El blog de Antonio Piñero

Jesús y la Ley. Pero, qué es la Ley (y II) (145-04)

23.06.10 | 07:59. Archivado en Jesús histórico
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Hoy escribe Antonio Piñero

Según lo prometido en la nota de ayer, concluimos nuestra reflexión-resumen de este capítulo de la obra de J.P Meier, Un judío marginal, Vol. IV.

Otra observación interesante de Meier es que para Jesús –y tal como parece en los Evangelios- la Ley no parece nunca como una carga opresiva, ni como un instrumento, o pedagogo, provisional hasta su llegada a la tierra, ni como un instrumento extraño pero providencial para que se multiplicara el pecado, al no poder cumplirla, de modo que la gracia de Dios en Cristo se multiplicara y fuera el remedio para esa situación pecaminosa (Gálatas 3,10-25 y Rom 3,19-20; 5,12-21; 7,7-8,4). Jesús no siente ni piensa en nada de eso, sino que siempre contempla la Torá como la palabra de Dios revelada a su pueblo Israel. Por consiguiente y respecto a la Ley media un abismo entre el pensamiento de Pablo y el de Jesús.

Hay más puntos de vista importantes en este capítulo.

1. Partiendo del supuesto evidente de que las palabras de Jesús sólo nos han llegado a través de los Evangelios, y de que cada evangelista tiene su propia manera de entender la Ley en el pensamiento teológico de Jesús, ya sea por sí mismo (el evangelista) o por influjo de la comunidad que está detrás de ellos (los evangelistas), puede pensarse sensatamente que “la primera y segunda generaciones de cristianos seleccionaron, reformularon, crearon y, probablemente, eliminaron dichos de Jesús sobre la Ley” (p. 70)

2. “Todas esas acciones reflejaban las necesidades y problemas de un grupo de judíos seguidores de Jesús mientras discutían con otros judíos y al mismo tiempo se esforzaban por incorporar personas aún demasiado recientemente salidas del paganismo a su santa asamblea de los últimos días, la Iglesia. Fue esa matriz creativa y un tanto caótica la que dio origen a las diversas reinterpretaciones de la figura de Jesús con respecto a la Ley que encontramos en los cuatro evangelios. Aquí está, pues el meollo del problema: los evangelios no muestran sólo la interpretación que hace Jesús de la Ley, sino sobre todo la reinterpretación que hacen los Evangelistas de esa interpretación” (p. 70).

Creo que no habría encontrado una expresión más concorde con mi pensamiento –expresado en el capítulo 10 de la Guía para entender al Nuevo Testamento-, a saber la idea de que lo específicamente cristiano no es más que una reinterpretación. Aquí se trata de una reinterpretación de la postura de Jesús ante la Ley. Allá será de la naturaleza de la misión de Jesús. En otro sitio, de su nacimiento conforme a las Escrituras; en otro lugar, sobre cómo hay que entender su pasión a la luz de los Salmos, etc.

Curiosas será para muchos en extremo las páginas que dedica Meier a demostrar que el famoso dicho de Mt 5,17

“No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a cumplir”,

no es –muy probablemente- un dicho auténtico de Jesús, sino una clara composición de Mateo. Y ofrece en su libro razones que me parecen contundentes, a saber argumentos de vocabulario, de la cristología, de su ubicación en el Evangelio, etc. Todo ello revela la procedencia de esta sentencia de la pluma del Evangelista y no de la boca de Jesús.

Lo único que cabría añadir es que, convencido por las razones de Meier, debe decirse de todos modos que el espíritu de esa sentencia se corresponde muy bien con lo que pensaría en líneas generales el Jesús histórico acerca de la ley de Moisés. Creo que con ello estaría de acuerdo el mismo Meier. Pero el problema es que la frase no tiene visos de historicidad: es Nazaret menos que ¡una creación del Evangelista! ¿Dónde poner los límites?

