El blog de Antonio Piñero

Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. Tomo IV: “Ley y amor” (“Introducción”, y II) (145-02)

09.06.10 | 06:55. Archivado en Jesús histórico
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Hoy escribe Antonio Piñero

3. La tercera distinción que hace J. P. Meier es entre teología moral más ética cristiana por un lado y enseñanza de Jesús sobre la ley judía, por otro. Es un grave error, sostiene nuestro autor, que

“La mayor parte de los artículos y libros sobre ‘Jesús y la Ley’… (tengan el interés) de presentar la enseñanza legal y ética de Jesús como orientada en último término a los intereses cristianos o, la menos, como compatible con las perspectivas del cristianismo […] y así como la mayor parte de las búsquedas del Jesús histórico han sido cristología disfrazada de historia […] se podría decir que la cristianización del Jesús histórico culmina con la cuestión de ‘Jesús y la ley’, donde regularmente el judío Jesús pasa a ser el cristiano Pablo , Agustín, Lutero, Karl Barth, por no hablar de esos teólogos cristianos de la Ley a los que llamamos Mateo, Marcos, Lucas y Juan” (p. 36).

No puedo estar más de acuerdo con estas palabras de Meier. Añadiría que el estado de los textos evangélicos, donde hay una mezcla inextricable, astutísima, maravillosamente bien hecha, de historia y de teología, hace que a los ojos de la mayoría de los lectores, incluso de hoy día, la labor crítica parezca una tarea ridícula porque a veces esta crítica proclama como resultado verdadero aquello que va exacta y directamente contra lo que se obtiene de una lectura lisa y llana de ese mismo texto evangélico. Naturalmente el no habituado a la crítica, el que lo entiende casi al pie de la letra, piensa que quien hace esa labor crítica del texto evangélico está realmente obsesionado por destruir “ese error llamado cristianismo” (éstas son palabras de miembros del ‘Jesus Seminar’), cosa que no es verdad en absoluto, entre otras razones porque quien es de verdad historiador no debe tener ningún objetivo previo.

También ataca Meier la

“ingenua idea de que simplemente situando a Jesús en su contexto judío obtendríamos al Jesús histórico”.

Tiene razón, sería un simplismo ingenuo. El judaísmo del siglo I es tan cambiante y plural como puede verse en quien reflexione, por ejemplo, sobre lo que distaban mentalmente en la primera mitad del siglo I un piadoso fariseo y un saduceo colaborador con Pilato en la tarea de eliminar “bandidos” del mapa de Israel de esa época. Constata J. P. Meier consternado:

“A medida que avanzamos en la investigación, se acrecienta nuestra constatación de que el problema de la relación del historia histórico con la ley histórica judía puede ser más insoluble del lado de la Ley que del lado de Jesús” (p. 36).

Esta frase es críptica, pero creo que lo que quiere decir Meier es que, aparte de que probablemente nunca lleguemos a una total solución de este enigma dado el carácter de las fuentes (como dije arriba, mezcla inextricable de teología e historia), es que, probablemente que el Jesús histórico, en algún caso, proclamara una enseñanza propia que llegaba a “saltarse” de algún modo la Ley tal como estaba escrita. Por ejemplo, la prohibición por Jesús del divorcio y la misma prohibición total de los juramentos, esenciales en la Ley.

Un problema al que hay enfrentarse al estudiar a Jesús en relación con la ley judía es que éste nunca emplea palabras como “moral” o “ética”. Sólo habla de “hacer la voluntad de Dios” y de “guardar sus mandamientos”. Jesús –en contra de nuestro escepticismo- estaba totalmente seguro de poder conocer la voluntad de Dios y de que Éste había proclamado normas de obligado cumplimiento. Durante toda su vida pública, en sus discusiones con otros conocedores de la Ley, propuso la posibilidad en el ser humano de un entendimiento profundo de la Ley, otorgado por la comunicación y familiaridad con Dios por medio de la oración. Pero jamás se salió del marco de la Ley.

