Hoy escribe Antonio Piñero
¿Qué idea tenían las masas sobre lo que era ser "Hijo de David" en el Israel del siglo I? La respuesta es: pues lo que se leía en las sinagogas en el siglo I. Y lo que se leía lo sabemos con toda precisión por los “targumim” ( o “targumes”).
Un targum era la traducción litúrgica, del hebreo al arameo, para lectura pública en las sinagogas en el Israel del siglo I. La gente hablaba arameo y no entendía el hebreo, y había que traducirles el texto bíblico sagrado que estaba en esa lengua (una situación muy parecida a la de hoy en Grecia: la gente que habla demotikí, o lengua popular, en las iglesias escucha una traducción del griego koiné, antiguo de los Evangelios al griego moderno. Sin embargo, los cultos, los estudiosos de la Biblia en Grecia entienden sin más el griego “más clásico” de los Evangelios). Igual ocurría en le Israel del siglo I con el hebreo: sólo se utilizaba para discusiones científicas entre rabinos y escribas. Otro ejemplo: en los siglos XII al XVII, o incluso más tarde: la gente hablaba en casa romance o un lengua vernácula (por ejemplo inglés antiguo), pero las discusiones científicas se hacían en latín.
Podemos, pues, estar seguros que lo que se leía en las sinagogas en arameo era la traducción de la Biblia a esta lengua más algunas explicaciones o paráfrasis al texto para que la gente lo entendiera mejor. Era, como quien dice, la teología popular aceptada. Así pues, estas paráfrasis que iban junto con las traducciones al arameo nos revelan el pensamiento de los israelitas comunes del siglo I sobre cualquier tema de la Biblia.
Pongamos ejemplos. El primero es la paráfrasis del Targum palestinense a Éxodo 12,42. El texto bíblico dice así:
“Esta es noche de vigilia para Yahvé por haberlos sacado de la tierra de Egipto; esta noche es para Yahvé, para ser guardada por todos los hijos de Israel por (todas) sus generaciones”
He aquí la traducción parafraseada:
Cuarta noche: "Cuando llegue el mundo a su fin / para ser redimido, / los yugos de hierro serán / quebrados / y la generación malvada / será aniquilada. Y Moisés subirá / de en medio del desierto / y el Rey Mesías / de lo alto" Trad. de M. Pérez Fernández, Tradiciones mesiánicas en el Targum palestinense(Instituto español bíblico y arqueológico de Jerusalén/Institución San Jerónimo, Valencia 1981, p. 175).
Otro caso: Targum palestinense a Génesis 49,10-12. El texto hebreo dice:
“10 El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Silo, y a él sea dada la obediencia de los pueblos. 11 El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. 12 Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche”; el texto targúmico está editado y traducido en M. Pérez Fernández, Tradicio¬nes mesiánicas en el Targum palestinense. Valencia 1981, 136).
La explicación parafrástica dice así:
Cuán hermoso es
el Rey Mesías
que ha de surgir
de entre los de la casa de Judá.
Ciñe los lomos
y sale a la guerra contra los enemigos
y mata a reyes con príncipes.
Enrojece los montes
con la sangre de sus muertos
y blanquea los collados
con la grasa de sus guerreros.
Sus vestidos están envueltos en sangre:
se parece al que pisa racimos.
Esta es la pintura del primer momento de la acción guerrera del Mesías. En el verso siguiente el “meturgeman”, o traductor-parafraseador, describe el segundo acto: tras el advenimiento del Reino, una vez vencidos los enemigos, se instaura una era de paz y abundancia mesiánicas:
Cuán hermosos son
los ojos del Rey Mesías.
Como el vino puro.
[para no ver con ellos las desnudeces
ni el derramamiento de sangre inocente]
Sus dientes son más blancos
que la leche.
[Para no comer con ellos
lo arrebatado y lo robado].
Se tornarán rojos los montes
por las cepas
y sus lagares por el vino,
y blanquearán los collados
por la abundancia de trigo
y por los rebaños de ovejas.
Los pasajes entre corchetes son, en nuestra opinión, interpolaciones secundarias, que rompen el ritmo del poema.
De ningún modo nos parece que el v. 12 (la 2ª parte) sea una reacción para oponerse y negar la primera parte. No hay contradicción, sino un drama que se desarrolla en dos tiempos. El poema es un testimonio tanto del concepto guerrero del mesías, como de la bienandanza material de Israel cuando, gracias al Mesías, logre vencer a su enemigos y se instaure el reino de Dios. M. Pérez Fernández, op. cit., 141ss, observa acerta¬damente que la segunda parte procede de la misma mano y no es una contradicción respecto a la primera, sino una complementación (p.144).
