El blog de Antonio Piñero

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. ¿Auténtico? De nuevo sobre Lucas 23,34 (200-28)

19.06.10 | 02:07. Archivado en Jesús histórico, Biblia/Evangelios
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Hoy escribe Antonio Piñero

Interrumpo un momento la conclusión (la presentaremos mañana, definitivamente) para comentar un versículo ya mencionado, también de la mano de Fr. Bovon, como complemento a lo dicho en postales anteriores. Este versículo reza así:

“Jesús decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Luego, se repartieron sus vestidos, y los sortearon” (Lc 23,34).

Dijimos que este versículo plantea uno de los mayores problemas textuales del evangelio de Lucas. ¿Formaba parte del texto original de Lucas la oración de Jesús que imploraba a su Padre que perdonara a sus verdugos (v. 34a), o fue añadida más tarde?

La antigüedad, el peso específico y la calidad de los manuscritos se equilibran. El manuscrito del Monasterio del Monte Sinaí (Sinaiticus) contiene la mención en su redacción primitiva, mientras que el papiro Bodmer XIV-XV (P75) la omite. El códice Vaticano, así como el códice Beza en su primer estado omiten el pasaje, mientras que éste se halla atestiguado por escritores cristianos del siglo II como Taciano el sirio, Hegesipo e Ireneo hacia 170-180.

La lectura del aparato crítico de la edición del texto griego de Nestle Aland 27 es impresionante, pues deja al exegeta en una confusión total. Los escribas mismos vacilaban: el primer corrector del Sinaiticus, por ejemplo, eliminó la oración, mientras que el segundo la reintrodujo. El escriba del códice Beza la ignora, mientras que un corrector se ocupó de insertarla en ese lugar.

No basta la llamada crítica externa (el mero estudio de los manuscritos) para formarse una opinión. Es preciso añadir la crítica interna:

· El vocabulario y el estilo corresponden a los de Lucas. El vocativo “Padre”, es exactamente el que acompaña la oración de Jesús en 10, 21 y el que abre el Padre Nuestro en su versión lucana (11, 2).

· El contenido de la plegaria obedece también a la exigencia del Sermón del llano de rezar por los enemigos (6, 28). Que los adversarios de Jesús hubieran actuado por ignorancia corresponde a la opinión que Lucas presta a Pedro (Hch 3, 17) y a Pablo (Hch 13, 27) en los Hechos.

· El paralelo entre Jesús y Esteban habla también a favor del carácter primitivo de la oración de Jesús (es decir, que pertenecía primitivamente al texto del Evangelio, que no es una glosa posterior, sea cual fuere su historicidad): el protomártir, cuyo destino dibuja Lucas a imagen del de su Maestro, reza en favor de sus verdugos (Hch 7, 60: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”). Que la formulación de los Hechos difiera de la del evangelio no representa un argumento en contrario; Lucas evita, en efecto, las repeticiones mecánicas.

Sin embargo, dos exegetas, Jason Whitlark y Mikael Parsons (en un artículo titulado The “Seven” Last Words. A Numerological Motivation for the Insertion of Luke 23.34a: New Testament Studies 52 (2006) 188-204) han intentado explicar ingeniosamente lo que consideran un añadido: en el momento de la canonización de los cuatro evangelios (segunda mitad del siglo II), los cristianos pretendieron que las palabras que Cristo había pronunciado en la cruz fueran siete, pues este número era la cifra sagrada de la totalidad: habrían inventado entonces la séptima palabra y la habrían colocado en este lugar.

Bovon cree más bien que -aunque es auténticamente lucana, es decir, estaba en su Evangelio, independientemente de su historicidad- la oración de Jesús ha sido eliminada por muchos manuscritos y autores antiguos. ¿Por qué? Por lógica y por antisemitismo. La caída de Jerusalén en el 70 parecía a los cristianos la retribución divina por la muerte de Jesús. Reproducir la oración de Jesús era suponer que el Maestro se había equivocado, ya que Dios no la habría perdonado. Eliminar esta nota de caridad era también dar rienda suelta a la hostilidad contra los judíos.