Pienso que Meier es quizás demasiado pesimista: la solución a sus “enigmas” y “aporías” insolubles (estudia a Jesús y ve que por un lado es un judío fiel; y que por otro parece en algunas contadas ocasiones saltarse la Ley) radica –en mi opinión- en que Jesús estaba siempre intentando buscar la voluntad profunda de Dios. En ese sentido pudo creerse el Jesús histórico superior en algún momento a Moisés mismo sin dejar de ser humano. Moisés había tenido un contacto especial con Dios. Él como profeta, pudo haberlo tenido también, también sin dejar de ser un mero hombre. Y, si esto es así, si quiso sólo profundizar en la Ley, parece bastante claro que Jesús jamás quiso con eso fundar una nueva religión, ni creo que se pasara por la cabeza. Desde este punto de vista jamás podremos pensar que Pablo no “hizo más que desarrollar aquello que implícitamente pensó Jesús”. Opino que Jesús jamás pensó como Pablo que la Ley no tenía ya validez salvífica alguna, sino todo lo contrario. Sólo que lo que había que cumplir era lo profundo de la Ley, no crear una nueva teología que la negara.

Finalmente, en las últimas páginas de la Introducción que comentamos vuelve a insistir en la necesidad de utilizar los cinco grandes criterios, o instrumentos filológico-históricos de análisis de los textos, empleados en la búsqueda del Jesús histórico:

1. El criterio de dificultad o de embarazo, que sirve para señalar los textos que dificilísimamente pudo inventar la Iglesia primitiva: por ejemplo, el bautismo de Jesús o su crucifixión como un criminal, según la ley romana.

“Peor aún, Jesús, además de ser crucificado, lo fue por resolución de la suprema autoridad legal en Judea. No hubo nada ilegal e incorrecto en ese proceso y ejecución, si uno juzga simplemente por las normas y procedimientos (o falta de ellos) que estaban vigentes en la época” (p. 42).

2. El criterio de discontinuidad que se centra en las palabras o hechos de Jesús que no pueden proceder del judaísmo o judaísmos de la época en la que él vivió ni de la Iglesia primitiva. Por ejemplo el rechazo del ayuno voluntario. En este volumen no insiste en ello, pero sí en el primero: con este criterio no conseguimos nada más que mínimos, que apenas nos valen para dibujar su figura. Por supuesto, utilizando sólo ese criterio, es decir por medio del uso estricto y único de este criterio (por ejemplo, como se ha pretendio achacar a H. Küng), nada puede predicarse de Jesús que esté de acuerdo con la mayor parte del credo niceno-constantinopolitano. Quien lo practique exclusivamente queda fuera del cristianismo.

3. Criterio de testimonio múltiple. Aquí insiste Meier en considerar al Evangelio de Juan siempre, o casi siempre, como una fuente aparte de los Sinópticos. Creo que cayendo de verdad en la cuenta y obteniendo las conclusiones de lo mínimamente pequeño que era el número el cristianismo de los años 95-100 (no llegaban ni a 7.500; y en Judea-Galilea- Samaría dudo que hubiera más de 1.000), fecha de composición del Evangelio de Juan, es prácticamente imposible estar seguro de que este "Juan" no conociera a los Sinópticos, o al menos el material sinóptico. Así pues, en mi opinión, postular al Evangelio de Juan como fuente independiente (aparte de muchos detalles de su material propio, naturalmente) significa olvidar que el IV Evangelio es una reescritura positiva y correctiva de ese material sinóptico, una pensada reelaboración para ofrecer en realidad otro Jesús, irreconocible e inconciliable con el Sinóptico, es decir, lo que el autor y su grupo creen el verdadero punto de vista sobre Jesús. Además, hay notabilísimos paralelos –a pesar de las diferencias- entre el Evangelio de Lucas y el de Juan precisamente en la Pasión. Para algunos, sin embargo, en todo este asunto les basta con refugiarse en el lema “Es una cuestión muy discutida”.

4. El criterio de coherencia es importante también. Insiste con razón J. P. Meier que sólo es aplicable “después de haber aislado mediante otros criterios cierta cantidad de material histórico” (p. 44). Hay que establecer primero una “base da datos”, mínima si se quiere, pero segura, sobre Jesús. Luego hay ciertos relatos que no casan en absoluto con esa base de datos y deben interpretarse (¡y no es gratuito y caprichoso el hacerlo!) como secundarios, es decir, no históricos.

5. El criterio de “rechazo y ejecución”, así formulado con estas palabras, es propio de Meier, peor aplicado por los demás estudiosos aunque no lo designen expresamente o lo llamen de otra manera. Y significa: los datos importantes sobre Jesús conseguidos por los demás criterios deben dar razón de su condena y ejecución a muerte como sedicioso por el poder romano. Con palabras de Meier:

“Determinados dichos y hechos de Jesús cobran mucha importancia a la luz del arresto y crucifixión de éste. Notables entre ellos son la acción simbólico-profética de la ‘entrada triunfal’ en Jerusalén, su predicación en el Templo y su ‘purificación’ del mismo lugar”. “Un Jesús, cuyas palabras y acciones no hubiesen represantado una amenaza o una causa de rechazo, especialmente por parte de los poderosos, no es el Jesús histórico” (p. 45).

