El blog de Antonio Piñero

Juan, el hijo de Zebedeo, en la literatura apócrifa

26.04.10 | 07:14. Archivado en Hechos Apócrifos de los Apóstoles
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro

El discípulo del Bautista que siguió a Jesús en compañía de Andrés, el que permanece oculto tras el silencio del autor de la narración, debía de ser alguno de los componentes de la lista de los Doce. El discípulo a quien amaba Jesús, autor del cuarto evangelio, era también obviamente un miembro del colegio apostólico. Estaba durante la última cena “recostado en el pecho de Jesús” (Jn 13,23.25), luego tenía que ser uno de los doce Apóstoles.

A. Piñero presenta al autor del cuarto evangelio como el discípulo amado (Guía para entender el Nuevo Testamento, Madrid, 2006, pp. 395-398). El capítulo 21,24 del cuarto evangelio lo afirma sin género de duda, pero en ningún pasaje documental se afirma que el amado fuera Juan, uno de los hijos de Zebedeo.

Entre los discípulos que fueron testigos de la aparición del Resucitado junto al mar de Tiberiades estaban Pedro y Tomás, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan) y otros dos discípulos. Cuando se produjo la pesca generosa, “el discípulo a quien amaba Jesús” fue el que descubrió de hecho la identidad de Jesús: “Es el Señor” (Jn 21,7). En consecuencia, sabemos que entre los siete discípulos recordados en el relato de la aparición junto al lago se encontraba Juan, pero también otros dos discípulos ocultos tras el más completo anonimato. Por los datos explícitos en el texto concluimos que allí estaba el discípulo amado. No obstante, no podemos conocer cuál de los tres posibles candidatos era el “discípulo aquél a quien amaba Jesús”, si el hijo de Zebedeo o uno de los otros dos discípulos.

El mismo discípulo amado acaba siendo coprotagonista con Pedro de las escenas finales. Después de la triple protesta de amor, que venía a anular el efecto de las negaciones, Jesús dice a Pedro: “Sígueme”. Con Jesús y con Pedro seguía también el discípulo amado, presentado también como el que estuvo recostado en el pecho del Maestro durante la Cena. Ante el vaticinio de Jesús sobre el futuro destino de Pedro, éste hizo una interpelación sobre el “amado”: “Y éste ¿qué?” La respuesta de Jesús fue raíz de sospechas sobre la eventual inmortalidad del discípulo de referencia: “Si quiero que éste permanezca hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú, sígueme” (Jn 21,22). Estas misteriosas palabras son el apoyo documental de la denominación de este Juan como “presbítero”, es decir, anciano.

El caso es que el cuarto evangelio termina con un capítulo (c. 21) que es obra de un autor distinto del resto. El estilo es sensiblemente diferente de los capítulos anteriores, de los que se distingue, entre otros detalles, por el uso masivo de formas de diminutivo. Algunas de estas formas son exclusivas de este capítulo, como son arnía (corderitos) y probátia (ovejitas). Notamos que para designar a las “ovejas” en la parábola del Buen Pastor, el autor del evangelio de Juan emplea hasta doce veces la forma ordinaria en grado positivo próbata (Jn 10,1-27).

El capítulo 21 concluye su texto con unas líneas referidas al autor de ese evangelio. “Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero”. El discípulo aludido es el mismo de la escena anterior, es decir, el “discípulo a quien amaba Jesús” (Jn 21,7.20), un discípulo mencionado con la oración de relativo aneja y explicativa de su carácter de amado (agapáō) o querido (filéō) por el Maestro.

Son cinco las menciones al discípulo amado en el cuarto evangelio. Además de las dos del capítulo 21, la mención del detalle del discípulo amado que estaba recostado en el seno de Jesús (Jn 13,23), la enumeración del discípulo entre las mujeres que “estaban junto a la cruz de Jesús” (Jn 19, 25-26) y la referencia al destinatario con Pedro del anuncio de la Magdalena sobre el sepulcro vacío (Jn 20,2).

En el pasaje de la presencia de Pedro en el atrio de Caifás, donde era juzgado Jesús, aparece “otro discípulo” que era conocido del pontífice. Algunos autores consideran que se trata del discípulo amado, cosa harto problemática si tenemos en cuenta que Juan, el hijo de Zebedeo, era un humilde pescador del mar de Galilea. Sin embargo, no es nada despreciable el detalle de que Zebedeo tenía mercenarios o empleados que trabajaban, al parecer, a su servicio (Mc 1,20). No deja de ser curioso el hecho de la mención del padre de Santiago y Juan, lo que parece dar a entender que se trataba de una persona de cierta transcendencia. Siendo así las cosas, podría tratarse de un pescador nada humilde.

El caso es que la tradición vulgata unifica en una sola persona al apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago, al discípulo amado, al autor del cuarto evangelio, al del Apocalipsis y hasta a Juan, el Presbítero, calificado como tal de acuerdo con las palabras de Jesús en Jn 21,20-24. Como tendremos ocasión de comprobar, la literatura apócrifa trata de Juan en coherencia con esta opinión mayoritaria. Los Hechos de Juan, presuntamente escritos por su discípulo Prócoro, presentan una variante de su capítulo 44,6 en donde se refiere el autor a Juan el Teólogo, a quien se relaciona con la “explicación del evangelio” y la Metástasis o final de la vida de Juan según sus Hechos Apócrifos.

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro

10 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Xabier 27.04.10 | 08:49

    Pilis:

    ¿Sabe usted en qué consiste la ironía?

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 26.04.10 | 20:09

    Doble disculpa.