La tarea a la que se enfrenta el libro de Meier es, pues, formidable. Analizando sus palabras, diría que esa labor es cuádruple:

a) Deshacer lo que los evangelistas hicieron: reunir, modificar, reinterpretar.

b) Discernir entre los fragmentos logrados cuáles pudieron ser las palabras originales de Jesús.

c) Aplicar a esas palabras los criterios de historicidad de los que ya hemos hablado (de dificultad, discontinuidad, testimonio, múltiple, coherencia, rechazo y ejecución), más otros de menor valor, pero también interesantes, como la posible y consecuente retrotraducción al arameo, que posiblemente habló Jesús.

d) Una vez extraído lo que pudo ser histórico, deducir qué significado pudo tener para el judío Jesús.

Aplicar a nuestra vida el posible significado de las palabras auténticas de Jesús, si es que hubiéramos conseguido llegar a ellas, es otra tarea: es labor de la teología y no de la historia.

Probablemente –opina Meier- aplicando con rigor la metodología en la que todos estarían de acuerdo, muchos investigadores se llevarán un chasco al comprobar que lo que ellos creían, a saber que Jesús estaba sólo interesado por los aspectos profundos, morales y éticos de la Ley, y no por los rituales y cultuales, es rotundamente falso. El Jesús histórico no hacía esas distinciones. Todo eso es un invento de la Ilustración europea desde el siglo XVIII. Para Jesús lo externo, ritual, ceremonial y público no podía separarse de lo interno, privado personal y emocional.

La religión de Jesús se concebía a sí misma como una religación con Dios que nacía de un pacto de Éste con su pueblo, históricamente. Era una religión vivida y practicada por una comunidad visible, que creía que Dios le había dado normas para dirigirse a Él (las cultuales y las de la pureza en general) y para comportarse en el prójimo, absolutamente claras (las normas éticas o morales). Y que cumplirlas todas era ser religioso. Naturalmente Jesús hizo hincapié en lo segundo, lo interno, más difícil de cumplir, manifestando que “haciéndolo”, “cumpliéndolo” se conseguiría más fácilmente lo primero: relacionarse devotamente con la divinidad.

Por último, disentiría de Meier cuando afirma que no parece percibirse en Jesús un “metaprincipio”, un principio básico, fundamental y único del que emanara toda su teología respecto a la Ley, y que tras muchos análisis confiesa que no ha podido encontrarlo. Yo no soy tan arrogante como para decir que sí existe, sobre todo porque no he dedicado, ni mucho menos, tanto tiempo como él para estudiar el tema, y quizás porque ni tan siquiera tengo su talento y capacidad, pero creo que debería investigarse para buscar ese “metaprincipio” por las líneas siguientes:

• Dios ha creado el mundo y en él al ser humano.

• Entre los hombres ha creado especialmente a Israel, con el que ha hecho un pacto.

• La voluntad de Dios es cognoscible y está expresada en la Ley. Cualquiera que tenga buena voluntad y apertura hacia Dios, conocerá su voluntad.

• El hombre es capaz por naturaleza de “hacer”, cumplir, la voluntad de Dios

Reducidos estos cuatro principios a dos, y más breves, apuntaría modestamente: el metaprincipio de Jesús respecto a la Ley es que la

“La voluntad de Dios es cognoscible; y que el hombre puede y debe cumplirla”.

El libro de Meier es magnífico y da para pensar mucho.

Seguiremos con Meier alternando con otros autores.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

35 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por sofía 26.06.10 | 01:48

    Los tuyos crisanto, por ejemplo -aunque no digo que no añadan glamour al blog- pero no ciencia.

  • Comentario por Crisanto 23.06.10 | 20:49

    Cralos García-Montaña,

    Estoy de acuerdo: una gran cantifad de comentarios de los que se ven en este -bendito- blog parecen más propios de seminarios que de ciencia. Totalmente de acuerdo...

    Me aburren...

