Hoy escribe Antonio Piñero
Creo que puede ser conveniente que explicitemos nuestra posición acerca del denominado “secreto mesiánico” porque es fundamental -opino- para entender la cuestión del mesianismo de Jesús en cuanto “Hijo de David”. Aceptar que Jesús admitió este título no significa que él no introdujera algunas matizaciones en él. Pero ninguna que destrozara su esencia ni que hubiese de ser explicada a la gentes y que por lo tanto fuera propia de él sólo y no del judaísmo de su época.
El examen pausado y crítico del Evangelio marcano -el más antiguo cronológicamente de los cuatro, compuesto en su versión actual después del año 70, entre el 70-75- dentro del contexto en el que se escribió, intentando precisar su pensamiento, no entendiéndolo simple y llanamente como un lector sólo del siglo XXI que ignora normalmente cómo era el judaísmo de ese momento de Jesús y su época, lleva a la conclusión razonada de que bajo éste se trasluce el verdadero carácter de Jesús, que podría resultar ser mesiánico en sentido tradicional judío según el testimonio fidedigno de sus discípulos como veremos.
Atención especial merece la que la crítica ha señalado como la perícopa central de todo el Evangelio de Marcos, a saber aquella en la que Pedro afirma categóricamente que “Jesús es el mesías”: Mc 8,27-33. He aquí el texto:
“27 Salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? 28 Ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros: Alguno de los profetas. 29 Entonces él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dice: ¡Tú eres el Cristo! 30 Y les mandó que no hablasen esto de él a ninguno. 31 Y comenzó a enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar después de tres días. 32 Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reprender. 33 Y él, volviéndose y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres”.
Esta sección presenta como auténtica la figura de un Jesús que no critica en principio esta afirmación de que él es el mesías esperado, sino que sólo hace precisiones al respecto. Así que –repito- Jesús parece aceptar que él es el mesías. Lo importante, según Marcos, es el cómo.
En primer lugar, Jesús conmina a su discípulo preferido, Pedro, a que a nadie diga que él es el mesías. Luego le asegura con solemnidad que él, Jesús, conoce y acepta de antemano con detalle y suficientes precisiones su futura pasión, muerte y resurrección. A renglón seguido, ante la protesta de un Pedro muy sorprendido, lo reprende reciamente designándolo como “Satanás” por no haber comprendido esta doble realidad: la obligatoriedad del silencio sobre su mesianismo, y el designio divino que indica la necesidad de su pasión, muerte y resurrección de entre los muertos.
Esta perícopa, y otras en las que aparece Jesús ocultando su identidad mesiánica, son conocidas como exponentes del denominado “secreto mesiánico”: la identidad de Jesús como agente de la divinidad debe mantenerse oculta y no se conocerá hasta después de su exaltación a los cielos. Los evangelios de Lucas y Mateo, que siguen en esto al de Marcos, repiten la misma idea, que resulta ser de importancia cardinal: Jesús es en verdad el mesías, pero en un sentido radicalmente nuevo…, lo que provoca la sorpresa y la indignación entre sus mismos discípulos.
Téngase en cuenta que este secreto mesiánico hasta ahora expuesto es sólo la mitad del contenido teológico de lo que significaba en realidad ser el Hijo del Hombre sufriente y triunfante. En otros pasajes del Evangelio (el más claro es Mc 14,61-52:
“61 Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? 62 Y Jesús le dijo: YO SOY; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la Potencia de Dios , y viniendo en las nubes del cielo”,
y Mt 25,31-32:
“31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32 Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos”)
la figura del Hijo del Hombre tiene como otra característica principal, a saber que será exaltado por Dios al “cargo” de Juez futuro universal.
La necesidad absoluta de que el mesianismo de Jesús sea así entendido, y no de otro modo, es el eje y la cuestión clave del Evangelio de Marcos.
El evangelista sostiene que la mesianidad de Jesús fue en realidad tal como él la dibuja en su escrito, e intenta probar repetidas veces que Jesús previó y anunció su muerte: hubo de aceptarla como un designio divino ab eterno. Según Mc 10,45 (“Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos”), esta muerte es vicaria, sustitutoria de toda la humanidad y expiatoria de los pecados de todos los seres humanos: Jesús muere en vez de ellos, quienes son así literalmente liberados por este sacrificio expiatorio de una situación irremediable de pecado o enemistad con Dios.