    Xabier esta es la frase original:
    "ο μαθητηϲ εκεινοϲ ον ηγαπα ο ιϲ"

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 26.04.10 | 19:36

    Xabier.

    La verdad que encierra la palabra "boanerges" pertenece a un "código abierto" que no tiene dueño.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 26.04.10 | 19:34

    Xavier esta es la frase original:
    "μαθητηϲ εκει νοϲον ηγαπα ο ιϲ"

    ηγαπα: verb - imperfect active indicative - third person singular
    agapao ag-ap-ah'-o: to love (in a social or moral sense) -- (be-)love(-ed).

    αγαπαω [agapaô]. Amar.

    φιλεω [phileô]. Amar, gustar.

    Le recomiendo consultar como la diferenciación entre las dos maneras de "AMOR" ha llevado a algunos especialistas a identificar a Juan con el "discípulo del AMOR". Un amor que no es carnal y que se identifica con el AMOR "divino" entre ambos.
    Busque sobre "discípulo del AMOR".

    El amor entre ambos es un amor de dioses...y Aphrodita sobre ese Amor reinaba en el siglo I, no es casual que al cuerpo de Juan se le suponga en Efeso, cerca del templo.<...

  • Comentario por Pilis 26.04.10 | 17:50

    Xabier:
    "Según qué dogma..."

    A veces las preguntas huelen más a ignorancia que las respuestas.

  • Comentario por Xabier 26.04.10 | 15:53

    Pues ni "discípulo amado" (que es la forma simplificada) ni "discípulo del amor". Las biblias se refieren al discípulo al que amaba Jesús y el texto original griego dice "mathetes ekeinos hon egapa ho Iesous"

    Por lo tanto, no hay base alguna para identificar al "discípulo al que amaba Jesús" con un supuesto "discípulo del amor". La traducción es correcta según los filólogos.

    Y, por cierto, ¿según qué dogma descansan los restos de Jacobo y Juan en Galicia y en Éfeso? ¿Puede aportar el documento pontificio que declara ese dogma?

    Y parece que le gusta lo de boanerges desde que se enteró por Alberto (a quién me ha agradado leer después de tanto tiempo) y por mí el 29 de junio de 2008 que esa palabrita está redactada en arameo.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 26.04.10 | 11:51

    Sus nombres en griego "ϊακωβο" y "ϊωαννη", es decir, Jacobo y Juan y según el dogma uno descansa en el Ara Solis en Galicia y otro en el Ara Aphrodita en Efeso.


    El “DISCÍPULO DEL AMOR” descansa en el mismo lugar donde se levantaba el principal templo de la "DIOSA DEL AMOR".
    Juan es una representación de la feminidad, de Venus hija de la Luna.
    Mientras que Jacobo lo es de Apolo, figura solar. Por esa razón se cristianiza como Sant- Iago. Iago- Iano-Ianus.

    Leer los textos en su sentido original permite comprender la fuerza simbólica de sus autores.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 26.04.10 | 11:49

    Y si resulta que el tan traído y llevado “discípulo amado” no está BIEN traducido, y que lo que los textos griegos establecen es “DISCÍPULO DEL AMOR”

    Ha sido muy sencillo a lo largo de los siglos dar una y otra mano de pintura sobre los textos originales y decir lo que interesa en cada momento. Terrible situación.


    Recordemos en el siglo I en el Mediterráneo:

    Los “Hijos del Trueno”. Hijos del dios Júpiter: Apolo y Venus (Aphrodita)

    Los hijos de Zebedeo o "Boanerges" los "hijos dados por dios". Zebedeo "ζεβεδαιου" procede de una raíz hebrea (Ben-Zebdi / Bar-Zebdi) que significa dotado, dado por Dios. El mismo significado que “Hijos del Trueno”, ya que Júpiter es identificado con el trueno.

    Sus nombres en griego "ϊακωβο" y "ϊωαννη", es decir, Jacobo y Juan y según el dogma uno descansa en el Ara Solis en Galicia y ...

  • Comentario por Xabier 26.04.10 | 10:59

    Y ya que se toca el tema de que el Capítulo 21 es de otro autor, creo que sería interesante que el profesor Del Cerro o el profesor Piñero toque el tema de los estratos del Evangelio de Juan.

    Varios autores, empezando por el profesor Piñero en su Guía, creen que el cuarto evangelio es obra de al menos dos autores y que tiene varias ediciones. Senén Vidal incluso se ha atrevido a hacer una reconstrucción de las distintas fases.

    A mí, sin saber nada de Filología, me extrañaría mucho que la afirmación de que Jesús es el logos de Dios encarnado (Jn. 1:1, 14) haya salido de la misma pluma que se conforma con decir que Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios (Jn. 20:31)

  • Comentario por Xabier 26.04.10 | 10:53

    Estimado profesor Del Cerro:

    Sin entrar en la clásica cuestión acerca de si el discípulo amado es un personaje simbólico o real, creo que es imposible que éste fuese Juan y, si lo es, resultaría ser un mal nacido.

    ¿Por qué? Muy sencillo. En la famosa escena de la cruz, Jesús dice al discípulo amado "ahí tienes a tu madre" (Jn. 19:27), mientras que, según el Evangelio de Mateo, entre las mujeres que presenciaban la crucifixión, se encontraba la madre de los hijos de Zebedeo (Mt. 19:56)

    ¿Iba a tener Juan dos madres? Si el discípulo amado es Juan y es el redactor del cuarto evangelio, o Mateo se equivoca, o Juan desprecia a su verdadera madre.

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