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 23.06.10 | 20:49

    The Myth of a Gentile Galilee
    MARK A. CHANCEY
    Southern Methodist University
    Dallas, Texas

    The Myth of a Gentile Galilee is the most thorough synthesis to date
    of archaeological and literary evidence relating to the population of
    Galilee in the first century CE. The book demonstrates that, contrary
    to the perceptions of many New Testament scholars, the overwhelming
    majority of first-century Galileans were Jews. Utilizing
    the gospels, the writings of Josephus, and published archaeological
    excavation reports, Mark A. Chancey traces the historical development
    of the region’s population and examines in detail specific
    cities and villages, finding ample indications of Jewish inhabitants
    and virtually none for gentiles. He argues that any New Testament
    scholarship that attempts to contextualize the Historical Jesus or the
    Jesus movement in Galilee must acknowledge and pay due attention
    to th...

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 23.06.10 | 20:28

    "Motivos paganos en mosaicos cristianos y judíos de Oriente: problemática e interpretación"
    PAU PIQUERAS

    EL MUNDO ASTRAL Y SUS COMPONENTES
    El tema que va a ocuparnos en este tercera parte de nuestro estudio
    de los motivos paganos en los mosaicos orientales es del mayor
    interés. Se trata, básicamente, del Zodíaco, el más conocido de los
    motivos que fueron escogidos por los antiguos judíos para la decoración
    de los pavimentos de sus sinagogas en Palestina durante el período
    bizantino. Pero su relación con motivos que se encuentran también
    esporádicamente en iglesias u otros ambientes cristianos de la
    misma época es tan estrecha, que no podemos más que tratarlos juntos
    para obtener una mayor comprensión del significado de cada uno
    de ellos. En efecto, el sol, la luna, las estrellas, las doce constelaciones,
    los doce meses y las cuatro estaciones del año forman un conjunto
    artístico difícil de divid...

  • Comentario por sofía 23.06.10 | 20:16

    Totalmente de acuerdo con lo que dice Julio. Eso vemos en los textos que tenemos.
    Así que ese es el Jesús de los evangelios. Y no hay otro.

  • Comentario por sofía 23.06.10 | 20:13

    Creo que si el pasaje sobre dar cumplimiento a la ley es invención de Mt, razón de más para creer que la actitud de Jesús ante la ley, era la esencialista (no literalista) que se ve en los evangelios, pues el único pasaje que puede dar lugar a una interpretación legalista es éste. Aunque no es legalista, si se interpreta en el conjunto de los evangelios, pues dar cumplimiento a la ley era atender a su espíritu para concretar la letra en cada momento. La letra no es invariable, sino todo lo contrario, flexible para no perder la esencia del espíritu.
    Y no se trata tanto de que sólo queden dos días, como de que sólo existe el hoy.
    ¿Cómo sabe el Profesor q Jesús habría dicho lo de Mt y no lo de Lc?
    En cuanto a lo que dice Pablo, claro que no coincide con lo que dice el Jesús de los evangelios. Pablo representa una tendencia particular del cristianismo, según se ve.
    Muchas gracias a Galetel por sus comentarios y sus citas de Meier. Aclara mucho las cosas.

  • Comentario por Julio 23.06.10 | 20:06

    Hice caso a Juan y consulté las págs. recomendadas del libro de Hans Küng. Según H.Küng, Jesús defiende la causa de Dios. ¿Y cual es la Voluntad de Dios? La voluntad de Dios es el bien del hombre. El conflicto con el judaismo surge cuando Jesús identifica la causda de dios con la causa del hombre.
    Esta tesis me recuerda a Protágoras, el filósofo que tan mal caía a Platón, porque defendía la tesis de que el hombre era la medida de todas las cosas. Al defender Jesús que Dios quiere el bien del hombre, convierte al hombreen el centro de todas las cosas, (El que dice que amaa Dios a quien no ve y no ama al prójimo a quien ve, miente. Cfr. carta 1ª de Juan). A partir de este principio se entiende que Jesús relativiza la ley,el culto, (ve primero a reconciliarte con tu hermano, vuelve entonces y presenta tu ofrenda)'. La identificación radical de la causa de Dios con la causa del hombre le llevo a la Cruz.

