embargo, debe constatarse que llegaron a creer tan firmemente en la realidad de la resurrección, que es evidente que sin esta firme creencia no se explica de ningún modo el origen del cristianismo.

Sin decirlo expresamente con palabras absolutamente claras, Vermes opina que desde

“Un punto de vista existencial, histórico y psicológico” (p. 237), la resurrección de Jesús fue una experiencia psicológica colectiva como la de los místicos de todos los tiempos (p. 233),

y que la

“Misteriosa e interna mano amiga que había dado fuerza a sus discípulos para seguir adelante con su tarea (proclamar el mensaje de Jesús) era la (verdadera) prueba de que él había resucitado de entre los muertos” (p. 238).

Vermes suscribe el famoso párrafo final del libro de Paul Winter, El proceso de Jesús (original de 1974; edic. castellana, Muchnik, Barcelona):

“Dictaron la sentencia; se lo llevaron. Crucificado, muerto y sepultado, resucitó pese a todo en los corazones de los discípulos que lo habían amado y lo sentían cercano. Juzgado por el mundo, condenado por la autoridad, sepultado por las iglesias que proclaman su nombre, resucitado de nuevo, hoy y mañana en los corazones de los hombres que lo aman y lo sienten cercano (p. 284 de Winter).

La convicción de la presencia espiritual de Jesús viviente explica el resurgimiento del movimiento de Jesús después de la crucifixión:

“Sin embargo, fue la destreza doctrinal y organizativa de Pablo la que permitió que el naciente cristianismo se erigiera en una poderosa religión mundial centrada en la resurrección” (p. 239)

El próximo día haremos algunas apostillas a esta obra de G. Vermes.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

13 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Manue 10.07.10 | 20:30

    Cuando hablamos de resurrección no hablamos de algo que suceda frecuentemente. Puede que no haya ocurrido nunca. Se esperaba un Mesías triunfante. También un final escatológico precedido por un último Reino idealizado dirigido por ese Mesías. Pero una y otra vez "caen" (son derrotados y mueren) diversos candidatos a Mesías.
    Si Jesús hubiera resucitado (digámoslo claro: salido de su tumba andando, como el hombre que previamente era) difícilmente se habría tenido el tema en secreto (ni reproducido tan vagamente). Como dice Asimov en su Guía de la Biblia (N T): un Mesías resucitado habría generado una revuelta masiva (defendiendo que cualquier conocedor del ambiente albergaría pocas dudas al respecto).
    Tanto en el tema "pan y vino" eucarísticos (ritualmente ingeridos como representación sacrificial) como en el de la resurrección (siempre al tercer día) hallo que hay que considerar la posibilidad de una inclusión tardía y sincrética a partir de antecedentes mitraicos y egipcios...

  • Comentario por J.P. 10.07.10 | 20:25

    Jhon Talbot: es la típica frase que me gustaría leer en el original inglés. Yo la interpreté así: "pueden verse conmovidos e inspirados por la fascinante presencia en su mente/pensamiento del ejemplo y las enseñanzas del Jesús verdadero vivo". O puede que sea como está, pero en sentido parecido.

    Vermes rechaza una resurrección corporal, también la espiritual (en ese caso, dice, el cuerpo habría permanecido en la tumba), sino que el proceso extático, místico, experimentado por los apóstoles les llevó a proclamar a Jesús siempre vivo, en sus corazones y en su pensamiento.

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 20:03

    Jhon talbot:
    Al hablar de “retroproyecciones” quise decir que los evangelistas “proyectaron hacia atrás”, es decir hacia el pasado histórico que narran (aparentemente) los evangelios, la “experiencia pascual” posterior a la crucifixión, de los discípulos de Jesús. Esto es algo sabido y admitido por los exegetas.
    Al entrecomillar “apariciones” quise referirme simplemente a lo que los evangelios, y antes Pablo, llamaron así. Los “relatos de aparición”, como se suele decir. No entro en explicaciones psíquicas ni físicas de ellos, y menos quise significar alucinaciones o “epilepsia y otras yerbas” como escribes.
    Saludos cordiales.