Terminamos con ejemplo algo que trae el mismo Meier:

“Durante muchos años, influido por estudiosos como E. Käsemann y N. Perrin, pensé que el criterio de discontinuidad permitía considerar auténtica la revocación de Jesús de las leyes alimentarias (Mc 7,15). Sólo después de un detenido análisis de todo el texto de Mc 7,1-23, y de una cuidadosa valoración de ,los complicados argumentos a favor y en contra (¡nótese la extensión del cap. 35!) he llegado a concluir, casi contra mi voluntad, que el dicho es un producto de la Iglesia primitiva”.

Esta confesión honra a Meier.

P.S. para los editores españoles de Verbo Divino: la transcripción del griego en nota 26, p. 52 es sencillamente lamentable. ¿Quién es el encargado de la revisión, especialmente del griego?

Seguiremos comentando el libro, alternándolo con otros. Por ejemplo deseo comentar el libro de Senén Vidal, “Jesús el galileo”, de Edit. Sal Terrae. Tiempo al tiempo.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

50 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Wikipedia YouTube 20.07.10 | 16:32

    This Knr was incredible!

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  • Comentario por sofía 14.06.10 | 18:26

    Sota,
    El post no trata de eso. Pero te diré q pienso que en realidad la justificación por la fe no contradice Mt 25, que dice que se juzgará por el amor desinteresado al prójimo, no por las "obras de la ley". Los primeros sorprendidos son los que han amado al prójimo sin buscar ningún beneficio para sí mismos, no estaban intentando "comprar la salvación" (pueden incluso no conocer a Dios, o tener 1 idea equivocada de "dios", en el que, en consecuencia, no creen)
    Tener fe en Jesucristo es tener fe en su mensaje de q Dios es amor. Eso es lo q salva, lo q hace capaz de amar al prójimo. Si alguien no conoce a Jesucristo, pero tiene fe en el amor al prójimo, según Mt 25, en el prójimo ama a Dios sin saberlo, y tiene fe en q el último fundamento de la Vida es el Amor (Dios), aunq no sea consciente d ello y no lo formule explícitamente. Eso es compatible con la justificación x la fe (x la fe en el amor) que produce + amor en obras.
    Perdón x el ( ) Volvamos a la Hª

  • Comentario por Sota de Bastos 13.06.10 | 11:59

    Sofía: ¿Si pienso que Pablo es diferente del Evangelio? Pues lo es en una cosa fundamental: cómo se consigue la salvación eterna. Para Jesús, “Porque tuve hambre y me diste de comer”, o sea, por la caridad y para Pablo “Nadie se justifica por cumplir la Ley y todos se justifican por la fe en Cristo”. Pero hay que entender a Pablo, que sabe que si predica la Ley de Moisés para Grecia y Roma, no le van a hacer ni caso (y justamente, pero tampoco se puede esperar que fuera de Europa nadie haga ni caso a la Ley Romana, que es la nueva ley farisea que intenta imponer la Iglesia desde el siglo V). Si dice que la salvación viene de la caridad con el prójimo (como dicen Jesús, S Juan y Santiago), los greco-romanos dirán: “¿Cari…qué? ¿Qué es eso del prójimo?” ¿No me irá Vd. a decir que debo tratar a ese ganado doméstico que son los esclavos como si fuesen ciudadanos romanos, por no decir como si fuesen patricios?

  • Comentario por Sota de Bastos 13.06.10 | 11:57

    ¿No me dirá que debo casarme con una esclava, que están para que los patricios se lo pasen bien con ellas? (admito que me diga que el sexo es malo de por sí, como Platón y los estoicos, y tan malo, que puede evitar que un patricio se case con una patricia para entretenerse con una esclava) ¿No me dirá que tengo que compartir con los pobres lo absolutamente mío según el derecho romano? Sólo se puede hacer digerible el Cristianismo en Grecia y Roma, hablando de la fe en otro dios, que tolere que sigan con la opresión y el clasismo, aunque haya predicado parábolas demagógicas, como la de Epulón, porque “peca fuerte, pero cree fuerte” (consecuencia de la justificación por la fe. Pablo debió pensar, que una vez convertidos, se les podría meter el Evangelio poco a poco, pero ya vemos que 2.000 años después, esos cristianos paulinos (lo que son especialmente los protestantes), siguen negándose a que haya asistencia médica para todos (como bien sabe Obama).