  • Comentario por J.P. 23.06.10 | 19:36

    Hay que leer cada cosa... Parece "mentira".

  • Comentario por David RV 23.06.10 | 19:30

    Muy de acuerdo con Meier en lo que citas, en cualquier caso yo no creo en una "ética provisional" como han apuntado algunos autores, ya que la Ley es para Jesús inamovible. Sólo que ante conflicto entre dos principios de la ley (por ejemplo, la discusión del divorcio entre la prohibición del mismo y su posibilidad, contradicción de la Torah) elegir el que más se acerque a la voluntad de Yahveh (en ese caso su prohibición salvo adulterio de la mujer). Se trata de una interpretación (=halakha) de la Ley, dentro de la ley, no entre seguir la Ley o no. Como aquello de que todas las leyes tienen que ser constitucionales, aunque la Constitución dé para mucho...

    Lo de Caifás es posible, claro, pero creo que hay que pensar en Caifás (creo que es Josefo quien dice que era el hombre más rico de Judea) y compañía como una comandilla política, no como un jefe religioso.

    Admiro tu capacidad de citar, Galetel, desde luego en eso no soy rival, je, je.

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 19:01

    Así pues, los mandamientos de Jesús relativos a la Ley expresan la debida realización escatológica de la voluntad de Dios recogida en la Torá: una realización escatológica no concebida para un intervalo breve y ‘sui generis’, sino para todo el futuro de Israel como el pueblo de Dios, reconstituido en el tiempo final.”

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 18:59

    DavidRV:
    Aunque no se haya tratado de un juicio formal, tengo entendido que Caifás tuvo que contar con la aprobación de al menos una parte de sus consejeros sanedritas. “Caifás y sus consejeros mandaron a Jesús a Pilato para que éste lo ejecutara” (dice Sanders en “La figura histórica de Jesús” pág. 293), aunque la decisión partiera de Caifás solo (Sanders, pág. 297). (Espero que aparezca pronto el tomo en que lo desarrolle Meier).
    Respecto de la supuesta “ética provisional” de Jesús, escribe Meier (Tomo IV, Conclusión pág. 656-657): “A mi entender, la visión de Schweitzer de una ética provisional no se ajusta al patrón del ‘ya/todavía no’ que caracteriza la predicación y el ministerio de Jesús.(...) Más bien, en la visión que Jesús tiene de las cosas, la vida haláquica que él exige de sus discípulos es una que responde al poder del reino de Dios, que ya la ha hecho posible y que está presente en la predicación y las acciones de Jesús.

  • Comentario por David RV 23.06.10 | 18:55

    Perdón, el menaje de Denaes es mío.

  • Comentario por Denaes 23.06.10 | 18:48

    Pero ojo, una interpretación bajo escatología no quiere decir una interpretación "liberal" o laxa (que sí es la de Pablo) sino fundamentalista (hacia el fundamento) y radical (hacia la raíz): el cumplimiento de la Ley sin florituras, yendo al grano. Los mandamientos que Yahveh nos dió antes que las leyes populares o las de las diferentes escuelas. En esto Jesús no se diferenció mucho de los esenios, aunque los esenios sí se complican añadiendo leyes propias. Quizá ése es el germen del cristianismo posterior, el dar el salto del esencialismo a la liberalidad.

    Salto que estoy seguro el Jesús histórico no llegó a dar, y que se debe, como recoge sin mucho disimulo los Hechos de los Apósteles, a judíos helenistas, ya acostumbrados sin duda a interpretaciones más "liberales" de la ley.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 23.06.10 | 18:39

    Crisanto
    Mentiras siempre hubo y habrá.

    Pero ignorar, mirando para otro lado, el ECUMENISMO que se practicaba en Palestina en los primeros cinco siglos de nuestra Era, que asimilaba en un mismo rito al culto romano, cristiano y judío, tal como queda reflejado en los edificios de la época. Y a la vez defender las posiciones que algunos compañeros de comentarios defienden, son más propios de seminarios que de ciencia.