Ahora bien, una crítica del conjunto del evangelio de Marcos intuye con casi absoluta evidencia que el “secreto mesiánico” es un mero artificio literario, un artilugio inventado teológicamente por el autor con un doble objetivo:
• Primero, explicar la incomprensión general, incluida la de sus discípulos más íntimos, de la verdadera naturaleza de la misión de Jesús, misión divina, lo que justifica su imprevista e infamante muerte en cruz (nadie la entendió en vida, porque si la hubieran entendido no se habrían atrevido a crucificarlo) y,
• Segundo, exonerar a la fe judeocristiana postpascual acerca del mesianismo de Jesús de su insólita novedad tanto dentro del pensamiento judío como particularmente en la propia experiencia personal de los discípulos que habían convivido con el Nazareno tanto tiempo. Es decir, afirmar que el nuevo mesianismo sufriente-triunfante, aunque insólito dentro del pensamiento judío de la época, era así, y no de otra manera. Y que los que habían convivido tanto tiempo con Jesús, aunque al principio no comprendieron, finalmente, iluminados por el Espíritu Santo después de la resurrección de Jesús, sí entendieron.
A partir del “secreto mesiánico” y con la utilización de elementos de la apocalíptica judía, gracias a cambios tanto sutiles como gruesos, Marcos muestra a Jesús como exponente de un insólito mesianismo, muy novedoso dentro del pensamiento judío, sufriente-triunfante.
Se trata de un mesías de final aparentemente catastrófico, moldeado por los ya cristianos (el judaísmo nunca lo interpretó de este modo) sobre la figura del “siervo de Yahvé” del Deuteroisaías, en especial 52,13-53,12, y con rasgos que se asemejan extraordinariamente a la concepción paulina de un Jesús visto como un Cristo celeste, noción explicitada en las Cartas auténticas del Apóstol, compuestas unos 20 0 25 años antes del propio Evangelio.
Concluimos el próximo día ofreciendo consideraciones que pueden probar estos asertos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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O como diría usted: ¿está seguro de que no está seguro de que todos los seguidores de Jesús como mesías, (más tarde llamados cristianos -aunque seguían siendo judíos, hasta que los judíos les echaron)creían en un mesías sufriente / triunfante?
Y es que si reconocen al crucificado como mesías es porque creen que ha resucitado.
Es decir, reconocen como mesías al sufriente porque lo reconocen como triunfante.
Parece que los que lo reconocen como mesías no tienen otra que creer en un mesías sufriente - triunfante.
Segurísimo.
Crisanto,
A mí ni me agrada ni me desagrada, simplemente me extraña que se ponga a dar opiniones dirigiéndomelas a mí cuando no tienen nada que ver con lo que yo he dicho, ni justifican nada a favor ni en contra de lo que yo he dicho. Por eso me pregunto bueno ¿y?
Lo mismo digo de su último comentario si es que es continuación del que me dirigía a mí: no entiendo a qué viene.
Contesto a su pregunta: sí seguro. Todas las tendencias cristianas creían en Jesús como Mesías crucificado y resucitado, es decir sufriente/triunfante. En eso consistía la esencia del cristianismo en reconocer como mesías al crucificado porque se afirma que ha resucitado.
El pasaje que usted cita difícilmente puede ser una objeción a esto, puesto que habla de la opinión de Pedro antes de la pasión y resurrección, mientras que estoy hablando de lo que creían los que seguían a Jesús después de la pascua -los cristianos. Al margen de las experiencias que Pedro pudiera haber tenido o no.
Si en el pasaje en cuestión Pedro se sorprende de que Jesús le diga que "...convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar después de tres días...", tenemos que concluir que para Pedro, Jesús era el mesías 'tradicional' judío que anunciaba el AT (=jefe de los ejércitos celestes que realizará la liberación escatológica, vencerá a los enemigos de Israel y dominará el universo entero)..., ¿no es cierto?
Sofía,
Tan sólo pretendía justificar mis opiniones. Lamento que le haya desagradado. Por cierto: ¿seguro que todas esas tendencias concebían a un mesías sufriente/triunfante?