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 23:04

    Bueno, Galetel, creo que eso lo afirmas desde la fe, y ahí no podemos llegar a un acuerdo. Aunque es curioso, pero lo que dices me recuerda a la idea del propio Pablo en la oración de comienzos de Romanos (con un lenguaje casi judeocristiano petrino, adecuado para ceder ante los poco amistosos judeocristianos de aquella Roma) de que Jesús fue divinizado tras su muerte en el acto de la resurrección. Por otra parte tu observación de que Nomos en Pablo esconde un concepto más amplio y distinto que Torah me ha hecho pensar. Leeré este finde las 7 cartas autentificadas de Pablo.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 22:43

    ¡Hombre!, David RV, yo decía que Pablo “continuaba la actitud fundamental de Jesús ante la Ley/Torá”, no su mensaje en todos los demás aspectos. Por supuesto, creo que Jesús no pudo tener claro, antes de la experiencia de su muerte/resurrección, que la venida del reino/reinado de Dios que él proclamaba iba a realizarse por/con/en él, como después lo entendieron sus discípulos-as, Pablo y todos los cristianos que en el mundo han sido.

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 20:46

    Eso último no estoy nada de acuerdo. Para mí la actitud de Pablo respecto a la Torah nada tiene que ver con la de Jesús, la interpretación radical-esencialista de Jesús nada tiene que ver con la nueva religión post-judía que está creando Pablo. Creo que fue Albert Schweitzer el que dijo: se pasó de dar importancia al mensaje para adorar al mensajero.

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 20:42

    Muy bien apuntado, completamente de acuerdo. Pablo no sólo traduce palabras, sino también conceptos del mundo judío palestino al mundo helénico tanto judío como pagano.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 20:34

    Creo que haciendo eso, Pablo continuaba la actitud fundamental de Jesús ante la Ley/Torá, aunque ampliándola mucho, claro, como era su misión.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 20:26

    Bueno, yo cité esa frase de Pablo interpretándola más o menos como sigue:
    “Yo, por fidelidad a la esencia –el sentido más auténtico- de la Torá, he desechado lo falso y superfluo de la Torá -tomada en el sentido habitual-, para cumplir la voluntad de Dios”.
    El término “Ley”, que traduce el “Nomos” original de Gálatas efectivamente, podía querer decir “Torá” en ambos casos, pero en dos sentidos diferentes.

    Saludos.

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 19:43

    Sí, en principio entendemos Ley como la Torah. Pero como sabemos todo el Nuevo Testamento está en griego, y salvo raras excepciones no hay términos en arameo o hebreo. Puedes tener razón, nunca lo había pensado así, en que Pablo haya ido más allá del término en hebreo y se haya referido al concepto griego de nomos (creo que es ése, ¿no? no sé mucho griego). Pero eso implica también que Pablo fue mucho más allá en su interpretación, amplificando un término que en origen no es tan amplio. En realidad es lo que hace con el mensaje primitivo del profeta apocalíptico Jesús de Nazaret.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 18:47

    De acuerdo, David RV.
    Es que el término “Ley” es ambiguo, como advierte Meier repetidamente. Se puede negar la “Ley” en un sentido, para ser fiel a la “Ley” en otro sentido más profundo. “Yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios” (Gálatas 2, 19).

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 18:03

    (3) ?

    Pablo dice directamente que la Ley no sirve ya.

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 17:53

    (2) No parece que hubiese una persecución en contra de ellos, aunque quizá no todos eran tan radicales como los de Qumran, que son los esenios de los que nos han llegado escritos. En la reconstrucción del Jesús histórico se apunta a que Jesús criticó no la Torah, sino la Halakha (hay referencias directas a ello) en la medida en que esas normas había conseguido apartar por sus "florituras" al pueblo de la norma escrita, sobre todo en su espíritu. Jesús estaba en contra de la interpretación de la Torah, no de la Torah misma. Él busca su máximo cumplimiento, fuera de cualquier tipo de interpretación, quería ir al corazón de la ley para cumplirla bien. Ese esencialismo en su cumplimiento tiene que ver mucho con la inminencia de la llegada del fin de los días y el reino de Dios. ¿Para qué discutir si hay que lavarse las manos antes de comer (Marcos) si Dios va a venir a juzgar? ¿O por qué hay que considerar más importante el mandato de "no trabajar" en Sabbath si hay que curar a un enfermo