    Los comentarios sobre un posible "Jesús haláquico" son tan anacrónicos como querer establecer un grupo por la defensa del Islam en el siglo I.

    Todos sabemos lo que produce en los grupos sociales las llamadas “burbujas”: ambientes ajenos a la realidad que permiten vivir fuera de los condicionantes reales.

    Las materiales sinagogas de Galilea nos permiten comprobar lo irreal de la “burbuja haláquica”.

  • Comentario por David RV 23.06.10 | 18:38

    No, te dedicarías a hacer aquello que tu moral reclama como máximo bien, como estar con los tuyos, reconciliarte con aquel viejo amigo con el que te enfadaste por una tontería, pedir perdón a esa ex-novia a la que hiciste daño...
    De igual manera Jesús, dicho en lenguaje coloquial, debió pensar: "¿estamos tontos o qué?". Para qué andar con minudencias sobre esta coma de la Torah, que si esto tiene que tener 15 o 18 pies, que si esto o lo otro permite el divorcio... ¡Tenemos que ir al corazón de la Ley, que el mundo que conocemos se acaba mañana! El esencialismo del Jesús haláquico hunde sus raíces ahí, pero siempre bajo ciertos aspectos de la discusión farisea. Por eso lo discute. Pablo será más radical, y dirá que como el mundo se acaba pasado mañana, podemos hasta pasar de la Ley, un salto que el Jesús histórico nunca dió, porque el creía que juicio y cumplimiento de la Ley están unidos.

  • Comentario por J.P. 23.06.10 | 18:35

    Galetel: estoy de acuerdo con que pudo haber múltiples razones por las que Jesús se granjeó unos enemigos tan poderosos. Como escribí hace unos días, en Josefo puede leerse que cuando Agripa nombró sumo sacerdote a Ismael hijo de Fab: "se originaron disensiones entre los pontífices y los sacerdotes y los principales de Jerusalén. De tal modo que cada uno de los sectores se puso al frente de una banda de hombres muy decididos y revoltosos. En los encuentros se injuriaban mutuamente y se apedreaban, sin que nadie los llamara al orden, como si se tratara de una ciudad privada de jefes". Es decir, que no les dolían prendas a la hora de buscarse las vueltas los unos a los otros y sin apatente blasfemia por medio. Pero al final, estoy convencido de que pesó mucho el miedo a una potencia de "gatillo fácil" como Roma. Los acontecimientos posteriores demuestran que este temor, de existir, estaba buen fundado.

  • Comentario por David RV 23.06.10 | 18:31

    Pues en efecto, fuera de quien fuera la iniciativa, era una amenaza al poder político, al status quo que dominaba Judea, del que una parte era el romano y otros las "autoridades locales". En la historia reciente tenemos muchos ejemplo en que las autoridades locales entregaban a los ocupantes a sus enemigos políticos, fueran comunes o no a ambos.
    Pero apuntas algo que no tiene historicidad, como es la reunión del Sanedrín, a todas luces una creación de Marcos (o anterior a él). Puede pensarse en que el prendimiento y un breve interrogatorio fue iniciativa de Caifás, ¿pero para qué juzgarlo formalmente si debía ser entregado a los romanos? Y una reunión saltándose todas las normas, es inverosímil, por muchas "ganas que se le tuviera".

    En cualquier caso el tema del cumplimiento de la Ley ha de verse desde el punto de vista de la escatología en la que creía Jesús. Si el mundo se acabara pasado mañana, ¿pagarías tus multas de tráfico?

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 18:21

    Quiero aclarar que, cuando puse que Caifás tuvo probablemente que “acusar a Jesús de violar la Ley” ante el Sanedrín, no me refería a acusar a Jesús de haber enseñado o practicado algo contrario a lo prescrito por la Ley. Se trató más bien de evidenciar la actitud conocida de Jesús de ponerse él por encima de la Ley, como señalan Meier y Sanders, entre otros, y hasta el propio Piñero. Esto era más grave aún. Y, en cierto modo, si se piensa bien, se corresponde con el tema de la “blasfemia” desarrollado por Marcos después en términos cristianos. No fue este el motivo directo de la decisión de Caifás, y menos de la de Pilato, pues el motivo de ambos fue político, sin duda; pero fue un elemento de peso en el proceso de Jesús, me parece.