Crisanto,
No sé a qué viene dedicarme esa parrafada. Ya sabía que el nombre de cristianos es posterior, pero para entendernos solemos llamarlos así -usted el primero. Llámeles como quiera, pero esos primeros discípulos de Jesús que le consideraban mesías, tenían un concepto de mesías sufriente/triunfante. Todos ellos, porque todos pensaban que el aparente fracaso de la crucifixión había terminado en la exaltación del resucitado. Tampoco hace falta que me diga que eran judíos, ya sabemos que todos lo eran, hasta que los judíos decidieron declararles fuera del judaísmo. ¿Qué tiene que ver eso con mi afirmación obvia del hecho de que todos los cristianos -llámeles como quiera- de todas las tendencias tenían una concepción de un mesías sufriente / triunfante? Esa es la cuestión.
Galetel,
Lo que he comentado podría ser oerfectamente válido para el período que mencionas. De todos modos, se puede recurrir a otras fuentes, como varios pasajes en el NT (=Hch 2,42-47; 4,32-37; 2,14-39; 3,12-26; 4,9-12; 5,34-43; 10,34-43, 13,16-41) e incluso la Fuente Q...
Saludos.
Crisanto:
Gracias, pero no me parece que hayas respondido a mi pregunta. Creo que lo que has puesto podría aplicarse en alguna medida a años posteriores, pero NO A LOS 25 AÑOS siguientes a la muerte de Jesús; antes de Pablo, por cierto, y antes de la expansión del cristianismo.
Saludos.
Galetel,
Las religiones mistéricas habían sido una escuela preparatoria para el crsitianismo, puesto que ponían a disposición de los primeros cristianos modelos de pensamiento y conceptos para la interpretación de Jesús que no se encontraba en el AT. Hay ciertos datos que así parecen demostrarlo: procesiones, ciertas prácticas funerarias, e incluso divinidades degradadas luego a santos cristianos. Incluso el concepto de salvación de Pablo de Tarso se parece mucho más a una noción mistérica que a la idea al respecto que tenía Jesús de Nazaret. (=Cfr. Antonio Piñero, Año I, Madrid, Laberinto, 2008, pp. 173-180)
Crisanto:
Los judeocristianos, DURANTE LOS 25 AÑOS siguientes a la muerte de Jesús, ¿recibieron muchos influjos provenientes de las religiones mistéricas? ¿Hay pruebas de esto? ¿Esos influjos (de haberlos) fueron en el mismo sentido de su “cristología incipiente”? ¿Con qué fundamento puede pensarse esto?
...¿Estamos, tal vez, ante una concepción teológica procedente de las religiones mistéricas? (=Cfr. Jaime Alvar et alii, Cristianismo primitivo y religiones mistéricas, Madrid, Cátedra, 2007)
En cuanto a lo que dice el Prof. Piñero sobre la concepción paulina de un Jesús visto como un Cristo celeste, un pasaje de su Guía... (=pp. 276-277), parece decisivo en este sentido. Se trata de la cristología que subyace tras el famoso himno de Flp 2, 6-11. Dice el autor:
"...Si Pablo ha heredado de cristianos anteriores esta confesión de fe, y si Flp está compuesta en torno a los años 54-58, unos 25 años después del ajusticiamiento de Jesús, ello quiere decir que la teología sobre Jesús como Mesías-Dios, la cristología, avanzaba muy deprisa en el cristianismo primitivo. Pablo recibe una herencia que situaba ya a Jesús en la esfera de lo divino: Cristo resucitado tras su muerte en cruz tiene un poderío cósmico (v. 10: poder terrestre / celeste / subterráneo); es Dios. Probablemente, pues, Pablo no se inventó esta teología partiendo de la nada..."
¿Estamos, tal vez, ante una concepción teológica procedente de las religiones mistéricas? (=Cfr. Jaime Alvar et al...
Conviene recordar de vez en cuando algo muy obvio y que remarca precisamente Luttikhuizen: los evangelios -las principales fuentes de las que disponemos para reconstruir el Jesús histórico- se escribieron entre 40 y 60 años después de su muerte, y más de 20 después de la diseminación de las cartas de Pablo. ¿Qué podemos concluir de estos hechos indiscutibles? Entre otras cosas que la forma en la que Marcos -primer evangelista- retrata ciertos sucesos de la vida y muerte de Jesús, refleja la influencia de la interpretación paulina...