Así pues, lo más probable –explica Bovon- es que hay que mantener la oración de Jesús en el texto del evangelio de Lucas. Esta presencia confirma la santidad que el autor confiere a Cristo durante su agonía.

Se acepte o no la oración de Jesús en este lugar (v. 34a), la mención del reparto de las vestiduras (v. 34b) va curiosamente unida a lo que precede. Para comprender la importancia del gesto, atestiguado por los relatos canónicos y el Evangelio de Pedro, es preciso recordar la importancia, en opinión de Lucas y de los primeros cristianos, de la prueba escrituraria, es decir, la confirmación por parte de un texto de la Sagrada Escritura.

El evangelista, como sus correligionarios, debía convencer a los judíos, griegos y romanos -e igualmente a sí mismo- de que venerar como Señor a un crucificado no era aberrante. El argumento bíblico permitía introducir lo sorprendente, paradójico e inconcebible en el designio de Dios. El salmo 21 (22) con su representación del justo sufriente ofrecía sus servicios. Como otros evangelistas, testigos con él de la tradición cristiana, Lucas dibuja los últimos instantes de Jesús con la ayuda de patrones tomados de las Escrituras. Lo cual introduce dudas sobre la historicidad porque nunca estamos seguros de qué ocurrió exactamente o qué fue moldeado porque “una Escritura debía cumplirse”.

Que los verdugos hubieran tenido o no la costumbre de repartirse las vestiduras de los condenados no importaba apenas. Sólo contaba la adecuación de la Pasión a los Salmos y a los Profetas. Señalaremos también que Lucas no insiste diciendo “como está escrito”. El evangelista Juan no comparte la discreción de Lucas. Escribe:

“Por eso se dijeron: No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca. Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados” (Jn 19, 24).

Las palabras tienen más peso a sus ojos si la convergencia queda implícita. La armonía es más convincente cuando habla por sí misma. El texto de los LXX reza: “Dividieron mis vestiduras para ellos y sobre mi manto lanzaron suertes” (Sal 21 [22], 19). Hay algunas variantes en la transmisión del texto de Lucas que sólo pueden verse si se comparan con cuidado el texto griego. Algunos escribas intentaron, en efecto, ajustar más perfectamente la frase del evangelio al texto del salmo. Se preocuparon también de acercar la versión lucana a las de Mateo y Marcos (Mt 27, 35 y Mc 15, 24).

En síntesis: es difícil formarse una idea tanto sobre el texto original del Evangelio de Lucas en sí, que se ha perdido, y del que quedan copias de copias, como de si el dicho de Jesús “Perdónalos…”, que probablemente incluía, puede adscribirse o no al Jesús histórico. De cualquier modo es un buen dicho.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

9 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por J.P. 20.06.10 | 19:07

    Corrección: durante alguna estación del Via Crucis, sí.

    Las prisas...

  • Comentario por J.P. 20.06.10 | 19:04

    Se hace humanamente difícil aceptarlo, sobre todo después del maltrato físico y psicológico al que había sido sometido, como podría evidenciar que a Él no fue necesario que le quebrasen las piernas como a los otros dos crucificados (Jn 19:31-34). Los relatos de la Pasión son unos relatos embellecidos, con momentos de gran tensión dramática, como las Siete Palabras de Jesús. Quiero decir que es posible que los evangelistas recibiesen un material basado en los recuerdos de las comunidades con el que construyeron los relatos, que no tienen por qué ser crónicas exactas de lo ocurrido, y que ellos mismos añadiesen material propio de acuerdo a las inquietudes y necesidades de la propia comunidad. Ahora, mientras tuvo fuerzas, seguramente rezó, no solo en la cruz, sino ya en el calmino hacia el Calvario, y los testigos lo verían, quizás le oirían. ¿Pero le entenderían? No es inverosímil que durante el Via Crucis, sí.

