Hoy escribe Fernando Bermejo
En la época en que el maestro Shukô escribía un libro sobre los actos encomiables de un monje Zen, se acercó a él un novicio, que en términos arrogantes y con impertinencia le espetó:
"¿Qué sentido tiene escribir esta clase de libros si según el Zen no existen el bien ni el mal?".
A lo que Shukô respondió:
-"Los cinco agregados ofrecen vínculos y los cuatro elementos llegan a prevalecer; ¿cómo, pues, puedes tú decir que no existe el mal?".
El novicio insistió:
-"Los cuatro elementos se hallan, en definitiva, totalmente vacíos, y los cinco agregados no poseen la más mínima realidad".
Shukô le propinó una bofetada y dijo:
-"Hay muchos que solo son doctos. Tú todavía no estás en el camino recto. ¡Dame otra respuesta!".
Pero el novicio no respondió, y se dispuso a irse, con el rostro ensombrecido por la cólera.
-"¿Y decías que no hay mal? -añadió el maestro, sonriente-. ¡Quita el polvo de tu propia cara!".
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
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¿Qué, don Antonio? ¿esta del maestro zen si es una demostración de amor?
No se comprende que el discípulo no le dijera: "¡Toma respuesta! ¿a que aprendo rápido?" (en su mismo idioma bofeteril)
Después podían sentarse sonrientes a evaluar los resultados de la situación didáctica antes de dedicarse de nuevo a la meditación transcendentalv. Bonito happening.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Julián Moreno Mestre