Si se me permite un inciso, entre los cristianos judíos destacaría a los ebionitas ya que, además del respeto a la Torá (para ellos, Pablo era persona non grata; en realidad, entre los judeocristianos solo los nazoreos aceptaban un cristianismo sin Torá: Luttikhuizen pp. 105-109 y 118), tenían una Concepción algo distinta de Jesús: negaban su divinidad y el nacimiento virginal (aunque según Origenes había un grupo que sí creía en él) y afirmaban la paternidad de José (ibid. pp. 109-112, 117-118).
Galetel: a través de su página en scribd he accedido a su web, que me parece muy interesante. Voy a bucear un rato por allí. Saludos cordiales.
Entiendo. Es el mismo debate en el que nos movemos (=en mi caso desde hace unos días): a mí me interesa únicamente el Jesús histórico y no el Cristo de la fe...
Gracias en cualquier caso...
Galetel,
Gracias por el enlace... Lo leeré con mucho gusto y le haré llegar mis opiniones...
Saludos
Crisanto:
Me agradaría mucho explicarle eso, pero es difícil hacerlo bien en unos comentarios de estos. Si de verdad le interesa conocer mi opinión, le sugiero leer un escrito mío sobre el tema que encontrará en este enlace:
http://www.scribd.com/doc/28608892/Por-nosotros
Saludos.
Galetel,
Ok. Trataré de no seguir por ese camino para no apartarnos del tema, aunque ha de convenir que la crítica textual es una herramienta (=¿LA herramienta?) utilísima para esta cuestión...
Explíqueme -por favor- esta afirmación suya, pues no sé si la he entendido correctamente:
"...Dios-manso actuó EN su mesías-manso, incluso hasta la muerte en cruz que resultó inevitable en su misión, SOLIDARIZÁNDOSE con él y con todas las víctimas (TODOS los seres humanos, en el fondo) por/con/en él..."
Crisanto:
Interesante. Pero no soy filólogo. He mencionado el término porque, por lo que sé, las palabras arameas “marana tha” -¡Señor nuestro, ven! (según la interpretación más aceptada)- citadas por Pablo al final de la primera epístola a los corintios, muestran que los judeo-cristianos de habla aramea anteriores al año 50 (dentro de los 20 años siguientes a la muerte de Jesús, por lo tanto) se dirigían en oración a Jesús, como se deduce del contexto, llamándole ‘Señor nuestro’, y esperando ser escuchados por él. Probablemente era tan habitual esta invocación, que Pablo la transcribió directamente en arameo, sin traducirla, en esa carta dirigida a lectores de habla griega, posiblemente porque se la había enseñado en uno de sus viajes anteriores. Un hábito que provenía sin duda de las comunidades cristianas originales de habla aramea.
(Pero no nos apartemos del tema del post.)
Saludos cordiales.
...sus «sagradas Escrituras» eran las mismas que las de cualquier otro grupo judío. Y en realidad no necesitaban más.
No tenre escritos propios tenía un cierto fundamento. En primer lugar, Jesús no escribió nada, ni tampoco ordenó a sus discípulos que compusieran libros para conservar sus palabras. Segundo, los cristianos primitivos no pensaban que estuvieran formando una nueva religión. Si se le hubiera preguntado a Pablo, incluso al final de su vida, si él estaba configurando una religión nueva, consideraría la pregunta un disparate. El Apóstol había dejado claro en su Carta a los romanos, que los nuevos creyentes, incluidos los paganos, no eran más que un injerto en el olivo antiguo de la religión judía. Los creyentes en Jesús se consideraban más bien, lo mismo que los autores de los manuscritos del Mar Muerto, el verdadero Israel, continuador y perfeccionador de la antigua y venerable religión de los antepasados..."
Clarísimo..., ¿no cree?
Apreciada Sofía,
He re-leído su primer mensaje. Queda aclarado el 'asunto_Anselmo' (=y pido disculpas una vez más por mi torpeza...)