  • Comentario por David RV 10.06.10 | 17:51

    (1) Interesante lo que apuntas, Galatel. Todo parte de lo que dices: el judaísmo de la época era bastante menos homogéneos que el posterior (muchas veces se tiende a identificar el judaísmo de entonces con el rabínico actual). En la época además de la Ley escrita o Torah estaba la Halakha, la Ley oral, un conjunto de normas que adaptaban el sentido de la norma escrita, especificaban normas que no estaban en la Torah y resolvían el conflicto cuando dos normas entraban en contradicción o en colisión (hecho harto frecuente). La Halakha era seguida por el pueblo y fue impulsada por los fariseos, los saduceos (el sacerdocio oficialista y colaboracionista) no lo reconocía, pero tampoco lo prohibió (de hecho podía resultar útil en los casos como decimos de conflicto). Los esenios directamente ni reconocían al Templo ni a la Halakha, sino que reintrepetaron la Torah de acuerdo a profecías y sus propios escritos.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 16:53

    “además de ser crucificado, lo fue por resolución de la suprema autoridad legal en Judea. No hubo nada ilegal e incorrecto en ese proceso y ejecución”. ¿Cómo pudo ser así si Jesús no se hubiera apartado de la Ley, a juicio de la suprema autoridad legal?
    Según el criterio de “rechazo y ejecución”, “los datos importantes sobre Jesús conseguidos por los demás criterios deben dar razón de su condena y ejecución a muerte como sedicioso por el poder romano”; pero no sólo por el poder romano sino por todos “los poderosos” (como escribe Meier). También, y principalmente, por la autoridad legal judía, que llevó la iniciativa de la condena, al detenerlo, entregarlo y acusarlo ante el poder romano. No lo habría hecho si hubiera estado convencida de que Jesús cumplía la Ley según la interpretación oficial, y no de que la interpretación de Jesús perjudicaba y alborotaba al pueblo y la causa de Israel.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 16:36

    pudo creerse el Jesús histórico superior en algún momento a Moisés mismo” (no se equivocaba, en mi opinión). Por eso es cierto que “jamás se salió del marco de la Ley”; la Ley entendida como la entendió Jesús. Esa manera de entenderla fue, sin duda, muy incomprendida y rechazada por la mayor parte de sus contemporáneos judíos, hasta el punto de que, en vista del alboroto que provocó, sus autoridades decidieron acabar con él y expulsar después a sus seguidores. Así se sembró el germen de una nueva religión.
    Es perfectamente comprensible, por lo tanto, que al reprochar a Pablo que “lo que había que cumplir era lo profundo de la Ley, no crear una nueva teología que la negara” se esté cayendo en la trampa de pensar que la Ley que “niega” Pablo es “lo profundo de la Ley”; todo lo contrario: al cumplirla en lo profundo, como proponía Pablo, se la cumple en su verdad y se la niega en lo que tenía de falso o superfluo, en línea con la propuesta y la actitud de Jesús.

  • Comentario por galetel 10.06.10 | 16:35

    Con la frase: “el problema de la relación del Jesús ‘histórico’ con la ley judía ‘histórica’ puede ser más insoluble del lado de la Ley que del lado de Jesús”, lo que quiere decir Meier no me parece críptico sino claro: que para situar a Jesús en el contexto de la Ley judía, el problema mayor está en conocer “qué era exactamente la Ley judía en la Palestina de tiempos de Jesús”, como escribe Meier poco antes.
    Porque como el judaísmo, y en particular su Ley, era tan “variado y cambiante” en esa época, la concepción misma de lo que significaba verdaderamente esa Ley era mucho más amplia de lo que suele entenderse. Por eso, puede ser mucho más acertado concebir la Ley como el propósito esencial de buscar cumplir la voluntad de Dios, más que el de acatar o saltarse determinadas prescripciones. Aquí reside la afirmación -que me parece correcta- de Piñero: que “Jesús estaba siempre intentando buscar la voluntad profunda de Dios. En ese sentido pudo creerse el Jesús histórico super...