  • Comentario por Crisanto 23.06.10 | 16:50

    Carlos Sánchez-Montaña,

    ¿Sólo desde la Edad Media? La mentira dio comienzo mucho antes..., ¿no es cierto?

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 16:41

    Está claro que no pudo basarse abierta y exclusivamente en que Jesús atacaba el poder romano; no todos los sanedritas serían colaboracionistas hasta ese extremo, con seguridad (algunos lo demostraron apoyando a celotas en otras ocasiones).
    “Con toda probabilidad, Pilato recibió la acusación de Caifás, hizo flagelar a Jesús y lo interrogó brevemente, y, cuando sus respuestas no fueron completamente satisfactorias, lo envió a la cruz sin pensárselo dos veces.” (E. P. Sanders, en “La figua histórica de Jesús”).
    Saludos cordiales.

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 16:39

    Respecto de lo que me dice DavidRV, estoy convencido que fueron los sumos sacerdotes judíos, en especial Caifás, los que llevaron la iniciativa de detener, entregar y acusar a Jesús ante Pilato. La actuación de Jesús en general, y en particular durante su “entrada triunfal” y la “purificación del Templo”, tuvo connotaciones políticas, es obvio, y eso fue lo que impulsó a Caifás a actuar, probablemente. Sin embargo, creo que la intención primordial de Jesús en esas acciones fue profética-escatológica, y creo también que Caifás, para conseguir llevar adelante el proceso ante otros miembros del Sanedrín, tuvo que acusar a Jesús de violar la Ley (la Ley interpretada a juicio del Sanedrín, claro) con alguna base en sus enseñanzas y actitudes conocidas, desde el punto de vista de los sanedritas. En caso contrario, el proceso no habría sido tal que “no tuvo nada de ilegal ni incorrecto” como afirma Piñero.

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 16:04

    Lo importante no es que el Jesús haláquico haya sido el fundador de un determinado moralismo, sino que el Jesús haláquico era, por sí mismo, el representante legítimo de la voluntad de Dios, y era el profeta escatológico ungido por Dios. Como dice Meier, “la combinación en Jesús de su papel de profeta escatológico como Elías con el de intérprete de la Torá”.

    Saludos.

  • Comentario por David RV 23.06.10 | 15:20

    Galetel, más que buscar causas en la violación de Ley, en causas religiosas, para la crucifixión hay que buscarlas en el significado político, y hoy creo que historiadores y críticos textuales están de acuerdo en que los romanos son los principales acusadores de Jesús. Aunque su mensaje fuese estrictamente religioso, desde luego "montarla" en el Templo en los días de la Pascua, con cientos de miles de judíos alrededor (y bajo la idea popular de que el Mesías aparecería en la Pascua o en alguna otra festividad) sería el equivalente al actual "atentado contra la autoridad". Los jerarcas del Templo eran lo que se llamaría después "colaboracionistas", y ni a los jerarcas religiosos ni a la autoridad romana les pudo sentar bien eso. Y estamos en una situación en que los romanos no se andarían con chiquitas, y menos alguien con pocos escrúpulas (retirado por la propia Roma por sus abusos años después) como Poncio Pilato.

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 15:16

    Efectivamente, Meier dice (no en este capítulo sino en la Conclusión del tomo IV (pág. 654) lo siguiente: “A lo largo del presente volumen hemos señalado el tono de remisión implícita a la propia autoridad (“esto es así porque lo digo yo”). Como hemos visto repetidamente en los cuatro tomos de ‘Un judío marginal’, Jesús era con toda certeza un líder religioso carismático. (...) El carismático religioso conoce de manera intuitiva la voluntad de Dios en general y en particular, y eso le autoriza suficientemente para emitir dictámenes y mandamientos. La fórmula “en verdad os digo” –sorprendente y, en su tiempo, sin paralelo-, que Jesús empleó para introducir diversas declaraciones, resume ese argumento del líder carismático y (más concretamente en el caso de Jesús) del profeta escatológico. Como es obvio, esta afirmación difícilmente podía granjearle al carismático las simpatías de las autoridades religiosas reconocidas, ya fueran sacerdotales o escribales”.