En cuanto al "...concepto de mesías sufriente /triunfante (muerto y resucitado) desde los comienzos...", permítame citar una vez más al Prof. Piñero (=Guía..., pp. 33-34):
"...Los primeros cristianos eran llamados «nazarenos» (Hch 24,5). En el transcurso de un breve tiempo, sin embargo, cuando la nueva fe se extendió fuera de Palestina, en concreto en Antioquía de Siria, alguuien inventó el nombre de «cristianos», derivado del griego christós, que significa «ungido», «mesías». Así pues, los primeros creyentes en Jesús eran denominados «mesianistas». Eran por tanto un grupo o «secta» judía, que se diferenciaba de los demás sólo porque afirmaba que Jesús, un crucificado, era el mesías. Estas gentes no tenían al principio una «Biblia» propia, sino que sus «sagradas Escrituras» eran las mismas que las de cualquier otro g...
Detrás de torpeza había un :) incorporado.
Si a estas alturas no me ha entendido lo que decía, no creo que sirva de nada insistir.
Saludos y hasta otra.
No, si yo perdono su torpeza, pero quizás sea mejor que lea con menos interés pero despacito, pues no soy yo la que insiste en la concepción anselminiana precisamente. Le remito a mi primer comentario.
Usted insiste en no aceptar la obviedad de que los primeros cristianos de todas las tendencias tenían esa concepción de mesías sufriente / triunfante que usted les niega.
Pero en vez de reconocer que esto es así, tergiversa el concepto de mesías sufriente/triunfante y se lo atribuye a Pablo, por mucho que resulta evidente que eso es imposible, porque él no estaba en los comienzos, y el concepto de mesías sufriente /triunfante (muerto y resucitado) sí existe desde los comienzos.
Galetel,
Como seguramente sabrá, el vocablo arameo מרנא תא; maranâ' thâ' o מרן אתא; maran 'athâ', presenta varios problemas desde un punto de vista estrictamente filológico. Tan sólo aparece una vez en el NT (=1 Cor 16, 22) y las ediciones críticas más rigurosas (=vg., Nestle-Aland XXVII) ofrecen variantes discrepantes (=μαράνα θά, μαραν αθα, μαραναθα...)
Sofía,
Por supuesto que leo sus mensajes. Y con mucho interés, por cierto. Disculpe mi torpeza pero..., podría decirme por qué insiste tanto en Anselmo de Canterbury?
Galetel,
Gracias por la cita...
Absolutamente de acuerdo co Darwinito. En realidad, algo similar ocurrió con la Gallaecia pre-romana: las legiones llegaron y encontraron el camino libre. Una y otra vez la vieja condición que dice que el pueblo invadido es exterminado si opone resistencia. So no lo hace, se le permite seguir gozando de sus viejas estructuras (=siempre bajo la atenta mirada del invasor, evidentemente...)
El mesias sufriente si cuadra con la propia experiencia histórica del pueblo judío, que es un pueblo derrotado en lo bélico, como no podía ser de otra manera, dada su situación geográfica. Que con el tiempo se sustituyera al Dios Guerrero por uno más bondadoso y universal, como así aparece ya en Isaías, parece lógico. Es que con un Dios Guerrero, te van a machacar las potencias más fuertes que tú una y otra vez, en cambio con el otro, hay una posibilidad de conquistar al enemigo pactando con él, o incluso convirtiéndolo a tu religión.
Y esto último fue lo que hizo magistralmente el cristianismo, pero sin duda, esa religión universal es de procedencia Judía, se anuncia ya en Isaias, y no es descabellado, que fuera predicado por el mismo Jesús.
Lamentablemente, una minoría exaltada: celotes y algunos fariseos, seguían con el Yahweh de los ejércitos y llevarón al pueblo judio a la Guerra con las consecuencias ya sabidas.
Mi cita fue extraída de:
El famoso himno a Cristo de "Filipenses" (3-09-05 )
http://www.tendencias21.net/crist/El-famoso-himno-a-Cristo-de-Filipenses-3-09-05_a166.html
Claro que había varias tendencias, pero todas ellas existían a partir del mesías sufriente-triunfante (aparentemente fracasado en la cruz, pero reivindicado por Dios en la resurrección-exaltación), algo que no tiene nada que ver con Anselmo de Canterbury, como ya dije antes, aunque usted parezca no leer mis mensajes.