  • Comentario por josefa roy 20.06.10 | 16:54

    ¿podrían hablar los que en la postura de crucificados sólo podían respirar malamente cuando se alzaban un momento, de su postura caida, para tomar algo de aire?

    Creo que no pronunció Jesús más palabras que ese grito...

  • Comentario por David RV 19.06.10 | 17:18

    Personalmente creo que el dicho no es histórico, pero sí pertenece al evangelio de Lucas por ser muy propio de su teología pacífica, devota y de bonhomía, muy conciliadora entre distintas posiciones, incluso con el judaísmo tradicional. Los manuscritos que no lo presentan sin duda tenían una visión muy distante del judaísmo.

  • Comentario por Arturo C73 19.06.10 | 16:48

    ...fuentes para enriquecer el relato de la Pasión de Cristo.

    No falta quien proponga que todo el asunto de las "Siete Palabras" es más una exposición teológica que una descripción histórica, sobretodo teniendo en cuenta que las únicas testigos de la crucifixión, las mujeres que seguían a Jesús, estaban "mirando de lejos" (Marcos 14,40).

  • Comentario por Arturo C73 19.06.10 | 16:45

    ... enriquecer el relato de la Pasión de Cristo.

    No falta quien proponga que todo el asunto de las "Siete Palabras" es más una exposición teológica que una descripción histórica, sobretodo teniendo en cuenta que las únicas testigos de la crucifixión, las mujeres que seguían a Jesús, estaban "mirando de lejos" (Marcos 14,40).

  • Comentario por Arturo C73 19.06.10 | 16:25

    Saludos desde la Ciudad de México:

    En lo personal, desde hace tiempo sospecho de la autenticidad histórica de la frase en cuestión. Considero que quien se la haya adjudicado a Jesús (ya sea Lucas o un copista posterior), la tomó del relato del martirio de su hermano Santiago (Jacob) el Justo, tal como aparece en la cita que hace Eusebio (EC 2.23.16) de las Memorias de Hegesipo:

    16. »Entonces subieron y lanzaron abajo al Justo. Luego comentaban: "Apedreemos a Jacobo el Justo , y empezaron a apedrearlo, pues no había muerto al ser arrojado. Pero él, volviéndose, hincó las rodillas diciendo: "Señor, Dios Padre, te lo suplico: perdónalos, porque no saben lo que hacen."

    Ahora bien, ¿qué suponer de esto? Se reconoce a las Memorias de Hegesipo como una de las recopilaciones de tradición más antiguas. O Hegesipo tomó palabras de Jesús y las repitió en el relato del Martirio de Santiago (de lo cual no aparece ninguna indicación), o fue una de las fuentes p...

  • Comentario por Crisanto 19.06.10 | 15:00

    En mi Torah, Devarim 7, 1-2, dice (=traduzco del hebreo) "...1) Cuando te hubiere introducido el Eterno, tu Dios, en la tierra adonde vas para heredarla, y hubiese arrojado a muchas naciones de delante de ti, al hiteo, al guirgaseo, al emoreo, al cananeo, al perizeo, y al jiveo y al yevuseo, siete naciones más numerosas y más fuertes que tú; 2) y cuando el Eterno, tu Dios, las hubiere entregado ante ti y las hubiere herido, las aniquilarás considerándolas anatema; no harás con elas pacto alguno ni les darás posada en la tierra..."

    Estoy localizando el comentario de Reimarus sobre las Siete Palabras...

  • Comentario por J.P. 19.06.10 | 09:19

    Muchas gracias por el comentario a este versículo. No conocía la tesis del número siete. Geza Vermes también opina que el versículo fue mutilado en algunos manuscritos por motivos ideológicos (La Pasión, Barcelona, 2007, pp. 113-114). Saludos cordiales.

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