Esta segunda parte del poema no es una imagen del mesías pacífico contrapuesto al guerrero, sino que tras la victoria viene la paz del vencedor.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Interesantísimo. Muchas gracias por su aportación, galetel.
Jesús es el profeta escatológico, con atributos propios del mesianismo davídico (sapiencial), y en el éschaton todos los pueblos serán conducidos por Dios hasta Sión.
Saludos.
Algunas comunidades judeocristianas, sobre todo de habla griega (donde la noción de «mesías» se englobaba en otros conceptos escatológicos de tipo profético-sapiencial), veían de hecho a Jesús como el salvador escatológico davídico-mesiánico, pero en un sentido no nacional, sino universal. Por tanto, la cristología «centrada en la dinastía de David» no nos ayudará gran cosa para comprender mejor la interpretación cristiana de la elevación de Jesús. Siguiendo la línea del Antiguo Testamento, Jesús actúa como judío –en su condición teológica de hijo de David- únicamente al servicio de las esperanzas escatológicas de Israel en el horizonte de las expectativas veterotestamentarias de salvación. Su actividad terrena es un fenómeno intrajudío, pero en el plano de las expectativas escatológicas del judaísmo: Jesús es el profeta escatológico, con ...
sino que la aparición de Jesús en Jerusalén –sobre todo en el templo (esto es lo importante)- constituye la venida, aquí y ahora, del sabio rey-mesías Jesús para establecer «el reinado de nuestro padre David» (Mc 11,10) . En esta tradición -judía-, el rey-mesías es el «manso» (la sabiduría) que no quiere anticipar la ira de Dios (d. Lc 9,54): se limita a trasmitir la sabiduría de Dios y a exhortar a la metánoia. El «mesías manso» no es una inversión cristiana de la concepción mesiánica del judaísmo, sino una opción, hecha bajo la presión de la realidad histórica de Jesús, por una concepción mesiánica distinta, pero también judía. (...)
El «mesianismo» neotestamentario nos recuerda tres corrientes precanónicas: originariamente, Jesús no fue interpretado como Mesías dinástico-davídico; esta interpretación fue más bien rechazada. Algunas comunidades ...
a la entrada de Jesús con los suyos, que pasarían como peregrinos por las puertas de Jerusalén orando y entonando salmos en espera de la venida del reino de Dios
Sin embargo, no está demostrado que el relato cristiano de tal hecho no fuera mesiánico en su origen. La cuestión es saber qué clase de mesianismo vieron los cristianos en tal hecho. Sabemos por el historiador Flavio Josefo que un mesías zelota quiso entrar en Jerusalén desde el monte de los Olivos, con una facción armada, para instaurar el reino de Dios. Los cristianos, al describir la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, lo presentan cabalgando sobre un borrico, es decir, como el «mesías manso» o el hijo de David profético-sapiencial. Las aclamaciones van dirigidas «al que viene» -ha erchómenos- ; es decir, no se trata de un reino de Dios cuya venida e instauración se espera todavía, sino ...
pero la segunda corriente, la profético-sapiencial, pone el énfasis en el hijo, siervo o niño al que el padre inicia en la sabiduría y en el conocimiento de Dios. (...)
Ante las dos corrientes judías de «mesianismo davídico», el recuerdo de la vida de Jesús impidió al cristianismo primitivo, y quizá sobre todo galileo, optar por una interpretación de Jesús en la línea del mesías davídico y nacionalista; los primeros cristianos tampoco forjaron un concepto mesiánico específico, sino que adoptaron la concepción profético-sapiencial del hijo mesiánico de David. Hay numerosos datos que ilustran esta tesis. (...)
El sentido de la «entrada de Jesús en Jerusalén» (Mc 11,1-10 parr.), discutido entre los exegetas, se entiende también partiendo de esta tradición específicamente mesiánica. Parece históricamente aceptable que ésta responde a la entrada de Jesús ...
Creo que los textos siguientes, extraídos del libro “Jesús, historia de un viviente” de Edward Schillebeeckx, pueden servir para reflexionar sobre el tema. Espero que les interesen y los lean, aunque sean un poco largos:
(E. Schillebeeckx, “Jesús, la historia de un viviente”)
En el «mesianismo davídico» de la época judía en que vivió Jesús hay dos corrientes: a) un mesianismo político, dinástico-davídico y nacional, que entre los fariseos adopta rasgos más bien espirituales y tiene distinta orientación que entre los zelotas y que en Qumrán; b) un mesianismo davídico no político que aparece fusionado con el profeta ungido escatológico del Deuteroisaías y con la elaboración sapiencial del antiguo concepto deuteronomista del «mensajero»; este «mesianismo davídico» tiene rasgos universales. En ambos casos se llama al mesías davídico «hijo de David», pero la segunda corriente...