En vista de lo cual le remito a las buenas explicaciones de Galetel, incluyendo la cita del profesor Piñero sobre el himno de filipenses:
Piñero:
“Pablo recibe ya una herencia que sitúa a Jesús en la esfera de lo divino: Cristo resucitado tras su muerte en cruz tiene un poderío cósmico (v. 10: poder terrestre / celeste / subterráneo); es Dios. Al ser heredada, no sería ésta una teología que se invente Pablo partiendo de la nada.”
Excelente, Galetel, excelente... Gracias por su sabia reflexión...
"...Fue lo que intentaron enseñar los evnagelistas, con enorme éxito...". No me cabe la menor duda. Y he ahí la grandeza del cristianismo, como ya comenté en un mensaje de un hilo anterior...
¿Le importaría darme la cita concreta de ese comentario de Piñero que Ud. menciona? Gracias anticipadas y un saludo.
Es evidente, al menos para nosotros los cristianos actuales (aunque pudo no serlo para unas mentalidades antiguas, judeohelenísticas o medievales), que un Dios verdaderamente “manso” no pudo querer “restablecer su honor mancillado por los seres humanos” mediante el sacrificio expiatorio de su mesías, enviándolo a la cruz y negándole su auxilio. Esto no es digno de un Dios manso, kenótico, no-intervencionista, respetuoso de la autonomía y de la libertad que Él mismo otorgó a su creación. Fue exactamente al contrario: Dios-manso actuó EN su mesías-manso, incluso hasta la muerte en cruz que resultó inevitable en su misión, SOLIDARIZÁNDOSE con él y con todas las víctimas (TODOS los seres humanos, en el fondo) por/con/en él.
El cambio de punto de vista fue radicalmente novedoso:
De un Dios-guerrero que intervendría históricamente mediante su mesías-guerrero para librar a Israel de sus enemigos (algo que se intentó muchas veces y no funcionó),
A un Dios-manso que actúa/actuará escatológicamente mediante su mesías-manso:Jesucristo para salvar a
Israel junto con sus enemigos (algo que los cristianos creyeron que sí funcionó).
Había sido profetizado ampliamente en el judaísmo: había que saber leerlo. Fue lo que intentaron enseñar los evangelistas, con enorme éxito.
Sobre el cristianismo primitivo, me permito recomendar el libro de profesor Gerard Luttikhuizen "La pluriformidad del cristianismo primitivo", publicado por Ediciones El Almendro. Saludos cordiales.
Dios no podía intervenir en la historia, violando las leyes de su propia creación para favorecer a una nación en contra de otra. Dios quería “suprimir los combates y proclamar la paz a las naciones”, a “todos los pueblos”. Dios actuó escatológicamente, por/con/en su verdadero mesías: el manso, para conseguir estos fines mesiánicos “mansos/inmensos”. Esta fue la novedad del cristianismo, que se basó ciertamente en el judaísmo que lo profetizaba, pero lo superó radicalmente al darle PLENO CUMPLIMIENTO. Así lo entendieron los discípulos y discípulas de Jesús –devotos judíos— en su experiencia pascual: “el Espíritu de Jesús, “empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras... era necesario que el Mesías padeciera eso para entrar en su gloria”.
antes y después de Jesús, incluso con el apoyo entusiasta de las autoridades judías, pero ninguno logró el objetivo esperado; al contrario, acabaron en la cruz o de otra manera similar, de la que (muchos judíos esperaban) serían resucitados “el último día”; pero Israel seguía sin ser liberado. Tanto daba que fueran guerreros como si hubieran sido mansos: el resultado era el mismo. Esto era obvio. Se necesitaba imprescindiblemente la intervención de Dios para liberar a Israel.
Si Dios no era “movido a intervenir” por los mesías guerreros, ¿no sería porque Dios quería un mesías manso, al estilo del anunciado por Zacarías? ¿No sería que Dios mismo es “manso”, no intervencionista como podía interpretarse de la historia judía legendaria (y metafórica)?
Jesús fue el mesías manso. Dios lo quiso así porque ÉL MISMO ES “MANSO”, y sólo un mesías así podía representarlo. Por ser “manso” (“kenótico”, se dirá más tarde), Dios no podía intervenir en la historia, violando las leyes de su...