  • Comentario por sofía 10.06.10 | 10:18

    Lo dicho en el comentario anterior no contradice el hecho de que desde hace más de doscientos años los estudios del Nuevo Testamento hayan progresado muchísimo, como todo tipo de conocimiento. Ha pasado mucho tiempo desde que el sacerdote católico francés Richard Simon escribió su "Historia crítica del texto del NT" (1689)

  • Comentario por sofía 10.06.10 | 09:59

    Buen resumen, Anton.
    Y para los que se empeñan en reducir el cristianismo a paulinismo, que se fijen en las distinciones que se hacen desde todos los ángulos. Ya en una epístola de "Pedro" advierte sobre la mala comprensión que se puede hacer de Pablo. Y es que el cristianismo incluye a Mt también, y todo el AT, interpretado desde esta comprensión de llevar el espíritu de la Ley a su cumplimiento, algo muy distinto de absolutizar lo relativo o de priorizar la letra sobre el espíritu.
    La mala comprensión de Pablo se dio en Marción, que se separó de la corriente principal de la gran Iglesia, eliminando todo lo demás. Se volvió a dar en la eliminación de la carta de Santiago del canon por parte de los protestantes. El cristianismo no es seguimiento de Pablo -el mismo lo dice- sino seguimiento de la imagen de Jesús que se obtenga de los evangelios, que por mucho que introduzcan lo teológico en lo histórico son los que proporcionan datos sobre él. De ahí partimos siempre.

  • Comentario por Antón Pirulero 10.06.10 | 07:25

    sino una simplificación, una revisón, una profundización...

    "Llega la hora de que ni aquí, ni en Jerusalén, daréis culto..."

    Jesús no vino a "cambiar", sino a perfeccionar y liberar la religión, la Ley,la salvación de atavismos y anclajes demasiado humanos, demasiado de "do ut des", entre Dios y el hombre... y ninguno tan incumplidor, negociante, rácano y regateador incluso con Dios, como el pueblo judío... que nunca llegó a cumplir la ley, tanto como para salvarse por sí mismo, que es lo que dice Pablo...

    -Claro que esto no gustó a algunos de los judíos, y por eso segregaron a los que no aceptaban su modus operandi religioso y social.

    ¿Nueva religión? ... O por el contrario, intento de vuelta a la religión verdadera, que había degenerado porque en la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y fariseos?


  • Comentario por Antón Pirulero 10.06.10 | 07:08

    "Sólo habla Jesús de hacer la voluntad de Dios"y de "guardar sus mandamientos", que son "amor a Dios con todas tus fuerzas... y al prójimo como a tí mismo. En esto se resumen la Ley y los profetas"...

    ¿Es esto fundar "una nueva religión", aunque "no se le pasase por la cabeza"?

    ¿Es que Jesús renucia al Dios de Abrahám...?

    -Pues si no renuncia al Dios de su religión judía, tampoco puede renunciar a su religión judía, porque la religión la pone Dios, no al revés...

    Y eso mismo vale de Pablo, que por supuesto no "hizo mas que desarrollar aquello que implícitamente pensó Jesús".

    Lo que ocurre es que "el judaísmo del siglo I es tan cambiante y plural como lo que distaban mentalmente un piadoso fariseo y u saduceo colaborador con Pilato"... Y para estos dos grupos nadie habla de una nueva religión... Como lo de Jesús no fue una nueva religión, posiblemente en su fuero interno, sino una simplificación, una revisión, un profu...

  • Comentario por Crisanto 10.06.10 | 00:33

    "...Los progresos de la investigación histórico-crítica llevaron a distinciones cada vez más sutiles entre los diversos estratos de la tradición. Detrás de ellos, la figura de Jesús, sobre la que se apoya la fe, se hizo cada vez más incierta, tomó rasgos cada vez menos definidos...
    ...Al mismo tiempo, las reconstrucciones sobre este Jesús, que debía ser buscado tras las tradiciones de los evangelistas y sus fuentes, se hicieron cada vez más contradictorias: desde el revolucionario enemigo de los romanos que se oponía al poder constituido y naturalmente fracasa, al manso moralista que todo lo permite e inexplicablemente acaba por causar su propia ruina...
    ...Quien lea varias de estas reconstrucciones puede constatar enseguida que son más fotografías de los autores y de sus ideales que el verdadero cuestionamiento de una imagen que se ha hecho confusa...."