  • Comentario por jhon talbot 10.07.10 | 19:33

    Galetel:
    Que verborrea hermanazo. Te aseguro he incorporado varias nociones que me eran esquivas.
    Si puedes, no entendí lo de las "retroproyecciones", y el encomillado de las apariciones, digo, a pablo también se le aparecio, y mira lo que hizo!!! Si la explicación es epilepsia y otras yerbas, mejor no digas nada.

    JP:

    Si concuerdas con el cierre del libro, me podrìas explicar también, esto: "verdadero vivo en su MENTE"

    Gracias y a por más mañana.

  • Comentario por j.p. 10.07.10 | 17:54

    "Los antes aterrorizados fugitivos hablaron con valor en presencia de las autoridades y curaron a los enfermos públicamente a las puertas del propio Templo. La realidad del carisma abrió los ojos de los apóstoles al misterio de la resurrección […] El impacto y la guía del Espíritu dieron fuerzas a los apóstoles y a los discípulos para actuar como testigos de Jesús”.

    Vermes cierra el libro en la p. 239:

    "La resurrección en los corazones de los hombres puede despertar un sentimiento de empatía incluso entre los cínicos y escépticos de hoy. Abracen o no un credo formal, muchos hombres y mujeres del siglo XXI pueden verse conmovidos e inspirados por la presencia fascinante del ejemplo y las enseñanzas del Jesús verdadero vivo en su mente".

  • Comentario por J.P. 10.07.10 | 17:53

    Del epílogo (p. 235-239): "El primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles nos lleva al monte de los Olivos, donde los apóstoles de Jesús se despiden de su Maestro. Creen, sin comprenderlo, que ya no está en la tumba y que se encamina al Padre en el cielo. No tiene demasiada importancia si este espectáculo espiritual tuvo lugar al tercer día de su crucifixión o cuarenta días después. Lo que importa es que en este breve espacio de tiempo el aterrado y pequeño grupo de los seguidores originales de Jesús, todavía ocultos a la luz pública, sufrió de repente una poderosa experiencia mística en Jerusalén durante la Fiesta de las Semanas (Pentecostés). Llenos del Espíritu Santo que se les había prometido, estos hombres pusilánimes fueron súbitamente metamorfoseados en extáticos guerreros espirituales".

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 10:20

    es lo que pretendieron transmitir después, como un hecho objetivo que no brotó simplemente de sus ilusiones sino que se les impuso a pesar de su desconcierto e incredulidad. Así lo narraron posteriormente sus sucesores evangelistas, con los relatos de “apariciones”, del “sepulcro vacío”, y de los “anuncios previos”. Fueron retroproyecciones subjetivas, explicativas de un hecho totalmente objetivo situado en el “último día”, pero hecho YA presente en sus mentes y sus corazones.

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 10:18

    -El “último día”, el “juicio final”, había comenzado ya. Ya, aunque todavía no del todo. El reino/reinado de Dios es realmente presente además de futuro.
    -La resurrección de Jesucristo es la primicia y el prototipo de la resurrección de todos; la resurrección es por él, con él, en él. La muerte/resurrección de Jesús ha sido “por nosotros”, para hacer posible la resurrección y la salvación de TODOS.
    -El criterio de salvación no es el cumplimiento de la Ley y la descendencia de Abraham, sino la fe en Jesús y el seguimiento de Jesús, el judío marginal defensor de los marginados y de los pecadores, que fue condenado y ejecutado por rebelde.

    Todo esto llegaron a creerlo firmemente los discípulos y discípulas de Jesús, durante su extraordinaria experiencia espiritual, la llamada “experiencia pascual”, en un tiempo indeterminado de reflexión con posterioridad a la crucifixión.
    Esta convicción tan fuerte y extraordinaria es lo que pretendieron transmitir después,...

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 10:17

    con una “segunda oportunidad de vida en la tierra”, sino “exaltado a la diestra del Padre” en Su gloria eterna.

    ¿Qué produjo en ellos esta experiencia especial, esta certeza inexplicable que expresaron después no como una mera esperanza subjetiva de algo preformado en sus mentes, sino como la evidencia objetiva de algo que les costaba reconocer, que se les imponía y les apelaba con iniciativa?
    -Lo que lo produjo fue -en mi opinión como en la de Lenaers y en la de tantos, incluyendo a los mismos discípulos y sus sucesores- el misterio de la Fuerza de Dios, el Amor de Dios, el Espíritu de Dios, capaz de infundir Su Vida a “una realidad que supera cualquier bioquímica”: Jesús viviente. Y capaz de comunicarlo, actualizarlo, hacerlo presente por Su propia iniciativa en la mente de los discípulos-as.