¡Claro que el surgimiento del cristianismo significó una NOVEDAD radical, absolutamente sorprendente para unos judíos devotos! Significó, evidentemente, una nueva concepción del Mesías y hasta de Dios. Pero no necesitó basarse inicialmente en influjos helenísticos; ocurrió dentro del ámbito judío, como “discontinuidad en la continuidad”. Fue antes de Pablo, como indica claramente el “maranatha” de los cristianos de habla aramea, y el himno prepaulino de Filipenses 2, del que escribió Piñero:
“Pablo recibe ya una herencia que sitúa a Jesús en la esfera de lo divino: Cristo resucitado tras su muerte en cruz tiene un poderío cósmico (v. 10: poder terrestre / celeste / subterráneo); es Dios. Al ser heredada, no sería ésta una teología que se invente Pablo partiendo de la nada.”
¿En qué se basó fundamentalmente esa novedad?
Del Mesías, fuese guerrero o manso, se esperaba que “liberaría y restauraría a Israel”. Varios “mesías” guerreros hubo antes y después de Jesús,...
Sofía,
Claro que existían 'cristianos' (=nazarenos, judeocristianos...) antes de Pablo. Pero..., ¿qué clase de cristianismo promulgaban? Suguiendo a Antonio Piñero, Guía..., Madrid, Trotta, 2008, pp. 236ss., "...Ya desde los primeros momentos del nazarenismo o judeocristianismo jerusalemita el grupo de seguidores del Crucificado era mixto; se componía de dos comunidades: la de los hebreos, los autóctonos, de lengua materna aramea, y la de los helenistas, los judíos nacidos fuera, lo de lengua materna griega pero asentados en Jerusalén. Pronto surgieron problemas entre las dos comunidades, dado que los helenistas, de una mentalidad diferente, iban a generar una visión distinat de lo que podía significar Jesús y su aportación al modo de vivir el judaísmo..."
¿Qué opinas?
Otra cuestión es que reivindique sus peculiaridades propias como reveladas por Jesús, y se dé importancia, pero él se une a un movimiento que ya existía antes de él.
Y desde luego, si existían cristianos es porque reivindicaban a Jesús como mesías sufriente-triunfante. Lo que no quiere decir que tuvieran el mismo discurso que Anselmo de Canterbury, ni parecido.
Lo que diga Pablo después sobre la circuncisión y los gentiles etc es harina de otro costal y no viene al caso en el tema de la muerte-resurrección.
Pablo llega después, después de perseguir a los cristianos, luego el cristianismo existía antes que él y es imposible que sea invento suyo.
Son los discípulos directos de Jesús los que tienen la "experiencia de la resurrección" -fuera lo que fuese. Son ellos los que consideran que Dios le ha reivindicado como Mesías resucitándole.
Por tanto, mesías sufriente (ha sido crucificado) y triunfante (ha sido resucitado y glorificado)
Pablo se encuentra con eso ya en marcha. Y en principio no está de acuerdo y les persigue.
De modo que no me digas que es el inventor de todo el asunto.
Sofía;
"...Pablo llega después..." y 'monta todo el tinglado' (=con perdón):
Gal 1, 11-12: "...Os hago saber, hermanos, que el evangelio [es decir, su mensaje sobre Jesús] por mí predicado no es de hombres, pues yo no lo recibí o aprendí de los hombres, sino por revelación de Jesucristo..."
De ese modo, sólo puede haber un evangelio y es el que interpreta a Jesús como el verdadero mesías cuya muerte es sufriente-doliente y expiatoria...
Es que Pablo no es creador del cristianismo, sino perseguidor del cristianismo helenista, antes de convertirse en seguidor.
A partir de la "experiencia resurrección" tienen clara la idea de un mesías sufriente-triunfante (Dios le da la razón a quien fue fiel siempre a la palabra recibida del Padre, a pesar del aparente fracaso)
Por eso los discípulos -del mismo entorno que él- siguen conservando y creyendo en las palabras de su Maestro, Jesús (que van en esa línea paradójica y misericordiosa)
Pablo llega después.
Quizás la cuestión no está en la contemporaneidad o en el ámbito geográfico, sino en el bagaje cultural de unos y otros. Pongo por caso: Pablo, aunque pasó un tiempo en Jerusalén y luego en el sur, procede de Tarso.
Sábado, 26 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Francisco Margallo