  • Comentario por Crisanto 10.06.10 | 00:29

    Ratzinger no nombra a esos autores de los años cincuenta con los que "...la situación cambió...". ¿Tal vez los primeros trabajos de Brandon?

  • Comentario por Crisanto 10.06.10 | 00:26

    Cierto. Sin embargo en el prólogo no evita la crítica de la investigación sobre el Jesús histórico:

    "...En los tiempos de mi juventud –los años treinta y cuarenta– se publicaron una serie de libros apasionantes sobre Jesús. Recuerdo el nombre de algunos autores: Karl Adam, Romano Guardini, Franz Michel Willam, Giovanni Papini, Jean Daniel-Rops. En todos estos libros la imagen de Jesucristo se delineaba a partir de los evangelios: cómo vivió sobre la Tierra y cómo, a pesar de ser plenamente hombre, llevó al mismo tiempo a los hombres a Dios, con el cual, como Hijo, era una cosa sola. Así, a través del hombre Jesús, se hizo visible Dios y a partir de Dios se pudo ver la imagen del hombre justo.

    A partir de los años cincuenta, cambió la situación cambió. El desgarre entre el «Jesús histórico» y el «Cristo de la fe» se hizo cada vez más grande: uno se alejó del otro rápidamente..."

  • Comentario por David RV 09.06.10 | 23:27

    Como ya he dicho, pensemos lo que pensemos sobre sus puntos de partida y sus conclusiones, nadie puede discutir que Ratzinger es alguien muy inteligente y que sabe de lo que habla. La crítica histórica ha calado muy hondo en la Iglesia Católica (y en la anglicana y en la mayoría de las protestantes), como vemos en Meier, Raymond Brown o incluso Joseph Ratzinger.

  • Comentario por Crisanto 09.06.10 | 23:03

    Ok. Aclarado... Gracias!! ;-))

    ¿Qué opinan de las frecuentísimas menciones de Ratzinger al cumplimiento de la Torá por parte de Jesús en su libro? (=me refiero al de Ratzinger...) ¿No es -como mínimo- sorprendente? Está claro que la lectura de Neusner le causó una honda impresión... Más profunda de la que él mismo confiesa...

  • Comentario por David RV 09.06.10 | 22:19

    Jo, me estás haciendo dudar ahora si lo leí ahí o en otra parte, aunque es el único libro de Ratzinger que he leído. Mira cuando habla de Juan como testigo ocular, hacia el centro del libro. Si no, a lo mejor me equivoco y lo he leído en alguna declaración suya. Ah, mira, ¡gracias J. P.! Ahí estaba: "Sin embargo, celebró la Pascua con sus discípulos probablemente según el calendario de Qumram, es decir, al menos un día antes: la celebró sin cordero, como la comunidad de Qumram, que no reconocía el templo de Herodes y estaba a la espera del nuevo templo. " He debido mezclar el libro con esto. Es lo que decía: siguiendo a Juan estrictamente. El Papa tiene mucha devoción a este evangelio, ¿no? No es la primera vez que le oigo poner alguna de sus ideas por delante.

  • Comentario por J.P. 09.06.10 | 21:15

    La homilía de la Santa Misa en la Cena del Señor del Jueves Santo de 2007:

    http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/
    homilies/2007/documents/
    hf_ben-xvi_hom_20070405_
    coena-domini_sp.html

    El enlace está partido en cuatro fragmentos.

  • Comentario por Crisanto 09.06.10 | 20:54

    Sigo sin localizar el pasaje. Sí he encontrado el que menciona J.P. (=pp. 35-36), donde incluso llega a decir que "...No es de excluir que Juan el Bautista hubiera vivido algún tiempo en esta comunidad [los esenios del Qumrán] y recibido de ella parte de su formación religiosa..". He de reconocer que cuanto más leo a Ratzinger más me sorprende...

    Saludos,

  • Comentario por J.P. 09.06.10 | 20:30

    Sí recuerdo que el Papa menciona a los esenios cuando habla del Bautista y discute la identidad del autor del Cuarto Evangelio (que podría habitar en el barrio de los esenios o cerca de él) y que hizo la afirmación del calendario de Qumrán en una homilía de Semana Santa. Ahora, no tengo en la cabeza que hablase de este calendario en el libro, pero no lo puedo afirmar.

  • Comentario por David RV 09.06.10 | 19:46

    Eso es lo que recuerdo el pasaje (menos lo del calendario, que lo añado yo).