¿Por qué? las historias de los personajes de la antigüedad siempre mezclan realidad y fantasía, pero eso no significa que no hubiera un sustrato real.
En todo caso lo que importa a la hora de valorar la figura es lo que significa en la cultura judía. Para el pueblo desde luego existió. A mí me da lo mismo, pero quisiera saber qué argumentos hay en contra de su existencia.
Y si además, el David este, fuera un personaje real sería la ostia.
De una biografía tan extensa y polifacética como la del rey David: pastor, guerrero, músico, sátrapa, piadoso y tekton, es precisamente esta ultima la que se enfatiza en el Nuevo Testamento al compararlo con Jesús.
"me devora el celo de tu casa, en mí han recaído las ofensas de los que te insultan"
Según parece el pensamiento no era monolítico en el judaísmo del siglo I sino supervariado hasta que a finales de siglo un tipo de fariseismo lo homogeneizó. ¿Cómo saber si no había diversidad de opiniones antes de esa homogeneización? De hecho, los seguidores de Jesús, aunque acabaran echándoles del judaísmo, eran judíos de su misma época.
Podría haber varios conceptos distintos de mesías.
Pero sobre todo, aunque la mayoría pensara así, eso no significa que Jesús coincidiera. Su vocación es predicar el Reino de Dios, y las características de este reinado no coinciden para nada con esa idea de un mesías sanguinario. Sus enseñanzas van en otra línea, no de venganza sino de misericordia.
Si deja que le reconozcan como mesías es porque ha llegado a la conclusión de que lo es, sin dejar de ser como es.
En ningún momento se ve que predique la violencia para nada, ni tampoco sus seguidores. De haber sido así, no habría habido un ajusticiado, sino una intervención mili...
Ninguna investigación ni buceo va a cambiar la historia... y como decían algunos a unos "testigos de Jehová": "con que no hacemos caso a nuestra religión que es la verdadrera, como para haceros caso a vosotros"...
Pues, ¡ eso!
Y es que los "targumes", a veces no tocan tierra, con lo cual y por otras cosas, el argumento de hoy queda inconcluso.
Quizá su problema pueda estar en que actúen como los buscadores de tesoros, a la caza de la pieza que los pueda hacer convincentes, eficaces y hasta inmortales... (olvidando a veces que el tesoro ya está en sus manos antes de la inmersión)...
Si no encontrasen más que las vasijas conocidas ¿qué mérito tendrían? La clave ha de estar en la pieza que desentierre todo un pasado, que destruya todo el edificio que se creía seguro y que implante la novedad que verosímilmente ni fue en su tiempo, ni va a ser ahora...
Otro aspecto a tener en cuenta es que las inmersiones que realizan quizás no están totalmente fuera de las "doscientas millas"... con lo cual puede haber algunos que con razón o sin ella, se puedan creer perjudicados, o molestados, o se crean tratados de ignorantes y trogloditas, estando en su misma casa...
Ninguna investigación ni buceo va a cambiar la historia... y como decían algunos a unos "testigos de Jehová": "con que no hacemos...
Sobre la ética y estética de los investigadores bíblicos, que se decía ayer.
Vaya por delante que hemos de admirar y admitir la labor de los investigadores-trabajadores-colaboradores que se sumergen en las profundidades bíblicas de dos mil o tres mil o cuatro mil años de profundidad...(¡qué oscuro tiene que estar todo!). Su labor es:
ardua, difícil y arriesgada por una parte, y
desagradable y a veces provocadora por la otra.
Desagradable en sí para ellos, y por los otros; y provocadora en sí, para los otros, y en parte por ellos.
(¿Quién sabe en efecto, ni puede saber de las intenciones de unos señores, por muy "universitarios" que sean? De las universidades sale la penicilina y la bomba atómica... A un investigador se le juzga, no por lo que encuentra, sino por cómo lo encuentra y cómo lo relaciona ).
Quizá su problema pueda estar en que actúen como los buscadores de tesoros, a la caza de la pi...
Lo que estamos esperando, Sr. Piñero, es que nos demuestre que Jesús se consideraba a sí mismo Hijo de David.
El silogismo de ayer no sirve. Y la explicación de hoy, menos.
Sábado, 26 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Francisco Margallo