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 14:48

    Seguro que los evangelistas han reinterpretado a Jesús en muchos aspectos de detalle, pero tiene que ser verdad que, como dice también Piñero, “Jesús estaba siempre intentando buscar la voluntad profunda de Dios. En ese sentido pudo creerse el Jesús histórico superior en algún momento a Moisés mismo”. Jesús pudo sostener un punto de vista nuevo, entre los muchos que había en esa época, y pudo dar la razón a unos en contra de otros (entre Hilel y Shammai, por ejemplo); nada de eso le hubiera costado que las autoridades legales decidiesen acabar con él; pero considerarse Jesús superior a Moisés mismo... eso ya era mucho más grave, y causaba escándalo y alboroto, sin duda. ¿Irían por aquí los tiros? Voy a leer lo que dice Meier.

  • Comentario por galetel 23.06.10 | 14:45

    Los evangelistas “reinterpretaron la interpretación de Jesús” acerca de la Ley, claro. ¿Cómo podía haber sido de otra manera? Pero lo hicieron siguiendo su línea fundamental, puesto que eran seguidores suyos. No hay por qué suponer que cambiaron esa línea. Y nos transmitieron, en general, una oposición entre la interpretación de Jesús y la de los “escribas y maestros de la Ley”. Esto tuvo que ser históricamente cierto. No en todos los detalles de las discusiones que nos cuentan los evangelios, respecto de guardar el sábado y las normas de pureza, etc. Pero sí, al menos, en el espíritu de descubrir el sentido auténtico de la voluntad de Dios y darle prioridad por encima de las prácticas legalistas. “No se ha hecho el hombre para el sábado...”. Tuvo que ser así, porque si no... ¿como pudo haber sido condenado Jesús por la suprena autoridad legal, en un proceso que no tuvo “nada de ilegal ni incorrecto”, en palabras de Piñero?

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 23.06.10 | 11:47


    Poner los pies en la tierra, en la sinagoga de la Augusta Tiberias por ejemplo, nos permitirá descubrir a que Ley Universal estaban obligados los judíos y cristianos de la antigüedad.

    La realidad material, la arquitectura de estos lugares, nos permite descubrir el tamaño de la mentira que desde la Edad Media se nos han ofrecido y que como falsa moneda hemos intercambiado.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 23.06.10 | 11:43

    D. Antonio.
    Para poder vislumbrar (solo un poquito) y así iniciar la comprensión del VERDADERO culto religioso en la Palestina del siglo I y posteriores, y a la vez darse cuenta como de manipuladas y tendenciosas son las explicaciones que nos ofrecen disyuntivas raquíticas sobre el cumplimiento en la antigüedad de una Ley “construida” mucho tiempo después, nos ayudaría darnos un paseo por la realidad material que hoy nos ofrece la TIERRA Palestina.

    La simple observación de los maravillosos motivos religiosos de los mosaicos que engalanan los pavimentos de los antiguos edificios de culto cristiano y judío de los cinco primeros siglos de la Era, nos permite comprender lo lejos que está la realidad cutual de un territorio de la posterior literatura exégeta construida para un nuevo dogma.

    Las iglesias y sinagogas de la Palestina antigua presentan un mensaje ecuménico TOTAL. Como nunca se ha vuelto a observar en ningún otro lugar.