  • Comentario por David RV 09.06.10 | 19:44

    Puff, haciendo memoria estaba en una discusión sobre la fecha de la Pascua y si Juan de Zebedeo es o no testigo ocular. Relaciona la casa del Cenáculo con el barrio de los esenios (creo que eso era idea de otro autor) y al propio Juan y sus ideas (recuerdo que sí que admite que el Bautista pudo estar en Qumran). El argumento es que Juan de Zebedeo, autor incontestable del última evangelio, fue testigo ocular de la Última Cena, y ya que como es sabido, en el cuarto evangelio la fecha de la Pascua es el viernes, para conciliar la discrepancia, Ratzinger, matando dos pájaros de un tiro, dice que sí sería la cena de Pascua pero siguiendo el calendario esenio, ya que habría una gran influencia esenia en Jesús (por Juan) y otros discípulos. El calendario esenio tenía 365 días, procede de los egipcios y fue usado por los judíos en el comienzo de su historia verificable (rey Josías y esa época). Creo que tras la revuelta macabea es cuando adoptaron el de 360 días (de origen mesopotámico).

  • Comentario por Crisanto 09.06.10 | 17:53

    David RV,

    No consigo localizar la cita en el texto de Ratzinger (=tiene un índice onmástico, pero no analítico...)

    ¿Alguna pista?

    Gracias y saludos,

  • Comentario por David RV 09.06.10 | 17:09

    Pues efectivamente es en Eisenman (no recordaba el nombre) en quien pensaba, quizá es el que tendría haber citado en lugar de Dawn Brown, que las comparaciones son odiosas.

    Por cierto, aprovecho para solicitar al profesor Piñero que escriba sobre Raymond Brown, no sólo como ejemplo de crítico textual católico y a la vez "rompedor" en su ámbito confesional, que lo iguala a los historiadores no confesionales, sino también como autor de una teoría fascinante, para un humilde servidor totalmente verosímil, sobre la "Comunidad Joánica", una hipotética comunidad que generó el evangelio de Juan y las tres cartas atribuídas a Juan, que aunque no tengan que ver con el apóstol, si son reflejo de una misma sensibilidad teológica extraña y única.

  • Comentario por Crisanto 09.06.10 | 17:07

    David RV,

    Ok. Gracias... Enseguida les subo aquí la página, pues tengo el texto a mi lado...

    Estimado J.P.,

    Aclarado. De todos modos (=y sin ánimo de crear polémica) El Código da Vinci éstá entre los... ¿10? libros más vendidos de la Hª de la Humanidad...., ¿cierto? Si ese dato es cierto -que no lo sé- resulta bastante admirable, en mi modesta opinión...

    Saludos,

  • Comentario por J.P. 09.06.10 | 17:01

    David RV: no me pida perdón, que no me ha molestado. No estoy de acuerdo con que parezca pseudhistórica la indicación del Papa (ni siquiera me lo parece Eisenman, aunque la de este sí me parece excesiva) pero no nos vamos a enzarzar por eso :)

    Crisanto: nadie dice que sea malo vender libros, sino que ese es el unico mérito del autor (que no es poco, pero para mí, no suficiente).

    Saludos cordiales a todos.

  • Comentario por David RV 09.06.10 | 16:09

    Es de "Jesús de Nazaret", no te puedo decir ahora exactamente porque lo leí prestado de una biblioteca y no tomé notas. Lo leí como curiosidad, la verdad, poco me aportó. Pero si no recuerdo mal tenía un índice conceptual, ¿no? Busca por esenio.

  • Comentario por Crisanto 09.06.10 | 15:56

    David RV,

    ¿Tendría la bondad de indicarme la cita en la que Ratzinger hace esa afirmación? Gracias anticipadas...

    Apreciado J.P.,

    Con todos los respetos, vender libros es una actividad no sólo muy honrosa sino incluso extremadamente loable...

    Saludos,

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 09.06.10 | 13:27

    Que podemos concluir con la continuada "exégesis de la exégesis".

    Ahora que todos y cada uno podemos disponer de los textos en griego original y alcanzar la versión genuina, nos acomodamos, una vez mas, en las palabras repetidas por enésima vez.
    Cierto es que de tanto girar la noria algunos vislumbran el colapso del método.

    El “Salvador de la Naciones” no puede ser presentado como un judío piadoso.

    Lean el texto en griego original del "Codex Sinaiticus" como si fuera la primera vez.
    Descubrirán al “Avatar” y a quién lo envía.



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