    Fue por obra del Espíritu Santo que los discípulos-as llegaron a entender paulatinamente, con una convicción irreprimible, que:
    -El “último día”, el “juici...

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 10:15

    Estaban completamente por los suelos.”

    Hasta aquí todo es lo “normal”, lo esperable. Pero entonces viene lo extraordinario, lo inesperado. Un cambio radical, absolutamente sorprendente. Así lo cuenta Lenaers: “Pero después de un tiempo -quizás no exactamente al tercer día del calendario- tuvieron una experiencia muy especial. La certeza inexplicable de que el Jesús que ellos veneraban, a pesar de su final lamentable, no era sin embargo un perdedor, sino que vivía, y aún con más intensidad y mayor plenitud que nunca. Esta experiencia los hizo conscientes de que la muerte de Jesús no marcaba el final de su expectativa mesiánica, y que en él se había cumplido lo que dice la Sagrada Escritura”.

    El “tercer día según las Escrituras” quiere decir estereotipadamente el “último día del mundo” (el ésjaton) hecho presente. Y en este día último/presente, Jesús se les muestra vivo en plenitud. No sólo como se esperaba que se mostraran vivos los héroes de Israel, con una “...

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 10:14

    Era probable, pues, que todo hubiese sido un error; que el “último día” fuera todavía remoto, no inminente. Que, en todo caso, llegado ese día, Jesús no resucitara, sino otros. Que el “Reino de Dios” no fuera el predicado por Jesús, del que se sentían parte. Que los que iban a resucitar en el día del juicio serían los absueltos según el criterio de los sumos sacerdotes, no según el criterio de Jesús. Que ellos, sus discípulos, que esperaban ciertamente entrar a su Reino por haberlo seguido ilusionados, no fueran admitidos.

    Este era seguramente el estado anímico de los discípulos-as, después de la crucifixión.
    Lo describe así Roger Lenaers: “Los discípulos de Jesús primero habían pasado por una noche terrible de decepción, desatino y miedo, luego del prendimiento y la ejecución de su Maestro. Su sueño del Mesías victorioso y, especialmente, el sueño asociado de un éxito del pueblo y sobre todo de ellos mismos, había sido destrozado, y ahora estaba aniquilado. Estaban ...

  • Comentario por galetel 10.07.10 | 10:13

    Para un judío del siglo I que creía en la resurrección, como era el caso de Jesús y sus discípulos, esa resurrección ocurriría “el último día”.
    Ese “día último” era también el “día del juicio”, en que Yahvé intervendría para juzgar a las naciones y restaurar a Israel. Era el “día” que había sido anunciado por Juan el Bautista.
    Sin duda, en la imaginación de los judíos, caía en un futuro remoto. Pero Juan el Bautista lo había anunciado como inminente. Y Jesús había afirmado que ya había comenzado con su ministerio. Los discípulos de Jesús habían esperado que se cumpliera cabalmente de un momento a otro en vida de Jesús, y con esa esperanza le habían seguido.
    Pero Jesús había muerto crucificado, entregado por las propias autoridades judías. ¿Seguía siendo inminente todavía ese “día” esperado? ¿Y resucitaría Jesús ese día? Muy dudoso, porque, al parecer de las autoridades religiosas, Jesús no había sido un héroe defensor de Yahvé, sino todo lo contrario.

    Era...

  • Comentario por jhon talbot 10.07.10 | 08:57


    No veo claras algunos puntos de Vermes como:

    1) Si los apostoles no la entendían, entonces no creían en la resurrección. No se puede creer en lo que no se entiende.
    Pero, entonces porque siguieron, si no se atrevieron a acompañarlo en la muerte porque los podían matar, pero si donar sus vidas despues de muerto y no resucitado?

    2) Una experiencia psicologica colectiva, pero que colectivo si dice que solo se le aparecio a los suyos?

    3) Si Vermes se vuelve un ocho explicandolo, porque no usa el mismo criterio para los evangelios y hechos? Porque pedir coherencia cuando esta visto que conseguirla es la excepción no la regla?

    Saludos Baloneros


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