  • Comentario por David RV 23.06.10 | 10:50

    Mt 5, 17 es muy posible que proceda de Q, ya que el versículo siguiente sí procede de Q (ver Lc 16,17). Como todo lo que presenta fuente única podemos dudar con intensidad, en especial se ratifica el sesgo de Mateo, pero como dice el profesor Piñero se corresponde demasiado bien con la consideración hacia la Ley del Jesús histórico. Ciertamente sorprende que no lo considere histórico (bajo el criterio de la dificultad).

    Muy interesante la discusión, Meier tiene mucha profundidad, se esté de acuerdo con él.

    Aprovecho para reiterar una petición para el profesor Piñero, dentro de estos recorridos por diversos autores: Raymond Brown, en especial "La comunidad del discípulo amado".

  • Comentario por J.P. 23.06.10 | 10:23

    Si tenía alguna duda sobre leer este libro, creo que ya se ha disipado. Solo es el primer capítulo, y ya lo encuentro sumamente atractivo. Tendré que leer la argumentación completa de Meier para poder opinar.

  • Comentario por Juan 23.06.10 | 10:04

    Meier y Piñero, rizan el rizo de la fantasía y/o adivinación al afirmar uno -Meier- y aplaudir el otro, -Piñero- esta joya digna de la famosa y populachera Belén Esteban:

    "Los evangelios no muestran sólo la interpretación que hace Jesús de la Ley sino sobre todo la reinterpretación que hacen los evangelistas de esa interpretación".

    Me permito recomendar a quien quiera aclarar este galimatías que Meier y Piñero defienden sobre el mensaje de Jesús, la lectura de de las Págs. 223 a 360 del libro de Hns Küng, SER CRISTIANO, editorial Trotta.

  • Comentario por Antón Pirulero 23.06.10 | 10:01

    Quizá al final, hubiera que dar la vuelta al calcetín ,-que es lo que hizo Jesús en parte-, y reconocer que "nuestra voluntad es recognoscible por Dios", que es el fundamento de la auténtica y verdadera religión, dada nuestra situación "in itínere", como la tuvo durante cuarenta años el pueblo elegido, vagando por el desierto y los desiertos mentales que nos rodean y a los que estamos condenados como "prueba", lo mismo que el pueblo judío fue probado y llevado al desierto, donde no hay ningún aliciente ni agarradero humano ni natural, sino sólo Dios... que es lo que Dios busca, y la verdadera religión: "ni aquí ni en Jerusalem ... ni en la fuerza de nuestro pensamiento..., sino que sólo en El está el camino, la religión y la salvación.

  • Comentario por Lucas 23.06.10 | 09:50


    Si "la primera y segunda generaciones de cristianos, SELECCIONARON,REFORMULARON, CREARON y, probablemente, ELIMINARON dichos de Jesús sobre la ley" ¿De dónde sacan Piñero y Meier lo que dijo Jesús sobre la ley, si los evangelios están trucados? ¿De la manga o de su fantasía novelística?

  • Comentario por Antón Pirulero 23.06.10 | 09:49

    Puestas así las cosas, según los "apócrifos de los últimos días", quizá haya que quedarse con las dos proposiciones finales: 1ª. Que el hombre puede y debe cumplir la voluntad de Dios. 2ª. Que la voluntad de Dios es cognoscible.

    Los dos asertos basan su afirmación por un lado en el concepto tradicional de Dios, y por otro, en el concepto experimental y autoproclamado del hombre: que es capaz de conocimiento, y de un conocimiento no sólo argumental, ni sólo de pruebas nimias, (historicista), lo cual es más prurito que conocimiento.

    La segunda proposición sin embargo, , yo la expresaría, vista la situación como está, diciendo que: La voluntad de Dios es cognoscible, cuando se pueda conocer... y como "a Dios nadie le ha visto", y a Jesús, "como si no"... pues entonces habría que decir que la voluntad de Dios es barruntable, o cognoscible "in itínere" o comol intento: "dichosos los que buscan tu rostro, tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro"...<...

  • Comentario por Psicólogo 23.06.10 | 08:26

    La Negación es un mecanismo propio de Niños, de neuróticos y, por lo que aquí se dice, también de Meier.

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